Capítulo 7: Pasarela

"Somos escaparate, también el mejor postor"

Rita Meadowbrook

17 años

Distrito 3

"Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos"

–Ya está todo listo. Esta noche lo haremos.

Linus Perry parece satisfecho. El y Ryo intercambian una sonrisa. Mi compañero de distrito tiene una sonrisa realmente bonita de esas enormes que van acompañadas por un par de hoyuelos. No obstante, él no parece ser muy consciente de eso. No parece que la use para conseguir lo que quiere ni para dar a la gente una falsa impresión. Simplemente sonríe cuando le apetece. Es una forma muy estúpida de malgastar un recurso tan bueno para manipular como es una sonrisa. Claro que Ryo no parece ser demasiado inteligente en ese aspecto, no cuando ha compartido su mayor ventaja conmigo desde el primer momento.

De eso es de lo que nuestro mentor estaba hablando. Esta noche un médico de confianza de su estilista nos implantará a los tres el chip que Ryo ha inventado para poder comunicarnos cuando estemos en la arena. Otra persona no lo habría compartido conmigo o me hubiera hecho alguna clase de chantage con él, pero Ryo me dedicó una de esas sonrisas radiantes y me dijo que no me preocupara, que él tenía un plan.

Al principio cuando me lo contó no estaba muy segura de que el Capitolio fuera a permitir algo así, pero Linus cree que no tienen por qué descubrirlo. No es que tenga mucha confianza en mi mentor, ni en nadie que no sea yo, pero finalmente he decidido que es mejor arriesgarme. Lamentaría no haberlo hecho si las cosas le salieran bien a Ryo.

Ahora nuestro mentor está hablando sobre el desfile. Nos pide que sonriamos y saludemos al público. No pienso hacer nada de eso, pero tampoco quiero discutir. Luego si Linus me pregunta por qué no saludé y sonreí me escudaré en mi timidez. Es lo que llevo haciendo desde que subí al tren: parecer tímida y asustada, asentir cuando Ryo me propuso que al ser compañeros de distrito podríamos ser también aliados y unirme a este loco plan de los chips que conectarán nuestras mentes.

Ryo ha demostrado ser un aliado útil por el momento, pero no es fuerte ni sabe de armas. Es, de hecho, un aliado más útil en esta fase de antes de la arena de lo que creo que será una vez estemos en ella. Es por eso que no planeo entrar en los juegos realmente con él y, precisamente gracias a su invento, ahora tengo una baza que poder explotar para conseguirme una alianza mejor.

()()()()()()()()()()()()()

Jonathan Stock

15 años

Distrito 5

"Los vampiros podían salir de entre los muertos, de las tumbas y de las criptas, pero, hasta la fecha, nunca habían logrado salir de un gato"

Hago mi mayor esfuerzo para no rascarme la cara. Mi estilista me la ha embadurnado de una crema que se supone que hará desaparecer mis granos. Ya me avisó de que me picaría por un rato, pero no imaginaba que el picor sería tan fuerte.

Al menos el disfraz que me ha puesto es bastante decente. Voy vestido de operario de una central, o de lo que él cree que es un operario de una central. Llevo un traje con los pantalones y la chaqueta negros y la camisa blanca, cosa que es más propia del jefe de la central que de uno de los operarios, el pelo muy repeinado y por encima de la dichosa crema me han pintado la cara de blanco y me han puesto ojeras. Sí que es cierto que los operarios son pálidos por la falta de luz y que tienen ojeras por la falta de sueño, lo que no tienen son los colmillos de plástico que me ha puesto al final. Cuando le he preguntado me ha soltado que:

–Ya lo sé, cariñín, pero es que con todo eso de la piel pálida y las ojeras se me han venido a la cabeza los vampiros y ¿por qué no combinar? Ahora eres un operario vampiro. ¿No te parece maravilloso?

