Capítulo 6: Primeros preparativos
"Espera lo mejor. Prepárate para lo peor"
Iralene Martelé
18 años
Distrito 10
"Algún día seré tan grande que tú no podrás golpearme y todo lo que tú serás es malo"
Aún tengo presentes las lágrimas de mi tía cuando el coche que nos lleva a la estación arranca. Nunca la había visto llorar. Creo que eso ha sido lo peor de todo, peor incluso que el miedo o la incertidumbre. El miedo y la incertidumbre son abstractos, las lágrimas de mi tía son reales. Pude tocarlas cuando acaricié su mejilla para consolarla. Ella se sorprendió de que yo no llorara. Yo lloro bastante. Intento que ella no me vea, pero sé que lo sabe. No obstante, ahora no tengo ganas de llorar. Llorar no me sacará con vida de la arena y ahora todos mis esfuerzos deben encaminarse a ese propósito. No puedo permitirme tener uno de mis ataques en los juegos, así que debo estar lo más calmada posible.
En el coche estoy sentada junto a la ventana. A mi otro lado está Sabrina Callahan, nuestra primera vencedora, que habla animadamente con Neelas Amaranta, mi compañero de distrito. En un principio iban a sentarme al lado de él, pero dije que prefería ir junto a la ventana para ver el distrito por última vez. No es verdad, pero es una excusa más educada que decir que no quiero sentarme al lado de Neelas. No tengo nada contra él, pero intento evitar el contacto con hombres en la medida de lo posible. No me inspiran confianza después de lo que pasó. En el único en el que sigo confiando es en Rowen.
El coche se detiene en la estación y subimos al tren. Nunca había estado en un sitio tan lujoso. Incluso Neelas, que procede de una de las familias más ricas del distrito, se queda mirándolo todo con curiosidad. Sabrina intercambia una sonrisa de complicidad con Devora Carson, nuestra otra vencedora. Deben de estar acostumbradas a que todos los tributos reaccionen así.
Ellas mismas nos enseñan el tren. Luego nos dejan a cada uno en nuestro dormitorio, pero antes preguntan si queremos aliarnos. Neelas comenta que prefiere pensárselo, pero yo lo tengo claro. Dudo sobre cómo expresarlo sin sonar maleducada, pues tampoco quiero ofender a Neelas ni que él o las vencedoras piensen mal de mí.
–Creo que preferiría aliarme con otra chica. Me sentiría más cómoda –digo finalmente.
Los tres asienten y Neelas y yo entramos en nuestros respectivos dormitorios. Al poco rato Sabrina llama a la puerta. Ella va a ser mi mentora.
–Aún es pronto para pensar en una estrategia definida, Iralene, pero por lo pronto tienes posibilidades. Eres fuerte y pareces bastante decidida. Esta noche examinaremos a las demás tributos y buscaremos alguna con la que puedas aliarte. Después de eso podremos elaborar un plan más detallado. ¿Te parece bien?
Asiento con la cabeza. De todos modos yo ya tengo una estrategia, aunque no es una que me apetezca compartir con Sabrina: voy a ponerle la cara del cerdo de mi padrastro a todos los tributos; voy a hacerles a ellos todo lo que nunca he podido hacerle a él.
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Winston Morgan
18 años
Distrito 7
"las reglas están hechas para romperse. / Nada está hecho para romperse. / Las piñatas sí"
Observo los bosques del distrito alejarse por la ventana del tren. Siempre pensé que tendría que marcharme de aquí en algún momento, pero esperaba que fuera para servir como agente de la paz en algún otro lugar. La posibilidad de salir cosechado nunca se me pasó por la cabeza. Al fin y al cabo yo nunca he pedido teselas. Siempre he sido de los afortunados con pocas papeletas en la hurna, pero aun así he salido.
Sé que algunas personas se alegran ya que mi familia no es nada querida en el distrito. Yo por mi parte, pienso cumplir lo que dije en el escenario: voy a servir a mi distrito lo mejor que pueda y será un honor. Mi abuelo nunca fue un verdadero leal al Capitolio, pero sí que es un verdadero patriota del distrito siete y me ha enseñado a valorar a todos los tributos que ha dado este distrito y que han hecho lo que han podido por sobrevivir y traernos gloria.
