Estimados lectores:
El capítulo 31 ha tardado en aparecer, en parte porque mi computador decidió morir (con todos los archivos en word) y en parte porque había sutiles detalles que me dediqué a arreglar durante la tarde de ayer en un nuevo pc (yay)
No sé que tal ha sido esta semana para ustedes, pero en cuanto a la mía ha sido muy muuy estresante. Mucho trabajo, cambio de casa, el paso a adulta, uff, muchas cosas rondando en mi cabeza.
Independiente de ello quiero que sepan que he leído cada uno de sus reviews día a día, y hoy agradezco personalmente a:
- Justafan90: Siempre que tardo es porque era estrictamente necesario, para arreglar la historia, o para afinar detalles, asi que gracias por la comprensión :3 Se vienen muchas historias, atento a este cap, que hay ciertas pistas de ellas.
- Chechy14: La primera parte explicara el final del otro cap, que quedaba abierto a interpretación, será Noah quien nos cuente todo. UN abrazo y pucha, tardé un poco más, pero aqui estoy, disfrutalo!
- fabiola200190: Todo va a estar bien, tu ten fe. Gracias por tu review!
- GabyO13: :( NO LLOREEEEEES JNSJFS, Pucha, amo que los caps les hagan sentir tanto, pero igual me siento culpable, valdrá la pena lo prometo :3
- Rey0109: Mis fanfics tiene mucho drama y tristeza, pero prometo que siempre vale la pena. Espero la espera no haya sido tan larga :c pero aqui esta el cap, disfrutalo y cuentame que tal. Un beso gigante.
- julietasarard: Kagome sigue pensando que es invencible :c incluso con dos bebés dentro XD pero bueno, esa valentía es lo que más amo de la Kag que he creado, arrebatada y todo, es capaz de cualquier cosa por amor. Atenta a algunas partes de este cap, quizas deje entrever algo de lo que planeo a futuro jiji. Espero leerte pronto!
- Bombi-Chan: AAAAAAAAAAAAAA LO SIENTOOO, no era mi intención :c djfnsjfsd mi historia es un dorama dramatico lleno de escenas tristes pero felices tambien, todo en equilibrio como debe ser. Las cosas mejoraran para nuestros protagonistas, lo prometo.
- darkness1617: Me encanta que el leer te permita sentir tantas cosas a la vez, la verdad es que ese era mi objetivo, amo que sean tan empaticos con cada personaje de la historia. Este cap estoy segura de que tambien va a sorprenderte, espero leerte pronto, un abrazo.
- Nicole Fray: Kag rompió su promesa en un intento de salvar a Inu :c la verdad es que como escritora pensé "a ella no le importa que él la odie por el resto de la eternidad, siempre y cuando se mantenga con vida"... independiente de que Inu se enoje con ella, ella sólo quiere salvarlo... y asi es el amor, nos lleva a tomar decisiones poco egoístas muchas veces. Esta historia esta pronta a terminar, pero se vienen varias mas, ya estoy asumida con mi vicio de escribir jjajaja. Un beso!
- Ichibancat: LO sientoooo :c las voy a matar de estres a todas sjdfnsj, amo sorprenderlas, No te disculpes, aqui estoy yo subiendo el cap dos dias mas tarde, lo importante es que siempre estás aqui... muchas gracias :3
- Bel Arias: sjdnfsj No soy malaaaa, esto estaba planeado desde el inicio, era necesario, cruel pero justa :c ajajja Kagome es una arrebatada, llevada a su idea, pero increiblemente valiente y enamorada, eso muchas veces la lleva a tomar decisiones equivocadas, pero weno, calma calma que este cap se viene bueno!
- Paula Valadez: Ay lo siento :c aun quedan cosas por redactar, cabos que cerrar, tranquila que todo valdrá la pena jeje. Un abrazo virtual Paula :3
- Rodriguez Fuentes: UUUF se viene un buen capítulo, hay algunas sorpresas escritas por allí, las aclararé al final del cap. Gracias a ti por leerme, escribir vale la pena cuando tienes lectores tan fieles!
- Lita Mar: Un poco de tristeza es necesaria para armar una buena historia, valdrá la pena, lo prometo. Un abrazo cariño!
- Lizz Rodriguez: Kagome y sus arrebatos :c la verdad es que independiente de su embarazo, ella sigue pensando que es capaz de hacer frente a todo y la verdad es que no es así, esperemos esto lo sirva como lección.
- Lupitamix: AAAY PERDOOON :c te hice esperar dos días más, pero creeme, era necesario sjdfn. Espero matar un poco tu ansiedad con esa actualización (o quizas aumentarla, ups) Un beso!
- BiitterCandy: Kag en la serie, en el manga y en este fanfic toma decisiones arrebatadas XD pero creo que eso es lo que amo de ella, esa es la personalidad que esperaba intensificar en este fic. Tranquila tranquila, las cosas mejoraran, despues de todo quedan poquitos caps.
- Akren1: Ups :c tardé un poco mas de lo prometido, lo siento, vida atareada ajaja. Aqui tengo la actualización para ti, nos vemos pronto!
- Yancyarguetaf: Oh noo :c, bueno, hora de volver a buscar aquellos fanfics favoritos y agregarlos a tu cuenta. Muchas gracias por estar siempre al tanto, escribiendo tus preciados comentarios, espero este cap te agrade mucho tambien, nos acercamos cada vez mas al final!.