Dicho esto me tendió una capa larga y roja que completa mi atuendo. Voy hecho un auténtico esperpento, pero al menos estoy cómodo y no voy demasiado ridículo.

Mi estilista me deja en el carro y me recuerda por enésima vez que no me rasque.

–E intenta parecer aterrador, Jonathan. Recuerda que eres un vampiro.

Se le ha olvidado lo de operario. Cada vez estoy más convencido de que este señor hubiera vestido de vampiro al tributo que le hubiera tocado fuera del distrito que fuera. No me molesto en decirle que no me llame Jonathan, sino Stock, que es como me llama todo el mundo. De todos modos ya se aleja sonriendo feliz, supongo que por haber llevado a cabo su fantasía personal. Al menos alguien está feliz con esta situación.

En lo de parecer aterrador sí que me quedo pensando. Felicity, mi mentora, dijo que debía sonreír y parecer alegre. ¿A cuál de los dos tengo que hacer caso?

La llegada de Angie interrumpe mis pensamientos. Mi compañera de distrito va enfundada en un vestido amarillo con una falda enorme.

–Mira, Stock. Soy el sol. ¿A que es bonito? Creo que he tenido mucha suerte. Además, el vestido es tan amarillo que todo el mundo tendrá que verlo y se acordarán de mí. ¿Te imaginas? Seré Angie, la chica del sol, o no, mejor, Angie, la chica de las llamas.

Gira sobre sí misma para que vea el efecto que crea su vestido al girar. No parece fuego exactamente, sino más bien lo que es, algo amarillo girando, pero ella parece muy complacida.

–Podrías ser Angie, la chica en llamas –comenta un chico sonriendo a mi compañera.

–No, qué nombre tan estúpido. Parece que me estuviera quemando. La chica de las llamas suena mejor.

Él niega con la cabeza. Va vestido con un mono de granjero con grandes manchas rojas y lleva en la mano una herramienta que no reconozco. Imagino por el traje que es el del diez. Lo vimos ayer en el resumen de las cosechas, pero no me quedé con su cara realmente.

–La chica en llamas suena mucho mejor, es más fácil de pronunciar porque las vocales de "chica" y "en" se juntan en la lengua.

–Pues a mí la chica de las llamas me sigue sonando mejor. ¿Tú que piensas, Stock? ¿Cuál te suena mejor?

–Me da igual. De todos modos si te ponen un mote lo harán los capitolinos, no nosotros.

Sé que al decir esto me he puesto rojo, siempre me pasa cuando hablo con chicas a las que conozco poco y Angie y yo solo nos conocemos desde ayer. De todos modos seguro que no se nota entre la crema y lo que me han puesto para que tenga la palidez del vampiro operario que se supone que soy.

El chico del diez asiente con la cabeza.

–Cierto, nosotros aquí no tenemos poder de decisión, pero eso sí, te ha tocado un vestido precioso. Soy Neelas, por cierto.

Después sonríe. Es como Angie, sonriente hasta en esta situación. Ella le devuelve la sonrisa antes de presentarse a sí misma y a mí y empezar con él una conversación sobre el resto de trajes de los tributos. No me interesa mucho el tema, pero me concentro en oírlos a ver si así dejo de pensar en el picor.

()()()()()()()()()()()()()

Morganne Tinúviel

18 años

Distrito 9

"La esposa del César no solo tiene que ser decente, sino además parecerlo"

Cruzo mis brazos en torno a mi pecho. Realmente el traje que me han puesto no lo deja al descubierto ni nada por el estilo, pero no es tan ancho como las ropas que habitualmente me pongo. Llevo una túnica blanca y larga, algo ajustada por arriba y con vuelo por abajo. La parte de la falda está adornada con distintos tipos de grano y me han recogido el pelo en una trenza de espiga.

–¿Lo pillas? De espiga, jaja.

Me abstuve de decirle a mi estilista que hasta un niño de cinco años lo pillaría y ella tampoco se molestó por mi falta de risas ante su supuestamente ingeniosa salida.

