Queridos lectores:
Tal y como lo prometí, he traído para ustedes la actualización con el cap 25! He de supone que esta semana de espera luego del final que les dejé en el cap anterior debe de haber sido tortuosa XD. Muchas gracias a todos aquellos que se han hecho un espacio en sus vidas para leer y sobretodo infinitas gracias a aquellos que siempre me dejan un review, leo cada uno de ellos para saber de sus opiniones con respecto a mi historia.
- julietasarard: Por fín han pasado los 7 días, gracias por tu paciencia jiji :3. Al parecer todos estamos exhaustos de trabajo, comprendo completamente tu cansancio :c espero haya sido un poco mas ameno los últimos días. Leí tu comentario y pensé justamente en regalarte una actualización para el domingo ajaja, si es tu cumpleaños intentaré tener listo el cap para ese entonces.
- Carli89: Considerando que desde aquel incidente Kagome nunca mas se cuidó, la verdad es que tuvo bastante suerte de no quedar embarazada antes XD sdnjsd, pero bueno, veamos que pasa con eso en este cap. Gracias por tu review!
- Paula Valadez: AAAAAAAAAAA djnfdj obvio que cuando todo parece bien siempre hay algo que vuelve a traer el caos XD al menos ese es mi lema de vida al escribir. No spoilearé nada antes de que puedas leer, asi que aquí esta el cap para solucionar algunas de tus dudas. Muchas gracias por dejar tu opinión y tus cariños ;-; lo valoro mucho.
- Chechy14: Siii, la verdad es que se me hizo ultra tarde para publicar, ahora con este como tengo el día libre he logrado organizarme para publicarlo antes jiji. Pucha, ya sabemos como es Kag y asesinar a Naraku está dentro de sus prioridades por sobre todo lo demás, no te spoilearé nada y te dejaré leer primero jeje. Por lo que estuve investigando skip beat tiene un manga del 2002 y un anime que inició en 2008, vi el primer cap y la verdad me ha encantado, asi que he estado buscando paginas para descargar el manga. julietasarard me ha metido en otro vicio pero lo agradezco completamente XD asi que dale una oportunidad cuando termines boruto jiji.
- Rey0109: OMG EL PANICO sdjfsnsj, aqui traigo todas tus respuestas cariño, espero te agrade el cap, la verdad es que amo que sean tan adorables entre los dos, asi que intento que sus escenas melosas sean perfectas. Gracias por dejarme tu comentario y nos vemos en el otro cap :3
- yancyarguetaf: Uff hasta yo he estado ansiosa por publicarlo ajaja, espero te encante este cap. Infinitas gracias por dejarme tus reviews :3 sos un sol.
- darkness1617: He dejado un caos con ese final sjdnfjs pero me encanta jiji, la verdad es que si es asi, es cierto, complicaría un monton las cosas, pero sin hablar de mas aqui esta la actualización, espero que te guste y que nos veamos en el otro cap uwu.
- Mari Mont: Me alegra que te haya encantado! espero este cap resuelva algunas de tus dudas jiji. Nos vemos pronto :3
- Lupitamix: De nada! Aquí traigo la actualización para ti :3 un abrazo!
- Lita Mar: LO SIENTOOO :C es que amo generar caos jsdnfdsj, obvio que siempre leeré cada uno de sus comentarios, la verdad es que me alegran la vida n-n, muchas gracias por leer y por todo, espero seguir viendote en la proxima actualización.
- Chiviria20: UFFF te dejo el cap para que lo averigues jiji, ahí me cuentas que te ha parecido. Un abrazo.
- Bombi-Chan: Aw cariño no te preocupes, lo importante es que has vuelto y la verdad es que ya se me había hecho extraño no leerte por aqui. Amo que te encante, estoy segura de que todas deseamos lo mismo :c Inuyasha siempre será mi amor platónico sin importar cuantos años pasen jsfns, en parte esa es la idea de escribir en primera persona, que te sientas la Kagome de esta historia. Aquí está la actualización, espero tu dia mejore en un mil por ciento con ella. Un abrazo!
- Guest: Hola, ya vamos en el 25 :c jsdfn creo que no te has dado cuenta de ello, espero hayas tenido el tiempo de leer el resto :3
- Gaby013: Te has puesto al día con los caps y además con los comments, estoy agradecida ajajaj. Me ha encantado uno de tus reviews, con respecto a que uno siempre piensa que no merece nada en la vida, pero bueno, siempre llega esa persona especial, esa persona que da vuelta nuestro mundo, parte de mi inspiración para este fanfic ha sido la grandiosa experiencia de estar enamorada y ser correspondida. Muchas gracias por leerme bella, espero este cap te agrade tanto como el anterior. Un abrazo!.
