El Padre de la novia
Avanzó a paso decidido, pasó meses entrenando con Bills y Whiss como para que a su regreso fuera maratónicamente ignorado por su esposa (otra vez) por culpa de un maldito ritual terrícola, no podían simplemente hacer un asado en el jardín de la casa y ¡listo!, sin tanto estrés, sin tanto drama.
En el camino hacía ejercicios de respiración para controlarse, regular el temperamento era más sencillo que apaciguar su libido, una abstinencia sexual acarreada por un entrenamiento lejos de su esposa.
Con su fuerza sobre humana abrió la puerta de un golpe, a lo que Bulma pegó un brinco sin soltar el teléfono con el que se comunicaba para confirmar algunos detalles del banquete.
-¡Óyeme animal! -la escuchó gritar
-Lo siento, procuraré ser más atento a sus indicaciones -se excusaba la voz del otro lado del teléfono.
-No, no usted no -se disculpaba la científica mirando con enojo a su esposo -mejor mañana continuamos revisando los detalles del menú, sucedió algo que me impide concentrarme.
-Por supuesto, espero su llamada -se despidió la voz.
Una vez colgada la llamada, Bulma cerró con suavidad la agenda para luego proceder a acomodar un bolígrafo y ordenar una serie de catálogos.
-¡Me estás ignorando! -se molestó Vegeta.
La científica no contestó, se limitó a persistir fingiendo que nadie se encontraba por los alrededores. Inclusive se atrevió a tararear una canción en señal de mantener la calma.
-¿Se puede saber por qué demonios me ignoras?, ¿qué hice? -se acercó el Saiyajin para sostenerla, para mirarla a los ojos.
-¡Eso precisamente! -buscó apartarlo -no haces nada, nunca haces nada. Es importante que ayudes con todos los preparativos de la boda y en la primera oportunidad te largas por meses.
-¿Me viste cara de organizador de bodas? -se ofendió Vegeta.
-No, pero es un día importante -objetó Bulma.
-No quiero saber nada de ese maldito día -confesó Vegeta.
-Oh por Kami -Bulma llevó su mano para cubrirse la boca en señal de sorpresa -estás huyendo de la realidad, ahora lo entiendo todo.
-¿Qué vas entender? -torció los ojos y luego como siempre, intentó parecer indiferente -Malditos rituales terrícolas.
Vaya que maldecía ese ritual, más ahora que había implicada una persona especial para él. Cuando le anunciaron la situación deseó asesinar a una persona, es más seguía planeándose la posibilidad de exterminar aquella escoria que lo traicionó.
-Flashback-
Veía a sus padres tan entusiasmados con el regreso de su hermana, no era para menos desde que se anunció que una pequeña niña venía en camino para integrarse a la familia Briefs, todos la señalaron como la consentida de la familia. Esa consentida que ahora era toda una señorita aventurera, que heredó como su madre el gustó por recorrer nuevas tierras y explorar otros horizontes.
Jacco el buen amigo de la familia que trabajaba en la Patrulla Galáctica le ofreció a Bra la posibilidad de realizar misiones de rescate, lo cual era pan comido, ya que la sangre sayajin corría por las venas de la joven y hermosa mujer.
Sobra decir que el aterrizaje de su hermana, sus progenitores la llenaron de halagos, por su puesto Vegeta le hizo cumplidos a su manera. Él como hermano mayor también emitió comentarios que le originaron un par de golpecitos de Bra.
Mientras comían alegremente algunas costillas de jabalí, montones de puré y decenas de brochetas, una nerviosa Bra se aclaró la garganta:
-Familia -volvió a aclarar su garganta -conocí a alguien.
-Pues sí cariño debiste conocer mucha gente entre tantas misiones -interpretó Bulma presintiendo que se acercaba una gran noticia y anticipando que su querido esposo no iba a tomar de buen modo el comentario.
-Bueno, ya lo conocía -aclaró apretando los dientes -ya lo conocían ustedes también.
Lentamente deslizó su guante de la mano izquierda para mostrar la sortija brillante que adornaba su dedo. Agitó su mano un poco nerviosa, debía esperar al novio para dar la noticia pero le entusiasmaba anunciarlo a su familia.
