Buenos días lectores:
Sé que probablemente estén odiándome por no actualizar ayer. Ese era el plan, pero bueh, mi turno se sobreextendió y por lo general no subo caps a menos que pueda revisarlos con calma, y estaba tan cansada que no alcancé :c. Independiente de eso, actualizo ahora, antes de ir a trabajar otra vez.
La verdad es que el cap generó haaarto ruido y eso me tiene muy muy contenta, muchos reviews, mucho cariño, mucho pánico jdfns. Infinitas gracias a:
- Bombi-Chan: Me alegro de que el cap te haya hecho sentir cada párrafo. La verdad es que todos ya sabemos a estas alturas como es Kag, es complejo que no se lance a salvar lo que mas ama :c incluso si eso significa ponerse en riesgo, sólo esperemos que lo haga de forma inteligente sjnsd. Muchas gracias por siempre escribirme! espero disfrutes este cap que se viene... intenso.
- Chechy14: Sentados ahi bien escondiditos en el depto de Inu, todos tranquis sdjfns XD, bueh se viene un cap de esos que uffff, asi que prepárate. Espero lo disfrutes.
- julietasarard: AJajaj que bueno! he logrado sorprenderte jiji. La verdad es que con respecto a tu pregunta si, planeo seguir escribiendo, tengo un par de ideas dando vueltas hace ya varias semanas en mi mente, incluso he escrito un capítulo piloto de mi próxima historia :), aun le faltan arreglos, me falta definir la trama hasta el final, cosa de hacer cambios minimos al publicarla y no quedar en hiatus a mitad de fic, pero la publicaré pronto, asi que ahí espero tenerte de lectora otra vez jiji. Por supuesto que mis fics seguirán siendo ad infinitum de Inuyasha y Kagome, al menos por ahora.
- Paula Valadez: Aajjajja lo sientooo :c sé que no les dejo descansar a sus pobres emociones pero es que la historia siempre estuvo planeada asi, con altos y bajos, valdrá la pena, lo prometo. TE VAS A CASAAAAAR AAAA YO TAMBIEN! djnfs osea pronto, esperaré a que el maldito coronavirus se calme un poco, espero sea un día inolvidable para ti :3 Un abrazo gigante!
- Bel Arias: Nooo no te pongas triste :c piénsalo de este modo, la historia siempre estará para que la leas todas las veces que quieras y además se vienen varias sorpresitas cuando termine este fic, estoy ya planificando mi siguiente historia, asi que tendrán de mi para rato jiji :3 Un abrazo y espero que esta semana sea perfecta para ti!
- arual17: Aaaaa no te veía hace rato por aqui! me alegro de que hayas podido ponerte al día con los caps jiji. Espero disfrutes esta actualización, nos vemos prontito.
- fabiola200190: Kagome es Kagome... sé que en el fondo de tu corazón sabes exactamente que va a hacer jdsnfsj.
- Nicole Fray: Muchas graciaaas! la verdad es que disfruto demasiado escribir, si mis lectores disfrutan tanto como yo, aún mejor! Aqui esta la actualizaciooooon, avisame que te ha parecido :3 un abrazo.
- GabyO13: AAAAAAAAAAAAAA EL ESTRÉEEEES! sjdnfsj aqui esta tu actualizacioooon, para que no desesperes :3 espero la disfrutes!
- Justafan90: Te falle :C pero bueno, al menos tardé sólo un día mas, espero estés atenta/atento por la actualización, gracias por comentar y leer!
- darkness1617: Esque nuestros protagonistas han cambiado muuucho a lo largo de la historia, era justamente eso lo que necesitaba transmitir, el como la vida nos va cambiando de acuerdo a las vivencias, Inu papá me da mil años de vida con su lado sobreprotector ;-;
- Guest: Gracias a ti por leer las ideas locas de mi imaginación!, mantente odiando a Lin, que se lo merece con creces ajajaj.
- Lita Mar: No me odieeees :c ajajja, no actualicé ayer, pero me preocupé de demorarle lo menos posible para cumplir al menos a medias. Un abrazo, este cap se viene intenso asi que preparada?
- Lizz Rodriguez: Aaaa me encanta que te encante, aqui esta el cap, para que te hagas un tiempito de leerlo jiji :3 Muchas gracias por comentar!
- Rodriguez Fuentes: Creeme, la verdad es que en un inicio iba a ser sólo un bebé, pero la verdad es que si bien amo a Moroha, siempre me he imaginado un hijo varón de Inuyasha, y me compliqué infinito tipo "MIS LECTORES ESPERAN A MOROHA Y YO QUE HAGOO AAA" asi que bueno, decidí que fueran dos, para darme en el gusto a mi y al resto jiji. Avisame que te ha parecido este cap, un abrazo!.
