Queridos lectores:

Estoy feliz y triste a la vez, porque hemos llegado al final de esta historia que realmente he amado escribir. Como he tardado en actualizar dividi este cap final en dos (me había quedado muy largo je) y además de esos dos caps teneís aquí un epilogo. asique regodeense con tantas palabras jiji.

No me queda mucho mas que agradecerles por su apoyo incondicional, sus comentarios y reacciones a este fanfic. Comencé este maravilloso camino hace ya poco mas de un año, y la verdad es que sólo me ha traido felicidad, me encanta ver como mis lectores disfrutan de cada cap, como se sorprenden y como sufren y sienten con mis protagonistas, es algo impagable.

Prometo que volveremos a encontrarnos mas temprano que tarde, he comenzado a escribir mi nueva historia, aún no haré muchos adelantos de ella. Tambien estoy trabajando en una historia one shot del reto "One- shots llenos de clichés" de la pagina de facebook "inuyasha fanfics" donde he optado por el tema cliché de relación doctor - paciente, espero sorprenderlos con ello jiji.

Asi que eso, ustedes son mi motor y motivación para seguir escribiendo, aunque el tiempo escasee, aunque la adultez intente evitarlo, seguiré por y para ustedes. porque aman el inuxkag tanto como yo.

Mención honrosa a mis lectores reviewers mas fieles:

- Chechy14: Estábamos tan cerca del final que en verdad arruinarlo con drama infinito es innecesario, asi que no te preocupes jaja. Quiero agradecerte por permanecer aquí, eres de las primeras que leyó mi historia y se quedó hasta el final. Espero seguir viéndote aquí con las cositas que se viene. Exito exito y nos estamos leyendo pronto!

- Paula Valadez: Por supuesto que puedes leer mis historias cada vez que lo estimes conveniente ajajaj, amo esta temática de youkais y cosas sobrenaturales, asi que eso se va a mantener cambiando obviamente de tramas. Nos estamos leyendo cariño! gracias por ser tan fiel como lectora.

- GabyO13: VOLVIII CON TODOOOO, He traido para ti ahora 3 caps adicionales ajajaj asi que no puedes estar triste con este final. Te adoro mil, gracias por tus comments, gracias por tus reacciones, la verdad es que siempre me alegro al leer las notificaciones de nuevos reviews y tu particularmente siempre me haces reir con los tuyos ajajja. Nos estamos leyendo bella, te espero en mis proximas historias!

- yancyarguetaf: Siento seguir siendo impuntual :c se vienen excelentes historias lo prometo. Cuentame que te pareció mi primera historia, según yo hay varias cosas que cambiaron de ella a esta, asi que siempre estoy interesada en sus comentarios jiji. Muchas gracias por siempre estar! acuerdate de estar atenta a la nueva historia :x

- julietasarard: Aaaaaa bella mía que lindo siempre leerte por aqui, Puedes hacerme todas las consultas que estimes convenientes ajajaja, eres una fiel lectora que sólo con eso has pagado por mis servicios como veterinaria XD. Espero tenerte de vuelta para mi proximo estreno de fanfic, espero seguir leyéndote, eres mas que bienvenida a seguir compartiendo conmigo. Te adoro mil y nos vemos pronto!

- Ichibancat: OOOH yo tambien te extrañe montones cariño!, la verdad es que apenas me da el tiempo para actualizar :c pero te juro que intento no decepcionarlos, intento darlo todo por ustedes ajajajja. Gracias por leerme, por siempre comentar, por no ser lector fantasma, amo esto de que generemos lazos constantes entre todas con este amor por el InuxKag que nos vuelve locas!. Asi que atenta que se vienen nuevas historias full recargadas de todo lo que te encanta, me haría sentir muy triste no verte por aqui otra vez :C Un abrazo Ai lov yu infinito!