Vegeta sintió que el trozo de costilla se situaba en su garganta, rehusándose a bajar. Escupió al notar que Bra se veía a sus ojos como una niña pequeña de 5 años agitando la manita para mostrar un anillo de juguete.
-¡Me voy a casar! -gritaba la pequeñita Bra vestida de novia con un velo en su cabeza y abrazando un osito de peluche.
El príncipe tuvo que parpadear en varias ocasiones para verificar su espejismo. Al escuchar los gritos de emoción de su esposa, sus suegros y hasta las felicitaciones de Trunks, cayó en cuenta que algo no andaba bien.
-¡Eres muy joven! -señaló Vegeta mientras apartaba a todos los que abrazaban a su hija.
-Padre, ¡tengo 22 años! – alegó imaginando los argumentos de su progenitor.
-Tu madre y yo nos casamos después de los 30´s -argumentó Vegeta, mientras Bulma contenía la risa ante los comentarios ridículos de su esposo.
-¡Ustedes eran muy viejos! -refutó Bra.
-¡Oyéme señorita! -se indignó Bulma al escuchar el comentario.
-Lo siento mamá, pero soy adulta y tomo mis decisiones -manoteaba Bra -me voy a casar con Kyabe, quieran o no.
-¡Kyabe! -gritaron todos al unísono, de todos los posibles candidatos del universo, nadie imaginó que él fuera el novio. Bueno ni siquiera pertenecían al mismo universo, seguramente los ángeles y los Dioses de la destrucción se opondrían rotundamente ante tal disparate.
De por sí, era complicado hacerse a la idea que su hija se iba a casar, ahora debía concebir que su discípulo sería su yerno.
-¡Ese pedazo de alcornoque me va a escuchar! -gritó vegeta al borde de transformarse en SSJ
-Es demasiado grande para ti -comentó Trunks algo desconcertado.
-No importa, saben que envejecemos después de los 30 con mayor lentitud, además sus viajes en el tiempo le hacen tener menos edad.
-Entiendo el punto Bra -la calmaba Bulma -pero son de universos diferentes, literal, los ángeles y Dioses no estarán de acuerdo con la idea de una unión "interdimensional".
-¡Esperaba un poco de comprensión! -gritaba una encaprichada Bra.
Entonces llegó la cereza del pastel, el ya hombre maduro Kyabe, quien se apareció acompañado de Whiss y Bills. Nervioso el futuro novio saludó a su maestro:
-¡Felicidades maestro!- exclamó Kyabe saludando a Vegeta, pues Bra quiso anunciar antes el compromiso -o quise decir suegro -sonrió apretando los dientes, esperando un puñetazo en el rostro.
-¿SUEGRO? -se molestó Vegeta, aún más - ¡insecto traicionero!, ¿cómo se te ocurre cortejar a una niña inocente? -la ira resonaba en las palabras de Vegeta.
Bra torció los ojos ante el comentario de su padre, hacía años que ella dejó de ser esa niña inocente. Era una mujer, había experimentado y conocido el mundo como su madre, todos la subestimaban, era un peso que cargaba por ser la consentida de la familia, nunca dejarían de verla como una pequeña.
-FindelFlashback-
-Sabes que no es una mujer, tan solo eres una chica jugando a ser adulta -al príncipe le dolía que su pequeña tomara la decisión de unirse a otra persona.
-Vegeta -sonreía su esposa -Dale una oportunidad, es una chica lista como su madre, no toma todo la ligera.
-Eso es lo que me preocupa, que es como su madre -se cruzó de brazos al tiempo que resaltó la última frase.
-Ella es más lista-pausó irritada -no eligió a un mercenario y genocida espacial -le apuntó con el dedo a su esposo en tono de reclamo.
-Tantos años y hasta ahora te atreves a quejarte -se le acercó enfadado, pero en cuanto el olor de Bulma ingresó en sus fosas nasales despertó un deseo de tomarla allí mismo, sobre el frío escritorio.
