Trapped Firefly
By: HybridVirus

Disclaimer: The Legend of Zelda y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Saday y no obtengo ninguna ganancia con esto, más que darle amor a mi personaje favorito de la saga; solo soy una fan que escribe para fans.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

Capitulo III

El susurro de la naturaleza resuena durante los últimos momentos de la silenciosa noche, gracias al viento que mece gentilmente la hierba y las hojas de los árboles. El suave aroma de la noche aun pulula por todo el silencioso rancho, recordándole tiempos en los que haría esta misma guardia nocturna cuando era una niña, y su tío aún se encontraba con ellos. Cuando no podía dormir gracias a las pesadillas y al miedo, el hombre la dejaría caminar con él entre la alta hierba y llevar su arco con ella. Aunque no era su padre Saday se atrevería a decir, que lo quería casi tanto como al verdadero hombre que había contribuido a traerla a este mundo. Eran tiempos más sencillos para todos ellos, en los que no tendrían que preocuparse por las acciones de los Gorman.

El suave murmullo de los grillos le hace cerrar los ojos, mientras continúa recostada sobre la superficie de madera, que se encuentra debajo de la ventana que usa como puerta para entrar a la habitación. El hecho de que la misma se encuentre a un costado del techo de la caballeriza es un tanto curioso, pero quien es ella para cuestionar la vigilancia que tiene sobre pesadilla. Un repentino relincho la saca de sus ensoñaciones, para dirigir su atención hacia el par de caballos que se encuentran removiéndose inquietos en su lugar de descanso. Con un apresurado y silencioso movimiento, la peliguinda adentro su mano en la ventana, para aferrarse al arco que la había acompañado siempre en sus viajes.

Nadie le había informado sobre la situación que estuvo en pie mientras no se encontraba, pero estaba consciente de que algo había pasado. Pues apenas había vuelto a casa, se pudo percatar del notorio alivio en el rostro de las otras dos mujeres. No sería hasta su primera noche de vuelta, que se percataría de la razón que causaba el pánico de Cremia y su tía. Pues aun recordaba el eco de los cristales rompiéndose al chocar contra el suelo, junto a los sonoros y aterrados relinchos de los caballos, a los que se unían los nerviosos y furibundos ladridos de los perros en la lejanía. Con un rápido movimiento la dueña de los orbes violáceos se incorporó, para ponerse de pie sobre la superficie del techo y dirigirse hacia la escalera en el costado de la casa, para dar una última ronda a los alrededores del rancho, en poco tiempo llegaría el crepúsculo del amanecer y podría retirarse a descansar.

El saber que su familia había estado siendo molestada por alguien, le hacía hervir la sangre. Mas porque estaba segura de quienes se trataban, lamentablemente los gorman se habían ocultado por completo de su presencia. Curiosamente no los veía desde esa noche, en la que había atacado con su arco a la persona que había estado arrojando las botellas de cristal en las afueras del límite del rancho. No necesitaba ser un genio para saber que uno de los dos hermanos estaba herido, y su desaparición marcaba una necesidad de evadir las acusaciones de la dueña de las hebras guindaceas. El repentino susurro de la hierba meciéndose cerca de la entrada del rancho, llamo la atención de la joven arquera, haciéndola dirigir su mirada hacia la alta hierba que se mecía sin la más mínima caricia de la brisa que justificara su movimiento.

La mirada violácea se detuvo frente al par de pequeños orbes naranja rojizo que aparecieron entre la hierba, haciendo que la silueta de un pequeño deku se volviera notoria ante la sorprendida mirada de la cazadora. '¡Hola!' saludo la vocecilla con una alegría que le parecía bastante curiosa a la humana, consiguiendo que se relajara y colocara su arco en su espalda. El crepúsculo del amanecer se cierne sobre el cielo, por lo que no es nada extraño que una criaturita como el deku se encuentre saliendo de la hierba a esta hora de la mañana. –Hola, ¿Necesitas ayuda?– pregunta con un tono curioso la dueña de las resplandecientes amatistas, al mismo tiempo que extiende su mano a la pequeña criatura, que es cubierta por completo por la alta hierba en el lugar.