- Romina Ortiz: Muchas gracias! estamos justo en el final, asi que espero poder encontrarte pronto con mis nuevas historias

- Guest: AJAJAJ Inuyasha conocerá la furia de Kag. No puedo etiquetarte si tu coment es anonimo :c pero eres MI GUEST jiji :3 un abrazo

- Lita Mar: SOlo me chocó la vida de adultez a toda velocidad XD ajajaja, espero te agrade el final, ha tomado varias horas de mi vida XD. Un abrazo gigante, gracias por comentar siempre cada actualización, te llevo en mi corazón :3

- Rodriguez Fuentes: Espero esta actualización masiva te haga gritar de felicidad ajajaja, quedate pendiente para las otras historias tambien! nos estamos leyendo.

- darkness1617: Juro y recontrajuro que NINGUNA de mis historias quedará sin terminar jamás, soy demasiado obsesiva con esa clase de cosas. ajajaj MUCHAS GRACIAS POR TANTO CARIÑO Y FIDELIDAD AAA, de mis mejores lectoras, siempre conmigo, incluso con mi otra historia, Un abrazo!

- arual17: Caooos antes del final ajajja, muchas gracias por siempre comentar!, espero leerte en la sección de comentarios en mis proximas historias. Nos estamos leyendo un abrazo GIGANTEEE

- lupitamix: Por supuesto que me preocupo por ti! siempre estás aqui, no te conozco pero siento un lazo especial con cada uno de ustedes, ya sabes, puedes contar conmigo para lo que necesites. Mientras tanto seguiré escribiendo historias que espero te agraden... Nos estamos leyendo! Un abrazo.

- BiitterCandy: APARECIIII PORFIIIN, ahora denuevo he tardado, lo siento tanto ajajaj, PERO SON TRES CAPS PARA GANARME SU PERDON :c Muchas gracias por siempre permanecer aquiiii, la verdad es que te tengo mucha estima desde mi primer fic, siempre he esperado tu review, sería raro no recibirlo ajajja. Besitos infinitos, que la vida te trate excelente y que obviamente vuelvas a leerme cuando tenga nuevas historias para todas ustedes. SE VIENE PRONTO, LO PROMETO. Amor infinito umumummumuu

Subiré los tres caps de a poquito, pero durante esta noche, para que no entren en pánico.

Nos estamos leyendo queridos mios, los llevo en mi corazoncito a todos lados!


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Capítulo 34 - El camino que recorremos juntos I

(Perspectiva de Kagome)

¿A dónde vamos? – Sango no entendía nada.

A la mansión Taisho.

Podía comprender que Touga necesitara a su hijo en la empresa, después de todo era uno de sus mejores agentes, pero lo que no comprendía en absoluto era que no lo dejara sanar por completo antes de volver a incluirlo en sus filas.

Si inuyasha se había atrevido a mentirme por ello… conocería por primera vez a la Kagome realmente enojada.


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Fue unos treinta minutos después que estacioné frente a la mansión, mi amiga en su papel de copiloto me miraba preocupada.

Kag… – La ignoré mientras desabrochaba mi cinturón de seguridad. – ¡Kag!

¡Que! – Exclamé enojada.

Necesitas relajarte, todo este estrés no te hace bien.

Apagué el motor y la miré fijo, intentando respirar pausado para relajarme.

¿No te enoja que Miroku te haya mentido?

Si, pero…

Bien, imagina lo enojada y preocupada que estoy yo, considerando que Inuyasha no sólo me ha mentido, si no que a diferencia de Miroku, está herido y no puede dar su 100%

No volvió a hablar, sólo asintió y desabrochó su cinturón, yo bajé del auto. Ella me siguió unos cuantos pasos por detrás.

El mayordomo de la entrada me sonrió al abrirme.

Señorita Kagome, que gusto verla por aquí. – Sonreí por cortesía.

Lo mismo digo ¿Touga Taisho está por aquí?

Ahh, no, el señor Taisho ha salido en una misión, hace unos treinta minutos.

¿En una misión? ¿Desde cuando Touga Taisho iba a misiones? Asentí y entré.

Muchas gracias.

Caminé por los pasillos enormes de la casa, en uno de ellos di con Izayoi.