Ahora estoy sola junto al carro. Loki se ha ido a dar una vuelta. Creo que pretende poner el oído a la conversación que están manteniendo los de la alianza profesional. Es un chico de lo más extraño. Nadie sabe qué es exactamente lo que pretende al haberse presentado voluntario para los juegos y esa actitud de líder supremo no me gusta. Es como si fuera por ahí gritando "Eh, soy alguien al que tener en cuenta a la hora de seleccionar posibles víctimas".

De todos modos le ofrecí una alianza. Puede que no sea mi persona favorita en el mundo, pero al menos es de casa. La rechazó, pero hemos hecho un pacto para que, si nos encontramos en la arena, nos ayudemos en caso de necesidad. Me parece bien. Yo por mi parte tengo en mente a una aliada un poco más discreta.

Dudo si acercarme a ella en persona o dejar que Mark, mi mentor, vaya a hablar con su mentora. No me siento segura con esta ropa. No es mi traje de medium, ni siquiera llevo tacones altos. Llevo unas sandalias planísimas bajo las cuales puedo sentir perfectamente el suelo que hay bajo mis pies. Con mi ropa sé quién soy: la señorita Morganne, la medium del distrito nueve. Con esta ropa no tengo la sensación de ser ella, no parezco una medium. Parezco un tributo en los juegos del hambre y los tributos en los juegos siempre están asustados.

La observo con el rabillo del ojo. Su compañero de distrito está hablando con los del cinco, así que ella también está sola. Sé cómo se llama: Iralene Martelé, pero no sé nada más. Mark me dijo que intentaría averiguar todo lo posible sobre los tributos, pero aún no lo ha hecho. Sería más fácil así porque sería como hablar con mis clientes. En el distrito nueve todo el mundo lo sabe todo de los demás y así es fácil conversar. Además, mis clientes me cuentan todo lo que yo necesito saber de ellos mientras que aquí, en los juegos, todo el mundo se esfuerza porque los demás sepan de ellos lo menos posible.

Alguien más parece haberse fijado en Iralene. Es normal, es una chica bastante fuerte. Se trata del tributo masculino del doce. Ese chico es un seductor, desde el principio lo marqué como alguien con quien hay que tener mucho cuidado. No obstante, Iralene no parece estar cayendo rendida a sus encantos, más bien parece estar incómoda e intenta alejarse de él.

–Ay, pero, querida, no seas medrosa. Yo solo pretendo decir que me pareces hermosa. Además, te ves fuerte y valerosa, como una guerrera victoriosa. Yo solo soy un poeta, pobre cual mendigo, pero me gustaría formar una alianza contigo. Sería el tributo más afortunado, de todos cuanto en estos juegos han cosechado.

La compañera del chico, que permanece detrás de él en un discreto segundo plano, lo mira envelesada. No obstante, Iralene Martelé le dedica una mirada fulminante.

–No estoy interesada en una alianza contigo, lo siento.

Escucho con atención. Necesito saber si el rechazo es algo personal contra el chico o si mi posible aliada quiere entrar a la arena sola. El poeta del doce se lleva una mano al corazón.

–Tus palabras realmente me apenan. ¿Puedo saber al menos el por qué de esta condena? Admito sin pudor que no soy un gran luchador. Debo ser sincero, no soy un gran guerrero. Mas aún así a esta alianza otras cualidades puedo aportar, y por tenerte conmigo todo lo que me pidas, te aseguro que te lo voy a dar.

Me pregunto si este galanteo barato le funcionará de verdad. Por la cara de la del once, deduzco que sí. En esa tengo que fijarme bien. Según mark corre el rumor de que es bruja. La han vestido como tal, con una túnica negra, larga y ancha y un sombrero picudo. Lleva en las manos una cesta de mimbre repleta de manzanas, supongo que para que el traje guarde alguna semejanza con la industria de su distrito. Al menos ha tenido mucha más suerte que su compañero, que va vestido de espantapájaros.

