Queridos lectores:
Si, he desaparecido por un montón de tiempo, aquí va el testamento para explicar algunos por qués:
La primera de las causas de mi desaparición es que julio ha sido un mes de cambios excesivos para mi, buenos cambios de todas formas. Me han ascendido en el trabajo de vet, lo que ha significado estudiar el doble y ocupar el doble de mi tiempo en ello para entregar lo mejor por mis pacientes, ahora estoy al cuidado de pacientes críticos hospitalizados, tomando decisiones importantes en un intento de salvarlos para que regresen a casa con sus amos felices :3, me llena el corazón, pero el estrés me ha consumido la mente por completo.
Eso nos lleva a la segunda de las causas: Un bloqueo imaginativo.
Permanecí durante semanas abriendo el documento de este cap sin saber como continuar y llevar la historia hasta su fin, lograba escribir un par de palabras, luego las borraba porque consideraba que el camino que estaba siguiendo no era el correcto. asi se me pasaron las semanas y llegamos a la ultima de mis excusas: me cambie de casa ajaja. Me vine a vivir con mi novio, comprenderán el trabajo que conlleva levantar una casita desde cero, los muebles, la pintura en las paredes, la comida, las cuentas, gastos blaba...
Mi vida de adulta se hizo aún mas adulta y al menos me he mantenido a flote, un mes después las cosas están un poco mas organizadas, asi que logré escribir cap nuevo.
Dejaré el próximo cap como cap final, como un regalo para pedir perdón por hacerles esperar tanto :C. habrá un epílogo adicional tambien, en el que ya estoy trabajando.
Despues de eso comienzo a escribir los siguientes caps de mi nueva historia y me meto a full en ello, los he extrañado tanto que me di cuenta que no puedo vivir una vida tranquila si es que no escribo historias para ustedes :C sjdfnsjd
Muchas gracias por tanto review y tanto mensaje privado, me di cuenta de que realmente adoran esta historia e incluso se han preocupado por mi, y eso me hace muy feliz, los adoro, son los lectores mas fieles de la vida.
- Akren1: No te conteste en el cap anterior asi que lo hago ahora :c gracias por leerme, se vienen nuevas historias, siempre con finales felices, aun no me aventuro con los finales sad en los fanfics XD, quizas mas adelante. Veremos si ligo las siguientes historias a esta, podría ser, me has dado ideas muy buenas eh. Un abrazo y gracias!
- Cris 86: Al parecer varios piensan como tu, probablemente haga las dos ajajja, asi que con paciencia, se vienen buenas anecdotas. Mantente atento! gracias por leerme :3
- zuykotzu: AJAJJA me encantaaa, que felicidad leerte por aqui nuevo lector, He tardado un poquito pero aqui esta la actualización, amo la acción, amo lo sanguinario que puede ser Inu, me imagino que Sesshomaru y Rin tambien merecen una historia tan buena como esta, meditaré tu petición :3. Mantente conmigo, se vienen muchas cositas nuevas! un abrazo
- fabiola200190: Prontooo, se vienen los mellizos a dejar un caos XD, pero no aún, nos quedas dos capsitos por ahi, asi que disfruta hasta entonces. Gracias por tu review!
- GabyO13: AAAAAAAAAAA COMPARTO TU EMOCIÓN ajajaj sobre todo ahora que he vuelto por ustedeees con una nueva actualización. Pero no lloreees :c no sufras. Todos queremos un amor que nos consuma, que sea inolvidable y romantico e incluso con un poco de peligro (como dice uno de mis personajes favoritos de la vida, Damon Salvatore en the vampire diares, si no lo has visto por favor hazlo ajajaj) Tuve contratiempos, estoy aqui muy atrasada con la actualización, pero he llegado y espero que ames este cap tanto como los anteriores. Esperaré con ansias leerte por aqui otra vez, un abrazo!
- Paula Valadez: AAw yo nunca he estado embarazada :c planeo tener hijos en un par de años mas cuando mi vida este un poco mas estable XD pero la verdad es que lo deseo mucho, sobre todo cuando leo comentarios como el tuyo, de personas que ya han vivido la experiencia. Te adoro, muchas gracias por amar tanto mi historia, espero no decepcionarte de aqui al final. Besos y abrazos infinitos!
- Julietasarard: Siempre hay mala gente rondando en el mundo :C pero bueno, aqui estamos, imparables y cumpliendo con hacerles felices a ustedes jiji. Muchas gracias! la verdad es que amo mezclar accion y cosas romanticonas, amo sorprenderlos, amo dar giros inesperados ajajaj, asi que vamos con todo, que sólo quedan un par de caps luego de este. Un abrazo!
- Chechy14: Tendrás epilogo y un cap final, he decidido alargar un poquito con un cap mas porque dios como les he fallado tantooo, los he hecho esperar demasiado. Tu me has escrito un mensaje privado y te he explicado de que va mas menos, asi que gracias por preocuparte por mi! has estado conmigo desde el inicio de esta historia, e incluso de antes con mi primer fic, asi que te llevo en el corazón. Prometo volver prontoo! un abrazo.
- Ichibancat: PERDONAMEEEE :C De seguro te has preguntado por que la maldita escritora no ha actualizado en tanto tiempo XD, pero aqui estoooy, tarde pero estoy. Amo InuKag tanto como tu, asi que mi deleite es seguir escribiendo de ellos hasta el infinito. Ai lov yu muchito, espero que te agrade este cap y nos vemos en el 34 :D
- yancyarguetaf: Todos han dicho que han amado el sueño de Inu, asi que para allá va mi cabecita imaginativa ajajja, de todas formas ambas historias serán escritas, asi que tranquilidad. Gracias por tu review!
- darkness1617: No lloreeeees :c Aqui esta la actualización, el proximo cap será el final, pero tendrán un epilogo epico, lo prometo. Espero leerte pronto por aqui para ver tu opinion, un abrazo!