¡Kagome! – Gritó con alegría y corrió a abrazarme. – Que sorpresa verte por aquí. – La abracé y le sonreí, después de todo ella no tenía nada que ver en mi enfado. – ¿Te ha contado Inuyasha que hemos planeado un almuerzo para el fin de semana?, tengo una receta de un pastel de mantequilla de maní que estoy segura te encantará.

Mantequilla de maní, aquellas 3 palabras me alegraban la vida, sonreí genuinamente, dejándome distraer por la comida.

No dijo nada sobre ello, pero estaremos aquí sin duda.

Cuéntame como va tu embarazo, ¿Muchas molestias?

Algunas… – Miré a Sango frente a nosotras. – La verdad es que estoy aquí por algo en particular Izayoi, no sé si puedes ayudarme…

Lo que sea que pueda hacer por ti cariño. – Se acercó a Sango para saludarla de un beso en la mejilla.

¿Inuyasha vino aquí?

Hmm no lo he visto durante la tarde, si en la mañana, como te comenté.

Me dijeron que Touga salió en una misión. – Ella asintió. – ¿Que tan probable es que invitara a Inuyasha para ello?

Izayoi me miró pensativa.

No creo que fuera capaz de hacer algo así, por lo que escuché intentó convencerle hoy en la mañana de volver a trabajar… pero le dije que no lo presionara, que lo dejara sanar.

Sonreí, por supuesto que Izayoi siempre velaría por el bienestar de su hijo, era la labor que una madre debía cumplir.

¿Puedes llamarle y preguntarle si Inuyasha está con él? – Asintió preocupada y caminó a paso rápido hacia la sala de estar.

Me senté en el sofá más cercano mientras esperaba a que alguien le contestara, de pronto mi abdomen dolía, llevé mi mano disimuladamente a él para acariciarlo en un intento de disipar las molestias.

No me contesta. – Exclamó mirando la pantalla de su celular.

Llama a Inuyasha por favor. – Pedí. – A mi obviamente no me va a contestar.

Asintió y lo intentó una vez más, a la distancia entre ambas pude escuchar el tono de marcado mientras mi ansiedad crecía.

Nada, me envía al buzón de voz… Lo siento Kag.

Intentaré llamar a Miroku. – Intervino Sango y salió de la mansión mientras su teléfono marcaba.

Izayoi me miró preocupada y caminó hacia mí.

¿Puedo ofrecerte un té de hierbas mientras sabemos de ellos? ¿Te sientes bien?

No, no me sentía bien, una mezcla de sensaciones me tenían un poco nauseosa, una de ellas era la rabia, la otra el dolor de mi abdomen. Me apoyé en el respaldo del sofá e inhalé profundo.

Sólo estoy muy molesta… – Respondí honesta mientras acariciaba mi pancita.

Lo sé cariño, pero tranquila, si Inuyasha está con Touga estará a salvo. – Asentí.

Eso espero. – Exclamé. – Aceptaré tu té de hierbas por ahora…

Ya verás como te ayuda con esos molestos calambres, lo prepararé para ti enseguida. – Acarició mi espalda con cariño y se movió hacia la cocina.

La verdad es que a pesar de mi enojo y preocupación, no había mucho que pudiera hacer más que esperar, no tenía ni la mas minima idea de donde estaba Inuyasha, lo que significaba que no podía ir en su búsqueda y aunque lo supiera, ya había aprendido mi lección, estaba prohibido poner a mis bebés en riesgo.

Cerré mis ojos y me concentré en aplacar el dolor.


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(Perspectiva de Inuyasha)

Miré la pantalla reluciente de mi celular, mi madre me llamaba, no era un buen momento. Corté y miré hacia el frente, en mi puesto de copiloto junto a mi padre.

Bien, quiero un resumen de esta misión. – Exclamé para terminar con el silencio dentro del auto.

Es algo simple en verdad, Noah ha planificado una emboscada para un grupo de ladrones, presas fáciles, él puede explicarlo mejor. – Musitó mi padre.

