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"La voz de la varita fue escuchada en cuanto fortalecieron la magia inmersa en el objeto maldito, poco después, incluso pudieron ver el alma incorpórea de Lestranger, de esta manera había descubierto a quien pertenecía el alma alojada en la varita de hueso."
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El clima parecía presentir lo que en tierra ocurría. Un cielo cerrado por oscuras nubes amenazaba con una tormenta cercana. El viento sopla salvaje agitando las copas de los árboles que rodean aquella impresionante propiedad de piedra oscura.
Los árboles aúllan agitados, temblorosos por ráfagas de aire que los golpean con fuerza. Los truenos comienzas a cimbrar los terrenos cercanos con sus estruendos.
Cuando Deniska ve a su bisnieta atravesar el umbral de la puerta, la ve salvaje con el cabello largo hasta las caderas ondeando feroz, su rostro siempre frio esta vez tiene una mueca divertidamente escalofriante. Parece una guerrera de otros tiempos, la aljaba llena de flechas sigue en su espalda, el arco en su mano izquierda, mientras que con la derecha toma con una determinación una varita desconocida.
Es mirarla para saber que el momento a llegado, sus ojos azules centellan decididos, la fuerza mágica que irradia la percibe con un efluvio poderoso que le hace entrecerrar los ojos ya invadidos por las cataratas en reconocimientos, sus viejos huesos soportan el agitado latido de su corazón.
Una sonrisa desdentada se muestra en su rostro lleno de arrugas. El tiempo para cobrar venganza al fin a llegado.
Ambas mujeres son de pocas palabras, se observan en silencio mientras la anciana evalúa la varita entre sus dedos torcidos por la edad. La deja sobre un paño de terciopelo con reverencia en la mesa de madera de roble.
-El alma de la varita te llama Annika. Tiene tiempo buscándote.
-Por que ella y no yo.
La voz masculina resuena con disgusto a pocos pasos de distancia, un hombre joven mantiene el ceño fruncido. Hasta el momento se a mantenido al margen, pero no esta dispuesta que lo dejen de lado, esa venganza también es suya. Tiene tanto derecho como Annika.
-¡Calma! -Ordena la anciana.
Cuando las lámparas de la habitación comienzan a reventar y el piso bajo sus pies tiembla.
Sus ojos nublados por la edad buscan los de Faddei.
-La varita a elegido, es su destino como el tuyo acompañarla. Ambos vengaran su sangre. No está en ti o en mi cambiar el destino.
Los peculiares ojos de Faddei siguen inquietos, pero asiste con respeto a la anciana. Se obliga a contener su rabia lo suficiente para que la magia no trasgreda los límites impuestos.
Annika le mira burlona, aunque no pronuncia palabra. Parece satisfecha de ser la elegida, la portadora de esa varita maldita.
-Hay mucho por hacer, la varita tiene sed de sangre hay que aplacarla lo suficiente para que no te consuma al usarla.
-¿Sed de Sangre?
-El alma contenida en la varita es oscura y fuerte, sin embargo, mantenerla viva implica una gran cantidad de magia. Consumiría tu efluvio mágico con rapidez.
-Podemos hacer algo al respecto.
-Por supuesto. -Una sonrisa orgullosa hizo que las arrugas en su rostro se movieran. -La magia es antigua, oscura y poco conocida, pero es nuestra. Inmortalizar el alma para vencer la muerte es una creación de los Kuznetsov, aunque nadie lo sabe, la familia se encargó de ocultar el origen.
Annika sonrió satisfecha, casi podía acariciar su venganza.
-Hay que hacer preparativos, poner cosas en orden y ver la manera en que ustedes. -Dijo señalándolos a sus bisnietos. -Lleguen a su destino sin levantar sorpresas.
-Abuela. -Le llamo Faddei. -Entregaras tu vida para neutralizar la magia de esa varita.
No era una pregunta, tampoco necesitaba una respuesta.
Los ojos de Annika se abrieron con sorpresa cuando las palabras de su hermano se cimentaron en su cabeza. Se obligo a no mostrar emoción alguna, no estaba en su carácter mostrar debilidades, a pesar de todo, saber que pronto perderían a su único familiar vivo no fue algo fácil de digerir.