–En verdad eres muy amable…– anuncio la alegre vocecilla al mismo tiempo que dirigía la mirada hacia la joven mujer, intentando disimular la felicidad que le daba ver a un verdadero humano; estaba seguro de que todo saldría mejor de lo que esperaba, ahora que se encontraba aquí en la presencia de la persona, que había decidido aceptar aquello que otros habrían preferido abandonar a su suerte por toda la eternidad. –Yo soy Sariel, es un placer conocerte– menciono la alegre vocecilla a la par que su pequeña mano se aferraba con desesperación a los dedos que se habían extendido amablemente en su dirección. La sensación de la cálida piel posándose contra su cuerpo hecho con corteza, le hacía vibrar con la esperanza de que sus plegarias finalmente fueran escuchadas.

–En el pueblo mencionan que aquí vive un cazador– los orbes del deku se posaron nuevamente sobre el arco que yacía en la espalda de la peliguinda que lo guiaba entre la hierba –Dicen que es un excelente arquero– menciono en un tono divertido al mismo tiempo que continuaba caminando con una ciega fe en la dirección que lo dirigía la gentil humana, los orbes naranjas se mantuvieron fijos sobre el perfil de la sonriente mujer, que escuchaba atentamente cada una de sus palabras. –¿Acaso, hay problemas en el pantano?– pregunto la voz de la humana mientras mantenía la vista fija en la pequeña criatura, la preocupación en los orbes violáceos le recordaba a cierto hombre, que alguna vez había servido con amor y devoción.

–Te suplico por tu auxilio cazadora… mis hermanos y yo te necesitamos. –

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

El sol de la tarde resplandecía agradablemente sobre el cielo, mientras que la briza danzaba juguetonamente sobre el terreno, meciendo gentilmente al follaje verde tanto en las plantas inferiores como en los árboles. Los orbes de la joven se posaron sobre las pieles revisándolas cuidadosamente, buscando algún desperfecto que hiciera que el hombre de la tienda, quisiera regatear el precio que ya habían acordado incluso antes de haber salido de cacería. No sería la primera vez que ese hombre, intentaría aprovecharse de ella para hacerla bajar el precio de aquello que traía de vuelta de sus viajes de cacería.

Los 'Oh' murmurados y llenos de sorpresa que escapaban de la pequeña pelirroja le hacían sonreír levemente ante la curiosidad que se reflejaba en sus ojos azules. La misma que le evitaba pensar en las palabras del pequeño deku, con el que se encontró esa mañana '¿Fue muy difícil?' pregunto la pequeña al mismo tiempo que deslizaba sus dedos sobre el esponjoso pelaje de los Wolfos, que había traído de vuelta la ojivioleta. Las amatistas de la joven se posaron sobre la pequeña niña que tanto adoraba, incluso como si fuera su propia hermana. 'Sí, la cacería es peligrosa Romani' añadió con un tono final la mujer de cabello color vino, mientras le dirigía una mirada seria pero amigable a la menor.

–Por eso es que, si ves algo peligroso debes buscarme y no intentar hacer nada.

Menciono la mayor al mismo tiempo que tomaba el primer paquete de pieles, para llevarlo hacia la puerta del establo. Terminaría de revisar todos los pelajes y tomaría las mejores para los abrigos de este invierno, el resto las empacaría y las llevaría con ese abusivo vendedor, si no respetaba al precio acordado encontraría el modo de venderlas en otra parte. '¡Eso no es justo Sombra, yo también se usar el arco!' bufo la chiquilla al mismo tiempo que se cruzaba de brazos e inflaba las mejillas, en un gesto que delataba su indignación con la mayor. 'Aun estas aprendiendo' menciono la cazadora al mismo tiempo que le dirigía una mirada incrédula.