Me giré hacia los asientos traseros, donde Miroku y Noah me sonreían.

Seguro, puedo explicarte todo, pero primero… ¿Qué haces aquí, Inuyasha? – La voz tranquila de Noah nunca dejaría de parecerme molesta.

Pregúntale a mi padre, ha estado todo el día intentando convencerme.

Noah me sonrió y desvió la mirada.

Es un grupo de 5 ladrones, la verdad es que no estaba dispuesto a perder mi tiempo en ello, pero han pagado bastante por sus cabezas. Tienen su centro de reuniones en un galpón a las afueras de la ciudad, no tengo idea de con que nos encontraremos en su interior, pero no lo considero demasiado relevante.

¿Quién entrará primero?

Los dos agentes nuevos, simplemente porque son carnada. – Aquello sonaba duro, pero necesario. – Tú entrarás con tu padre, puedes seleccionar como víctima a quien te dé la jodida gana, lo importante es que recuperes algo en particular.

Y eso es…

Un collar de diamantes.

Tanto alboroto… por un collar de diamantes. – Musité.

Para la dueña es especial y nos ha pagado, eso es lo único que necesitas saber.

Keh. – Resoplé.

No creo que tardemos más allá de 30 minutos. – Exclamó mi padre concentrado en el camino.

Genial, tengo hambre. – Mentí.

No tenía hambre, la verdad es que estaba preocupado de que Kag adivinara nuestros planes, ella era más astuta de lo que yo podría llegar a ser incluso con años de experiencia.

Al llegar nos estacionamos a unos metros de aquel galpón. Tal y como Noah me había dicho, los dos agentes mas nuevos caminaron frente a nosotros, en una especie de escudo humano.

¿Kagome sabe que estás aquí? – La voz del susodicho me pilló desprevenido a mis espaldas. Lo miré y me sonrió.

Eso no te incumbe. – Respondí.

Entonces no lo sabe. – Adivinó. Detuve mi andar. – Tranquilo, no seré la clase de imbécil que se aprovecha de esto y corre a contarle para quedar bien…

Vaya, no sabía que no eras un imbécil, te ahorrarás un par de golpes. – Respondí.

…Pero Kagome es abismalmente más lista de lo que crees. – Su teléfono sonó en su bolsillo interrumpiéndole, lo sacó y me sonrió para luego mostrarme la pantalla. – Te lo dije.

El nombre de Kagome destacó en la pantalla por una llamada entrante. Mierda. Lo miré con miedo de su próxima acción, sin embargo dejó el teléfono sonar hasta que la llamada cesó.

Terminemos esto luego, antes de que se le ocurra seguirnos de alguna manera hasta aquí. – Exclamó y me adelantó.

Los novatos entraron sin comprobar si era seguro y sin esperar nuestra señal, clásico error de alguien que apenas está empezando el camino de cazarrecompensas. Apenas abrieron la puerta enorme del galpón una daga llegó de lleno al pecho de uno de los dos, cayendo al suelo al instante. Miroku me miró, yo solo alcé mis hombros.

Pésimo error.

Rompí la puerta de una patada y utilicé uno de los trozos de madera como escudo para entrar. Sentí el golpe de las dagas en la estructura cuando llegaron con rapidez a mi encuentro.

Me moví hacia una de las esquinas y me refugié en un par de cajas apiladas. Uno de los sujetos se acercó con un arma de fuego en sus manos, apuntandome todo el tiempo. Sonreí, a decir verdad extrañaba la sensación de la adrenalina corriendo por mis venas.

Me acerqué a toda velocidad, esquivando un par de balas que se atrevió a disparar y quebré el brazo que sujetaba el arma, sentí el sonido seco de esta al chocar con el asfalto del suelo. Lo tomé por el cuello y le sonreí.

Todo esto por un collar de diamantes… – Susurré, justo antes de enterrar mi mano en su pecho y arrancar su corazón.

Disfruté la sensación, no podía negarlo. Disfruté de su rostro apagándose y de mi victoria al sentir aquel órgano palpitante justo en la palma de mi mano.

