Las teclas del piano

Summary: Panchito y José saben que Donald está desaminado por lo que intentan hacer algo para ayudarlo.

Advertencia: Donald/Reginella.

Panchito y José se sentían muy felices al saber que irían a Estados Unidos y que podrían visitar a Donald. Ambos habían sido elegidos para participar en programa de canto en Calisota y, aunque sabían que eventualmente serían rivales, no les importaba la competencia.

A José le gustaba pensar que era el destino tratando de unir a los Tres Caballeros y es que raramente se veían. Antes de eso se habían reunido en Brasil, Donald estaba entregando un paquete y los trillizos habían conspirado para que se encontraran. Antes de eso se habían reunido en México sin que nadie lo planeara y en ambas ocasiones terminaron cantando una canción que consideraban su himno personal.

Ninguno le avisó a Donald. Querían sorprender a su amigo, aunque fueron ellos los sorprendidos.

La primera señal de que algo estaba mal fue cuando se encontraron a los trillizos repartiendo unos volantes en la calle. Aquello les hubiera parecido normal de no ser porque ninguno llevaba su uniforme de Jóvenes Castores y se veían afligidos.

—¿Ha visto a este pato?

Ver la cara de Donald en un cartel de "Desaparecido" confirmó las sospechas de José. Según ese papel Donald había estado desaparecido desde hacía un mes y la última vez que lo vieron fue pidiendo trabajo en un taller de carros.

—¿Tienen alguna idea de dónde pueda estar?

Huey, Dewey y Louie se mostraron confundidos.

—¿No nos recuerdan? Somos Panchito y José, con Donald somos Los Tres Caballeros.

Las expresiones en los rostros de los niños se suavizaron.

—Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.

—Muchísimo. Casi no los recozco de lo mucho que han crecido —Panchito despeinó a los pequeños de forma afectuosa.

Pasarían dos días antes de que obtuvieran respuestas de Donald. Panchito y José habrían renunciado a los programas en los que fueron contratados de no ser porque los niños los convencieron de lo contrario.

—Podría ser una buena forma de localizar a tío Donald.

—Si tan solo supiéramos cómo localizar a Duck Avenger.

—¿Quién es Duck Avenger?

Los trillizos se mostraron escandalizados al escuchar esa pregunta.

—Es el héroe más grande de todos los tiempos.

—Defensor de las causas nobles.

—Y temor de todos los que hacen el mar.

Panchito y José escucharon a los trillizos hablar durante un largo rato de Duck Avenger. No estaban impresionados, de hecho estaban convencidos de que Donald era mucho mejor que él y que, de darse un enfrentamiento entre ambos, la victoria sería de Donald.

Donald se apareció en la granja. Muy temprano, pero no lo suficiente para encontrar a la abuela dormida.

Saludó afectuosamente a su familia y amigos, pero para José era evidente que no estaba bien. Donald sonreía, pero esa sonrisa no le llegaba a los ojos.

—¿Qué pasó, tío Donald?

—¿Dónde estabas?

—¡Estábamos tan preocupados!

—Me enteré de una oferta de trabajo en las afueras de Calisota. Tuve que quedarme unos días para hacer unas pruebas y mi teléfono se descargó. Lamento no haberles avisado antes.

La abuela decidió organizar un almuerzo especial para celebrar el regreso de Donald y la visita de Panchito y José. Donald fue obligado a cocinar y servir la mesa además de hacer algunos trabajos en la granja, a modo de castigo.

Donald no se quejó y su rostro tuvo una expresión de tristeza durante el resto del día. Los acompañó a cantar, se rió de varias anécdotas, pero Panchito y José lo notaron, había algo que lo afligía.

No necesitaron de palabras para saber que debían hablar con él.

—Lamentamos que las cosas no salieran bien, pero descuida, habrán otras oportunidades y mejores trabajos.

La confusión en el rostro de Donald era evidente, tanto como el hecho de que ese no era el motivo de su tristeza.

—¿Qué te parece si nos acompañas a los ensayos? Este fin de semana transmiten el primer capítulo, en vivo, y nos gustaría que nos acompañaran.

José esperaba que eso bastara para animarlo y que, alguien en el set de Televisión, descubriera los talentos de su amigo, aunque esto último lo consideraba un poco fantasioso.

Panchito y José ensayaron en lugares separados y con diferentes instructores. Ninguno vio a Donald durante gran parte del día y cuando lo encontraron estaba viendo la filmación de una película de romance.

—El amor no funciona así —se quejó —, deberían dejar de decir que el amor siempre gana porque no siempre lo hace, a veces uno debe elegir entre la familia y el ser amado, sacrificar la felicidad porun bien mayor y luego pretender que todo está bien.

Panchito y José intercambiaron miradas.

—Donaldo...

—Sé que tengo a mis amigas y a mi familia, dejarlos sería igual o más doloroso —los interrumpió —, pero es molesto que traten de venderte la fantasía del "vivieron felices por siempre".

Panchito y José creyeron que estaban en problemas cuando vieron acercarse al director de la película. Donald no había sido nada discreto por lo que creían que serían expulsados. Panchito y José temieron por sus puestos en televisión, pero ninguno dudó de defender a Donald.

—¿Tu voz? —le dijo el director.

—¿Qué tiene mi voz? —preguntó Donald a la defensiva.

—Es perfecta.

Los Tres Caballeros se quedaron sin habla. Ninguno de ellos esperaba esa respuesta, menos que el director se llevara a Donald a rastras y le prometiera convertirlo en una estrella.