Disclaimer: Los personajes mencionados no me pertenecen sino a Masashi Kishimoto
PD: Cualquier parecido con el universo de Inuyasha es mera coincidencia -guiño guiño-
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Aqua
Capítulo 1: El pozo
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Eran aproximadamente las dos de la mañana cuando Hinata decidió salir de casa debido a su insomnio. No podía decir que nunca le había pasado porque, de hecho, sucedía frecuentemente, pero nunca había sido tan exasperante como esta vez. Llegó al punto de estar tan cansada de dar vueltas sobre su futón que se obligó a si misma a despejarse tomando un poco de aire freso, afuera de su hogar.
Eran aproximadamente las dos y cuarenta y cinco de la mañana cuando llegó al lago más cercano de Konoha, ese donde solía entrenar de pequeña para dominar la técnica del Byakugan. Eso solía suceder algunas otras cuantas veces, pero ya no eran tan recurrente como antes. Conocía el lugar como si fuera las marcas de su palma derecha así que… al notar un pozo de madera muy cerca del lago, envuelto en lianas y con una apariencia de tener muchos años (a pesar de que ella recordaba no haberlo visto jamás), supo que algo definitiva extraño había pasado.
—Que extraño…
Se acercó con cautela para lograr ver el fondo del pozo.
Pero, contra todo pronóstico, no había ni una sola gota de agua. Se dijo a si misma, que alguien había construido el pozo y decidido rellenarlo luego de un tiempo, pero… era muy extraño que alguien hiciera un pozo justo al lado de un lago. Eso no terminaba de cuadrar en su cabeza.
Sin embargo, cuando enfocó su vista al fondo del pozo notó algo que brillaba, era como un reflejo que aparecía cuando te ponías en la dirección correcta. Con algo de curiosidad sobre eso, decidió saltar para tomarlo.
Lamentablemente las cosas no salieron como esperaba, nada mas deslizarse por el pozo, empezó a envolverla un aura azul de estrellas que definitivamente no esperaba encontrar.
—¿Q-Qué es todo esto?
El panorama de estrellas se detuvo y ella cayó en sus rodillas al final del pozo. Se pregunto sin terminar de creerlo… si, a lo mejor, había sido inducida a algún tipo de genjutsu. Pero la sola idea era ridícula, los Hyuuga eran inmunes a los genjutsu.
Cuando miro hacia arriba, encontró el cielo oscuro justo como ella lo recordaba. Eso la confundió peor. Decidió empezar a buscar en el suelo del pozo la razón por la que había decidido tirarse, pero no logró notar nada por alrededor de diez minutos.
Con un poco mas de búsqueda, halló un collar plateado bajo la tierra excavada. Era reluciente a pesar de la suciedad y se notaba bastante antiguo por el perfil de la cadena. El dije por su parte era un cristal aqua. Después de encontrarlo e inspeccionarlo, saltó hacia la superficie.
Tan pronto como salió, se limpió los pantalones y se acomodó las sandalias ninja. Dándole un último vistazo al lago junto a ella, tomo el collar entre sus dedos y avanzó por la noche en dirección a su hogar. Dejo de preguntarse que había sido esa aura de estrellas en el pozo cuando al llegar a lo que seria el limite de Konoha, solamente encontró árboles.
Hinata empalideció.
Siguió corriendo en dirección a la colina donde halló un mural de piedras donde supuestamente deberían estar las cabezas de los Hokages. Sin embargo, no había nada ahí y eso la ponía de peor humor y mas nerviosa de lo que ya estaba. ¿A dónde había ido a parar?
Se dio la vuelta dispuesta a correr al pozo cuando frente a ella apareció un muchacho de su edad. En ese momento se lamentó no haber llevado consigo su portakunais para crear una separación entre ellos. No importaba, igual podía usar su Puño Suave.
—Hola —dijo el joven mientras Hinata se ponía en guardia—, no reconozco tu cara. ¿Eres de la aldea?
Hinata levantó la cabeza de su confusión al escuchar la palabra "aldea"—Si. ¿Dónde está la aldea? Podrías guiarme por favor.
O en su defecto a los sobrevivientes, si es que había pasado algo.
