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"Lo único que quiero es que no te sientas obligada a permanecer con alguien a quien no amas o respetas por creer que de alguna manera es tu obligación corresponder a sus sentimientos. Me niego a verte cometer un error tan grande. Se que posiblemente creas que soy un hipócrita cuando yo mismo obligue a tu madre a casarse conmigo."

DM

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Mientras esperaba por Destiny sus ojos viajaban por las tiendas de Hogsmeade. Si mucho esfuerzo podía cerrar los ojos para evocar algunos de sus mejores recuerdos en esos lugares. Antes de que estallara la guerra, de que fuera marcado como mortifago. Podía decir que fue ciertamente feliz en aquella burbuja de calma antes de que se desatara la tormenta.

Podía verse a si mismo caminando con Craben y Goyle un paso por detrás siguiéndole. Con las mejillas llenas de dulce y los bolcillos repletos de chucherías. Pansy tomando su brazo con coquetería y Blaise bufando enojado porque Theodore le golpeaba las costillas con demasiada fuerza.

Sonrió con cierta nostalgia a pesar de todo, volvería a pasar por lo mismo, con tal de que su destino terminara siendo el mismo. Amaba a su mujer.

Podía recordar a Hermione andando con sus amigos, con sus rizos agrestes e indomables. Con su sonrisa brillante y sus ojos siempre curiosos por aprender más. Siempre le seguía, esperando que su par de amigos se entretuvieran en la tienda de Quiddich. Asechando por una oportunidad para importunarla.

Disfrutaba molestarla, era de las pocas cosas que nunca le aburrían. Buscando siempre un momento para hacerle notar lo insignificante y poca cosa que era. Sonrió con cierta ironía, el resquemor por sus acciones pasadas estaba ahí, en lo hondo de su pecho.

Siendo el adulto que era ahora, el hombre de familia, su marido. Podía con facilidad vislumbrar que en su comportamiento infantil hubo escondido un trasfondo que ni siquiera el mismo fue capaz de reconocer hasta muchos años después, cuando la burbuja se rompió y con ella cayeron todo lo que tenía por verdades absolutas. Admiraba a Hermione en contra de cualquier pronostico, su fascinación no siempre tuvo tintes tan oscuros como el odio.

Alejo esos pensamientos cuando Destiny se sentó en la banca a un lado suyo. En silencio observaron a los estudiantes deambular por las calles, admirando los escaparates de las tiendas, disfrutando de su fin de semana como en otros tiempos el mismo disfruto.

-¿Sabes por qué estoy aquí? -Pregunto de repente haciendo que su hija diera un pequeño bote en su lugar ante lo inesperado de su voz.

Tardo algunos segundos en recomponerse, girando el rostro miro el perfil de Draco, quien parecía bastante relajado, incluso tranquilo.

-Louis hablo contigo.

-¿Esto es lo que quieres Destiny? -Pregunto girando a su vez lo suficiente para mirarle a los ojos.

No se apresuró a contestar, suspiro largamente volviendo su vista a los estudiantes que pasaban en ese momento frente a ellos y que le dedicaron un saludo cortes, que ella correspondió con un movimiento de cabeza.

-¿Te preocupa que la magia sea una influencia de mi decisión? -Dejo que la pregunta se asentara en la cabeza de su padre antes de mirarle de nuevo.

Draco oculto lo mejor posible su sorpresa. Sus manos se crisparon con molestia, imaginando que Bridge rompió su promesa y había terminado de contar sobre el vínculo.

-Pude notar desde la primera vez que toqué la mano de Louis que magia muy compleja nos conectaba. Eso me llevo a investigar un poco ¿Sabes sobre las antiguas alianzas mágicas? Hace mas de 500 años las cosas eran muy distintas a las actuales.

-No estas obligada a corresponder sus sentimientos.

-Lo sé, de la misma manera en que se que Louis nunca me obligaría a corresponderle. Se que te preocupa que mi juicio se vea nublado por la magia, que sea tanto como beber amortentia o algún potente filtro de amor. Al principio, no entendía el efluvio de magia, pero conforme crecí y esta se cimento por nuestra amistad pude contemplar todo el panorama.

Draco no había previsto que Destiny hubiera indagado sobre el tipo de magia que la unía a Bridge.

-Puedo decir que no, si eso te preocupa. Soy capaz de negarme a mantener cualquier tipo de relación que atente en contra de mis principios o mis deseos, pero este no es el caso. La magia no cambia de ninguna manera lo que siento o lo que quiero. Pero entiendo que esta la incertidumbre lógica de pensar que pasaría si el enlace no existiera.

Dentiny ya no miraba a su padre. Tenía la vista en un punto lejano. Su voz es segura mientras habla. Tomo la precaución de conjurar un muffiato para que nadie escuchara su conversación. Sabía muy bien porque Draco le pidió verla en ese lugar.

-He pensado mucho en ello, de verdad. Han sido muchos meses de investigar y teorizar, de leer decenas de libros, ensayos completos. Teorías sobre teorías. Es difícil saber hasta que punto la influencia mágica puede alterar la percepción de la realidad cuando se trata de un lazo de sangre. Romper ese lazo sería bueno, para definir hasta que punto afecta, pero seamos sinceros hay muy pocas posibilidades de romper el vínculo que hemos creado.