Iralene niega con la cabeza y el chico del doce, Louie-Louie, que se llama, le pone una mano en el brazo. Parece que no está acostumbrado a ser rechazado y no sabe bien qué hacer. Ella intenta retroceder, pero choca con el carruaje. Louie-Louie la suelta de inmediato, pero no hace ademán de irse.

–Creo que deberías dejarla. Ya te ha dicho que no está interesada –le dice la chica del once, May Belle.

–Haz lo que te dice. Es una bruja y podría echarte mal de ojo –añade su compañero.

Ella duda un segundo antes de asentir con una expresión demasiado seria para ser real. Es entonces cuando lo sé. Esa chica no tiene nada de bruja, ni ella misma cree que lo es. No obstante, cuando Louie-Louie se marcha se acerca a mi potencial aliada y comienza una conversación con ella. Me adelanto para unírmeles. Esa chica no es una bruja por mucho que lo parezca, pero yo, por mucho que lleve este ridículo disfraz, soy la señorita Morganne y no voy a permitir que se me adelante.

()()()()()()()()()()()()()

Casian Marte

18 años

Distrito 2

"Una casa dividida en contra de sí misma no puede sostenerse"

–Otro año más que vamos de gladiadores. Al menos los del año pasado eran dioses o algo así.

No presto mucha atención a las quejas de Jericó. A mí el traje que nos pongan no me importa demasiado. No obstante, sé que a mi compañera le molesta mucho que no le conteste, así que respondo:

–Las estadísticas dicen que los patrocinadores se inclinan más por aquellos tributos que parecen fuertes y con estos trajes nosotros lo parecemos.

–Las estadísticas son como la pirita. Lo ponen todo brillante, pero a la hora de la verdad no sirven para nada. Las estadísticas decían que Linus Perry y Alexia Swift no sobrevivirían al baño de sangre y los dos son vencedores.

–No siempre aciertan, claro, pero eso no significa que no sean fiables.

–Pirita pura, Casian, ya te lo digo yo.

–¿Eso es lo que sois los tributos del dos de este año?

El comentario proviene de Borealisse, la profesional del uno, que se acerca con su compañero. Los chicos del cuatro están viniendo también.

–No, Casian y yo somos puros diamantes, brillantes y duros. ¿A que sí, compañero?

Asiento con la cabeza, aunque tanta metáfora con rocas empieza a cansarme. Por suerte los del cuatro ya están aquí y comenzamos con las presentaciones oficiales. Con el carácter un tanto peleón de Jericó me estaba temiendo una pelea por el liderazgo, pero a ella le da igual liderar y acepta sin reservas la candidatura de la chica del uno. Tanto su compañero como los del cuatro están de acuerdo y yo tampoco tengo inconveniente, así que ese punto queda zanjado de inmediato.

–Vale –dice entonces Borealisse–, Luster nos ha dicho que estaría bien buscar un séptimo integrante este año y hemos estado mirando candidatos. El del siete es el que más prometedor nos parece porque se estaba preparando para ser agente de la paz. ¿Qué pensais?

–Nosotros también hemos estado pensando en eso y nos parece que podría ser buena idea –respondo yo y por una vez Jericó asiente sin decir nada.

Vivi, la chica del cuatro, no parece muy convencida, sin embargo.

–No sé, no sé, ¿creéis que es buena idea meter a alguien que no ha recibido la formación de un profesional? Por mucho que se estuviera preparando por su cuenta no ha entrenado como nosotros.

–Siempre podemos ponerlo a prueba en estos días y ver de qué es capaz.

No parece que al chico del uno le importe mucho lo que acaba de decir, pero la idea es buena de todos modos.

–Siempre podemos retirar nuestra propuesta de alianza si el chico no nos convence. No es como si él pudiera hacer nada para vengarse. Lo digo para no decirle directamente que está a prueba. Así veremos cómo es en realidad.

