Hola mis queridos lectores:

PERDÓN djdjdj esa será mi primera palabra al empezar esta actualización :c. Se suponía que subiría el capítulo ayer, pero mi día fue caótico, he adoptado a una gatita (a decir verdad me la han tirado en la casa) y la verdad es que con dueña veterinaria ha decidido enfermarse con ganas XD asi que me ha consumido bastante tiempo.

De todas maneras infinitas gracias:

julietasarard: Ahi tengo mis dudas ajajaj, aun no me decido por el sexo del bebé, es algo que tengo que meditar con calma. Me entristece que tu gente cercana no haya recordado tu cumpleaños :( pero puede ser por el mundo estresante en el que estamos viviendo, la pandemia y estar encerrados a veces nos aleja de lo que queremos. Espero te hayan recompensado como corresponde y si no, pues los matamos a todos ajajaj no mentira. Un abrazo bella, gracias a ti por escribirme y ser tan fiel conmigo.

fabiola200190: ajajaj fantastico! La verdad es que yo releo constantemente la historia, de esa forma evito que queden cabos sueltos o uno situaciones pasadas con las del presente. Es cierto, podría dejar al bebé con Izayoi una vez que naciera, pero de todas formas su vida correría peligro y eso es lo que ella teme, no quiere que su hijo/a pase por la misma perdida que ella :c es una futura mami consciente que quiere lo mejor para su bebé djdjd. muchas gracias por tu comentario! Espero verte aqui en el proximo cap uwu.

Nicole Fray: Siiii, necesitaba traer a ambos de la forma mas inesperada posible. Una parte de mi ama a Noah :( fjfj porque su personalidad de todas maneras es encantadora y bueno, quería darle la oportunidad de ser feliz, con o sin Kag. Muchas gracias por tu paciencia, espero te agrade este cap :3

Chechy14: Kouga era la única persona en el mundo capaz de entregarle el apoyo que necesitaba, ha sido su mejor amigo después de todo y aunque nos duela la conoce desde antes y mejor que Inuyasha (por ahora). Un abrazo gigante y te dejo aquí la actualización.

Yancyarguetaf: Eran personajes que ya extrañaba un poco, necesitaba involucrarlos otra vez y no dejarlos flotando por ahí en el olvido ajajaj. Gracias por escribirmeee!

GabyO13: Siempre sorprendiéndonos Kag, la verdad es que hasta último momento el aborto estaba dentro de mis planes, sin embargo crei que la historia se desarrollaría mejor manteniendo el embarazo. Valoro mucho que me leas incluso de un pc prestado ajaja significa que de verdad disfrutas leyendo. Espero tus opiniones sobre este cap! Un abrazo.

Paula Valadez: Muchas gracias! La verdad fue un debate mental de días ajajaja, por un momento pensé que era lo mejor quitarlo, pero después me di cuenta de que es un punto muuuy importante, y a decir verdad amo ese sentimiento protector obsesivo que suele tener Inu cuando Kag esta embarazada :( no me dejaron verlo en yashahime, asi que intento imaginar como habrá sido. Un abrazo y gracias pro escribirme y amar tanto mi historia ;-;

Darkness1617: Linda hermosa gracias por ese cumplido uwu, intento ser la mejor, aunque aun falta por avanzar. Espero esta actualización te sorprenda! Un abrazo.

Sakuinu: Bienvenida a la zona de reviews, me encanta verte por aquí :3! La personalidad de Kagome fue un reto para mi XD y sigue siéndolo a medida que escribo, es una mezcla de fortaleza y ternura que me cuesta mantener sin que parezca una persona bipolar ajajaj pero si te agrada a ti al resto supongo que lo he hecho bien. Muchas gracias por tu comentario, espero verte mas seguido por aquí!

Ichibancat: AAAA gracias! ;-; de verdad me esfuerzo mucho. Me preocupé de que Noah encontrara su propia felicidad, no podía dejarlo ahi con un final malo :c fjfjd He tardado con esta actualización, pero espero te guste mucho. Gracias por leer!

Bombi-Chan: Siiii yo también tuve mucha pena al escribir eso :( tuve un debate mental, después de todo Kagome en esta historia tiene una personalidad arisca y poco cariñosa bastante marcada, que no iba con el instinto maternal a flor de piel de manera inmediata, necesitaba atravesar esa catarsis y darse cuenta de que en verdad si quería ser mamá, para que no se viera forzado. Gracias por confiar en mi, gracias por leerme, prometo que al final cada momento denso/triste valdrá la pena.

Lita Mar: Ajaja lo sientoo :c el suspenso va de la mano con mis historias XD. Muchas gracias por aguantar estos días, espero te agrade la actualización.

BiitterCandy: Nunca es tardee, siempre es una felicidad enorme leerte aquí en los comentarios :3 Siento asustarte y tenerte ahi toda preocupada :c sdjfnsdjf pero te prometo que valdrá la pena, cada cosa que ocurra tiene su trasfondo y es necesario para la historia, ya verás que si. Comprendo que el tiempo no de, creeme que a mi apenas me da para actualizar y a veces me pilla la vida y es terrible, asi que tranqui, tomate tu tiempo de leer tranquilita y dejar tu review cuando puedas, siempre son bienvenidos!. Un abrazo bella, espero seguir viendote por aqui jiji.

El próximo cap estará aqui el proximo miercoles, lo prometo sjdfnd la verdad es que ya tengo la mitad escrita asi que eso simplifica las cosas. Un abrazo gigante y mil perdones otra vez por hacerlos esperar un día mas :c los amo mucho.

Frani.


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Capítulo 27.- La gran batalla.