-Lo único que quiero es que no te sientas obligada a permanecer con alguien a quien no amas o respetas por creer que de alguna manera es tu obligación corresponder a sus sentimientos. Me niego a verte cometer un error tan grande. Se que posiblemente creas que soy un hipócrita cuando yo mismo obligue a tu madre a casarse conmigo. No voy a mentirte no me arrepiento, logre conquistar su afecto, pero solo pensar que si las cosas se hubieran torcido, que de no haber tenido tanta suerte, si los sentimientos entre nosotros no hubieran surgido a la par que nos conocimos más a fondo, ¿a que infierno hubiera arrastrado a Hermione?

El tono resultaba amargo en Draco.

-Si has leído lo suficiente del Diario, como estoy seguro de que lo has hecho, debes de saber que tu madre y yo a pesar de todo tuvimos un buen final, después de las circunstancias en las que inicio nuestra relación. Forcé un matrimonio, de la misma manera en que después propiciaron que iniciáramos una familia por medio de una joya mágica. Como te he dicho ya, nosotros tuvimos suerte. No quiero que bases tu felicidad en suerte o que termines simplemente resignándote a lo que crees que el destino te está poniendo en tu camino.

-Gracias. -Dijo suavemente Destiny, girando de nuevo su rostro para mirarle con una cálida sonrisa en los labios. -Eres un padre estupendo. -Estirando su mano la puso sobre la de su Draco.

Draco se mostró incomodo, pero no retiro su mano.

Conforme pasaron los minutos ambos se relajaron. Malfoy sentía el calor de la mano de su hija mayor como algo bueno, algo que removió buena parte de las cargas que aun llevaba a cuestas. Nunca creyó que esa niña pudiera despertar en su interior su lado más sensible y paternal. Si bien, el podía decir que algo de su sangre corría por sus venas, al menos por la filialidad de su parentesco, sin importar que ese fuera el caso consideraba a Destiny su verdadera hija.

-Podríamos intentar hacer un ritual similar al de un divorció mágico. -Sugirió de repente la joven. -Después de todo considero que el vínculo que se creó entre Louis y yo, es algo cercano a un contrato mágico de matrimonio.

Draco palideció, dividido entre la sorpresa y el pánico. Por un lado, le sorprendió la inteligencia de su hija y por otro la madurez que siempre mostro le parecía demasiado.

Ahí estaba al lado de su hija mayor, discerniendo sobre la conveniencia de un ritual de divorcio, cuando creyó que ella no estaría al tanto de la situación que la unía a Bridge. Quizás debía tomarse con mas tranquilidad el asunto, si Destiny quien era la afectada podía pensar con mente fría sobre las implicaciones del vínculo mágico que la unían a Louis, su lado racional no se veía afectado y por tanto tenía la libertad de decidir por su cuenta.

Antes de que Draco Malfoy regresara a sus ocupaciones, tuvo la oportunidad de despedirse de los guardianes de su hija. Se marchaba mas tranquilo, al menos a lo que respecta a la unión mágica entre su hija y el Auror.

-Creo que no es necesario decir que la vida de mi hija esta en sus manos. Así que mas les vale cuidarla bien.

-Lo sabemos.

Draco sonrió de manera sombría a Bridge antes de girarse a depositar un beso en la coronilla de Destiny de manera paternal. Cuando estuvo lo suficientemente lejos Ernest dejo escapar un suspiro de alivio.

-Estoy agradecido de que sea tu suegro y no el mío.

Louis bufo y Destiny no pudo contener la risa.

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"Esperaba encontrar alguien especial, alguien que poseía una magia particular que podría resistir. No solo mantenerlo, sino emplearlo para lograr sus planes.

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Crear un horrocrux implica fragmentar el alma, romperla y capturar una parte de esta a un objeto donde permanecerá con el propósito de alcanzar la inmortalidad, sin embargo, como todo se paga un enorme costo. Crear mas de un horrocrux implica que con cada proceso el alma se debilite, por tanto, la magia va menguando de cierta manera cada vez.

La locura del innombrable fue cada vez mas notoria, entre más fragmentos iban retirándose se su alma. Cada vez se va perdiendo un poco de humanidad, al tiempo que el cuerpo se va desfigurando físicamente. De ahí, que la gran belleza que algún día caracterizo a Tom Riddle se esfumo para dejar paso a un ser horriblemente dañado no solo física, sino mentalmente.

El hecho de que Rodolphus Lestranger hubiera creado su primer horrucrux buscando esa deseada inmortalidad, implicaba que su alma fuera fragmentada por una única vez, por lo cual la varita de hueso era sumamente fuerte.

El fragmento de alma, con conciencia propia había logrado mantenerse gracias a la esencia mágica de Louis Bridge, en mucho al empeño que puso Malfoy por mantenerlo con vida, después de su ataque, sin embargo, no fue hasta que "probo" la sangre de Destiny que verdaderamente la magia de horrocrux se vio fortalecida lo suficiente para buscar por primera vez los medios para conseguir su propio cuerpo.