- Gianna: Holaaaa, que rico tener nuevos lectores por aquí! bienvenida :3. Eres como yo, yo tambien me leo fanfics eternos en un solo día cuando estoy muy metida XD sjnfsd, aqui está la actualización, espero leerte pronto!
Me cuesta comprometerme a subir un cap en un día determinado, pero prometo hacer todo lo posible para tener el próximo listo para el domingo o el lunes, no pasará de ello. El cambio de casita me tiene a full :c
*recomiendo leer este cap con atención, sobre todo en las perspectivas de Kag e Inu, ya les explico al final por qué. *
Tambien notarán que por primera vez, veremos las cosas desde la perspectiva de Noah :3
Gracias por tanto queridos lectores, les adoro con el alma
Frani.
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Capítulo 31.- Tu y yo ya nos hemos conocido antes.
(Perspectiva de Noah)
Mi propio corazón y sus latidos estresados me ensordecían mientras más nos acercábamos al departamento. Di una última mirada cómplice a Sesshomaru, quien asintió a modo de respuesta a aquella pregunta silenciosa entre los dos. No lo pensé dos veces antes de patear la puerta frente a nosotros con fuerza, lo que dejó inservible el seguro.
No comprendí la escena del todo, probablemente porque mi mente intentó bloquearla. Ahí estaba Kagome, sobre una chica de contextura pequeña, que asumí era Lin, mientras Inuyasha, a quien apenas reconocí con el cabello negro, estaba completamente inmovilizado por Ryu. Kikyo yacía como un cuerpo sin vida a escasos centímetros de mis pies.
El ruido hizo girar a Kagome hacia nosotros, el pánico se reflejó en sus ojos, esperando probablemente que lo que entraba por la puerta fuera aún peor de lo que estaba en el interior. Le sonreí por escasos segundos para tranquilizarla, genuinamente feliz por verla aún con vida, quise demostrarle que ahora todo estaría bien.
No alcanzó a responder a mi sencillo gesto, la vida no era así de justa. Fui testigo de cómo su rostro mostraba una expresión de dolor mezclado con sorpresa, cuando Lin aprovechó su distracción para apuñalar su pecho con una de sus manos. Asumí en pocos segundos que ese era el fin de Kagome, mi mente lo sabía; sólo cerré los ojos con fuerza, consciente de que el tiempo y las circunstancias no me permitirían salvar a la chica que a pesar de todo, aún amaba con todo mi corazón.
Un primer disparo que hizo eco en el lugar me motivó a abrir los ojos de golpe, para mi sorpresa el herido esta vez era Inuyasha.
La ola de acontecimientos que sucedieron en seguidilla pasaron frente a mi en cámara lenta: Inuyasha sangrando profusamente, aun bajo los efectos de la adrenalina, tomando el cuello de Ryu entre sus manos y quebrándolo en un movimiento rápido; Inuyasha quitando su arma de fuego; Inuyasha disparando a Lin un tiro certero en la cabeza, logrando con ello apagarla de forma inmediata y mantener el corazón de Kag donde correspondía.
Todo aquello sucedió en menos de 5 segundos, todo antes de que cualquiera de nosotros pudiera siquiera reaccionar.
Ambos cayeron al piso en un golpe seco casi al mismo tiempo. Fui un simple espectador de como la sangre de ambos se mezclaba en el suelo y se expandía cada vez más, mientras Inuyasha estiraba su mano hacia Kag y esta ya no se movía.
Sesshomaru fue por su hermano, yo fui por ella. Mi primera acción instintiva fue presionar su pecho, detener el sangrado. Pronto mis manos se tiñeron con el carmesí de su sangre.
– ¿Kagome? ¡¿Puedes escucharme?! – Mi voz desesperada ni siquiera la inmutó.
En cambio sólo se concentró en poner todas sus energías para alcanzar la mano de Inuyasha, que esperaba por la de ella y luego de lograrlo cerró los ojos.
– ¡Inuyasha! – Por primera vez la voz de Sesshomaru sonó desesperada mientras sacaba la bala del pecho de su hermano y luego se mantenía haciendo presión. – No podemos sacarlos de aquí, no van a resistir el viaje.
– Lo sé. – Exclamé.
– ¿Tienes algún plan? – Negué con la cabeza.
Ambos recurrimos a la misma medida desesperada, haciendo un corte profundo en nuestra mano y obligándoles a beber.
Agradecí incluir dentro del equipo a un grupo de paramédicos el cuál comenzó su trabajo de inmediato. Sólo permanecí a su lado, sentado en el suelo mientras no podía creer como poco a poco la vida se le escapaba de las manos.
El ruido me ensordeció, escondí mi rostro entre mis piernas y esperé a que todo pasara, a que todo fuera un mal sueño, la vida no podía quitármela luego de encontrarla hace tan poco.
Sesshomaru, disimulando su estrés con bastante esfuerzo, se puso de pie y caminó hacia la salida.
– ¿A dónde vas? – Pregunté.
– A buscar a mi padre, hay algunos asuntos pendientes.
– Pero dejarlos aquí…
– Míralos y pregúntate: ¿Hay realmente algo más que puedas hacer por ellos? – Me miró y luego los indicó en el suelo. – Te recomiendo que la dejes ir, tal como yo he dejado ir a mi hermano pequeño.
Aquello sonaba frívolo y distante, no tardé en comprender que era el escudo que Sesshomaru se había encargado de levantar, quizás atravesando la fase de negación.