- lupitamix: Muchas gracias por preocuparte, arriba como ya os he contado, uff mi vida ha cambiado demasiado ajajja, pero estoy super, jamás voy a abandonarte ni a ti ni al resto, siempre tendrán una actualización, por mas que tarde siempre aparecerá, no dudes de ello. Te he leido un poco triste en uno de tus comentarios, espero que estés mejor, de no ser asi puedes enviarme un mensaje privado si necesitas conversarlo con alguien, estaré aqui pendiente. Un abrazo!
- Lita mar: AJAJAJ tranquilidad que todo tendrá su respuesta en poquito tiempo. Muchas gracias por valorar tanto mi trabajo :C no te imaginas lo mucho que he sufrido estos días por no poder entregarles actualización. Espero que te agrade, que lo disfrutes y nos vemos ya en el cap 34, el final.
- Rodriguez Fuentes: Hola! pues sii, me han sucedido muchas cosas, pero todas buenas, gracias por preocuparte por mi y por esta historia. Aqui está la actualizaciooon, ha tardado, pero te juro que valdra la pena la espera. Un abrazo gigante!
- Nicole Fray: El final ha tardado bastante :c pero les he traido un cap adicional como regalo antes de él, para que me perdonen por tardar tanto jaja. Por suerte no han intentando entrar de nuevo en mi cuenta, ahora toda la responsabilidad ha recaido en mi. Espero seguir leyendote por aqui, los he extrañado bastante.
- Gabytp: AJAJAJAJ lo sientoooo :( te he distraido demasiado XD, Muchas gracias por leer mi historia, como dices, la verdad es que no me gusta cuando Inu esta indeciso entre kag y Kikyo, intento evitarlo y si lo utilizo como recurso, no dejo que avance demasiado. La kag de este fic es bastante mas atrevida y valiente, no es la damisela en apuros que estamos acostumbrados a ver. Tambien te darás cuenta de que amo lo sobrenatural, y por lo general mis protagonistas nunca son humanos, pero siento que le da un toque. Aqui esta la actualización para que te distraigas un poco de tus labores una vez mas jiji :3 un abrazo!
- Lizz Rodriguez: Todo se ha solucionado con mi cuenta, pero mi vida ha sido un caos ajajaj, aqui estoy de vueltaaaa, rogando por el perdon de mis lectores, los he extrañado. Espero te guste este cap!
- BitterCandy: Estamos casi al final :c pero vendrán mas historias igual de interesantes, espero tambien sean dignas de tu encanto jiji, Todo va bien, todo bonito, espero que tu vida este tranquilita y llena de amor! un abrazo!
- Arual17: Jajaja te pusiste al día con todos los caps y tus comentarios, muchas gracias!. Con respecto a tu duda no, Inuyasha no ha engañado a Kag con la otra Kag, ha sido un sueño que he utilizado como mini spoiler de mis proximas historias, asi que tranquilidad. La kagome de su sueño le ha ayudado a volver en si :3
- Bel arias: Muuucho demasiado :c lamento preocuparte, como he escrito, han habido muchos cambios, muchas sorpresas, mucho estrés, pero estamos de vuelta. Espero que estes super y que ames esta actualización, sólo un cap para el final! asi que atentaa AAA
Ya estoy trabajando en el epilogo y el cap final, adelantando trabajo ajaja, probablemente ya no confíen en mi, pero mi plan es actualizar máximo en una semana más, es decir el 11 de agosto a mas tardar. Se acerca el final de esta historia, pero no de este lazo enorme que he creado con cada uno de ustedes, asi que atentos a las nuevas historias que están por venir.
Los quiero con el alma.
Frani.
'
Capítulo 33.- Intentando vivir una vida sencilla
(Perspectiva de Inuyasha)
– Vuelve, necesitas volver, será otra vida, otra Kagome, pero te prometo que el amor será el mismo. – Me sonrió y dio un beso corto sobre mi boca.
– Cállate, quiero estar aquí, quiero estar contigo. – Exclamé con miedo mientras la abrazaba más fuerte, con la sensación de que iba a desaparecer en cualquier momento. – No seas tonta…
– Shhh…
La Kagome frente a mi, la que era mi mejor amiga, no tenía un abdomen abultado como la de mis sueños, sin embargo por inercia llevé mi mano a ese lugar y ella me sonrió.
Me quedé allí, con los ojos cerrados, disfrutando de su compañía.
– ¿Inuyasha? –Su voz sonó en un susurro lejano, un susurro quebrado.
La tristeza de su voz en aquella palabra fue motivación suficiente, sentí la necesidad imperiosa de saber qué le ocurría. Me esforcé por abrir mis ojos, de pronto los párpados me pesaban demasiado. Cuando logré enfocar luego de unos segundos me encontré a Kag, mirándome fijo desde su altura.
– Kagome... – Mi voz sonó en un susurro débil, como si no hubiera usado mis cuerdas vocales en una eternidad.
El chocolate de sus ojos se vio empañado por lágrimas incipientes y escondió su rostro en mi pecho, aferrándose con fuerza.
– No vuelvas a dejarme. – Musitó. – No puedes dejarme.
Aquella última frase en un sollozo sólo aumentó mis deseos de consolarla, de estar ahí para ella. Escondí mi rostro en su cuello y la abracé; con ello descubrí que mi fuerza era deprimente y que el pecho me dolía.
– Tu me has hecho volver. – Exclamé contra su piel. – Tu eres todo para mi.
Quise permanecer allí, justo en su cuello, pegado a su piel, disfrutando del aroma a vainilla que tanto había extrañado. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuánto tiempo había perdido de estar a su lado, de disfrutar de su compañía?
Me moví para mirarla una vez más cuando el aroma de la sal de sus lágrimas me alertó.
– Pensé… Pensé que te había perdido. – los sollozos apenas me permitieron comprender sus palabras. – No quiero perderte.