(Perspectiva de Kagome)

El suave aroma de las peonías a mi alrededor me dio claros indicios de donde estaba. Caminé feliz por el jardín hasta dar con ella.

Por fin has llegado. – Mi madre volteó a mirarme. – Pensé que ya no necesitabas de mi.

Siempre necesito de ti. – Me acerqué para abrazarla y ella rio suavemente.

Se separó apenas unos centímetros para mirar mi abdomen y me sonrió.

¿No tienes nada que contarme?

Puedo apostar a que ya lo sabes.

Dio un pequeño gritito de alegría y volvió a abrazarme. Cuando se separó su sonrisa se fue.

Debes decirle a Inuyasha. – Suspiré, aquella frase se repetía en mi conciencia todo el tiempo.

Lo sé, pero no aún, va a preocuparlo de más y faltan sólo un par de días para que todo termine.

¿Y si algo sale mal?

Nada va salir mal, tú confía en mí.

Pequeña mía, no te confíes de más, si algo te pasa… Si algo le pasa a tu bebé, él no va a perdonartelo nunca.

Aquello me angustió, porque era verdad, conocía lo suficiente a Inuyasha para saber que mi madre no se equivocaba.

No puedo dejarlo solo en esto, necesito pelear a su lado. – Me sonrió tristemente y acarició mi mejilla.

Todo este sentimiento de venganza infundado en la tristeza de perdernos, no dejes que eso te arrebate la oportunidad de ser feliz, por favor Kag. No necesitas vengarte, no necesitas cargar con más sangre en tus manos.

Si no fuera por Naraku… aún te tendría en mi vida… quizás ni siquiera me habría convertido en cazarrecompensas, no habría sangre en mis manos.

Es cierto, pero todos esos acontecimientos que viviste te han permitido conocer a Inuyasha.

Guardé silencio, era un precio alto por conocer al amor de mi vida.

Desperté con más dudas que respuestas, me giré para abrazar a Inuyasha y me escondí en su pecho, de forma instintiva él me apretó aún más.

Inu… – Susurré.

¿Hmm? – Un sonido poco claro, adormecido y poco consciente.

¿Vas a amarme por siempre?

Por supuesto que sí. – Su voz somnolienta.

¿A pesar de todo?

A pesar de todo. – Besó mi frente y suspiró. – Eres lo único que me importa Kag.

Sentí el miedo carcomerme por completo cuando me detuve a pensar en el pequeño gran secreto que estaba ocultándole, estaba segura de que se enfadaría por ello, pero una parte de mi, las mas estúpida, estaba dispuesta a correr ese riesgo.


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(Perspectiva de Inuyasha)

Noah se encargó de idear un plan en tiempo record y fuimos llamados a reunión tan solo un par de días después de su llegada. Lo odiaba, pero al menos su cerebro era útil de vez en cuando.

Al llegar a la mansión me bajé del auto para abrir la puerta de Kag. Entrelazó sus dedos con los míos y me sonrió antes de caminar juntos a la entrada. El olor a vainilla revoloteó en el aire con cada paso que dio.

Tienes que prometerme que no serás un chico celoso esta vez.

Mientras mantenga su distancia, no tengo ningún problema. – Se rio a mi lado y apretó el agarre de su mano con la mía.

Te amo. – Musitó.

Mi padre nos sonrió desde la entrada y se acercó feliz a abrazarnos. A su lado Izayoi nos sonrió y esperó su turno para hacer lo mismo.

Por dios Kag estas tan bella como siempre. – La abrazó con ímpetu. – O quizás más bella… algo en ti está diferente.

Sentí el corazón de Kag latir más rápido.

¿El tono de mi cabello?, Creo que la última vez que nos vimos aun estaba plateado.

Mi madre entrecerró los ojos y la miró con atención.

Si, pero…

Por fin llega el parcito. – Miroku apareció desde el interior de la mansión, interrumpiendo como siempre. – ¿Tendré mi revancha hoy Kag?

Seguro, cuando quieras. – Respondió y yo me reí.

Noah apareció unos minutos después, a la primera que saludó fue a Kag, dando un beso sobre el dorso de su mano y sonriéndole como idiota.

¿Dónde está tu novia Noah? – Pregunté mordaz.

Ah, se ha quedado en el auto, este tipo de reuniones la aburren.

Ah, por supuesto que si, eres tan considerado. – Kagome apretó su mano contra la mía y me miró con desaprobación. Guardé silencio, aunque no pude evitar un resoplido.

¿Pasamos para discutir el plan de ataque? – Preguntó mi padre.

Todos asentimos y caminamos hacia el interior, en su oficina una presentación iluminaba la pared norte. Noah se puso al frente, como expositor.

He tenido que idear algo que funcione en muy poco tiempo, por suerte tenemos un plano completo del lugar donde se encuentran, eso facilita bastante las cosas.

Avanzó un par de diapositivas, donde se mostraba la casa donde Naraku se encontraba, era una mansión en la mitad de la nada, rodeada por vegetación.

Entonces…Todo comienza con nuestro posicionamiento en la zona de ataque. – Exclamó mientras indicaba la presentación sobre la pared. – La primera persona que entra en este plan es nuestra querida Kagome. – Le sonrió y yo gruñí de forma involuntaria. – Kagome y su arco será quien nos dará la oportunidad de entrar, asesinando a una distancia segura a los 20 guardias que protegen el perímetro. Se me hace primordial recordarles que lo principal es protegerle en esa tarea, porque si ella fracasa no podemos avanzar y en ese caso el plan se va a la mierda, asi que obviamente será escoltada por un grupo no menor de agentes, siempre manteniendo oculta su posición.

