Lectores míos:

Lo prometido es deuda y por el cumpleaños de mi querida julietasarard aqui tenemos el cap 26!

Cada vez aparecen mas reviews! asi que me he dado el tiempo de contestar uno por uno y bueno, me ha tomado bastante tiempo jdfnsdj, muchas gracias por tanto cariño, de verdad que me encanta leerlos tan emocionados con la historia, tan expectantes por cada cap.

Muchas gracias a mis queridos reviewers, quienes se ganan un espacio en cada cap para agradecerles personalmente:

- Julietasarard: OH NOOO maldito covid :c espero te sientas mejor y esté siendo llevadero, de todas maneras te deseo un muy MUUY feliz cumpleaños, y que apenas se pueda recibas todo el cariño que mereces. Este es mi pequeño regalito para ti, espero te anime bella, me he salvado del maldito virus pero he de apostar a que debe ser muy tedioso.

- fabiola200190: SIIII, aunque por ahora para Kagome sólo significa un enorme y terrible problema :( gracias por tu review! Prometo que se viene aun mas interesante jiji.

- yancyarguetaf: Muchas gracias por elogiar mi escritura! Amo que te guste. Deja ya de morder tus uñas porque aquí esta el cap 25 kddj, espero lo disfrutes mucho! Y nos vemos pronto.

- Bel Arias: AJAJA aquí esta la actualización porfiiin. La verdad es que has sido vidente porque veremos a Kouga en este cap XD jdjdjd justo preguntaste y la verdad es que llevaba varios caps planeando su regreso, pero no había encontrado el momento adecuado. Solo eso spoileare jiji. Gracias por tu review y nos vemos pronto!

- Bombi-Chan: SIII ESTA EMBARAZADA AAAAAA CAOS djdjjd. Espero disfrutes mucho mucho la actualización, porque yo he disfrutado escribiéndola jiji, muchas gracias por tu review! Me encanta leerte por aquí.

- Ichibancat: Ufff Kagome es tan impredecible que en realidad es difícil saber como va a actuar :( Obvio que siempre pienso en ustedes si me acompañan constantemente. Muchas gracias por comentarme siempre ai lov you muchito!

- Rey0109: Era necesario sembrar caos con un bebé inoportuno jiji dhdhdj. Obvio que el estrés se la va a comer viva :( pero no puede huir de sus enemigos, no está dentro de sus planes, asi que veremos que malas decisiones toma al respecto XD. Un abrazo! Gracias por tu comentario, te entrego la actualización en tus manos jiji :3

- Chechy14: LO SIENTOOO :c me encanta dejarlos en suspenso. Inuyasha es un bruto destructor de ropa XD pero eso lo hace bastante sensual jiji. Muchas gracias por estar siempre aquii conmigo leyendo cap a cap, espero este te guste tanto como los demás. Un abrazo!

- Paula Valadez: Que no te coman los nervios, la actualización ya esta aquí jiji :D, la verdad es que amo dejarlos en suspenso, amo sorprenderlos, asi que créeme que cada cap se ira poniendo mas intenso. muchas gracias por amar tanto mi historia :D

- darkness1617: Oooh que fuerte, no he pasado por ello y no puedo imaginarlo, aunque si he tenido un par de sustos de embarazo que por suerte solo han quedado en eso. De todas formas planeo ser mami en un par de años más cuando mi vida este mas armada :3. Te dejo el cap esperando que te encante y esperando leerte en el próximo. Un abrazo gigante!

- Lita Mar: Eso es bueno! Amo dejarles intrigados jiji, aquí esta la actualización asi que espero te guste mucho :3.

- Nicole Fray: Te imagino completamente en shock djdjdj, la verdad es que he armado un drama enorme XD lo siento. Me hace muy feliz leer que te encante tanto mi historia ;-; la verdad es que me esfuerzo mucho por crear una trama que no sea demasiado rápida ni tampoco muy lenta, asi que valoro mucho que me digas esas cosas. Tengo esta actualización para tiiii asi que espero la ames y seguir viéndote aquí en la sección de comentarios jiji

- Rodriguez Fuentes: AJAJAJJA podríamos decir que soy quien te entrega las drogas?, aquí tengo una pequeña dosis adicional :3 Muchas gracias por acompañarme y leer con tantas ganas de mi imaginación! Un abrazo gigante.

- Arual17: Espero sorprenderte con los próximos acontecimientos, la verdad es que se vienen intensos. Muchas gracias por darte el tiempo de escribirme, me encanta :3

- Lupitamix: Espero estos días de espera hayan pasado rapido para ti. Te dejo el cap 26 para que lo disfrutes como una coca cola muy helada jiji.

Planeo actualizar este miércoles 2 de junio (dios que rápido se me ha pasado el año), asi que estén atentos a sus notificaciones por correo. Los amo infinito.

Un abrazo virtual enorme.

Frani.