Mi compañera está de pie a mi lado. Ella también mira por la ventana mientras sostiene en su mano un ramo de flores. Es una chica bonita, no deslumbrante, pero sí bastante guapa. Me pilla mirando sus flores y comenta:
–Mi papá las cogió esta mañana para mi mère. Siempre lo hace en los días especiales. Me las dio antes de despedignos en el edificio de justicia para que me dieran suegte.
Tiene un ligero acento del norte del distrito, aunque no tan marcado como el de las personas que viven allí. Seguramente sea del sur, pero su madre, su mère, como la ha llamado ella, provenga del norte.
–Es un ramo muy bonito, aunque yo no creo en que un objeto pueda dar suerte –respondo.
–Bueno, mala suegte tampoco me van a dar.
Eso tiene lógica, así que asiento. Luego ella señala el broche que sostengo en mis manos. Me lo dio Angela como recuerdo. Es una mariposa que mis padres le regalaron en su último cumpleaños.
–¿Ese broche va a ser tu recuerdo?
–Sí, me lo dio mi hermana pequeña.
–Oh, pensé que podría habégtelo dado una novia. Esas cosas románticas les gustan a los capitolinos. Alisa podría haber hecho algo con eso. Siempre puedes decir que lo es, de todos modos.
Me sorprende una salida tan fría. Yo aún no me he puesto a pensar en ese tipo de cosas. De todos modos no quiero que Alisa haga eso.
–No me gusta mentir.
–A mí tampoco. Ay, no te vayas a creer que soy una mentirosa ni nada de eso. Solo, bueno, aquí vamos a tener que hacer muchas cosas que no nos gusten.
Baja la cabeza y clava la vista en sus flores. Pienso en lo que me ha dicho. Es cierto. Siempre me he preciado de ser una persona amante de las reglas, pero las reglas de los juegos no me gustan. La idea de matar a otra persona va en contra de todo lo que creo. Normalmente las ironías no son lo mío, pero esta es demasiado ovbia como para no caer en ella: si mato no seguiré mis principios y si no mato, no seguiré las reglas. Pase lo que pase, tal y como ha dicho mi compañera, tendré que hacer algo que no me gusta.
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May Belle Swamson
16 años
Distrito 11
"Por fortuna conozco algo de magia / un talento que yo siempre poseí"
–Lo mejor es que vayais por separado. Las alianzas entre compañeros de distrito siempre salen mal en algún punto. Son más duras.
Ophelia Maddox, nuestra única vencedora, está sentada al otro lado de la mesa del comedor del tren. No hay rastro del escolta. Según Ophelia, nos ha cogido manía porque mi compañero le vomitó en los zapatos. No es culpa mía que eso pasase, pero en el distrito ya me culpaban por cosas que no eran mi culpa. Por lo que veo, en el Capitolio no será diferente.
–Yo no me aliaría con la bruja ni en un millón de años –replica Deacon.
Ophelia le dedica una mirada inescrutable. Luego se limita a comentar
–Bien, pues tú por un lado y la bruja por otro.
–Tengo un nombre. Además, no soy una bruja.
–Ya, claro. Eso diría una bruja –masculla Deacon.
–Sería una pena si no lo fueras, chica, la verdad. A los capitolinos les encantaría contar con una bruja en sus juegos y a los otros tributos tal vez les parezca interesante también. Una bruja podría ser una aliada valiosa y, sobre todo, una rival que inspire bastante miedo.
Dedica a deacon una mirada elocuente y él, ofendido, deja caer la cuchara sobre su plato de sopa.
–A mí no me da miedo.
–Ya, claro, eso diría alguien que tiene miedo –responde Ophelia parafraseándolo.
Él, molesto, vuelve la atención a su sopa. Yo pienso en lo que Ophelia ha dicho. Ser una supuesta bruja lleva perjudicándome toda la vida, pero aquí podría suponer una ventaja. Niego con la cabeza.
–No podría fingir que soy una bruja. Yo no sé mentir.
