Capítulo 2
Una joven de un traje de sacerdotisa se encontraba actualmente, sometida en contra de su voluntad por lo que sus manos estaban atadas y un pequeño trapo de seda sostenido entre la boca de Kagome Higurashi.
Ella no dejaba de forcejear. Su deseo de salir era desesperante, pero, la joven no podía sola con su fuerza ya que ambas manos estaban colocadas del nudo de la soga por detrás de su espalda.
-No lo puedo creer que Bankotsu, el líder de los siete guerreros aún viva.-pensó la joven asustada sobre la existencia del mercenario.-Naraku lo desterró pero, no entiendo, ¿que pudo haber ocurrido? Para que volviera a la vida...-Kagome analizaba que el moreno ya no era un cadáver sino que está ocasión lo devolvieron como antes, un humano.
-No te haré nada, miko.-dijo con un pequeño suspiro y irritación-
Ya se estaba desesperado con los quejidos de cierta joven por querer escapar, si fuera por él, la hubiera destrozado con su alabarda pero los negocios eran más importante que su deseo, está vez.
-Tengo apartarme de Bankotsu o me va a matar-murmuró aterrada por su rostro torcido-pero, ¿cómo lo hago? -analiza la situación para lograr escapar y no morir.
La Banryu del mercenario se presenta frente al rostro de la joven sacerdotisa, dejándola paralizada sin hacer ningún movimiento.
-Oye Miko, ¿Qué tratas de hacer?-dijo el joven de piel morena sosteniendo su alabarda directo al cuello de la joven-No pensarás que vas a escapar, ¿me equivoco?-ella agitó su cabeza por el miedo-
-¡Debo escapar pero...! -murmura con algo de terror en su rostro.
-Permanece callada-sentenció con su mirada frívola acobardando más a la joven de kimono de un color sutil blanco -
-S...Si-era lo único que podía articular. Ella se comienza a sentir frustración porque el miedo de ser cortada en pedazos, siempre la vencía-"Tan solo pudiera usar mis flechas, pero..." -susurra mirando que no estaba al alcance de sus armas para combatir con ese mercenario-
Inuyasha y sus amigos que están en búsqueda de la ex-colegiala, gracias al olfato del hanyou de túnica roja sabían el camino a dónde iban a llegar y se trataba de una pequeña solitaria aldea. Ellos se estaban cerca de la Isla Hijirì.
La mente del joven Híbrido se queda nula, porque no deseaba encontrarse con cierta sacerdotisa que fue su primer amor, por lo tanto deseaba que Kagome halla sido vista y lograr salvarla de las manos del líder de los Shiinchitai.
Sabe perfectamente que Bankotsu solo está buscando venganza contra él, pero no logra entender porque motivo se lleva a la pelinegra.
-Inuyasha-el monje lo volvió en si-, nos quedaremos en este pueblo-aclara muy seguro y el hanyou iba refunfuñar pero también le comenta que es probable que vieron a una mujer pelirroja acompañada con un sujeto con las mismas características del mercenario que están buscando-
-tsk, esta bien-dijo molesto desviando la mirada-
-Fue lo mejor-el trío amigos del hanyou estaban de acuerdo con la decisión del monje. La tajiya estaba muy preocupada de la situación de su mejor amiga y no pudo evitar preguntarle-querido-Sango se sienta junto al Houshi - ¿va estar bien Kagome? -murmura la exterminadora -
-Esperemos que si...no se sabe que acción podría tomar Bankotsu-dijo Miroku algo inseguro del bienestar de la joven sacerdotisa -
-Usted está pensando lo mismo que yo, ¿no es así? -el monje asiente con algo de suspiro -, Tenemos que rescatar a Kagome-chan y lo más rápido posible-cerciora la tajiya para volver a la cama-
-Ojala no lleguemos tarde-se orientó a pensar de que la vida de su amiga no llegue a tanto peligro y también se acuesta a dormir para mejor repasarlo en la mañana-
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Aquella noche, había quienes no podían consilar un poco el sueño.
-Deja de chillar-suspira fastidiado el moreno rascando su mejilla -
-¡Estuviste a punto de matarme con tu alabarda! -escupió la joven con terror en su mirada -, ¡¿Cómo quieres que reaccione?! -volvía a llorar -
-Tú misma te lo buscaste -Kagome se enfureció más y al mercenario se divertía con las expresiones de furia de la joven miko-
-¡Sólo quería ir al baño! -excusó avergonzada -
-Conozco a las mujeres de tu tipo-dijo acercándose para tomarla del cuello -no lo vuelvas hacer, o la próxima te aniquilo sin dudarlo - advierte impotencia-
-S...Si-articuló con algo de terror en su rostro y el Moreno separa sus manos del cuello de Kagome-
-Mejor -sonrió complacido-
-¡Lo odio a este hombre! -susurra la sacerdotisa frustrada-, deseo irme pero...mis poderes no están en ir contra con la fuerza de Bankotsu- ella movía sus manos para hacerlas en forma de puños, de la indignación que Kagome sentía en sí - Inuyasha solo espero que vengas por mi-la joven miko ya estaba dudando del hanyou, gracias a las palabras crueles que implantó el mercenario -
Kagome pudo observar algo que le llamó su atención, ya el joven líder de los siete guerreros se encontraba dormido.
