Capítulo 18: Últimos trucos

"Varita de saúco, mucha magia y poco truco"

Everett Walsh

18 años

Distrito 6

"Puedes correr, pero no podrás esconderte"

En los juegos no hay honor. Es algo que cualquiera sabe, pero el chico del siete, Winston si no me falla la memoria, parece de lo más sorprendido. Su expresión sería incluso cómica si estuviéramos en una situación en la que algo pudiera ser divertido.

Louie-Louie y May Belle se lanzan a por él. Ella lleva la hoz en la mano mientras que él alza su estilete, rojo por la sangre de la chica del ocho.

Por un momento pienso en quedarme ahí mirando como ellos tres pelean, pero sé que no me conviene. Cuando May Belle y Louie-Louie acaben con winston, cosa que estoy seguro de que pasará ya que son dos contra uno, ellos se volverán contra mí si ven que no he hecho nada por ayudar.

A Winston parece que se le ha pasado la sorpresa y echa a correr en dirección a la puerta del cementerio. May Belle, Louie-Louie y yo lo seguimos. Llevo las manos desnudas, pero Winston también, así que no creo que eso sea un problema. Haré como con la del ocho. Yo lo sujeto y los otros dos acabarán el trabajo. Así es todo más fácil. No soy yo el que mata; son ellos. Es una estrategia hipócrita e infantil, pero me siento cómodo con ella, aunque primero tenemos que atrapar al chico.

Winston corre realmente rápido y casi ha alcanzado la puerta. May Belle intenta golpearlo con la hoz estirándose todo lo que puede, pero apenas consigue rozarle la parte de atrás de la túnica. Perseguirlo por el bosque será mucho más complicado, pero parece que es lo que vamos a tener que hacer.

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May Belle Swanson

16 años

Distrito 11

"Saber que vas a morir lo cambia todo"

Corro lo más rápido que puedo mientras agito la hoz delante de mí para apartar las ramas. Everet y Louie-Louie van detrás de mí. El chico del doce lleva en la mano una especie de cuchillo estilizado. Pienso que podría clavármelo por la espalda y yo no podría hacer nada para defenderme, pero creo que la prioridad de todos es el chico del siete. Al fin y al cabo él estaba con los profesionales. Además, hemos hecho una especie de pacto para matarlo, así que se supone que no debería preocuparme. La voz de Iralene comenta con tono triste que nosotras también habíamos hecho un pacto para protegernos y que yo la dejé tirada. Tengo que morderme el labio para no contestarle.

Oigo un ruido a mis espaldas. Cuando me doy la vuelta veo que Everett ha caído al suelo. Louie-Louie se agacha para ayudarlo a levantarse. Parece que ha tropezado con una raíz. Hay muchas por esta zona del bosque. Yo estoy acostumbrada a andar entre árboles ya que mi hermano y mi padre trabajan en los frutales, así que las he ido saltando sin pensarlo mucho. No obstante, Everett es de un distrito urbano. Parece que está bien, solo ha sido una caída de nada, así que volvemos a iniciar la marcha. El problema es que Winston ha desaparecido.

–Nos llevaba mucha ventaja –dice Everett.

Louie-Louie suspira. Morganne comenta que tiene gracia que yo no haya podido seguir el ritmo de Winston con lo bien que se me da correr cuando se trata de dejar tirada a una aliada.

–Ya podrías decir algo útil de vez en cuando –mascullo.

Inmediatamente me llevo las manos a la boca. Everett me mira sorprendido. Imagino que cree que se lo he dicho a él, pero no lo corrijo. Es mejor que piense que soy una borde a que crea que me estoy volviendo loca.

–Deberíamos seguir caminando. Aquí parados nada estamos ganando.

Louie-Louie tiene razón. Echamos a andar recto. Tarde o temprano lo encontraremos. Es una basura de plan, pero por ahora es el único que tenemos.

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Winston Morgan

18 años

Distrito 7

"No existen ni el bien ni el mal. Solo hay poder"

Me dejo caer a los pies de un árbol cualquiera. Los otros tres tributos que quedan ya no me siguen. Resopo. Estoy cansado. Todo esto podría haber terminado ya si tan solo me hubieran hecho caso, pero tienen razón: en los juegos del hambre no hay honor. Borealisse y Vivi no lo tuvieron cuando nos acusaron de traidores y tampoco Astor cuando no lo desmintió. No es como si eso fuera algo nuevo. La chica del año pasado ganó gracias a una botella de agua envenenada y en esos mismos juegos hubo un chico que mató a una profesional a pesar de haber dicho que no lo haría. Aquí la traición no es la escepción, sino la regla. Es una regla horrible, pero es la que hay y, ya lo decía mi abuelo, nosotros no somos los que hacemos las reglas y no podemos cambiarlas, así que hay que jugar lo mejor posible en base a ellas.

