El vacío la abruma, como si estuviera encerrada entre cuatro paredes, sin manera de escapar. Con la oscuridad rodeándole y ese adormecimiento que le permite ver, oír y sentir, pero no actuar en consecuencia. Es casi como ver a través de una ventana como trascurre el día sin poder intervenir.
La varita la domina, en ningún momento a podido soltarla, la conexione entre ella y ese pedazo de hueso tallado es tan contundente que no es capaz de revelarse. Al principio no había sido de esa manera, las primeras veces había tenido completa autonomía, por supuesto que sintió la conexión desde la primera vez que la tocara para retirarla del brazo de Louis, al igual que cuando experimentaron buscando que la varita de hueso reaccionara a su tacto, sin embargo, ahora es distinto.
El poder de la varita es abrazador, la magia oscura fue fortalecida de manera tal que el fragmento de alma de Lestranger ha adquirido siento corporeidad. Puede sentir su maldito aliento chocar con la piel de su rostro cuando se inclina hacia ella o sobre su nunca cuando parece estar casi pegado a su espalda susurrando a su oído. Incluso siente el toque de unas manos que recorren sus brazos hasta sus hombros y espalda haciéndola sentir asqueada.
Ha esperado la mayor parte del tiempo en una habitación, a tomado te y aquella mujer la a tratado con una cortesía que le deja claro lo bien que conoció a Lestranger. Sus peculiares ojos amarillos la siguieron hasta que termino su bebida y aun después que salió de la habitación podía sentir su contante presencia a pocos metros de distancia como si esperara que algo cambiara de un momento a otro.
Madame Maggie fue obediente al mandar enseguida un mensaje a Faddei, sin embargo, el joven no se presento hasta 3 días después de ser llamado.
El revuelo que se armó ante el secuestro de la hija mayor de los Malfoy sacudió con fuerza al mundo mágico. Las investigaciones iniciales dejaron en evidencia al Ministerio, no importo que intentaran minimizar las repercusiones, el daño estaba hecho. La negligencia del departamento de ineflables, la presión ejercida para que Destiny Malfoy participara de pruebas que expusieron en aquel entonces a una menor de edad a magia oscura, dejaba en entredicho el juicio de todos los involucrados. Aunque los detalles escabrosos aun no son de dominio público, corren rumores por los pasillos del ministerio que se riegan como pólvora, poniendo en entredicho sus acciones.
Pronto salieron a la luz los nombres de los inefables involucrados, que, aunque muertos, habían propiciado que un artilugio que contenía aparentemente magia oscura potente fuera hurtada y posteriormente usado para fines siniestros. El ministro no tuvo otro remedio que admitir que personal a su cargo dentro del ministerio fueron los causantes de tal tragedia.
Siendo una investigación abierta no se dieron mas detalles, no se hablo sobre fechas exactas o el numero de muertos que dejo el paso de la varita de hueso. No era momento para dejar a la vista información clasificada, lo que no evitaría que tarde o temprano las consecuencias de todo eso, posiblemente le costarían el puesto al ministro de magia.
La movilización dentro del ministerio fue evidente, lo que evito que Faddei pudiera acudir de inmediato. Para no levantar sospechas ni siquiera envió respuesta a la carta recibida, esperaba que lo que fuera que ocurriera en ese momento en la mansión de Madame Maggie pudiera esperar. Eso no evito sentir angustia cuando su hermana fue mencionada, pero dado que su nombre no fue dicho en ningún momento en el ministerio, quería decir que todo debía estar bien tras las paredes de Hogwarts.
No podía contactarse con Annika para pedir detalles del secuestro de la Señorita Malfoy, el peligro de que interceptaran una carta los podría delatar. A pesar de todo tenia la seguridad que gracias a su hermana se había podido llevar aquella hazaña del secuestro en las narices de todo mundo.
Por mucho que le molestara en ocasiones, Faddei tenía que reconocer que su hermana es inteligente, lo suficiente para poner en marcha un plan para sacar a Destiny ante la vigilancia de sus guardias y aquel lugar aparentemente impenetrable.
Al anochecer del tercer día, se aventuró a aquella zona muggle desde donde se podría acceder a los sótanos de la Mansión de Madame Maggie. Cuando termino de subir las escaleras de madera que se elevaban hasta el primer piso de aquel enorme y elegante lugar se encontró de frente con una hermosa joven que no conocía en persona pero que sin duda sabía bien quien era.
-¡Bienvenido! -Saludo con voz dulce, inclinándose levemente.
El joven mago no sabía bien como debía contestar a aquel saludo. Quien lo viera desde afuera no encontraría nada extraño en aquella bienvenida, pero sin duda, si se tomaban la molestia de ver el hermoso rostro de Destiny, podían notar el brillo peligroso de sus ojos grises.