- BiitterCandy: Oh nooooo, habias desaparecido :C yo pensé que ya no te agradaba la historia. Ultimamente los días han sido pesimossss, creo que es algo universal, espero hayan mejorado tus días ahora que eres libre de la u, al menos por tus vacaciones, aprovechalas al máximo!. Amo que ames como va tomando forma la trama, llevándonos directo al final, pero tranquila, se vienen muchas mas historias, muchos mas contextos para que Inu y Kag vuelvan a conocerse en un millón de universos distintos. Un abrazo cariño! espero leerte pronto :3
- Yancyarguetaf: NOOOOO por que, que paso con tu cuenta? :c espero hayas podido solucionarlo. Aqui está la actualización :c te advierto, es posible que tus nervios empeoren.
Habiendo pedido disculpas infinitas, sólo me queda ver sus reacciones a estas nuevas 5291 palabras que se añaden a la historia. Los haré esperar hasta la otra semana por el el próximo cap :c siendo consciente de que trabajar a la rapida no beneficia a nadie y puede arruinar la historia, asi que nos vemos el domingo 27 sin falta!
Los adoro infinito, gracias por tanto queridos míos uwu.
Frani.
'
Capítulo 30.- Las desventajas de ser impulsiva.
'
(Perspectiva de Kagome)
Moví mis piernas inquieta y ansiosa mientras esperaba a Inuyasha junto a Izayoi en la cocina.
– ¡Aún no me creo que vayas a tener no uno, sino dos bebés! – Exclamó mientras me preparaba un batido de fruta. – Vas a tener que alimentarte mucho mejor, comer por tres. – Me reí.
– ¿Qué tan difícil es ser mamá? – Pregunté de forma distraída y ella se giró a mirarme. – Comprenderás que eres lo más cercano a una imagen materna para mí y la verdad es que no sé a quién más preguntárselo.
Me sonrió.
– ¿Estás asustada?
– Mucho. – Se acercó con el vaso de jugo listo y se sentó a mi lado.
– Es una montaña rusa de emociones constantes. El miedo es normal en esta etapa, pero te darás cuenta de cuando los tengas por fin en tus brazos, que en realidad no es tan complejo como parece, serás buena por instinto.
– ¿Tu crees? – Ella asintió.
– Un hijo ya es una bendición, imagínate dos… ¡ya quiero verlos! Puedo imaginarme dos pequeños Inuyashas dando vueltas por allí.
Bajé mi mirada a mi abdomen, de forma inconsciente mis manos fueron a parar justo allí, sintiendo un cariño que cada día se hacía mas grande.
– ¿Vas a enseñarme tus trucos de mamá?
– Todos y cada uno de ellos Kag, voy a estar para apoyarte siempre. – Se acercó para abrazarme y por primera vez me permití devolverle el gesto sin miedo. – Supe desde el primer momento en el que te vi que tú eras la indicada para Inuyasha, me alegro de no haberme equivocado.
La abracé con más fuerza.
– Muchas gracias. – Musité, de pronto nuestra conexión había cambiado. – Gracias por tratarme como alguien mas de tu familia.
– Kag, tú eres parte de esta familia, jamás lo olvides.
Se acercó para tocar mi pequeña pancita apenas perceptible y dio un pequeño gritito.
– ¡Necesito que el tiempo pase rápido!
Me reí y di un sorbo a mi jugo.
Miré por la ventana, yo también estaba algo ansiosa, pero Inuyasha seguía sin aparecer, quizás era momento de llamarlo, ya estaba oscureciendo.
– Iré a buscar a Touga, a ver si celebramos entre los tres antes de que Inu aparezca.
– Seguro, yo llamaré a Inuyasha, se está tardando demasiado. – Asintió y desapareció.
Busqué su contacto en las llamadas recientes de mi celular y marqué. El tono clásico me mantuvo expectante por unos segundos.
– Buenas noches Kag. – Una voz femenina para la que no estaba en absoluto preparada me turbó un poco. Se me hacía familiar.
– ¿Con quien estoy hablando? – Pregunté de forma cortante y miré la pantalla, asegurándome de haber marcado el número correcto.
– Oh no me reconoces, soy Lin, de la familia Takamura, me lanzaste al piso hace un par de meses en mi cumpleaños, no sé si me recuerdas…
Lin… Aquel nombre me descompuso de forma inmediata por si solo. Sentí mi cuerpo tensarse, como un gato preparado para atacar, mientras los latidos de mi corazón aumentaban frenéticamente y mis ojos ardían, liberando mi energía demoníaca por completo.
– Dónde está Inuyasha, no puedes estar con Inuyasha... – La negación habló por mí, no podía ser que justo ahora Lin decidiera aparecer a jodernos la vida, justo cuando había tantas cosas buenas por contar.
– Puedo darte con él si no me crees. – Exclamó con calma, luego silencio y luego su voz, hablándole a alguien a su lado. – Dile hola a Kag, te extraña. – Escuché.
Sentí escalofríos mientras esperaba por la confirmación de lo que ella decía. Pasaron unos segundos, hasta que el silencio fue interrumpido por un quejido de Inuyasha, un quejido de dolor.
– ¡Suéltalo! Te juro que si te atreves a hacerle algo… – Mi voz no sonaba para nada amenazante, sino completamente quebrada y desesperada.