No comprendía nada hasta ahora, pero no lo creí necesario, no era momento de preguntar. Llevé mis manos a sus mejillas y barrí con sus lágrimas, odiaba verla tan rota. Bajé mi rostro hacia el de ella, di un beso corto sobre sus suaves y cálidos labios y pareció calmarse poco a poco. Volví a abrazarla y nuevamente apareció aquel molesto dolor en mi pecho.
– Te amo. – No necesitaba decir nada más, mientras ella supiera que la amaba, que siempre sería así.
El espacio entre los dos me hizo bajar mi vista hacia su abdomen, rozando con mi cuerpo. No esperaba ver aun ahí su pancita abultada, que parecía tener el doble del tamaño que recordaba.
Mi corazón se apretó y esta vez dolió por la sorpresa.
– Están a salvo. – Exclamé bajito de forma inconsciente, espera… ¿están?. Pude sentir dos cachorros distintos, dos latidos rápidos y discordantes mezclados con los de ella, quizás aún seguía soñando o mis sentidos estaban fallando. – Pensé… pensé que…
Los ojos me ardieron, supe que esta vez no era por mi energía demoníaca, si no por lágrimas que amenazaban con salir. La voz temblorosa no me permitió seguir hablando, tenía miedo de llorar frente a Kag.
– Gracias a ti. – Tomó mi rostro entre sus manos. – Lo siento… siento haberte desobedecido, siento haber roto la promesa.
Por supuesto que la había roto, pero ya no era un tema relevante para mi, después de todo ella estaba con vida, aún podía sentir su calor. La abracé y acaricié los bucles de su cabello azabache, ella no había confirmado que fueran dos, pero tampoco lo había descartado, ya podriamos hablar de ello.
– Ya no importa… olvida todo eso.
Me escondí como un cobarde en su cuello, de pronto me sentía vulnerable y no quería que ella me viera asi. La marca youkai que nos unía destacó sobre su nívea piel y no reprimí mi deseo de lamerla; la sentí estremecer entre mis brazos y mi cuerpo reaccionó de forma inmediata al de ella.
– Mi Kagome, mi querida Kagome…
No me moví de aquel lugar, tampoco dejé de abrazarla, a pesar de que el pecho me seguía doliendo ante el mínimo esfuerzo. Pronto me sentí relajado, probablemente la exquisita mezcla de aroma a vainilla y calidez logró derrotarme. Tuve miedo de volver a cerrar los ojos, pero por alguna razón su abrazo me tranquilizó, después de todo estaba seguro que de ser necesario, ella me traería de vuelta.
'
(Perspectiva de Kagome)
No supe que hora era cuando volví a despertar, pero la buena noticia era que la calidez a mi alrededor era prueba irrefutable de que él seguía abrazándome, y eso de inmediato me hizo sonreír y acurrucarme más contra su cuerpo. Sin embargo, toda la paz y tranquilidad fue interrumpida cuando una de las tantas enfermeras apareció, me miró y suspiró, como si estuviera harta de lidiar con una paciente tan desobediente.
– Señorita, debe volver a su camilla por favor. – Ah… al menos ahora lo pedía con educación, de todas formas decidí ignorarla – Señorita…
– Ella va a quedarse justo donde está. – La voz ronca y adormecida de Inuyasha sonaba relativamente molesta. – ¿puedes dejar de emitir tanto ruido?
Me abrazó más a su cuerpo y se giró con cara de pocos amigos hacia la chica, quien lucia tan sorprendida como era de esperar. No emitió ninguna otra palabra, sólo corrió fuera de la habitación.
– Supongo que fue a informar que despertaste. – Musité.
– Ajá, adiós tranquilidad.
Se movió para acomodarse de tal forma que mi mejilla quedó apoyada en su pecho mientras me miraba con una sonrisa.
– ¿Qué? – Pregunté, llevando mis manos a mi rostro, imaginando que algo había en él que lo hacía reír.
– Nada, sólo estoy feliz de verte. – Bajó sus labios hasta mi frente y dio un beso corto sobre ella. – ¿Vas a contarme un resumen de lo que ha pasado? Estoy perdido.
– Seguro, dime hasta donde recuerdas. – Musité mientras jugaba concentrada con uno de sus mechones plateados.
– Hmm… – Lo vi meditar en silencio, poco a poco el sonido de la máquina que seguía los latidos de su corazón aumentó su velocidad.
– Mejor no te estreses de más, ya habrá tiempo para hablarlo. – Exclamé mientras me acercaba a besarlo. – …Pero básicamente te has encargado de asesinar a tus enemigos tal y como querías, aunque con algunas consecuencias.
– El dolor en mi pecho…
– Es una de esas consecuencias.
Asintió serio y noté su mirada perdida, pensando en algo completamente ajeno a la realidad.
– Adiós tranquilidad. – Susurró.
– ¿Eh?
– ¡INUYASHA! – El grito de Izayoi al entrar hizo vibrar los ventanales e incluso mi interior. Se lanzó a abrazarlo mientras Inuyasha se reía. – ESTÁS AQUÍ, ESTÁS DESPIERTO.
– Demasiadas cosas que hacer, demasiado por vivir. – Respondió, mientras le devolvía el abrazo. – Auch…
Su madre se alejó de inmediato.
– Lo siento, lo siento. – Exclamó nerviosa mientras se separaba y secaba sus lágrimas con disimulo. – ¿Cómo te sientes?
– Me duele un poco el pecho, pero nada tan terrible.
– Es chistoso que lo menciones, considerando que una bala dañó tu corazón, de seguro eres el único idiota que podría sobrevivir a eso. – La voz de Miroku apareció desde la puerta.
Nos sonrió a ambos y se acercó. Inuyasha le sonrió feliz, me agradaba verlo relajado.
– Siempre he sido invencible. – Exclamó e Izayoi y Miroku pusieron sus ojos en blanco al mismo tiempo. – Es broma.
