Capítulo 2- El hombre que vio su muerte
Año 857
Era una hermosa mañana con un cielo azul claro, las nubes ocultaban parcialmente un sol cálido, aunque no abrasador. Mikasa sonrió mientras admiraba aquel paisaje develándose a sus ojos, a lo lejos, sin ningún obstáculo que lo impidiese podía ver aquel lago salado sin fin: el mar. "Te hubiera encantado esto" pensó mientras estiraba las piernas recordando a su amado cuando aún eran niños y le hablaba sin parar de ir más allá de las murallas él quería saber la realidad del mundo, quería ver los lagos de fuego, el lago salado infinito. Eren no nació para estar encerrado entre murallas. Recordaba todo aquello cuando un pequeño sombrero de paja rodo hasta sus pies
-Espera, espera- una niña rubia de ojos verdes corría tras el, la joven lo detuvo para dárselo
- ¿Es tuyo?
-Si, el viento me lo quito- declaró la pequeña niña rubia a la que vio con detenimiento, le recordaba mucho a la reina a quien, desde su regreso, tenía mucho tiempo sin verle, se preguntó si acaso esta pequeña no se trataba en realidad de la princesa de Paradise que muy pocos habían visto
- ¿Estás sola? - preguntó la joven mientras la miraba enternecida, sus ojos le llamaban sin duda la atención
-No, estoy con mi papá, el caballo se le escapó ¿Cuál es tu nombre?
-Mikasa ¿y el tuyo?
- ¡Oye! - ambas se detuvieron al escuchar el grito de un hombre quien corría agitado-¡Debes esperarme, no te escapes!-al llegar a la niña el hombre rubio se detuvo para abrazar a la pequeña y ponerla sobre sus hombros
-Mi sombrero se escapó- dijo la niña de nuevo mientras Mikasa se levantaba para colocárselo y asegurarlo bien sobre su cabeza la niña le regaló una sonrisa
-Dale las gracias a esta gentil señorita- pidió el padre a la pequeña
-Gracias, Mikasa, papá quiero ver el mar- insistió la pequeña mientras miraba a su padre desde lo alto
-Espera…muchas gracias, su sombrero salió volando por una corriente de aire y cuando bajamos del caballo, ella salió corriendo y el caballo también con mi mano aun en la rienda
-Espero que no esté lastimado- la joven, a pesar de perder las habilidades que caracterizaban a los Ackerman, aun contaba con una intuición nata que le permitió darse cuenta de que ahí estaban apostados unos cinco soldados rodeándolos, todos ellos vestidos como civiles, sin duda debían ser la guardia personal de la familia real.
-Oh, solo un rasguño, pero nada fuera de lo normal en cuanto me libre corrí para alcanzarla, es la primera vez que veremos el mar tanto ella como yo
-Mamá también está en el mar; pero en otra parte dijo que vería a sus amigos- a Mikasa ya no le quedaba la menor duda de quienes eran la niña y su padre
-Historia es su madre ¿no es así? - el joven borró la sonrisa de su rostro dejando una expresión sería
- ¿Fue su compañera? - inquirió con cierta desconfianza
-Si, lo fui …cuando aún existían las murallas, en el cuerpo de exploración; pero no quiero entretenerlos más- y agregó tomando la mano de la pequeña- estoy segura de que amaras el mar
- ¿Por qué no vienes con nosotros? - preguntó la pequeña
-Porque debo quedarme aquí, estoy …cuidando este lugar- un hombre de cabellos negros y complexión enjuta se acercó con un caballo alazán, no miró en lo absoluto a Mikasa tan solo le entrego la rienda al hombre y siguió su camino bajando de la colina- adiós, pequeña princesa me dio gusto conocerte
-Muchas gracias- el hombre colocó a la niña en el caballo para después subirse- le diré a Historia de nuestro encuentro estoy seguro de que le dará gusto- la joven solo sonrió mientras les miraba marcharse, la niña volteo y con su pequeña mano le hizo el ademán de adiós sin poder dejar de mirarla. Mikasa sin duda le llamó la atención, después de todo era la primera adulta que conocía fuera de su hogar.