– ¿Qué vas a hacer? Estamos en su departamento, esperando por ti, puedes unirte cuando quieras.
– ¡NO VENGAS! – Ahí estaba mi voz favorita, gritando con desesperación. – ¡Me lo prometiste, recuerda tu promesa antes de tomar una decisión apresurada!
Comencé a hiperventilar y mi respiración acelerada poco a poco secó mi garganta; era cierto, yo había prometido no ponerme en riesgo, pero me sentía entre la espada y la pared, después de todo no podía abandonarlo, no podía dejarlo con una arpía desquiciada como Lin.
– Tienes dos horas para llegar y despedirte, comprenderás que esta es una invitación individual, si vienes con alguien me encantará acabar con Inuyasha antes de tiempo. – Y cortó.
Me mantuve en silencio por varios minutos, mientras apretaba con fuerza desmedida el teléfono, pronto sentí mis manos adormecidas.
– ¿Kagome? – La voz de Izayoi a mis espaldas me hizo saltar en mi puesto, me giré a mirarla, esta vez venía abrazada de Touga, ambos me miraron preocupados, probablemente mi rostro no era muy apacible, intenté a toda costa bajar los latidos de mi corazón. – Cariño estás muy pálida, ¿Te sientes bien?
Se acercó a mí con preocupación, yo me alejé sutilmente.
– No realmente, estoy un poco mareada. – No era una mentira completa, pero era mentira de todas formas. Intenté sonreír para no preocuparlos de más.
– Izayoi me ha mencionado lo de los mellizos. – Touga me sonrió. – Quizás son esos pequeños los que están absorbiendo tu energía. – Una risa nerviosa salió de mi boca.
– Es probable. – Se acercó a abrazarme.
– Felicitaciones, es algo que debemos celebrar como familia.
– ¿Llamaste a Inuyasha? – Preguntó Izayoi.
– Ah… si, me dijo que venía en camino. – Mentí. – Iré a ducharme.
– Grandioso, yo prepararé la comida…
– La verdad Izayoi es que no me siento tan bien como para celebrar, ¿Podemos hacerlo mañana?
– Déjala descansar cariño, ¿Recuerdas cuanto dormías cuando estabas esperando a Inuyasha?
– Si es cierto… Bueno, dejémoslo para mañana, aprovecha de descansar, quitará los mareos. – Su voz sonaba decepcionada, pero me sonrió comprensiva. – Yo me iré a dormir, ¿Tu Touga?
– Veré un par de asuntos antes en mi oficina, te acompaño en un momento. – Izayoi asintió y dio un beso corto sobre sus labios, luego se giró hacia mi para abrazarme justo antes de desaparecer.
Sonreí nerviosa a Touga antes de huir de allí, su mirada dorada y penetrante me hacía flaquear cuando se trataba de ocultar mi estrés, después de todo era ver a Inuyasha juzgándome.
Caminé a paso tranquilo hacia el cuarto de Inu, pude divisar como el sol se escondía poco a poco allá afuera, dejando en evidencia tonos rojizos y anaranjados que poco a poco eran invadidos por el azul oscuro de la noche. Me senté en la cama, intentando procesar la situación, intentando idear un buen plan mientras mi corazón retumbaba en mis oídos.
Podía ir allá, intentar asesinar a Lin y a quien fuera que la acompañara en su locura, y probablemente morir en ello, lo que no solo significaba romper la promesa que había hecho a Inuyasha apenas hace unas horas, si no también perder mi vida y asesinar con ello a mis cachorros, eso sonaba pésimo.
La otra opción, era pedir ayuda, idear un plan con el resto de la familia y con eso poner en riesgo al demonio que amaba, lo que tampoco sonaba mejor. Jalé de mis cabellos completamente frustrada cuando la jaqueca comenzó a alterarme. Intenté respirar pausadamente, mientras intentaba relajarme. No había demasiadas opciones y por más que odiara la primera, era la que le daba más oportunidades de vivir a Inuyasha, aunque me las quitara a mi por completo. Fue por el amor inmenso que sentía por él, por dejarle vivir, que opté por la primera sin pensarlo dos veces.
Busqué desesperada mis varillas en cada rincón de la habitación, luego de al menos quince minutos las encontré escondidas dentro del closet, tras mi ropa, seguro cierto youkai de ojos dorados tenía que ver en ello. Las metí en el bolsillo trasero de mi jeans y salí, pensando en cómo escabullirme, considerando la cantidad inmensa de guardias en la entrada.
Esperé a que oscureciera completamente y sólo en ese momento bajé los peldaños de la inmensa escala uno a uno en puntillas, adentrándome en la oscuridad de la planta baja, mientras intentaba evitar cualquier tipo de ruido que me delatara. Fue cuando alcancé la puerta de entrada, que escuché las voces de Touga y Sesshomaru, las que probablemente provenían de su oficina.
– Tiene que haber algo que estamos ignorando, algo en lo que nos estamos cegando, no pueden desaparecer de la faz de la tierra. – La voz de Touga sonaba frustrada.
