El bullicio grande, lleno de cotilleos, danza y canto no se hacían esperar en el salón de baile. Ésta se pospuso para tomar el banquete real, donde había largas mesas repletas de comidas deliciosas, cargada de vinos y cervezas, para todo mundo, y ésto incluía también a los ciudadanos que Kankuro había hecho entrar. Rasa aún estaba algo enojado por aquella acción, pero la armonía llegaba a sí cuando miraba a su hija feliz por la compañía de todos.

Sakura observó que los más cercanos a Shikamaru y Temari, eran sus familias, y posteriormente, Mebuki y otros reyes, como A y al lado suyo, su hermano Bee. Luego seguían consejeros del gobierno de Sunagakure y después los demás nobles.

En una mesa cabía la módica cantidad de cincuenta personas, y al menos, eran cinco mesas. Diferentes clanes estaban dispersas en cada una. Poniendo una multiculturalidad increíble.

Kakashi Hatake, al ver que Sakura estaba algo confundida con dónde debería sentarse, se puso a su lado.

—Debe estar en la segunda mesa —murmuró en su oído. Ella le miro desorientada—. Aquí nadie obedeció el protocolo, pero normalmente en la segunda mesa se sientan las personas como princesas, duques, condes y marqueses. En las demás mesas se sentarán líderes de clanes famosos sin títulos y al último, personas ligadas a éstas.

—Pienso que es muy aburrido eso, cada quien puede sentarse donde quiera —dijo para después ir y sentarse en un lugar vacío, al lado, había otro, así que Kakashi aprovechó para sentarse junto a ella.

—Bueno, es protocolo... no hice las reglas yo.

Terminaron de hablar y ella se dispuso a comer, no había tantos sirvientes como para que le prepararan la comida en la mesa, así que supuso que ella misma debía hacerlo. Tenía algo de nerviosismo. A pesar de que sabía exactamente qué hacer, la compañía de él la agobiaba. No habían hablado desde lo de Hanare y temía equivocarse frente al que alguna vez le enseñó modales.

Comenzó a probar la sopa de Suna, un sabor único e inigualable la invadió. Quería decir que estaba delicioso pero guardó silencio. Kakashi en cambio no probó un sólo bocado. Y las damas al lado de él estaban atentas por si llegaba a bajarse la máscara. El hombre simplemente asentía en forma de saludo, y parecía ser que ese gesto las provocaba a seguir observándolo más melosas pero sin respuesta alguna.

—¿No comerá? —preguntó Sakura dejando a un lado los cubiertos— Podría hacer su gran debut aquí si así quiere.

Sentía cierta incomodidad con ello, estaba muerto de hambre y le ardían las heridas, aún cuando Ayame lo trató. No podía exhibirse así como así. Este simplemente tomó una copa y comenzó a jugar con sus dedos. Sin probar el vino que estaba servido.

Al hacer éste jugueteo, ella se dio cuenta de que sus manos estaban vendadas.

—¿Qué le ocurrió en las manos?

—Estoy cubriéndome del sol... no quiero quemaduras.

—También he notado que puede traspasarse a la máscara unas líneas gruesas... ¿Está todo bien?

—Por supuesto que está bien...

—No lo parece, ¿Hay algo más que me esté escondiendo?

«Más», a Kakashi eso le había dolido. Sí, como todo ser humano tenía ciertos secretos, pero uno de ellos casi mata a su acompañante, y por ello había recibido un castigo, todavía no pedía perdón a quien debía ser.

—Princesa... éste no es el mejor lugar, aún así, me carcome no habérselo dicho antes... yo, quiero ofrecerle una disculpa.

—Princesa —Alguien exclamó y puso sus manos sobre sus delicados hombros, Kakashi se había puesto en guardia, hasta que vio que era Itachi quien llegó alegre— Lamento interrumpirlos.

—No, no interrumpió nada —Sakura se levantó al momento, había dejado la comida a la mitad.

Un impulso le llegó a Kakashi, tomando a Sakura de la mano, pero muy fuerte. Algo que por supuesto llamó la atención de la princesa al momento.

—Hablaremos después, Sir Kakashi —fue y se soltó.

De nuevo él no había tenido la oportunidad de aclarar las cosas y pedir perdón. Se crucificó a sí mismo, pensando que no lo merecía.

