La cita

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Los nombres de los personajes no me pertenecen, están basados en la serie Ranma 1/2 de Rumiko Takahashi.

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La mañana transcurría tranquila, Akane preparaba un poco de café y Ranma se alistaba para ir a trabajar.

El de la trenza, apesar de que aún le dolía un poco caminar, tenía que ir a la oficina para ponerse al día con las actividades que había aplazado.

Dirigiéndose a la cocina para comer una manzana, se le hizo un poco extraño que Akane estuviera sentada en la mesa y aún no dijera o hiciera algo para regresarle su pequeña broma de la noche anterior.

—Estás muy callada —exclamó el de la trenza viendo a Akane observar su taza de café en silencio—. ¿Estás bien? —preguntó mientras se acercaba la manzana a la boca.

La peliazul se reclinó en la silla y murmuró un delicado "si".

Ranma frunció el ceño, alejó la manzana de su boca y jaló una silla para sentarse un momento.

—¿Segura que estás bien?

Akane observó al de la trenza y carraspeó molesta.

—Todo está bien, Ranma —murmuró levantándose de la silla—. Vete ya o se te hará tarde —señaló la mujer sujetando su taza y saliendo de la cocina.

El hombre suspiró y le dió la primera mordida a su manzana.

El sabor amargo del grano de café que había en el interior de ésta, lo hizo escupir y correr hacia el lavabo del baño.

Mientras se enjuagaba la boca, podía escuchar la risa burlona de la mujer que estaba encerrada en su habitación.

"Conque Akane iba a jugar ¿Eh?... esa broma se la iba a pagar muy caro, porque con la comida de un Saotome, nadie se mete".

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El departamento se encontraba en silencio, Ranma se acababa de ir y Akane trabajaba encerrada en su habitación.

La peliazul suspiró y se recargó en la silla de su escritorio.

Acariciando con sus manos los apoyabrazos de la misma, recordó preocupada cómo Ranma se había dejado amarrar a la silla para continuar con la idea de engañar a sus propios padres. "¿Acaso había pasado algo terriblemente malo mientras vivía con ellos, que no quería que se enteraran de que seguía teniendo sus episodios de sonambulismo?"

Suspirando, su vista se enfocó en el logo terminado que se proyectaba en la pantalla de su tablet.

Una vez que le entregara a Kuno el archivo, oficialmente podría terminar con el contrato o al menos esa fue la conclusión a la que Ranma había llegado el día anterior.

Mientras el archivo se guardaba en la memoria USB, tomó su teléfono y desplazándose por su lista de contactos, le dio dedazo al numero registrado como "Pesadilla" y esperó a que le contestara.

—¿Hola? Kuno Tatewaki al habla —respondió el hombre con voz monótona.

Akane suspiró, después de la llamada tendría que cambiar de número telefónico, otra vez.

—Buen día, señor Tatewaki... Soy Akane Tendo.

—¿Akane?.. ¡Akane, amor mío! —gritó el hombre por la bocina, haciendo que la mujer alejara el aparato de su oreja con molestia—. Akane, mi cielo... te he estado buscando, te extraño... el otro día fui a tu casa y el hombre que estaba me atendió muy mal... —despotricó el hombre con molestia.

Akane rodó los ojos fastidiada y dejó el teléfono sobre el escritorio mientras el hombre continuaba hablando de lo mucho que la extrañaba y lo arrepentido que se sentía por haberle engañado con el contrato.

Liberando la memoria de la tablet, levantó el telefono del escritorio e interrumpió al hombre.

—Mira Kuno, solo te llamo para decirte que el logo ya está terminado y que esta tarde se lo dejaré a tu secretaria.

—Entrégamelo mañana personalmente.

—Bien... pero una vez que la memoria esté en tus manos nuestro contrato termina.

—¡Pero... mi dulce Akane, aún nos quedan tres semanas!

—En cuanto te entregue el logo mis servicios con tu empresa y contigo terminaron, no importa que aún falten unas semanas.

—Pero Akane...

—Mañana iré al medio día y espero...

—¡Cena esta noche conmigo! —exclamó el hombre—. Solo concluiré nuestro contrato mañana si aceptas mi invitación a cenar.

—Si cenamos juntos... ¿me dejarás en paz? ¿Lo prometes?

