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Una honda de magia sin varita la expulso antes de que el techo colapsara. Todo ocurrió en un parpadeo, quizás lo que dura un par de latidos de corazón, sin embargo, por ese instante pareció que el mundo salió por completo de su eje.
Quiso gritar su nombre, correr por él. Retirar con sus propias manos los escombros, mas no logro moverse. Un fuerte zumbido le impidió escuchar cualquier cosa a su alrededor. Ya nada parecía importarle.
Sus ojos fijos en aquella pila de restos que cubren por completo el cuerpo sin vida de su amado. El dolor que la abraza es sobrecogedor. Sintió en lo hondo de su pecho el exacto segundo en que su corazón dejo de latir. Posiblemente se debía a los últimos vestigios de la magia que los vinculara, pues, aunque se disolvió su unión mágica, todavía se sentían sumamente conectados de una manera muy íntima.
Fue como si algo en su interior se estirara hasta romperse, un hilo invisible que les mantenía unidos fue cortado de manera salvaje y poco natural.
Aun teniendo la seguridad de que estaba muerto, quería reunirse con él. Su mente y corazón clamaban por volver a su lado, pero su cuerpo parecía no colaborar en absoluto.
Faltaba tan poco para salir de aquella casa cuando una maldición lo golpeo o, mejor dicho, cuando su amado se interpuso entre aquel hechizo y ella. La salvo, dio su vida por protegerla.
-Louis. -Solloza pronunciando el nombre. Hundiendo sus uñas en las palmas de las manos.
Las piernas no le responden. Se arrastra sin importar lastimarse la piel, tiene que llegar a su lado.
El llanto se vuelve intenso, tanto que le impide ver mas allá del borrón que se vuelve su visión.
-¡Louis! -Lo llama y la voz se rompo antes de convulsionar en un llanto mucho mas intenso.
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Días antes...
Rodolphus Lestranger volvió a la vida tomando una gran bocanada de aire. Se enderezo de golpe agitado y parpadeando para aclarase la vista.
Una carcajada siniestra rompió el silencio del momento haciendo que Destiny se estremeciera a pesar de seguir bajo la maldición Imperius.
-¡Estoy de vuelta! -Exclama satisfecho.
Madame Maggie le tendió una bata para cubrir su desnudez, ayudándole a pasársela por los brazos.
A penas termino de anudar la cinta a su cintura se giro para acercarse a su preciosa presa.
Con su mano diestra tomo un mechón de cabellos negros que se llevó a la nariz para olerlos. Incluso cerro los ojos gimiendo excitado ante el dulce aroma que despedían los rizos oscuros de Destiny. Poniendo su mano libre en la barbilla de la joven la hizo que alzara el rostro para mirarle directamente a los ojos.
Las pupilas grises de la joven parecían veladas, la vista perdida dejaba en evidencia que se encontrara bajo un potente hechizo. Lo que lo hizo bufar con molestia, quiere ver el gris de sus ojos arder como si el metal pudiera quemarse.
Perdió la cuenta de los días, las semanas y los meses en los que obligo a Annika en convertirse en su sombra, espiarla desde los rincones para observarla. Conoce cada gesto, lo mucho que transmite incluso sin palabras.
Cuanto la deseaba. Parecía que la sangre le llamaba como el canto de sirenas. No podía evitar de manera compulsiva y enferma cualquier mínimo rasgo que le hiciera recordar a Bella. Quizás es solo el color del cabello, además sabe que el peculiar tono de gris de sus ojos es completamente de los Black.
Nunca tuvo un afecto real por su esposa, su matrimonio simplemente fue conveniente para ambas familias y a pesar de todo, con el paso de los años encontraron que infringir dolor era un pasatiempo que lo unió más allá de los límites.
La locura que compartió, las ansias de sangre fueron lo que alimento una relación retorcida. Quizás no la amaba en el sentido mas estricto de la palabra, pero a pesar de todo termino siendo una extensión de si mismo.
Pensaban de manera similar, les gustaba saborear el sufrimiento que provocaban como si se tratara del mas exquisito dulce.
Una nueva carcajada retumbo en las paredes de aquella casona, una risa macabra que hizo estremecer a Destiny con miedo y pánico.
El hombre joven que sostenía su barbilla y le miraba como si se tratara de un trozo de carne. Sus peculiares ojos se sostienen la mirada haciendo que el miedo se extienda con mas fuerza en su cuerpo, a pesar de la necesidad de querer alejarse del toque de su mano no puede hacerlo. Sigue siendo presa del imperius de madame Maggie.
