¿Aún estás de acuerdo?

Lo estoy, pero sigo pensando que deberías preguntarle al dueño del café, no a mí…

Sé lo que hago, lo prometo.

Si tú lo dices…

Te veré mañana entonces.

Hasta mañana Soul.

Maka bloqueó su móvil apenas después de presionar el botón de enviar. Lo colocó pantalla abajo sobre la mesita de noche y se escondió debajo de las sábanas, hecha un ovillo bajo la tela y tratando de recuperar el aliento.

¿Cómo era que habían terminado las cosas así? La pregunta había estándole vueltas en la cabeza desde los primeros pasos compartidos camino a su casa.

El chico de la bufanda roja, Soul, había estado allí en su casa apenas unos días antes. Aún le costaba trabajo procesar la imagen aunque estaba grabada a fuego en su mente.

Soul sentado a su mesa, una taza de cocoa humeante entre las manos, la bufanda colgada en el perchero junto a la puerta. Una media sonrisa en su rostro.

Cada detalle tan preciso como si viera una fotografía frente a ella, pero de alguna manera, solo lo se sentía más irreal con el pasar de los días.

Llegó a pensar que lo había soñado, hasta que llegó su mensaje.

¿Aún estás de acuerdo?

Como si hubiera podido negarse.

Realmente no terminaba de entender exactamente a qué había accedido. Pero después de ver el brillo en sus ojos al preguntarle…

Suspiró, tratando de liberar el tirón que había sentido en el pecho al recordarlo.

"No hay manera de decirle que no a alguien mirando así" murmuró.

No hay manera de que le diga que no a Él, fue lo que realmente pensó.


Soul aún miraba la pantalla, leyendo ese último mensaje una y dos y mil veces.

Aún sentía un tirón en el pecho con cada palabra. Un tirón que llevaba allí toda la semana. Un tirón del que sinceramente no quería deshacerse.

Se dejó caer boca arriba sobre la cama, por fin alejando el rostro del móvil. Habían pasado ya unos 45 minutos desde ese último mensaje. Seguramente Maka ya estaría dormida.

¿Cómo es que las cosas habían terminado así? ¿En qué momento la chica de la sonrisa bonita se había convertido en "Maka"?
Ya no podía recordarlo. En su mente, lo sentía como si así hubiera sido siempre.

Era extraño, pensó. Apenas un año atrás, los miércoles eran simplemente el día que pasaba tirado en el sofá. Un año atrás, realmente no tomaba café. Hace un año, él no tenía idea de que ella existía.

La idea le resultaba incómoda. Tal vez incluso un poco dolorosa. Le apretaba el pecho y le dejaba sin aliento. Giró la cabeza hacia el escritorio a su derecha. La cámara descansaba sobre la superficie, el lente brillante y recién desempolvado apuntado fijamente hacia él. Era la primera vez en dos años que se atrevía a tomarla. Había pasado largos meses en la oscuridad.

Su primer impulso había sido deshacerse de ella, pero nunca tuvo la fuerza para hacerlo. Así que simplemente la había arrojado lo más dentro posible del armario, tratando de olvidar que siquiera estaba ahí. Había hecho el cambio de matrícula en la universidad, ignorando los intentos de sus amigos y maestros por convencerlo, y se había negado a volver a hablar del asunto.

Sus ideas navegaron mas allá de la chica por unos segundos, recordando el rostro de su profesor cuando, contra todo pronóstico, Soul había accedido a volver a ponerse detrás del lente. Él mismo se había sorprendido. Pero lo cierto es que había contestado sin darse realmente cuenta. Y lo que es más, no se había retractado. Había salido de esa oficina con una sola idea clavada en la mente. Y con esa idea, la cámara había sido rescatada del punto más oscuro del armario.


Clic.

El clima parecía haber dado tregua después de la crueldad mostrada durante los últimos días. El viento aún era helado contra el rostro al caminar, pero nada que un buen abrigo no pudiera combatir. Así que la tranquila rutina había recuperado su reinado sobre el pequeño café.

Clic.

Excepto por un pequeño detalle.

La mayoría de los clientes elegían sus bebidas para llevar al acercarse el final de la tarde, por lo que, aunque el movimiento era constante, el ambiente entre las pocas mesas ocupadas era tranquilo. El rítmico murmullo de conversaciones flotaba en el aire, siendo solo interrumpido pocos minutos por un…

Clic.

Y Maka era un mar de nervios que solo se volvía más agitado con cada clic.

Soul había llegado a la misma hora de siempre. Pero hasta ahí llegaba el consuelo la rutina.

Además de su distintiva bufanda roja, en esta ocasión llevaba colgada al cuello una cámara que, de solo darle una mirada, la chica supo que costaba lo que un año de su alquiler. Además, se había acercado directamente a ella, pasando de largo la barra a la que normalmente se acercaría para pedir algo de beber.

"Si quieres echarte para atrás, ahora es el momento"

Su cara era toda seriedad, algo que ella no esperaba. Era obvio que no quería hacerla sentir incómoda, no quería hacerlo a la fuerza, y probablemente se encontraba tan nervioso como ella. La idea la hizo sentir cálida por dentro.

Sabiendo que si respondía con palabras los nervios la traicionarían quebrándole la voz, la chica solo asintió y le sonrió con timidez. Él le respondió la sonrisa, y el gesto le iluminó la mirada. Maka sintió las piernas temblarle y apretó el agarre sobre la taza que tenía entre sus manos, dejando que el dolorcillo hirviente de la cerámica le ayudara a mantener la compostura.