- BitterCandy: Créeme que hasta escribirlo ha sido angustiante para mi XD pero era necesario provocarles un pequeño shock por ahí para mantenerlos entretenidos jsdnfdsj. La verdad es que aun tengo la ilusión de que alguna vez permitan los corazones en fanfiction :c deberíamos hacer una campaña ajajaj. Aquí esta el nuevo cap para ti, espero leerte pronto!.
- Ichibancat: ÑÑÑ linda, no te preocupes, siempre es bueno leerte, independiente de si es o no en todas las actualizaciones. Gracias por tu review y obvio, la verdad es que escribir es lo que mantiene mi salud mental bajo tanto estrés, y mas aun si tengo gente esperando por mi historia :3 asi que no hay modo de que los abandone, considerando que tal vez mis actualizaciones también los ayudan tanto a mi. Mil gracias por escribirme!.
Considerando que una de mis lectoras mas fieles (*cof cof* julietasarard) estará de cumpleaños el domingo 30, intentaré ese día subir la próxima actualización, si es que para entonces el borrador está corregido y todo eso, asi que ese será mi regalo para ti :3 (y asumo que para el resto también). Nos vamos adentrando en el clímax de este fanfic asi que atentos AAAAA.
Un abrazo virtual.
Frani.
'
Capítulo 25.- Permanecer en negación.
'
(Perspectiva de Kagome)
Intenté disimular mi pánico antes de caminar hacia Sango, quien me esperaba en la sala sentada y se puso de pie con una sonrisa apenas me vio.
– ¿y? ¿Todo bien? – Tuve deseos de vomitar la información, no quería lidiar con un problema asi de grande sola, pero descarté la idea cuando recordé que no sólo era mi mejor amiga, si no también la de Inuyasha, y si él se enteraba de un posible embarazo, no me dejaría trabajar nunca más.
– Todo bien. – Mentí con una sonrisa. – Sólo es estrés.
– Super.
El problema aún no era real, pero lo importante era que había soluciones en el caso de que se convirtiera en una realidad. Había cosas de las que estaba completamente segura y una de ellas era que yo no podía ser madre con mi estilo de vida, al menos no por ahora.
Ir al médico había sido una pésima idea, considerando que la sugestión y el pánico por un embarazo completamente no deseado me quitaron el habla y aumentaron mi percepción de los síntomas que hasta entonces habían sido sutiles. Manejé en silencio el camino de vuelta al departamento, mientras Sango hablaba de algo sobre lo que no puse atención en lo absoluto.
– ¿Estás escuchándome?. – Me giré a mirarla, de seguro mi mirada perdida le contestó por sí sola, porque sólo suspiró y me miró preocupada. – Lo mejor es que duermas ahora, lo necesitas. - Sólo asentí, a pesar de que dudaba poder conciliar el sueño con tantas cosas en mente.
Estacioné mi auto frente al edificio y bajamos juntas. Fue cuando estaba girando la llave en la cerradura que Inuyasha abrió la puerta desde adentro, sonriendo genuinamente como siempre, aunque esta vez sufrí un pequeño ataque cardiaco que apenas pude disimular con una sonrisa.
– Hola bonita. – Tomó mi mentón con suavidad y dio un beso corto sobre mis labios. – ¿En qué andaban?
Sentí como irradiaba en el ambiente el pánico de Sango a mi lado y tuve la leve sospecha de que arruinaría todo en un segundo si le daba tiempo para contestar.
– Fuimos al parque, quería caminar y distraerme un rato, asi que luego de almorzar Sango se ofreció a acompañarme. – Mi chico volvió a sonreirme y restregó suavemente su nariz contra la mía.
– ¿Te ha servido la tarde de descanso? – Preguntó.
– Bastante, me siento mucho mejor.
– Genial, porque te tengo un reporte completo de la reunión de hoy.
– Fantástico. – Sonreí.
Se hizo a un lado para dejarnos pasar. Dentro Miroku me saludó con la mano sentado en el sofá y corrió a abrazar a mi amiga mientras Inuyasha servía cuatro vasos de whisky y nos sentábamos todos en la sala de estar. Cuando me entregó mi porción de alcohol estuve a punto de beber un sorbo, sin embargo me detuve de golpe. Se suponía que el embarazo prohibía esas cosas ¿no? Quizás no era muy buena idea beber hasta descartarlo. Dejé el vaso disimuladamente a un lado mientras sonreía escuchándolos hablar de otras cosas.
Nos mantuvimos en ello por un par de horas, hasta que Sango y Miroku se excusaron de tener otros planes para la noche, no fue difícil adivinar a qué se referían. Ambos se despidieron de nosotros con un abrazo fraternal y el silencio en el departamento volvió a dominar mientras Inuyasha recogía los vasos.
– ¿Por qué tu vaso está lleno? No has bebido nada. – Mierda, debí vertir el líquido ambarino en algún macetero cercano.
