Hacia ya un mes, que habia llegado, era el nuevo bicho raro del barrio. No conocía a nadie, y mis facultades sociales dejan mucho que desear. . . La sonrisa estúpida y el letrero de "estoy necesitado de amigos..." infalible. . .

Todos los días resultaban la misma rutina, subir la colina hasta llegar al paradero del bus, esperar un tanto, o quizás más, gracias a mi impaciencia por estar lejos de casa… llegar a la estación central. Tomar el tren, bajar, subir las escaleras caminar por la plaza dos cuadras mas abajo y listo, bienvenida nueva escuela.

Primer día, no mucho que decir, segundo piso, paredes blancas, techos altos. . . las aulas están cerradas, y muchos alumnos están afuera, pero todavía es temprano. . .

Parece que todos son nuevos y nadie conoce a nadie, todos nos miramos estupefactos y solo pregunto si es que había llegado tarde.

-Todos estamos esperando- responden a lo lejos, mientras por el pasadiso frente a nosotros una mujer, tanto regordeta de sonrisa aterradora se acerca forzando sus mas aun regordetas piernas bajo sus faldas. Nos saluda y tropieza, pide permiso para llegar a la puerta y buscar la llave.

Bienveniiidos- Y no termina su sonrisa tétrica… me da miedo un tanto, entro y me acomodo lejos de la ventana. . . todos en sus asientos, silenciosos….comienza la clase y no habrá mucho que decir. Tan solo la misma rutina…en viceversa.

Era el segundo dia que lo veía, sentado en el banquillo protegido por la caseta de la estación, cabizbajo y solo, me acerque … casi decidido o solo curioso.

El dia anterior el solo fue un reflejo blanco y fugaz en la fila de los que suben al bus. Pero igual asi de normal, atrajo mi atención.

Hoy vestía casi igual, o al menos llevaba la misma casaca blanca… seguía cabizbajo y yo nervioso, tragué saliva, respire hondo y apreté los puños..

-Disculpa… eres estudiante?-

Listo, lo había hecho y no habría marcha atrás, a menos claro que hubiera hecho caso omiso. Al comienzo fue solo silencio y un poco de hojas… el capto mis ondas sonoras tres segundos mas tarde y se percató de mi presencia, se saco los audífonos, y cruzamos miradas…

-Sus ojos…son marrones- a pesar de su rubio y desenmarañado cabello, solo me percaté de esos dos puntitos marrones…

-Sí…- me sonrió

Con qué continuar la conversación, tan solo sonríe y extendi mi mano…-mucho gusto-

-Axel- cogio mi mano, la sacudió y nos soltamos, yo sonreí como un estúpido… y conversamos vagamente…

Hace mucho frío… a lo mucho he soportado 13 grados… pero estos son 8… las hojas golpean el techo y – ahh ..un fastama…- mi sonrisa estúpida y la vergüenza en la cara, me delataban como un completo idiota.

El bus llegó y solo yo me percaté – ¿vas en este bus? – mientras se detuvo y ambos nos paramos… llegamos a la puerta y él me cedió el paso… me quedé anonadado, esa fue una de tan pocas veces que alguien tenia un gesto asi conmigo. Tan sutil, nada forzado.

Subí saltando como un niño pequeño y me di cuenta que todo el bus estaba repleto, di media vuelta y él me miro "donde sea"…

Llegué al final del bus y quedaban dos asientos juntos a la puerta.

Tengo frío… no exageres aquí ya no hace frío tiene calefacción…

-¿Hasta dónde vas?- le conté mi rutina de todos los días, unas cuantas anécdotas del lugar de donde vengo, la sala de anatomía con cadáveres frescos sobre la mesa y la sensación de inapetencia por casi una semana, que en verdad duro tres días…

-Creo que este es tu paradero… le interrumpí, él despertó y apuró el botón…

Bueno…era hora de decir adiós, yo sonreí y el me dio la mano… o quizás un abrazo…

See you around… y bajó por las escaleras, para perderse por las colinas y la carretera hasta su escuela.