-¡Es mi oportunidad! -ella toma ventaja para su escape pero, el sonido de un silbido la pone totalmente estática. -¡Rayos! ¿Acaso este chico no duerme o que mismo? -Kagome mordió su labio inferior por no lograr escapar otra vez-
-Veo que aún no entiendes-dijo tomándola con brusquedad de su mano a la cintura de la joven miko -, jamás vas a salir de aquí -Bankotsu la voltea para que la mirase-
-Suéltame -dijo entre dientes con molestia-
-Te mataría con mis manos pero, desgraciadamente no lo tengo permitido -La toma de la barbilla para hacerla temblar del miedo-, solo mantente callada o voy a cambiar de opinión y te aniquilo -le amenaza con frivolidad -
Bankotsu la suelta a un tal grado de brusquedad, dejándola un roce en su brazo derecho, en verdad llevaban unas cuantas horas en lo que la había secuestrado de las manos del hanyou y no soporta tanto a esa mujer sacerdotisa.
Lleva aguantando las ganas de aniquilarla.
Kagome se preguntaba que si va poder salir ilesa de todo esto, y toda la noche no concilia el sueño por estar sumida en su esperanza de huir de esta cueva de mala muerte.
-"Kagome...Kagome" -una voz empezaba a llamarla pero no lograba reconocer -
-"¿Quién es?" -dijo con los ojos cerrados. Ella ya se habia quedado dormida por unos instantes, aquella voz deslumbrante la interrumpió-
-"Soy yo Midoriko, la sacerdotisa que creó la perla de Shikon. ¿Me recuerdas?" -susurra la mujer con armadura colocada en parte de su kimono. Aquella miko envía una ilusión en el sueño de la pelinegra-
-"Sí...claro que lo hago" - dijo Kagome confundida-, "¿Como he...?" -ya no se encuentra en la cueva dormida plácidamente, los ojos de la joven estaban abiertos contemplando una especie de jardín de girasoles. Era hermoso su vista del cielo brillante-
-"Yo he creado esta ilusión" -dijo Midoriko haciendo una barrera en el cuerpo de la joven pelinegra -
-"¿Para que me llamaste?" -cuestionó mirándola a la miko de armadura de metal -"Estoy segura que me necesitas para algo muy importante, ¿no?" -dijo la joven de ojos castaños suponiendo la aparición del espíritu de la sacerdotisa-
-"Así es"-le ofrece una sonrisa humilde a la joven-"Yo debo aclararte una cosa importante" -se sinceró la sacerdotisa de armadura -
-"¿De que es?" -preguntó Kagome confundida-
-Tu misión como portadora de la perla de shikon-empezaba a hablar -Ya ha finalizado, no debiste a ver regresado-le advierte con frialdad-
-pero...yo quería -no entiende con claridad. Midoriko la interrumpe-
-Lo sé. Estar con el hanyou que se llamar Inuyasha-dijo cerrando los ojos para tratar comprender las intenciones de la joven-Tu estancia aquí va a lograr tu destino con él, no sea muy bueno-cruzaba ambas manos a volverle explicar que debe tomar el camino de regresar a su época -
-¡No...No me quiero alejar de Inuyasha! -sollozaba Kagome tomando de la armadura a cierta miko -
-Entonces, vuelve.
-¿Que? -sus ojos se parpadearon. La sacerdotisa Midoriko empieza a desaparecer, el lugar también.
Kagome despertó aterrada. Miraba al frente suyo que no se encontraba con su amado esposo.
Recordó que estaba secuestrada a manos del mercenario Bankotsu, y se hallaba frente de ella.
Ya había amanecido, no sabía que aquella ilusión que realizó la sacerdotisa Midoriko hiciera que los minutos transcurren con rapidez.
-Despertaste, miko-dijo Bankotsu con seriedad para tomar a la joven violentamente del brazo-No hagas ningún ruido -ella pestañea furiosa-La presencia de tu hanyou está cerca-
-¿Que...? -Kagome se da una pizca de sonrisa en su cara-
-No lo verás -el toma su mejilla para apretarla no dejarle ningún modo que Kagome pudiera decir alguna palabra-
-Este hombre, me aterra-balbuceaba con algo de miedo en su cara-¡Inuyasha te pido que vengas rápido! -aullaba Kagome sin dejar escapar una lágrima por la mejilla. El mercenario se ríe a tal acción de la pelinegra, así le gustaba que le teman de dicha manera. La había soltado para que pudiera sostener respiración y no molestarla por el momento-
-Iremos a otro sitio-dijo para sujetarla nuevamente con fuerza-
Kagome tragó duro en su garganta, ¿a donde se irá con este shiinchitai? Y trataba de no perder la cordura con aquel joven, porque Bankotsu jugaba mucho con la mente de la sacerdotisa.