Miré a Kag una última vez, la mitad de su rostro estaba cubierto por una mascarilla de oxígeno y el sangrado aún no se detenía, los masajes cardiacos de aquellos paramédicos tenían cada vez menos fuerza, ellos también se estaban rindiendo.
Suspiré, aguanté el nudo en la garganta y me puse de pie.
– ¿Dónde te acompaño? – Pregunté al peliplata restante.
– A la mansión, Touga Taisho va a querer oír de esto.
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Por supuesto que Touga nos esperaba en la entrada, expectante por noticias. Nuestro rostro fue indicio suficiente de que tan mal iban las cosas.
– ¿Dónde están? – Ninguno de los dos contestó, Touga sólo bajó su cabeza y asintió. – Bien, sólo queda una cosa por hacer.
Ambos se miraron cómplices, completamente seguros, todos menos yo. Solo seguí la corriente al subirnos en un jeep negro, el camino silencioso no ayudó a comprender mejor. Fue treinta minutos después, al llegar a un portón enorme que Touga se bajó, se acercó al par de guardias que lo cuidaban y sin provocación alguna rompió sus cuellos sin mayores esfuerzos, para luego volver a subirse al auto como si nada hubiera pasado, Sesshomaru sólo aceleró.
La puerta principal de aquella mansión fue abierta de una patada, ambos recorrieron con la mirada el lugar. Un sujeto apareció.
– ¿Touga? – Su tono de voz era el claro reflejo de que no entendía absolutamente nada.
– ¿Dónde está tu hija Daiki?
– Yo… yo no lo sé, quiz…
No alcanzó a terminar la frase, no cuando fue interrumpido por un agarre implacable del jefe Taisho, azotandole contra una de las paredes mas cercanas, mientras su hijo desaparecía buscando algo por el lugar.
– Voy a contarte mas menos de que va esto. – Exclamó en un gruñido, sentí escalofríos, no quise estar en el lugar de ese pobre tipo. – Tu hija ha osado intentar destruir parte de mi familia, estoy seguro de que estás al tanto de ello…
Segundos después Sesshomaru volvió a aparecer, esta vez con una mujer cargada en uno de sus hombros.
– No no, esp… – Daiki volvió a ser interrumpido, esta vez por un golpe de puño directo en su nariz.
– Asi que voy a entretenerme jugando aquí con tu esposa y contigo, mientras recibimos noticias de como van las cosas con Kag e Inuyasha, me parece lo mas justo ¿no?... – Musitó Touga con tranquilidad mientras peinaba con delicadeza el cabello corto de su victima, como si intentara arreglar en algo su apariencia destruida. – En el momento en que reciba un llamado que anuncie que alguno de los dos ha muerto, tu y tu esposa van a desear no haber nacido.
– ¿Lin? – Preguntó preocupado.
– Muerta, como siempre debió ser. – Exclamó Sesshomaru.
El grito desolador de la mujer me hizo sentir un poco de empatía, sobre todo cuando fue lanzada al piso como una bolsa de basura, mientras lloraba rogando porque fuera mentira.
– Mientes. – Exclamó en negación Daiki.
– ¿Tengo cara de estar mintiendo? – Preguntó Sesshomaru, dejando ver su clásico semblante serio.
Daiki sólo guardó silencio, bajando su cabeza, comprendiéndolo todo.
– Deja ir a Kira. – Rogó, supuse que ese era el nombre de la mujer. – Ella no tiene nada que ver.
Touga le sonrió burlesco y levantó su mano hacia su oponente., quien cerró los ojos por el miedo de volver a ser golpeado.
– Ambos engendraron esa basura de hija, es tan culpable como tú. – Musitó acariciando con suavidad su piel.
Soltó el agarre del cuello y el sujeto cayó al suelo incapaz de mantenerse en pie, la sangre brotaba a borbotones de su rostro. Aquello era macabro, mas de lo que podría haber imaginado.
La coleta de Touga se movió con gracia mientras se acercaba a la ventana más cercana y miraba con tranquilidad hacia el exterior.
– Kira y tu van a morir aquí Daiki, ese es el cierre que he decidido darle a sus vidas, aguanté demasiados años sus patéticos intentos de destruirme. – Exclamó sin mirarles. – El cómo suceda depende de que tanto daño haya logrado hacer Lin… asi que mientras esperamos la llamada…
Se movió con rapidez, esta vez dio un golpe certero en el estómago de Daiki, el que perdió la respiración.
– Pero no quiero que te preocupes de más, no voy a golpear a tu esposa, no soy esa clase de hombre poco caballero, ella va a ser una simple espectadora de cómo arranco golpe a golpe la vida de tu cuerpo, al menos por ahora.
La mano de Touga se enterró en punta, esta vez a la altura de su esternón con bastante facilidad, la mujer sólo lloraba, mientras Sesshomaru la sujetaba.
– ¿Puedes imaginar el dolor de Kagome al ver como tu hija dañaba a Inuyasha? Debe ser algo similar. – Exclamó mientras movía la mano en su interior, sonriendo mientras mas quejidos de dolor emitía el pobre sujeto.
Me quedé allí, completamente pasmado, incapaz de unirme a esa tortura que ambos orquestaban a la perfección. Jamás había visto a Touga en una faceta como esa, completamente distinta a la habitual, siempre compuesto, siempre calmado. Esta era la primera vez que le veía ensuciar sus propias manos.