– Kagome ha estado bastante tiempo esperando por ti… – Musitó Izayoi.
– Más de un mes… – Touga Taisho apareció de pronto, con aquella voz ronca e imponente característica. – La verdad es que fue quien mantuvo las esperanzas cuando todos las habíamos perdido.
Mi suegro me sonrió y asintió, en un gesto disimulado que interpreté como un "gracias" silencioso; sólo sonreí de vuelta y abracé más a Inuyasha.
– Ella es quien me ha traído de vuelta. – Exclamó Inu. – Incluso en mis sueños de inconsciencia, nunca dejaste de estar presente. – Completó mientras tomaba mi mentón con suavidad y lo levantaba con una de sus manos.
El dorado de sus ojos pareció encender un fuego en mi interior, aquella llama que había estado apagada mientras él no estaba. De pronto tuve la necesidad imperiosa de quedarme a solas con él, de demostrarle lo mucho que lo amaba sin recurrir a las palabras.
– ¿Cuánto tiempo necesita seguir aquí? – Preguntó Izayoi a la doctora, quien sonreía embobada con la imagen.
– Hmm, la verdad es que preferiría tenerlo en observación al menos un par de días, que haya despertado es el primer paso, ya veremos como evoluciona. – Sabía que tenía razón, pero por algún motivo eso me deprimió.
– Dudo que tarde demasiado en recuperarse. – La voz de Noah, el personaje faltante en aquella reunión improvisada. Sus ojos me miraron sólo a mí y me sonrió, como si estuviera genuinamente feliz de que las cosas parecieran mejorar para mi. – Comment va la vie, Inuyasha? (¿Cómo va la vida, Inuyasha?)
– Mejor que nunca. – Respondió el peliplata. – Nunca pensé que diría esto, pero estoy feliz de verte por aquí.
La risa ronca de Noah hizo eco en la habitación.
– Me prometí a mi mismo acompañar a Kag mientras ella esperaba por ti.
Inuyasha asintió y le sonrió.
– Muchas gracias por cuidarla cuando yo no pude, puedo apostar a que diste todo de ti para impedir que fuera al encuentro de la muerte esa noche.
– Y aún así fallé.
– Pff… Intentaste controlar a Kag, nadie podría haberlo logrado. – Noah rió ante aquel comentario.
– Fue aún más difícil considerando que tu vida estaba en juego. – Inuyasha sonrió y me abrazó un poco más.
– Gracias por todo Noah.
– Sólo preocúpate de mantenerte vivo por ella, la quiero a salvo y contenta, y eso sólo lo obtiene contigo.
La manera en que mi antiguo amor decía las cosas cuando de mi se trataban era en un tono formal y un poco deprimido, aquello me hacía sentir culpable de algún modo, y es que a pesar de que ambos sabíamos por experiencia propia que al corazón era imposible controlarlo, aquello aún parecía dolerle.
Me miró una última vez, enfocándome con aquellos ojos verde olivo y me sonrió.
– Toit et moi avons encore des conversations en attente (tu y yo aún tenemos algunas conversaciones pendientes) – Musitó.
– quand tu veux (cuando quieras) – Respondí y él asintió, para luego salir de la habitación.
Yo fui dada de alta de inmediato, a pesar de que por primera vez quise quedarme en aquella camilla que odiaba, justo al lado de Inuyasha. A pesar de ello volví cada noche a su lado, escabulléndome entre las sombras para que nadie nos molestara, él me recibía siempre con la sonrisa más amplia que su rostro podía entregar. Fue un par de noches después cuando me aparecí a mitad de madrugada que me miró desde la camilla mientras yo me apoyaba en el marco de la puerta.
– Tu pancita esta cada vez mas grande, es como si creciera todos los días un poco. – Musitó mientras su mirada se desviaba a ella.
– ¿Quieres deprimirme? Porque lo estás logrando – Su risa ronca me dió años de vida. – ¿Cómo supiste que eran dos? Después de todo, no alcancé a decírtelo…
Me había enterado justo aquel día en el que casi lo había perdido. Estiró sus manos hacia mi para que me acercara y yo obedecí de inmediato.
– Cuando estás cerca no sólo tengo el ritmo de tu corazón como música ambiente, sino otros dos más rápidos acompañándole, sin sincronía alguna.
Aquello me sorprendió un poco, yo no oía nada, quizás me había acostumbrado al sonido de forma inconsciente.
– ¿Qué opinas de dos cachorros? – Pregunté mientras me recostaba a su lado y él apoyaba su cabeza en su mano, mirándome acostado de lado.
– Van a acompañarse mutuamente el resto de su vida, en un lazo fraternal que ni siquiera nosotros seremos capaces de comprender, me encanta la idea.
Sonreí y me abracé a su cuerpo.
– Será el doble de complejo…
– Yep.
– ¿No te asusta?
– Nos tenemos el uno al otro para apoyarnos, eso me mantiene tranquilo. – Musitó mientras jugaba con mi mano, entrelazándola con la suya. – Ya que me he perdido por un tiempo… asumo que tienes más de tres meses de embarazo.
– Casi 5. – Exclamé.
– Vaya… me he perdido bastante.
– Si te soy honesta no ocurrió nada interesante, nada que valga la pena recordar, aun tienes 4 meses más para lidiar con mi embarazo y mis cambios de humor.
Me sonrió y besó la punta de mi nariz con cariño.
Apoyé mis manos en su pecho cálido, tal y como lo recordaba a pesar de tener un escudo de vendas cubriéndolo. Fui consciente de cómo su respiración se hizo más pesada.
– Te extraño. – Susurró sobre mis cabellos, provocándome escalofríos instantáneos.
– Estoy aquí.
– Sabes perfectamente a lo que me refiero. – Exclamó mientras bajaba su rostro a mi cuello y lamía la zona de mi marca una vez más, enviando corrientes eléctricas placenteras por mi cuerpo.