Por poco lo consigue.
El amor por el hanyou fue su salvación y lo agradece mucho.
Kikyo.
Aquel nombre le hacía doler su pecho, la última vez que supo de ella. Fue como muere definitivamente de el hanyou Naraku.
Inuyasha lloró desconsoladamente por su fallecimiento. Ella también lo hizo, porque se había prometido salvarla pero no lo consigue por su fallo como sacerdotisa.
Aunque muchas veces, Inuyasha le aclaraba que ya había superado lo de la muerte de Kikyo.
La joven colegiala sabía que no era cierto.
El seguía anhelandola en sus sueños por fallar de lograr salvarla. Aquel híbrido sentía un compromiso con la mujer pálida, aunque por la colegiala sentía que ella debía permanecer con él por el resto de su vida.
Así fue. Kagome y Inuyasha tuvieron inconvenientes para reencontrarse, en lo que habían derrotado a Naraku y a la misma Shikon no tama. Sus vidas la retomaron juntos.
Algo que ella había olvidado.
Las ilusiones.
Si las mismas que le ocasionó la Shikon no tama, cuando estaba encerrada en la oscuridad.
Le había comentado sobre su futuro incierto.
-Kagome, tu vida es una mentira -dijo con un tono de voz impertinente -Tal vez vayas a regresar con tu amado hanyou pero, amarás a otro hombre-
La joven colegiala agitaba la cabeza para tapar sus orejas y pretender no haber escuchado todas esas mentiras.
Ella no podría amar a otro, aparte de Inuyasha.
-¡Estas diciendo mentiras! -dijo la pelinegra llegando a un límite de desesperación -yo no podría...-su mirada se enfoca a la perla incrustada con la flecha que ella había lanzado
que parece divertirse con la mente de la joven-
Kagome vuelve en sí, asustada y detiene el paso de sus piernas. El mercenario voltea molesto, la obliga que siguiera y ella no hace ningún movimiento.
-Niña, vamos-se empieza a acercarse a Kagome-, Me harás caso o tendré que hacerlo de nuevo -pone su mano de la cintura de la joven pelinegra y frotarla muy violentamente -
-¡Ayyy duele! -gritó asustada y hace lo posible de quitárselo de encima-
-¿Cuál es la palabra? -le susurra al oído expresando una sonrisa malévola. Ella frotaba los ojos del terror que le acecha Bankotsu-No te escucho -volvía a tomarla con tanta fuerza-
-L...Lo haré -articuló con la poca energía que parecía tener-
Bankotsu queda satisfecho y la deja de atormentarla.
-Bank -una voz aparece detrás de ellos. El mercenario reconoce ese molesto sonido y se trataba de aquel mujer-E...Ella es muy fuerte-dijo esto ultimo cayendo al suelo con heridas graves en todas partes de su delicado cuerpo. -
-K...Kikyo -la joven no lo creía que ella estuviera con vida otra vez-
-Vaya parece has sido más rápida que el híbrido -dijo Bankotsu sacando su arma para combatir con la miko. En lo que ella se recompone y empieza a apuntar con una de sus flechas al moreno de trenzas-
-Deja ir a Kagome -ordena la sacerdotisa sin apartar su arco a dirección al pecho del mercenario-No lo repetiré más -dijo ya lanzando una flecha como prueba de amenaza y que no estaba jugando-
-keh-chasquea con una risa-
Kagome se empezaba a sentir como una inútil. Siempre tenían que salvarla.
Incluso su yo del pasado.
- ¿Qué tratas de hacer, Kikyo? -dijo Bankotsu destrozando cada flecha de la miko que iba a directo a él. La Banryuu del mercenario había obtenido poderes sobrenaturales y ni siquiera le hace algo las flechas purificadoras de cierta sacerdotisa-, tanto deseas morir, ¿eh? -susurra mirándola imperceptible-
-Solo entrégame a Kagome-dijo apuntándole con otra de sus flechas-
-¡Ja! No va ser tan fácil -corre a gran rapidez para atacarla y ella lanzaba con la misma velocidad. Kikyo analizaba los movimientos de la banryuu de Bankotsu para encontrar su punto débil y la halla en la propia arma había una aura demoniaca, empieza a disparar una flecha para desvanecer el poder de youkai en la alabarda y que vuelva a ser como antes. Ella con sus manos hace una gran barrera espiritual para golpear a Bankotsu dejarlo muy herido-, Eres fuerte-dijo con su risa irónica-mierda. No me puedo mover- murmura por su mente con molestia-
-Me llevo a Kagome-dijo la mujer pálida ayudando a la pelinegra a levantarse que aún se encontraba inmovilizada-
-haz lo que quieras con ella- la miró irritado- de todos modos, igual volveré a secuestrarla-
Dicho esto, ambas sacerdotisas se marcharon y dejando al mercenario con heridas graves.