Me moví hacia mi próximo objetivo, mientras el resto de mis compañeros daban sus propias peleas. Eran más de cinco objetivos, al parecer Noah se había equivocado en ello.

Fue al acercarme al líder del equipo enemigo que alguien se atrevió a atacarme por la espalda, sujetándome con fuerza, recordándome que aún existía esa pequeña herida generándome dolor.

¿Te parece divertido asesinar a tu misma especie? – Preguntó a mi oído.

Lo mejor es que me pagan por ello. – Respondí, fingiendo que nada dolía.

Su risa ronca mientras me apretaba más fuerte me aturdió un poco. Cargó el filo de un cuchillo sobre mi garganta y mi corazón se detuvo. ¿Había valido la pena arriesgarme, arriesgar la oportunidad de vivir junto a una familia el resto de mis días?

Cerré los ojos esperando lo peor. Pero llegué a la conclusión de que si, de que había valido la pena simplemente porque lo había hecho por mi padre, porque él me había necesitado.

Cuando estaba preparado para morir la presión en mi pecho cesó de pronto, sólo sentí un quejido leve de aquel que había osado intentar asesinarme. Me giré a mirar a quien me había salvado y fue mi padre quien me sonrió desde su posición, con el corazón del sujeto en su mano.

Sólo le sonreí y él asintió.

Llevé la mano a mi cuello y comprobé que sangraba levemente, por supuesto que la plata no lo dejaría cerrar por completo.

Tomé al sujeto frente a mi desde el cuello y lo levanté con rabia.

Estoy buscando algo en específico, apuesto a que puedes ayudarme… – Exclamé mientras le sonreía. – ...Un collar.

No sé de qué hablas. – Su voz sonó forzada, apuesto a que le estaba costando respirar.

Mentiroso. – Musité, mientras apretaba su cuello y mis garras se enterraban en su piel. – Una oportunidad más…

Me miró fijo, el pánico relució en sus ojos; llevó una de sus manos a uno de los bolsillos en su chaqueta de cuero. El resplandor de los pequeños diamantes me dio indicios de que definitivamente era el maldito collar que buscábamos.

Lo dejé caer y tomé la joya en mis manos.

Muchas gracias, has sido de gran ayuda. – Exclamé mientras guardaba el collar en un bolsillo interno de mi chaqueta.

Me giré para salir de allí, sin embargo recordé una regla importante que yo mismo me había impuesto hace ya varios años: Yo no dejaba sobrevivientes. Volví a mirarlo y le sonreí.

Lo siento, cosas de trabajo. – Saqué mi arma de la chaqueta y le disparé en el rostro.

La adrenalina se sintió como una droga para mí, avanzando por mis venas hasta llenar cada rincón de mi cuerpo, me sentía extasiado. Miré a mi alrededor, ya no quedaban enemigos en pie.

Mi padre palmeó mi hombro y me sonrió.

Gracias por acompañarme.

Gracias a ti, creo que sin saberlo me has devuelto parte de algo que extrañaba. – Sonreí y lo abracé en un impulso. Al separarme mi semblante cambió. – Pero déjame fuera de tus misiones por ahora, al menos por los cuatro meses restantes de embarazo de Kag, sabes que no podré decirte que no, pero hoy le he mentido por ello, no es justo y me has puesto entre la espada y la pared.

Me miró fijo y asintió, bajando su cabeza, probablemente se sentía culpable por ello.

Tengo buenos agentes, quizás no tan buenos como tú, pero mejorables… – Exclamó mientras volvía a mirarme. – ...Si te he invitado hoy es porque quería compartir contigo, si he venido aquí es porque quería estar contigo, estuviste a punto de morir, perdí las esperanzas y sentí que no te había aprovechado lo suficiente, que no te conocía lo suficiente.

Aquello me sorprendió.