Sonreí amargamente, nuestros objetivos habían sido bastante astutos, considerando que nadie esperaría encontrarlos en el departamento de Inuyasha, nadie buscaría allí.
Seguí avanzando decidida. Pronto sentí un ruido a mis espaldas y detuve mis pasos, de forma instintiva apreté una de las varillas en mi mano derecha, me giré con rapidez y acorralé a mi presa.
– Hey cálmate Kag, soy yo. – Noah me miró asustado, con el filo de mi varilla rozando la piel de su cuello. – ¿Dónde encontraste eso? Se supone que Inuyasha las había escondido.
– No se esforzó mucho en buscar un buen escondite. – Me miró por unos segundos, entrecerrando los ojos.
– Obvio que no. – Exclamó sarcástico. – ¿Vas de salida? – Susurró.
– No. – Mentí.
– Esfuérzate un poco más en tus mentiras. – Lo miré enfada, luego bajé mi cabeza frustrada.
– Necesito salir de aquí, pero es por una razón que no puedo decirte.
– Ka-go-me – Exclamó en un susurro ronco y burlón. – Me conoces hace 50 años ¿Realmente hay algo que no puedas decirme?
– Infinitas cosas. – Musité, sentí la puerta de la oficina abrirse y lo empujé fuera. – Voy a salir de aquí, incluso si tengo que herirte Noah, me importa una mierda.
Me miró fijo por unos segundos, luego asintió.
– Supongo que por lo decidida que estás realmente es una urgencia, si no no te pondrías en riesgo, creo que ya has aprendido. – Sólo asentí y él me sonrió. – Te acompaño.
– No puedes, es complicado.
– ¿Tiene que ver con Inuyasha? – Guardé silencio, delatándome por completo. – Si no te acompaño va a matarme de todas formas, ¿Por qué no me cuentas que ocurre e ideamos algún plan juntos? Puedes confiar en mí, no le diré a nadie.
Lo miré con miedo, luego un suspiro abandonó mi garganta, realmente podía confiar en él, no por nada me había acompañado en tantas misiones.
– Lin, una psicópata loca, tiene a Inuyasha, en su departamento. – Noah asintió. – Me dijeron que no podía decirle a nadie, que tenía que ir sola.
– Si he escuchado hablar de ella, es una de las preocupaciones de Touga, familia Takamura ¿no? – Yo asentí. – ¿Y Ryu y Kikyo?
– Hmm… ella no dijo nada sobre ellos.
– Es una probabilidad que estén allí también, eso explicaría que no hayamos podido encontrarlos, vigilamos el perímetro del departamento, pero nunca dentro de éste, jamás esperarías que el enemigo se escondiera en la casa de quien lo busca.
– Necesito ir ahora, o van a matarlo, de hecho ya he tardado demasiado. – Mi voz sonaba desesperada.
– Shh, comprendo. – Susurró. Acarició mi mejilla, se acercó para abrazarme y me recargué en él, confiando por completo, había necesitado un abrazo reconfortante, sentir que no estaba tan sola como imaginaba.
Fue cuando menos lo esperaba que quitó mis varillas, lanzándolas lejos y sujetó mis brazos a mi espalda. Lo miré desde mi altura hacia arriba, asustada.
– ¿Has puesto atención? – Noah preguntó al aire.
– Si, la suficiente. – La voz de Sesshomaru provino desde adentro de la mansión. Me sonrió y comprendí todo.
Sentí la rabia apoderarse de mí cuando enfoqué mi vista en Noah, mis ojos ardieron y sospeché que el café había sido reemplazado por el rojo.
– Eres una mierda. – Exclamé. – Confíe en ti.
– Lo sé, me siento culpable por esto… – Musitó mientras se ponía a mis espaldas, sujetándome con más fuerza y dejándome completamente inmovilizada. – Pero mi culpa sería terriblemente peor si te dejo ir en una misión suicida.
– Seamos honestos Kag, Inuyasha nos mataría a todos sin remordimiento si es que te dejáramos hacer el papel de heroína. – Coincidió Sesshomaru. – Comprenderás que la lealtad va hacia mi hermano en estos momentos.
– ¿Es que acaso no lo entiendes? ¡Tu hermano va a morir antes si va alguien que no sea yo a ese lugar!
– Wow, nos tienes muy poca fé Kag, eso me ofende un poco. – Sus ojos dorados me miraron con tristeza fingida y luego me sonrió. – No puedo creer que Inuyasha te conozca tanto, nos advirtió de que no cumplirías tu promesa, que estuviéramos atentos por si algo pasaba.
Los gruñidos en mi pecho se hicieron cada vez más altos. Intenté zafarme del agarre de Noah, fallando por completo.
– Jamás me pondría en riesgo si no fuera estrictamente necesario. – Exclamé. - Esta situación, salvarlo, es necesario.