La foto de la Joven que tenia delante circulaba por todas partes, pero sin duda verla en persona era un deleite para la vista. Destiny es tan distinta a Hermione, donde los cabellos castaños reflejan la luz y parecen de caramelo y miel, el cabello de la otra es oscuro como una noche cerrada sin estrellas, a pesar de las diferencias visibles en el color de la piel, cabello y ojos, algo en la personalidad de la pelinegra deja en manifiesto quien es su madre.
El gris de sus ojos es familiar, así como la seguridad que irradia. Se ve cautivado por la hija, al igual que fue hechizado por la madre.
-Tardaste demasiado mi querido amigo. -La voz femenina seguía siendo suave y le hablaba con familiaridad como si hiciera tiempo que se conocieran.
Faddei no pudo evitar estremecerse cuando la delicada mano se asió a su brazo para conducirlo a uno de los salones cercanos. Había algo que no le agradaba de todo ese asunto.
Permanecía alerta sabiendo que había algo raro en la joven que caminaba tomando su brazo. Eso no evito admirar la belleza de su rostro, sus finas facciones, su resplandeciente piel blanca que no hacia más que resaltar el gris de sus ojos y ese largo cabello azabache que se movía en bucles hasta sus caderas.
-Maggie, nuestro buen Faddei por fin a llegado.
La bruja mayor se encontraba en el salón, sentada elegantemente en una silla. Tenia entre las manos una tasa, posiblemente de té, aunque el líquido podía verse demasiado oscuro, no olía a café.
-Lamento la tardanza, hay demasiado movimiento en el ministerio y no deseaba levantar sospechas, su desaparición ha alertado a todo mundo ¿Annika se encuentra aquí? En su nota decían que era urgente y que se trataba de mi hermana.
-¡Calma mi querido muchacho? Tenemos tiempo para platicar. Toma un poco de té, has tenido una semana agotadora seguramente.
Mientras la voz de Destiny decía esas palabras, una sonrisa impropia de ella se formo en sus labios.
En un abrir y cerrar de ojos la taza resbalo de las manos de Faddei a penas había dado un primer sorbo, su cuerpo se adormeció por completo, haciendo que perdiera sus fuerzas.
Su cuerpo se precipicio al piso, desde donde vio como del cuerpo de Destiny se desprendía la presencia de alguien más. Un hombre, Rodolphus Lestranger le miraba con diversión y una sonrisa maniaca que le helo la sangre.
Un segundo después mientras veía que le apuntaba Destiny directo al rostro, todo se volvió negro.
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Annika despertó pocas horas después de que Ernest y Louis hubieran descubierto que ella en realidad estaba desde el principio aliada con Lestranger.
Una revisión aún más exhaustiva dio con información relevante, aunque aún había demasiados agujeros que deben ser llenados. No sabían los motivos de la alianza con un mortifago o como había aguantado ser portador de la varita de hueso sin morir en el intento.
Tenían la certeza de que tenia aliados, gracias al suero de la verdad pudieron descubrir que no fue una victima como imaginaron al principio, pero la mayoría de la información había sido sellada en su mente con un potente hechizo que no pudieron violar.
Ernest se sentía incapaz de mirarla directamente. Fue Louis el encargado de conducir las investigaciones a partir de ese punto. La culpa que sentía Willow es indescriptible y el corazón le duele al sentirse traicionada por la mujer de la que se enamoró de manera irremediable.
A pesar de sus sentimientos y el dolor agudo que le atravesaba el pecho, se negó incluso a volver a ver a Annika.
En cuanto despertó la rubia fue recluida en una de las torres del colegio protegida con magia potente. Se acordó que era mejor que los eventos dentro del bosque prohibido se ocultaran. La versión oficial fue que la señorita Destiny Malfoy fue secuestrada fuera del colegio, que Ernest y Louis habían sido los testigos del hecho pero que no había podido liberarla en el proceso sin arriesgarse a lastimarla.
Fuera de eso, nada más se mencionó, ni que Annika estaba involucrada y estaba recluida para realizar las investigaciones pertinentes. Se reporto a los grupos de estudiantes a los que impartía clases que estaba enferma por lo que se tomaría algunas semanas para recuperarse.
Gracias a esas medidas Feddei no se enteró de que su hermana fue capturada, lo que también provoco que Lestranger pudiera tener el cuerpo que buscaba para intentar volver.
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La maldición imperius fue inventada durante la temprana edad media por magos y brujas oscuros. Fue creada para la coacción y el lavado de cerebro de otros bajo la esclavitud.
Después, que el Consejo de Magos fuera reformado en el Ministerio de Magia, se colocaron rigurosas restricciones en el uso de ciertos tipos de magia. La Maldición Imperius fue considerada como magia oscura por el ministerio y, junto con las maldiciones Crucuatus y asesina, fueron declaradas imperdonables en 1717.
( es/wiki/Maldici%C3%B3n_Imperius)
La victima acaba bajo el total control del mago que realiza el encantamiento, sin embargo, una mente fuerte, con voluntad excepcional es capaz de resistir sus efectos. Son pocos los magos conocidos que han tenido el poder suficiente para resistirse a la maldición.