Jericó es un poco bruta, pero tiene razón. Será mejor si él no sabe que está a prueba. Además, si decidimos que nos gusta no habrá necesidad de dejarlo tirado. Vivi parece conforme con el plan y yo sonrío. Recuerdo la alianza del año pasado, con cinco miembros y tan caótica. A nosotros no nos pasará lo mismo. Las estadísticas dicen que a los profesionales les va mejor cuando están unidos y nosotros lo estamos, al menos por el momento.

()()()()()()()()()()()()()

Vivi Violet Spir

16 años

Distrito 4

"No te fíes de nadie porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad"

Me subo de un salto a mi carro. El traje que llevo es bastante cómodo, es un vestido ligero cuya forma imita a los tentáculos negros y morados de un pulpo que caen por mis piernas como si fueran flecos. Soy Úrsula, una antigua diosa del mar a la que algunos pescadores veneran. Es un disfraz un poco pretencioso, así como un poco siniestro teniendo en cuenta la clase de cosas que la gente le pide a la diosa y los sacrificios que supuestamente ella y sus sacerdotisas piden a cambio.

El disfraz de Beomgyu es mucho más alegre. Va vestido de pirata y hasta le han puesto un lorito de pega en el hombro.

–Si lo llego a saber me traigo mi propio loro –me ha comentado–. Es mucho más bonito y hasta sabe hablar.

Él ha ido con Jericó y Borealisse a hablar con el chico del siete. Hemos pensado que mejor no ir todos para no intimidarlo.

–O al menos no hacerlo antes de tiempo –se ha burlado Jericó.

No sé qué pensar de la alianza. Realmente, el propio concepto de alianza profesional es extraño. Todos aquí tenemos un solo objetivo que es ganar y llevamos años preparándonos para ello. No obstante, se supone que durante unos días debemos confiar los unos en los otros. Se supone que para eso están las alianzas, pero yo no creo que pueda bajar la guardia con ninguno de ellos.

El chico del nueve lleva un rato rondando por aquí. Le dedico una mirada reprobatoria. ¿Cree que no nos hemos dado cuenta de que nos está espiando? Él hace como que no se entera y se acerca al carro de los del tres como quien no quiere la cosa. No me fío nada de él. Se presentó voluntario y aún nadie sabe por qué.

Beomgyu vuelve entonces y se coloca a mi lado.

–Oficialmente somos siete.

–Bien –respondo– ¿Qué impresión te ha dado el chico?

–Parece muy centrado, igual que tú. Creo que te va a caer bien.

No busco que me caiga bien, pero no me molesto en decirle nada a Beomgyu. Al fin y al cabo, por mucho que él fuera a la academia no estaba entrenando especialmente para los juegos. Él, igual que el chico del siete, tampoco tiene mentalidad de profesional.

()()()()()()()()()()()()()

Loki Vandr

18 años

Distrito 9

"Nacido para ser rey, solo pido una cosa a cambio: un puesto en primera fila para ver a la Tierra quemarse"

El chico del tres acaricia a su caballo con cautela. Seguramente nunca ha visto uno. Yo sí, en el nueve algunos agricultores los utilizan. De todos modos nunca me han interesado lo más mínimo los animales y por lo que parece, a la chica del tres tampoco. Ella me está mirando a mí. Le devuelvo la mirada, pero ella no la aparta. En lugar de eso se acerca hacia donde yo estoy.

–Eres la comidilla de estos juegos, ¿sabes? Todo el mundo se pregunta por qué te has presentado voluntario.

–¿Y crees que a ti te lo voy a decir?

–No, yo ya lo sé. Eres ambicioso, igual que yo. Podríamos aliarnos.

Me echo a reír.

–¿Aliarnos? Mírate, ¿qué tienes tú para ofrecerme a mí?

–Aún nada, pero lo tendré. Solo confía en mí. Te estoy hablando de algo que ni te imaginas que pueda ser posible y esta noche dispondré de ello.