Deniska parece complacida con la idea. Contempla a Annika y a Faddei largamente a sabiendas que ellos pondrán en marcha sus planes. Sabe que cumplirá su objetivo, así tengan que derramar hasta la última gota de la inmunda sangre de aquellos que se atrevieron a ir contra el beneplácito de la familia pura Kuznetsov.
Fueron estúpidos en asociarse al maldito mestizo, pero no cometerían el mismo error dos veces. Esta vez tenia de su lado alguien de sangre pura. Rodolphus Lestranger era sin duda un candidato perfecto para sus planes.
La voz de la varita fue escuchada en cuanto fortalecieron la magia inmersa en el objeto maldito, poco después, incluso pudieron ver el alma incorpórea de Lestranger, de esta manera había descubierto a quien pertenecía el alma alojada en la varita de hueso.
Incluso Deniska tuvo que admitir el ingenio y poder de Lestranger, la fuerza de la varita es único y la particularidad de la magia es sin duda alguna algo nunca visto.
Lo que la anciana mujer no sabía que buena parte de esa magia no era por Rodolphus, sino de Destiny Malfoy, la única descendiente viva del Lord Oscuro y Bellatrix Lestranger. El fuerte despertar de la varita de hueso nunca hubiera sido tan potente y sustancial si la sangre de la joven no hubiera aportado parte de su poder mágico.
Sí, quizás no fuera de su conocimiento lo poderosa que podía ser Destiny, pero el recuerdo en el fragmento de alma de Lestranger, lo tenía complemente claro. Iría por ella en algún momento para tomarla. La usaría para volver y tal vez sería un buen remplazo de su madre.
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No tenía miedo cuando levanto su varita. El pulso es firme, en ningún momento se muestra ansiosa o preocupada. Bridge desearía tener la misma certeza que su joven novia, pero la incertidumbre que siente en ese momento le forma un hueco en el estómago.
A pesar de las dudas, mantiene su palabra. Levanta su varita imitando los movimientos de Destiny.
El ministro de magia aun parece escéptico, pero no a querido negarse a la solicitud de los Malfoy para realizar la separación mágica de dos individuos que para empezar no están casados. Su propia varita se mantiene un poco mas arriba que la de los jóvenes que tiene delante.
Sus labios se mueven mecánicamente, comenzando el hechizo. No puede evitar que sus ojos se abran con sorpresa al descubrir que en efecto un hilo de magia los une. Curiosamente, no son sus varitas las que aparecen enredaderas en primera instancia antes de tocar a sus respectivos dueños. En esta ocasión el hilo de magia color plata se enreda desde las muñecas de Destiny Malfoy y Louis Bridge hasta la altura de sus corazones, sin tocar en ningún momento las varitas.
Draco y Hermione, observan todo con detalle. Ambos con sentimientos encontrados al respecto. El hilo de magia que los une es profundo, su sangre mágica se unió cuando Destiny salvo la vida de Louis.
La habitación permanece en silencio, mientras los labios del ministro simplemente se mueven pronunciando un hechizo sin voz. Su frente rápidamente se perla de sudor por el esfuerzo, no es tan sencillo o metafórico como creía.
Hasta el momento ambos jóvenes observaban con fascinación el hilo de plata que los unía, parecía que tenía vida propia. Brillante y fuertemente atado a sus muñecas como si se tratara una vena más bajo su piel.
Destiny suspira sintiendo un calor envolvente correr por sus venas, su sangre le llama, se niega a permitir la ruptura. En el fondo comprende sus resistencias, había que dejarlo ir para permitir que el lazo se rompiera.
Con eso en mente, aparta la vista de sus manos para buscar los ojos azules de su novio.
Louis siente su mirada, dejándose perder en el gris intenso de sus ojos, entiende sin palabras lo que pretende.
Le sonríe apartando la molestia que tiene atenazado su corazón, asintiendo con un movimiento suave de cabeza. La conexión les hace sentir lo que siente el otro, no hay necesidad de nada más.
-Te dejo ir. -Susurraron al mismo tiempo.
El brillante hilo parpadeo un par de veces antes de romperse.