No podía hacerla enfadar más, se la tenía que jugar, solo habría dos opciones que su enojo se acrecentara o que hubiera una intensa reconciliación. Sin pensarlo más sometió a Bulma sobre el escritorio, la aprisionó tomándola por sorpresa.
-¿Qué haces Vegeta? -preguntó con una mezcla de enojo y excitación.
-Recordándote la razón por la cual te entregaste a un asesino espacial -se acercó a su boca para rosar sus labios con los de ella.
Deslizó su mano por debajo del vestido de ella, para su beneplácito no logró encontrar un par de bragas. Esa mujer era una monumental manipuladora, lo tenía justo donde quería.
-Alguien presentía que algo como esto iba a suceder -intuyó el príncipe.
-Eres tan eróticamente predecible -sonrió triunfante Bulma pero luego exhaló un gemido al sentir el roce de su esposo.
Sin más preámbulo Vegeta se acomodó sobre ella al tiempo que liberaba su miembro para penetrar a su esposa. En absoluto fue cauteloso, al ingresar en ella, lo cual despertó un gemido de placer con una mezcla de dolor, en ocasiones él podía ser brusco, pero de una extraña manera eso excitaba a la científica, la volvía loca con su fuerza sobre humana.
Los gimoteos inundaban el espacio, el frío escritorio tomó calor gracias a la fricción de los cuerpos. No necesitaron desnudarse por completo para entregarse al placer, el cosquilleo de la excitación recorría cada fibra de su ser, esos encuentros furtivos reavivaban la pasión de una pareja que se fue consolidando conforme los años, esos años que les hacían conectarse cada vez más al punto de ir sincronizando los orgasmos.
Ella contraía todos los músculos de su cuerpo, mientras que él liberaba su semilla y al terminar soltaba el cuerpo dejándose caer extasiado sobre el cuerpo de su mujer, no sin antes darle un tierno beso en los labios como de agradecimiento por brindarle semejante orgasmo.
-¡Uff! -Bulma suspiró con voz cortada -a veces odio que te vayas a entrenar por meses, pero adoro lo salvaje que regresas.
-Afortunadamente me libro de tus griteríos por meses -expresó el príncipe conteniendo la risa.
-Tan encantador como siempre -Ella torció los ojos ante el comentario sutil de su esposo. Lo movió para poder incorporarse, le urgía que el aire entrara de lleno en sus pulmones para recuperar la calma y arreglarse la ropa.
-¿Dónde está la mocosa? -preguntó Vegeta al no sentir el ki cerca de su hija.
-En el trabajo -respondió mientras acomodaba su cabello con los dedos y se alisaba la falda.
-¿No debería estar planeando una boda? -se extrañó Vegeta, las hembras se volvían locas con los preparativos, Bra no sería la excepción, era igual de vanidosa y presuntuosa que su madre.
-Está en una misión importante, me pidió que le apoyara en seguir con los preparativos -explicó Bulma -mañana debo elegir la mantelería y agendar una cita con el pastelero -guiñó el ojo en señal de invitar a Vegeta para recordar viejos tiempos.
-Solo si hay 30 pasteles en la prueba -condicionó el saiyajin.
-Me parece bien, además puede que me aparezca con un bikini de betún -sonrió coqueta -¿Qué dices?
Vegeta acumuló en exceso saliva en su boca, el antojo que le provocó imaginarla en semejante atuendo y quitando cada porción de betún con su lengua, le hicieron provocar una nueva erección que se vio desmotivada al escanear los alrededores y sentir el ki de su hijo mayor.
-Tendrás que reservar para la prueba de pastel -rió Bulma al intuir que Trunks se aproximaba.
Llegó el día de ingerir montones de calorías para seleccionar el pastel adecuado. Debido a que el periodo de Bulma llegó antes de lo previsto la fantasía del betún tuvo que postergarse, pero ambos degustaron juntos las opciones.
-Demasiado dulce -se asqueó Vegeta -pésima elección.
-¿Qué tal éste? -le acercó un tenedor con un trozo de un pastel rojo.
-Es muy rojo – se sorprendió Vegeta.