El rubio de preciosos ojos azules y curiosas marcas en su mejilla asintió con una sonrisa, para luego darse la vuelta y caminar lejos de ella. Hinata lo siguió con desconfianza. Si el decía no haberla visto nunca, ella tenia que concordar igual. Jamás había visto a ese muchacho en su aldea, ni a nadie remotamente parecido.
—¡Por cierto, mi nombre es Naruto! ¿Cómo te llamas?
—Hinata Hyuuga.
—¡Qué lindo nombre!
Ella tragó antes de responder con algo de desconfianza—Gracias.
—¿Te perdiste o no tienes memoria como para no recordar el camino a la aldea?
—Creo… que me perdí.
—Entiendo… ¡ah, ya llegamos!
Eran aproximadamente las tres de la mañana, pero Hinata estaba sorprendida de toda la actividad que había en el lugar. Había una fogata enorme como la de una festividad y muchas personas a los costados estaban celebrando algo; bebiendo, bailando y riendo.
—¡Abuelo! ¡Abuela! —el muchacho rubio corrió hasta una pareja de ancianos canosos que lo recibieron con los brazos abiertos. Hinata lo siguió muy despacio.
Esta definitivamente no era Konoha.
Eran chozas de madera y paja, vagamente construidas para resistir la lluvia, había cultivos por donde miraras y las personas… vestían raro. Como si fueran de una época muchísimo más atrasada que la suya. Usaban yukatas y kimonos de aldeanos o granjeros de las antiguas épocas. Sin contar que la aldea era diminuta. Había más cultivos que casas.
Naruto le señaló con la mano que se acercará—Hinata-chan, esto son el Abuelo y la Abuela. Abuelo, Hinata me dijo que pertenecía a la aldea, pero se perdió. Así que la traje.
—¿A la aldea? ¿A esta aldea? —replicó el anciano confundido. Solo entonces el hombre mayor que se notaba que se movía en bastón, la miró con sus cansinos hombros y canosas cejas.
—Discúlpeme —mencionó ella rápidamente—, pensé que… el joven Naruto estaba hablando de mi aldea que debería quedar muy cerca de aquí, pero… parece que no estábamos hablando de lo mismo.
—¿Es así? —sonrió el anciano con sabiduría—De todas maneras, muchacha. Si gustas puedes quedarte en nuestra celebración o dormir en nuestra cabaña. Nuestra gente celebra la buena cosecha de este año, además de que no hemos tenido problemas con los demonios desde hace ya unos meses.
—¡No sé qué les paso, pero agradezco no verlos más! —gritó Naruto mientras recibía un enorme cuenco llena de alguna bebida y se lo tomaba de golpe. Un adulto vestido de granjero muy cerca de él se rio y le palmeó la espalda en reconocimiento.
—¿Demonios? —susurró Hinata.
—Entonces, muchacha… ¿te llevó a nuestra cabaña o te quedas? —insistió el anciano, pero antes de que Hinata se dignara a responder, corrió un largo viento que hizo que todos se cubrieran con los brazos. El bosque a la lejanía empezó a divagar, moviendo las hojas de los arboles al son de los pasos que se oía desde esa dirección.
Hinata ya no sabía que más podía ponerse peor.
—¡Malditos humanos! —como si hubieran sido invocados, monstruos con apariencia de ogros emergieron de los bosques, y no solamente tres de ellos, también había dos serpientes con cabezas de dragón y una mujer ciempiés de largo cuerpo. Se veían listos para una masacre.
—¡Maldita sea! ¡Abuelo! ¡Abuela! ¡Ayúdenos en llevar a las mujeres y a los niños lejos de aquí! —gruño Naruto poniendo su brazo delante de los ancianos y Hinata en afán de protegerlos—Nos encargaremos.
Luego de eso, un joven llegó corriendo con instrumentos de arado en sus manos, tirándoselos a todos los jóvenes y adultos que estuvieron presentes. Naruto recibió el hacha y balanceándola rápidamente se puso delante de todo el grupo de contrataque. Hinata ni siquiera tuvo tiempo para pensar cuando la Abuela la tomó del brazo y la arrastró fuera de ahí.
Los gritos eran desgarradores, el llanto de los niños que habían perdido a sus madres en la celebración y las madres llorando por encontrarlos. También había jovencitas corriendo al lado suyo, huyendo de los monstruos que se acercaban cada vez mas a la pequeña aldea. La Hyuuga sabía que no era débil así que podía defenderse de cualquier humano o invocación. Podía ayudar, no era una simple civil.