Él le dio la espalda una vez confirmado su trato y se acercó a la barra a hacer un pedido rápido. Había llevado su taza a su mesa de siempre y se había mantenido dando constantes clics. La taza, casi ni la había tocado.

Mientras las horas fueron pasando, Maka escuchaba el clic cada vez más lejano. Había tareas que absorbían la mayor parte de su concentración y aunque era consciente de la lente de la cámara ajustándose a sus movimientos y la completa atención de Soul sobre ella, el nudo de su garganta se había suavizado y había dominado el hablar sin que le temblara la voz. Y la verdad es que, comenzaba a disfrutarlo.

Saber que esa extraña mirada la seguía solo a ella la hacía… feliz.

El local fue quedando vacío, y la limpieza de fin de turno comenzó. Al final solo quedaba el chico que revisaba con una expresión de contenida satisfacción la pantalla de su cámara, pasando las imágenes una por una. Levantó la vista justo cuando Maka se acercaba a él.

"¿Puedo ver?"

"Puedes, pero no aún." Dijo, apagando la pantalla con el toque de un botón.

"Eso no es justo, ¿qué tal que hay una donde salgo fea?"

"No hay manera, eres demasiado bonita para eso Maka."

Ella sintió el calor en sus mejillas y orejas explotar. Sintió sus labios sellarse, no tenía idea de qué se debía contestar en esos casos.

Soul tanteó la incomodidad en el aire y carraspeó, rascándose detrás de la oreja izquierda en un tic nervioso.

"Yo… esto… Te esperaré afuera ¿vale?"

Ella asintió, y antes de que pudiera abrir la boca, su cabello blanco había desaparecido tras la puerta del local.

Maka se giró hacia la barra y se topó con dos pares de ojos abiertos como platos plantados sobre ella, sus compañeros se habían quedado congelados con trapo y escoba en mano. Y Maka se tiñó de rojo de nuevo.

"Ni una sola palabra del tema, terminemos de limpiar esto" dijo, tomando un trapo ella misma y dando sonoros pasos hacia las mesas del fondo.


Unos 20 minutos más tarde, los tres empleados salieron juntos del café, se detuvieron en el umbral de la puerta esperando a que Maka echara el cerrojo y continuaron con su ritual de adioses y hasta luegos.

Solo que en esta ocasión tenían un silencioso testigo esperando bajo la farola frente a ellos. Así que dieron un adiós y un hasta luego a su cliente frecuente favorito y una mirada cargada de indirectas a su encargada, e iniciaron su caminata a casa calle abajo. La rubia solo los vio alejarse con el ceño fruncido, ya los pondría a hacer inventario de cada grano de café que se encontraran en la bodega después. Y los haría repetirlo tres veces más si a alguno se le ocurría abrir la boca con el chisme.

"Lo lamento, no pensé que te molestarían por esto."

"Oh no, no lo hicieron. Y por su bien no lo harán. Yo controlo quien lava los baños cada día."

Soul rio levemente y comenzaron una caminata a paso tranquilo. No estaba incluido en el trato, y no lo habían hablado antes, pero Maka entendió el acuerdo tácito de que la acompañaría a casa.

Se dio cuenta de que, cualquiera que fuera la relación entre ellos, se había dado así, hablando poco y entendiendo mucho.

Era agradable. Era... mágico.

"¿Puedo regresar la próxima semana?"

"No necesitas preguntar, regresas todas las semanas."

"Lo sé, pero esto se siente distinto"

Maka suspiró y observó el vaho de su aliento hacer espirales en el aire. Se tomó su tiempo para dominar el agradable cosquilleo de su estómago antes de contestar.

"En realidad, la próxima semana estaremos cerrados. Es cumpleaños de la esposa del dueño. Cada año nos da el día libre, dice que es para que queramos la Sra. Marie al menos una pequeña parte de como la quiere él."

"Eso es bonito"

"Ajá. Aunque es lo único bonito que le he escuchado decir nunca. Es un tío bastante aterrador cuando recién lo conoces."

Siguieron caminando un rato en cómodo silencio. Maka con una pequeña espina de decepción en el pecho. Lo cierto es que no se había puesto a analizar que día caía el cumpleaños de la Sra. Marie ese año.

No era una preocupación que hubiera tenido en años pasados.

Y con esa espina en el pecho, llegaron al umbral de su departamento.

Y Soul rompió el silencio.

"Entonces… ¿qué tal si nos vemos en algún otro lado.?"

Ella lo miró, su verde mirar reflejaba toda su sorpresa.

Pero brillaba. Brillaba con ese brillo que había soltado unos momentos atrás, cuando Soul la había llamado bonita. Un brillo que, si no fuera por el temblor de sus manos, desearía poder tomar la cámara y capturarlo para siempre.

"Vale. Te veo el próximo miércoles entonces."


Hellooooo.

No me he olvidado de esta historia, y por supuesto que no me he olvidado de aquellos que la leen. Sé que ha pasado un buen tiempo desde la última actualización pero... bueno, digamos que pasaron "cosas". "Cosas" que no me dejaban cabeza para escribir nada ni cerca a romántico. Todo esta mucho mejor ahora, asi que espero retomar un poquito el ritmo a esto.

Por cierto, a la personita que me escribió en Twitter, muchas gracias criaturita, ya abrí mis DMs, nunca había tenido que hacerlo antes, lamento la torpeza jaja.

En fin. Gracias por leerme, y espero hayan disfrutado la pequeña actualización.

Bye Bye