Sangre por sangre, ese era el objetivo desde el principio.
– Touga… – Interrumpí. – Quizás…
– No va a suceder, no voy a dejar de golpearlo. – Exclamó adivinando mis ideas.
Su voz imponente no me dio ánimos de volver a intentarlo, solo asentí y giré mi mirada hacia otro lado. A pesar del daño que su familia había hecho a Kag, a pesar de no saber si ella sobreviviría, sentí lástima por ellos.
El tiempo se me hizo eterno, los quejidos agonizantes parecían enlentecer el paso de los segundos a nuestro alrededor. La pobre mujer solo gimoteaba, ya no había más lágrimas por botar.
El sonido del teléfono fue una bendición, a pesar de tener el alma en un hilo al saber que esas eran las noticias que tanto esperábamos. Touga contestó, no dijo nada. Luego de unos segundos cortó.
– Volvemos a casa. – Exclamó.
Volvió a enterrar la mano en el pecho de Daiki, aunque a diferencia de la anterior al salir el corazón del pobre sujeto aún bombeaba en su palma. Ahora comprendía de donde había aprendido Kag esa técnica.
– No no no… ¡DAIKI! – Kira repitió eso un par de oportunidades más, esas fueron sus últimas palabras antes de que Touga le apuntara con un arma de fuego a la cabeza y disparara sin dudar. Al menos esa muerte había sido menos dolorosa, era un asesino justo a su modo.
Miró sus manos ensangrentadas, arregló el cuello de su chaqueta y caminó hacia la salida, retomando su compostura otra vez. Sesshomaru y yo le seguimos el paso.
– ¿Qué te han dicho? – Pregunté, con miedo latente de escuchar la respuesta.
– Ninguno de los dos ha recobrado el conocimiento, pero han logrado estabilizarlos lo suficiente para trasladarlos a la mansión.
Aquello fue como si hubieran quitado una tonelada de peso de mis espaldas, no respondí nada, pero me sentí un poco más feliz.
– La recuperación siendo humanos va a tardar mucho más. – Exclamó Sesshomaru, su padre sólo asintió.
– Las próximas horas serán cruciales para ambos, ahora sólo depende de ellos.
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3 semanas después.
(Perspectiva de Kagome)
Miré la hoja tamaño carta entre mis manos, el nombre "Inuyasha Taisho" destacaba en negrita como título. Aquella hoja contenía toda la información que necesitaba.
– Inuyasha Taisho, 30 años, dueño de la empresa que está quitando tus clientes. – Musité mirando esta vez a quien desde ahora sería mi jefe.
– Pronto terminaremos con eso, tu vas a encargarte de lograrlo. – Me sonrió. – ¿Crees poder ganarte su confianza?
– Seguro, me dedico a ello.
– Fantástico, porque te he conseguido una entrevista mañana para postular al puesto de secretaria. Preocúpate de lucir bonita, tiene mala fama de coquetear todo el tiempo.
– Podemos usar eso a favor…
Me crucé de piernas y miré la hoja una última vez, antes de salir de allí.
Al otro día me levanté temprano, me duché y me vestí para la entrevista. El edificio se me hizo gigante cuando me adentré en él.
– Buenos días señorita. – Un conserje me detuvo en la entrada.
– Hola, vengo a una entrevista a las 9 am, estoy un poco perdida.
– Si toma este ascensor hasta el piso 15 saldrá justo a la oficina del señor Taisho, quien debería estar esperándola.
– Fantástico, gracias.
Mientras subía un dolor profundo en mi pecho me aturdió por unos segundos, sin embargo decidí no darle importancia, quizás realmente estaba nerviosa. Apenas las puertas se abrieron di un paso para salir.
Mis carpetas cayeron por el golpe de algo o alguien que decidió embestirme de frente.
– Disculpa, no estaba mirando al frente. – Una voz ronca me tomó por sorpresa.
Extendió una mano hacia mi para levantarme y me sonrió.
– ¿Tú eres Kagome? – Sólo asentí, incapaz de pronunciar palabra alguna cuando sus ojos dorados parecieron comerme con nulo esfuerzo. – Soy Inuyasha, Inuyasha Taisho.
Bien, aquello era inesperado. Cuando me habían contratado para ser quien hundiera a este chico todo el tiempo apareció en mi mente como un hombre de oficina, gris y aburrido, sin embargo la realidad era completamente opuesta. Lo único gris y para nada aburrido era su cabello, en un tono platinado bastante extravagante, pero que combinaba a la perfección con el color ámbar de sus ojos.
– Ah, si… Kagome. – Exclamé torpemente.
– ¿Pasamos a mi oficina? – Asentí y me sonrió.
Tome una bocanada de aire disimulada, intentando volver a mi careta habitual.
Me hizo pasar a una oficina iluminada y enorme, mientras se acercaba a una mesita en el costado.
– ¿Te ofrezco café, agua?
– Café.
– Buena decisión.
Sirvió dos tazas y se acercó para sentarse tras su enorme escritorio, justo frente a mi.
– Bien… ¿Qué edad tienes Kagome?
– 27.
– ¿Estado civil?
– Soltera.
– ¿Experiencia en el rubro?
– Nula. – Respondí honesta. – Pero aprendo rápido.
Lo miré fijo y él me sonrió. Bien… Aquí íbamos con la artillería pesada.
– Vaya, tanta honestidad podría costarte el puesto.