–Ya, hablemos después de esta noche entonces.

–¿Y si después de esta noche ya no quiero que seamos aliados? Estarás perdiendo la oportunidad de tu vida, tal vez literalmente, solo por no haber confiado en mí a tiempo.

Una sonrisa condescendiente baila en mis labios. No sé que lo que cree tener, pero dudo mucho que mi vida vaya a depender de lo que tenga que ofrecerme esta chiquilla. Sin embargo, ha picado mi curiosidad.

–¿De qué se trata esa gran oportunidad entonces?

–Si te lo dijera ni me creerías. Espera a mañana y podré enseñártelo.

Su compañero se sube al carro y la megafonía anuncia que el desfile está a punto de comenzar. Yo le dedico un asentimiento a la chica antes de irme.

–Más te vale que sea algo que de verdad merezca la pena –le digo.

Después de eso me marcho a mi carruaje donde Morganne ya espera en posición. Ayer le dije que entraré a la arena solo y es verdad, pero la chica del tres no tiene por qué saberlo. No planeo establecer ninguna alianza oficial, pero eso no significa que no tenga cierta clase de aliados. Ya he hecho un pacto de ayuda mutua con Morganne y tengo a esa chica y su "gran oportunidad". Unos cuantos tratos más y una alianza no me hará falta. Yo no le seré fiel a nadie, pero tendré a muchas personas siendo leales a mí.

()()()()()()()()()()()()()

Daisy Crawford

16 años

Distrito 7

"Y así la magia no acaba nunca porque las hadas nunca morirán"

Winston me ofrece su mano para subir al carro, pero yo no tengo problema con eso y me coloco a su lado de un salto.

–Vaya, qué agilidad –comenta.

–Gracias, estoy en el equipo de gimnasia agtística en el colegio.

–Qué bien. Me encantan esos espectáculos. Es una forma muy bonita de honrar al distrito y a Panem.

Yo asiento y sonrío. En realidad no me importa mucho eso de honrar al distrito siete, pero me encanta hacer gimnasia. Después de eso no hablamos más. Winston es agradable, pero al igual que yo no es muy charlatán. Creo que podríamos haber hecho una buena alianza si los profesionales no se lo hubieran propuesto, aunque realmente no lo había hablado con él, así que no sé si hubiera querido. De todos modos me alegro de que vaya a estar con ellos porque estará protegido.

El desfile comienza. La chica y el chico del uno se ven muy elegantes con sus trajes de plumas. Los del dos como casi siempre van de gladiadores y los del tres de robots, lo que tampoco es nada nuevo. No obstante, la chica del cuatro está preciosa con ese traje hecho de tentáculos y el chico, vestido de pirata, se ve muy guapo también mientras saluda con su mano engarfiada a la multitud.

La chica del cinco lleva un vestido amarillo que supongo que representará la energía solar, pero no tengo ni idea de lo que representa el traje negro con capa de su compañero. En la pantalla veo que además le han puesto unos colmillos de plástico como los de los vampiros que hacen que cuando sonríe parezca más amenazante que alegre.

Delante de nosotros van los hermanos del seis vestidos con trajes de cuero. Antes les he oído comentar que son moteros. No tengo ni idea, en el distrito siete nadie tiene moto y solo las he visto en los dibujos de los libros de la escuela cuando explican las industrias de cada distrito.

Nosotros hemos tenido mucha suerte este año con nuestros trajes. Yo soy una hadita con un vestido verde, unas sandalias del mismo color y unas alitas blancas mientras que Winston es un duendecillo realmente encantador.

Detrás de mí veo a los del ocho. Ella lleva un abrigo blanco y negro todo cubierto de pelo con el que se tiene que estar asando mientras que él lleva un traje con el mismo estanpado a lunares y que también parece ser entero de pelo. Debe de estar pasando un calor inmenso también.