–Vamos, chica, no te estoy pidiendo que te pongas a lanzar conjuros en mitad del centro de entrenamiento. Solo tienes que dejar que los rumores corran. Yo puedo encargarme de esparcirlos. Tú solo tienes que no desmentirlos y que seguirme un poco la corriente
La miro dubitativa. Ophehlia tiene el respeto del distrito como mentora. Todo el mundo dice que es una mujer inteligente y capaz. Supongo que debería seguir sus consejos. Finalmente asiento con la cabeza.
–Lo intentaré –afirmo.
Ser una supuesta bruja ya me ha arruinado la vida en el distrito. A lo mejor aquí puede contribuir a salvármela. Ophelia parece complacida. Luego se dirije a Deacon, que ya ha terminado con la sopa y está comiéndose un muslo de pollo entre risitas.
–¿Qué te parece tan gracioso, chaval?
–Es que los pájaros vivos no me gustan nada, pero acabo de descubrir que muertos me encantan. Supongo que eso será lo que les pasa a los capitolinos con nosotros. Solo les gusta la gente de distrito cuando se están muriendo.
Lo miro espantada, pero Ophelia se echa a reír estruendósamente.
–Pues sí, chaval, sí. Eso es exactamente lo que les pasa a los capitolinos, pero más te vale no ir diciendo esas cosas por ahí. No creo que los capitolinos compartan tu sentido del humor.
–Nadie comparte mi sentido del humor, solo mi padre, bueno, y a lo mejor tú.
–Créeme, si llegas a vencedor, todo el mundo se reirá de tus chistes, pero para eso tenemos que pensar una estrategia. Ya tenemos una para nuestra supuesta brujita. Ahora toca pensar algo para ti.
Hago una mueca ante el apodo, pero supongo que tendré que acostumbrarme. Para los capitolinos y mis compañeros tributos voy a ser una bruja. No es algo realmente nuevo para mí, aunque una parte de mí espera que la estrategia no cuaje. Estaría bien poder ser yo misma por una vez.
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Astor Caverly
16 años
Distrito 1
"La soledad es peligrosa. Cuando estamos solos demasiado tiempo, poblamos nuestro espíritu de fantasmas"
Jewel y Borealisse se sientan en uno de los sofás delante de la tele. Él le dice algo al oído y ella asiente. Él ha sido entrenador de ella personalmente, así que están bastante compenetrados. Yo he entrenado también con Pretty, pero no de manera personalizada, sino siempre con otros chicos y chicas. Ella y Luster ocupan otro sofá, así que yo me siento en un sillón. No es como si me importara estar solo. Lo llevo estando desde la muerte de Gave y Raphael.
Gave debería estar aquí. Él era el único de los tres que quería presentarse voluntario, pero Gave está muerto. Raphael lo mató con su espada. No fue a propósito, claro está. Estaban practicando movimientos de pelea mientras yo miraba el mapa para intentar averiguar dónde estaba el siguiente punto de la carrera de obstáculos. Teníamos que completar diez sellos y llevábamos seis, pero no había manera de encontrar el séptimo. Cuando por fin lo hallé, Gave estaba llamando bruto a Raphael entre risas mientras se ponía una tirita en el corte. Era muy pequeño y ninguno de los tres le dio importancia hasta que Gave comenzó a ponerse pálido y se cayó al suelo sin conocimiento.
Según me explicaron después, Raphael había cortado una arteria importante, la femoral o algo así. No presté demasiada atención. En ese momento el dolor era incluso más fuerte y absorbente que ahora. Tampoco comprendí del todo lo que le pasó a Raphael. Me dijeron que murió en custodia policial, pero nunca me quedó claro de qué modo lo hizo.
El caso es que el elegido soy yo y tengo que concentrarme. Aemilia Chase ya se encuentra en la pantalla acompañada de Lucius Malone para que todo Panem conozca a los tributos de este año.
En la pantalla, Borealisse y yo salimos bien. Lucius comenta que ella no es el prototipo de chica rubia y guapa del uno y Aemilia le contesta que no sea grosero, que una profesional no se mide por su belleza. A Borealisse parecen sentarle fatal ambos comentarios.
En el distrito dos los tributos son lo de siempre, grandes, fuertes y rudos. Un gran contraste con los del tres: un chico bajito y una chica totalmente anodina. Mi padre, siempre optimista, diría que no hay que subestimar a nadie, que todo el mundo puede tener un as bajo la manga. Mi madre, mucho más pragmática, diría que la gente suele ser lo que parece. Esos chicos parecen insignificantes.