– Me duele un poco el estómago, no quiero probar mi suerte. – Él se rio.
– Tiene bastante sentido, pero debiste decirme, podría haberte servido otra cosa.
Se sentó a mi lado y palmeó su regazo para invitarme a recostarme, de forma inmediata me estiré a lo largo en el sofá, apoyando mi cabeza sobre sus piernas.
– ¿Entonces? ¿Qué tal la reunión? ¿Naraku sigue sin aparecer? – Pregunté mientras sentía su mano acariciar mi cuerpo con suavidad.
– A decir verdad está aquí, en Japón. – Exclamó como si nada. Aquella noticia me habría alegrado la vida en cualquier otro momento, pero ¿por qué justo ahora?, ¿por qué cuando necesitaba mantenerme tranquila?
– ¿Ah sí?
– Si, y esta vez lo acompaña Kikyo. – Fantástico, empeoremos mas las cosas, pensé.
– Pero asumo que tu padre quiere esperar ¿no? A tener un buen plan.
– Hmm, sólo fijó dos semanas para ello, no esperaremos, atacaremos nosotros.
Cada frase que salía de su boca aumentaba más mi ansiedad; no quería pelear, no ahora, mis movimientos poco ágiles y mi cansancio crónico sólo eran desventajas para mi desempeño. Luego recordé que en realidad no tenía muchas opciones para regodearme, mis enemigos eran un problema que debía solucionar lo antes posible.
– Asumo que yo me encargaré de Naraku.
– Ja, no, tú eres la encargada de asesinar a Kikyo. Ya hemos conversado todo, Sesshomaru y yo nos encargaremos de Naraku.
– No, no es justo, sabes lo que significa esto para mi. – Arrugué mi entrecejo y él suspiró.
– A decir verdad Kagome, en estos momentos me preocupa mas tu bienestar que mis ganas de complacer tus deseos. – Su voz sonó dura por primera vez dirigida hacia mi y por algún motivo se formó un nudo en mi garganta. Guardé silencio intentando tragarlo, lo que él notó de inmediato. – Lo siento, pero quiero mantenerte viva, justo a mi lado, creo que puedes comprender ese sentimiento.
– ¿Y si tú mueres, que se supone que hago yo sin ti? – Me sonrió y acarició mi mejilla.
– Eso no va a pasar, tomaré las precauciones necesarias para evitarlo, tenemos demasiadas cosas por vivir juntos, no es una opción.
Sólo asentí y me abracé a sus piernas mientras él acariciaba mis bucles. Me sentí completamente vulnerable, una presa fácil de alcanzar y liquidar, sabiendo que no había forma de huir de aquel enfrentamiento, ya que dejar a Inuyasha solo en ello no era una opción válida. Si lo pensaba bien, ocultar el posible embarazo parecía más que nunca la mejor decisión, sobre todo si eso significaba evitar que Inuyasha me dejara fuera.
– Te noto angustiada por algo, ¿Quieres hablarlo? – Me miró preocupado y yo negué con la cabeza de forma automática.
– No es nada, sólo me siento muy cansada, no quiero fallar.
– No hay modo de que falles, tu nivel está muy por sobre el de Kikyo. – Ja, no estaba tan segura de eso esta vez. – De todas maneras puedes descansar estas semanas…
– No, no es necesario. Cada youkai que asesine antes del enfrentamiento servirá de práctica de todas formas
Él me sonrió y asintió.
– Por cierto… – Se puso de pie y caminó hacia su habitación, volvió luego de unos segundos con mi arco, aquel que había dado por perdido en la misión de Francia. – Lo tengo escondido desde aquella noche, aunque honestamente lo había olvidado. Te pertenece, mantenlo cerca, úsalo cuando lo estimes conveniente y siempre y cuando te entregue algún tipo de ventaja, sé que de por si eres mejor en el combate cuerpo a cuerpo.
Sonreí y asentí justo antes de abrazarlo.
– Muchas gracias por guardarlo.
Al llegar la noche, sentirme cobijada justo entre sus brazos logró quitarme un poco los nervios, aunque el insomnio permaneció imbatible. Sentí su respiración a mi lado cada vez más acompasada y me mantuve quieta el resto de la noche, en un intento de no despertarlo.
Al amanecer, cuando el sol apenas se mostró entre las nubes en aquel día nublado, abrí los ojos, dándome cuenta de que por lo menos había logrado dormitar.
– Hmm… – Inuyasha me apretó más a su cuerpo con un sonido similar a un ronroneo y aquello me hizo sonreír.
– Buenos días. – Musité.
No me respondió, solo se pegó más a mi cuerpo y dio besos cortos sobre mi hombro.
– No tenemos que levantarnos aún, podemos dormir un poco más, por favor. – Rogó y yo me reí.
