La pregunta había dejado atónito al caballero, y Sakura, lejos de sentir preocupación, sintió una leve tristeza. Poco a poco, despegó sus manos de Itachi, quién todavía tardaba en contestar. Ambas miradas se encontraron, con la diferencia de que él la tenía cargada de parsimonia, tranquilizando a su acompañante.
—Por supuesto que no, nunca ha habido nadie más que usted —ligeramente, tomó la mano de la dama, para después, darle un pequeño beso—. No debe pensar más en ese tipo de cosas, mis pensamientos están inundados de la princesa Sakura. Mis sentimientos... espero algún día sean recompensados. Esperaré lo que tenga qué para que así sea, y en su persona, no haya ninguna duda.
Aquellas palabras dejaron impactada a la joven, tardó en darse cuenta, que sus mejillas se sentían calientes, y que lógicamente, estarían completamente rojas. El beso en su mano, todavía lo podía sentir, y su pulso estaba frenético. No tenía algún lugar donde huir, ni dónde esconder la cabeza.
Sakura estaba segura de algo, qué lo que dijo, tenía mucho de cierto, y es que Itachi la veía sin titubeos, sus ojos mostraban la verdad. Sentía una conexión, como si los sentimientos de ambos bailaran al unísono, como si finalmente, ella fuera recompensada por esperar tanto tiempo.
—Gracias —contestó ella, tiernamente, y cabizbaja—... por su sinceridad.
—Es lo mínimo que una dama como usted merece. Mis respuestas a sus preguntas siempre las contestaré con sinceridad... y amor...
Nuevamente, Sakura levantó la mirada, notando que Itachi también estaba sonrojado, pero mirando a otro lado, nervioso. Ella no lo podía creer, así que lentamente se soltó de él. La conversación no fluía, y eso era una mala señal, ahí terminaría.
«Una dama siempre debe mostrarse tranquila, como si las palabras entraran y salieran, sólo usted sabe lo que siente, y no debe mostrarlo a nadie más, no sea fría, sí cautelosa». Las palabras de la Condesa Yoshino estaban yendo a flote. Con mucho trabajo, Sakura logro dar unos cuantos pasos, hasta quedar a espaldas con el caballero.
La brisa en su larga melena rosada y atada, las flores que infestaban el campo con su aroma, todo era perfecto, todo, hasta que Itachi posó sus manos en sus hombros.
—Una vez aclarado eso, podremos hablar de otras cosas... ¿Por qué no damos un paseo? Éste día, no podía ser más perfecto.
Era lo mejor para ambos, todavía no decir ni una sola palabra.
—Sí —respondió ella, con una media sonrisa todavía en sus labios.
Comenzando el camino, ella tuvo la fuerza para sostener a Itachi por el brazo, un poco distanciada, pero no separada de él. Hablaron de cosas triviales, como alianzas políticas de la Nación con otras, de ambas cariñosas madres, y de eventos y fiestas que vendrían, comenzando con la boda de Shikamaru. Invitados que no habían visto desde hace mucho tiempo, y nuevas relaciones que podían tener.
—Me sorprende que Lord Rasa haya aceptado a un extranjero como esposo de la princesa Temari —mencionó Itachi, todavía sorprendido y hablando del tema por primera vez.
—Bueno, Shikamaru no es un simple extranjero, es Vizconde de la familia Nara, muy inteligente, y yo quería que él fuera mi mano derecha, así como Lord Shikaku lo es de mi madre. Me siento un poco triste por su partida, quién diría que estaríamos al mismo nivel.
—Aunque es un poco raro que ninguno de los dos haya querido la corona de Sunagakure. Normalmente los primeros príncipes que conciben el matrimonio, son los que tendrán el trono.
Sakura rió ante su comentario, él no entendía por qué.
—Shikamaru será muy inteligente, pero ese tipo de cosas serían muy problemáticas para él, y por lo que he oído de historias acerca de Temari, es que ella quiere su libertad. Muy probablemente el rey Gaara junto a Lord Rasa y su hermano Kankuro no tengan ningún problema con que ellos simplemente sean la princesa y el príncipe consorte. Ya de por sí, ella representa la imagen de Suna.
