TREES
Cap 1: Hello
Las pastillas pesaban horriblemente en el bolsillo de su suéter y cada paso que daba adentrándose en el parque le hacía sentir que cada vez había menos oxígeno a su alrededor, pero no importaba, Connor Murphy había tomado una decisión.
El día ciertamente era hermoso, perfecto para salir a pasear con amigos, tomar un helado con tu pareja, almorzar con tu familia, o cualquier cosa que un adolescente pudiera pedir, al menos eso suponía él. Le hubiera gustado poder hacer alguna de esas cosas, pero no tenía amigos, no tenía pareja, sus padres le detestaban y su hermana lo aborrecía. Así que realmente no tenía motivos para disfrutar de ese día, eso pensaba. Al menos podría hacer algo para alegrarles más el día a sus conocidos, le gustaba pensar que era el único regalo decente que podría hacerles en su vida, o bueno, en su muerte.
No había recorrido mucho del parque, pero se encontraba solo, así que sacó aquel frasco blanco con una etiqueta en letras rojas y amarillas. Comprobó su contenido en casa, había leído las instrucciones, había tomado una para calmarse un momento antes de emprender su rumbo a aquel que sería su lugar final.
Abrió aquella pequeña botellita una vez más, y tomó una pastilla más, el sabor era horrible, prueba de que esa pequeña porción era algo de lo cual no debería de abusarse. Dio tres pasos más antes de tomar una más, siguió avanzando y tomó otras dos, cada vez se alejaba más del camino trazado para pasear, tomó tres, en ese punto sacó una pequeña botella de refresco, en realidad no era alguien fanático de las bebidas gaseosas, pero imagino que sería mejor que tomar agua simple para ese momento.
Para el momento en que llegó a lo que era la mitad del parque la mayoría de las píldoras habían desaparecido del pequeño botecillo. En aquel momento escucho un pequeño ruido, algo similar a un animalito llorando, era imposible que hubiera animales salvajes en ese parque, ¿no?, siguió caminando, sentía su respiración cada vez más lenta, un horrible sabor de boca y un nuevo nudo en la garganta.
Un nuevo ruido se escuchó, comenzó a mirar a su alrededor pero seguía sin encontrar algo, pensó que tal vez eran las pastillas que comenzaban a darle alucinaciones cuando una hoja de papel arrugada y manchada cayó del cielo, la tomo con dificultad ya que tal parecía que su cuerpo se comenzaba a entumecer:
Querido Evan Hansen:
Hoy será un gran día y te voy a decir por qué.
Será un gran día por qué tu madre ya no tendrá que intentar arreglarte, tus compañeros evitaran molestarse contigo cada día y tal vez todo sea mucho mejor el día de mañana.
¿Serás libre? No lo sé, pero tal vez ahora dejes de estar solo.
Pero después de todo nada puede ser peor que esto.
Con amor
Sinceramente yo.
Su cabeza comenzaba a dar vueltas, ¿está era una carta para el niño Hansen? ¿el chico al que a leguas se le notaba la ansiedad? Miró una vez más a su alrededor, no había nadie. Su estómago comenzaba a doler.
Creyó que había sido una coincidencia cuando escucho ramas estremecerse y un pequeño quejido una vez más, un presentimiento se sembró en su corazón y una idea en su cabeza, levantó la vista y un mareo le hizo recargarse en el árbol a su espalda.
En ese momento lo pudo distinguir, entre las ramas de aquel gran árbol, la luz filtrada le permitía ver aquella camisa de rayas azules que siempre le había visto usar en la escuela, estaba alto, demasiado alto para ser una altura segura, ¿qué diablos hacia ahí?
Hansen seguía escalando, honestamente a Connor no le desagradaba el castaño, era raro y nunca habían compartido más de una oración, estaba seguro, o al menos eso recordaba, pero el chico nunca había sido un puto gilipollas como todos sus compañeros, cuando había sido el incidente de la impresora, Evan Hansen no se había burlado ni lo había llamado School Shooter o raro. Que él supiera el chaval nunca había hecho nada a nadie.
Su estómago había comenzado a arder mientras sentía un sudor frío recorrer su espalda. Hansen seguía subiendo.
Algo estaba mal, algo estaba jodidamente mal.
Quería cerrar los ojos, respirar cada vez le costaba más pero sentía que si los cerraba no podría volver a ver a Hansen, tenía la vista fija en él, era hipnotizante. Por un momento se preguntó qué pasaría por la mente del joven, ¿adrenalina? ¿miedo? ¿determinación?
Connor lo sabía, algo se lo decía, sabía que Hansen no estaba escalando por diversión, que esa escalada era un punto de antes y después, un punto sin retorno.
Fue un momento que sabía que llegaría, no era que no se lo esperara, su mente había comenzado a imaginarlo desde el momento en que le vio a metros de distancia del suelo, sin embargo, el verle caer siguió siendo un shock.
Sus extremidades pesaban, sus ojos se cerraban, había sangre por doquier, pero no era suya. El chico de playera azul se encontraba justo frente a él, había bajado del árbol en un segundo. Connor se intentó arrastrar hacia él, sin éxito, sus piernas no estaban respondiendo, era curioso, una persona normal hubiera gritado ante tal escena, sin embargo, él se encontraba calmado, probablemente eran las pastillas.
Su cerebro, o al menos la parte que seguía funcionando, le decía que debía de hacer algo, así que con la poca fuerza que le quedaba sacó su teléfono de la bolsa de su suéter, 911, era corto, fácil de recordar y no se tardaba tanto en apretar esas teclas, aun así a Connor le pareció una eternidad lograrlo.
Una voz de mujer le había comenzado a atiborrar con preguntas, pero el oxígeno cada vez era menos, no sabía que estaba diciendo ya aquella voz, era molesta, intentó recordar como sonaba la voz de Hansen, recordaba la sensación de irritación que le provocaba su tartamudeo pero igualmente recordaba que no era una voz chillona o fea.
Estaba comenzando a perder conciencia, sus ojos no se separaban de Hansen después de haber tecleado esos tres dígitos, ¿seguiría vivo? no lo creía. La sangre llegaba hasta donde se encontraba él, pensó que el rojo definitivamente no era el color de Hansen, le gustaba más cuando su playera era azul.
Un pitido agudo le recordó que seguía en la llamada, la voz seguía insistiendo, tomó un bocado de aire, lo más que pudo y simplemente respondió:
— Pottery Barn, ayuda…sangre
Exhaló un último suspiro mientras su mirada seguía en Evan, en algún punto había dejado de oír, había dejado de respirar, había dejado de sentir, pero su mirada seguía en aquel chico que no le causaba repulsión y pensó, por un momento, que le hubiera gustado ser su amigo, tal vez, en su próxima vida, pues esto en ese momento, había dejado de vivir.
I can feel your breath
I can feel my death
I want to know you
I want to see
I want to say
Hello
Estoy aquí con un nuevo fic de un nuevo fandom! espero les guste.
Este es un AU donde Evan y Connor deciden cometer suicidio el mismo día al mismo tiempo, causando una serie de eventos un tanto sads y creepies.
Este fic está inspirado por la canción TREES de TOP así que probablemente este fic este lleno de referencias hacia TOP!
Si algo no cuadra con la personalidad de los personajes o algunos detalles haganmelo saber! De hecho me ayudarian bastante si me dijeran sus perspectivas de los personajes ya que no he leído el libro y es un tanto difícil en el músical
Gracias como siempre a mi Beta por su esfuerzo y recuerden visitar su perfil que pueden encontrar en el mio
Recuerden no salir de sus casas y lavarse las manos constantemente.
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