Me giré para abrazarlo y darle un beso, esa era la manera correcta de comenzar el día a su lado. El sonido y la vibración de su celular sobre el velador me hicieron reír mientras él presionaba las palmas de sus manos contra sus ojos, completamente frustrado.
– Tu padre no está de acuerdo con ello.
Tomé su teléfono para entregárselo, el nombre de Touga destacó sobre un fondo negro por su llamada.
– No quiero contestar…
– Debes hacerlo. – Suspiró y tomó el teléfono de mis manos.
– ¿Hola? – Su voz somnolienta me causó ternura. – ¿Dónde es?, Hmm podríamos ir, pero más tarde, estamos ocupados ahora. – Lo miré sin comprender y me hizo un gesto de "shh". – Super, te aviso.
Cortó sin mirarme y volvió a acurrucarse conmigo.
– ¿Y?
– Misión corta y poco importante a unos cuantos kilómetros de aquí. – Asentí e hice el intento de levantarme, el que fue detenido por Inuyasha, quien giró en un movimiento hábil y rápido para quedar sobre mi. – No iremos de inmediato, estamos ocupados.
– ¿Con qué?
No necesitó decir otra palabra, sus besos sobre mi clavícula fueron pista suficiente de los planes que tenía en mente. Cerré mis ojos, disfrutando de sus caricias lentas.
– Inuyasha…
Acercó su boca a la mía, quedando a escasos centímetros sin completar el beso, mientras sus manos recorrían desde mis pechos hasta mi cintura en un camino deliberadamente tranquilo. Entrecerré mis ojos, ansiosa por sentir sus labios sobre los míos.
– ¿Estás segura de que quieres que vayamos ahora? – Preguntó. – Puedo detenerme si crees que eso es lo mejor.
Se alejó levemente, y me tomó por el mentón con una de sus manos suavemente, miré fijo el dorado de sus ojos y encontré mi respuesta de inmediato, abrazándome a su cuello y besándolo con ansias.
– No, he cambiado de parecer. – Musité entre besos cortos y él sonrió, justo antes de morder mi labio inferior y pegar su boca a la mía, segundos después su lengua dio suaves toques, exigiendo una entrada en mi boca.
Sujetó mis manos con una de las suyas, impidiéndome moverlas y arrancó mi ropa interior a tirones con los dientes.
– ¡Hey! A este ritmo voy a quedarme sin closet.
Me sonrió mientras con su mano libre bajaba su pantalón de buzo y se posicionaba entre mis piernas. Su miembro se deslizó con suavidad en mi interior gracias a mi humedad y un suspiro largo proveniente de mi pecho interrumpió el silencio de nuestra mañana mientras él soltaba mis manos y me dejaba en libertad.
Nos movimos en sincronía a un ritmo suave, mientras mis manos recorrían su espalda con devoción. A decir verdad no importaba cuantas veces sintiera su cuerpo contra el mío, jamás me cansaría de ello, cada encuentro con él me excitaba tanto como el primero.
Hubo un pequeño momento en el que me desconcentré por completo, cuando sentí su mano acariciar mi vientre plano, siguiendo un camino ascendente hasta mis pechos, los que dolieron levemente con su tacto. Recordé que a esas horas el examen debía estar listo, recordé que quizás en ese mismo instante algo crecía dentro de mi. Me separé de inmediato, y él me miró preocupado.
– ¿Te ha dolido?
– No, no. – Sus ojos sólo reflejaron preocupación y acaricié su mejilla en un intento de calmarlo. – Te preocupas tanto por mi…
– ¿Eso es malo?
– No, es sólo que aún no me acostumbro a tanto cariño. – Me sonrió.
– Puedo ser un mal novio si eso te asusta, puedo ser realmente malvado si lo intento.
– Cállate. – Musité y pegué mi boca a la suya, sonriendo entre besos cuando su risa suave se escuchó en el lugar.
Me concentré en no matar el momento, necesitaba dejar de pensar. Pronto lo logré, cuando su lengua recorrió el camino de mi yugular y los escalofríos no tardaron en aparecer.
– Me encantas. – Jadeé, mientras me aferraba a su cabello plateado, tomándolo en un manojo entre mis manos mientras disfrutaba el ser tomada por él.
Sus colmillos se hicieron notar sobre mi piel, dando pequeños mordiscos suaves que antecedieron a la mordida principal. Amaba aquella sensación de hormigueo, las endorfinas viajando por mi torrente sanguíneo, la succión de su boca y el como mi sangre abandonaba mi cuerpo para satisfacer sus necesidades, todo ello mezclado con aquel cosquilleo placentero, provocado por sus embestidas lentas y profundas y su miembro haciendo fricción con mis paredes.