Le hace girar el rostro lentamente, acariciando sus mejillas. No pierde la sonrisa en los labios mientras lo hace, sus pulgares comienzan a trazar círculos en sus mejillas casi de manera cariñosa. Un largo suspiro sale de entre sus labios antes de girarse para abandonar la habitación.
Lestranger decide bañarse antes de seguir con sus juegos con la hija mayor de los Malfoy.
-Prepara para mi Maggie. -Ordena sin girarse.
Sube las escaleras con calma. Descalzo, la madera cruje bajo su peso. Las sensaciones que le rodean le hacen sentir como si fuera la primera vez que camina, aunque de alguna manera lo es, al menos en ese nuevo cuerpo. No puede evitar que todo parezca tan nuevo que lo llena de una euforia explosiva.
El cuerpo de Faddei en fuerte y joven. Rodolphus parece satisfecho de la elección de tomarlo para sus fines. Le agrada tener de nuevo la juventud de su lado y esa fuerte magia que poseía el chico. No fue difícil apoderarse de su voluntad y estaba casi seguro de haber expulsado cualquier fragmento de alma de Kuznetson.
De nuevo vivo. Se repite satisfecho, con una mirada feroz se mira al espejo. La bata a quedado en el piso bajo sus pies, la piel sigue manchada por el brebaje que lo trajo a la vida.
Se deja empapar por el chorro de agua fría, estirando los músculos. Disfruta de la sensación renovada de poseer un nuevo cuerpo, uno mucho mejor al que tenía.
Para cuando sale del cuarto del baño, Destiny le espera recostada sobre la cama, lleva un camisón blanco de tela vaporosa que muestra su piel blanca suave.
Rodophus se detiene en el marco de la puerta para admirar la visión que tiene delante de sus ojos. El deseo tintinea en sus pupilas dilatadas y la erección que se pronuncia en su cuerpo le alienta a cortar el camino hacia el objeto de sus deseos.
Se recuesta a su lado, dejando que su peso hunda el colchón. Estira los dedos para acariciar sus cabellos y llevárselos a la nariz. Adora el aroma de sus rizos negros y la suavidad, frota su rostro de manera perezosa como si secara el sudor inexistente de su piel. Demasiadas veces tuvo que contenerse de hacerlo. Annika siempre mantenía las guardias altas impidiendo que se acercara demasiado.
Ahora ya nada le detiene.
Suelta sus cabellos, para comenzar a acariciar la piel cetrina de su cuello.
-¡Destiny! -Pronuncia el nombre al tiempo que hunde la nariz en el hueco de su cuello.
El sabor de su piel es delicioso, comienza a regar besos húmedos aquí y allá, desde el rostro, hasta los hombros desnudos. Sus manos viajan sobre el ligero camisón delineando sus formas de mujer.
Se coloca sobre ella, cubriéndola con su cuerpo desnudo.
Destiny quiere morirse ahí mismo. Con el cuerpo rígido y completamente inmóvil no puede hacer nada para quitárselo de encima. Asqueada percibe los besos y las acaricias sobre su piel. El pánico comienza a apoderarse de ella cuando siente las grandes manos del hombre acariciar el interior de sus muslos abriéndolos para acomodarse.
Lagrimas comienzan a correr sabiendo lo que está por ocurrir.
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Draco esta furioso, su frustración esta llegando a al límite. Hermione lo sabe y aunque quisiera calmarlo se siente de la misma manera. La angustia que experimentan al no saber donde esta su hija esta a punto de sobrepasarlos. Aun así, se obliga a cortar la distancia para impedir que su marido siga caminando por la habitación como un animal enjaulado.
El rubio se detiene con brusquedad cuando Hermione le corta el paso, quiere incluso gritar y hacerla a un lado. Aprieta los dientes hasta hacerlos rechinar para contenerse. Sabe que ella no es la culpable de cómo se siente. Trata de rodearla, pero sus delgados brazos lo apresan.
El peso del mundo de nuevo esta sobre sus hombros, vuelve a ser el niño asustado de su pasado, sin embargo, es el cálido abrazo de Hermione no que lo trae a tierra. La abraza con fuerza, conteniéndose de llorar.
-Vamos a encontrarla. -La voz de Hermione esta quebrada, eso no le resta resolución.
Draco le cree. Juntos encontraran la manera de traerla de vuelta.
Para el quinto día de la desaparición de Destiny hay una pequeña pista. Algo que parece que nada tiene que ver con el secuestro de la joven Malfoy, pero que logra encender una alarma en su interior, quizás es una tonta corazonada, pero debe haber algo tras ese sentimiento.