– Eso depende de si quiere a alguien fingiendo ser buena, o alguien que se esfuerza para serlo realmente.
Bajó su mirada y volvió a sonreír.
– Existen límites de tiempo para aprender, y son bastantes los asuntos de los que tendrías que encargarte.
– Puedo con ello.
Me crucé de piernas y él me miró fijo, de pronto el dorado parecía derretirme.
– Perfecto, veremos que tan buena eres adaptándote. Comienzas mañana.
Asentí y sonreí.
– No va a arrepentirse.
– Eso espero.
Volvió a poner su atención en los documentos sobre su mesa y fue señal suficiente para saber que esa entrevista no iba a extenderse mas allá.
Me puse de pie, no sin antes arreglar mi falda que estaba bastante arriba y me despedí extendiendo mi mano hacia él, luego di media vuelta.
– ¿Kagome?
– ¿Hmm?
– ¿Nos hemos visto antes? Sé que suena extraño, pero tengo esta extraña sensación de que te conozco…
– Ahm, no lo creo, te recordaría. – Musité. Tarde demasiado tiempo en darme cuenta de que lo había dicho en voz alta. - Digo… tu cabello y tus ojos, no se ven muy seguido.
– Ja… cuando conozcas a mi padre y a mi hermano tu opinión cambiará con respecto a eso.
Sonreí y me moví para salir.
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(Perspectiva de Inuyasha)
Kagome me sonrió mientras caminaba hacia mí, envuelta en aquel vestido azul marino, que sin duda estaba dentro de mis favoritos.
Se lanzó a mis brazos y me abrazó con cariño.
– Dios, te extrañaba tanto. – Exclamó mientras yo la abrazaba de vuelta.
Hundí mi rostro en su cabello, disfrutando de su aroma.
– Yo también a ti. – Exclamé.
Verla tan contenta realmente me hacía feliz, Kagome era mi mejor amiga desde la secundaria, habían pasado dos largos años desde que no la veía, todo por nuestras carreras universitarias en distintas ciudades.
– Cuéntame todo de ti, que tal los estudios, ¿estás saliendo con alguien ya? – Preguntó mirándome fijo. – Me reí. – Por supuesto que no… Sigues siendo un mujeriego…
– Me conoces demasiado bien. – Jaló de mi cabello y negó con la cabeza.
– Tu nunca cambias. – Me encogí de hombros.
– ¿Qué gracia tiene amarrarse a una sola persona? Siempre hemos coincidido en ese pensamiento.
De hecho, Kagome había tenido mas aventuras que yo, y es que era una chica de aquellas que sabían llamar la atención.
– Hmm… – Se soltó de mi agarre y caminó hacia el interior de la cafetería.
La seguí y nos sentamos en una de las mesas con vista hacia el exterior. Ella pidió un café de caramelo, como de costumbre, yo un capuccino.
– ¿Por cuánto vas a quedarte aquí? – Pregunté.
– Una semana, tengo que ver un par de trámites y molestarte lo suficiente. – Que tonta, ella jamás podría molestarme.
– ¿Vas a quedarte conmigo? Tengo algunos planes para salir a conquistar juntos, como antes.
– Ja… con respecto a eso… – Movió la cuchara de su café, una señal de que algo la tenía nerviosa. – Tengo algo que contarte.
La miré extrañado.
– Oh no… te has vuelto una chica aburrida.
– ¡Por supuesto que no! – Me reí.
– Dime.
– Puede que tal vez haya conocido a alguien en la universidad… – Exclamó mientras me miraba. – Y puede que tal vez vaya a casarme en un par de meses.
Me miró con una sonrisa, esperando mi felicidad complementaria a la suya, yo no pude procesar bien las palabras.
– Estás jodiéndome.
– No, es enserio.
– No puedes casarte, ¡jamás has querido casarte! Detestas la idea de una vida en pareja.
– Inuyasha… dos años pueden hacer madurar bastante a una persona. – La miré enfadado.
– Casarse es un nivel abismal de cambio, ¡piensa Kag, piensa!
– A ver Inuyasha, pensé que estarías feliz por mi. – Me miró con tristeza y bebió un sorbo de su café.
Era cierto, ¿por qué no estaba feliz?
– Si, es sólo que… – Busqué una excusa, no encontré ninguna, la verdad era que no había motivos para enojarme. – Es sólo que no quiero que nadie te aleje de mí. – Exclamé honesto, aquello me aterraba.
Las relaciones serias acarreaban celos, y un hombre celoso sería capaz de alejarme de ella, de la única amiga que había mantenido a través de los años. Sobre todo si ese hombre llegaba a enterarse del hecho de que Kagome y yo habíamos cogido en un par de oportunidades bajo los efectos del alcohol.
Sonrió.
– Nadie va a alejarme de ti tontito. – Estiró su mano para apretar mi nariz con suavidad. – Siempre vas a ser mi mejor amigo.
Aquella última frase logro de algún modo hacerme sentir aún mas triste. Sólo sonreí por inercia.
No pude poner atención a nuestra pequeña reunión luego de aquella noticia, la ansiedad ni siquiera me permitió disfrutar mi café. Sólo noté cómo había desaprovechado el tiempo a su lado cuando se puso de pie para pagar.
– Me encantaría que lo conocieras, sé que te agradaría.
– Ja, no lo creo. – Exclamé. Arrugó su frente y yo me reí. – Okey, podría hacer un intento por conocer al idiota.