Pronto sus gruñidos acompañaron a mis gemidos y aquello me llevó al límite, aumentando las sensaciones electrizantes en mi cuerpo y los latidos de mi corazón. Me dejé llevar gimiendo con completa libertad, momento en el que él aumentó la velocidad y decidió acompañarme, aferrándose a mi cuerpo en un intento de aguantar los espasmos por el clímax.
Inuyasha se desplomó sobre mí y yo lo abracé con fuerza, sintiendo el amor carcomerme por dentro.
– Amo esto. – Susurró contra mi cuello. – Amo despertar contigo, amo que tu aroma se impregne en mi cada mañana.
Sonreí y disfruté de esos últimos segundos de paz, antes de levantarnos y cumplir con nuestro deber.
– Podemos hacer de esto una rutina, ¿te parece? – Musité contra sus cabellos.
– Por favor. – Coincidió.
Nos quedamos unos minutos en ello, en disfrutar el uno del otro, en abrazarnos con devoción. Luego lo sentí salir de mi interior y separarse de mi cuerpo. Me besó justo antes de ponerse de pie y dirigirse a la ducha, sólo sentí la puerta del baño al cerrarse unos minutos después.
Me quedé allí tendida en la cama, mirando mi celular a lo lejos, sabiendo que había algo que debía hacer. Resignada me puse de pie y lo tomé para volver a acostarme. Tecleé en el navegador web la página de la clínica a la que había asistido. Los dedos me temblaron mientras ingresaba mis datos y al apretar confirmar una nueva página se abrió. Sólo alcancé a leer mi nombre y me espanté, lanzando el teléfono lejos, pensando que de ese modo eliminaba el problema. No fui capaz de ver el resultado, sólo me hice bolita sobre las sábanas mientras intentaba relajar mi corazón y miraba asustada el celular a unos cuantos metros de mi. Así pasaron los minutos hasta que Inuyasha volvió a aparecer, con una toalla amarrada a su cintura y su cabello estilando pequeñas gotitas de agua que mojaron el piso.
– Tu turno. – Exclamó.
Asentí y me puse de pie, al pasar a su lado me tomó del mentón y sentí su mirada analizando cada facción de mi rostro.
– Algo te sucede, algo no me estás diciendo. – Dios, ¿Cómo podía conocerme tanto?
– Por supuesto que no. – Sonreí. – Aún estoy dormitando, eso es todo.
Entrecerró sus ojos ocultando levemente el dorado, pero me dejó ir. Alcancé a avanzar un par de pasos cuando volvió a hablar.
– Kag… – Me giré levemente y lo miré por sobre mi hombro. – Sabes que puedes confiar en mí ¿no? – Yo asentí.
– No te preocupes de más… – Musité y seguí mi camino.
En la ducha rogué por un indicio de que mi periodo hubiera llegado, sin embargo no sucedió, por el contrario sólo sentí mis pechos tan adoloridos como con el tacto de Inu y mi cuerpo aún más pesado.
– Esto no puede estar pasando justo ahora. – Musité pegando mi frente a la cerámica mientras el agua me empapaba por completo. – Mi suerte no puede ser tan mala.
Comencé a hiperventilar en mi soledad, intentando convencerme de que el problema aún no era real, aún podía ser el estrés de asesinar gente y tener a algunos enemigos esperando por mi muerte, aquello sonaba bastante convincente.
En mi mente aún estaba el recuerdo del dolor que me había embargado cuando me habían dicho que no podía ser madre hace varias décadas atrás, y es que a pesar de que existía la posibilidad de que no quisiera serlo nunca, que la vida me quitara de pronto la oportunidad me había frustrado, lo consideraba injusto. Sin embargo ahora, que existía la probabilidad, me sentí completamente agobiada, simplemente porque no era el momento, no estaba preparada para ello.
Salí de la ducha, me miré en el espejo y me odié a mi misma, fui consciente de cómo aquel sentimiento sólo aumentó mientras me vestía. Supe disimular mi depresión hasta cierto punto con una sonrisa frente a mi novio, quien sólo me sonrió mientras me entregaba un par de dagas, pequeñas y letales.
– Terminemos con esto luego, quiero tenerte sólo para mí el resto del día. – Exclamó y acomodó un mechón de mi cabello.
'
(Perspectiva de Inuyasha)
Mientras manejaba me di ciertos momentos para mirarla de reojo, ella sólo parecía mirar a la nada, sumida en sus propios pensamientos. Mentiría si dijera que aquello no me aterraba, un montón de ideas pasaron por mi mente, cada una mas mala que la anterior. Quizás ella ya no me amaba, quizás quería alejarse de mi.
Sus manos reposaron en su regazo, cercanas a su abdomen mientras movía sus piernas inquieta. No me atreví a preguntarle nada más, no quise agobiarla. Intenté enfocarme en lo racional.