'

Capítulo 26.- Un pequeño e inofensivo secreto.

'

(Perspectiva de Inuyasha)

Me acerqué con cautela a tocar la puerta del baño, luego de notar que Kag no volvía en un tiempo demasiado largo.

¿Pequeña?

¿Hmm? – Contestó desde adentro.

¿Estás bien?

Su respuesta tardó en llegar, sin embargo abrió la puerta y al salir me sonrió.

– Por supuesto. – Tomó mi mano con seguridad y caminamos juntos a la cocina. – Necesito comer. – Exclamó. – ¿Qué tal si cocinamos ramen?

La miré confundido, su ánimo había cambiado repentinamente de depresivo a demasiado animado.

– ¿Te sientes mejor?

– No, pero no he comido lo suficiente durante el día. – Tenía razón, en realidad eso era lo que importaba ahora.

– Bien, preocupémonos de alimentarte entonces. – La sujeté con suavidad por la cintura y besé su frente.

Decidí voluntariamente creer en su alegría. Nos dimos todo el tiempo del mundo para cocinar, riendo juntos en la cocina y cenando con tranquilidad mientras veíamos una película. Eran esa clase de momentos los que quería guardar en mi memoria por el resto de mis días.


'

(Perspectiva de Kagome)

Desperté temprano al otro día. Me estiré levemente y noté que el cuerpo de Inuyasha no estaba pegado al mío como de costumbre. Me senté en la cama y miré a mi alrededor. Un pequeño trocito de papel llamó mi atención en el velador. Lo tomé y enfoqué mi vista somnolienta.

"Buenos días bonita mía:

Fui a cumplir una misión secundaria con Miroku, te veías tan adorable durmiendo que no quise despertarte y el que no hayas escuchado nada es prueba suficiente de que realmente estabas cansada, asi que no me arrepiento. Vuelvo al departamento en unas horas, te aviso cuando esté listo

Te amo."

Sólo después de terminar de leer fui consciente de la sonrisa involuntaria de mi rostro. Me estiré una vez más y me levanté para tomar desayuno. Busqué una comida que no me generara náuseas, descartando de inmediato el huevo y optando por unas tostadas. Mientras tomaba un té como acompañamiento, volví a mirar el resultado en mi teléfono, esperando en un milagro que fuera distinto, pero no, era real, estaba confirmado. Bajé mi vista a mi abdomen y arrugué mi entrecejo enfadada, que criatura mas inoportuna.

Con la cabeza fría y luego de una ducha matutina comencé a pensar en posibles soluciones. Podía darlo en adopción, esa era una buena idea… la que descarté de inmediato cuando concluí que Inuyasha no lo permitiría. Quizás abortar era más válido… podía obligar a un médico humano a que lo hiciera sin la obligación de responder demasiadas preguntas y de ese modo Inuyasha no tenía por qué enterarse, pero debía hacerlo pronto, idealmente antes de nuestro enfrentamiento con Naraku.

Estrujé mi cabello para darle forma a mis ondas y salí. Arranqué el auto completamente decidida a llevar a cabo el plan.


Una hora mas tarde llegué a la misma clínica, caminé por la recepción hasta el mesón de atención y sonreí de la manera más encantadora posible al recepcionista.

– Hola, estoy buscando a la doctora de apellido… Ikeda. – Dije insegura, intentando recordar si aquel apellido era el correcto. – ¿Atiende hoy?

– Si, pero ahora mismo está en consulta, tendría que esperarla al menos media hora.

Suspiré, de todas maneras no esperaba terminar con el problema hoy mismo, asentí.

– La espero.

– ¿Su nombre?

– Kagome.

– ¿Apellido?

– Higurashi.

Asintió y me sonrió.

– Van a llamarla por altavoz.

– Genial, gracias.

Moví mis piernas inquieta en la sala de espera mientras jugueteaba con mis manos nerviosa. Miré mi teléfono en un par de oportunidades para ver si Inuyasha me había escrito, sin embargo no había ningún mensaje.

Fue cuando me llamaron por altavoz que me puse de pie, con el corazón latiendo a mil por hora y sentí como si diera los pasos sobre nubes. Recorrí el mismo camino de la vez anterior para llegar a su consulta y cuando entré me sonrió tan amable como siempre

– ¡Kagome! Que gusto verte por aquí otra vez. – Ojalá pudiera decir lo mismo. – Estaba revisando tus resultados en línea, por la concentración de la hormona en tu sangre tienes aproximadamente 1 mes de embarazo. ¿Cómo te sientes?

– ¿Cómo me siento?

– Aja, feliz… enojada.

– Creo que es más enojo que felicidad en estos momentos.

Me miró preocupada, luego de unos segundos lo entendió.

– No quieres tenerlo… – Adivinó. La miré con desconfianza, no estaba segura de poder hablar tanto con ella. – Kagome, soy tu doctora, pero también soy una mujer de apenas 28 años, puedo intentar empatizar contigo, puedes confiar en mi.