Roto el vínculo un vacío sordo los agita, el sentimiento de ausencia y perdida los agita hasta hacerlos tambalear en su sitio.
Hermione cubrió con la mano su boca para ahogar una exclamación sorprendida. Draco se apresuró a tomar a ambos por el codo para estabilizarlos.
El ministro dio un par de pasos atrás con semblante cansado, se dejó caer en un sillón cercano tratando de recuperar el aliento.
-Esto ha sido... sorprendente. -Admite con la voz temblorosa.
Draco le concede la razón, pero está demasiado preocupado por su hija como para tener ánimos de hablar en ese momento.
Los conduce para que se sientes y puedan descansar un momento. Ambos parecen aturdidos, la palidez en sus rostros es notoria.
Sentados en un sillón de dos plazas, permanecen inmóviles por unos minutos más. Hasta que es Destiny quien hace el primer movimiento.
Estira su mano hasta ponerla sobre la de Louis, buscando que la mire.
Louis siente el vacío como algo doloroso, el aire le falta y parece que su corazón esta siendo apretado por una prensa hasta ser exprimido. El toque cálido de la mano de Destiny parece despertarlo, la bruma que lo invade se despeja lentamente, pero no es hasta que una sonrisa cuaja en sus labios que se esfuerza en recomponerse para enfrentarse por completo al hecho de que su vínculo está roto.
-Lo siento. -Se disculpa.
Se ha ido, lo saben. Pero es cuando se miran que no pueden evitar que sus corazones sigan latiendo. Hay mucho puesto en esa relación que inicio de manera accidentada.
Louis besa su coronilla con cariño, antes de retirarse. Desde el marco de la puerta la ve una última vez antes de marcharse. Su mirada es triste, aunque ciertamente tranquila. En lo que respecta a el, puede admitir convencido que la ama, con o sin vinculo, sin embargo, honraría su palabra hasta el final.
Draco Malfoy, lo vio marcharse con un dejo de orgullo en el fondo de su pecho. Había que reconocer que si las circunstancias fueran otras estaría complacido de que Bridge terminara siendo pareja de su hija.
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La luna llena brillaba en el firmamento, la luz se filtraba por los amplios ventanales de aquella mansión ancestral. A lo lejos se escuchaba el ulular de una lechuza y los largos aullidos de los lobos que cantaban al satélite natural.
Tres figuras salieron al poco tiempo con dirección al bosque, donde todo estaba preparado. Los pasos de la anciana Deniska eran lentos pero firmes, se apoyaba en un bastón de madera. A pocos pasos detrás de ella caminaban sus bisnietos en señal de respeto. El momento había llegado por fin.
El hermoso rostro de Annika es un ovalo perfecto, sus hermosas facciones no dejan de ser frías a pesar de su belleza. Sus cabellos largos y rubios están peinados en una larga trenza que descansa sobre su espalda. Es alta y esbelta, con la agilidad de un Lince y tan certera como el mejor predador, sus músculos han sido trabajados a lo largo de los años mientras crecía para prepararla lo suficiente para cobrar venganza, eso no le resta feminidad a sus formas. Sus ojos grandes de un color azul tan claro que parece cristalino le dan una aura enigmática y letal.
Por su parte Faddei a pesar de ser su mellizo no puede ser más distinto a su hermana de sangre. Ni siquiera parecen parientes. Su cabello es de un negro azabache, profundo como la noche, es mucho más alto y corpulento, su rostro de cuadradas facciones lo hacen sumamente atractivo, la peculiaridad de sus ojos con heterocromia no hacia más que ensalzar sus fuertes rasgos. Bajo espesas cejas tenía un ojo de un color azul profundo con vetas grises y el otro tan oscuro que apenas podía notarse la pupila.
Caminaron en silencio hasta adentrarse lo suficiente, en el centro de un claro estaba dispuesta lo que parecía una pileta hecha de piedra oscura. En lugar de agua estaba llena de sangre una mezcla escalofriante de sangre animal y humana. Para tal efecto los hermanos tomaron la vida de dos jóvenes de una localidad cercana para drenar después cada gota de su sangre. además, doce ciervos fueron sacrificados al igual que un unicornio macho, su sangre de plata hacia remolinos dentro de aquella pileta rebosante de sangre que burbujeaba como si estuviera hirviendo.
