Primero que nada me disculpo, me demoré mucho en publicar un nuevo capitulo, la verdad tenia hace tiempo listo el segundo capitulo pero tenia muchas dudas, por eso me costo publicarlo, además el trabajo me tenia muy ocupada, he salido de vacaciones y bueno ya hay mas tiempo.
Además necesitaba un nuevo personaje guapo para la historia (lo usaré a futuro) y no me podía decidir, pensé en todos los que quedaban, Sanji no podía porque su personalidad es muy marcada y no me inspiraba para el papel que necesitaba, Shanks muy mayor, lo mismo Katakuri, Ace y Sabo fueron opciones, pero me decidí por Kid, en fin me costo.
Pero he vuelto, espero demorar mucho menos con el siguiente, gracias por los comentarios, espero les siga gustado como continuará la historia.
Los personajes tienen base en el manga One Piece y pertenecen a Eiichiro Oda.
Encuentro II - El chico de los ojos tristes
A la mañana siguiente
Ya había dejado lista todas las tareas, necesitaba un café, ese café del pequeño almacén de la esquina, la dueña lo preparaba con tanto esmero que le encantaba, todo el sitio olía a ese líquido oscuro, siempre le había agradado ese olor. Tenía un cartel en la entrada muy simple pero llamativo, "Kororo". En tiempos de escasez de personal, ayudaba a la sra Kororo en la caja, le encantaba, desplegar su encanto era algo que le fascinaba, Hiyori realizaba todo con encanto.
Buenos días -dijo en voz alta apenas cruzó la puerta, como en casi todos los lugares que iba todos le observaron, menos un chico peliverde, que estaba demasiado concentrado hablando con la dueña del local.
Buenos días srita Hiyori -le dijo un chico en la caja, un poco sonrojado, Ussop era su nombre, había llegado hace poco, pero ya le conocía.
Lo siento chico -le escuchó decir a la dueña, quien hablaba con el chico peliverde- hace dos semanas se cubrió la plaza que estaba disponible. Creo que el minimarket de la esquina necesitaba empleados -concluyó la dueña del local.
Muchas gracias -dijo el chico un poco desilusionado- iré a probar suerte, le dejo mi numero. Por favor en caso de que sepa de algo -insistió el chico- cuando sea por favor llameme! Mi nombre es Ronorona Zoro.
Está bien si se de algo te llamaré, buena suerte. -finalizó la dueña.
El chico se veía un poco más joven que ella, llevaba una polera de mangas cortas, un poco ajustada pero cómoda a la vista, igualmente se podía ver un cuerpo en condiciones. Unos pantalones cortos hasta las rodillas. Se notaba preparado para caminar por horas, era atractivo y llamativo al mismo tiempo, en una de sus orejas tres aros, se le veían muy bien. El pelo era de un color particular, verde como ninguno, ella también contaba con un color extraño de cabello, un azul color cielo casi, sabía que era precioso pero muy diferente, siempre admiro a los que llevaron sus colores sin prejuicios, por eso ese chico le llamó la atención.
Le sorprendieron dos cosas cuando el chico pasó por su lado. Uno. No le miro, ni siquiera había notado su presencia, eso le perturbó. Dos. Se le veían los ojos tan tristes, tan cansados, que se estremeció, se preguntó qué cargas llevaba encima ese chico. Le vio alejarse.
Habían pasado los minutos sin darse cuenta, la conversación con la dueña siempre era amena, 30 minutos después pidió su café de siempre.
Hiyori -dijo la dueña- me puedes ayudar un momento en la caja, Ussop debe ir a buscar unas cajas al sótano.
Claro, vengan por acá a pagar sus pedidos -dijo alegremente Hiyori a los clientes, estaba tan concentrada que no notó que un hombre saltó el mesón de la caja, rápidamente llegó hasta ella y la encañonó, fueron segundos.
Entrégame todo lo de la caja fuerte o la mato -le dijo a la dueña- rápido, no dudaré en apretar el gatillo.
La dueña casi congelada, comenzó a moverse, los clientes salieron corriendo por el pánico. Hiyori quedó en shock, muchas imágenes cruzaron su mente, muchos recuerdos, su cuerpo no podía moverse, todos sus músculos se habían congelado.
¡Rápido! ¡Rápido! -dijo el ladrón, era un hombre con tatuajes y risa extraña- no pongas a prueba mi paciencia.
Hiyori ya no pensaba en nada, solo quería huir pero no sabia como, estaba desesperada, de pronto casi como en un sueño, le pareció tan irreal, vio desde lejos como el chico de antes, el peliverde le daba con un palo en las piernas al ladrón y le daba un golpe de puño en la cara. Al instante el hombre le soltó, quiso devolverle el golpe al chico, pero este se zafó y rápidamente le hizo una llave, lo estampo en el suelo.