– No… no quiero. – Ella asintió mirándome con atención. – No me malinterpretes, en cualquier otro momento quizás la idea de ser madre me habría encantado, pero ha decidido aparecer en el peor momento.

En el momento más riesgoso, en el momento en que no podía protegerlo lo suficiente. No podía abandonar mis obligaciones, y eso significaba ponerlo en peligro, prefería evitarle todo aquello antes de que sucediera.

– Y quieres… ¿Abortar?

– Honestamente no tengo puta idea de lo que quiero. – La miré fijo y apoyé mis manos en su escritorio. – Vas a escucharme con atención como si esto fuera algo habitual para ti. – Sus pupilas reaccionaron a mi energía y asintió de inmediato. – Soy cazarrecompensas, asesino gente por dinero.

Su rostro apacible era completamente irreal, yo lo sabía, pero por un momento me sentí escuchada y realmente necesitaba hablar de aquello con alguien, me sentía demasiado sola.

– El tema es… – Proseguí. – Que estas semanas tengo una de las misiones más importantes de mi vida y no puedo huir de ella, pero tampoco quiero ponerlo en riesgo.

– ¿Irías sola?

– No, con el padre de mi bebé. – Asintió.

– ¿Y él lo sabe? – Yo negué con la cabeza. – Okey eso está mal, tienes que decírselo.

– Si se lo digo va a mantenerme al margen.

– ¿Y no crees que eso es lo más correcto?, debes hacer reposo Kag, sobretodo los primeros meses de embarazo.

Suspiré, ella no iba a comprender lo suficiente la situación.

Olvídalo. – Musité. – Vas a conseguirme una hora para que me quiten este problema, dirás que pone en riesgo mi vida, que no puedo tenerlo.

Me sonrió y asintió. Miró la pantalla del computador y tecleó algo.

– Podría operarte mañana mismo un colega que se encarga de esta clase de casos, puedo aclarar que es urgente, que no es un embarazo viable.

– ¿En este mismo lugar? – Ella asintió. – Fantástico.

Me entregó un par de papeles con indicaciones, horas de ayuno para la anestesia y otras cosas. Salí de allí con un sentimiento similar a la culpa, pero me convencí a mi misma de que era necesario, no había otra manera de hacer las cosas.

El día se me pasó increíblemente rápido, como si la vida quisiera arrebatarme "eso" lo antes posible. Permanecí el resto de la tarde acurrucada en el sofá junto a Inuyasha mientras veíamos una película, la culpa sólo aumentó cuando al parecer de manera completamente inconsciente, él permaneció acariciando con suavidad mi aún plano abdomen, trazando círculos adorables con sus dedos, desde mi cintura hasta mi ombligo.

– Te amo mucho. – Susurré y me pegué aún más a su pecho. – Te amo mas que a nada en el mundo.

– Hmmm… – Aquel sonido fue similar a un ronroneo mientras me abrazaba de forma mas protectora y besaba la raíz de mis cabellos.

– Lo siento. – Susurré.

– ¿Por qué? – Había mencionado aquellas dos palabras sin pensar y tardé unos segundos en encontrar una respuesta creíble.

– Por quererte tanto. – Su risa suave provocó escalofríos en mi.

– ¿Por qué sería eso algo malo? No seas tonta. – Se restregó contra mí y suspiró. – Te amo.

Su cuerpo fue un refugió cálido y acogedor para mí, un refugio de mi misma y de aquellas decisiones que aún me carcomían el corazón.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Me puse mi buzo para dormir mientras Kag permanecía recostada en la cama, mirando su celular con atención.

– Mañana tengo otra misión, no sé si quieres acompañarme. – Exclamé mientras echaba mi ropa al tiesto de lavado.

– ¿Quieres llevarme? – Me miró con interés.

– No, en realidad no, pero cumplo con invitarte. – Ella me sonrió.

– ¿Sigues preocupándote de más?

– No puedo evitarlo. – Confesé. – Déjame darte estos días de reposo y desde la otra semana podemos volver a lo habitual. Sé que dirás que no, pero…

– Bien, desde la otra semana. – Exclamó calmada y volvió a mirar su teléfono.

Guardé silencio por la sorpresa de que hubiera aceptado tan fácil, pero estaba ganando, asi que no dije nada al respecto, sólo asentí y me recosté a su lado.

– ¿Segura que no te aburrirás sin mí? – Ella rio al instante.

– Seguro voy a extrañarte, así que prepárate para cuando vuelvas. – Estiró su rostro hacia el mío para besarme y luego se acurrucó a mi lado. – Supongo que me hará bien descansar, lo necesito.

La abracé y peiné su cabello, pronto su respiración se hizo cada vez más lenta y capté el momento exacto en el que fue vencida por el sueño.

Al otro día me levanté intentando ser lo mas silencioso posible y me duché para salir. Di un último beso en su frente y me dispuse a continuar con mi día.