– Lo sé, y te has ganado mi respeto por ello, ibas a ir allí, con todas las probabilidades en tu contra, sólo por rescatarlo, te lo agradezco, realmente eres una buena compañera para él. – Me sonrió sutilmente. – Pero eso es lo que espera el enemigo, y no le daremos en el gusto. Además, ya me hice la idea de ser tío, no puedo dejarte morir asi como asi. – Levantó mi mentón hacia él, sujetándolo con delicadeza. – Voy a traértelo de vuelta, lo prometo. – Sólo le gruñí de vuelta para luego intentar morderlo y me soltó. – Déjala encerrada.
Pataleé y me moví todo lo que pude, sin embargo la fuerza de Noah superaba la mía con creces. Me dejó en una habitación con un par de esposas adosadas a mis muñecas y me miró con tristeza.
– Espero puedas perdonarme eventualmente, cuando comprendas que lo hice por tu bien.
– Jódete. – Gruñí. – Te odio.
– Je t'aime Kag – Y salió, cerrando con llave desde afuera.
Moví mis manos a mis espaldas, intentando romper las esposas, cuando no lo logré orienté mis esfuerzos a pasarlas hacia el frente. El metal comenzó a rasgar poco a poco mi piel, sin embargo no me importó, necesitaba salir de allí.
Me mantuve haciendo fuerza por unos 30 minutos, hasta que finalmente opté por romper la cadena. Di un tirón fuerte y lo logré, sonreí conforme mientras miraba mis manos, a pesar de que la sangre escurría desde mis muñecas hacia mis codos.
Miré a mi alrededor, había una ventana que podía servir como salida, si bien estaba en el segundo piso, no me importó demasiado.
Tenía una ventaja sobre Noah esta vez: la impulsividad, y es que estaba segura de que lograría llegar antes que él, sin planificaciones de por medio que me quitaran tiempo valioso.
'
(Perspectiva de Inuyasha)
No sabía exactamente cuánto tiempo llevaba ahí, pero a esas alturas me sentía mareado por la pérdida de sangre, apenas podía enfocar a Lin, sobre mi en la cama, jugando a dibujar trazos desordenados sobre mi piel con algo que reconocí como una navaja. Los cortes me ardían y no regeneraban en absoluto, volvía a confirmarlo, ser humano era una mierda.
– No Inu, no puedes dormirte. – Se acercó a mi rostro, rozando sus labios con los míos. – No aún, tenemos que esperar a Kag.
Me sonrió y me besó contra mi voluntad, ya ni siquiera podía moverme para zafar. Se separó y se sentó a mi lado, mientras acariciaba mis cortes.
– Se suponía… que íbamos a hablar. – Exclamé con esfuerzo.
– Ah si, estaba tan entretenida que casi lo olvido, lo siento. – Rasgó su muñeca y dejó gotear su sangre sobre los cortes, aquello me generó repulsión, pero cerró poco a poco mis heridas, permitiéndome ganar un poco de consciencia. – ¿Mejor?
La ignoré, mirando hacia otro lado.
– Volvamos al día en el que nos conocimos, puedes recordarlo ¿no? – Preguntó.
– A decir verdad no, fue algo poco importante, voy borrando esa clase de recuerdos para ganar espacio en mi memoria. – Me sonrió y enterró sus garras en mi piel, un quejido silencioso abandonó mi garganta.
– Me sonreíste al verme, cuando me viste entrar al salón de tu padre, él me había invitado, para que nos conociéramos. – Musitó.
Fingí demencia, pero a decir verdad podía recordarlo, a pesar de que había sucedido hace más de un siglo…
'
*flashback*
Bajé las escaleras con rapidez cuando sentí ruido en la planta baja, la voz de mi padre hizo eco en el salón mientras le daba la bienvenida a alguien junto a mi madre.
– Ah, ahí viene. – Exclamó mientras se giraba a mirarme. – Este es mi hijo menor del que te hablaba Daiki, te presento a Inuyasha Taisho.
Eran tres personas bastante similares entre ellos, la misma mirada altanera, la misma ropa costosa. El hombre, que supuse era el padre me sonrió y se acercó a saludarme cordialmente.
– Es un gusto Inuyasha, soy Daiki, amigo de tu padre. – Sonreí obligado.
Me giré a mirar al par de mujeres que lo acompañaban, asumí que la de rasgos mas maduros era su esposa, la presentó con un gesto, pero no le dio mayor importancia, en cambio a la otra…
– Ella es Lin, mi hija, la verdad es que deseábamos presentarlos hace bastante tiempo, ¿No es así Touga? – Ambos se sonrieron cómplices, yo los ignoré mientras fijaba mi atención en la chica.
Lin era pequeña de estatura, muy por debajo de la mía, aquello me generó ternura. Sus ojos grandes y grises resaltaban bastante sobre su tez blanca, la que combinaba perfecto con el castaño claro de su cabello, completamente liso, los rasgos finos y nariz respingada me recordaban hasta cierto punto a los duendes de la literatura de fantasía.
Me acerqué a saludarla, le sonreí de inmediato, en un intento de primera conquista, ella me correspondió de inmediato.