La chica del cuatro no es una sorpresa, pero el chico sí. No acepta voluntarios. Podría significar que es muy bueno, o simplemente que él cree que lo es.
–¿De qué va ese? –pregunta Jewel.
–Nerea dice que el voluntario es amigo suyo y que no quería llevar su muerte en su conciencia –contesta Luster.
Su tono deja claro la tontería que le parece la actitud del tal Beomgyu. Jewel pone una mueca de desprecio y Pretty suspira.
–Un blando, lo que nos faltaba. Y yo que pensaba que este año íbamos a tener una alianza normal.
–Y la vamos a tener –Luster nos mira seriamente–. Este año no queremos sorpresas: alianza de seis y si se puede de siete o de ocho, así que nada de peleas internas.
Dice esto último mirando fijamente a mi compañera. Borealisse asiente con la cabeza y hace un gesto militar. En la mirada de Luster hay un brillo de tristeza. Solo es un segundo, pero lo reconozco. Él también está pensando en alguien a quien ha perdido. No obstante, continúa hablando.
–Id fijándoos en los demás por si veis alguno al que podamos fichar para la alianza. He estado informándome y me han dicho que hay por ahí uno que se estaba preparando para agente de la paz y en el nueve el chico pinta interesante.
Por lo pronto los del cinco no parecen mucho tampoco. La chica es muy bajita y el chico tiene la cara llena de granos. En esta ocasión es Aemilia quien lo comenta y Lucius le dice que es una superficial. Ambos se ríen. Luego se ponen más serios cuando llega la cosecha del seis.
–¡Dos hermanos! ¿Esto había pasado alguna vez? –pregunta Pretty.
–No, nunca –responde Luster–. Será interesante ver cómo se desenvuelven. Si el chico decide hacer de buen hermano mayor, puede ser una buena facultad que aprovechar.
–Amenazamos a la hermanita y él se nos pondrá en bandeja ¿no? –interviene Borealisse.
–Podría ser, sí. Sigamos viendo a ver qué más hay.
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Jericó Clockwork
17 años
Distrito 2
"Lo cómico es simplemente una manera divertida de ser serios"
–Qué poquita cosa la del siete. Ella y la del cinco podrían formar la alianza de las bajitas.
Lo he dicho en voz baja para que nuestros mentores no nos oigan, pero Casian es casi tan severo como ellos y no se ríe.
Bufo y sigo prestando atención a la pantalla. El chico habla del honor que supone servir a su distrito. Eso no es normal en un no profesional.
–Tened un ojo puesto en ese –aconseja Chris.
Este año él está al mando. Enea ha preferido quedarse en el distrito. Según he oído, su mujer le pidió que lo hiciera.
El distrito ocho pasa sin pena ni gloria, pero el nueve es rarísimo. La chica parece despertar mucho respeto y murmura algo sobre que espera que la fuerza del distrito le dé valor. El chico se presenta voluntario. Los vencedores lo miran con sorpresa y él se limita a soltar una risita baja y algo escalofriante.
–Con ese habrá que tener cuidado. Deberíamos averiguar por qué se ha presentado.
Iulius parece pensativo. Finalmente dice:
–A lo mejor convendría tenerlo en la alianza. Parece peligroso y así podríamos tenerlo controlado.
–O a lo mejor nos la desestabiliza por completo. No sé, no me convence la idea. Creo que este año deberíamos mantenernos alejados del nueve.
–De todos modos, intenta hablar con Alexia a ver qué te cuenta.
Chris hace un gesto afirmativo. Nada interesante en el diez. En el once la chica levanta un montón de murmullos mientras que el chico sube al escenario riendo, solo él sabrá por qué. El doce cierra con una niña llorando, como todos los años, pero el chico es diferente. Para empezar, es guapo y para terminar, en lugar de llorar recita unos versos.
–A ese sí que no me importaría echarle un ojo más de cerca –le susurro a Casian.
De nuevo mi compañero, duro cual granito, no se ríe.