Por eso él colaboró con el Capitolio aunque no estuviera de acuerdo con ellos, para salvar al distrito de la destrucción que enfrentarse al gobierno iba a provocar. Hizo algo malo para conseguir algo bueno y al final eso es lo que de verdad importa, que salvó al distrito siete aun a costa de entregar a sus compañeros.

Yo estaba intentando hacer las cosas de un modo diferente y hacer lo correcto sin hacer nada malo, pero ya he comprobado que eso no es posible. Haciendo eso solo conseguiré que me maten y no quiero morir. Quiero ganar y usar mi posición para ayudar a los demás. Como vencedor podré ayudar mucho más que como agente.

Me levanto y comienzo a caminar en la dirección en la que creo que se encuentra el cementerio. Allí deben de seguir mis cuchillos y la garra de oso de Borealisse. Lo cogeré todo y luego los buscaré. Esta vez no habrá contemplaciones. Atacaré por sorpresa e intentaré ir primero a por el chico del seis, que no tiene ningún arma. No será una lucha justa ni honorable. La justicia y el honor no existen, ni en los juegos ni en Panem entero. Solo existe el poder y lo único importante es lo que haces cuando lo tienes, no lo que tengas que hacer para conseguirlo.

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Louie-Louie Oddity

16 años

Distrito 12

"Las prisas no son buenas consejeras"

Hace bastante frío, así que el calor de la hoguera se agradece. Hice bien en guardar algunas cerillas del paquete que me enviaron. Los tres permanecemos en silencio mirando en la dirección que nos ha tocado. Es un plan muy simple el que hemos trazado. Quedamos cuatro y estamos de acuerdo tanto en que queremos acabar ya como en que nos conviene matar al del siete entre los tres ya que es el más fuerte. Hemos hecho una hoguera con el fin de atraerlo y ahora simplemente toca esperar que él tenga tantas ganas de salir de aquí como nosotros y decida venir a donde estamos.

–¿Creéis que vendrá? –pregunta May Belle.

–Parecía bastante decidido a que los juegos tenían que acabar ya cuando estábamos en el cementerio. Seguro que viene –responde Everett.

–Vamos a encontrarnos mmás pronto que tarde. Si es sensato vendrá pronto al ver la hoguera que arde.

–Más bien verá el humo.

–Es una licencia artística, querida. No hay que ser tan literal en la vida.

–Traducción: que no sabías cómo rimar humo.

Everett se ríe de su ocurrencia. Yo frunzo el ceño molesto. A May Belle tampoco parece haberle hecho gracia porque replica:

–Vigila, Everett. No te distraigas.

Suena tensa. No ppuedo verle la cara porque me la tapa la hoguera, igual que a Everett. Él deja de reírse y pienso que simplemente le está haciendo caso a May Belle, pero entonces un grito escapa de su garganta. Ella y yo rodeamos la hoguera, cada uno por nuestro lado, para encontrarnos al chico del siete sacando el cuchillo que acaba de clavar en el pecho de nuestro aliado. El pensamiento más estúpido pasa por mi mente: al final sí que va a resultar que estaba distraído.

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May Belle Swanson

16 años

Distrito 11

"El cementerio está lleno de valientes"

El cuerpo de Everett cae al suelo con un ruido sordo. Winston se vuelve hacia Louie-Louie, que es el primero en llegar hasta él. Tiene pinta de ir a ser un duelo reñido. Louie-Louie tiene su estilete y Winston tiene dos cuchillos y el arma de la chica del uno enganchada en la túnica con un nudo.

Podría simplemente dejarlos ahí y enfrentarme al ganador, que estaría cansado por el combate. Winston ataca con fiereza. Louie-Louie maneja el estilete con contundencia y precisión, pero solo tiene un arma mientras que Winston tiene dos y apenas le da tiempo a lanzar ataques entre esquivar las cuchilladas del otro.

Los dos parecen haberse olvidado de mí. Sería muy fácil atacar a Winston por la espalda y matarlo con la hoz, aunque más fácil sería esperar a que él mate a Louie-Louie. Al final la cosa está en a quién de los dos quiero enfrentarme, a cuál de ellos me sería posible vencer. Ambos son buenos, pero Winston está mejor armado. Eso y no nuestra alianza es lo que me hace decidirme a ayudar a Louie-Louie.