—No conozco muy bien a la princesa, pero estoy seguro de que harán un buen trabajo ella y Sir Shikamaru allá en Suna.
Sakura no dudaba de que así sería, pero algo dentro de ella no se sentía bien. Hasta ahora, lo único en lo que pensaba era en la felicidad de su amigo y en otros temas, y era feliz con ello, pero el sentimiento de soledad por alguna razón estaba emergiendo. Su amigo se iba, podría ser que no para siempre, pues seguramente debía ir y venir, pero ya no sería como antes, desayunar, comer y cenar con él. Eran como hermanos que serían separados.
—¿Se siente mal? —cuestionó el Uchiha al ver que ella permanecía de pie.
—No, no. Es sólo que... mi amigo se va en pocos días a ser feliz por toda la vida. Se siente un poco triste, todavía está aquí, pero ya no lo siento...
—Es normal, estoy seguro de que Sir Shikamaru siente lo mismo, está bien sentirse así. Pero no se va a separar de usted para siempre, ese lazo de amistad perdurará por muchos años, y comenzará una poderosa alianza de la cual, todavía no tiene idea. Su amistad rebasará las políticas de ambos países, algo que muchos nobles no conocen, la amistad verdadera.
Unas pequeñas lágrimas querían brotar de los ojos de ella, removiendo cualquier duda. Nuevamente Itachi la había salvado de una duda. Haciéndola sentir tranquila.
—No estará sola nunca, eso ya lo debe saber. Y si así lo siente, debería mandar a llamar a esa persona que extraña. Su amigo sigue aquí, dígale esas palabras antes de arrepentirse. Todavía pueden llorar juntos por hoy.
—Eso no estaría bien, dentro de poco será su despedida. Arruinaría el momento. Él debe estar muy feliz, comprobando el cariño que le tienen sus amigos, entre ellos, yo.
Itachi sonrió.
«La princesa todos los días crece más y más», pensó.
—Yo todavía quisiera una amistad como la que tiene mi madrina Tsunade con Su Majestad Mei Terūmi.
—Ellas dos son muy cercanas. Me pregunto si...¿Usted mantiene contacto con Lady Tsunade? Si es así, podría escribirle y pedirle consejo.
—Hace mucho tiempo que no lo tengo. Cuando es mi cumpleaños ella siempre manda un ramillete de flores, postales y dinero del país de Amegakure, es divertido, porque aquí no tiene ningún valor —soltó una risa tierna—. A ella también la extraño.
—Imaginaba que quién se encargaría originalmente de su aprendizaje, en lo que respecta ser una princesa, sería ella y no Lady Yoshino. Y ya que yo tampoco he sabido mucho desde que éramos unos niños, me dio por preguntar. Es altamente probable que se reencuentren en la boda de Lord Nara.
—Lady Mei tuvo muchos conflictos con el anterior rey de Suna, mi madrina debe pensar igual que ella. Estoy segura de que también habrá problemas cuando yo contraiga nupcias, pues estarán todos los Sabaku. Me gustaría... cuando sea reina, arreglar esos problemas. Ya que Shikamaru estará allá, puede que me apoye. Aunque al ser el consorte de la princesa, no haya muchas posibilidades.
—Puede que la princesa Temari y Sir Nara piensen lo mismo. No lo dude.
Tan metidos en la plática, ambos jóvenes no se dieron cuenta de que estaban llegando cada vez más cerca del carruaje de Hanare, quién al notar la presencia de la princesa, dejó lo que estaba haciendo, para encararla, y una vez hecho eso, hacer una reverencia, mostrando su escote muy marcado y una sonrisa no como las demás, sino como la de una bandida.
—¡Mi Lady! —exclamó risueña mientras volvía a tomar una postura normal— Lamento mucho mi acto desvergonzado frente usted y la reina. Ese día había acabado un trabajo importante. Me disculpo por adelantado, porque mañana, muy seguramente, me encontraré en las mismas condiciones que cuando me encontró.