Inmediatamente su semblante se relajó.
– ¿Te veo mañana?
– No… mañana tengo clases. – Musité. – ¿Quizás el miércoles?
– Miércoles.
Estiró su mano con su dedo meñique estirado, esperando por que yo respondiera a esa promesa infantil. Puse los ojos en blanco y envolví su meñique con el mío.
– Cocíname lasaña. – Ordenó.
– Trae alcohol.
– Trato.
Se acercó para dar un beso fugaz sobre mi mejilla y tomó mi mentón con una de sus manos para obligarme a mirarla.
– ¿Whisky o cervezas?
– Ambos. – Respondí, mientras me perdía en el chocolate de sus ojos.
Asintió y se separó de mi, dio media vuelta para salir, con aquel caminar femenino que hipnotizaba a cualquier hombre que se atravesara en su camino.
La miré hasta que desapareció, y me sorprendí a mí mismo sonriendo. Sacudí la cabeza y bebí el resto del café.
Los días se me pasaron demasiado lentos para volver a verla. Miré el reloj ansioso, la verdad me habia tomado mas tiempo del habitual en arreglarme.
Cuando el timbre sonó me puse de pie en efecto resorte, miré por el ojo mágico de la puerta y al comprobar que era ella me aguanté las ganas de abrir por unos segundos, tenia que intentar no lucir desesperado. Abrí con un semblante neutro, lo mas neutro que pude lograr.
Aquella faceta de tranquilidad se fue a la mierda cuando miré con mas atención su ropa. Kagome llevaba una falda de cuero negra pegada al cuerpo, delineando sus caderas a la perfección, acompañada por una camiseta de tirantes en blanco. Un abrigo largo era lo único que la abrigaba esa fría tarde de otoño, el que combinaba con sus botas largas. Volvió a sonreírme tan encantadora como siempre.
– He traído whisky y cervezas, tal como te lo prometí. – Exclamó levantando las manos con el alcohol. Un solo detalle llamó mi atención. Un anillo de compromiso en su dedo anular.
– ¿Ahora traes el anillo?
– Sip, ya lo sabes, no es necesario el misterio. – Se acercó para dar un beso rápido en mi mejilla y entró al departamento. – ¿Cocinaste para mi?
– Ah… si, la lasaña está en el horno.
Aplaudió feliz un par de veces y quitó su abrigo, permitiéndome admirarla mejor.
– No sabes cuanto extrañaba tus manos en la cocina. – Exclamó sentándose en el sofá.
– Apuesto a que si.
Corrí a la cocina por un par de vasos y hielo y un destapador para las cervezas. Me senté a su lado y entregué una de las botellas en sus manos.
– Vamos a celebrar hoy. – Exclamé.
– ¿Por mi compromiso? – Preguntó.
– No, por supuesto que no, que aburrido. – Arrugó su frente de inmediato. – Vamos a brindar por este reencuentro, dos años sin verte y la vida se me ha hecho mas difícil de soportar.
Me miró con un gesto adorable y acarició mi pierna en un gesto de cariño.
– Siempre tan adorable Inu. – Chocó su botella con la mía y me sonrió. – Te adoro.
Sólo le sonreí en respuesta.
Bebimos sin mucho criterio ni responsabilidad, tal como en los viejos tiempos. Las risas se hicieron cada vez más abundantes y altas en volumen, mientras recordábamos anécdotas del pasado.
– ¿Recuerdas aquella vez que golpeaste a ese chico dos cursos mas arriba por intentar subirme la falda? Aun me rio cuando su rostro de pánico se me viene a la mente.
– Se lo merecía.
– Inuyasha… le rompiste la nariz. – Me reí, recordando aquello.
La vi con atención mientras bebía su ya quinta botella, se giró a mirarme cuando dejó de beber y movió su cabeza hacia un lado, como un cachorro perdido, los bucles azabache se movieron a la par.
– ¿Recuerdas la vez que cogimos? – Pregunté y ella se atoró con el licor.
– ¿La primera o la segunda?
– La que recuerdes mejor.
– Recuerdo ambas. – Musitó, me sonrió y supe que el alcohol había provocado estragos en los dos. – Aunque también recuerdo que te vomité encima después de terminar.
Me reí, yo había olvidado aquello.
– Dios, verdad… que asco.
– ¡Hey! – Dio un golpecito suave sobre mi brazo y yo aproveché la oportunidad para sujetarle por la muñeca.
– Hablando sólo del vómito, porque en cuanto a tu desempeño… no tengo ninguna queja.
Nuestras miradas quemaban y estaba seguro de que ambos podíamos sentirlo. La acerqué poco a poco a mi, sin dejar de sujetar su muñeca. Cuando estuvo a pocos centímetros de mi boca se detuvo.
– Inuyasha… – Su aliento tibio me provocó escalofríos.
– ¿Hmm? – Musité mientras acariciaba una de sus mejillas.
– No puedo hacer esto, estoy comprometida.
– Eso lo hace mejor aún ¿no? Toda novia merece su despedida de soltera, una locura difícil de olvidar cuando los años pasen.
Llevé mi mano a sus labios y los acaricié disfrutando de su suavidad, su mirada fija en los míos me hizo comprender que en su interior lo deseaba. La batalla interna entre el bien y el mal de su conciencia la mantuvo sin actuar por unos segundos que se me hicieron eternos, sin embargo se rindió, dando una pequeña mordida juguetona a mi labio inferior justo antes de envolverlo entre los suyos.