-Es red velvet, un tipo de pastel -aclaró Bulma.
-Aceptable -calificó el saiyajin -necesito algo de tomar para quitar tanto dulce de mi boca -se dirigió a la mesa donde se encontraban diversas bebidas.
-Por cierto gracias por ayudarme a elegir la mantelería, las vajillas y todo lo demás -sonrió Bulma.
-No es justo que esa mocosa te deje todo el trabajo y además no confío en tu buen gusto -declaró sirviéndose un poco de café.
-Eres nefasto, ¿sabes? -comentó Bulma algo irritada, aunque ya conocía el carácter de su esposo, soltaba algunos insultos para disimular afecto.
-Me sorprende su desinterés y ese traicionero de Kyabe, deberían estar aquí en lugar de nosotros -dio un sorbo a su taza de café.
-¡Alguien está celoso! -se burló ella -te han quitado terreno en el corazón de tu niña.
-Tonterías -se aclaró la garganta.
-No quieres aceptar que tú fuiste el culpable, desde que Bra comenzó sus entrenamientos la pusiste con Kyabe a practicar, ¿o ya no te acuerdas? -le recordó el origen de la futura boda.
-Era un mocoso, ¡yo qué iba a saber que ese degenerado se iba a fijar en Bra! -se puso en fase previa al súper saiyajin al imaginar las cosas que hizo para engatusar a su hijita.
-Vamos Vegeta, Bra no es nada inocente y conociéndola ella fue la que tomó la iniciativa -dijo para intentar tranquilizar a su esposo -Kyabe podrá ser mucho mayor, pero sigue siendo un chico ingenuo.
-No lo defiendas, sigo sin estar de acuerdo con semejante unión, pero ya el tiempo me dará la razón -pronunció al tiempo que buscaba otra muestra de pastel.
-Era él, Goten o algún simple terrícola -remarcó la última frase imitando la voz de Vegeta.
-Nadie está a la altura de una saiyajin de sangre real, pero viéndolo así fue la opción menos lamentable -se intentó resignar.
-Tendrás muchos nietos saiyajines -se ilusionó ella.
Una punzada invadió su estómago, no había pensado en que su hija tuviera que reproducirse y traer al mundo un séquito de mocosos, mucho ruido en la casa. Pero al mismo tiempo su mente viajó al soñar con entrenar una nueva generación de descendientes de la estirpe real saiyajin.
-Vegeta -cambió el tema Bulma -lamento lo de mi periodo y no pudiéramos, ya sabes -titubeó -realizar lo del pastel.
-Voy por el pastel de chocolate -dijo Vegeta para suplir una necesidad por otra.
Bulma sonrió ante la acción del saiyajin, los años lo volvieron más comprensivo y tierno, a su manera, amaba su personalidad y no cambiaría por nada del mundo haberlo elegido su pareja, aunque en ocasiones él se llegaba a empeñar en hacerle creer lo contrario.
Las semanas que siguieron conoció una faceta nueva de Vegeta, la acompañó a múltiples preparativos, no fue por voluntad propia pero a final de cuentas allí estaba, sugiriendo ideas para lograr un grandioso evento digno de una princesa saiyajin.
En esos días hubo peleas, besos, reconciliaciones y encuentros sexuales fortuitos, parecía que ambos eran un par de novios organizando su boda, sin duda el destino le daba una cierta segunda oportunidad a Bulma, una donde organizaba al lado del amor de su vida.
En un parpadeo llegó la noche previa al gran día. Vegeta meditaba en lo alto de la Corporación Cápsula, se alejó del ajetreo de personas empacando para trasladarse por la mañana al hotel donde sería la boda. Odiaba tener que entregar a su hija, a su niña, esa pequeña inquieta y consentida que creció tan rápido.
-Pa – lo llamó Bra -¿Papá, podrías? -señaló con sus puños que deseaba un último entrenamiento para calmar los nervios. La joven novia tenía su traje saiyajin de entrenamiento.
-Nerviosa -dijo Vegeta cruzando los brazos con una sonrisa triunfal de haber intuido los sentimientos de su hija.