– No, no aún. – Musité débilmente, no quería detenerle, sólo cumplía con lo correcto. Suspiró y se alejó, aquella arruguita en su entrecejo me hizo sonreír. – Al parecer es contagioso ese gesto de enojo. – Aquello le hizo reír bajito de inmediato
– He convivido contigo demasiado tiempo.
Aguanté una risa y me acurruqué a su lado. No fue necesario decir nada más, pronto su respiración acompasada me relajó hasta caer dormida entre sus brazos.
'
1 mes después, Mayo 2016
(Perspectiva de Inuyasha)
La luz del día entró de lleno por los ventanales de la oficina de mi padre, quien se movió de un lado a otro mientras bebía de su vaso de whisky y yo movía el mío en mi mano.
– Estás tardando demasiado en hablar. - Exclamé y él se giró de inmediato hacia mi. – ¿De qué va esta reunión?
Me sonrió.
– ¿Qué tal has estado? No hemos hablado mucho desde que te dieron de alta hace algunos días.
Eso era cierto, mi doctora había sido optimista al decir que me mantendría un par de días hospitalizado, aquello se había transformado en casi un mes. Luego de obtener mi alta hospitalaria me había mantenido bastante ocupado poniéndome al día con Kag, eran demasiadas caricias pendientes entre los dos.
– Bien.
– ¿Tu herida?
– Duele sólo de vez en cuando, aún no cicatriza por completo.
– Asumo que la de Kag tampoco…
– Asumes bien.
Asintió pensativo.
– Quieres pedirme algo… – Exclamé adivinando sus intenciones.
Me miró un segundo y luego desvió su mirada al exterior, bebió un sorbo de whisky y volvió a hablar.
– ¿Qué posibilidad hay de que sigas trabajando conmigo? – Soltó de golpe.
– ¿Cómo asesino? – Asintió. – Ninguna. – Respondí seguro.
– Te necesito en el equipo…
– Aun tienes a excelentes agentes contigo, incluyendo a mi hermano.
– Tu hermano está mas concentrado en su relación con aquella muchacha llamada Rin que en su trabajo. – Sonreí.
– Eso debería alegrarte.
– Por supuesto que me alegra, pero me quedo sin agentes excepcionales.
– Lo siento padre, Kagome y mis cachorros son prioridad.
– ¿No extrañas tu trabajo? – Preguntó.
Si era brutalmente honesto la verdad era que si, extrañaba esa sensación inigualable de poder absoluto al sentir el corazón palpitante de enemigos justo entre mis manos, pero había cosas más importantes en mi vida ahora.
– Mi respuesta es no por ahora.
Me miró fijo y asintió, mientras esbozaba una sonrisa triste.
– ¿Cómo va el embarazo de Kag? – Preguntó cambiando de tema abruptamente.
– Muy bien, ha presentado algunos dolores y calambres de vez en cuando, pero es esperable según su doctora, tiene un cuerpo muy pequeño para dos bebés.
– Podrían venir el fin de semana, Izayoi ha encontrado una receta de un pastel cuyo ingrediente principal es la mantequilla de maní. – Sonreí, mi madre debía extrañar a Kagome.
– Estaremos aquí el sábado.
– Fantástico.
Me puse de pie, esperando que el lenguaje no verbal fuera suficiente para dejar en claro que esa reunión había terminado, al menos para mí.
– Mándale mis saludos. – Exclamó como última frase. Asentí y salí de allí.
Por alguna razón la relación entre mi padre y yo seguía siendo bastante distante, pero mucho menos de lo que solía ser antes de mi casi muerte, aquello podía considerarse como un avance, parte de ese pequeño avance era mi culpa, estaba acostumbrado a mantener una pared de formalidad entre los dos.
Manejé concentrado en el camino de vuelta a casa. Subí en el ascensor hasta el décimo piso en aquella torre que se había convertido en nuestro nuevo hogar; habíamos decidido cambiarnos en un intento de rodearnos sólo de buenos recuerdos.
Metí la llave en la cerradura y la giré, la puerta se abrió de inmediato. Me quité la chaqueta y sonreí al sentir un par de pasos suaves a mi espalda.
– Pensé que tardarías más… – Susurró aquella voz, mi voz favorita.
Me giré para mirarla. Kagome estaba de pie justo en el medio de la sala, con una toalla oscura cubriendo su cuerpo y su cabello largo estilando pequeñas gotitas cristalinas sobre la alfombra. Me sonrió y de pronto ya no pude quitar mi vista de ella, esa imagen sensual era un deja vu de los días en que apenas la conocía.
Suspiré derrotado, Kag era mi debilidad y ella estaba completamente enterada de ello.
– Ha sido una reunión corta. – Respondí.
– Puedo apostar que era una oferta de trabajo. – Exclamó, adivinando de inmediato; sólo sonreí.
– Tengo otras prioridades por ahora.
Ladeó su cabeza como un cachorro en un gesto adorable, fui consciente de como los bucles de su cabello azabache se esforzaban por armarse incluso con su pelo mojado. Llevó sus manos al nudo de la toalla y lo deshizo con lentitud, vi caer la tela en cámara lenta mientras ella me sonreía coqueta.
– Mientras no estabas me he dedicado a pensar en ti. – Susurró mientras daba un par de pasos en puntillas hacia mi.
– ¿Ah sí? – Tuve la necesidad imperiosa de seguirle el juego. Ella sólo asintió.
Se colgó de mi cuello con suavidad y me atrajo hacia ella, poniéndose de puntillas en un intento de alcanzar mi estatura.
– Estaba aburrida, así que decidí tomar un baño, el problema ha sido que sólo he podido pensar en lo mucho que quiero sentir tu cuerpo cálido junto al mío. – su aliento tibio me hizo estremecer. – ¿Crees poder ayudarme con ello?