¿Asumo que estoy contemplado dentro de esos agentes que van a acompañarla? – Pregunté interrumpiéndolo.

No, tú estarás ubicado al otro extremo, a varios metros de distancia, lo explicaré más adelante.

Tomé aire para rebatir, sin embargo Kag me distrajo.

Estaré bien, no te preocupes de mas. – Susurró. – No puedes estar siempre a mi lado para protegerme, me conociste completamente independiente y no olvidemos que estuve a punto de matarte.

Sonreí ante su valentía característica y besé su frente, tenía razón en ello, pero no podía evitar ese sentimiento de protección con ella.

¿Segunda parte del plan? – Exclamé, dando a entender que estaba de acuerdo con ello.

Habiendo controlado el punto de los guardias, tú y Sesshomaru son los primeros en entrar a la propiedad como tal. – Prosiguió. – Sospechamos que como Naraku no espera el ataque, debiera estar relativamente indefenso en el interior del edificio, asi que no creo que necesitemos más que a ustedes dos y a un grupo de 10 agentes secundarios, mientras el resto del equipo se encarga de controlar el perímetro exterior.

Yo asentí.

Tercer punto… – Exclamó Touga.

– Kikyo. – Musitó. – Es ahí donde tú vuelves a entrar en escena. – Miró a Kag y le sonrió. – Tengo la pequeña intuición de que Kikyo intentará huir cuando sea consciente de todo el caos, asi que básicamente tú serás quien lo evite. Puedes destrozarla como se te de la gana, lo importante es que no salga con vida de aquel lugar.

Tengo una duda… – Musitó Kag.

Dime.

¿Sabemos algo de Ryu?

Mi padre negó con la cabeza.

Nada por ahora, pero hemos mantenido la casa en vigilancia constante y no ha entrado en ningún momento, no creemos que se involucre demasiado.

Yo no estaría tan segura…

Independiente de ello, si aparece será liquidado, simple y fácil. – Musité.

¿Algún otro punto importante? – Preguntó Sesshomaru.

Las granadas de humo… – Para mi no eran un gran problema, pero sentí a Kag tensarse a mi lado. – Todos somos conscientes que dentro del equipo pocos son capaces de soportarlas por mucho tiempo y ya no hay oportunidad para prepararnos… asi que si bien Miroku es el encargado de esta parte, cualquiera que vea una granada cerca se encargará de lanzarla lejos del lugar antes de que explote.

No podremos evitarlas todas. – Exclamé.

Noah miró preocupado a Kag por pocos segundos y luego enfocó su mirada en mi.

Hay que intentarlo.

Todos asintieron y yo guardé silencio, luego le preguntaría a Kag por ello. Sesshomaru dio un paso al frente, con su altura imponente y su mentón en alto, posicionándose justo a un lado del francés.

En el caso de que cualquiera de nosotros fallara… El resto del equipo tiene la obligación de acribillar a quien sea que salga del edificio sin detenerse a pensar si es enemigo o aliado. ¿Queda claro? – La voz de Sesshomaru sonó demandante y el equipo de agentes secundarios asintió de inmediato. – Bien, estamos listos, cada uno tiene la obligación de prepararse lo mejor posible para el día.

Al terminar la reunión caminé junto a Kagome a la salida.

¿Puedo preguntarte algo? – Musité interrumpiendo sus pensamientos.

Seguro.

¿Hablaste con Noah por las granadas de humo?

Ah… si, le pedí que las mantuviera lejos del escenario, el veneno destruye todas mis posibilidades de ser útil.

Asentí, tenía sentido.

En el caso de que alguna se nos escape… prométeme que saldrás. – Me acerqué y tomé su rostro entre mis manos. – No puedes fingir ser mas fuerte de lo que eres.

Me sonrió y recargó su rostro en una de mis manos.

Te lo prometo.

Se estiró de puntillas para besarme y el toque cálido de sus labios arrancó un suspiro de los míos.


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Un día antes del plan.

Kagome se mantuvo evitando mis movimientos con facilidad, mientras me sonreía divertida. Una y otra vez estiré mis manos hacia el frente intentando atraparla, fallando en cada oportunidad, como siempre parecía escapar como agua entre mis dedos.

En un movimiento rápido me moví para quedar a sus espaldas y la sujeté con ambos brazos cruzados en su pecho. Sólo en ese instante se mantuvo quieta. Hice a un lado su cabello para dar un pequeño beso en su hombro.

Atrapada. – Susurré contra su piel y la sentí estremecer.

A voluntad.

Sentí su pecho subir y bajar contra mi agarre, su respiración parecía bastante agitada. La obligué a girar y di un beso rápido sobre su boca.

¿Suficiente entrenamiento por hoy?

Suficiente. – Coincidió. Hemos tenido una vida de entrenamiento para este momento.

Se mantuvo abrazada a mi cuerpo, pude notar que temblaba sutilmente.

¿Te sientes bien?

Sólo estoy cansada… – Dijo bajito.

Al subirnos al auto encendí el motor y manejé concentrado en el camino, Kagome dormitó a mi lado, encogiendo su cuerpo y abrazándose a sí misma. En el primer semáforo en rojo quité mi chaqueta y la puse sobre ella, quien en un acto reflejo se cobijó aún más y ronroneó bajito. Aquella imagen se me hizo adorable.

Esa era nuestra última noche antes de caminar juntos voluntariamente al caos. Decidí que lo mejor era no pensar en ello y aprovechar cada segundo a su lado. Motivado en esa idea de forma improvisada cambié la dirección a último momento. A mitad de camino la sentí quejarse y bostezar a mi lado.