-Bastante -afirmó ella, se puso en guardia -Vamos, para charlas está mi madre -lo retó.
Dedicaron más de una hora a entrenar, entre golpes el príncipe tenía recuerdos de cómo empezó a entrenar a su pequeña, de sus primeros pasos, de sus travesuras, su poco usual nacimiento y sobre todo las sonrisas que le llenaban el alma.
Si alguien le hubiese dicho al Vegeta que formaba parte del ejército de Freezer cómo iba a cambiarle la vida el pisar la Tierra, no hubiera creído ni media palabra. Pero estaba allí, disfrutando de una familia, nervioso por el futuro de su hija, orgulloso de su hijo y locamente prendado de su esposa.
-Suficiente -paró la batalla Vegeta -no quiero lloriqueos mañana porque estás cansada.
-Tienes razón, debo estar en forma para mi luna de miel -dijo con la intensión de molestar a su padre.
Vegeta apretó los puños y cerró los ojos conteniendo el pensar que el imbécil de Kyabe iba a ultrajar a su pequeña.
-Pa, ¿algún consejo para la vida en matrimonio? -Preguntó Bra algo incómoda.
-No te cases -comentó sabiamente.
-Esa no es una opción -sonrió Bra
La mente de Vegeta recorrió miles de consejos posibles, hasta recordó las sabias palabras que le dijo a un nervioso Gohan el día de su boda. No podía decirle que la clave era paciencia y montones de sexo.
-Sé tu misma, quien en verdad de ama, te debe aceptar tal como eres -soltó sin pensar.
-Como tú y mamá siempre lo hacen -sonrió Bra en agradecimiento por tan sencillo, pero tan profundo consejo.
-Aunque ser menos caprichosa no te vendría mal -terminó el comentario Vegeta -compadezco a Kyabe, no sabe lo difícil que eres.
-¡Papá! -le golpeó en el brazo ofendida.
-Será mejor que regreses, antes de que tu madre haga un escándalo porque no encuentran a la novia -le aconsejó el padre.
-Gracias -lo besó en la mejilla de improviso, pero antes de levitar para entrar a su casa escuchó una serie de murmullos.
Los ojos de Bra y Vegeta casi se salen de su cavidad cuando alcanzaron a espiar a una pareja que se escondía entre los arbustos.
-Nos pueden ver -susurraba Pan entre gemidos.
-Todos están histéricos empacando cosas -Dijo Trunks desnudando a la saiyajin.
Bra ahogó un grito de sorpresa, su hermano se estaba cogiendo a su dama de honor, a su mejor amiga, vaya casi su hermana. Parecía que eso de las bodas se contagiaba. Gohan iba a matar a Trunks por aprovecharse de su hija, aunque si Vegeta no asesinó a Kyabe probablemente el hijo mayor de Gokú podría tolerar esa relación.
-Parece que los varones saiyajines sienten debilidad por mujeres menores -afirmó Bra en un susurro.
-Vámonos de aquí -sugirió Vegeta para no interrumpir a la acalorada pareja.
Trunks pasó años en una relación con Mai que terminó por diversos motivos, la costumbre los acabó, algo muy similar a la historia entre Yamcha y Bulma. Nadie habría imaginado que su hijo pondría la mirada en una mujer que conoció desde bebé y lo peor del asunto, una descendiente de su némesis, ¡vaya familia!
El gran día era hoy, no supo en qué momento llegó para auxiliar a Bra con sus últimos detalles del velo de novia, se veía tan hermosa que tuvo una visión de su hija como niña pequeña ajustando su velo. Su pequeña había crecido, tal vez consideraba que era muy joven para casarse, pero confiaba en que era una chica madura, respetaba su decisión. Le inquietaba un poco la idea de ser abuela en un futuro no muy lejano, aunque pensándolo bien sería una abuela joven y bella.
-Mamá ¿algún consejo para el matrimonio? -preguntó Bra antes de salir de la carpa.
- Sé tu misma, quien, en verdad de ama, te debe aceptar tal como eres -expresó Bulma abrazándola al borde del llanto.