[...]

Caía el bello atardecer, y ellos dos, estaban dando vueltas por los lados públicos del castillo. Ya había varias personas bailando en la pista, junto con niños corriendo por todas partes. Con tanta aglomeración ambos pasarían desapercibidos aunque unas cuantas personas les reconocían e iban a saludarlos. Algunas mujeres hasta a intentaban seducir a Itachi, quién simplemente devolvía el gesto de amabilidad y seguía acompañando a Sakura.

—Luce muy hermosa —señaló—, el color azul le luce demasiado, resalta su piel, y sus mejillas rosadas.

Estaba a punto de estallar de emoción, muy sonrojada por sus comentarios y agradeciendo haber vestido así.

Gratificó el gesto y no dijo nada más. Al mirar a la pista, todo mundo bailaba, unos con una coreografía extremista, y otros tanto, individualmente.

Itachi estiró su mano hacia la de ella.

—¿Me concede éste baile? Su majestad.

El corazón comenzó a palpitarle frenéticamente a la jovencita, pero ni ésto, le denegó bailar con él.

—Sí.

Se acercaron a un lado de la pista, algo desolado, pero donde la música podía seguir escuchándose. Itachi la tomó de la cintura, y ella, puso una mano sobre su hombro, tomándose todavía de las manos, siguieron el compás de una lenta canción, acompañada de violines y piano.

Sus pies comenzaron a danzar. No dejaban de mirarse, y aunque el sonido del violín iba algo rápido, ellos no querían dejar de bailar lentamente.

Itachi no dijo una sola palabra, disfrutando del momento, mientras que Sakura, tomó el valor para recargarse sobre de él, casi abrazándolo.

Ésto en Konohagakure significaba una intimidad muy grande, y correría el rumor de que serían una pareja, pero no eran los únicos así bailando, al fondo, se podía ver como Mikoto daba una vuelta con su esposo, mirando fijamente las acciones de su hijo, emocionándose de vez en cuando.

—No quisiera que este momento acabara —Sakura presionó un poco más la mano de Itachi, y éste, le abrazó aún más fuerte.

—No terminará nunca princesa... me esforzaré, para quedarme a su lado —besó la frente de la dama.

Sus miradas se encontraron otra vez, llenas de luz, y esperanza. Continuando el baile, donde ya estaban al centro de la pista. Sakura acercó más su rostro al de él, Itachi subió su mano a la espalda de ella, provocándole un leve cosquilleo. Besó una vez su mejilla, para después, acercarse a sus labios.

La música paró, y Sakura sintió un pequeño jalón en su brazo. Al darse cuenta, era Kakashi.

—La pieza terminó —miró a Itachi una vez más—. ¿Me concede ésta pieza, mi princesa?

Itachi soltó a Sakura, despacio.

—Estaré cerca, si me necesita —expuso y después se fue.

Un sonido de violín anunció que la siguiente melodía sería un nuevo baile.

Con la misma posición que Itachi, Kakashi tomó a Sakura un poco más arriba de la cintura, cogiendo su mano delicadamente. Comenzando a danzar, un poco más rápido la pieza musical. Ella siguiéndole el paso, con un ademán de tristeza.

—Quería hablar con usted.

—No hay nada de qué hablar, sir Kakashi.

—Sí hay de qué hablar, y no quisiera que usted lo evitara.

—Ésta noche no quiero pensar en eso, por favor, es la boda de Shikamaru.

—Por favor perdóneme —puso su cabeza en sus hombros, muy triste. Sakura se sorprendió—. Lo que yo le hice fue terrible. Una falta como para que usted misma me sepulte. Fui muy descuidado con mis acompañantes. Sé que las palabras no le bastan, y sé que no ayudo en nada sintiéndome así. Pero si le hace sentir tranquila, esa persona no pisará el mismo terreno que usted nunca más.

Sakura quería mucho a Kakashi, desde que era una niña. Cada vez que ponía su cabeza sobre sus hombros, llegaba a sentir aquel dolor de descubrir a su padre ya fallecido. Y la voz rota de Kakashi suplicándole que no mirara. No era un chantaje lo que él hacía, era un perdón puro, de una manera que se sintiera no tan agobiante.