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Tricott Eight
18 años
Distrito 8
"La mejor forma de llegar a cualquier parte es tener una buena compañía"
Linette apaga la televisión con un suspiro. Parece cansada, pero también pensativa. El resumen de las cosechas acaba de terminar y estamos los dos solos. Nuestro mentor se perdió en cuanto subimos al tren y el escolta cenó con nosotros, pero luego se fue a la cama. Según él, no piensa hacer el trabajo de Woof porque no le pagan para ello.
Todo el mundo en el distrito sabe que Woof toma drogas, pero hasta Chanel, nuestro escolta, ha reconocido que normalmente tarda un poco más en pasar de los tributos definitivamente. Al parecer le afectó que el año anterior la chica estuvo a punto de llegar a la final y no lo consiguió.
–Estaba más esperanzado que nunca, así que ahora está más desmotivado que nunca –nos ha explicado.
Linette se ha hecho cargo de la situación. Ella fue quien me sugirió que viéramos juntos el resumen y ahora parece tener ganas de comentarlo.
–Hay varios tributos bastante fuertes y algunos son guapos, que es algo que al Capitolio le gusta mucho. También están los dos hermanos, que seguro que atraen mucha atención. Con todo eso, lo mejor es que nos busquemos una alianza.
–Los profesionales se ven competentes este año –respondo yo–. Eso es bueno. Alguno de ellos podrá ayudarnos.
–¿Ayudarnos?
–Al intruso y a mí. Alguno de ellos podrá separarnos. No me fío de los otros, podrían hacer mal el corte. Los profesionales tienen más experiencia con las armas y seguro que lo harían mejor. El chico del dos por ejemplo se ve muy centrado.
–¿Pretendes que el chico del dos te mate?
Suspiro. Otra vez tengo que explicar esto. Hacía tiempo que no me pasaba. En el horfanato todos lo sabían ya. Le ofrezco a Linette la explicación de siempre. Ella me mira con los ojos muy abiertos.
–A ver si lo he entendido bien. Piensas que tu pierna es en realidad un intruso y quieres que un profesional te la corte para que puedas ser libre. ¿Es así?
–Sí. Realmente todos tenemos un intruso en nuestro cuerpo.
Se queda pensando unos segundos, como procesando la información. Al menos no se ha reído ni me ha dicho que estoy loco. Es una buena señal.
–La cosa es que ¿por qué iba a ayudarte un profesional? Si te corta la pierna, el intruso o lo que sea, ya de paso aprovecharía para matarte.
–No lo había pensado. A lo mejor podría hacer un trato con él o algo así.
–¿Qué tienes tú para negociar?
–Pues no lo sé realmente. Soy bastante listo, pero imagino que ellos tampoco serán tontos. La gente suele creer que sí porque piensan que la fuerza y la inteligencia están reñidas, pero realmente si no fueran listos y no supieran de estrategia yo creo que no los elegirían.
–Yo creo que no es de ser muy listo presentarse voluntario, la verdad.
–Tendrán sus motivos. Yo nunca había pensado en presentarme, pero cuando me escogieron me alegré. Al principio estaba asustado, pero luego el intruso me sugirió lo del profesional y ya le vi el lado positivo.
–Pensaba que el intruso y tú os odiábais.
–Sí, nos odiamos, pero tenemos un objetivo común que es librarnos del otro.
–Ya, de todos modos la idea del profesional me sigue pareciendo ridícula.
Linette me cae bien, pero no me gusta dar vueltas a lo mismo, así que me encojo de hombros.
–Si me mata, mejor para ti. ¿No?
–No, bueno, sí, supongo que sí. No estoy acostumbrada a esto. Normalmente cuido de otras personas, de mis hermanos. Mi instinto es proteger a los demás, no pensar formas de matarlos.
[Piensa que estás loco, como todos los demás, pero te ve como a uno de sus hermanos pequeños y te sigue la corriente]
–Cállate. No la conoces.
[tú tampoco]
Eso es verdad, pero Linette me da buena espina. Me recuerda a Dalley.
–¿Estás hablando con él? –pregunta Linette. Hay un poco de aprehensión en su voz, pero intenta disimularlo.
–Sí. Dice que no se fía de ti.
Ella suelta un gran suspiro.
