Capítulo 19: El después

"Los muertos cuentan su vida y se ríen de quien estando vivo desea estar muerto. En el más allá nunca dan de beber"

May Belle Swanson

16 años

Distrito 11

"En ocasiones veo muertos"

Pensaba que la farsa de la brujería se había acabado, pero el vestido que llevaré en la coronación es una túnica morada con varios símbolos místicos negros bordados. También me han puesto tacones altos. Morganne decía que siempre llevaba tacones para estar más cerca de los espíritus. Espero que reaccione al oír que pienso en ella, pero la Morganne de mi cabeza no está. Esta mañana me dieron unas pastillas que bloquean las voces. Nadie quiere que la nueva vencedora se ponga de repente a hablar con alguien que no está ahí.

Ophelia dice que han rechazado su petición para que pueda llevarme pastillas de esas al distrito. Ella parecía muy enfadada, pero a mí me dio igual. Puede que sea por el efecto de las pastillas, que me atontan y me hace sentir como si flotara muy lejos de todo. De todos modos creo que echaría de menos a mis aliadas. Ellas, o la versión de ellas que hay en mi cabeza, fueron mi única compañía hasta que me recuperé y pude ver a Ophelia y a los demás. No eran una compañía agradable, pero al menos no estaba sola.

Nunca he escuchado la voz de Louie-Louie a pesar de que a él lo maté directamente. Quizá las voces de mi cabeza no saben rimar o, más probablemente teniendo en cuenta que tampoco escucho a Winston, a esas alturas de los juegos mi mente ya estaba demasiado familiarizada con provocarle la muerte a alguien.

Aemilia Chase me está esperando en el plató. Van a hacer la coronación y el resumen en un mismo día, igual que el año pasado. En esta ocasión es para celebrar que será el último programa de Aemilia, que ha decidido retirarse. Según Ophelia se rumoreaba que Snow pretendía echarla y ella se le ha adelantado para no darle el gusto. Tal vez por eso Aemilia está tan sonriente y el presidente parece tan serio.

La entrevista con Aemilia es sencilla. Sé lo que tengo que decir y ella no parece tener ganas de ponerme en aprietos. Después vemos el resumen. Las cosechas y el desfile pasan en un suspiro. No me fijo mucho en nadie. Es mejor así, pero en el baño de sangre no tengo más remedio que fijarme.

Tengo que contenerme para no gritar al ver la arena. Este año parece que los vigilantes se esforzaron al máximo por hacerla horrorosa: arañas, niñas siniestras y hombres lobo. No les faltó nada terrorífico por añadir.

Las pastillas lo hacen todo más soportable, pero aun así hago grandes esfuerzos por no cerrar los ojos cuando muestran a Iralene morir quemada. No necesito oír la voz de ella para sentirme más que culpable, aunque sé que si volviera a estar en la misma situación lo volvería hacer. Prefiero vivir con la culpa que morir.

Supongo que debí haberlo adivinado, al fin y al cabo él tenía cerillas, pero no me había parado a pensar en que Louie-Louie fuera el causante del incendio. Siempre pensé que habría sido cosa de los vigilantes. Una lágrima corre por mi mejilla cuando veo al chico del diez cargar con su aliado, que está muerto aunque él no lo sepa, y siento una antipatía instantánea hacia la chica del tres, que le hace la zancadilla al que fuera mi compañero de distrito. Yo no he sido la mejor aliada del mundo, pero lo suyo está a un nivel de crueldad distinto.

Después de eso llega el banquete. Me veo a mí misma esconderme entre las tumbas mientras los demás pelean. Ha estado sonando una música tétrica durante todo el resumen, pero cuando Winston Morgan hace su propuesta todo queda en silencio y solo se oyen nuestras voces, claras y solemnes. Después la música vuelve para la final. Escucho la última rima de Louie-Louie y las trompetas suenan. Suspiro, pero por suerte Aemilia no hace ningún comentario y pasamos directamente a la coronación.

El presidente Snow coloca la corona sobre mi cabeza. Es negra y tiene forma de llamas. Tiene sentido. Ha sido una edición muy relacionada con el fuego entre el incendio y la hoguera de la final.

Ophelia me acompaña al piso once cuando todo termina. Es una mujer de pocas palabras, pero ha estado ahí para mí desde mi victoria y la aprecio por ello. A partir de ahora seremos compañeras. No puedo imaginarme a mí misma mentoreando, pero aún queda un año para eso. Por lo pronto estos días tendré que acudir a unas cuantas fiestas antes de volver al distrito, aunque tengo unas horas antes de que vuelvan mis estilistas para prepararme para la recepción de en la mansión presidencial.

Entro en mi cuarto y me quito los tacones. Ahora según Morganne estaría lejos de los espíritus. Sonrío ante ese pensamiento. Las pastillas deben estar dejando de hacer efecto porque en mi cabeza oigo la voz de Morganne que me dice que de ella y de Iralene no estaré lejos nunca.

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Y con esto termina este syot. Lo he disfrutado muchísimo y espero que vosotros también lo hayais hecho. Muchas gracias a todos los que habéis leído, mandado tributo y comentado y nos vemos en el siguiente proyecto.

La cita del pov de May Belle es archiconocida, pero por si acaso digo que es de la película El sexto sentido. La otra es de la canción La posada de los muertos de Mago de Oz y, aunque no tenga mucho que ver con el capítulo, la pongo porque si este syot tuviera una banda sonora estaría formada por canciones de este grupo.