¿Aún no llegamos?

Quiero mostrarte un lugar antes de volver a casa. – Musité. – Asi que te he raptado por ello.

Se rio y se abrazó a mi chaqueta.

¿Es un lugar especial?

Es el lugar al que solía acudir cuando necesitaba tomar decisiones importantes.

Manejé por 30 minutos más hasta salir de la ciudad. Y estacioné justo frente a un bosque de enormes y frondosos pinos.

¿Es aquí?

Casi.

Apagué las luces y el motor y bajé primero, dando la vuelta para abrir su puerta. Extendí mi mano hacia ella para ayudarle a bajar y la tomó con una sonrisa.

Caminamos al menos 20 minutos, adentrándonos en el interior de aquel bosque.

¿Este es el momento en el que confiesas ser un asesino en serie? Oh espera… – Me reí ante su comentario.

Va a encantarte, lo prometo.

Apretó mi mano y siguió caminando.

Sentí el vapor cálido en el aire de aquella oscura noche cuando nos acercamos a mi pequeño rincón de paz.

Bien, llegamos.

Kagome avanzó un poco más, analizando cada rincón del lugar y se giró con una sonrisa que me enamoró aún más.

¡Son termas!

Nadie viene aquí, el espesor del bosque asusta a la gente. De vez en cuando venía a relajarme después de días agotadores. Me acerqué y la abracé por la espalda, ella se recostó en mi pecho y su aroma a vainilla me embriagó por completo.

¿Por qué has decidido mostrarme este lugar? – Preguntó.

Porque eres lo suficientemente importante como para hacerte parte de él sin arrepentirme después. Se giró para mirarme y me sonrió mientras tomaba mi rostro entre sus manos. Tomé aire para hablar. Mañana es un día importante, el plan ideal es permanecer vivos, pero si por alguna razón algo no saliera acorde a nuestros deseos… Necesitaba aprovechar esta noche contigo. – Tomé su mentón con una de mis manos mientras la acercaba a mi por la cintura. – Eres lo mas importante para mi en estos momentos Kag, necesito que seas consciente de ello, de que necesito protegerte.

La luna era menguante y apenas iluminaba el lugar. Sentí su corazón latir más rápido mientras me miraba fijo. Sus manos se aferraron a la tela de mi camisa y me miró con tristeza.

No hables como si fuera una despedida. – Musitó. – Tendremos un millón más de noches como esta.

Alzó sus brazos para cruzarlos tras mi cuello y me atrajo a su rostro con desesperación. Me besó en una forma completamente distinta a la habitual, pude sentir camuflado en aquella caricia un deje de miedo, mientras se aferraba a mi y yo sujetaba su cabello en un manojo con mi mano diestra, mientras la otra iba a parar justo a su cintura, atrayéndola más a mi cuerpo.

Se separó unos instantes y me miró fijo mientras quitaba mi chaqueta de sus hombros, la que cayó al suelo con suavidad.

Sólo preocúpate de amarme por hoy. – Musitó. – Sin despedidas tristes… sin preocupaciones…

Acercó sus pequeñas manos a mi pecho y desabrochó mi camisa botón por botón, mientras su mirada chocolate se mezclaba con el dorado de la mía y mi corazón pronto seguía la rapidez del suyo. Luego de deshacerse de la tela rozó mi piel y sentí sus manos levemente frías por el ambiente, sonreí inevitablemente.

Planeo hacerte el amor hasta el amanecer. – Susurré mientras bajaba el cierre frontal de su vestido.

Entonces no pierdas el tiempo.

Deslicé la tela de su vestido por sus hombros, dejando al descubierto una hermosa lencería en color blanco. La admiré por segundos bajo aquella noche oscura, disfrutando del tono levemente azulino de la luna reflejando en su piel. Kagome era perfecta en todos los sentidos y me sentía el hombre mas afortunado del mundo al tenerla a mi lado.

Tomé su mano para atraerla hacia mi, dejando en un movimiento suave su espalda contra mi pecho mientras trazaba con el roce de mis labios un camino invisible desde el lóbulo de su oído hasta su hombro. Allí mordí suavemente, ganándome con ello un suspiro sutil y su espalda curvándose por las sensaciones. Su trasero perfecto se pego a mi entrepierna y aguanté un jadeo a duras penas.

Llevé mis manos a su cintura y las crucé luego por su abdomen, dejando caricias suaves y lentas, tomándome el tiempo de disfrutarla y sentirla, intentando grabar a fuego en mi mente cada zona de su cuerpo. Pude sentir con el roce su cicatriz más reciente, mientras ella se recargaba en mi pecho y se dejaba hacer por completo.

Seguí mi camino, bajando hasta su monte de venus, deslizando con suavidad su ropa interior, preocupándome de no romperla esta vez. Ella me ayudó levantando una de sus piernas y luego la otra. Allí estaba, pegada a mi cuerpo, respirando levemente más rápido y con los ojos entrecerrados. La abracé por la espalda y recargué mi mentón en su cuello.

Kagome… – Abrió sus ojos, expectante por mis siguientes palabras. – Quiero unirme a ti, por marca.

Sentí como su corazón latió con fuerza dentro de su pecho, el mío pareció acompañarle sutilmente.

¿Estás seguro de ello? – Preguntó y se giró para quedar de frente, extendiendo una de sus manos a mi pecho y ubicándola justo sobre mi corazón, mientras subía su mirada hasta la mía. – No puedes arrepentirte luego.

Nadie ha dicho nada de arrepentirse, te quiero a ti, a mi lado, por el resto de nuestras vidas.