–Tengo nueve hermanos pequeños. He escuchado excusas para no hacer la tarea, pesadillas, sueños e historias inventadas, incluso delirios de cuando a Delia le dio la fiebre alta, pero nunca había oído que una pierna no se fía de mí.
–No es una pierna, es un intruso.
–Lo que sea. Es tardísimo. Deberíamos irnos a la cama. Mañana en el desayuno podemos hablar de estrategias y esas cosas. No sé si nos conviene una alianza entre nosotros o no, pero ya que no tenemos mentor, lo mejor es que nos ayudemos en lo que podamos por ahora.
Se marcha sin esperar mi respuesta. Está acostumbrada a ordenar y ser obedecida. No me encanta la perspectiva de que me mangoneen, ya tengo bastante con el intruso y sus comentarios insidiosos, pero me agrada tener alguien con quien hablar y que está dispuesta a escucharme. Mañana veremos si podemos ponernos de acuerdo en algo.
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Kaylee Walsh
15 años
Distrito 6
"Un conejo astuto tendrá tres aberturas en su guarida"
Es muy tarde, pero a pesar de haber hecho todos mis ejercicios de meditación para relajarme, no consigo que me entre el sueño. El traqueteo del tren me recuerda constantemente que no estoy en mi casa y eso a su vez me recuerda toda la situación. Salir cosechada ya es mala suerte, pero que Everett haya salido también ya es el colmo.
Me pregunto si mi hermano estará dormido. Él siempre ha tenido el sueño fácil. Cuando era pequeña y tenía pesadillas, nunca se despertaba si me metía en su cama. Recuerdo que me abrazaba en sueños y a la mañana siguiente se sorprendía de encontrarme allí. Hace años que no voy a su cama por las noches, pero de repente eso es justo lo que tengo ganas de hacer.
Me levanto y me pongo las zapatillas. Son mucho más mullidas que las que tengo en casa y tienen forma de conejito. Nunca he visto un conejo real, solo en los libros y en los juegos. A menudo los tributos cazan conejos para comer porque son animales que suelen estar en la arena. Se me hace raro pensar en comerme algo tan bonito y esponjoso, pero sé que no debo pensar así. Tengo que hacer lo que sea para sobrevivir. Comer conejitos no será lo más duro.
Entro en la habitación de Everett. No está dormido y se sienta en la cama cuando me ve.
–¿Tú tampoco puedes dormir? –pregunta.
–No. No dejo de darle vueltas a todo lo que ha pasado hoy: primero la cosecha y luego toda esa charla sobre estrategias.
Nuestros mentores han sido muy amables, en especial Lisbeth y Matthew. Idylla apenas ha hablado. Creo que se siente algo cohibida ya que es su primer año como mentora. Oficialmente ella va a mentorearme a mí y Lisbeth a Everett, pero como vamos a ser aliados, los tres vencedores van a trabajar en conjunto.
El caso es que por muy agradables que sean, la conversación ha tratado sobre todo de estrategias y formas de sobrevivir en la arena, de potenciales aliados y tributos débiles y fuertes, así como de objetivos. Es todo demasiado abrumador.
Me meto en la cama de Everett. Él se tumba a mi lado y me abraza.
–Voy a protegerte, Kaylee –me susurra.
–No, cuidaremos el uno del otro, como hemos hecho siempre.
Eso lo tengo decidido. No quiero ser una carga para Everett. Soy tan capaz de luchar y defenderme como él. Ya lo dije en la cena. Nuestra alianza será en igualdad de condiciones. No quiero que él me trate como a una niña pequeña ni que intente librarme del peligro afrontándolo él.
Mi hermano no contesta. Sé que está pensando que al final hará lo que quiera y sé que será así, pero yo también lo haré. Si él quiere protegerme a mí, yo quiero protegerlo a él.
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Louie-Louie Odity
16 años
Distrito 12
"Sé que siempre fui yo ruiseñor, tú la rosa"
Hay mucha gente esperándonos en la estación. Apenas daremos un corto paseo hasta el coche que nos llevará al centro de renovación, pero es una buena oportunidad para causar buena impresión en los capitolinos.