Eva llora a mares en la oficina. Una de las jóvenes ayudantes de su departamento, esta inconsolable y sus compañeras tratan de animarle, pero nada parece calmarla.
-¿Qué ocurre? -Pregunta con cautela acercándose al pequeño grupo.
La joven morena trata de limpiar inútilmente el rostro, cuando nuevas lagrimas salen sin control de sus ojos. Sus compañeras les dan un poco de espacio retomando sus actividades.
-¡Lo siento Sra. Malfoy! -Se disculpa hipando.
-Si te sientes mal puedes retirarte a tu casa, sin ningún problema.
-No es eso. -Admite avergonzada, agachando la mirada.
-¿Entonces que es?
-Se que esta pasando por un mal momento familiar Señora Malfoy, pero si pudiera ayudarme se lo agradecería profundamente. Es Faddei hace días que no se nada sobre su paradero.
-Según recuerdo pidió unos días de permiso.
-Lo se, pero no esta en casa.
-¿Cómo sabes?
-Tenemos una relación desde hace algunos meses.
-Entiendo, pero no crees que este con algún amigo o familiar.
Negó con la cabeza con vehemencia.
-El siempre es reservado, pero salió una noche y no regreso. No se si esta bien, pero no desaparecería de esa manera.
-Vere que puedo hacer. Deberías tomarte el día para calmarte un poco.
-Gracias.
Ya en la intimidad de su oficina. Ni siquiera se había sentado cuando ya tenia sobre su escritorio un par de carpetas que llegaron flotando gracias a un simple hechizo. El expediente de Faddei Stoian cosquillaba en sus dedos, no creía que fuera una casualidad la supuesta desaparición. No cuando se había tomado la molestia de gestionar un permiso.
Hay algo detrás de ese hombre, algo que se le estaba escapando y aunque en ese momento no sabia que era exactamente, no iba a descansar hasta saber que era.
La información era perfecta, un expediente impecable. Originario de Rumania, sin familiares vivos, educado en casa hasta la adolescencia, letrado en leyes internacionales. Todo era demasiado preciso y a pesar de todo no decía mas de lo necesario.
Recordó entonces a Annika, una de las vertientes de la investigación indicaba que tenia aparentemente un colaborador externo, un posible hermano.
Las manos de Hermione temblaron, se levanto con prisa para salir de inmediato en busca de Harry, el debía tener el expediente completo de Annika para revisar la información de su llegada, si sus suposiciones eran acertadas tanto Annika como Feddei debieron llegar por las mismas fechas.
En menos de treinta minutos encontró varias coincidencias en ambos expedientes. No, no podía ser una jodida casualidad. Tanto Harry como Draco estuvieron de acuerdo.
Registraron de manera minuciosa su casa. Fue decepcionante no encontrar nada, incluso parecía que recién se hubiera mudado, el lugar parecía tan impersonal. Además de la ropa en el armario o los artículos de aseo en el baño no había nada más. Lo que les hizo sospechar que ese no fuera su verdadero hogar, posiblemente solo era una fachada.
Eva tenia un juego de llaves del lugar, pero ni siquiera le permitía dormir con el. Generalmente se veían de manera ocasional, pero sin importar la hora terminaba echándola para dormir solo o al menos eso creía la joven.
-Feddei es muy reservado, trata con los demás solo lo necesaria.
La mayoría de los que trataban con el dentro del ministerio lo consideraban un joven sumamente responsable, servicial pero reservado. Parecía sociable pero nunca hablaba de temas personales y se limitaba a realizar las actividades que le asignaba. Solía quedarse tan tarde como la Señora Malfoy, siempre al pendiente de sus necesidades.
El chico era un misterio, pero su comportamiento no pareció alarmante para el resto de sus compañeros.
Cuando parecía que todo estaba perdido de nuevo Eva menciono que la única vez que lo vio hablando mas de dos palabras con alguien fue con una elegante mujer con la que se topo por casualidad saliendo del ministerio.
-¿Recuerdas lo que hablaron?
-Fue algo trivial, es decir, se saludaron con frialdad y hablaron sobre el complicado clima y que le invitaría a tomar el té. Se despidieron un minuto después lo que me pareció curioso es que Feddei parecía molesto después de eso.
-Crees que pudieran mostrarnos el recuerdo de esa mujer.
-Por supuesto, lo que sea necesario para encontrar a Feddei.
Lo que menos imaginaba Eva era que buscaban a su novio por otras razones.
Pronto el rostro de Madame Maggie fue reconocido.