– Son tres objetivos, dos chicas y un chico. De todas maneras lo principal es sacar a la niña que tienen de rehén. – Ella asintió.
– Puedo dejar que liquides a las mujeres, de seguro se derretirán por ti. – Me reí.
– Como quieras, de todas formas estaré para cubrirte la espalda.
Llegamos a destino unos quince minutos después, a una casa de dos pisos ubicada a metros de un parque. Kagome acomodó su coleta y escondió las dagas en las mangas de su vestido.
Caminó a mi lado hasta llegar a la entrada. Mi mirada se encontró con la suya por segundos justo antes de patear la puerta y entrar en la propiedad. Nadie apareció, el silencio comenzó a aturdirme. Sentí la mano de Kagome apretar levemente la mía justo antes de separarse y adelantarse un poco. Recorrimos habitación por habitación, hasta dar con una niña pequeña de unos 10 años, amarrada de pies y manos, asustada en una esquina de ellas. Kagome fue la primera en acercarse.
– Vamos a sacarte de aquí. – Susurró mientras desamarraba las ataduras. – Nadie va a volver a hacerte daño.
Sorprendentemente la niña se calmó y asintió. Sonreí conforme al ver la escena y aquello me distrajo lo suficiente como para no sentir cuando alguien apareció tras de mi y comenzó a ahorcarme con una gruesa cadena. Llevé mis manos a mi cuello, intentando separar el metal de mi piel para respirar. En toda la desesperación pude ver como Kagome se puso de pie de inmediato y el rojo apareció en sus ojos, la vi avanzar con rapidez borrosa hacia mi con una de las dagas y enterrarla en el brazo de quien me estaba atacando. Sentí la cadena aflojar y aproveché para girarme.
Las dos chicas aparecieron de repente, una de ellas murió de forma instantánea cuando Kag arrancó su corazón en segundos mientras la otra se lanzaba contra mi. No pude ayudarla y aquello comenzó a desesperarme cuando la perdí de vista y sólo pude sentir un pequeño gritito y una risa masculina.
– ¡Kag! – Grité mientras el objetivo femenino restante se lanzaba contra mi.
– ¡Estoy bien! – Respondió desde alguna posición.
– No te desconcentres cuando estás peleando conmigo. – La chica frente a mí Intentó dispararme en un par de oportunidades con un arma que sacó de entre sus ropas, sin embargo fui capaz de esquivar los disparos. Comencé a hastiarme cuando ya no volví a escuchar a Kag.
– No tengo tiempo para desperdiciarlo contigo. – Exclamé enojado.
La tomé por el cuello y la levanté del suelo, ella se aferró a mi brazo con sus garras y las enterró intentando lograr zafarse.
– Suéltala. – La voz del tipo sonó unos metros más allá. – Suéltala y yo la soltaré a ella.
Me giré a mirarlo, irónicamente él sostenía a Kag de la misma manera. Apreté mi mano alrededor del cuello de la chica y sonreí conforme cuando la escuché quejarse y el rostro del hombre se tensó aún más.
– ¿Cómo sé que vas a cumplir?
– No lo sabes. Pero estoy seguro de que no quieres arriesgarte a perder a esta pequeña y menuda muñequita de trapo… ¿O quizás sí?
Aguanté la respiración e intenté pensar en algo rápido, nada se me vino a la mente y comencé a desesperarme cuando los ojos de Kag perdieron el rojo mientras intentaba zafarse sin éxito.
– Ambos las soltaremos, a la cuenta de tres. – Musité. – Atrévete a fallarme y morirás en el mismo instante.
El sujeto me sonrió y asintió.
– Uno… – Comencé.
– Dos… – Exclamó con una sonrisa sádica.
– Tres.
Aflojé mi mano levemente por segundos, sólo para volver a apretarla con fuerza y llevar mi mano libre al pecho de la chica, el que perforé con mis garras para apretar su corazón entre mis manos; vi como el brillo abandonaba sus ojos.
Me giré a mirarlo, quien en su estado de shock no atacó a Kagome de inmediato y tal como había previsto ella aprovechó el momento para tomar impulso con su mano y enterrar la daga en el pecho de su oponente. Me acerqué para terminar el trabajo, quebrando su cuello con un movimiento rápido y alcanzando a sostener a mi chica cuando pareció perder el equilibrio.
Acaricié su rostro con desesperación.
– ¿Estás bien? – Ella sólo asintió. Hice un escaneo rápido al resto de su cuerpo, todo parecía estar en orden. – ¿Puedes caminar?
– Si, dame un segundo. Ve por la niña, ahora, yo estoy bien. – Su voz sonaba agitada.
Me miró segura y yo asentí, dejándola sentada en la sala de estar, justo al lado de uno de los cadáveres.