Me sonrió sutilmente, subió su mano libre a mi mejilla y cerré los ojos ante su toque suave.

Bajé mi rostro hasta el suyo, permanecí a escasos centímetros de sus labios, entrecerrando mis ojos y esperando por su movida. Fue ella quien se encargó de cerrar el espacio entre ambos, aprisionando mi labio inferior entre los suyos y jalando de mi cabello con suavidad para mantenerme cerca.

Pronto su corazón perdió el control característico y su aroma a vainilla se mezcló con el de youkai, aquel que siempre permanecía oculto.

¿Esta es tu Kagome favorita? – Susurró contra mis labios. Bajando sus filosas garras por mi pecho, trazando un camino de dolor y placer al mismo tiempo. – La que no oculta su energía demoníaca, la que fluye por completo.

Me sonrió coqueta al decir esa frase, haciendo alusión a la vez que yo había dicho aquello en nuestra primera vez experimentando el placer juntos.

Todas las versiones de ti son mis favoritas... – Jadeé mientras sentía su mano desabrochar el botón de mi pantalón. – Pero esta me enloquece a un nuevo nivel.

Liberó mi miembro, masajeándolo de arriba a abajo con suavidad y a un ritmo lento. Cada caricia arrancó un jadeo de mi garganta, mientras ella llevaba sus labios a mi cuello, dando besos cortos sobre mi piel.

Dios, Kag... – Gemí.

Cerré mis ojos, siendo consumido a voluntad por las exquisitas sensaciones que ella era capaz de provocar en mi.

La tomé en brazos, sonriendo cuando la sentí aferrarse a mi cadera con sus piernas, cruzándolas por mi espalda baja y caminé con ella hacia el agua, sintiendo más sofocante el vapor mientras mas me acercaba. Me adentré poco a poco, el agua caliente erizó mi piel de una forma agradable. La profundidad era perfecta y nos cubrió hasta la cintura

Permaneció abrazada a mi, tomando mi rostro entre sus manos mientras me besaba lento y yo la sujetaba por la cintura.

Quiero... necesito la eternidad contigo. – Susurró contra mis labios – Quiero tu esencia grabada a fuego en mí.

La miré fijo, el chocolate de sus ojos fue invadido por leves trazos de rojo y me hundí voluntariamente en ellos. Su flequillo húmedo y desordenado, el sonrojo característico de sus mejillas y su mirada profunda fueron una visión encantadora y casi irreal bajo la tenue luz de la luna.

Que así sea entonces. – Susurré.

Me acerqué para besarla, soltando un suspiro al poder sentirla nuevamente. Llevé una de mis manos a su espalda buscando el broche de aquel bonito y delicado sujetador, el que pronto fue a parar en algún lugar que no me importó.

Se soltó de mí y me pegó a las rocas que nos rodeaban, para luego bajar a mi cuello dando besos húmedos que lograron arrancarme gemidos en tiempo record. Bajo el agua llevé mis dedos a sus pliegues y sonreí conforme cuando jadeo ante mis toques. Tomó mi rostro entre sus manos y lamió mis labios con sensualidad sin dejar de mirarme.

Mantente vivo por esto. – Susurró entre jadeos. – Aún no hemos tenido suficiente del otro.

Masajeó mi miembro con suavidad y el vapor del ambiente me embriagó poco a poco. La tomé por la cintura, enterrando mis garras con poca delicadeza sobre su piel cuando apenas pude controlar mis ganas de tomarla.

Necesito de ti. – Gemí y ella se restregó contra mi cuerpo.

Llevé mi miembro a su entrada y me adentre poco a poco, sintiendo como sus paredes se acomodaban a mi tamaño, apretándome cálidamente mientras un gemido estimulante abandonaba su boca y sus manos se aferraban a mi pecho. Nos movimos en sincronía a un ritmo lento obligado por el agua, pero aquello me permitió disfrutar de cada roce de su cuerpo con el mío. Sonreí embobado ante su hermoso rostro aún mas sonrojado por el calor y su piel aterciopelada por el vapor.

Una corriente eléctrica me recorrió desde la cabeza hasta la punta de los pies cuando el rojo de sus ojos se encontró con el de los míos y en ese instante lo supe, supe que nuestra conexión era única, que jamás volvería a experimentar algo que se le acercara.

La abracé a mi cuerpo y pegué mi frente a la suya. El placer la hizo llevar su cabeza hacia atrás y yo bajé mi rostro a sus pechos, para lamerlos con devoción.

Dios… – Gimió. – Hazme tuya. – Exigió mientras se aferraba a mis cabellos.

Sonreí contra su piel y volví a su rostro besando sus labios con todo el amor que pude encontrar en mi interior. Sentí sus paredes contraerse rítmicamente a mi alrededor mientras sus gemidos aumentaban en volumen.

Te amo. – Jadee. – Te amo demasiado.

Te amo más. – Respondió.

¿Vas a correrte para mí? – Musité y ella obedeció de inmediato.

Fue aquel momento exacto en el que alcanzamos el clímax casi al unísono, que de forma instintiva ambos llevamos nuestra boca al hombro del otro y mordimos con fuerza, arrancando gruñidos que se complementaron de forma perfecta. La sensación electrizante no hizo más que aumentar, mientras nos aferrábamos el uno al otro, intentando controlar los espasmos. La sentí gemir mientras seguía succionando de mi sangre y el aroma de la sal llegó a mis sentidos. Me preocupó el que estuviera llorando, pero no pude dejar de morderla mientras disfrutaba de su sabor. Cuando se separó la abrace a mi cuerpo intentando recuperar el aliento.