Apoderándose de la voluntad de los inefables que prontamente se vieron interesados en las cualidades de la peculiar varita, pudo utilizar su mente hasta tal punto que ambicionaban apoderarse de ella a toda costa.

Esperaba reencontrarse con Destiny, apoderarse de su voluntad lo suficiente para que ella le trajera de vuelta, quizás si fuera lo suficientemente fuerte, incluso sopeso la idea de apoderarse de su cuerpo.

Sus planes se vieron frustrados, cuando los Malfoy se negaron a que Destiny continuara experimentando con el objeto maldito. No hubo más remedio que salir del ministerio antes de que intentaran destruir el Horrocrux. Con el conocimiento de los portadores de la varita se fue moviendo con rapidez, absorbiendo en el proceso la energía mágica y vital de cada bruja o mago que se convertía en el receptáculo de la varita.

Esperaba encontrar alguien especial, alguien que poseía una magia particular que podría resistir no solo mantenerlo, sino emplearlo para lograr sus planes.

De esta manera alguien especial vino de los viejos recuerdos, dándole la respuesta que buscaba.

Daria Kuznetsov

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El camino de cuerpos dejo Inglaterra cruzando el Mar del Norte, llego a Amsterdan. El ultimo lugar donde Harry Potter pudo rastrear a la ultima "victima" un joven mago irlandés que estuvo vacacionando antes en un pequeño pueblo en Norwich. No hubo mas conexiones que seguir a partir de eso momento.

Fuera de su jurisdicción no había mucho que hacer mas que boletinar a todos los lugares posibles que de encontrar cuerpos con las características que buscaban fueran notificados de inmediato al ministerio.

Mas al sur la varita de hueso siguió su camino, esta vez bordeando por lugares más inhóspitos, dejando los cuerpos sin vida antes de ocupar una nueva víctima. Algunos sucumbían a las pocas semanas, otros lograban al menos llegar al mes, antes de terminar secos y sin vida.

Daria, era la respuesta, aunque era mejor decir que buscaba la sangre de su descendencia. La mujer fue una gran aliada del innombrable, lo suficientemente inteligente para no mostrar su rostro o dejar entrever sus intenciones. Una bruja poderosa de ascendencia Rusa y sangre tan fría como despiadada. Murió fuera de los muros de Hogwarts, no sin antes llevar consigo la vida de decenas de aurores, sus misiones siempre eran secretas y sumamente valiosas. Gracias a ella, darían varios golpes contundentes para hacer caer al ministerio en la última guerra.

Se dice que por sus venas corría sangre real, venida de una casta legendaria de magos y brujas practicantes de magia oscura. Sus artes eran transmitidas de generación en generación, de padres a hijos. Sus secretos incluían magia tan ancestral y poderosa que siempre fueron temidos. Esta fue una de las razones por las cuales la mujer, junto con único hermano fueron reclutados por el Lord oscuro.

Cuando la guerra estaba en pleno apogeo, los dos últimos niños de la dinastía de los Kuznetsov fueron enviados al extranjero protegidos por su abuela y los fieles sirvientes de la familia. Ambos niños eran hijos de Daria, mellizos de 2 años, que para su protección fueron exiliados antes de dar el golpe al colegio de magia y hechicería donde al final su madre y tío morían en la revuelta.

Annika y Faddei, crecieron a cargo de una abuela enérgica y feroz, quien alimento su sed de venganza conforme tuvieron la conciencia suficiente para saber que su madre y su tio fueron muertos por defender la supremacía de la pureza de la sangre.

Las artes mágicas ancestrales fueron enseñadas a base de dolor y de sangre. Tan dispuestos de cobrar las afrentas hechas a su familia, esperaban por el momento justo para atacar de nuevo.

Annika fue quien encontró al ultimo portador de la varita de hueso. El hombre parecía un inferí cuando se topó con este en medio del bosque colindante a las propiedades de su familia. La joven estaba de caza por lo que tenia en mano arco y flecha para tal efecto.

Se acerco con cautela al hombre que cayo de rodillas a pocos metros de distancia. Con el sigilo de un lince camino hasta estar a unos pasos. Le apuntaba con el arco dispuesta a disparar, no estaba en su carácter la piedad o la duda.

El chasquido de huesos rompiéndose la puso alerta, con una última exhalación el hombre pronuncio su apellido, al tiempo que la varita de hueso salía de la muñeca.

-Kuznetsov.

Con la punta de la bota empujo el cuerpo para comprobar que estaba muerto. En un parpadeo, al mismo tiempo que la varita de hueso quedo completamente expuesta, el cuerpo del hombre termino de secarse, comenzando a desmoronarse la piel como si esta fuera de cenizas.

Llevada por la curiosidad se inclinó para tomar la varita. Fue tocarla para sentir el efluvio de la magia corriendo por sus propias venas.

Pudo escuchar can la misma claridad que sentía los latidos de su propio corazón, una voz salir de la varita.

-Es tiempo de tomar venganza.