«No, si a ti las alianzas nunca te han importado»

No contesto a la voz de Morganne. Tengo que aprovechar que Winston parece haberse olvidado de mí para ser sigilosa. No obstante, cuando me acerco a él se vuelve con la rapidez del que ya estaba esperando eso y me asesta una cuchillada que me da en el estómago. Grito de dolor. Louie-Louie aprovecha para acercarse y consigue herirlo en un brazo, pero Winston le da una cuchillada en el costado. Yo aguanto el dolor y me acerco con la hoz, propinándole un golpe cerca del hombro. Él se vuelve hacia mí. Louie-Louie y yo nos miramos, nuestros rostros iluminados por la luz de las llamas, y asentimos a la vez. Sabemos lo que tenemos que hacer.

Winston se queda descolocado cuando soltamos nuestras armas. Alza sus cuchillos, pero no puede detener nuestras manos que, aprovechando su momentáneo desconcierto, lo agarran de los hombros. Yo no tengo mucha fuerza entre el brazo roto y el corte del estómago, del que no para de salir sangre, pero conseguimos empujarlo y hacer que caiga sobre las llamas. El grito que da me pone todo el bello de punta.

Louie-Louie coge mi hoz y le propina un golpe en la nuca con ella. Yo asiento. Me parece un buen gesto que haya querido aliviar su sufrimiento, aunque puede que lo haya hecho simplemente para salir de aquí cuanto antes.

Ahora solo quedamos él y yo y se acabó esta alianza temporal. Louie-Louie es la clase de persona que está dispuesta a hacer lo que sea por salir de aquí y si algo me han enseñado estos juegos es que yo también.

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Louie-Louie Oddity

16 años

Distrito 12

"El poeta no es un filósofo, sino un clarividente"

El cañón de Winston suena. Quedamos dos. Ya cayó el último de los malvados. Cayeron la guerrera fuerte y la niñita adorable. Aquí quedamos la bruja y el caballero. ¿No es así a lo que se reduce todo siempre en las historias? Claro que May Belle no es una bruja de verdad y yo, bueno, yo tampoco soy siempre un caballero.

He disfrazado el acto de piedad, pero lo cierto es que, al acabar con la vida de Winston con la hoz, ahora soy yo el que tiene el arma más potente. May belle tiene el brazo roto y una herida en el estómago más fea que la que yo tengo en el costado. Será coser y cantar.

Me aseguro de sostener bien la hoz antes de volverme hacia May Belle y entonces siento sus brazos en mi cintura. Herida y sin ser especialmente fuerte no tendría oportunidad contra mí, pero yo estoy inclinado y estaba cambiando el peso de una pierna a otra para girarme, así que no estoy equilibrado. Lo único que puedo hacer es soltar la hoz y echar los brazos hacia atrás en busca de agarre, pero ella se ha apartado y mis manos solo encuentran el aire.

Caigo y sé que voy a morir. Yo no grito como hizo Winston. Si mi historia acaba aquí, será con dignidad. No sé si me podrán oír con el crepitar de las llamas, pero susurro, con la voz enronquecida por el humo:

–Mi final es este. Parece que dejó de sonreírme la suerte.

Después las llamas me envuelven. El oído sigue funcionando incluso después de que el corazón deje de latir. Por eso me da tiempo a escuchar.

–Damas y caballeros, May Belle Swanson, vencedora de los 26º juegos del hambre.

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Hemos llegado al final. Estoy muy emocionada.

Las citas de este capítulo son de Harry Potter, una frase típica de películas que no sé de dónde salió, de Saw, de Harry Potter otra vez, dos dichos populares y de Juan Ramón Jiménez.

Las últimas despedidas:

Puesto 4: Everett: Llegaste muy lejos. Eras un superviviente nato, pero una distracción en el momento inoportuno puede ser fatal.

Puesto 3: Winston: Adoré llevarte. Tu arco es uno de los que más he disfrutado escribiendo junto con Linette y May Belle, pero en los juegos no hay honor y tú lo aprendiste demasiado tarde y por las malas.

Puesto 2: Louie-Louie: Louie-Louie, el que todo lo quema, hacedor de villanos, poeta y bardo de este syot. Fuiste el motor de gran parte de la trama y amaba escribir tus diálogos. Al menos pudiste despedirte con una última rima.

Puesto 1: May Belle: Empezaste siendo una buena chica con muy mala suerte, pero te has convertido en la bruja que no querías ser. Eres la que más ha caído en la maldad y en la locura y por eso eres la vendcedora de este syot y yo estoy más que orgullosa de que lo seas.

Nos vemos en la coronación y luego empezaré con un nuevo syot, aunque en lugar de estar ambientado en Panem se tratará de un reality ambientado en Estados Unidos en el que los concursantes se apuntarán sin saber que los obligarán a matarse. Si os interesa mandadme un wa o pm y os paso los detalles y la ficha.