Mientras el tren aminora la marcha cojo la mano de Gil. La niña está algo nerviosa. No está acostumbrada a que la vea tanta gente. Ciertamente es una chiquilla encantadora, dulce y agradable. Esta mañana apareció vestida con ropa de lo más estrafalario y al preguntarle me confesó que había visto ropa tan bonita en el armario que no había sabido decidirse y se había puesto un poco de todo.
–Además, aquí en el Capitolio todo el mundo viste raro, así que me pareció que yo podía hacerlo también.
Me eché a reír. Desde luego la moda capitolina puede ser rarísima, pero hasta ellos intentan combinar de cierta forma. Me la llevé de vuelta a su cuarto y la ayudé a escoger un atuendo mejor. Ella me lo agradeció con una sonrisa enorme. Anoche estuvo contándonos su historia. Es una pobre criaturita de la Beta. Nunca ha tenido demasiado y desde la muerte de su madre prácticamente nadie le ha prestado atención, así que bebe de la que yo le doy como un sediento bebería el agua de la lluvia.
Las puertas se abren y salimos al exterior. La gente nos mira. Gil y yo aún vamos cogidos de la mano. Con las manos que tenemos libres saludamos y lanzamos besos a los capitolinos mientras sonreímos. Gil lo hace tímidamente, pero eso la hace parecer más adorable. Yo, por mi parte, despliego todos mis encantos y guiño el ojo a alguna capitolina que me mira arrobada.
Estoy seguro de que estamos quedando muy bien. Somos el galán y la damita. No sé nada de matar ni de supervivencia, pero soy un maestro en la otra parte de los juegos, el espectáculo, y sé que este tipo de actuación vende.
Seguramente entremos juntos en la arena. Me parece bien, aunque preferiría que fuéramos tres o cuatro. Tal vez una guerrera valiente que nos protegiera a ambos como la chica fuerte del diez o quizá alguno de los chicos, aunque tratar con las chicas siempre se me ha dado mejor.
Ya tendremos tiempo de decidirlo. Por ahora subimos al coche. Malcolm, nuestro mentor, parece muy complacido. Solo espero que nuestros estilistas sean competentes. La belleza es un arma muy poderosa, tanto en la vida como en los juegos.
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Karmilla Du Mourier
30 años
Vigilante jefa de los juegos del hambre
"Se quitó la capa y recibió a la muerte como a una vieja amiga"
Todos los tributos han llegado ya. Ahora mismo deben estar en el centro de renovación. Son apenas las once de la mañana y en la ciudad brillará el sol, pero en mi arena es la luz de la luna la que ilumina el cielo nocturno, como siempre.
Son unos tributos bastante pintorescos: un cantante, una supuesta bruja, una medium, dos hermanos y un chico que cree que una de sus piernas es un intruso son algunos de los más interesantes, así como el voluntario del nueve que nadie sabe para qué se ha presentado y que es sospechoso de cosas bastante extrañas. Ayer, tras la cosecha, se produjeron varias revueltas en ese distrito. Algunas personas se reunieron para incendiar casas y edificios públicos. Dicen que todo fue por él.
De todos modos eso no me preocupa. He venido a verificar lo que yo mandé hacer en cuanto terminaron las cosechas y sonrío satisfecha al comprobar que se ha cumplido al pie de la letra.
Las veinticuatro tumbas ya tienen sus nombres correspondientes, los de los veinticuatro tributos que entrarán aquí a morir. Debajo de cada nombre está la fecha de nacimiento. La fecha de la muerte se anotará cuando ocurra. No falta mucho en la mayoría de los casos. Solo una tumba permanecerá sin fecha. Cada vez falta menos para saber la de quien será.
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Me he propuesto hacer una actualización por semana. Espero poder cumplirlo. Aquí tenéis el tren. La semana siguiente vendrán los desfiles.
Ya he dicho que los comentarios no son obligatorios y tampoco lo es hacer la encuesta, pero ambas cosas me hacen bastante ilusión.
Las citas son un dicho popular, un verso de la canción Mean de Taylor Swift, parte de un diálogo de Brooklin 99, unos versos de Pobres almas en desgracia de La sirenita, una frase de Guy de Maupassant, una de Peter Ustinov, otra de H Jakcson Brown JR, la de Kaylee no encuentro quién la dijo y por último el principio de la canción Un caballero de Morat y parte del cuento de los tres hermanos de J. K. Rowling.