Terminé de cortar las amarras de la pequeña y le ofrecí mi mano para salir de allí. Kagome se mantuvo con los ojos cerrados, sin ponerse de pie mientras respiraba más rápido de lo habitual.
– ¿Ella está bien? – La niña me preguntó con voz afligida mientras apretaba mi mano. Mirándola ahí hasta yo tenía mis dudas.
– Por supuesto que si, sólo está cansada. – Musité. – ¿Verdad Kag?
– Si. – Sonrió.
Tomó una última bocanada de aire y apoyó sus manos en el suelo para ponerse de pie, cuando lo logró pareció volver a perder el equilibrio, sin embargo la tomé por la cintura. La miré extrañado, pude notar que sus movimientos eran menos ágiles de lo habitual y aquello me preocupó.
– Gracias. – Musitó y se separó de mí. Se agachó frente a la niña y le sonrió. – Vamos a llevarte con tus padres ¿si?
La pequeña sólo asintió y me soltó para lanzarse a abrazarla, me sorprendió cuando Kagome devolvió el gesto, considerando que era una persona bastante arisca.
'
Después de entregar a la pequeña y firmar los papeles correspondientes, manejé hacia la mansión. Mi preocupación no tuvo descanso al notar que la respiración de Kag seguía agitada.
– ¿Bonita?
– ¿Hmm?
– Creo que deberías descansar por las próximas dos semanas.
– ¿Ah sí? – Yo asentí. – Pues no va a suceder.
– Dios, siempre estás llevándome la contra, ¿No te cansas?
– No, me encanta. – Musitó y yo suspiré.
– Tu rendimiento no es el mismo de siempre y puedo apostar a que es porque estás sobre exigiéndote demasiado.
Sólo guardó silencio y me ignoró por completo mientras miraba por su ventanilla.
– ¿Pensaste alguna vez en tener hijos con Kikyo? – Preguntó y aquello me descolocó.
– ¿Por qué preguntas eso ahora?
– Salvar a esa niña me ha hecho pensar en lo preocupados que deben haber estado sus padres, intento empatizar con ellos.
– Hmm… – Guardé silencio por unos segundos. – Si… supongo que estaba dentro de mis planes tener hijos, pero en un futuro lejano, cuando mi estilo de vida hubiera sido completamente diferente al que llevo ahora.
– ¿Y si ella hubiera quedado embarazada siendo tu asesino aún?
– Era imposible, ella se cuidaba bastante, me dejó en claro desde el principio que no tenía deseos de ser madre, siempre pensé que quizás con el tiempo cambiaría de opinión.
– Ahm.
– Pero probablemente habría abandonado todo, ser cazarrecompensas y tener una familia funcional jamás irán de la mano, es imposible.
– Si… supongo que sí. Estar conmigo trunca completamente tu sueño de ser padre... – Musitó sin mirarme. – Lo siento.
– A decir verdad Kag, el hecho de que no puedas tener hijos en estos momentos es una gran ventaja para nosotros... Además te tengo a ti, no necesito nada más.
– Hmm...
Ese fue el último sonido que logré arrancar de sus labios, porque luego de ello volvió a sumirse en sus propios pensamientos, dejándome completamente ajeno a ellos.
'
(Perspectiva de Kagome)
"Ser cazarrecompensas y tener una familia funcional jamás irán de la mano, es imposible"
Aquella frase resonó en mi mente, incluso cuando llegamos a la mansión, e incluso cuando Touga me puso al día con la planificación de las próximas semanas. No pude dejar de pensar en ello, no pude concentrarme en nada más. En mi caso era imposible dejar el rubro por ahora, no mientras mis enemigos siguieran vivos y mas cerca que nunca. Me reprendí a mí misma cuando recordé que aún no tenía los resultados de los exámenes, aún podía ser sólo una falsa alarma y rogué internamente porque fuera así.
La madre de Inuyasha nos invitó a almorzar, un nuevo síntoma que aumentaba mis miedos se sumó a los otros cuando el olor del vino llegó a mis sentidos: las náuseas.
Me levanté de la mesa disimuladamente para ir al baño, intentando no alarmar a nadie y cuando me alejé lo suficiente de su campo de visión aumenté la velocidad de mis pasos. Alcancé a abrazarme a la taza del baño justo cuando el vómito subió por mi garganta y no pude controlarlo. Fue un suplicio intentar que mis arcadas no fueran escuchadas, sin embargo creí lograrlo. Me senté sobre la cerámica y cerré los ojos, intentando que el malestar se fuera. No quería estar sola en esto, de verdad necesitaba alguien a mi lado.
– Estás enferma, eso es lo que no has querido decirme. – La voz de Inuyasha me asustó y di un leve salto. – Lo siento.
Se agachó frente a mí y acercó su mano a mi frente, la que estaba cubierta por unas cuantas gotitas de sudor, debido al esfuerzo de vomitar.