Sakura le acarició de la cabeza. Sintiendo su dolor, algo que ambos conocían muy bien. Sentía miedo, mucho miedo, era la primera vez que experimentaba algo así, pero por alguna razón, la mano de Kakashi, todavía extendida sobre la suya, la hizo calmarse.

—Lo perdono. Pero de ahora en adelante, no quisiera más secretos. Sea sincero y verídico con lo que dice. Hablaremos después de dónde conoció a Hanare... no quiero bajar la guardia ahora qué sé que hay gente mala detrás de mí. Por ahora, sólo quiero disfrutar éste baile con usted.

Continuaron bailando, Kakashi ya se había mantenido erguido otra vez para seguir. Aunque llegando a una parte del salón, mucha gente aplaudía y cantaba, e intercambiaba parejas.

Fue ahí donde Kakashi y Sakura se soltaron, para bailar animadamente con los demás. Tanto con hombres como con mujeres. Algunos nobles querían platicar con ella, pero era tan movido que poco podían hablar. Llegado a un punto se topó con Shikamaru, a quien vio muy alegre. Agarrados de los brazos, Shikamaru buscó un hueco para salir de tan animada reunión.

Soltaron unas cuantas carcajadas, él estaba completamente sudado. Le costaba mantener la corona en su lugar.

—Ahora ves lo que tengo que pasar —se burló, dejando ver un lado juguetón.

Comenzaron a bailar, sólo que Shikamaru, la tomó de ambas manos, sin siquiera tocar su cintura.

—¿Te estás divirtiendo?

—Mucho, aunque a penas me puse a bailar.

—Sí, primero te vi con Itachi, luego con Kakashi, ahora conmigo. Si bailas con Gaara y Kankuro serás la primera princesa en la historia en ser tan cercana a la alta realeza.

—¿Así que ahora te consideras de la alta realeza?

Shikamaru hizo girar a Sakura, toda la atención se centró en ellos dos, la gente, comenzó a abrirles camino, mientras tanto, Temari miraba de lejos, mientras tomaba una copa de vino y sonreía. Después de ese baile, no dejaría a Shikamaru sentarse.

—Créeme que es una molestia, ahora mismo estoy escapando de conocer a unos ministros, por eso me metí al ruedo del baile, no por otra cosa.

—Bueno, eso te pasa por ser el Príncipe Consorte, y no te relajes, dentro de poco te enviaré una carta para que te presentes en Konoha e igualmente, conozcas a los ministros que te conocieron desde que eras un niño.

El hombre rio un poco, siguió bailando con su amiga, de pronto, un pensamiento llegó a su cabeza, a ella la veía tan tranquila, pero no sabía si arruinarle la noche. Aún así, los siguientes días no tendrían tiempo para conversar, y no quería hacerlo por cartas. Sobre todo, porque había gente que no tomaba bien que un extranjero formara parte de los Sabaku.

—¿Cómo sigues? Después... de lo de mi celebración. Mi madre estuvo muy angustiada, y no quería partir sin ti.

—Me han asegurado que no volveré a ver a esa persona. Si te soy sincera, todavía tengo mucho miedo, es la primera vez que alguien me amenaza, y en mi territorio. Yo pensé lo peor, pero... ahí estaba Sasuke. Él fue quien me salvó.

—Quisiera haber estado ahí, sé quién fue. Me da miedo haber convivido con ella, en éste país, sería ejecutada en público.

—La muerte no soluciona todos los problemas —giró nuevamente en sus brazos, acomodándose un poco más en su oído, Sakura quería decirle algo muy importante—. Pienso que como ella seguirán mil más. Por esa razón... no quisiera que haya un rey.

Shikamaru detuvo el baile abruptamente, apretando fuerte las manos de Sakura. Desconcertado y con temblor. Ella no lo entendía, ¿Por qué de repente él se había puesto así?

—¿Vas a enfrentar al consejo de Konoha? ¿Y tu sueño de estar con Itachi? Sakura has deseado ese momento desde que éramos niños.

—De nada sirve soñar si me arrebataran a lo que más amo. Miro a mi madre todo el tiempo, y veo reflejada la tristeza. Yo puedo ser autosuficiente.