Hiyori buscaba un punto fijo para calmarse, entre tanta búsqueda, algo llamó su atención, encontró los pendientes del chico peliverde, brillaban a la luz del sol, se concentró en ellos, pero ya era tarde ya no podía controlar ese ataque de ansiedad, de nervios de miedo, rogaba desmayarse. Lo último que oyó antes de desmayarse fue:
¡Una ambulancia! ella necesita una ambulancia!. -el chico peliverde gritaba.
Despertó un par de horas después en la sala de emergencia, aun le tenían conectada con oxígeno, no recordaba bien qué había pasado. Se sentó en la cama y una enfermera se le acercó.
Srita permanezca acostada por favor -dijo la enfermera- los efectos de los tranquilizantes pueden hacerle caer si trata de levantarse, le diré a su acompañante que ya despertó. Espere quieta por favor.
Acompañante -pensó ella- debo haber escuchado mal.
De pronto la enfermera volvió, ella miró hacia su dirección y vio venir al peliverde con ella. Pensó que eran efectos de los tranquilizantes que le suministraron, después de todo ese chico no tenía razones para estar ahí.
Disculpa -le dijo el chico.
Necesitaban que alguien te acompañará, tu ataque de ansiedad te dejo inconsciente, no sabíamos que hacer con la dueña del local, no despertabas asi que llamamos a la ambulancia .-el chico hablaba lentamente para que ella entendiera todo.
La sra del local no podía venir, tenía que declarar sobre el asalto, al chico de la caja le daban miedo las jeringas y la sangre, entonces solo quedaba yo. -Hiyori apenas entendía las palabras.
La sra del local me dijo que ya viene en camino, me pidió que me quedara hasta que ella llegara. -Hiyori solo asintió con la cabeza, no tenía la fuerza para hablar, solo pensó que debía darle las gracias después. Antes de volver a dormir sintió que ese chico desprendía demasiada luz, no sabia de donde, pero se notaba un buen chico.
Al otro día despertó en la casa más tarde de lo normal, debía apresurarse, ordenar los turnos y presupuesto, por su accidente al día anterior al finalizar los turnos no había cerrado ningún registro del día, descansar? no!, no podía descansar aunque se lo recomendaron desde el hospital, tendría mucho que hacer justo cuando comenzaba a ordenar y calcular las ganancias y gastos llamaron a su puerta.
Hiyori un cliente armó tremendo espectáculo afuera, haz algo, quiere destrozar todo -le dijeron unas chicas desde la puerta de salida.
¿ y los guardias? ¿es que acaso no se pueden encargar? -preguntó, mientras se encaminaba hacia la puerta.
Solo está Coby, ayer en tu ausencia, Helmeppo presentó su renuncia y Kid está ayudando con otro cliente que se volvió insoportable en el segundo piso.
Como que Helmeppo renunció? -dijo Hiyori.
Dijo que ganaba demasiado poco para los riesgos y se fue, dijo que vendría otro día a hablar contigo -le aclararon las demás chicas.
Salió y a Cobby le estaba costando trabajo controlar al cliente, claramente borracho y despechado con unas de las chicas del lugar, apretó los dientes, se sacó los zapatos y corrió a ayudar. Le dio golpes por todas partes, luego le siguieron las demás chicas, luego de mucho insistir, lograron echar al escandaloso.
Inaceptable .-reclamo hiyori- voy a solucionar esto inmediatamente.
¿Dónde vas? -le preguntaron las demás.
Iré a poner un anuncio en los locales cercanos -exclamó.
Mientras caminaba a la cafetería se le vino a la mente el evento del día anterior, cuando volvió a despertar encontró a la sra Kokoro a su lado, esta le tomo la mano.
¿Cómo estás? -pregunto amablemente Kokoro.
Mejor, pero siento que me dieron muchos tranquilizantes -dijo Hiyori- y usted ? ¿Se encuentra más tranquila? que paso con el ladrón?
El tipo fue detenido -dijo la sra mayor- si ya estoy bien, después de lo que paso llame a mi hijo, me dijo que estaría todos los días conmigo.
Hiyori había olvidado al chico peliverde durante esa conversación, quizás por la medicina, quizás porque quería descansar o porque estaba preocupada por la sra Kokoro. Ahora que iba camino a la cafetería se le vino a la mente, recordó que le oyó que buscaba un trabajo, de que parecía tener fuerza y alguna especie de experiencia controlando maleantes.
Él puede ser el nuevo guardia! .-pensó en voz alta.
Ese día se perdió menos que el día anterior, Zoro era un chico con muy mala orientación, la derecha era la izquierda y así sucesivamente. Su hermana Kuina estaba tan acostumbrada que siempre le decía las direcciones alreves para que llegará seguro.
Ya no recordaba a cuantos lugares había recorrido buscando trabajo, hace dos meses se había quedado sin empleo, por necesidades de la empresa le dijeron y no tuvo nada más que hacer. Por fortuna siempre que trabajaba ahorraba cierta parte de lo ganaba, gracias a eso, los últimos meses habían sido apretados pero fueron capaces de sobrevivir, él y su única familia, su hermana menor.