Manejé concentrado al departamento de Miroku, su cara de confusión al verme sólo a mí dentro de auto fue notoria.

– ¿Y Kag? – Preguntó mientras se sentaba.

– La he dejado descansar.

– ¿Y aceptó quedarse en casa? – Yo asentí. – Entonces realmente se siente mal.

– No lo sé, sólo espero que recupere su agilidad de aquí a unos días, no podemos enfrentarnos a Naraku sin ella.

– Podríamos, pero…

– Te aseguro que sería un fracaso. – Suspiró y asintió – No quiero ponerla en riesgo… pero estaremos allí para protegerla.


'

(Perspectiva de Kagome)

Apenas escuché la puerta cerrarse me puse de pie y corrí a la ducha. Una hora más tarde ya estaba en la clínica, sentada otra vez en aquella sala de espera, temblando de miedo como nunca antes. Juguetee con mis manos mientras no paraba de pensar en si era lo correcto, quizás nunca más podría tener hijos, quizás jamás iba a perdonarme a mí misma. Sentí un nudo en mi garganta que se hizo cada vez más insoportable

– ¿Kagome? – El sonido de mi nombre me sobresaltó. Me giré y no esperé volver a ver aquellos ojos azules resaltando en esa tez morena.

– Kouga…

Se lanzó a abrazarme apenas obtuvo la confirmación de quién era. Dios… había necesitado tanto un abrazo que de forma involuntaria sentí una lágrima avanzar por mi mejilla.

– ¡No puedo creerlo, pensé que habías muerto!. – Me abrazó con desesperación, como si tuviera miedo de que desapareciera otra vez. – ¡¿por qué te fuiste?! ¡Te fuiste sin avisar!

Me movió por los brazos esperando una explicación, sin embargo algo vio en mi rostro que lo hizo detenerse.

– ¿Estás bien?

– No… no lo estoy. – Me abracé a su cuerpo y hundí mi rostro en su pecho. – No quiero hacerlo.

– ¿Qué cosa? – Tomó mi mentón y me obligó a mirarlo. – ¿Qué te tiene tan mal cariño? Puedes contarme, puedo invitarte a un café.

– No puedo comer. – Las horas de ayuno, no podía olvidarlas.

– Entonces sentémonos en un lugar un poco más ameno, odio los hospitales. – Podía comprenderlo, había querido abandonar ese lugar apenas había puesto un pie en él. Sólo asentí y él me guio abrazada hasta el exterior.

Nos sentamos en una banca, justo bajo un árbol frondoso que tapaba gran parte del sol.

– ¿Entonces? …

– ¿Qué haces aquí? – Pregunté intentando cambiar de tema.

– Estoy haciendo mi práctica profesional, van a ampliar este lugar y necesitaban arquitectos asi que…

– Vaya… estás tan grande. – Su risa suave me relajó.

– ¿Y tú? – Aquí íbamos de nuevo. – Odias los hospitales, asi que asumo que estás enferma.

Lo miré y sonreí, no… en realidad no lo estaba.

– Es algo complicado de explicar.

– Tengo todo el tiempo del mundo.

– Pero yo no. – Musité, de hecho probablemente me llamarían pronto por altavoz.

Me miró preocupado.

– Kag… soy tu mejor amigo, independiente de la distancia, independiente de todo el tiempo que ha pasado… sabes que voy a escucharte sin juzgar.

Suspiré y apreté mis manos inquieta, me sentía demasiado agobiada.

– Estoy embarazada. – Exclamé sin tapujos. – Inuyasha y yo…

No fue necesario seguir explicando. El rostro de Kouga pasó por varias fases, vi reflejada en sus ojos la incredulidad y luego la sorpresa, justo antes de volver a hablar.

– No se suponía que tu…

– No podía tener hijos, si, se suponía, pero aquí estoy, con un embarazo de un mes.

– ¿Y viniste a control o algo así? – Me miró fijo y yo no fui capaz de contestar. – Viniste a eliminar el problema…

Me miró preocupado y escondí mi rostro entre mis manos.

– No me mires así, sabes que no puedo tener un hijo con mi vida caótica, dijiste que no me juzgarías.

– No te juzgo, es sólo que… pensé que en algún momento querrías ser mamá.

– Si quiero… pero no puedo, no ahora. – La voz se me quebró e intenté inhalar profundo antes de volver a hablar. – Tengo que enfrentar a Naraku y esto es una dificultad, no tengo la agilidad suficiente, no soy lo suficientemente fuerte para protegerlo y pelear al mismo tiempo.

– ¿Inuyasha lo sabe? – Negué con la cabeza. – ¿Planeas decírselo?

– No.

Guardó silencio y asintió.

– Bien, es tu decisión. Voy a apoyarte, de hecho puedo acompañarte y luego dejarte en casa.