Activó su Byakugan rápidamente para observar el panorama, había aproximadamente quince hombres con instrumentos de arado esperando en la entrada a que llegaran los demonios. Hinata se guardó un gruñido, era imposible que un grupo tan pequeño pudiera encargarse de gigantescos monstruos. Mucho peor ahora que notaba que solo eran civiles.
—Señora —Hinata se plantó y se deshizo del agarre, cargando a una niña que estaba llorando tirada en el suelo—, yo ayudaré a los hombres, lleve a esta niña con usted —dijo rápidamente para luego entregarle a la pequeña. La anciana la miro conmocionada.
—¿Estás loca? Deja que los hombres se encarguen, hay que irnos de aquí.
—Disculpe señora, pero no puedo hacer eso.
Los gritos no se detenían y los pasos agigantado de los demonios cada vez estaban mas cerca.
—Voy a ayudarlos a proteger este lugar. Saldré bien, lo prometo.
—T-Tus ojos…
Hinata se dio la vuelta dejando a la señora con la boca abierta, la anciana estaba confundida por haber visto el Byakugan en su máximo esplendor (las sobresalientes venas eran algo aterradoras) pero tampoco iba a dejarse llevar por la sorpresa cuando demonios amenazan su aldea. Tomando firmemente a la niña, corrió hacia el bosque donde las demás mujeres y ancianos corrían.
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—Muy bien chicos, ya ha pasado un tiempo desde que los enfrentamos. Sobreviviremos otra vez —dijo el rubio conocido como Naruto girando su hacha y esperando que los ogros llegaran al frente de su aldea… tan solo unos pasos más.
Sin embargo, cuando estaba a punto de lanzarse a los pies del monstruo más cercano y cortar su rodilla, frente a él salió disparada la muchacha de ojos perlados que había visto perdida en el bosque. La mujer saltó increíblemente alto como si fuera una exterminadora de monstruos y chocó su palma contra la cabeza del primer monstruo frente a ella.
Se creo un viento terrible cuando el ogro gritó de dolor y cayó inconsciente al suelo.
—Pero, ¿quién es esa mujer? —escuchó Naruto a un aldeano preguntar.
Sin saber la respuesta, siguió mirando la danza de la mujer que empezaba a sospechar era una exterminadora. La chica conocida como Hinata posó su pie sobre el caído para impulsarse contra la mujer ciempiés quien dio un chillido de contrataque.
La Hyuuga estiró su pie y le golpeó directo al cuello. Hizo un giro rápido y la lanzó directo al suelo.
—¡Ahora! —gritó ella siendo comprendida rápidamente por Naruto quien levantó su hacha.
—¡Vamos ahora! —los hombres corrieron con sus armas mientras los arqueros disparaban desde atrás hacia el ogro contra quien estaba peleando la chica en esos momentos. Varias flechas cayeron en el cuello del ogro y otras tantas a su pesado cuerpo. Uno de los hombros disparó una flecha mal calculada que estaba a punto de ser hundida en el pequeño cuerpo de Hinata.
Pero ella la detuvo con su mano. La tomó desde la madera y con ella en mano, se lanzo al rostro del ogro y lo introdujo en su ojo izquierdo. Este soltó un horrible gemido tomándose la cara y cayendo fuertemente al suelo. Dos ogros ya habían caído.
La mujer ciempiés recibió distintos golpes en su cuerpo debido a los instrumentos de arado que tenían los hombres en sus manos, estaba dispuesta a mover su cola para mandarlos a volar cuando Naruto se apareció frente a ella y de un solo tajo, la decapitó. Ahora solo faltaba otro ogro y dos serpientes.
Un hombre con el brazo sangrante se acercó a Naruto—¿Tu trajiste a esa mujer?
—Si —asintió él rápidamente.
—¿De dónde la sacaste? — inquirió el hombre señalándola, donde estaba peleando ágilmente contra unas de las serpientes que buscaba a cada momento envolverla con su pegajoso cuerpo.
—Estaba en el bosque… perdida.