—Hanare, por favor —suplicó Kakashi, entretanto terminaba la reverencia hacía Itachi y Sakura—. Buenos días, princesa Sakura, Vizconde Uchiha.
—Por favor... mientras estemos solos, olvidemos los formalismos.
—No es correcto que yo haga eso.
—Como se esperaba de un caballero y maestro del castillo real. He de decir que vine más temprano a ver a la reina y a la princesa en cuanto recibí su carta, avisándonos sobre la fiesta del hijo de Lord Nara.
—Se celebrará a las seis de la tarde —mencionó Hanare guiñando un ojo, Sakura decidió mantenerse callada—. Una hora para los niños. Una fiesta de té.
Por alguna razón, cada vez que Hanare hablaba, le producía molestia a Sakura.
—La celebramos en esa hora porque el señorito Shikamaru debe partir temprano a Sunagakure. No sólo él, también algunas personas invitadas a la coronación deben irse. No terminará demasiado tarde. Y yo no consentí las bebidas con licor.
—Tú no querido, pero yo sí, al ser la dueña de la taberna de la alta alcurnia. No tienes nada más qué decir.
—Yo tampoco creo que sea correcto que se beba alcohol —dijo Sakura dirigiéndose hacia Hanare—. Es una fiesta sólo con amigos de Shikamaru, aún son bastante menores. Si la palabra de mi instructor no ha sido suficiente, entonces yo te prohíbo darles bebidas a menores de edad.
—Princesa, pero está por casarse. ¿Eso no lo convierte en un hombre? Hecho y derecho.
—Hanare, por favor —Kakashi calló de repente a Hanare, estaba siendo irresponsable con lo que decía—. No se preocupe por eso, yo estaré revisando que sólo los mayores estén bebiendo. El señorito no estará solo, también irá su padre, el Señor Might Guy, el marqués Yamanaka y yo.
—Mi padre también ha aceptado ir —comentó Itachi, tratando de amenizar el ambiente—. Los hombres antes mencionados son correctos. No hay nada de por qué inquietarse, si eso la mantiene tranquila.
—Y si no quiere Hanare obedecer las reglas, podría fácilmente llevarme a los invitados a mi villa, pero sería descortés, después de todo, es una taberna lujosa, de la alta alcurnia, que me llevó días organizar, ¿No es así, Hanare?
La mujer, arqueó una ceja y miró fijamente a Kakashi.
—No planeaba desobedecer una regla que usted me ha impuesto, princesa —Al ver que la tensa mirada de Kakashi se había calmado, decidió despedirse—. Bueno, he de irme, tengo que hacer unos arreglos más en mi trabajo. Sir Kakashi por favor, no olvide llegar temprano, usted es el anfitrión. Con su permiso, su majestad.
Con un andar rápido, la joven se fue, dejándolos nuevamente con cierta calma. Kakashi exhaló como si se hubiese tratado de un gran trabajo y estiró sus músculos, mientras que Itachi preguntaba si él se encontraba bien.
—Ha sido demasiado cansado, trabajar con mujeres es difícil, sobre todo con ellas que se vuelven melosas con los clientes.
—¿Estuvo divirtiéndose éstos días? —preguntó Sakura, irónicamente.
—Bueno, no es que sea divertido, pero coordinarlas no fue tan fácil. Espero que las esposas y madres de los clanes no se enojen —Ambos hombres comenzaron a reír mientras que Sakura se sentía bastante incómoda por tal declaración, esperando que no pasará nada más que un divertido baile y charlas acerca de la vida de soltero.
—Cambiando de tema, Sir Kakashi, el zagal del mausoleo me ha estado ayudando en la capilla de Konoha, puede que de pronto me haga el ayudante del padre —rio—. Agradezco que usted nos haya presentado a mí y a mi hermano, es un honor. Aunque Sasuke prefiere no presentarse.
—¿Refutó mi recomendación?
—No está interesado en ayudar directamente al clero. Es algo que debo respetar. En cambio, él va al pueblo a trabajar en una cilla de otra capilla. Cerca del gremio de agricultores.