No llores… – Rogué.

Se separó de mí, con una mirada confundida y llevó sus manos a sus mejillas, comprobando que lágrimas rodaban por ellas. Me sonrió y se abrazó a mi cuerpo.

Sólo estoy muy feliz de tenerte…

Sonreí y la abracé a mi cuerpo, sintiendo como sus pechos se aplastaban contra mi torso. Al separarnos alcancé a divisar una pequeña marca amoratada en su hombro izquierdo y sonreí orgulloso.

No necesitaba nada más en el mundo, no mientras tuviera a Kagome Higurashi como compañera por el resto de mis días y aquellas marcas en nuestra piel eran la prueba irrefutable de ello.


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(Perspectiva de Kagome)

Nos mantuvimos en el agua, apoyados en el borde, admirando el risco que se mostraba frente a nosotros bajo aquella noche oscura.

Incluso el silencio se hizo agradable a su lado y lo admiré embobada, mientras la luna se reflejaba sutilmente en el plateado de su cabello. Se giró a mirarme con una sonrisa.

¿Qué?

Nada, sólo una idiota enamorada, mirándote embobada.

Su risa ronca se perdió en aquel bosque.

Aún no me acostumbro a tu cariño.

Arrugué el entrecejo de inmediato.

¿Por qué no?

Porque hasta hace unos meses eras la persona más arisca existente. – Se acercó a mí y masajeó mi frente en un intento de borrar mi enojo. – Y de pronto te tengo aquí y eres lo más adorable que he visto. – Me reí.

Sigo siendo arisca con el resto.

Y eso es lo que lo hace más especial aún. – Peinó mis cabellos mientras suspiraba. – No quiero ponerte en riesgo…

Es inevitable…

Lo sé, pero sigo sufriendo por ello. No importa que tan buena seas en lo que haces, si tuviera la opción de dejarte al margen lo haría.

Por supuesto que sí, eso yo lo sabía. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda cuando recordé que había un pequeño motivo por el que de seguro me dejaría fuera, sin importar si esa era la mejor decisión o no.

Sabes que no me quedaría al margen.

Hmm, encontraría la forma.

Sonreí y me giré a mirar el risco otra vez.

Esta será la última batalla en la que me veré involucrada, lo prometo.

Me miró fijo y asintió, para luego envolverme en un abrazo estrecho. Ese era mi lugar seguro, justo entre sus brazos.

Inuyasha cumplió su promesa e hicimos el amor sin cansarnos hasta que el sol asomó sus primeros rayos tras unas lejanas colinas. Llegué a la conclusión de que si ese era mi último día en la tierra, la verdad es que no me arrepentía de haberlo aprovechado de ese modo.

Nos vestimos y caminamos juntos de vuelta al auto, ninguno de los dos habló, pero podía apostar a que su mente divagaba tanto como la mía. Hicimos una última parada en el departamento, para cambiarnos de ropa y lucir decentes frente a nuestros compañeros. Lo vi tomar la katana, que había alcanzado a conocer en un par de oportunidades y esconder un par de armas debajo de su chaqueta.

Al llegar a la mansión todo estaba listo, Noah repasó por última vez los pasos importantes del plan mientras yo sentía mis manos sudar por los nervios.


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(Perspectiva de Inuyasha)

Bien, hora de irnos. – Exclamó Noah. Todos asintieron y caminaron a la salida.

Noah… ¿Puedo hablar contigo un segundo? – Me miró confundido, pero asintió. Kagome me miró preocupada. – Adelántate, te alcanzo de inmediato.

Avanzó a paso dudoso, pero de todas formas obedeció. Apenas me quedé a solas Noah me miró intrigado.

Voy a intercambiar papeles contigo… asi que asi como me pediste la última vez proteger a Kag, te pediré lo mismo, en el caso de que yo no esté cerca.

No tienes que pedírmelo, eso ya estaba incluido dentro de mis obligaciones, en el caso extremo de que tenga que entrar, lo haré. – Asentí.

Genial, gracias. Mi otra preocupación son las granadas, sé que ella apenas puede soportarlas, pero no podremos evitarlas todas.

Si… lo sé, he estado pensando en ello. Si eso llegara a ocurrir entonces tú te encargarás de ponerla a salvo, ya que siempre suele ser la más perjudicada. Ambos están conectados por marca, todos hemos podido notarlo apenas entraron aquí… – Pude notar un deje de celos en su voz, pero lo dejé pasar. – …Asi que no debería ser un problema el saber exactamente donde se encuentra el otro, esa es una gran ventaja, opacada por la desventaja de que ambos van a saber también cuando el otro sea herido y eso no puede distraerlos.

Bien, ahora que lo meditaba, quizás la decisión de unirnos por marca había sido un poco apresurada. Sólo asentí y él palmeó mi hombro.

Todo saldrá bien, tranquilo. Ya podremos tener una vida relajada, alejados por completo de los asesinatos.

Me reí, después de todo todos teníamos ese deseo en común.

Me aseguraré de ello.

Intenté permanecer junto a Kag todo el tiempo que la vida me permitió. Cuando estuvimos a 100 metros del punto de ataque tuve que dejarla y aquello me dolió en demasía. Tomé su rostro entre mis manos y pegué mi frente a la suya.

Nos vemos cuando todo esto haya terminado. – Ella asintió.

Tienes prohibido dejarme plantada.

Sonreí y acerqué mis labios a los suyos, cerrando el espacio con un beso apasionado en el que intenté resumir todo lo que sentía por ella. Intenté evitar que se sintiera como una despedida, pero no lo logré.