—Pues tenemos agradecer a Kami por haber hecho que se pierda y que la encontraras —sonrió el hombre para luego apretar nuevamente su arado y atacar, a pesar de su herida, a una de las serpientes sobrantes. Naruto, desde su posición, asintió y luego de aspirar una buena bocanada de aire, se lanzo a pelear contra la serpiente que el hombre del arado había atacado.
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Las muertes se habían reducido a cero ese día, bastante sorprendente contando que perdían hombres de seis a mas cada vez que solo un monstruo aparecía. Estaban casi decididos a morir cuando aparecieron seis de una sola vez. Sin embargo, habían recibido una ayuda casi celestial de parte de la chica quien los había salvado como toda una heroína. Cuando la pelea terminó, guiaron a la sangrante chica (por la sangre de los monstruos) a donde estaban las cabañas y le prepararon un baño caliente para ella sola en el mejor barril de la aldea.
—No es necesario —decía ella mientras las mujeres le estiraban el mejor kimono que tenían.
—Por favor, Hinata-sama, acéptelo como un agradecimiento por habernos salvado.
Hinata con el cabello muy húmedo por su reciente baño había aceptado el kimono y luego de cambiarse había salido para incorporarse a la reanudada celebración. El collar que encontró fue recelosamente guardado en su manga luego de doblar su ropa de ninja y dejarla en la cabaña. La fogata alta había sido encendida otra vez y ahora parecía chispear con mas fuerza mientras las mujeres y los hombres bailaban a su alrededor, incluso los heridos mas graves, llenos de vendas en sus cuerpos estaban aplaudiendo desde su posición viendo como todos se divertían.
—¡Hinata-sama! —Naruto se acercó corriendo hacia ella y se inclinó profundamente, haciendo que esta se sonrojara furiosamente por la vergüenza. Es decir, ni siquiera estaba acostumbrada a las formalidades de su familia como para poder soportar tanta hospitalidad de otras personas, era sorprendente—¡Muchísimas gracias por su ayuda!
—E-Esta bien. P-Puedes levantarte.
El rubio de ancha sonrisa la guio hasta la fogata, y tomándola de ambas manos empezó a bailar con ella. Hinata, quien no tenia la menor idea de cómo se bailaba en ese lugar, empezó a mover el cuerpo imitándolo, aunque sin mucho éxito.
Sin embargo, nadie estaba pendiente de nadie puesto que era un momento para divertirse, celebrar y pasarla bien entre todos. Cuando llegó las cinco de la mañana, la aldea completa estaba tirada en el suelo durmiendo cuerpo contra cuerpo, buscando la calidez entre ellos.
Hinata se descubrió con una pequeña resaca y en los brazos de Naruto sobre la sólida tierra.
—¿Pero… que pasó?
Lo último que recordaba era a una mujer de su edad de hermosos cabellos castaños haberle ofrecido una bebida y que ella lo aceptaba bebiéndosela de golpe. Era ahora cuando Hinata sospechaba que era una bebida alcoholizada.
El resto de las personas a su alrededor roncaban fuertemente. Pudo incluso reconocer a la Abuela y el Abuelo que Naruto le había presentado, apoyados en un tronco y dormidos hombro contra hombro. Tenia demasiado sueño como para seguir pensando, así que solo alzo los hombros y se resignó a dormirse sobre el hombro del rubio nuevamente.
Volvió a levantarse aproximadamente a las diez de la mañana, se escuchaba un alboroto porque todos ya se estaban despertando entre ellos.
—¡Naruto!
—¡Hinata-sama!
La chica se levanto perezosamente y mirando a su alrededor, vio a la Abuela y el Abuelo junto a ella sonriendo pícaramente.
—Han cogido confianza muy rápido, ¿no, abuela?
—Creo que sí, abuelo.
Solo entonces Hinata se fijo bien lo que había hecho. Había dormido sobre el hombro de Naruto, recostados sobre la tierra de celebración e incluso había babeado su ropa. El haori del chico estaba mojado por ella y empezó a embargarle la vergüenza.
—¡L-Lo siento mucho! —empezó a recriminarse por no haberse salido de ahí cuando despertó aproximadamente a las cinco de la mañana y noto donde estaba. Sin embargo, estaba tan somnolienta que solo volvió a dormir.
Había pasado mucho tiempo, tuvo Hinata que admitir, desde que no había dormido tan placenteramente como en ese momento.