Sonreí entre besos y la abracé a mi cuerpo, mientras ella se subía a horcajadas sobre mi.
La verdad era que aquello no estaba mal, no era un error, después de todo… había sido mía primero.
Bajé a su cuello dando un par de mordiscos suaves y disfrutando de los gemidos dulces que tanto había extrañado. Sujeté su cabello en un manojo mientras ella se restregaba con lentitud sobre mi.
Kagome no podía casarse… no ahora, no podía perderla.
– No vas a perderme… – Musitó cerca de mi oído. – Tu y yo ya nos hemos conocido antes, otras vidas, otros tiempos… unidos por el hilo rojo.
No supe a qué se refería con exactitud y la ebriedad tampoco me permitió analizarlo más a fondo, sólo necesitaba sentirla y me concentré en ello.
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(Perspectiva de Kagome)
Ordené con atención sus citas mientras él permanecía en su oficina. La verdad es que llevaba trabajando ya un mes para él y no había logrado ninguno de mis objetivos, no había logrado llamar su atención. Quizás debía apresurar un poco las cosas si quería hundirlo.
Como si su mente leyera la mía marcó al teléfono. Contesté de inmediato.
– Buenos días Kag.
– Buenos días señor Taisho.
– ¿Puedes venir aquí un segundo?
– De inmediato.
Me puse de pie, tironeé de mi falda para acomodarla y entré.
Inuyasha ni siquiera me miró, permaneció concentrado en sus documentos.
– ¿Qué necesita?
– Cierra la puerta. – Ordenó y yo obedecí. – ¿Cuáles son mis citas el día de hoy?
– En una hora tiene reunión con el presidente de la agencia de publicidad…
– Bien…
– Después de almuerzo el bloque se divide en 3 citas, una con su contador, otra con su abogado y otra con la señorita Kikyo.
– Ah perfecto, ¿A qué hora viene Kikyo? – Aquello me hizo enfadar por algún motivo que no comprendí. Kikyo venía aquí cada miércoles, no parecía tener una relación con ella, pero Inuyasha siempre tenía tiempo para verla.
– A las cinco.
– Genial, gracias, puedes retirarte.
No me miró en ningún momento y aquello me hizo enfadar. Haciendo caso omiso de su orden caminé hacia su escritorio, esto ya había tomado demasiado de mi tiempo.
Apoyé mis manos en la madera pulida y él las miró, para luego subir su mirada a mis ojos.
– ¿Pasa algo? – Preguntó.
No respondí a su pregunta, decidí simplemente actuar. Rodeé el escritorio hasta quedar de pie justo a su lado, él jamás dejó de mirarme.
Me senté sobre el mueble y crucé mis piernas, él me miró divertido.
– ¿Esto es un intento de seducirme?
– Hmm no lo creo, sólo estoy más cómoda aquí.
– Ah, me parece.
Mi falda subió bastante al sentarme, dejando a la vista las medias ligas que se ajustaban a mitad de mis muslos.
– O quizás sí.
Me acerqué a su rostro y tiré de su corbata hacia mi. Me miró fijo, con el dorado de sus ojos quemándome.
Sus manos se movieron sutilmente hasta apoyarse en mis muslos, donde se movieron de arriba a abajo con suavidad.
Se puso de pie frente a mi, obligándome a mirarlo hacia arriba, acomodó su mano en mi mandíbula y se mantuvo a escasos centímetros de mi rostro, mientras yo entrecerraba mis ojos, expectante por aquella caricia, que muy profundamente anhelaba desde que lo había visto por primera vez.
Una de sus manos bajó a mi cintura, tomándola con posesión.
– Aún tengo una hora antes de mi próxima reunión. – Susurró, su aliento tibio me hizo sonreír y lo atraje mas hacia mi.
El toque suave de sus labios me hizo suspirar, y es que en mas de una oportunidad había soñado con aquel momento. Lo abracé con las piernas para mantenerle cerca mientras el beso se hacía cada vez mas demandante, más desesperado. Se deshizo con brusquedad de lo que estaba sobre la mesa, obligándome a bajar empujándome lentamente con una de sus manos sobre mi esternón dejándome recostada sobre la madera.
Se puso sobre mi mientras bajaba a mi cuello y abría un par de botones de mi blusa. Los jadeos suaves provenientes de mi garganta no se hicieron esperar, mientras sentía la humedad crecer entre mis piernas.
Volvió a subir hasta mis labios, rozando mi lengua con la suya.
– Kagome… – Musitó entre besos. – Sé que esto parece fantástico, pero nuestros cachorros te necesitan despierta.
"¿Nuestros cachorros?" Lo miré extrañada.
– ¿Disculpa?
– Y yo también…. Yo también estoy esperando por ti.
Su sonrisa fue lo último que pude ver antes de que todo se esfumara. Incluso en la oscuridad pude sentirlo sobre mi.
"Ya sé de dónde te conozco… " escuché su voz resonar en mi mente "tu y yo ya hemos sido unidos por el destino, en otras circunstancias, en otras vidas"
Desperté de golpe, los ojos me dolieron cuando mis pupilas intentaron adaptarse rápidamente a la luz intensa dándome de frente. Intenté moverme, sin embargo fui detenida por un montón de cables y vías unidos a mi cuerpo. No recordaba el cómo había llegado aqui otra vez y es que para ser honesta, no extrañaba para nada el sonido de las máquinas que seguían los latidos de mi corazón.