Tenemos… cosas de que hablar cuando todo esto termine. – Musitó entre besos cortos. – Asi que no te pierdas ¿vale?

Vale.

La vi tomar su arco y prepararse para atacar a la distancia. Cuando la perdí de vista de pronto me sentí vacío.

El silencio reinó en el lugar, sólo pude sentir mi corazón latir con fuerza, mezclado con el de Sesshomaru a mi lado.

Bien Kag, tu comienzas. – La voz de Noah resonó en nuestros auriculares y Kagome obedeció de inmediato.

No pude verla a ella, pero si a sus proyectiles. Una a una lanzó sus flechas y uno a uno fueron cayendo los guardias de Naraku sin saber siquiera hacia donde apuntar antes de que una flecha se clavara en su corazón. En menos dos minutos los veinte guardias yacían en el suelo y ese era el momento justo en el que yo debía entrar.

Sesshomaru me miró y ambos asentimos justo antes de salir del auto y entrar rápidamente en aquella mansión, con nuestras espaldas cubiertas por un grupo de agentes. Tardamos un par de minutos, pero tal como Noah había predicho Naraku se encontraba completamente indefenso. Pude ver el rostro de sorpresa de Kikyo al vernos entrar y a pesar de que tuve el impulso de asesinarla me detuve cuando recordé que esa tarea no me correspondía.

Ninguna granada alcanzó a explotar y agradecí internamente a Miroku por eso.

Mi hermano y yo acorralamos a Naraku con facilidad, de ahí en adelante la pelea se hizo más compleja a cada segundo. Sesshomaru se lanzó hacia adelante con rapidez, sin embargo Naraku no se quedaba atrás, esquivando con gracia los golpes certeros que mi hermano intentaba encestar con sus garras. Me uní a la pelea e incluso con los dos no tuvo mayores problemas. Me distraje por segundos cuando sentí a Kag cerca y sacudí mi cabeza intentando no distraerme.


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(Perspectiva de Kagome)

Al entrar fui una simple espectadora de como Naraku parecía ir bastante bien incluso contra los dos hermanos Taisho. Tuve el impulso de involucrarme, pero lo reprimí pensando en el bienestar de mi bebé.

Miré a mi alrededor y todo pareció ir en cámara lenta, con un montón de agentes cubriendo nuestras espaldas y lanzando las granadas de veneno hacia el exterior, lo que agradecí internamente.

Tal y como Noah había predicho, Kikyo intentó huir apenas fijó su vista en mi. Me moví lo más rápido que pude y alcancé a tomarla por el cabello. En acto seguido la azoté contra la pared más cercana. Envolví su frágil cuello con mis manos, perdiendo completamente la delicadeza al enterrar mis garras en su piel y me gruñó desde su posición cuando sus ojos cambiaron a rojo. Intentó dar un par de patadas a mi cuerpo y eso me asustó, sobre todo cuando las vi cercanas a mi abdomen; aquel momento de distracción fue utilizado con astucia por ella. Se abalanzó contra mí, esta vez con más agilidad de la que recordaba y sacó una pequeña arma de su escote, dando un corte certero en mi brazo. Aguanté el grito por el dolor de la plata, saqué una de mis varillas de mi cabello y me lancé contra ella; ambas caímos al suelo en un golpe seco. Pegué la varilla a su cuello y la punta filosa cortó con rapidez.

¿Se te hace familiar esto? – Pregunté escupiendo veneno con mis palabras. – Tuviste heridas similares cuando fingiste ser atacada por mi, pero puedo apostar a que estas duelen más.

Enterré la varilla por completo en su pecho, disfrutando de cómo su rostro se llenaba de pánico y la sangre se acumulaba en su boca. Perdí el enfoque de la situación, apuñalándola en gran cantidad de oportunidades y sonreí extasiada con cada uno de sus gritos de dolor, liberando gracias a ellos parte de mi rabia y mi rencor hacia ella. Sentí mis ojos arder cuando mi cuerpo se preparó para dar el último golpe. Tomé el impulso suficiente para enterrar mi arma en su cuello, sin embargo alguien me atacó por la espalda. Sentí una mano aferrarse a mi garganta con fuerza y pude ver como Kikyo se ponía de pie. Okey, quizás debí asesinarla de un solo golpe, había sido inmadura.

¡NOAH! – Grité, sabiendo que podía escucharme desde el exterior.

No necesitaba distraer a Inuyasha, aunque estaba segura de que por nuestras marcas podía predecir a la distancia que algo no iba tan bien. Los minutos que tardó Noah en aparecer se me hicieron eternos, mientras escuchaba la risa de Ryu a mis espaldas. Nadie me había hecho caso al preocuparme por su sospechosa ausencia y aquí estaban los resultados.

Shh shh, tranquila Kag, no queremos distraer al resto de tus compañeros. – Acarició mi cabello con suavidad mientras su mano libre me quitaba las oportunidades de respirar. – La verdad es que me agradas, pero estoy un poco cabreado sabes, no puedo perdonarte después de lo que has hecho a Kikyo, puedes comprender que la fidelidad de un hijo va siempre con su madre.

Espera… ¿qué?

Miré a Kikyo frente a mi, muy malherida, pero sonriéndome de todas formas mientras tomaba la varilla restante de mi cabello con suavidad. Ahora se hacía mucho más evidente el parentesco, Ryu era una mezcla perfecta de Naraku y ella, y yo había sido demasiado ciega para notarlo.

Su hijo me sujetó con fuerza, facilitándole las cosas para atacarme. Cerré mis ojos en la desesperación y sólo pude sentir cuando algo golpeó a Ryu, liberándome por preciados segundos. Vi de reojo como él sólo se dedicó a jugar con Noah, mientras la sonrisa burlona no se borraba de su rostro.