—Sakura, te lo digo porque te quiero, pero ellos no aceptarán que tú te quedes en el trono sola. Forzosamente querrán que contraigas nupcias. Y si no obedeces... siento que algo malo podría pasarte.

—¿Por qué? Mei Terūmi gobierna sola, ¿Por qué yo no puedo?

—Ella tuvo una situación similar a la de tu madre, perdió a su esposo. Aquí no puedes escalar sin antes haber derrocado a alguien. No te pongas en peligro.

Sakura se separó de su compañero de baile, algo afectada, las parejas de baile comenzaron a acercarse más a ellos para escuchar mejor.

—¿Por qué me dices eso? ¿No crees que yo puedo cambiar el destino de Konoha? ¿Y si fuera Temari?

—Aquí es distinto, su hermano es el rey. No te vayas en contra mía. Yo creo que tú puedes lograr grandes cosas. Pero incluso tu madre está ligada a la corona por un papel, y tú lo sabes. En caso que no... que no te cases, tú perderías todos tus derechos. Ese fue el trato que ya conoces.

—Shikamaru, no voy a ver a nadie más morir, a nadie más que yo quiera. Por poco fui yo, no quiero que alguien salga lastimado.

—Comprendo tus miedos, pero no creo que la mejor forma sea desobedeciendo, eres una princesa, y tienes protocolos que atender. No los dejes por tus sentimientos. Arrastraras a tu madre al infortunio.

Ahora ambos se daban cuenta que eran observados, volvieron a tomarse de las manos para regresar a bailar, menos felices y con menos serenidad al dar cada paso.

—Tengo muchas dudas Shikamaru —expresó ella, con leve temor—, ¿Por qué Hanare se iría en contra mía? ¿Por qué era tan cercana a Kakashi? ¿Cómo es que ambos se conocieron?

—Ella era una simple cortesana que tenía una taberna. Alguien debió pagarle para que te hiciera daño.

—En ese caso... de qué yo muriera, el reinado de mi madre terminaría, y pasaría a manos de los Hyūga por devoción al consejo y al magistrado. ¿Crees que ellos...?

—Si me lo preguntas, veía algo nervioso a Neji Hyūga, nunca ha sido de muchas palabras, pero incluso le incomodaba si Hanare llegaba a hablarle, y eso que solamente se quedó unos minutos, y dijo que iría por unos materiales. Fue la última vez que la vimos, después, recogieron a Neji y a su tío, dijeron que debían partir temprano para llegar aquí, pero cuando yo arribé, ellos todavía no estaban.

Las sospechas comenzaron a invadir la cabeza de Sakura, todavía temiendo.

—Entonces, ¿Por qué razón abandonarían el camino a la corona?

—Puede ser porque saben que la persona con más influencia se debate entre Hiashi y Kakashi.

—Siendo así... Hiashi debió haber manipulado a Hanare, amiga de Kakashi para que él terminará siendo un traidor por tener relación con ella —Sakura comenzó a respirar fuertemente, abriendo más los ojos en busca de Kakashi—. Tengo que ver a Kakashi, si ese rumor se expande hasta Konoha, temo que ni siquiera por órdenes de mi madre él logré entrar.

—¡No te apresures! —gritó Shikamaru, agarrándola de la muñeca— Recuerda que aquí también están los Hyūga, si haces algo como culparlos sin antes tener pruebas... la que terminará manchando su imagen serás tú. Por otra parte, sería buena idea averiguar si esa mujer calló para siempre.

—Él me lo confirmó, y yo le creo a Kakashi.

—Sakura debes ver ambos lados de las cartas, antes de dar un veredicto final. Todavía hay que comprobar si Hanare trabajaba para ellos, y si ese no es el caso, ¿Por qué Kakashi tendría una amistad con esa mujer? Además, temo mencionártelo ahora, pero siento desconfianza de Kakashi.

Sakura se soltó de su amigo, y sus ojos comenzaron a nublarse. Sabía a qué se refería, y comenzó a temblar.

—¿Por qué? —inquirió algo nerviosa.