Me sonrió y me abrazó, tuve deseos de llorar, pero me contuve y asentí.

Caminamos juntos y nos sentamos en la sala de espera. Cuando mi nombre hizo eco en el lugar al ser dicho por altavoz mi corazón latió rápido y comencé a hiperventilar. Me puse de pie a duras penas y caminé sin realmente querer seguir avanzando. Me giré por última vez para mirar a Kouga, su mirada pareció preguntarme si realmente estaba segura. Sólo negué con la cabeza y bajé mi mirada al suelo, mientras las lágrimas caían.

No era lo suficientemente fuerte para ello, no era capaz de matarlo a voluntad y eso estaba pésimo, porque significaba ponerlo en riesgo. Kouga se puso de pie y caminó hacia mí, me abrazó pasando uno de sus brazos por mis hombros y me sacó en silencio. También se encargó de dejarme en el departamento, me dio su nuevo número y quedamos de volver a vernos. Fue cuando estaba a punto de bajarme del auto que volvió a hablar.

– Kag… – Me giré a mirarlo y él azul de sus ojos me quemó sutilmente. – Debes decirle a Inuyasha. – Asentí.

– Lo haré… después de que mis enemigos estén muertos.

– No arriesgues de más ¿vale?, confío en que eres capaz y ese es el único motivo por el que no estoy acusándote con él, no me decepciones. – Sonreí.

– Gracias por ser el amigo que necesitaba.

– Seguro, espero no vuelvas a olvidarte de mi. – Se acercó para abrazarme y bajé del auto.

Debía preocuparme por entrenar, puesto que las cosas habían cambiado, y es que ahora no sólo necesitaba protegerme a mi, si no también a esa pequeña criatura inoportuna en mi vientre.


'

Una semana después.

(Perspectiva de Inuyasha)

Faltando algunos días para el plan, nos habíamos concentrado en mantener constantes los entrenamientos con los miembros del equipo. No pude evitar reír a carcajadas cuando vi a Sesshomaru lanzar a Miroku al suelo con facilidad, después de tan solo segundos de comenzar su enfrentamiento.

– Patético. – Exclamé y mi amigo me miró enfadado.

– ¿Podemos considerar el hecho de que Sesshomaru es quien nos ha entrenado a todos en esta habitación? Tiene muchos más años de combate como experiencia, es complejo derrotar al maestro.

– Bien, probemos cómo te enfrentas a Kagome, la miembro más reciente del equipo, estoy seguro de que perderías de todas formas.

– Probablemente. – Coincidió Kag a mi lado con una sonrisa.

– Que par de idiotas. Kag, ven aquí. – Exclamó Miroku poniéndose de pie y haciendo ejercicios de estiramiento.

Kagome me soltó, y caminó hacia el frente con altanería y aquella sonrisa burlona que amaba en ella. Sus bucles rebotaron siguiendo sus movimientos, esta vez en color azabache, puesto que había decidido volver a su color natural. No podía negar que su cuerpo perfecto envuelto en aquel peto deportivo y calzas ajustadas eran mi talón de Aquiles con respecto a mi autocontrol, provocando una serie de pensamientos lascivos sobre cómo me encargaría de arrancarle prenda por prenda apenas llegáramos al departamento.

– Intentaré no hacerte daño, lo prometo. – Exclamó mi mejor amigo.

– Oh gracias, eres muy considerado.

El primero en atacar fue Miroku, una pésima decisión arrebatada, considerando que a diferencia de nosotros, Kag usaba a su favor la energía de su oponente. Todos fuimos testigos de cómo en pocos segundos Miroku volvió al suelo con un golpe seco, esta vez con Kag comprimiendo su pecho con uno de sus pies, mirándolo desde su altura con grandeza.

Allí venía uno de los clásicos errores de Kag: confiarse demasiado pronto. Vi a mi amigo tomar su pierna y girarla para hacerle caer, quedando sobre ella y sonriendo conforme.

Conociendo tanto como conocía a mi novia, pude adivinar cada uno de sus movimientos antes de que fueran efectuados y el como de todas formas ganaría ese encuentro. Pegó una patada en la entrepierna de Miroku y aprovechó el momento para ponerse de pie, mientras sacaba una de sus varillas de plata y la pegaba al cuello de su oponente con una sonrisa.

– Joder, has hecho trampa. – Exclamó su oponente mientras se encogía en el suelo.

– Todo está permitido cuando están a punto de arrebatarte la vida, además has sido tú quien ha querido competir conmigo. – Musitó sin darle importancia mientras se acercaba a mi con una sonrisa y me daba un beso corto en los labios.

De forma instantánea la sujeté por la cintura con uno de mis brazos.

– Esa es mi chica. – Susurré y ella rio.

– Tus entrenamientos no fueron en vano.

Sesshomaru se acercó a Miroku aguantando una risa y le tendió su mano para ayudarle a ponerse de pie.