El suspiro de Kuno se escuchó por el altavoz.

—Si Akane, te lo prometo.

Akane respiró hondo. Era muy extraño que Kuno aceptará tan fácilmente, pero ya que lo había hecho aprovecharía la oportunidad.

—Esta bien, Kuno... ¿A dónde debo ir?

—Yo pasaré a recogerte —respondió Tatewaki con rapidez.

"No, él no debe acercarse al departamento" pensó la peliazul al recordar a su compañero.

—No, Kuno. Llegaré por mis propios medios.

El hombre gruñó.

—Bueno, entonces haré la reservación y te enviaré la dirección más tarde.

—Estaré esperando tu mensaje...

—¿Akane? —exclamó el hombre antes de que ella intentara colgarle—. De verdad me hace feliz que hayas aceptado cenar conmigo.

—No te confundas Kuno, solo lo hago para que termines el contrato mañana.

—Aún así... ponte guapa para mí, nos vemos en la noche, Akane —respondió el hombre antes de colgarle.

La peliazul se sobó las sienes, tenía un mal presentimiento, pero ya era tiempo de terminar con el problema en el que ella solita se había metido.

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Ranma abrió la puerta de su oficina y frunció el entrecejo cuando vio a Kuno Tatewaki parado junto a la ventana hablando por teléfono.

Cuando el castaño se dio cuenta de la presencia del de la trenza, sonrío y dijo:

—¿Akane?.. De verdad me hace feliz que hayas aceptado cenar conmigo —murmuró Tatewaki, observando al pelinegro caminar hasta su escritorio.

—Aún así... ponte guapa para mí, nos vemos en la noche, Akane —respondió antes de colgar.

—Señor Tatewaki, no esperaba verlo tan pronto —exclamó Ranma, forzándose a mantener su voz profesional.

Kuno sonrío al notar que el ambiente se ponía un poco tenso y tomó asiento en una de las sillas colocadas frente al escritorio.

—Solo vine a saludarlo, señor Saotome y a limar las pequeñas asperezas que se hayan generado entre nosotros. Ya que estaremos viéndonos con mayor frecuencia, no quiero que haya... dificultades en las futuras reuniones.

Ranma sonrió de lado y se reclinó en la silla.

—No sé preocupe Kuno, no suelo mezclar los asuntos personales con mi desempeño laboral.

—¡Excelente! —murmuró Tatewaki sonriéndole ampliamente mientras se levantaba de la silla—. Ya es tiempo de irme... Hoy tengo una cita con una hermosa mujer, mi amada Akane Tendo, probablemente la conoce, ya que la primera vez que nos vimos, usted se encontraba en su departamento.

Ranma se forzó a mantener su sonrisa.

—En ese caso... espero que tengan una agradable velada —murmuró con hipocresía.

—Gracias...—murmuró Kuno encaminándose a la puerta y girando el rostro antes de abrirla—. Por cierto, sé que ustedes comparten el departamento, así que... no la espere despierto, Saotome, probablemente no regresé a dormir esta noche —murmuró guiñándole un ojo antes de salir por la puerta.

Ranma maldijo en voz alta y se levantó furioso de la silla.

Escuchar el nombre de su compañera de departamento siendo pronunciado por la boca de Tatewaki le producía un enorme disgusto, pero lo que más le caló fue ese último comentario del hombre... ¡que imbécil!

Caminando hacia la ventana para distraerse un poco, escucho la puerta abrirse.

—¿Todo bien, Ranma? Me pareció escucharte maldecir —exclamó Ryoga desde la entrada.

—Estoy bien, no es nada importante.

Ryoga entró y caminó hacia el escritorio, sentándose en la misma silla que Kuno había ocupado, esperando a que su amigo lo observara.

—Los dos sabemos que lo que sea que hubo hace un momento te afectó mucho. No me iré de aquí hasta que me digas qué pasó.

Ranma caminó a su silla y dejándose caer en ella, miró a su amigo con el cejo fruncido.

—Eres peor que mi madre —susurró malhumorado.

—Ya dime... ¿Qué quería Tate-bobo?

—Nada, solo vino a decir estupideces y a provocar.