Pero papá…

Lo sé, sé que era más fácil invitarte a almorzar, o simplemente visitarte, es sólo que siento que nuestra conexión padre-hijo es más fácil de lograr en esta clase de situaciones. Esa ha sido mi excusa para mantenerte cerca, para mantener cerca a Sesshomaru, nunca he sido un padre cariñoso, pero…

No te preocupes, lo entiendo… – Lo abracé una vez más. – Intentemos que la próxima vez sea una cena ¿Si?, no sólo estoy arriesgando mi vida considerando que no he sanado por completo, también estoy arriesgando mi relación con Kag.

¿Crees que ella quiera volver a trabajar luego del embarazo?

No lo había hablado de forma concreta con ella, pero estaba seguro de que si, a pesar de que probablemente yo no le dejaría hacerlo.

No lo sé, por ahora no quiero pensar en ello. – Al menos por ahora su embarazo lo impedía, después de ello no estaba seguro de si podría detenerle.

Me miró serio y asintió.

Mis puertas siempre están abiertas para ustedes, ya sea para una cena familiar, o para incluirlos en mis filas una vez más. Tu y Kagome, son de los mejores agentes que he tenido en mis años como jefe de cazarrecompensas.

Te dije que Kagome Higurashi no era una chica común y corriente ¿no?

No cualquiera podría haberte encantado de la forma que ella lo ha hecho. – Sonreí.

Andando, de seguro en estos momentos quiere matarme. – Mi padre se rió.

Supongo que yo le pediré las disculpas correspondientes, te he arrastrado a esto. – Suspiré mientras limpiaba la sangre de mis manos.

No sé si eso sea de mucha ayuda…

Me senté en el asiento de copiloto y encendí el teléfono, segundos después el sonido de las notificaciones me volvió loco, tenía 23 llamadas perdidas, aquellas eran mi sentencia de muerte.

La dueña del collar llegará a la mansión, se lo entregaremos allá. – Exclamó mi padre mientras tecleaba algo en su teléfono antes de encender el motor.


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(Perspectiva de Kagome)

Llevaba al menos 3 tazas de agua de hierbas, a pesar de ello el dolor no había disminuido en lo absoluto. Mordí mis garras mientras Izayoi intentaba distraerme.

Deben estar por llegar Kag… – No respondí, me concentré en el ruido de mis dientes. – Hey… no te estreses de más.

Tu hijo es el que me estresa Izayoi, las mentiras me estresan. No tengo ningún problema con que siga trabajando de cazarrecompensas si eso le hace feliz, pero no mientras está herido, no cuando es una presa fácil. – Miré a Sango a mi lado, parecía tan nerviosa como yo, considerando que odiaba que Miroku saliera en cualquier misión relacionada con asesinar gente.

El timbre sonó y me puse de pie de inmediato, caminando a paso rápido hacia la entrada. Sentí los latidos de mi corazón aumentar y mis ojos arder cuando me preparé para juzgarlo por sus malas decisiones. Para mi pesar no fue ni Inuyasha ni su padre quien apareció por la puerta de entrada, si no una chica.

Buenas tardes, estoy buscando a Touga Taisho, me dijo que lo esperara para recuperar mi collar. – La chica me sonrió, se veía bastante joven, de figura delgada, con el cabello en un rubio casi albino y ojos verdosos. Llevaba unos tacones enormes y un abrigo de piel corto en blanco.

Touga taisho no está aquí. – Respondí.

¿De verdad?, pero me dijo por teléfono que estaba por llegar.

Puedes esperarlo en su oficina supongo.

Me hice a un lado para dejarle pasar, sin embargo el ruido de un auto al estacionarse frente a la mansión me distrajo.

¡Ah! acaba de llegar. – Exclamó feliz la chica frente a mi.

Del auto bajaron Touga, Miroku, Noah y por supuesto, Inuyasha, quien al verme se petrificó en su lugar. Su semblante permaneció serio, yo no me acerqué a él.

¡Touga! – La chica se acercó al mayor de los Taisho y lo abrazó con cariño para luego dar un par de besos en su rostro, uno en cada mejilla. – ¿Lo has recuperado?