—Él... ¿No fue él quien te cubrió cuando... tu padre estaba muriendo? ¿Por qué él era el único que estaba ahí? Y también... ¿Por qué te consiguió una dama de compañía huérfana? Bien sabes que Ino podría cubrir ese puesto con su título. En éste momento, yo no confío en él. A pesar de sus actos buenos con los demás, esos pensamientos llegan a mí con sólo recordar que por poco te asesinan a sangre fría.

—Kakashi me ha sido fiel en todo momento, y me ha jurado lealtad, ha prometido no tocarme aún casados. Y siempre me ha demostrado su afecto con cada acto que hace. Yo ahora mismo difiero contigo, él no tiene interés en la corona real.

—Si así fuera... ¿Por qué no renunció como Hiashi y Neji?

La canción había terminado, y a pesar de que los indiscretos no habían logrado obtener nada, notaban cierta angustia en ambos. No fue hasta que Temari estaba parada justo al lado de ellos. Con dos mujeres a su lado, Yukata y Matsuri, la de cabellos negros no dejaba de ver como ambos príncipes se sostenían de las manos, hizo un ademán de jalar el vestido de su amiga más bajita.

—¿Se está divirtiendo, hermana? —preguntó Temari, Sakura se apartó de Shikamaru, mostrando un saludo hacia la princesa.

—Son piezas bellísimas para bailar. Estoy agradecida con usted de darme la oportunidad de bailar con su ahora esposo. Pienso que ésta puede ser nuestra última danza juntos.

—No diga eso, sabe que siempre puede venir y danzar con su hermano.

—Temo que para que pueda bailar otra pieza con él, necesitaría pensármelo dos veces, porque ahora mismo le desconozco. Con permiso —Sakura giró sobre su talón para comenzar a caminar rápido, pero su amigo la detuvo.

—Sakura —exclamó el Nara—. Todo lo que he dicho... no quiero que te lo quedes como la verdad absoluta. Confío en que sabrás diferenciar lo bueno y lo malo. Y siempre tendrás mi apoyo. Perdóname si te arruiné la noche.

La Haruno no supo más que decirle, simplemente se reverenció y salió corriendo de la pista. Caminando rápidamente por los largos pasillos y dándose cuenta que ya estaba muy oscuro, decidió ir y recluirse en su habitación. Sentía el cuerpo muy pesado. Tenía muchas dudas y recordar lo que Shikamaru le dijo le hacía una presión muy grande en el pecho, tanto que por un momento se mareó, hasta tropezar con alguien.

Ella cayó al piso, y escuchó un quejido, a pesar de ver zapatos metálicos, levantó la mirada para encontrarse con el ex soberano del país.

—Lord Rasa —reconoció al instante, aún sin ponerse de pie. El hombre era la vivida imagen de un Gaara más viejo, fortachón y alto.

—Tú debes ser la hija de Mebuki. Es como un espejismo del pasado, esa mujer también llegó así arrodillarse ante mí.

Un caballero le extendió la mano a la princesa, pero Rasa le detuvo y se lo impidió.

—Si eres un espejismo de tu madre, también te podrás levantar y marcharte de mi vista.

Rasa siguió su camino, sin siquiera ayudarla a levantarse.

¿Por qué se había comportado así? No lo entendía.

Miro entonces como una línea de artistas venían acompañados de caballeros con una armadura distinta a la de los de Sunagakure. Iban cantando y bailando eufóricamente, todos con máscaras curiosas, parecía que darían un fabuloso espectáculo. Mientras veía como todo mundo iba pasando, se dispuso a levantarse, cuando un joven enmascarado, con cabellos rojizos la tomó de la mano para ayudarla.

—¿Estás bien? —preguntó, la máscara le cubría hasta debajo de la nariz, pero podía ver qué sonreía amablemente.

—Sí, ¡Gracias! —gritó mientras seguía caminando al lado suyo, él todavía no se detenía, a Sakura se le había hecho graciosa la escena, no estaban tan lejos del salón. Corrían frente a ellos gente vestida de payasos, aventando pelotas por todas partes, algunos otros escupiendo fuego y bailarinas exóticas casi sin ropa, pero de las típicas en Suna— Disculpe, debo salir de éste movimiento, si van a hacer un espectáculo, no quisiera arruinarlo.

—¡Oh, no digas eso por favor! Mucha gente también se unirá a éste carrusel, por toda la noche, ¡No molesta a nadie, a todos les encantará su participación!