Jaló de un par de mechones de mi cabello y lamió mi labio inferior con sensualidad justo antes de besarme de aquel modo que jamás me cansaría. Respondí a su beso de inmediato, mientras mis manos se aferraban a su cintura para mantenerle pegada a mi cuerpo, sentí la calidez de su piel desnuda incluso con mi ropa como obstáculo.
Nuestro último mes juntos luego de estar ambos al borde de la muerte se traducía en tres simples palabras: disfrutar del otro. Porque a decir verdad habíamos hecho el amor día tras día como si nuestra vida dependiera de ello.
La giré dominante con rapidez, abrazándola por la espalda, recorriendo su piel húmeda con trazos lentos mientras ella recargaba su cabeza en mi hombro, dejándose llevar. Bajé desde su clavícula por el centro de su escote hasta su ombligo, la escuché tomar aire profundamente cuando bajé un poco más. Fui consciente de la herida de textura irregular que cicatrizaba justo en la zona de su corazón, aquello me dolió por el recuerdo de que había estado a punto de perderla.
A decir verdad Kag siempre había tenido ese encanto sensual y embriagador a la hora del sexo, pero con 6 meses de embarazo las hormonas parecían dominarle mas de lo normal, cosa que no me molestaba en lo absoluto.
Obtuve el primer gemido de sus labios cuando introduje lentamente uno de mis dedos en su interior, pude sentir como ella incluso con pocas caricias parecía estar lista para mi.
– Encantado de ayudarte con lo que sea que necesites. – Musité contra su piel, mordiendo con poca delicadeza la zona de la marca que nos unía por completo.
Esta vez obtuve mucho más que un gemido; un grito sensual acompañado al final con un gruñido bajito que hizo vibrar su cuerpo por completo. Sonreí y succioné un poco más antes de separarme. Cuando me sentí satisfecho lamí los cortes que yo mismo había provocado con mis colmillos y la tomé en brazos, llevándola a nuestra habitación.
La recosté sobre la cama y me hundí en el chocolate de sus ojos mientras me ponía sobre ella y bajaba para dar besos cortos.
– Ah… Inuyasha. – Suspiró mientras curvaba su espalda sobre el colchón.
Rasguñé suavemente su piel con mis garras, disfrutando de sus jadeos mientras se restregaba contra mi. Rodeé su cintura con uno de mis brazos, mientras con el otro intentaba desabrochar mi pantalón desesperadamente. Cuando logré deshacerme de ellos me senté en la cama y la senté sobre mi, mientras ella por instinto se sujetaba a mi.
Abrió sus ojos y me miró fijo, mientras sus manos rasgaban con facilidad mi camisa.
– ¿Sabes lo mucho que te amo? – Pregunté mientras ella me sonreía.
– Si, pero siempre puedes demostrármelo. – Musitó
En un movimiento rápido posicioné mi miembro entre sus piernas y entré en ella de una sola vez, disfrutando la sensación punzante de sus garras al clavarse en mi espalda por la sorpresa. No tuve que moverla, fue ella quien comenzó con un movimiento lento sobre mi, llevándome poco a poco a la locura. Sentí sus paredes a mi alrededor provocando una fricción placentera, siempre tan apretada, siempre tan irresistible.
– Me vuelves loco. – Susurré mientras la abrazaba para pegarla más a mi, impaciente por sentirle aún más, como si estar unidos no fuera suficiente. – Agh… – Un quejido ronco de aquellos que me esforzaba por no liberar, a pesar de que sabía que a ella le encantaban.
– Déjame saber cuanto te gusta. – Jadeó mientras saltaba sobre mí con suavidad. – Deja de aguantar tus sonidos.
Sonreí, me conocía demasiado. Supuse que no había problema en mostrar debilidad frente a alguien a quien le confiaba mi vida, literalmente.
Aumenté la velocidad de mis embestidas y la obligué a recostarse en la cama, mis jadeos roncos no se hicieron esperar y ella sonrió conforme. Se movió inquieta bajo mi cuerpo para en un movimiento rápido quedar sobre mí, cargando sus manos sobre mi pecho y tomando el mando de la acción una vez más. Sujetó mi rostro entre sus manos y se acercó a mí, besándome lento mientras no detenía el vaivén.
Fui consciente de cómo aumentó la velocidad de los latidos de su corazón y de cómo poco a poco sus ojos pasaron del chocolate al rojizo, aquel momento era mi favorito. Sus besos y caricias se hicieron cada vez más desesperadas y me aproveché de la situación para bajar a sus pechos y lamerlos con devoción. Sentí como sus manos se aferraron a mi cabello, mientras sus gemidos hacían eco en la habitación, probablemente nuestros vecinos ya estarían acostumbrados a ellos.
– Inu… – Jadeó. No pude responderle, pero subí hasta su rostro, para mirarle fijo. – Me voy. – Gimió.
Asentí y pegué mi frente a la suya, dejé de controlarme por completo. Pronto sus paredes se hicieron aún más estrechas y cerró los ojos con fuerza, alcanzando su orgasmo. Yo le seguí segundos después, enterrando por instinto mis colmillos en su marca, aumentando las sensaciones de ambos.
– Te amo. – Jadeó. – Te amo, te amo.
Sonreí contra su piel y la abracé con fuerza. Pude sentir en mis oídos el eco del palpitar de su corazón.
– Te amo más.
Nos recostamos por unos instantes, la abracé de frente, mientras me concentraba en acariciar su abdomen con suavidad.
– ¿Extrañas el trabajo? – Preguntó de pronto, mientras acariciaba con suavidad la herida de aspecto circular y pequeño en mi pecho, marca de la bala que me había herido por intentar salvarla.
– ¿Por qué lo preguntas?
– Nuestras vidas pasaron de ser un caos a tranquilidad absoluta… hasta yo extraño la acción de vez en cuando.
Sonreí.