—¿Provocar? Pero si ustedes no se conocí... Espera, recuerdo que dijiste que se habían conocido por una pequeña bronca que se armó en tu departamento, ¿cierto? Cuando ayudaste a tu compañera a esconderse de él...

—¿Sabes? aveces me asusta la buena memoria que tienes...

—¡Claro! Todo esto es por esa mujer que me presentaste en NAMJATOWN, ¿Cuál era su nombre?.. ¿Akane?

Ranma se frotó la cara con sus manos y evitó observar la sonrisa burlona de su mejor amigo.

—No sé de qué hablas.

—Sí... es por ella —murmuró Ryoga con jubilo— ¿Quién lo diría? A Ranma Saotome finalmente le gusta una mujer.

—Cállate Ryoga, no es por eso. Simplemente me... preocupa un poco el bienestar de mi compañera. Además, ella es la hija del dueño de mi departamento.

—¿Sabes? Con lo buen amigos que son sus padres, me sorprende que tú y Akane no se hayan conocido antes de que ocurriera su accidente en el avión.

—¿Y de dónde demonios obtuviste esa información? —gruñó el de la trenza mirándolo con recelo.

—Tengo mis contactos querido amigo... Bueno, ya te dejo tranquilo —murmuró Ryoga levantándose de la silla...

—¡Oye, Ryoga! —exclamó el de la trenza antes de que su amigo cerrara la puerta.

—¿Qué? —preguntó el aludido con disfrute.

—¿Me prestarías tu moto?

—¿Para qué la quieres? —preguntó curioso.

Ranma se mordió la lengua para evitar insultarlo y tragó un poco de saliva.

—Solo daré un paseo nocturno.

Ryoga sonrío con satisfacción y le aventó las llaves.

—Cuando rescates a Akane de esa desastrosa cita con Kuno, dile que le mando saludos.

Ranma iba a preguntarle el cómo se enteró de eso, pero su amigo ya había cerrado la puerta.

Ryoga aveces daba miedo, de verdad era peor que su madre.

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Akane terminaba de colocarse el vestido cuando escucho que su compañero llegaba al departamento. ¡Que rápido se había hecho tarde!

Mientras Ranma dejaba sus zapatos en la entrada, escuchó que Akane salía del baño y se quedó pasmado al verla:

Vestido blanco, ligeramente ajustado en el pecho y llevaba un pequeño bolso plateado, Akane se veía muy bien.

—¿A dónde vas? —le preguntó cuando Akane se colocó a su lado para calzarse unas zapatillas que combinaban con su bolso.

— Voy a ir a conseguir mi libertad... Me encontraré con Kuno para que concluya nuestro contrato.

—¿Y para eso tenías que vestirte así? —gruñó molesto.

Akane suspiró y se observó ligeramente avergonzada.

—No tengo otra ropa para usar en el lugar donde cenaremos.

Ranma apretó la mandíbula y asintió con rigidez.

—Bueno, ten mucho cuidado entonces.

Akane asintió y caminó hacia la puerta.

—Voy a estar a 10 minutos de aquí, en el restaurante "Beauty Garden" —exclamó ella sin voltear—. Y por si te interesa, pienso irme a las 9:30 —murmuró antes de salir del departamento.

Ranma observó su reloj, eran las 8:50.

Corriendo a su habitación, se cambió de ropa por una más cómoda para andar en moto y volviendo a colocarse su calzado, apagó la luz de la entrada.

Bajó por las escaleras y cuando llegó a la planta baja, se topó con Akari, quien se encontraba en la entrada, observando hacia la calle con preocupación.

—Buenas noches, Akari —saludó con amabilidad.

La peli-verde brincó sorprendida y lo observo llena de curiosidad.

—Buenas noches, Ranma... ¿Vas a salir?

—Si, iré a la tienda a comprar algunos víveres.

—Bueno... nos vemos luego.

—Hasta luego.

Ranma salió del edificio y se dirigió a la motocicleta negra que estaba estacionada frente a la puerta.

"No es porque Akane me guste, es por que me preocupa su seguridad" pensó el de la trenza intentando convencerse a sí mismo mientras se ponía el casco, arrancaba la moto y se incorporaba al tráfico nocturno.

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¡Hasta el próximo capítulo! ( ꈍᴗꈍ)