Sakura rio, el chico comenzó a caminar más rápido, y ella le siguió el paso, hasta que vieron que en la entrada había gente tomando vino, y en la pista todo mundo bailaba. Al ver el fuego, todo mundo se apartó y comenzó a aplaudir.

Los payasos cambiaron las pelotas por botellas de vino vacías y comenzaron a hacer malabares. Mientras tanto, Sakura estaba embobada con todos los actos.

—A propósito, ¿Cuál es su nombre, Bella Dama? —preguntó el chico mientras parecía se preparaba para hacer su acto, unos jóvenes trajeron una especie de artillería, lo que más predominaban eran los cuchillos.

—Soy Haruno Sakura, ¿Puedo saber el suyo?

El hombre sonrió, y se dispuso a alejarse de ella, en cambio, las cortesanas bailarinas, la acompañaron.

Entre ésto, Temari se acercó a su padre, y lo tomó de la mano.

—Padre, qué hermosa celebración, gracias —exclamó ella muy contenta.

—Yo no traje nada.

Temari se extrañó.

El hombre en el centro, se presentó, todavía con la máscara puesta, se reverenció a todos, y dio unas cuantas vueltas alrededor.

—¡Saludos a todos! ¡Mi nombre es Sasori! Éste es mi circo. Y hemos venido a celebrar el matrimonio de nuestra princesa, es un regalo del pueblo... y de alguien más.

El hombre se presentaba muy atento con todos, y debido a que por un momento, el fuego que sacaban sus compañeros era la única iluminación, Mebuki y Kakashi miraron que Sakura estaba entre ellos.

Kakashi se mordió el labio al ver la vestimenta de las damas, y comenzó a gritar advertencias, Mebuki al lado suyo se extrañó, pero fueron tomados por la caballeriza que acompañaba a Sasori.

Debido a los gritos y aplausos de los acompañantes, no se les escuchó.

—¡Cómo primer acto benéfico de la noche requerimos a la doncella detrás nuestro! ¡Dice llamarse Sakura Haruno! ¡Aplaudámosle con más fuerza todos!

El reino se volvió loco y lo hizo, las doncellas arrimaron a Sakura, acompañada de dos mujeres y de caballeros.

—Gaara, algo no anda bien —mencionó Kankuro a su hermano—. ¡ES SASORI!

—¿Cómo logró entrar él aquí? —gritó mientras tomaba su espada y la sacaba— ¡GUARDIAS!

Ningún caballero se presentó, y los únicos, eran los del circo, vestidos con un armamento muy grande y pesado, y con un emblema en su espalda.

Sasori al ver que Sakura estaba cerca suyo, fue y la tomó del brazo.

—No le dolerá. No se preocupe.

Sasuke que veía entre toda la gente todo lo que estaba pasando, buscó a su familia, y cuando vio a su madre amordazada mientras había un revuelo, volteó a ver a Sakura nuevamente.

—¡Esto señores, no pasará a más graves, si nos entregan a la princesa de Konohagakure! —Sasori apretó el cuello de Sakura, quién comenzó a gritar, una larga fila de caballeros se puso frente a ambos, y las mujeres, sacaron cuchillos, amenazando a los nobles.

—¡Sakura! —Ino gritó el nombre de su amiga mientras se acercaba, pero fue interceptada por una bella bailarina de cabellos morados, quién la amenazó con cuchillos.

Todo mundo comenzó a impacientarse y a entrar en pánico.

—¡Cálmense! ¡Nosotros somos muy pocos, al menos unos doscientos! ¡Venimos por ésta mujer, pero si no nos la entregan, entonces todos los de ésta sala morirán!

—No lo permitiré —Gaara se les puso enfrente, pero las ballestas de los guardias se inclinaron a él.

Sakura comenzó a llorar por la presión en sus brazos, los guardias enterraban sus uñas en su piel, y además, una de las mujeres le sostenía el cabello con mucha fuerza, se le estaba acabando el oxígeno, y perdía la consciencia.

De pronto, sintió sus párpados pesados, hasta que por detrás, se encontró a Itachi quitando a la mujer de encima y enfrentándose con los guardias, quienes la soltaron, inmediatamente, comenzó una batalla contra los guardias de Suna y los de Sasori.