A decir verdad ha sido Inuyasha quien lo ha traído para ti. – La chica desvió su mirada hacia donde Touga indicaba y pude ver en sus ojos verdosos que el chico platinado acababa de llamar su atención.

Ah… Tu eres el héroe de la situación...

Inuyasha Taisho. – Exclamó mi novio, mientras me miraba fijamente, quizás esperando alguna mala reacción de mi parte, sólo lo miré con odio, en esos momentos realmente lo odiaba.

Inuyasha… – La muchacha suspiró, arrugue mi entrecejo de inmediato. – Taisho… familiar de Touga asumo, por el cabello y tus ojos.

Soy su hijo. – Respondió.

Vaya… si Touga me hubiera mencionado que tenía hijos tan guapos, quizás me habría aparecido antes por aquí.

Noah aguantó una risa tras Inuyasha y me miró, temblé levemente cuando sentí los celos recorrer mi cuerpo. Movió sus labios en un "reste calme kag" (mantén la calma Kag) silencioso que mi oído agudizado alcanzó a escuchar en un susurro.

Por supuesto que el aludido no respondió nada, su rostro cambió a uno de incomodidad mientras me miraba de reojo. Sacó el collar de diamantes de uno de sus bolsillos y se lo entregó a la chica, quien sujetó su mano antes de que este pudiera retirarla.

Muchas gracias, Inuyasha, quizás uno de estos días podríamos salir y beber algo juntos. – No, eso definitivamente no iba a suceder.

Estuve a punto de armar un caos, estaba molesta y dolida… Pero caí en cuenta de que no era mi deber ir allí y demostrar que el chico era mío, mi estómago dolía, mi cabeza aún más, no estaba de ánimo.

La chica acarició de forma sugerente la palma de Inuyasha en movimientos circulares y aquello colmó mi paciencia. Mis ojos ardieron en rojo cuando di una última mirada a sus ojos dorados y me giré hacia Sango.

Me llevaré tu auto… – Susurré.

Sango asintió de inmediato.

Seguro, no hay problema.

Caminé a paso rápido hacia el auto estacionado, era esperable que Inuyasha me siguiera hasta allí.

Kagome, espera.

No, estoy harta. – Respondí mientras abría la puerta.

Estás actuando como una niña pequeña otra vez… – Bien, aquello colmó mi paciencia aún más.

Me giré y lo miré con odio.

Escúchame Inuyasha… Llevo aquí más de dos horas esperándote, y resulta que cuando llegas de una misión, cuando por cierto, me prometiste que no lo harías, ¿Debo aguantar que una chica te coquetee mientras le entregas su jodido collar de diamantes?

Okey, lo último no es mi resp…

JÓDETE. – Interrumpí. – ¡Jódete tú y tus malditas ganas de mentirme por una estupidez como esa! – Gruñí.

Me subí y di un portazo para luego encender el motor. Bajé la ventanilla antes de arrancar.

No se te ocurra seguirme.

Yo hago lo que se me da la jodida gana. Respondió altanero.

Bien, atente a las consecuencias de tus actos.

Sus ojos dorados pasaron sutilmente al rojo justo antes de que acelerara al máximo.


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(Perspectiva de Inuyasha)

Me quedé allí atónito mientras no lograba comprender cómo había escalado todo de cero a cien. Caminé a paso rápido a mi auto.

Te dijo que no le siguieras… – Exclamó Noah.

Claro, y seré el idiota que se queda de brazos cruzados mientras su novia embarazada maneja de noche enojada por Tokio. – Respondí sin mirarle.

No, pero…

Cállate, este asunto es entre Kag y yo. – Metí la llave para encender el motor y aceleré.

Me costó alcanzarla, pero una vez encontrado su auto en la carretera no volví a perderla de vista en ningún momento, me mantuve tras de ella a pesar de que intentó esquivarme un par de veces. Fue casi al llegar a las afueras de la ciudad que tomé un atajo para adelantarla y crucé mi auto por delante del suyo, dándole tiempo y distancia para frenar sin ponerla en peligro.