–Además, necesitaste ayuda para encargarte de 'Ellos'.

Una pequeña sonrisa socarrona se apodero de las facciones de la mayor al ver la ofendida mirada de la pequeña ojiazul –¡Es distinto, porque Saltamontes quiso ayudar!– una sonora carcajada escapo de la dueña de las amatistas, al ver el gesto lleno de molestia de la pequeña, las facciones de la pálida mujer se suavizaron gentilmente, para dirigirle una tenue sonrisa a la pequeña niña –Me alegra que no estuvieras sola, discúlpame por no estar aquí…– murmuro la chica mientras deslizaba los dedos entre las hebras rojizas de la pequeña. Había cosas que Saday no podía perdonarse, como lo era el haberlas dejado solas. Pero había tenido que partir para contribuir con los gastos del rancho. Esa decisión aligeraría un poco la carga al resto de los miembros de su familia, y podría darse el lujo de cazar un poco más cerca de Termina.

–Lo siento tanto Romani– murmuro la acongojada voz de la mayor, al mismo tiempo que sentía como los brazos de la pequeña se aferraban a su cuerpo, un tembloroso jadeo escapo de la dueña de los orbes violáceos, pues reconocía de sobra la emoción que se encontraba aferrándose a la menor de sus primas. –Yo sé que tu no me crees que son monstruos…– susurro la niña al mismo tiempo que ocultaba el rostro en el estómago de la más alta –Pero me crees cuando digo que algo pasa… y eso es lo que importa– añadió para después sonreírle gentilmente, sus orbes azules resplandecían con una enorme felicidad a pesar de lo vidriosos que se miraban.

–Te extrañe mucho…– susurro la ojiazul para acurrucarse de nuevo contra su cuerpo –Cuando no estas… siento miedo– una agridulce sonrisa se apodero de los labios de la ojivioleta al sentir la forma en la que las pequeñas y temblorosas manos se aferraban con fuerza a su ropa. A pesar de que el padre de Romani ya tenía tiempo de muerto, era normal que aún lo extrañase; porque eso es lo que la familia, amantes y compañeros hacen, extrañan a aquellos que llevan arraigados en lo más profundo del corazón. –Estoy en casa Romani…– susurro tranquilamente la mayor, al mismo tiempo que continuaba acariciando las hebras rojizas. Consiguiendo una pequeña afirmación de la niña, quien asintió con la cabeza aun contra el estómago de la más alta –Bienvenida a casa–

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

El suave eco de pasos le hizo girar el rostro para encontrarse con la mayor de las pelirrojas, la pequeña sonrisa en sus labios desapareció al ver la cansada mirada de la ojiazul –¿Qué sucede?– pregunto sin miramientos la peliguinda al mismo tiempo que dejaba de atar los paquetes de pieles al lomo de pesadilla. Sus ojos se entrecerraron en un gesto de duda al ver la triste mirada de la pelirroja –Yo... ¿Podrías entregarle esto a Anju?– pregunto incómodamente la pelirroja al mismo tiempo que le extendía un sobre a la ojivioleta, quien no hizo más que arquear levemente una ceja.

–Cremia…– murmuro la peliguinda al mismo tiempo que colocaba una mano sobre su hombro, asegurándose de darle un gentil apretón a la pelinaranja –Sé que te duele, pero no puedes seguir evadiendo a Anju– comento la más alta de las dos, mientras le dirigía una mirada gentil y comprensiva a la ojiazul, este lugar no era el más habitado y conocer a gente de su edad resultaba ser bastante complicado. Pero enserio Cremia ¿Quería llegar al punto de evadir a Anju? –No puedo…– jadeo entre dientes la pelirroja al mismo tiempo que se mordía el labio inferior y apretaba las manos con fuerza, intentando contener las palabras que se arremolinaban en su interior –Me duele…– un sonoro sollozo escapo de los pálidos labios de la Hyliana, al mismo tiempo que ocultaba su rostro detrás de sus manos –Duele demasiado…–