– Prometí tener una vida tranquila contigo, por ti y por nuestros cachorros…
– Lo sé… yo también lo prometí. – Suspiró.
– Pero si lo extraño de vez en cuando. – Respondí honesto. – Es lo único en lo que soy realmente bueno.
– ¡Hey! – Un golpecito me llegó de lleno en el pecho.
– ¡Auch! – Fingi enojo, ella me ignoró por completo.
– Eres y serás bueno en cualquier cosa a la que te dediques. – Sonreí, ella siempre tomaba muy en serio mis palabras.
– Por ahora me interesa ser un buen novio y un buen papá, lo demás está de más.
Me miró fijo y se acercó para besarme.
– Ya eres bueno en ambas cosas. – Musitó contra mi boca entre besos.
Sentí una patadita contra mi mano en su abdomen.
– Sus patadas son cada vez más fuertes. – Exclamé preocupado, ella rió bajito.
– Alguno de los dos quiere llamar tu atención. – Me relajé cuando noté que a ella no le había dolido. – Si quieres aceptar el trabajo hazlo… pero cuando estés completamente recuperado.
Me miró seria y asentí, era un asunto que tenía que meditar.
– ¿No te da miedo que me pase algo?
– Por supuesto que sí, ya no eres un chico invencible a mis ojos. – Aquello me hizo enfadar. – Pero quiero que seas feliz haciendo lo que te gusta, a mi me encantaría, pero no puedo, tu no tienes una panza gigante impidiéndotelo. – Sonreí.
– Tu pancita es adorable. – Musité intentando cambiar de tema.
– Jum… – Disfruté de aquel sonido de niña pequeña en rabieta, la amaba demasiado.
– Deja de pelear y ven aquí. – Exclamé mientras la abrazaba cerca de mi.
Estuve a punto de quedarme dormido, cuando mi teléfono sonó.
– Puedo apostar a que es Miroku. – Susurró. – Sólo él podría interrumpir un momento como este.
Me reí mientras ignoraba el teléfono. Volvió a sonar en un par de oportunidades.
– Si, definitivamente es él. – Suspiré antes de tomar el aparato del bolsillo de mis pantalones, que por suerte había lanzado cerca cuando me los había quitado. – Buenas tardes Miroku.
– ¿Cómo está el amigo más guapo de este planeta? – Me reí. – Apuesto a que he interrumpido algo importante.
– Como siempre… ¿Qué quieres?
– Sango ha comprado sushi, quiere invitarlos a cenar.
– Hmm…
– Iremos en unos minutos. – Respondió Kag por mí, en un tono de voz un poco más elevado, la miré enfadado. – Quiero salir de aquí, no hemos compartido con nadie más que nosotros mismo estas últimas semanas.
Bien, tenía razón en ello, suspiré y volví a hablar.
– Nos vemos en unos minutos. – Y corté. Me abracé a Kag por unos instantes y escondí mi rostro en su cuello, disfrutando del aroma a vainilla. – Dame cinco minutos más de paz a tu lado.
– Trato.
Apoyó su cabeza en mi pecho, el que dolió levemente por la presión, y nos quedamos allí el doble de tiempo que yo había pedido. Media hora después ya estábamos vestidos y listos para salir. La imagen adorable de Kag con un mono completo de mezclilla oscura y una camiseta en rojo se me hizo perfecta.
– ¿Por qué me sonríes así? – Solo en ese instante me di cuenta de que sonreía de forma inconsciente.
– Nada, sólo que te ves encantadora. – Di un beso corto en su frente y la tomé por la cintura para caminar fuera del departamento.
'
Al llegar a casa de Sango fue ella misma quien abrió la puerta.
– POR FIIIN, No se imaginan lo mucho que me ha costado mantener el sushi a salvo de Miroku. – Se lanzó a abrazarnos a ambos. – Siento que no los veo hace demasiado tiempo…
– Hemos estado ocupados… – Respondió Kag.
– Puedo imaginar con qué. – La voz de Miroku interrumpió de lleno cuando se acercó con una sonrisa radiante y una cerveza en la mano derecha. – ¿Quién quiere alcohol?
Levanté la mano de inmediato, con la que atrapé la cerveza que terminó por lanzarme, Kagome suspiró a mi lado.
– No te pongas triste Kag… – Sango meneó frente a ella un frasco de mantequilla de maní. – Pensé que podría ser un buen reemplazo para el alcohol.
Los ojos de Kag se iluminaron reflejando su felicidad y estiró sus manos como una niña pequeña, dios, la amaba tanto.
Me quedé conversando junto a Miroku mientras Sango se llevaba a su mejor amiga a su habitación.
Fue cuando estaba terminando mi primera cerveza que mi celular sonó. Lo saqué de mi bolsillo y miré el nombre resplandeciente en la pantalla.
– ¿Quién es? – Preguntó Miroku.
– Mi padre… – Habíamos hablado en la mañana, no podía necesitar de mi tan pronto, contesté con desconfianza. – ¿Qué necesitas? – Pregunté luego de apretar el botón verde
– Lamento molestarte otra vez, pero te necesito para un equipo en una misión sencilla ahora mismo. – Suspiré, quizás realmente no tenía a nadie de confianza.
– ¿Cuántos conforman el equipo?
– Un par de agentes nuevos, Noah y yo… – Definitivamente no tenía a nadie.
– ¿Estás volviendo a las antiguas prácticas?
– Quiero asegurarme de que se haga bien.
– Bien… te acompaño, llevaré a Miroku conmigo.
Hubo un silencio más largo de lo esperado del otro lado de la línea.
– Gracias. – No fue necesario que dijera nada más, estaba seguro de que estaba realmente agradecido.
– Seguro, nos vemos. – Corté y Miroku me miró extrañado. – ¿Me acompañas a una misión rápida?
Su sonrisa me demostró que probablemente también extrañaba trabajar conmigo.