Los trajes de los del nueve llevan grano pegado por todas partes mientras que los del diez, con sus monos llenos de sangre falsa, son sin duda los peor parados. La chica del once va vestida de bruja con una cestita de manzanas, como en el cuento infantil de aquella princesa y los siete enanitos. Su compañero es un espantapájaros mientras que los del doce por una vez no van de mineros. La niña lleva un vestidito negro imitando el tono del carbón mientras que él va vestido con un traje del mismo color que le queda muy bien, aunque creo que sería difícil encontrar algo que a ese chico no le quedara bien con lo guapo que es.

Algunos tributos saludan y sonríen mientras que otros permanecen más serios. Yo me esfuerzo en resultar agradable, cosa fácil con este traje tan bonito y estas alitas que se mueven con el viento. No me gusta estar aquí. Nunca le he encontrado la lógica a algo tan sangriento como los juegos, pero eso no importa. Tengo que hacer todo lo posible por ganarlos y así volver a casa con mi padre y mi mére.

()()()()()()()()()()()()()

Ryo Tsutsuse

16 años

Distrito 3

"Pero eso es traición / Solo si nos pillan"

Linus llama a la puerta a la hora acordada. Es tarde y hace rato que los estilistas y nuestra escolta se han ido a sus casas. Rita está detrás de él. La saludo con un gesto de la mano que ella me devuelve mientras vamos de camino al ascensor. Tenemos que ir abajo del todo, más abajo incluso que el centro de entrenamiento. Allí está la enfermería por si ocurre algo durante los entrenamientos y también está la morgue, pero en eso prefiero no pensar.

No hablamos mientras bajamos en el ascensor. Estoy nervioso, pero como siempre mi mente no puede concentrarse en una sola cosa a la vez y en lugar de pensar en lo que estamos a punto de hacer no paro de darle vueltas a cómo será hacer funcionar algo tan grande como este ascensor. También me intrigan los caballos. Sé bastante de cómo hacer que las máquinas funcionen, pero de cómo conseguir que los animales hagan lo que uno quiere no tengo ni idea.

Linus nos guía por el pasillo hasta la sala donde ha quedado con su amigo el médico. Ya hay un hombre dentro. Es alto y robusto y no tiene pinta de médico, sobre todo porque lleva puesto el uniforme de los agentes de la paz. Linus traga saliva, pero pasa a la habitación mientras nos hace un gesto para que lo esperemos fuera. Rita y yo intercambiamos una mirada asustada. No suena a que el plan esté saliendo como estaba previsto. En un principio me invento solo iba a servir para hablar con mis padres, pero finalmente decidí que sería mejor utilizarlo para hablar con mi mentor. Así en la arena podríamos comunicarnos. Incluí a Rita ya que tenía tres chips y vamos a ser aliados y Linus dijo que no podíamos contárselo a nadie porque no era un truco demasiado legal. Según él tanto su estilista como el médico eran de confianza, pero parece que no, o quizá lo han descubierto de otra manera. El caso es que probablemente nos quiten los chips. Espero de corazón que lo único que nos hagan sea eso.

Linus sale al cabo de un rato. Tiene la cara pálida y se muerde el labio con preocupación. Intenta dedicarnos una sonrisa, pero se queda a medias.

–Vámonos, chicos. No va a poder ser –dice y no añade nada más.

Rita y yo lo seguimos de vuelta al ascensor. Ella está blanquísima.

–No pasa nada –intento tranquilizarla–. De todos modos el resto de vencedores ganó sin este invento ¿no?

Ella no dice nada y yo no dejo de pensar que hay algo más, que ese miedo que hay en sus ojos no es solo por lo que acaba de pasar.