Cientos de velas negras estaban encendidas, las llamas amarillas parecían inmóviles a pesar de que viento de la noche que soplaba tenue. Un enorme libro negro descansaba en un atril de piedra a la cabecera de la pila.
La anciana se enfrentó al libro haciendo una reverencia. Con la punta de su varita hizo un corte en la palma de su mano izquierda, dejando que la sangre fluyera puso su mano extendida sobre la pasta del libro para empaparlo con el líquido rojo. Un segundo después pudo abrirlo conjurando un hechizo en latín antiguo.
Comenzó a recitar una maldición. Al tiempo que su voz se alzaba, Faddei repetía con soltura cada palabra como si fuera un eco que replicaba y ampliaba la voz de su abuela. Conforme las palabras se alzaron en el silencio de la noche Annika comento a caminar formando un círculo amplio alrededor de la pileta de piedra, moviendo su varita para marcar signos en la tierra.
A pesar de estar en medio del bosque no se escuchaba ningún ruido animal, el silencio resultaba espeluznante como si muros invisibles se hubieran formado en torno a esas tres figuras vestidas de negro.
Las capuchas de sus capas les cubrían el rostro parcialmente de manera siniestra. Los ojos azules llenas de cataratas leían fielmente los antiguos escritos. Llegado el momento el viscoso liquido hizo círculos y se alzó formando pequeñas olas que parecían brazos negros intentando salir de los confines de la piedra. Un poco después rostros comenzaron a mostrarse al tiempo que sombras negras eran atraídas a la sangre.
El silencio fue roto por los gritos terroríficos de almas oscuras que estaban siendo convocadas para el oscuro ritual. Maldiciones y protestas, gritos que erizarían la piel de cualquiera resonaron con fuerza.
Cuando la última palabra fue pronunciada la sangre se calmó como si segundos antes no se hubiera agitado con el ímpetu de almas que intentaban escapar. A esas alturas más que sangre parecía petróleo negro y viscoso el que descansaba en la pileta de piedra.
No hubo despedidas.
Deniska se limitó a mirar a sus bisnietos, los mismos que crio como si fuera su madre y quienes le llamaban abuela.
Desanudo la capa dejándola resbalar por su espalda. Soltando el apoyo de su bastón camino lentamente con la varita de hueso en su mano derecha. Con esa varita había hecho desde el inicio el ritual y con ella sellaría su destino. Abrazando la muerte con el gozo de quien sabe que su tarea en la vida ha sido cumplida, su parte de la venganza estaba hecha, ahora correspondía a sus herederos concluir con sus planes.
Entro despacio en la pileta, dejando que primero sus pies se mojaran, la sangre volvió a removerse haciendo burbujas parecía que de nuevo hervía conforme la anciana se iba hundiendo en aquella espesa sangre.
Un vapor maloliente comenzó a alzarse, el desagradable liquido no mojaba a la bruja, la estaba quemando, sin embargo, ningún sonido de dolor salió de sus labios.
Con dificultad termino hincada ya completamente dentro de la pileta. Tomando la varita la encamino a su propio pecho empujándola con fuerza, hasta hacer que se enterrara en su corazón. Una última exhalación y el cuerpo fue consumido lentamente bajo la atenta mirada de los mellizos.
Una última frase fue pronunciada por Fabbei para sellar el hechizo. Annika se inclinó para recoger la varita de hueso que parecía flotar en la sangre donde fue devorada su abuela.
La varita quemaba al tacto, eso no impidió continuar con la segunda parte de su plan. Conjurando una maldición se hizo que la varita se enterrara en su brazo izquierdo lentamente desde su muñeca.
El dolor es indescriptible, con los dientes apretados no se detiene a pesar de que está al borde del desmayo, se obliga a empujar más hasta que la varita desaparece por completo en el interior de su brazo.
Su hermano la coge cuando esta se desvanece, una vez que logro su cometido.
A la mañana siguiente emprenderían un viaje para poner en marcha sus siniestros planes.