– Soy Inuyasha Taisho, es un gusto. – Extendió su mano hacia mi y la besé con suavidad en su dorso.
– Lin Takamura. – Su voz era más aguda de lo que esperaba.
*fin de flashback*
'
Fue después de esa presentación que me propuse como meta personal meterme justo entre sus piernas lo antes posible; y lo logré sin mayores inconvenientes, el problema fue un "te quiero" que se escapó de sus labios justo después del primer y único encuentro, mientras se abrazaba a mi. Aquello me espantó de forma automática y decidí alejarme, en aquellos tiempos no tenía ningún interés por las relaciones serias ni apegos afectivos. No esperé por supuesto que mi padre hubiera estado planeando un matrimonio a escondidas, para unir nuestra familia con la de ella.
'
*flashback*
– No voy a casarme con ella, ¡no por un arreglo de mierda que tú has hecho!. – Exclamé enojado.
– Es tu deber como hijo y como hombre, fue tu decisión acostarte con ella, Daiki me lo está exigiendo. – Puse mis ojos en blanco, la chica ni siquiera era virgen, ella misma me lo había confesado.
– Me importa una mierda lo que diga Daiki.
– ¡Fuiste tú quien aceleró todo esto! Los planes estaban, pero los adelantaste con tus acciones irresponsables.
Aquello era cierto, pero no podía admitirlo, eso me lapidaba.
– Está mintiendo, jamás me acosté con ella. – Aquello era bajo, jamás había mentido con respecto a mis conquistas, pero esta situación lo ameritaba, no podían amarrarme a alguien a la fuerza. – No sería así de imbécil. – Y efectivamente, lo había sido.
– Es tu palabra contra la de ella, además… es una buena oportunidad, dos familias de cazarrecompensas unidas, imagínate lo invencibles que seríamos.
– No vas a manipularme con tus juegos mentales, no ahora.
*fin de flashback*
'
Luego de ello desaparecí al menos por una década, para cuando volví las cosas se habían calmado y mi padre había superado esa mala idea, obligado por mi madre, quien le había culpado por mi desaparición.
Todo pareció ir bastante bien con el pasar de los años, a pesar de que la familia Takamura había intentado emboscarnos en infinidad de veces, fallando en todas ellas. Nunca logramos una alianza de paz y aprendimos a coexistir con sus amenazas.
– Obviamente no has superado el tema. – Exclamé. – Tu amor es tan enfermizo como para contratar gente para asesinarme, no haces eso cuando amas a alguien.
– Yo realmente te amo, es sólo que no eres capaz de comprenderlo. – Exclamó mirándome dolida. – No vas a venir a decirme que hacer y que no.
– ¿Y a Kikyo? ¿Por qué la enviaste?
– Para mantenerte vigilado por supuesto, soy consciente de que tu nivel como asesino bordea la perfección, sabía de antemano que sería difícil matarte.
– Kikyo podría haberme matado en infinidad de oportunidades mientras cogíamos, estando allí bajo su cuerpo, completamente a su merced.
Cada vez que mencionaba algo que le provocaba celos, Lin volvía a enterrar sus garras en mi piel de forma inconsciente.
– Kikyo no iba a matarte hasta que yo diera la orden… y a decir verdad hasta ese entonces no estaba preparada mentalmente para imaginarme un mundo sin ti, a pesar de que fueras una mierda necesitaba conocer tus rutinas, tus movimientos, todo antes de atacar. Además seamos honestos, ella tiene cero experiencia en combate, fue ese el motivo principal por el que buscamos a Kag. – se movió para quedar sobre mi. – Es una lástima que seas tan irresistible para el sexo femenino Inuyasha, incluso alguien enviado a asesinarte por una oferta no menor de dinero, fue incapaz de resistirse a tus encantos, me sorprendes.
– Toda la historia de Kikyo en ese entonces… Las del novio maltratador…
– Una burda mentira. – Completó Lin mientras bajaba a dar besos sobre mi cuello.
– Estas enferma. – Exclamé intentando sacarla de encima. – Dos años vigilándome… Ni siquiera fuiste capaz de mostrarte a ti misma.
– Por supuesto que no, habría sido demasiado evidente, ya habías huido de mi. Fue por eso que te invité a mi cumpleaños, a modo de distracción, de ese modo era imposible que unieras cabos de conexión entre la familia de Naraku y la mía. – Se acercó a mi rostro y lo tomó entre mis manos. – Esa noche decidí darte una oportunidad de redimirte por tus malas decisiones… comprenderás mi sorpresa cuando te vi llegar con Kagome.
Se puso de pie y caminó de un lado a otro por la habitación, mostrando su enojo al recordar las cosas. Volvió a hablar:
– Sabíamos que Kagome había fallado, incluso Kikyo ya me había mencionado de su sospechosa cercanía, fue por ello que ideamos el plan perfecto para que se alejara, sacarla de en medio…
– Ah por supuesto, las heridas punzantes de Kikyo… – Adiviné y ella asintió sonriéndome.