Me concentré en mi propia pelea, evitando a duras penas las estocadas que Kikyo Intentó propinar en mi cuerpo, ya estaba cansada, mi cuerpo no daba más.

Era una oportunidad de jugada, ahora o nunca. Me moví hacia adelante, llevé mis garras a su cuello y las enterré con fuerza, dispuesta a rasgarlo en segundos. Fue en el momento que menos lo esperaba que dos balas se alojaron en mi cuerpo, una en mi pierna, haciéndome perder el equilibrio y otra en mi pecho, dificultando mi respiración.

Ryu me miró de lejos, con la pistola culpable en su mano derecha y una granada en la izquierda, supe que a esas alturas ya estaba jodida. La lanzó con fuerza al piso y todo fue cubierto por una nube púrpura que dejó mi visión completamente inútil y probablemente la de los agentes en el exterior. Kikyo se escapó de mis manos, no tuve la fuerza para correr tras ella. Sentí la ola de disparos afuera y rogué por que alguna de esas balas los hubiera asesinado a ambos.

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*Flashback*

– ¿Hablaste con Noah por las granadas de humo?

– Ah… si, le pedí que las mantuviera lejos del escenario, el veneno destruye todas mis posibilidades de ser útil.

Asentí, tenía sentido.

– En el caso de que alguna se nos escape… prométeme que saldrás. – Me acerqué y tomé su rostro entre mis manos. – No puedes fingir ser mas fuerte de lo que eres.

Me sonrió y recargó su rostro en una de mis manos.

– Te lo prometo.

*Fin de flashback*

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Lo siento cariño, no podré cumplir esa promesa.

Noah se acercó con rapidez a mi y sentí mis heridas arder por la plata.

¿Puedes escucharme? ¡¿Kag?! – Su voz sonaba lejana. – Voy a sacarte de aquí.

¡Saca las balas! ¡Sácalas! – Sólo podía pensar en que el ardor de mis heridas era distinto al que generaba la plata por sí sola, podía apostar a que estaban impregnadas con veneno y si ese veneno viajaba por mi torrente… – ¡Mi bebé!

Me miró confundido, pero asintió. Sentí sus garras adentrarse en mis heridas y me aferré como pude a su cuerpo, gritando en agonía.

¡Necesito refuerzos! ¿Inuyasha? Sé que estás escuchando, si has cumplido ven aquí, ahora, o cualquiera que tenga las manos libres. – Exclamó agitado.

Alguien me levantó en brazos, lo último de lo que fui consciente fue del aire puro del exterior y luego me fui a negro.


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(Perspectiva de Inuyasha)

La voz de Noah sonó desesperada, alcancé a escuchar gritos de Kag en la planta baja, los que confirmaron que el dolor que sentía en mi cuerpo era de ella. Naraku aún estaba vivo, no podía abandonar mi parte de la misión y comencé a desesperarme.

- !Salgo ahora de la propiedad!, no ataquen, repito, bajen las armas. – Noah resonó en mi mente gracias al auricular en mi oído.

Sesshomaru me miró y comprendió que era ahora o nunca. En un movimiento rápido logró detener a Naraku y deslicé sin pensar mi Katana en el centro del pecho de mi enemigo, disfrutando cuando la sonrisa se borró de su rostro.

No tenía tiempo de sobra y mi hermano lo comprendió a la perfección.

Vete, yo termino aquí. – Asentí en agradecimiento y bajé a toda velocidad.

Salí del lugar, en el exterior el olor de la sangre de Kag se hizo cada vez más pesado mientras más me acercaba. Temí lo peor cuando vi a Noah haciendo presión en su pecho y a Miroku en lo mismo con su pierna.

Gruñí por la rabia y me acerqué.

Ryu le disparó. – Exclamó mi mejor amigo.

¿Ryu? – Él no estaba en nuestros planes.

Naraku debe haberle avisado de algún modo, no lo sé.

Mierda. – rasgué mi muñeca y la pegué a la boca de Kag, quien apenas permanecía consciente.

Inuyasha… – La voz siempre sosegada de Noah me hizo enojar.

¡QUÉ! – grité sin mirarlo mientras ponía toda mi atención en la chica que amaba.

Antes de perder el conocimiento Kagome ha mencionado algo sobre un bebé, no se si estaba delirando, pero…

¿Un bebé?. Aquello hizo mi corazón apretarse de forma dolorosa. Tuve un resumen mental rápido de las últimas semanas, los síntomas de Kag habían sido demasiado evidentes y yo no me había dado cuenta, la rabia me embargó cuando comprendí que si era real, ella me lo había ocultado a propósito, ella lo sabía.

Tuve ganas de recriminárselo, pero seguía inconsciente, me consolé en el hecho de que ya tendría tiempo de hacerlo cuando estuviera despierta.

Me preocupé de escuchar latir su corazón, sentirlo débil fue suficiente para dejarme respirar y me puse de pie.

Llévenla con mi padre, allí la atenderán como corresponde.

La rabia me carcomió, pero la preocupación por su bienestar fue más grande. Me mantuve a su lado a pesar de todo.

A decir verdad podía perdonar infinitas cosas, era un chico bastante comprensivo cuando se trataba de los arrebatos inmaduros de Kagome, pero si realmente estaba embarazada y había decidido arriesgarlo todo por acabar con Naraku… eso sería difícil de perdonar, considerando que eso significaba que no sólo había puesto en riesgo su vida, si no también la de mi cachorro.