Todo mundo grito desesperanzado, Mebuki con sus últimas fuerzas, derribó a los guardias, y Bee la ayudó con ello. Mientras tanto, Kakashi había asesinado al hombre que lo había detenido y corrió hasta donde estaba Gaara, uniéndose.

—¡No le harás nada!

Sasori carcajeó y tomo a Sakura del cabello, viendo que Itachi ya combatía con tres a la vez.

—¡Todo ésto pasará si nos entregan a la mujer!

—¡LLÉVATELA, PERO NO LE HAGAS NADA A MIS HIJOS! —gritó Rasa mientras tomaba del brazo a Temari, quién ya se disponía a acompañar a Shikamaru a por su amiga.

—¡HIJO DE PERRA! —Mebuki gritó con todas sus fuerzas, pero Rasa la ignoró.

Al momento, Sasuke comenzó a forcejear con Sasori, burlando a los guardias frente a ellos, quienes estaban distraídos con Gaara y Kakashi.

Sasori soltó a Sakura quién a penas se recomponía.

—¡No! —las palabras no salían de Sakura, ella estaba llorando en el piso —¡No!

Le costaba mucho respirar y reunir la fuerza para hablar.

Sasuke fue golpeado por un cuchillo por parte de Sasori, y éste, comenzó a darle patadas, queriéndolo hacer caer.

Mirando que el Uchiha menor logró mantener la postura aún después del golpe y cargado de adrenalina, lo derribó, mientras lo ahorcaba.

Los guardias separaron a Sasuke con fuerza, y entonces Gaara clavó su espada en uno de ellos, seguido de que Kakashi quiso ir a por Sakura pero fue interceptado por una guadaña que cargaba una mujer, la misma que amenazó a Ino.

Sasori sacó una cuchilla de la artillería que le habían traído y que estaba en el piso junto a con muchas más.

Antes de que alguno se acercara y arruinara sus planes, jaló a Sakura del cabello, y la colocó boca arriba.

Clavó con euforia y malicia, carcajeándose, el cuchillo en el abdomen de la joven. Ella quiso alejarlo con todas sus fuerzas, pero fue inútil, simplemente pudo rasguñar su rostro con las pocas fuerzas que le quedaban.

Poco a poco, sintió algo frío correr por su cuerpo, estaba muy asustada, demasiado. Comenzó a arderle la herida. Y todavía podía ver cómo sus acompañantes batallaban con los demás. Observó como mucha gente quería auxiliarla, pero eran empujados por personas que querían salir de ahí.

Miró con angustia como el fuego se iba extendiendo poco a poco, haciendo que muchos cuadros se quemarán.

Los enemigos al notar la victoria, comenzaron a romper los cristales, tanto nobles como enemigos empezaron a salir despavoridos.

Mebuki quien todavía peleaba, se dio cuenta de que su hija estaba en el suelo, quejándose en voz alta por el dolor. Su madre, la igualó gritando un gran «¡No!» que todo mundo pudo oír, era un sonido desgarrador.

El de cabellos rojos sonrió, pero Kakashi logró clavar su espada y hacerlo caer. Sasori comenzó a solicitar apoyo y fue sacado de ahí rápidamente, casi arrastrado del lugar.

Escucharon una serie de ataques con cañón fuera del castillo, y éste comenzó a derrumbarse. Eran estruendos que hacían caer la estructura.

Todo se estaba haciendo pedazos, tanto por fuera como por dentro.

Mebuki corrió hacía su hija, a quien tomó en brazos, su piel se iba poniendo pálida.

Mirando que ya había varios muertos y que el castillo comenzaba a desmoronarse, en medio del pánico, Itachi, Kakashi y Sasuke angustiados se reunieron.

Gaara, al querer acompañarlos, fue llevado casi esposado por sus propios guardias, orden seguramente de su rey.

Los nervios carcomían a la madre, quién no podía calmarse con todo el ruido.

—¡No la levanten! —Sasuke gritaba, irónicamente, en medio de gritos, tocó la herida y miró que la sangre corría en un color azulado, inmediatamente, miró a Sasori, quién ya no estaba presente. Los únicos ahí eran los presentes, e incluso, los Patriarcas Uchiha probablemente habían sido arrastrados hacia la salida— Es veneno, la envenenaron.