Un cansado suspiro escapo de los labios de la ojivioleta, a la par que tomaba el sobre que le había sido extendido y sin pensarlo mucho, atrajo a la más pequeña hacia su pecho. Una triste sonrisa se acomodó sobre sus labios al escuchar los pequeños sollozos de la chica con la que se había criado desde pequeña y a la misma que veía como si se tratara de su propia hermana, pero suponía que tenía sentido. Había vivido la mayoría de su vida con sus tíos, era sensato el sentirlos de esa forma… ¿No es así? –Cremia, encontraras a alguien– el sonoro resoplar de la pelirroja le arranco una sonrisa, al entender que quizás no habían sido las mejores palabras que ofrecerle a la ojiazul, pero eran la realidad.

–No seas incrédula, claro que encontraras a alguien– añadió con un tono divertido la pelicastaña para alejar un poco a la dueña de las hebras rojizas de su pecho, y proceder a limpiar las lágrimas que escapaban de sus ojos –Claro que eso significa, que seguirás la tradición familiar– una carcajada escapo de la peliguinda al sentir el manotazo que la más bajita había dejado en su brazo, las sonrojadas mejillas de Cremia le gritaban que quizás en verdad había tomado en cuenta dicha situación, arrancándole un sinfín de risitas a la más alta, quien intento evadir los siguientes abochornados manotazos de su prima.

–Tienes que casarte con un hombre de otra raza, sabes bastante bien que esa es la tradición– la sonora risa que escapo de los labios de la Hyliana le arranco una pequeña sonrisa de los labios a la mayor. Al menos por unos cuantos instantes, la más joven dejaría de pensar en la situación con Anju y Kafei. –Cielos no, enserio hay que romper esa tradición– comento la Hyliana con un tono entre divertido e incrédulo, aunque si era bastante cierto que en su familia se habían dado varias situaciones de ese tipo. –Mira que no saber que rasgos tendrán tus hijos, eso es algo que no suena muy agradable– menciono la pelirroja al mismo tiempo que presionaba el dorso de su mano intentando retirar toda la humedad que había quedado sobre sus ojos.

–No lo sé, quizás en algún momento encuentres un Zora que te robe el corazón– menciono entre risas la ojivioleta, mientras un sonoro 'Smack' resuena en las afueras del establo entrelazándose con la sonora carcajada de la más alta, al sentir el pequeño manotazo que la sonrojada pelirroja había colocado de nuevo sobre su hombro. El suave resplandor del sol en el cielo les lleva a retomar sus propios deberes, dejando el corazón de ambas más ligero al saber que en verdad se encuentran bien por ese instante. Todo está bien en el rancho, no hay problemas en los alrededores, no hay necesidad de que se aleje mucho de su hogar y el día aun es lo suficientemente joven, como para llevar acabo sus responsabilidades y el compromiso que decidió aceptar esa mañana.

Continuara…

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

Hybrid-Virus

Yo! Primero y antes que nada… no me linchen ¿Ok? Juro que cuando volví este año, estuve escribiendo del capítulo 3 al 10 de esta historia, pero finalmente la USB en la que la tenía falleció y solo pude recuperar archivos parciales del contenido original de los capítulos. Lo cual me partió el corazón por completo, porque enserio quería actualizar esta historia específicamente, pero iremos lento y seguro con ella, espero retomar un capitulo por mes para esta historia en específico.

Espero que quienes se mantuvieron a la espera de actualizaciones, aun se encuentren en los alrededores para que retomemos juntos este trabajo. Muchas gracias por su paciencia y cariño a la historia, el formato de escritura puede cambiar en cualquier instante, intente mezclar mi forma antigua de escribir y la nueva aquí, creo que se ve aceptable, pero si no les es cómodo, avísenme para modificarlo por favor.

¡Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos pronto!

¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!

"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"