Destiny lo sabía, intentaba con todas sus fuerzas resistirse a la maldición, el dolor que le atravesaba al intentarlo le provocaba sudoraciones frías que le recorrían el cuerpo como navajas afiladas.
Poco después de que llegara Feidden y terminara inconsciente en el salón Lestranger puso en marcha el resto de su plan. Necesita un cuerpo con urgencia, ser allegado al señor oscuro tenia sus ventajas, entre ellas, tener acceso a un basto conocimiento de magia oscura y hechizos pocos conocidos que le garantizarían volver a la vida a través del cuerpo de un portador.
En el ático de aquel lugar estaba todo preparado para comenzar con los preparativos. En un caldero de hierro tan grande como una bañera burbujeaba un liquido espeso de color verde oscuro, cuando estuvo listo apagaron el fuego y antes de que se enfriara se depositaron los 3 últimos elementos.
Sin siquiera pronunciar palabra Destiny en un rápido movimiento corto el oido derecho de Madame Maggie. La bruja no grito a pesar del dolor que experimento, parecía estar al tanto de que eso ocurriría, lo que no evito que el temblor en su cuerpo se acrecentara por el miedo y el dolor mezclado.
-Ya sabes que tienes que hacer. -La voz de Lestranger se hizo escuchar sobre la de la joven bruja. -Por tu bien debes controlarla hasta que el hechizo termine y la magia se asienta. Estará bajo tu cargo y mas te vale cuidarla bien. -advirtió.
Los bellos de su nuca se erizaron al escucharla, la joven Malfoy seguía estando consciente de todo lo que ocurría a su alrededor aun cuando no pudiera intervenir, las palabras de Rodolphus eran una sentencia.
La palma de la mano de Destiny fue abierta, era la misma en la que aún se podía distinguir la fina cicatriz que se hizo para darle su sangre a Louis para poderle salvar. Aquella vez dio su sangre por voluntad para intentar salvar a un inocente, esta vez estaba siendo obligada de traer a la vida un alma que traería todo tipo de sufrimiento y tormento al mundo.
A pesar de que hacia un rato el fuego bajo el enorme caldero fue apagado, cuando la sangre de Destiny toco el espeso contenido este burbujeo como si estuviera hirviendo.
Con ayuda de magia desvistieron e hicieron que Faddei terminara sumergido casi por completo en el caldero, solo la cabeza sobresalía del liquido para que no se ahogara.
Lo último que sintió Destiny fue la maldición Imperius dominando su mente, haciendo que soltara la varita de hueso para que terminara hundiéndose en aquella asquerosa poción. El líquido pareció quemarla como si se tratara de ácido, lentamente se consumió el hueso hasta que el fragmento de alma que permanencia en su interior pudo emerger dejando a la vista la imagen traslucida de un hombre que no dejaba de sonreír de manera maniaca.
El alma se sobrepuso al cuerpo, con una exhalación profunda Rodolphus Lestranger volvió de la muerte en el cuerpo de Faddei, el ultimo varón de los Kuznetson.
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La escena es desgarradora.
Se sostienen uno al otro como si la vida se les fuera en ello. Saben que el fin esta cerca, las lagrimas que escapan de aquellos ojos grises que ahora lucen angustiados son la prueba.
A pesar de las circunstancias el no deja de mirarla con infinito amor, ella es su vida, su todo.
Parece que de un momento a otro el techo colapsara sobre ellos, pero ya nada importa mas que asegurarse que ella pueda sobrevivir.
-Te amo y se que tu me amas, no hay nada en este mundo que me diera mayor felicidad que conocerte. Volvería a pasar por el mismo infierno sin pensarlo, un millón de veces, con tal de volver a tener la oportunidad de que nuestros caminos se cruzarán.
-¡No, no te atrevas a despedirte!
Como toda respuesta, levanta su mano para acariciarle el rostro con delicadeza, con ese profundo sentimientos de amor y anhelo que siempre tiene hacia ella.
-Se que me amas -Repite con lágrimas escurriendo por sus mejillas, sabe que no hay vergüenza en llorar- Se que morirías por mi sin pensarlo porque yo haría lo mismo por ti, pero lo que voy a pedirte es mucho mas grande y si me amas tanto como creo necesito que prometas algo.
Ella niega con la cabeza, aferrándose a sus manos.
-Por favor, prométeme que cumplirás lo que te pida.
El dolor es evidente en el rostro masculino, la vida se le escapa.
-Te lo prometo.
-Vive por mi amor. Promete que vivirás por mí.
Un ultimo beso con sabor a sal. Después sin que ella sea capaz de evitarlo, con sus ultimas fuerzas su amado sabiendo que no lo dejara por propia voluntad, la expulsa con magia sin varita en el momento justo que el techo termina colapsando sobre él.