– ¿Ahora ya? – Asentí. – ¿Avisarás a Kag?
Lo medité por unos segundos, no quería mentirle, pero estaba seguro de que su embarazo no necesitaba esa clase de estrés al verme partir nuevamente a un encuentro con la muerte, a pesar de haberle dicho que no lo haría hace pocas horas.
– No lo creo…
– Podemos decir que iremos por un postre y más alcohol. – Susurró.
Asentí y bajé mi cabeza, odiaba mentirle.
'
(Perspectiva de Kagome)
Sango me arrastró de la mano con rapidez a su cuarto y apenas estuvimos dentro cerró la puerta.
– Okey, creo que necesitas contarme algo. – Exclamé divertida. Se sentó en la cama y movió sus manos nerviosa. – Estás preocupándome ¿Qué pasa?
– Tengo algunas preguntas con las que sólo tú puedes ayudarme…
– ¿Quieres asesinar a alguien? Miroku también podría ayudarte c…
– Tengo un retraso.
Oh oh…
– Pero tú te cuidas…
– Por supuesto, pero he olvidado una pastilla, pensé que no era tan terrible si me la tomaba al otro día… No sé que hacer Kag, no quiero un bebé ahora, no puedo.
Me senté a su lado y la abracé.
– ¿Miroku lo sabe? – Negó con la cabeza. – Puedo acompañarte al médico si quieres…
– Pero él lo sabría de inmediato.
– Sango, estoy embarazada y estuve al borde de una pérdida al menos dos veces, literalmente voy a controles al menos una vez por semana, podemos decir que me acompañarás, así Inuyasha se mantendrá tranquilo y no hará preguntas.
Me miró agradecida y se colgó de mi cuello.
– Dios eres la mejor, la mejor amiga existente.
– ¿Has pensado qué harás si ese miedo se hace realidad?
– Supongo que lo sabré cuando tenga el resultado en mis manos.
Un par de golpes en la puerta nos hicieron saltar a ambas, me miró asustada.
– ¿Si? – Pregunté con la voz un poco mas alta.
– Hola, ¿puedo pasar? – La voz de Miroku me contestó del otro lado de la puerta.
– Seguro. – Respondí.
Entró y nos sonrió cuando nos vio abrazadas.
– Iremos con Inuyasha a comprar algo para el postre y un poco más de alcohol, ¿quieren algo? – Sango respiró tranquila a mi lado al no ser descubierta.
– Hmm no… no queremos nada. – Respondí, busqué con la mirada a mi novio, no estaba por ningún lado. – ¿E Inuyasha?
– Está en el comedor.
Asentí y me puse de pie para ir en su búsqueda. Lo encontré mirando por una de las ventanas, con sus manos en los bolsillos del pantalón.
– ¿Dónde irán? – Pregunté.
– Al supermercado, tienen más variedad allí. – No me miró para responder.
Mi marca dolió punzante de forma sutil en mi cuello, llevé mi mano al lugar para masajearlo. Me estresé de pronto e intenté respirar profundo para relajarme.
– ¿Vuelven pronto?
Se giró para mirarme y me sonrió, el dorado de sus ojos me relajó levemente.
– Por supuesto que si, antes de que puedas extrañarme, ¿Qué postres te gustan?
– El helado.
– Helado tendrás. – Me tomó por la cintura para atraerme y pegó sus labios a los míos.
Amaba sus besos, pero ese en particular me supo extraño.
– Te amo mucho. – Susurré.
– Y yo a ti.
Sacó de su bolsillo las llaves del auto y apretó el botón para sacar la alarma. Dio un beso corto en mi frente y se separó de mi.
– Nos vemos.
Miroku lo siguió y ambos salieron para subir al auto. Sango se mantuvo de pie a mi lado.
– Bien, ¿comemos nosotras mientras tanto?
Me sonrió mientras movía un par de palitos chinos frente a mi, la comida siempre me hacía feliz.
– Comamos.
No pude concentrarme en nuestra conversación, miré el reloj constantemente, los minutos pasaban y no había rastro de ellos, una hora era demasiado para una compra así de simple. Me puse de pie para buscar agua helada en el refrigerador, apenas abrí la puerta un montón de cervezas me bloquearon la mirada.
– Sango…
– ¿Hmm?
– Aquí hay un montón de cervezas… – Musité.
– ¿Quieres una?
– No, me refiero a que no había necesidad de comprar más alcohol.
– ¿Quizás querían otro tipo de alcohol? – No, algo estaba mal, mi cuerpo me lo gritaba.
Abrí el congelador, me saludaron desde adentro un par de cajas de helado.
Sentí mis ojos arder cuando caí en cuenta de lo que sucedía y la rabia me embargó, mi marca punzaba porque Inuyasha me había mentido, cerré las puertas con fuerza y busqué mi abrigo.
– ¿Qué pasa? – Preguntó mi mejor amiga.
– Esos idiotas nos mintieron. – Respondí segura. – ¿Me prestas tu auto?
Me miró confundida.
– Pero podría pasarte algo, Inuyasha va a matarme si… – Mi mirada en rojo debió convencerla de inmediato. – Okey, vamos.
Me entregó las llaves en la mano y me siguió cuando salimos de allí.
Podía apostar a que ambos estaban en un solo lugar. Había un solo motivo por el que Inuyasha me mentiría y ese era no preocuparme, y lo único que podía preocuparme en esos momentos era que él se pusiera en riesgo.
Encendí el motor.
– ¿A dónde vamos? – Sango no entendía nada.
– A la mansión Taisho. – Respondí.
Podía comprender que Touga necesitara a su hijo en la empresa, después de todo era uno de sus mejores agentes, pero lo que no comprendía en absoluto era que no lo dejara sanar por completo antes de volver a incluirlo en sus filas.
Si inuyasha se había atrevido a mentirme por ello… conocería por primera vez a la Kagome realmente enojada.