Hermano, no dijiste que hoy debías salir temprano -salto Kuina sobre su cama para despertarlo- Despierta! Despierta! hermano, sino te haré cosquillas en los pies, ahí voy…... a la 1…. a las 2 y….. a las ….
Ya voy, está bien ya voy -dijo él con los ojos apenas abiertos.
Salió de su cama apenas mientras su hermana caminaba hacia la cocina para servirle una taza de café, mientras lavaba su cara sintió un pequeño dolor en las palmas, había tomado el bate de mala forma el día anterior mientras peleaba con el asaltante.
¿Por qué llegaste tan tarde ayer hermano? -dijo Kuina- cuando llamaste no contaste los detalles, la verdad estaba bien preocupada.
Lo siento, me involucre en un robo -Dijo Zoro mientras salía del baño.
¿Que? -dijo Kuina - ¿estás bien hermano?, ¿como paso eso? ¿porque te metes en esas cosas?.
Calmate Kuina!, sabía que ganaría, encontré desprevenido al ladrón y estoy bien, trataron de robarle a una sra de una cafetería y encañonaron a una chica, entonces me pelee con el ladrón y luego tuve que acompañar a la chica que se desmayó del susto, bueno ella no podía quedarse sola, así que tuve que ir, me quedé hasta tarde en el hospital. -Dijo Zoro mientras preparaba un sándwich.
Se tu puedes hermano, pero antes de tanta acción piensa en tu hermana, bueno?.
Esta bien lo prometo, pero de verdad sabía que ganaría hermana. -Dijo Zoro con una sonrisa.
hermano, ¿no será que te hiciste el héroe sólo porque había una chica? -dijo Kuina en tono de broma
Ahhh? -dijo Zoro- para nada, no tengo tiempos para chicas, todo mis pensamientos están en encontrar un trabajo, a propósito se me hace tarde me voy -se apresuró a colocarse las zapatillas y salió por la puerta.
Cuidate hermano y mucha suerte hoy -dijo Kuina con una enorme sonrisa y gritando desde la puerta.
Era verdad, solo estaba concentrado en encontrar trabajo pero no lo podía negar, esa chica peliazul era muy hermosa, pero solo eso pensó, no había tiempo para pensar más allá, en un par de semanas ya la olvidaría.
Habían pasado un par de horas desde que salió de casa, en todas partes lo mismo, ya estaban las plazas ocupadas, o le decían que lo llamarían después.
Justo iba en el tren camino a su siguiente punto marcado en el mapa, cuando su teléfono sonó, no conocía el número, pensando que sería un trabajo contestó.
Hiyori llegó a la cafetería como siempre, charlo con la sra Kokoro, pregunto como estaba esa mañana, entre otros, finalmente dijo:
Sra Kokoro ayer ese chico peliverde que ayudó contra el ladrón, le dejó un numero de contacto verdad? -La sra Kokoro alegremente asintió.
¿Me puede dar el contacto? -pregunto hiyori- necesito un nuevo guardia y ese chico parecía necesitar un empleo y se veía bastante fuerte.
Si, de inmediato. Me alegro por él. Se veía necesitado y parecía un buen chico. -dijo Kokoro
También lo creo -dijo Hiyori
Hola? Alo? -preguntó la voz tras el teléfono.
Hola -dijo Hiyori- soy la chica del hospital de ayer, disculpa le pedí tu número a la sra Kokoro, quería agradecerte, ayer no pude.
ah, eres tú -interrumpió la voz- no te preocupes, me alegro que estés mejor, lo hubiera hecho por cualquiera no debes agradecerme. -Hiyori se sintió un poco decepcionada, era feliz sintiéndose especial, le pareció raro que él no le considerara así- espero que te recuperes pronto, la verdad estoy un poco ocupado, lo siento pero debo colgar.
¡Espera! -dijo ella rápidamente- ¿ya tienes empleo?
Eh -dijo él, le había tomado por sorpresa la pregunta- no, de hecho por eso estoy un poco apurado.
Te ofrezco un empleo de guardia, es un turno más o menos largo, pero el pago se puede negociar, puedes optar a alojamiento y todas las comidas del día en nuestras instalaciones -dijo ella rápidamente- si te interesa, puedes venir hoy mismo y conversar los detalles.
¿de verdad? -dijo él sorprendido y en su voz salió un tono con esperanza- me das la dirección?.
Si -dijo Hiyori, noto que algo cambió levemente en su voz- calle 11 de noviembre, está cerca de la cafetería, a mano derecha hay un prostíbulo, ese es el lugar. Cuando llegues pregunta por Hiyori, di que vas por una entrevista, no tendrán problemas en dejarte entrar.
jeje 11 de noviembre? -preguntó el chico, a Hiyori le pareció rara la pregunta- Estaré durante la tarde, muchas gracias -dijo alegre el chico
Nos vemos por la tarde -dijeron ambos al unísono.
Dicen que un hilo invisible te ata a alguien, ¿pero qué pasa si hay más de un hilo?.