– No quiero que me veas así…
– Keh, no seas tonta, nos acompañamos en todo mutuamente. – Se levantó para humedecer una toalla y la pasó por mi rostro con suavidad, aquello ayudó bastante en mi malestar. – Por favor no me apartes cuando algo te aflija, estar juntos aplica en las buenas y en las malas situaciones.
Lo miré fijamente y el dorado de sus ojos me calmó poco a poco.
– ¿Qué te ha caído mal? – Preguntó.
– El vino creo.
– Amor, no tomaste vino.
Dios, ¿acaso notaba cada uno de mis movimientos?
– Entonces no lo sé.
– Asumo que ya no tienes apetito. – Negué con la cabeza. – Bien, nos vamos a casa.
– No… come tú, tú madre se ha esforzado.
– Pero…
– No arruines todo por mi, por favor.
Me miró afligido, pero asintió. Se puso de pie y me extendió la mano.
– Puedes descansar en la que solía ser mi habitación, mientras yo cumplo con mi deber como hijo. – Me reí.
– Genial, gracias.
Tomé su mano y me moví al lavatorio para enjuagarme la boca. Inuyasha sólo me sonrió por el reflejo del espejo mientras acariciaba mi espalda.
– Prometo que después de estas dos semanas no necesitarás estresarte más, tendremos una vida tranquila, cocinaremos juntos y nos olvidaremos de los asesinatos por un tiempo, pero hasta entonces te necesito peleando a mi lado, porque si te soy honesto… Sin ti dudo que lo logremos.
– Estaré peleando contigo, no te preocupes por ello. – Besé sus labios y lo sentí apretarme contra su cuerpo, abrazándome justo por la cintura. – Ahora ve a comer como si no hubiera un mañana.
Me sonrió y apretó mi mano entre la suya. Me dejó al pie de las escaleras y me guiñó un ojo justo antes de separarse de mi.
– Te amo. – Musitó.
– Yo igual a ti.
Claramente no pude descansar a pesar de mis esfuerzos, me mantuve recostada con mis ojos bien abiertos mirando el techo de la habitación. Podía aguantar dos semanas más, y después de eso el estrés se iría y con eso mis síntomas de mierda, 14 días más de aquello no sonaba tan terrible, podía soportarlo, tenía que hacerlo.
Una hora más tarde ya íbamos de vuelta al departamento.
– Entonces, después de un día agotador, aún tenemos la tarde y la noche para nosotros. – Exclamó Inuyasha a mi lado.
– ¿Qué panorama tienes para mi?
– Aún no lo he decidido, pero podemos improvisar. – Me reí.
– Eres bueno en ello.
Efectivamente lo era, lo comprobé cuando pasé el resto del día sin recordar mis problemas, disfrutando de su compañía y de su cuerpo una vez más, esta vez sobre la alfombra peluda de la sala de estar.
– ¿Te imaginaste que terminaríamos así algún día? – Pregunté recostada sobre su pecho mientras sentía una de sus manos subir y bajar por mi espalda desnuda.
– ¿Bromeas? Por supuesto que no, me disparaste un segundo después de conocerme, loca. – Me reí. – Pero no puedo negar que siempre fuiste bonita y atractiva para mi, incluso cuando te apuñalé en repetidas oportunidades sobre mi cama, incluso cuando quise odiarte… no pude hacerlo.
– Lamento haber arruinado tus planes.
– Los mejoraste por completo. – Sonreí y levanté mi rostro hacia el suyo, acercándome para besarlo.
Luego de unos minutos me puse de pie para ir al baño. Mientras mojaba mi rostro llegué a la conclusión de que ya no podía seguir huyendo. Suspiré mientras tomaba mi celular y volvía a ingresar la dirección web de la clínica, para ver de una vez por todas aquellos resultados que no me dejaban dormir. Volví a ingresar mis datos y la pantalla tardó levemente en cargar, aumentando con ello mi ansiedad. Tomé una bocanada de aire mientras deslizaba el dedo para ver el informe.
Temí lo peor en todo momento, sentí el latir de mi nervioso corazón retumbar fuerte en mis oídos y claramente el mundo se me vino completamente abajo cuando leí la palabra "positivo" al final de aquel informe médico. Las manos me hormiguearon, sentí nuevamente aquellas molestas náuseas y me esforcé por no perder el conocimiento.
El toque de la puerta me sobresaltó.
– ¿Pequeña?
– ¿Hmm?
– ¿Estás bien?
Suspiré y me concentré en bajar mis latidos. Inuyasha ya estaba lo suficientemente preocupado, si me veía así de alterada sólo sospecharía más. Podía ocultar esto por unos días hasta que tomara una decisión. Tomé una bocanada de aire y me esforcé por poner en mi rostro la mejor sonrisa antes de abrir la puerta.