La Haruno mayor se llevó las manos al rostro, llorando, a punto de que le diera un ataque al corazón. Tomó la mano de su niña y comenzó a suplicarle a Dios que le devolviera a su niña, o que al menos, la hiciera despertar.

Al ver que nada funcionaba, una mirada eufórica fulminó a los tres hombres.

—¡Llévensela! —dijo Mebuki con todo el dolor del mundo— ¡Protejan a mi bebé! ¡ES UNA MALDITA ORDEN REAL! ¡NO DEJEN QUE NADIE LA LASTIME! ¡ES UNA ORDEN! ¡SI MI NIÑA LLEGA A MORIR USTEDES TAMBIÉN SE IRÁN CON ELLA! ¡VÁYANSE LEJOS DE SUNAGAKURE! ¡A DONDE NO LA ENCUENTREN! —al ver qué ninguno de los tres reaccionaba, ella comenzó a golpearles las manos— ¡YA, LLEVÉNSELA!

Itachi cargó a Sakura, mientras Sasuke rompía la manga de su atuendo para limpiar la herida, mojándola con el licor en el piso para que funcionara como alcohol de heridas.

Los labios de Sakura comenzaron a verse morados, la herida no era tan profunda, pero estaba envenenada. Itachi, Kakashi y Sasuke comenzaron a correr a una salida junto a la princesa.

Mebuki se quedó, mirando como comenzaba a quemarse el castillo, por el fuego que se expandía poco a poco por el suelo por culpa del alcohol. Pronto se desmayó por toda la impresión, y no se volvió a saber de ella.

Mientras tanto, los tres hombres buscaban en el granero caballos, algunos estaban corriendo libremente por la arena, estaba oscuro, la gente del pueblo gritaba, y las balas de los cañones caían por doquier, Sasuke se dio cuenta que los caballos que estaban aterrados no podían montarse.

Hasta que Kakashi comenzó a calmarlos muy rápido.

—¿Cuántas personas aguanta un caballo? —inquirió Sasuke mientras limpiaba la herida de la princesa, quien iba cargando Itachi.

—¡Al menos tres! ¡Mierda! ¡Mierda por favor cálmate! —gritaba Kakashi a los únicos dos caballos que le hacían caso.

—Itachi, Sakura y yo iremos en uno —anunció mientras arrebataba a la princesa de las manos de su hermano—. Yo traigo unas cuantas plantas que arranque hoy, sólo es una y es sanadora, nos ayudará mientras llegamos a Konoha.

—¡Estás loco! ¡Morirá! —gritó Kakashi llevándose las manos a la cabeza, mientras una explosión tronó a unos metros de ellos.

—¡Idiota, iremos a la frontera, yo conozco personas que pueden ayudarnos! ¡Itachi, tú maneja al caballo, sácanos de ésta mierda, Sakura puede morirse en cualquier momento!

Itachi se subió primero al caballo que Kakashi ya había calmado, éste último ayudó a Sasuke a acomodar a la princesa en sus brazos.

Comenzó a llorar pero no era el mejor momento para desmoronarse, del cielo, se veían lanzas con fuego, que podían caer sobre de ellos sin aviso alguno.

«Es un veneno muy fuerte, pero es de aquí, de éste país, estoy seguro de que si lo succiono... ella podría tener la esperanza de sobrevivir».

El galope comenzó, el caballo iba a asustado mientras escuchaba las explosiones, Kakashi iba detrás de ellos.

Si lo único seguro en ese momento eran las palabras de Sasuke, entonces le creerían sin titubear.

Alejándose, lo más rápido posible, y con un paso algo dudoso por la arena, los tres protectores rezaban porque la princesa estuviera bien.

Y llegara a ver el mañana.

Capítulo XVII Finalizado.

[...]

Hola, qué tal, soy yo con otra actualización, espero que este capítulo les haya gustado, en lo personal, es el que más esperaba escribir durante todo este tiempo.

Me gustaría saber al momento qué opinan, aunque bueno, FF es un sitio algo muy callado para mí xD.

Así que bueno, espero a los lectores les haya gustado éste cap. Nos leemos en el siguiente. Saludos!