No había nadie allí y sentirme sola comenzó a desesperarme. Me senté en la cama, el pequeño intento de movimiento hizo arder mi pecho, bajé mi mirada y abrí la bata, un vendaje lo cubría.
Lo primero que recordé como una realidad fue mi embarazo, llevé mis manos a mi vientre asustada, aun estaba ahí mi pancita y con ello respirar un poco más tranquila, aunque la notaba un poco mas grande.
Lo segundo que apareció en mi mente fue Inuyasha. ¿Dónde estaba Inuyasha?
Aquellos sueños se habían sentido tan reales que me costó aceptar la realidad. Mi mente trajo de vuelta a mi los últimos recuerdos que tenía: Inuyasha ensangrentado en el suelo, estirando su mano hacia mi.
Comencé a hiperventilar, quité mis cables y vías a tirones y me levanté con bastante esfuerzo de la cama. Cuando abrí la puerta tampoco encontré a nadie.
La marca que nos unía me guio de forma inconsciente a una habitación en particular. Fue allí donde lo encontré, con una máscara de oxígeno y tantos cables como los que yo tenía, con la diferencia que él no parecía estar despierto ni consciente. La enfermera que estaba de pie junto a la camilla se giró a mirarme, su expresión cambió a una de pánico.
– Señorita Higurashi, usted no puede estar aquí.
– ¿Inuyasha está bien? – Pregunté mientras la veía acercarse a mi.
Intentó tomarme a la fuerza, sentí un gruñido provenir de forma involuntaria desde mi pecho, la chica a pesar de mi deplorable estado se asustó.
– Necesita estar acostada. – La ignoré y caminé a duras penas hacia la camilla donde él se encontraba.
Aquel esfuerzo me pasó la cuenta, la respiración se me hizo dificultosa y cortada.
– ¿Inuyasha? – Llevé mi mano a su mejilla, rogando internamente porque despertara… no sucedió.
– Inuyasha está en un coma inducido Kag. – La voz sorpresiva de Touga me asustó. – Su herida ha sido demasiado grave.
– Pero ha dejado de ser humano… eso debería ayudar ¿no? – musité asustada.
– Eso es lo único que lo ha mantenido vivo.
– ¿Desde cuándo?
– Desde hace 3 semanas.
¡¿3 SEMANAS?! Sentí un mareo instantáneo por aquello, perdí el equilibrio, sin embargo Touga no me permitió caer.
– ¿Qué tal si te llevo a tu habitación Kag?
– No voy a alejarme de él por nada del mundo, puedes intentar sacarme de aquí. – Exclamé con la voz entrecortada. Mi pecho comenzó a doler.
Sentí mis ojos arder, preparándome para defenderme. Touga no se movió de su puesto, sin embargo la enfermera se acercó a mi cautelosa, con una jeringa en su mano.
La miré enfadada y se detuvo. Hice tronar mis nudillos cuando me preparé para atacarla e inmediatamente fue Touga quien le hizo un gesto para que no siguiera intentándolo.
– Voy a pedir que trasladen tu camilla aquí Kag, eso es lo que quieres ¿no? ¿Permanecer a su lado?
Asentí y él me sonrió.
– Bien, pero tienes que prometer que no vas a atacar al equipo médico. - Miré a la enfermera asustada a mi lado y comprendí a que se refería, me obligué a bajar los latidos de mi corazón y poco a poco volví a mi estado basal. – Perfecto, gracias.
Me apoyé en la pared más cercana y cerré mis ojos, intentando respirar mejor. Touga se acercó con rapidez y me ayudó a sentarme en el sofá contiguo.
– No compliquemos más el estado de tu embarazo, por favor, ¿puedes mantenerte tranquila por Inuyasha?
– Si… si puedo. – Asintió y me sonrió.
– Bien, ya que es la primera vez que despiertas en 3 semanas… quizás quieras comer algo.
– Mantequilla de maní. – Dije de inmediato, aquello le hizo reír.
– Bien, me encargaré de conseguírtela.
Se puso de pie, caminó un par de pasos hacia la salida y se giró para volver a hablarme.
– Me alegro de que estés con vida Kag… Quizás contigo despierta, rondando cerca, Inuyasha tenga más ganas de salir adelante.
– ¿Él está… mal? – Pregunté con miedo de la respuesta.
– Ya hablaremos de ello. – Fingió una sonrisa que no llegó a sus ojos.
Bien… ahora si estaba asustada. Cuando Touga salió lo miré allí, recostado sobre la camilla, con su rostro pacifico a unos metros de mi y mi vista se nubló levemente por las lágrimas que amenazaban con salir.
Inuyasha tenía que sobrevivir, debía hacerlo… porque si lo meditaba ¿qué haría yo sin él?
Si se han dado cuenta, tanto Inuyasha como Kag en sus estados de inconsciencia soñaron con realidades alternas, en las cuales tambien volvían a encontrarse. Si bien con ello he querido demostrar que su amor atraviesa todas las barreras posibles, también ha sido el modo en que les he dejado entrever un par de ideas que tengo para las próximas historias que tengo entre mis planes. ¿Qué les ha parecido? ¿Cuál de las dos tramas llama mas su atención? Han sido pequeños trocitos bastante decidores la verdad sjdfnj
Muchas gracias por leer, prometo actualizar pronto