—¿Podría ser que esa capilla es la que fue restaurada hace un par de semanas?
—En efecto, un chico llamado Nagato fue quien reabrió sus puertas y ahora está arreglando el terreno junto a su familia y amigos. Mi hermano está ayudándoles bastante, por lo cual, no quisiera que usted se sintiera ofendido.
—Despreocúpate muchacho, es bueno que esté solo, si estás tú él podría dar menos de sí mismo.
—Yo... no sé sobre esa capilla —respondió la Haruno avergonzada—. Acababa de hablar con Sasuke, pero él no lo mencionó.
—Es debido a que lleva poco tiempo ayudando, en un par de días los juglares lo estarán anunciando —contestó Kakashi—. Todos lo están haciendo bien.
—¡Hermano! —Sasuke había llegado corriendo, con una libreta de bolsillo— ¿Has terminado?
—Sí —giró para encarar a Sakura y despedirse correctamente—. Me agradó venir a verla, pero tengo otros asuntos en mi condado, primero pasaré a ver a su madre para arreglar unos asuntos pendientes, como ve, mi padre no ha podido venir.
—De eso quería hablarte, Itachi, la princesa —El Uchiha miro directamente a la princesa, tranquilo, con una leve alegría— me dio permiso de observar las plantas de aquí, mi investigación todavía no termina, así que me quedaré un rato más.
—¿Estás seguro? Pensé que hoy irías a ayudar a Nagato en sus tierras.
—Ya que le avisé que tenía una reunión pendiente con Shikamaru, me dio el día. Además de que él se irá de viaje unos días y quien se encargará de las tierras serán sus primos.
—Entiendo, entonces, me retiro, Princesa —besó el dorso de su mano y sonrió dulcemente—, Sir Kakashi. Con permiso.
Los dos asintieron ante su despedida, mientras tanto, Kakashi dijo que tenía muchas cosas qué hacer todavía, y que Shikaku lo esperaba para terminarlas juntos, así que se marchó.
Sasuke no duró ni un segundo más con la espera, todavía con libreta en mano, se dio media vuelta, y continuó con lo que estaba haciendo.
Sakura pensó acompañarlo, pero pensó que sería un estorbo, nuevamente, volvió a despedirse, resguardándose en su habitación.
—Bueno, ahora... donde estábamos —dijo al aire Sakura, Moegi se encontraba en otra parte, llegaría en la noche, pues se estaba encargando de la comida para el camino de la Reina y la princesa.
La joven corrió hasta quedar en el piso de su alcoba, se agachó aún más, a lado de su cama, y buscó el objeto que había guardado con cautela, encontrándolo y sacándolo con cuidado, el arma brillaba demasiado, seguramente, había sido pulida.
Su corazón se estremeció al tomarlo en sus manos, recordó la imagen de su padre, con el objeto incrustado en la garganta, cerró los ojos con mucha fuerza. Había que ser valientes, su madre se lo había entregado, ella, había pasado la prueba.
Se puso de pie, frente al espejo, recibiendo la tarde por la luz que entraba en el balcón. Vio su reflejo, una joven todavía inmadura pero con la mirada decidida.
—Nunca se sabe... —sujetó el objeto con unas cuantas telas sobre su pierna derecha, y buscó la manera de que no le hiciera daño, pero a la vez, se viera elegante—, padre, espero... nunca tener que usar tu daga...
Capítulo XI Finalizado.
[...]
¡Holaa! Ha pasado mucho tiempo desde que no actualizaba por aquí. Pues bien, si preguntan por tan maravillosa actualización, me contagié de Coronavirus, y tenía que hacer algo que me mantuviera productiva, mientras estoy en cama.
Espero que todos ustedes se encuentren muy bien, pronto habrá otra actualización, espero ser más constante, ya que también trabajo, y eso me consume.
Espero les haya gustado éste acercamiento entre los perdonajes.
Extrañaba mucho actualizar, me tardé un año, el hiatus se puede vencer.
Cómo sea, gracias por leer, esperen nuevo capítulo pronto.
Les mando un abrazo de oso a la distancia.:)