– Considerando que Kikyo no tiene bolas para patear, ¿Cuál es tu estrategia con ella, Kag? – Preguntó mirándola.

– Matarla antes de que lleguemos a caer al suelo. Se supone que no tiene técnicas de ataque, debiera ser sencillo.

– ¿Y si las tuviera?

– Entonces improvisaría.

Aquella respuesta corta dejó callado a mi hermano, quien desvió el tema a otro punto.

– Bien, de todas formas estamos olvidando un detalle importante… – Exclamó Sesshomaru.

– ¿Cuál?

Sacó una granada de su bolsillo y nos sonrió. Joder, aquí íbamos de nuevo con el veneno.

– ¡Espera! – La voz de Kag sonó desesperada en aquel grito y mi hermano giró para mirarla. – Necesito ir al baño.

– ¿Ahora?

– Sip.

– No me importa. – Y lanzó la granada en el medio de la habitación.

Fui consciente de como Kag corrió hacia la puerta y al abrirla chocó de golpe con Noah. Espera ¿¡NOAH!?


'

(Perspectiva de Kagome)

Choqué de frente con alguien que me sujetó por los brazos para evitar que cayera por el ímpetu del golpe. Cuando miré hacia arriba, Noah me sonreía, entrecerrando sus ojos verdes levemente.

Bonjour Kag.

Laisse moi sortir (Déjame salir.) – Rogué en un susurro. – Je ne peux pas respirer ce poison (No puedo aspirar ese veneno)

Su sonrisa se esfumó cuando lo comprendió y asintió, haciéndose a un lado y permitiendo con ello que yo me fugara al baño. Me encerré y me preocupé de mojar mi rostro, fue varios minutos después que caí en cuenta de que mi antiguo amor estaba de regreso ¡¿por qué estaba de regreso?!

La pequeña cantidad de veneno que había alcanzado mi sistema fue suficiente para provocarme mareos y la misma sensación de antes multiplicada por mil. Dios, ¿Cómo es que estar encinta podía disminuir tanto mi fortaleza? no tenía ningún sentido biológico, considerando que una futura mamá debería tener la fuerza suficiente para proteger a su cachorro.

Luego de unos minutos salí, cuando me sentí un poco mejor. Al bajar las escaleras una silueta femenina esperaba al final de ellas, tenía el cabello rojizo similar a los tonos del fuego al arder.

Esperé pacientemente a que mis compañeros salieran de la improvisada cámara de humo. Apenas vi a Inuyasha noté que su rostro lucía enfadado, podía adivinar el por qué. Me miró desde lejos e intentando demostrar que yo era de su propiedad se acercó apenas llegué al primer piso, dando un beso corto sobre mis labios.

– ¿Qué hace Noah aquí? – Susurré contra su boca.

– No tengo puta idea. – Como era de esperarse no volvió a separarse de mí, sujetándome por la cintura cerca de su cuerpo.

Suspiré, intenté relajarme y ver el lado positivo de la situación, al menos la llegada del francés había servido de distracción con lo del veneno y nadie me había cuestionado por ello. Lo vi acercarse a la chica pelirroja y sólo en ese instante logré comprenderlo todo.

– ¡La has encontrado! – Grité con felicidad genuina, se giró lentamente hacia mí y me sonrió.

– Por supuesto, y he vuelto, tal como te lo prometí hace ya casi dos meses, si lo piensas no he tardado tanto. – Sus ojos verdes se entrecerraron mientras me miraba fijo.

Fui consciente de como las garras de Inuyasha se apretaron más sobre mi piel y suspiré, era bueno tenerlo de vuelta, con el único contra de que eso aumentaría los celos e inseguridades de mi novio.

– Yo le he llamado, Noah había encontrado a Anne hace un par de semanas. – Touga apareció para aclarar nuestras dudas. – Necesitamos su cabeza para este último plan.

– Keh … – El resoplido de Inuyasha fue lo único perceptible. – …Por supuesto que tú tenías algo que ver en esto.

Noah sólo rio ante aquello. Por su parte la chica no dijo ni una sola palabra y se mantuvo escondida tras él. La miré con atención, tal como en las fotos era bastante bonita, me relajé cuando percibí su aroma entremezclado con el de Noah, eso significaba que después de todo él había decidido quedarse con ella.

Puis-je te parler un instant Kag? (¿Puedo hablar un momento contigo Kag?)

– No necesitas hablar nada con ella. – Inuyasha se adelantó a mi respuesta y yo suspiré.

– Wow ¿Cuándo te volviste más culto y aprendiste francés Inuyasha? – Respondió burlón. Aquel comentario fue suficiente para que el aludido diera un paso adelante con todas las intenciones de hacerlo callar.

Me adelanté y me puse frente a él, tomé su rostro entre mis manos y lo obligué a mirarme.

– Shh shh, Inuyasha… – Si tan solo supiera que ahora mismo un hijo suyo crecía en mi vientre, quizás se daría cuenta de que la posibilidad de perderme era nula. – Sé que eres más maduro que esto.