Me miró desde el interior de su auto enfadada, para luego bajarse a mitad de la carretera a oscuras.

¡Tu eres un jodido idiota! – Gritó mientras se acercaba a mi.

Lo sé. – Respondí tranquilo, después de todo tenía razón

He estado preocupada por ti, te pedí que no lo hicieras mientras no sanaras por completo.

Kag…

¡CÁLLATE! – Gritó y dio un manotazo sin fuerza justo sobre mi pecho, controlándose a sabiendas de la herida que tenía aún en aquella zona.

Tu no quieres golpearme… – Musité.

Tomó aquello como un desafío. Su respiración se hizo más agitada mientras más golpes pequeños daba y pronto sus ojos rojos se llenaron de lágrimas mientras seguía recriminándome.

¡Eres un tonto!

Lo sé.

¡No! No tienes idea, ¡fui yo la que estuvo semanas soportando el miedo latente de perderte!

Pero…

¡NO QUIERO PERDERTE! – Gritó.

Ah… podía comprender ese sentimiento, podía comprender su rabia. La abracé con fuerza a mi cuerpo, ella luchó por algunos segundos clavando sus garras en mi pecho, hasta que por fin se rindió. No me abrazó de vuelta, pero al menos permitió que yo la abrazara.

Es difícil de comprender, pero mi padre me necesitaba. Lamento haberte mentido por ello.

No es justo…

Se que no lo es, lo siento Kag. – Musité cerca de su oído mientras peinaba sus cabellos. – Hoy he descubierto una faceta de "padre" en mi padre, a pesar de lo extraño que suene… él sólo quería intentar acercarse a mí, y esa fue la única forma que encontró.

Ella no respondió nada, sólo escondió su rostro en mi pecho, después de todo odiaba que la gente la viera llorar.

Le he pedido que no intente lo mismo otra vez, no mientras estés embarazada.

¿Y después?

No tengo puta idea… – Exclamé honesto. – Hoy he sentido la adrenalina que tanto extrañaba, me he sentido feliz en una forma retorcida, quizás extrañe esto de ser cazarrecompensas, pero sé que si me mantengo en ello será inevitable que tu también lo hagas… y no quiero experimentar el miedo de perderte, creo que puedes comprenderme.

Me salvaste en todas las oportunidades en las que estuve a punto de morir.

Ajá.

Confío en ti. – Sonreí contra sus cabellos.

Y si no pudiera… ¿Si llegara tarde y no pudiera salvarte? Después de todo, no somos solo los dos ahora…

Me separé levemente y miré su pancita entre ambos, ella suspiró.

No lo sé.

Voy a apoyarte, en lo que decidas, no soy la clase de novio que va a prohibirte hacer cosas, te conocí en el negocio de los asesinatos, y si quieres seguir en ello, lo aceptaré.

Gracias…

– ...Pero sólo si puedo estar a tu lado en ello, jamás volverás a misiones en solitario, jamás dejarás tu espalda al descubierto sin nadie que esté para cubrirla.

Me miró fijo desde su altura, incluso en la oscuridad el chocolate destacó profundo, enmarcado por aquellas pestañas que de seguro la mitad de Tokio envidiaría.

Tengo varios meses para pensarlo… por ahora, ¿podemos mantener una vida aburrida y de rutina? – Me reí.

Podemos.

No más mentiras. – Exigió.

Nunca más. – Extendió su dedo meñique hacia mi, y lo abracé con el mío.

Bien… volvamos a casa, no quiero ver la cara de esa chica rubia otra vez, te miraba como si quisiera arrancarte la ropa.

Exageras…

¡Por supuesto que no! – Exclamó arrugando su entrecejo.

Sonreí, mientras llevaba mis manos a su frente, en un intento de alisar aquella arruguita pequeña. La tomé por la cintura con mi brazo libre y bajé mi estatura para besarle. Sus labios cálidos esbozaron una sonrisa contra los míos mientras estiraba sus brazos para colgarse de mi cuello y su lengua tímida daba suaves toques, pidiendo sutilmente por una entrada.