– Funcionó bastante bien ¿no?, estuviste a segundos de matarla con tus propias manos… – Ahora comprendía quien había ideado el plan para alejarme de Kag. – Pero no fuiste capaz… Aquello no me importó demasiado después de ver que al menos se habían separado.
– Hasta que Kag volvió… – Completé. – Fue ese el momento exacto en el que decidiste invitarme a tu cumpleaños.
– Me sentí tan humillada… tan estafada, ¡aún peor cuando la presentaste como tu prometida! ¿Qué fue esa bazofia Inuyasha? ¿Era mentira no?, ¡ustedes debían odiarse!
– Es complicado de explicar, pero jamás podría odiarla. – Musité honesto. – Tardé demasiado en darme cuenta de que ella no había herido a Kikyo, pero aún asi… la vida la devolvió a mi lado.
– No puedes casarte con ella. – Exclamó apuntándome con la navaja. En su mente Lin aún creía que lo del compromiso era real.
– ¿Tanto te duele que quiera casarme con alguien que no eres tú? – Pregunté burlón.
Apretó los dientes y se abalanzó hacia mi, apuñalando la parte interna de mi brazo derecho, ya no pude evitar el quejido de dolor, la plata quemaba como ácido incluso siendo humano.
– Voy a matarte a ti y a tu jodida Kagome lentamente, voy a permitirme disfrutarlo.
Fue justo ese el instante en el que el timbre sonó y lo agradecí, al menos por unos segundos, hasta que recordé quién podía ser.
– Esa debe ser ella. – Me sonrió y se puso de pie. – Si no fuera ella… comprenderás que voy a asesinarte de inmediato.
– Seguro puedes intentarlo. – Exclamé altanero mientras ella abría la puerta de la habitación para mirar. – Lin… – Se giró a mirarme. – No te atrevas a tocar a Kag.
– ¿Es una orden? – Yo asentí.
– Ocuparé mis últimas energías para destrozarte parte por parte si es que falta incluso un cabello de su cabeza. – Exclamé.
– Ese instinto protector… es tan clásico de ti, no te preocupes, no voy a tocarla, no por ahora.
'
(Perspectiva de Kagome)
Caminé decidida hacia la puerta que ya conocía, toqué el timbre y me preparé para atacar, miré mis manos, siendo consciente de que eran la única arma que tenía a mi disposición. Debía actuar rápido. Dejé mi energía libre, sentí las garras crecer y mis ojos arder.
La puerta se abrió sólo un poco, di una patada para abrirla de golpe y empujé a quien me había abierto, segundos después me di cuenta de que era Kikyo. Había pocas segundas oportunidades en la vida, esta era una de ellas. Tomé su cuello entre mis manos, aprovechándome de la sorpresa en su rostro y enterré mis garras con fuerza, desgarrándolo por completo. La vi agonizar frente a mi, mientras su cuerpo caía en cámara lenta y soltaba el arma de fuego que ni siquiera había notado que tenía.
Mi respiración agitada fue prueba suficiente de que había dado todo de mi en una sola de mis batallas. Sentí un gruñido a mis espaldas y me giré.
– Qué hiciste… – Ryu me miraba desde su posición, esta vez no había sonrisa burlesca en sus labios.
No alcancé a prepararme para su ataque, no cuando se abalanzó hacia mí lanzándome al suelo con facilidad.
Lo vi levantar su mano con una daga e intenté zafar.
– Basta, no puedes matarla, no aún. – Lin apareció en escena. – Vaya Kagome, pensé que llegarías más pacífica. – Exclamó mirando a Kikyo en el suelo.
Ryu me miró con odio mientras apretaba sus dientes, sin embargo obedeció a Lin, dejándome allí mientras se movía a ver a su madre. La desesperación en su rostro me hizo sentir incluso culpable. Se puso de pie y se movió a la habitación contigua, sentí el golpe de algo que cayó al suelo y luego apareció literamente arrastrando a Inuyasha del cabello, que por cierto, esta vez era negro ¿por qué era negro?
Inuyasha me miró apenas consciente, pude distinguir el dolor y la decepción incluso en lo oscuro de sus ojos.
– ¡Tonta! – Gritó. – ¿por qué estás aquí? Te rogué que no vinieras…
Se distrajo con el cadáver de Kikyo por unos segundos, luego volvió a mirarme. En toda aquella distracción Lin llegó a mi lado y no fui capaz de esquivar algo similar a un pinchazo en mi cuello. Luego me sonrió con una jeringa en sus manos.
No supe que era lo que contenía, pero sentí mi sangre arder y caí al suelo otra vez, mientras espasmos involuntarios movían mi cuerpo. Escuché algunos gruñidos hacer eco en mi mente mientras intentaba aferrarme al piso con mis garras, pronto descubrí que eran míos. Las garras desaparecieron, mis ojos dejaron de arder y de pronto me sentí indefensa otra vez.
La vista se me hizo borrosa por unos segundos, luego logré enfocar a Inuyasha desde mi posición, quien intentaba zafarse del agarre de Ryu.