-Espero un día tener lo que tú tienes con papá -confesó al tiempo que recordaba que era el mismo consejo que pronunció su padre.
-Kyabe es un gran chico, seguramente lo tendrás -se limpió con un pañuelo -basta de tantas cosas, no queremos que se nos lave el maquillaje.
Al otro lado del altar un nervioso Kyabe se acomodaba su cuello, miró a lo lejos como su maestro llevaba del brazo a Bra, se veía hermosa, divina, espectacular, parecía un ángel. La sonrisa que expresó fue borrada cuando Vegeta le entregó la novia y se le acercó al oído para susurrarle:
-Recuerda insecto, prefiero una hija viuda que una divorciada -advirtió -así que haz todo lo posible porque funcione.
-¡Papá! -lo reprendió Bra, quien escuchó el perspicaz comentario de su progenitor.
Minutos después de comenzada la ceremonia algo cambió en la joven novia, soltó el ramo que sostenía entre sus manos y se giró para ver a su futuro esposo.
-Lo siento, no puedo -confesó a Kyabe, luego se quitó el velo de novia en señal final de dar por cancelada la boda.
-Parece que es de familia dejar plantada a la gente en la boda -expresó Yamcha en voz muy alta, por lo que Bulma lo miró con cara de pocos amigos.
-Gracias a todos por venir, la fiesta puede continuar, pero hoy no habrá una boda -Bra se disculpó ante todos los invitados.
Al escuchar las palabras de su hija un atrevido Vegeta ideó en su mente una opción brillante y descabellada, se había esforzado tanto por ayudar a organizar todo, se le hacía un reverendo desperdicio cancelar la boda. Poco le importaba lo que el resto pensara, no podría hacer un peor ridículo que bailar el Bingo frente a todos.
-Sí habrá boda -dijo Vegeta con voz firme.
-Ya tomé una decisión -refutó Bra molesta ante la incomprensión de su padre.
-Bulma -tomó aire para pronunciarlo -¡cásate conmigo! -sonó a una orden más que a una petición. Las mejillas del guerrero destallaron un rojo carmesí intenso.
La propuesta de matrimonio sorprendió a todos, quienes pronunciaron gritos de emoción, chiflidos y ovaciones ante la declaración de Vegeta. Les alegraba ver a la pareja de amigos en un gran momento, superando tantas adversidades.
-Acepto -ella dijo sin titubeos y tomando la mano de su esposo se dirigieron al centro para continuar la ceremonia.
Bra se movió hasta el sitio donde estaba Whiss, le dijo algunas palabras al oído que le emocionaron al ángel.
-¡Sera un placer ¡-señaló para mover su báculo y decir unas palabras en dirección a donde estaba parada Bulma.
La magia transformó el vestido de fiesta de la madre, en un elegante vestido de novia, uno con cintura vasca con diez capaz de tul, tal como la primera vez. Quien recuerde la transformación de la Cenicienta podrá darse una idea de la magnífica metamorfosis de atuendo; para cambiar el diseño un destello recorrió lentamente cada centímetro del cuerpo de Bulma. El príncipe sonrió al mirarla, recordó que el vestido era casi idéntico al que utilizó la primera vez que se casaron.
Kyabe se acercó a Bra sigilosamente y colocó su mano en el hombro de la chica, todo el plan de la princesa saiyajin había salido a la perfección. Su vida corrió peligro ante su maestro, pero lo convenció de ayudarla con su malvado plan.
Fue su momento, al final Bulma cumplió su sueño de tener una gran boda y de recordar cada instante de la unión con el amor de su vida. No podía pedir más a la vida, agradecía que Vegeta rompiera su frialdad en el último minuto, se expusiera ante todos para renovar sus votos. Reafirmaba que nunca se arrepentiría de enamorarse de aquel sanguinario saiyajin.
Ahora lo confirmaba, era el ser más feliz de toda la galaxia, ese niño que sufrió tanto viviendo entre tanta maldad, tuvo una segunda oportunidad, un chance de conocer el amor pasional, familiar y fraternal. Agradecía al destino cada instante vivido.