—¿Naruto? ¿Hasta qué hora piensas dormir? —el Abuelo le dio una pequeña patada al muchacho logrando que este solo se girará y siguiera durmiendo.
Por otra parte, Hinata se giro para hablar con la anciana—Agradezco su hospitalidad, pero… tengo que regresar a mi aldea.
La anciana borro su sonrisa—Comprendo pequeña, pero… toda la aldea preferiría que te quedaras unos días por aquí. Eres nuestra salvadora.
Hinata se volvió a sonrojar al escucharla.
—Al menos unos tres días, ¿qué dices?
Hinata lo meditó un momento mientras veía como Naruto seguia rodando lejos del anciano que insistía en patearlo para despertarlo sin éxito. Es decir, acababa de salir de una misión de Konoha por lo que la Hokage le había dado una semana de descanso sin misiones, podía hacer lo que quería durante ese periodo de tiempo. Sin embargo, llevaba desaparecida toda la noche y parte de la mañana en Konoha, seguramente su familia y amigos estarían preocupados por ella y Hinata no quería causarles problemas.
Tenia que volver.
—Discúlpeme, pero como comprenderá… salí de casa por la noche y no he vuelto a mi hogar aun… me encantaría quedarme, pero no quiero preocupar a mi familia.
—Entiendo —mencionó la anciana—, se despertarán y no te hallarán. Eso seria terrible. Esta bien, no me gustaría quitarte más tiempo.
—Muchas gracias por haberme acogido, de verdad se lo agradezco.
—No te preocupes, mas bien; si tienes tiempo ven a vernos.
—Si pudo volver, lo haré con mucho gusto.
La anciana abrazo cariñosamente a Hinata, luego de que esta recogiera su ropa de la cabaña y se plantara en la entrada, como despedida para que en ese momento aparecieran Naruto y el Abuelo. El rubio ya estaba completamente despierto.
—¿Qué sucede? —dijo el anciano mirando a su anciana mujer.
—Hinata-sama ya se va.
—¿Ehhh? —gimió Naruto observándola con pena—¡No te vayas, Hinata-sama!
Tan pronto como le grito eso, las personas de alrededor giraron al escucharlo y empezaron a murmurar con dolor "¿Hinata-sama ya se va?" "Que no se vaya" "Es nuestra salvadora" "La echaré de menos"
La mujer viendo como las personas la veían empezó a sudar con pena.
—Lo siento, Naruto-kun. Prometo volver cuando hablé con mi familia, pero… no quiero preocuparlos, después de todo deben estar buscándome.
Naruto bajó la cabeza con comprensión y algo de tristeza, pero entendiendo el mensaje le deseo un buen viaje. Detrás del rubio, las personas de la aldea se agacharon en su presencia e igualmente le desearon un buen viaje, también le dieron una bolsa de viaje con algunas frutas frescas para que comiera.
Hinata las aceptó agradecida y dándose la vuelta salió de la aldea. Camino cerca de media hora preguntándose el camino exacto hacia el pozo. Dado que todo había sucedido en el momento en que se tiro del pozo… sospechaba que para regresar podía ser por el mismo lugar que había venido, pero no estaba completamente convencida de eso.
Guiándose con su Byakugan, encontró el pozo y se sentó en los bordes. Todavía en su bolsillo se encontraba el collar que había visto en el fondo del pozo la noche anterior. No había tenido oportunidad de preguntarle a alguien sobre eso. Sin embargo, se prometió a si misma que si ese pozo la llevaba a casa… y si luego se tiraba y la devolvía a esa aldea donde estaba el Abuelo, la Abuela y Naruto-kun…
Ella volvería y los visitaría.
Con eso en mente se deslizo, justo como lo había pensado la rodeó un aura azul de estrellas brillosas para luego caer al suelo, esta vez de pie, y alzar la mirada. El cielo era de un hermoso celeste desde su posición.
Salto de ahí y corrió como alma que lleva el diablo en dirección a Konoha con ansias de ver nuevamente a todos con bien. No quería llevarse la sorpresa de que no había ni una sola casa en ese terreno. Así que cuando llego a ver las caras talladas en la montaña, dio un suspiro de agradecimiento desde lo mas fondo de su corazón.
Estaba en Konoha nuevamente.
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Review?