()()()()()()()()()()()()()

Idylla Syddeley

17 años

Distrito 6

Vencedora de los 25º juegos del hambre

"siempre está más oscuro justo antes del amanecer"

Despierto con la boca abierta, pero consigo no gritar. En lugar de eso me llevo la mano al corazón y hago los ejercicios de respiración que Lisbeth me enseñó mientras intento olvidar la imagen de Kaylee combulsionando en el suelo de la misma forma que lo hizo Neally el año pasado. Cierro los ojos. Aún me duele pensar en ella y en Tom. Seguramente me dolerá toda la vida. No es como perder a un amigo en otras condiciones. Yo no puedo centrarme en los recuerdos buenos y olvidar los malos porque todos mis recuerdos de ellos están asociados a los juegos.

Me levanto de la cama y salgo de mi habitación. Necesito aire fresco. Podría simplemente abrir la ventana, pero necesito algo más, así que subo al tejado. Matthew me llevó allí días después de mi victoria, la noche antes de volver al distrito seis. Es un lugar bonito. Matthew y Lisbeth han estado muy pendientes de mí y sé que a ninguno le importaría que lo despertara, pero quiero estar sola.

Sin embargo, hay alguien allí. Es Malcolm, el único vencedor del distrito doce. Levanta la vista del cuaderno en el que está escribiendo y me dedica una sonrisa.

–¿Tú tampoco puedes dormir? –pregunta.

–He tenido una pesadilla –confieso.

No he hablado demasiado con él, pero sé que lo entenderá. Todos los vencedores tenemos pesadillas. Malcolm asiente con la cabeza.

–Yo siempre vengo aquí por las noches. Es un buen sitio para estar solo y escribir. Es mi talento, la poesía. ¿Cuál era el tuyo?

–Investigación.

–Cierto, eres una chica lista. Matthew está muy orgulloso de ti. Habla mucho de tus proyectos.

–A veces creo que no ha dejado de ser mi mentor. Discutimos mucho. Es porque él es un cabezota, pero si le preguntas dirá que la cabezota soy yo. El caso es que siempre está ahí y se lo agradezco. No sé qué haría sin él y Lisbeth. Admiro a los que teneis que pasar por esto solos.

–Yo espero pronto dejar de estarlo.

–claro.

Una sensación rara se instala en mi estómago. He estado a punto de decirle que también espero que deje de estar solo, pero eso significaría que mis tributos habrían muerto los dos. No es una opción que me guste, aunque tampoco me gusta la idea de que mueran sus chicos o los de los demás. Él se da cuenta y me dedica una pequeña sonrisa.

–Es abrumador ¿verdad?

–Sí, es horrible. No quiero que muera nadie, pero a la vez tengo la sensación de que haría cualquier cosa porque uno de mis chicos volviera. A veces pienso que es peor que cuando yo estaba en esa situación y sé que no es verdad porque ahora pase lo que pase yo voy a seguir viviendo, pero es otra clase de dolor.

–Es una mierda.

–Eso no es muy poético.

–No se puede ser poeta todo el tiempo.

No puedo evitar sonreír. Me siento a su lado y él me pasa el brazo por los hombros. La noche se está yendo y el cielo del capitolio se tiñe de rosa. Es una estampa bonita. Intento olvidarme de todo lo demás. Solo quiero disfrutar de este amanecer.

()()()()()()()()()()()()()()()

Madre mía, ha pasado un montón de tiempos. La época de exámenes se interpuso y luego lo fui dejando, pero ya estoy de vuelta.

La cita del principio es de una canción de Vanesa Martín que habla de cómo la gente juzga y a la vez es juzgada y me pareció apropiada para esta situación en que algunos ya están buscando alianza. Las otras citas son de Shakespeare, Terry Pratchet, un dicho popular, Abraham Lincolm, otro dicho popular (o al menos yo no encuentro quién la dijo), de Loki en Marvel (sí, le voy a poner a Loki siempre citas de Loki), de una canción de Rozalén, de una conversación en Juego de Tronos y la última yo la oí por primera vez en una canción de Florence and the machine, pero creo que la he visto en más sitios también.

Os recuerdo que sigue en mi perfil la encuesta, que no se tarda nada en hacerla y a mí me haría mucha ilusión.