Me miró angustiado mientras yo acariciaba su mejilla intentando relajarlo y un suspiro abandonó sus labios antes de asentir.

– Te amo. – Susurró. Me paré de puntillas y lo besé.

– Te amo más.

Di unos pasos hacia la salida y caminé hacia el jardín, Noah me siguió de inmediato. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos sentí su voz a mis espaldas.

– Has escogido al peliplata después de todo. – Exclamó a mis espaldas con su voz ronca. – Bien por ti.

– Y tú a la pelirroja. – Me giré y él me sonrió. – Me alegro de que la encontraras con vida.

Asintió y se giró a mirar las flores.

– Por un momento pensé que no lo lograría.

– ¿Y Ryu?

– La verdad es que ni siquiera me he topado con él en mi pequeña aventura.

– Ya veo…

– Independiente de todo aquello y de que como puedes ver soy muy feliz, la verdad es que quería hablar sobre algo más contigo… – Lo miré atenta y él bajó la cabeza. – Hace un tiempo prometí volver por ti y he vuelto, pero…

No necesité que dijera más palabras para comprender hacia donde iba la conversación, su amor por Anne le había pasado la cuenta y era bastante probable que se sintiera culpable por no poder cumplir su promesa de amor eterno conmigo, aunque para mi… aquello era un alivio.

– No te disculpes, ambos hemos encontrado el camino correcto al separarnos, eso está bien, sólo preocúpate de idear un plan que nos permita vivir tranquilos el resto de nuestras vidas, justo al lado de las personas que amamos. – Exclamé con una sonrisa y me sorprendí con lo maduro que sonaba aquello.

Me miró fijo por unos segundos, poco a poco una sonrisa surcó sus labios y asintió.

– De hecho… Hay un favor específico que necesito pedirte con respecto a eso. – Musité.

– Lo que quieras, lo tendrás.

– El día que ataquemos, necesito que te preocupes de eliminar todas las granadas existentes. Hablo completamente en serio cuando digo que no puedo inhalar más veneno.

– ¿Y eso por qué? Te habías hecho más resistente…

– No puedo explicarlo ahora, pero es importante para mi. ¿Puedes hacerlo?

– Seguro, me encargaré de ello.

– Gracias. – Lo abracé con cariño y él me correspondió. – Ahora entremos. – Una charla rápida y concisa era suficiente, no necesitaba preocupar de más a Inuyasha.

Como sospechaba el peliplata menor estaba de brazos cruzados justo en la entrada, esperando por mi. Apenas me vió abrió sus brazos para abrazarme y miró con odio a Noah.

– ¿Qué te ha dicho? – Preguntó.

– Dentro de lo importante, sólo que no se ha encontrado con Ryu.

– ¿Algo más? – Me miró preocupado y comprendí lo que esperaba saber.

– Inuyasha… no hay forma de que ame a alguien más de lo que te amo a ti, nada va a apartarme de tu lado, mucho menos Noah, sobretodo ahora que tiene a alguien más.

Me miró preocupado, luego de unos segundos asintió y besó mi frente.

– Siento ser tan obsesivo… – Susurró. – … Es sólo que tú eres todo para mi.

– Y el sentimiento es mutuo, así que tranquilo. – Lo abracé y sentí su corazón relajarse poco a poco mientras correspondía a mi abrazo. – ¿Podemos dar por terminado el entrenamiento por hoy? Estoy cansada.

– Seguro, de todas formas tengo que quedarme a hablar con mi padre… ¿Puedo decirle a Miroku que te lleve a casa?

– O puedo irme sola si me entregas las llaves de tu auto. – Sonreí con inocencia.

– ¿Prometes cuidarlo?

– Por supuesto que sí.

Sacó las llaves del bolsillo de su chaqueta y me las pasó con desconfianza.

– Gracias. Nos vemos más tarde. – Me paré de puntillas y lo besé colgándome de su cuello en un intento de relajarlo. Sentí unos silbidos de Miroku desde atrás y me reí. Me acerqué a su oído y él me ayudó bajando levemente su estatura. – ¿Quizás podamos tomar un baño juntos cuando llegues? – Me separé de él y le guiñé un ojo coqueta, de forma inmediata esbozó una sonrisa torcida de aquellas que amaba con el alma.

– Escúchame con atención Kag. – Exclamó mientras tomaba mi rostro entre sus manos. – Si algún día digo que no a esa invitación, tienes todo el permiso de asesinarme, porque significa que habré perdido mi cordura. – Me reí ante su respuesta.

– Lo tendré en consideración.

Se acercó y dio un último beso suave.

– Nos vemos en un par de horas.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Manejé impaciente hasta llegar al departamento. Al abrir la puerta caminé hacia la habitación sin encontrar rastro de ella. De pronto el aroma a vainilla se hizo potente a mis espaldas y me giré, Kag me sonrió mientras dejaba caer la toalla que la envolvía, dejando sólo a sus bucles azabaches cubriendo sus pechos de mi vista lasciva.