FIN
-Bonus-
La música sonaba lenta de fondo, se sirvió un trago más, de verdad que su madre se había esmerado en perfeccionar cada detalle para la boda, todo era perfecto y todo salió perfecto. La fiesta se encontraba en la fase final, suspiraba agotada por tantas emociones. Estaba feliz por la emotiva ceremonia de sus padres, la mirada de amor en ambos la conservaría en su memoria toda la vida. Sin embargo, un vacío inundaba su corazón, tal vez era nostalgia por dejar de ser el centro de atención o porque una mentira se tornó en un sentimiento real.
-¿Bailamos? -le preguntó una voz familiar.
-¿Por qué no habría de bailar con mi casi esposo? -sonrió traviesa e ilusionada, creía que él daría por finalizada toda relación después de abandonarlo en el altar.
Un torpe Kyabe intentaba seguir el ritmo de la música, era más fácil seguir el ritmo de una pelea que fluir con notas musicales, sumado a eso, le alteraba los sentidos estar cerca de Bra, lo atribuía a la sangre saiyajin o a que era realmente hermosa, lista e intrépida.
-Siento haber comprometido tu vida y tu honor ante todos -se disculpó Bra.
-No entiendo en qué momento acepté -confesó el saiyajin conteniendo una risa nerviosa-por un momento creí que mi maestro me mataría.
-Fuiste Valiente -se le acercó para besarlo en la mejilla como agradecimiento, pero un movimiento nervioso de Kyabe hizo que los labios de ambos se toparan.
El beso no fue para nada incómodo, despertó sensaciones extrañas en ambos. Parece que en efecto había una chispa entre ambos, lo que comenzó en forma de broma y mentira con el transcurso del tiempo se volvió una realidad, había algo más que una amistad.
-Yo- se sonrojó Kyabe, quien pese a ser mayor, conservaba un alma bastante pura.
-Podría volver a hacerlo – confesó Bra recargándose tiernamente en el pecho de él.
-Mocosa -los interrumpió Trunks -¿Cuándo piensas decirles la verdad?
-En un par de días, mientras que disfruten su luna de miel -dijo sin apartarse mucho de Kyabe.
-Eres la peor manipuladora del mundo -negó con la cabeza el hermano -armaste todo esto de una falsa boda para mis padres tuvieran la suya, ¡Whiss me lo contó todo!, ahora entiendo la razón de que no se opusieran a una relación entre personas de universos diferentes.
-Algo así -se miró delicadamente las uñas -pero también tú les tienes que decir lo que pasa entre mi dama de honor y tú.
El comentario fue como un balde de agua fría para Trunks, ambos trataban de ser cuidadosos con sus encuentros a escondidas, pero al parecer no funcionó mucho. Se le caía la cara de vergüenza, todos lo juzgarían como el abusador que le lavó el cerebro a la niña que conoció desde que era una bebé.
-No sé de qué hablas -apartó la mirada de su hermana, intentaba mentir pero no sonaba convincente.
-Papá y yo te vimos un tanto acalorado con Pan -lo miró con cara de complicidad, apartándose un poco del cuerpo de Kyabe.
El maduro Trunks se puso color carmesí y algunos destellos de sudor se desplegaron por su cabeza ante el comentario, molesto tomó rumbo en la búsqueda de Pan, seguramente ella desconocía que se había descubierto su secreto.
-Ahora corre de soplón con la mal agradecida de Pan, porque no me contó sobre lo que sucede entre ustedes -se giró ignorando a su hermano, a lo cual se topó con la mirada embelesada de Kyabe.
FIN
Holaa, lamento tardar tanto en actualizar.
Gracias por seguir esta historia tan disparatada jejeje
Confieso que el capítulo pudo ser más extenso, pero no estaba segura de la reacción de la pareja Kyabe-Bra, no quería desatar una serie de polémicas ante la diferencia de edad y desconozco si existe un fandom que sacara historias sobre ellos.
Si veo que los lectores les gusta esa pareja podría sacar un breve spin off que inserte cómo se dio la relación entre los saiyajines de diversos universos jejeje
Un abrazo y espero leernos pronto.