– Bien, así estamos mejor, entraste armando demasiado lío. – Exclamó Lin.
Se acercó a mí y me tomó por el mentón con firmeza, un gruñido de Inuyasha a mi lado me asustó. Intentó moverse, sin embargo no lo logró.
– Tranquilo Inuyasha… – Aquella voz chillona de Lin, la detestaba. Me sonrió mientras su otra mano bajaba a mi abdomen con lentitud, pegué un manotazo de forma inconsciente para alejarla.
– ¿Algo que proteger en tu abdomen querida?
– Jódete. – Mi voz sonó en un gruñido, ella sólo me sonrió.
No esperé la bofetada que recibí en mi mejilla izquierda, tampoco el ardor que le acompañó segundos después.
– Me lo debías. – Exclamó. – Recordemos por favor el incidente de mi cumpleaños.
– Estás jugando con fuego, Lin. – La voz de Inuyasha sonaba cada vez más ronca, cada vez más enojada.
Se giró hacia él, le sonrió una última vez y llevó sus garras a su cuello, el quejido inmediato me quitó el aliento. Me lancé hacia adelante, sin embargo en un movimiento rápido se abalanzó contra mí, pegándome con fuerza a la pared más cercana. Sacó una navaja de su escote, acto seguido fingió dirigir una estocada a mi abdomen, una vez más volví a cubrirlo con mis manos.
– Oh Kag, ¡entonces es cierto! – Apretó su agarre en mi cuello, el aire comenzó a escasear. – No te estreses, no te hace bien en tu estado. – Exclamó burlona.
Extrañé mi rapidez, extrañé no sentirme cansada de forma constante. Comencé a jadear cuando sentí sus garras enterrarse en mi piel.
– ¿Importa realmente? De todas formas voy a destrozarte. – Exclamé.
Intentó dar un golpe de puño en mi estómago, logré esquivarlo mientras me zafaba de su agarre y sentía mi sangre escurrir hacia mi escote. Llevé mi mano hacia adelante y la tomé por el cuello. En respuesta ella tomó mi muñeca, la dobló con facilidad y no pude aguantar el grito de dolor. Okey, una mano completamente inútil.
– Estás olvidando tu posición de humana, Kag, recuérdalo, vas a serlo por unas horas. – Me miró con odio. – Me quitaste lo único que me importaba en la vida, vas a pagarlo caro…
Ahí comprendí el por qué del cambio a humano en Inuyasha, estábamos jodidos.
Ryu fue un simple espectador, dejando actuar a Lin primero. La vi acercarse a Inuyasha aprovechando mi estado deplorable y dio un beso corto sobre sus labios, mirándome mientras lo hacía. Mis latidos aumentaron de forma inconsciente mientras un gruñido interno hacía vibrar mi pecho. Intenté ponerme de pie, dispuesta a quitarla de allí.
– Oh… ¿Esto te enoja? – Preguntó burlona.
– Suéltalo. – Ordené.
– Kag… te está provocando, no seas tonta, no caigas en su juego… – La voz sabia de mi novio, apenas consciente mientras Lin lo ahorcaba sutilmente y él intentaba zafarse sin éxito.
Saqué energías de donde no existían para ponerme de pie, sujetarla por el cabello con mi mano no fracturada y tironearla hacia el suelo. Le gruñí en la cara, justo sobre ella.
– Inuyasha es mío. – Exclamé en un tono de voz más ronco de lo que esperaba. – ¿Cuántas veces tengo que decirlo para que entiendas?
– Nunca va a ser tuyo… – Exclamó segura.
La puerta se abrió de una patada, el ruido estruendoso me hizo girar asustada sólo para descubrir que eran Noah y Sesshomaru, mas un equipo completo de agentes.
En mi distracción Lin llevó su mano a mi pecho, usando sus garras para entrar. La sentí rozar mi corazón y luego el sonido de dos disparos seguidos. No supe si eran aliados o enemigos.
A decir verdad no extrañaba aquel dolor característico de una mano invadiendo mi pecho, pero al menos aún sentía mi corazón latir. Quizás iba a morir, pero estaba lista para ello, había dado lo mejor de mi.
Caí en peso muerto, mi vista borrosa me permitió por pocos segundos enfocar a Inuyasha, quien ahora también yacía en el suelo a unos cuantos metros de mí, mientras su sangre se esparcía hacia mi. Comencé a hiperventilar, no había logrado salvarlo, había fallado.
No fue capaz de decirme nada, pero su mirada de algún modo intentaba calmarme. Intentó acercar su mano a mi, yo ni siquiera pude moverme.
Luego un montón de voces desesperadas a nuestro alrededor y alguien haciendo presión sobre mi pecho.
– ¿Kagome? ¡¿Puedes escucharme?! – Una voz agitada, no era la de Inuyasha, no me importaba.
Di mis últimos esfuerzos para estirar mi mano hacia la de él. Me sonrió débilmente al sentirme y me permití cerrar los ojos, estaba demasiado cansada.