– ¿Listo para nuestro baño?

Sonreí y comencé a desabrochar mi camisa, lo que fue suficiente para contestar su pregunta. Caminamos completamente desnudos hacia el baño y la abracé por la espalda mientras el agua llenaba la bañera y ella se recargaba en mi pecho.

El vapor poco a poco inundó la habitación, se zafó de mi agarre y entró en la bañera poco a poco. Fui consciente de como el agua mojaba su nívea piel y sus bucles se hundían de forma gracil, mientras ella cerraba los ojos por el placer del agua caliente.

– En vez de mirarme de lejos es mejor si me acompañas, lo prometo. – Musitó sin abrir los ojos, adivinando en qué me había distraído.

Entré y me acomodé tras de ella, abrazándola con nuestros cuerpos cubiertos por el agua hasta mitad del torso. La escuché suspirar cuando besé su hombro y se recargó en mi pecho.

– Me he dado cuenta de algo. – Musitó y levantó su mano frente a nosotros. – No te he devuelto el anillo de falso compromiso.

– Puedes quedártelo, de todas formas lo compré pensando en algo que te gustara y calza justo en tu dedo.

– ¿Seguro? – Yo asentí.

– Considéralo un regalo de cumpleaños.

– Ni siquiera sabes cuando es mi cumpleaños.

– ¿Cuándo es?

– En dos meses.

– Entonces cuenta como un regalo adelantado. – Se rio y la apreté más contra mi.

– Me sorprende lo feliz que soy contigo. – Musitó. – Me sorprende que nuestros caminos se hayan cruzado gracias a Naraku, ¿quizás podemos agradecerle antes de que lo destruyas?

– Meditaré darle las gracias antes de arrancar su corazón.

Se giró para quedar de frente a mi y se acercó lentamente, levantando mi mentón hacia ella con uno de sus dedos.

– Eres tan perfecto a mis ojos. – Musitó desviando su mirada a mi boca. – Tan apetecible.

Se movió con deliberada lentitud, dando besos cortos desde el lóbulo de mi oreja izquierda, bajando por mi cuello y avanzando por mi clavícula hasta mi hombro.

La bañera le dio espacio suficiente para subirse a horcajadas sobre mi y seguir con lo suyo mientras yo la sujetaba por las caderas. Se restregó contra mi, provocando que el agua se moviera a nuestro alrededor.

– Dios, me encantas. – Exclamé sin pensar, mientras mantenía mis ojos cerrados y me dejaba hacer por completo.

– ¿Qué es lo que te encanta de mi? – preguntó con su respiración entrecortada

Se movió aumentando la fricción de nuestros sexos, mi miembro despertó de inmediato.

– Todo, todo me vuelve loco. – Me sonrió y tomó mis manos, quitándolas de sus caderas y llevándolas a su rostro.

Lamió la palma de mi mano izquierda y en acto seguido las movió lentamente, bajando hasta su cuello y posándolas en sus redondos pechos, momento en el que su mirada chocolate cambió a rojo.

Me soltó y yo me mantuve en el mismo lugar. Vi sus manos esconderse en el agua y la sentí tomar mi miembro entre sus manos, acomodándolo en su entrada. Apreté entre mis manos sus senos y ella gimió justo antes de bajar sobre mi y con ello permitirme entrar poco a poco en su interior. Apoyó sus manos en mis hombros y sentí sus garras enterrarse en mi piel, mientras se movía a un ritmo lento gracias a el agua, que se movía en pequeñas ondas a nuestro alrededor.

El sentirme dominado por completo de algún modo logró excitarme aún más, considerando que en todos mis años de vida jamás alguien había tomado la iniciativa de esa forma conmigo, siempre era yo quien iniciaba y guiaba el juego, quizás en parte porque mi carácter dominante daba pie para ello.

La sentí morder mi cuello y suspiré mientras la abrazaba a mi cuerpo. Sus movimientos sobre mi y las endorfinas que recorrieron mi organismo pronto aumentaron esa sensación de electricidad entre ella y yo.

Tomé su rostro entre mis manos y la besé con hambre, disfrutando de sus espasmos cuando alcanzó el orgasmo y usándolo a la vez como catalizador para alcanzar el mío. Sus paredes se apretaron a mi alrededor y sus gemidos bajitos contra mis labios fueron completamente opacados por mis gruñidos mientras me liberaba en su interior y la sujetaba con fuerza por las caderas, rasguñando su piel perfecta.

Nos quedamos allí abrazados y adormecidos hasta que el agua perdió su temperatura.

Teníamos un enfrentamiento difícil por delante, pero no estaba nada de mal distraerse de vez en cuando, sobretodo si la distracción incluía esa clase de acontecimientos.