Año 850
Cuando inicio su entrenamiento militar en el 847, Konrad Van Helsing estaba en los primeros lugares de todas sus clases, en general estaba en el lugar cinco justo despues de Annie Leonhart; sin embargo, algo sucedió durante su penúltimo año, el 849. Todos decían que después de su accidente no volvió a ser el mismo, su desempeño académico bajo considerablemente y el físico apenas se mantenía. Había perdido un poco de musculatura y siempre se le observaba ojeroso, aun cuando tenía toda la actitud para el trabajo físico su desempeño no era el mismo, estaba en el lugar 12, justo después de Crista Lenz. Casi todos en la 104 rumoraban sobre el lamentable estado de Konrad, no podría decidir a qué regimiento irse; pero en realidad era lo que menos le interesaba. Él estaba decidido a irse al regimiento que todos evitaban "El cuerpo de exploración" y sabía que su lugar 12 no se interpondría en su destino y aunque sabía de los rumores de todos tenía su propia versión de los hechos; Konrad se decía así mismo que un rayo le pegó el día de su accidente, que la electricidad paso por su cerebro y su corazón hecho que trastornó su razón, una sensación que jamás experimentó antes. Se enamoró de una compañera inalcanzable, tenía menos apetito y físicamente hacia entrenamientos hasta caer exhausto; pero sin lograr dormir por lo cual en las noches se escapaba de los dormitorios y merodeaba por el bosque hasta buscar un punto donde recostarse y mirar el cielo nocturno recordando cuando era un niño y no tenia ninguna preocupación. Entre las estrellas podía olvidarse momentáneamente de Mikasa, aunque no, no solo era Mikasa, el motivo que lo tenía así era que ella amaba a otro y lo peor o lo más triste es que ella no se daba cuenta. Cerca de la madrugada entraba a escondidas al dormitorio y se quedaba en cama hasta que comenzara la faena nuevamente de levantarse al despuntar el alba, quizá dormía cinco o cuatro horas; pero fuera de los dormitorios era donde mejor podía conciliar el tan ansiado sueño. Soñaba con tiempos mejores cuando era un chiquillo de unos nueve o diez años que después de la escuela y los deberes competía con sus amigos sobre quién podía correr y saltar más rápido sobre los techos, escuchaba el tono regañón de su padre aunque le veía disimular una sonrisa cuando le decía "No debes correr sobre los techos" en el fondo también quería hacerlo junto con él, soñaba con la voz de su madre Sharleen quien, más severa que su padre, le reprendía y por algún motivo con ella sentía que el regaño era totalmente en serio y no debía hacerlo de nuevo, aunque lo hacía de todas formas. Extrañaba tanto a sus padres, eso era el motor que le hacía levantarse de nuevo aun con ese dolor en el pecho causado por Mikasa Ackerman.
Una mañana su cuerpo lo traicionó, tras tantos paseos nocturnos y desvelos, Konrad se quedó tan dormido que nadie lo pudo despertar para cuando abrió los ojos se percató que era el único ahí "Demonios" espetó mientras se levantaba corriendo poniéndose el uniforme, lavándose la cara y los dientes casi todo a la vez. Corrió mientras llegaba al campo de entrenamiento y observó a sus compañeros entrenar con el equipo de maniobras tridimensionales mientras él, aun agitado por la carrera que pegó desde el dormitorio hasta el campo de entrenamiento se acercaba al oficial que les vigilaba
- ¡Van Helsing!- gritó con furia- ¿Dónde diablos estabas? ¿Qué hora es esta de presentarse? - y antes de que dijera nada una voz conocida, aunque inesperada intercedió por él
-Yo lo vi señor, Van Helsing se quedó vomitando fuera de los dormitorios, tenía una fiebre terrible le dije que yo le reportaría enfermo; pero se negó…- el joven se quedó mudo ante lo que Ymir hacía, nada menos que defenderlo debía ser que todavía dormía y esto era parte de un sueño demasiado loco ¿Quién creería que Ymir intercediera a su favor?
- ¿Es verdad eso?
-Eh…yo…
-Si, señor…mírelo, esta pálido y agitado, yo puedo llevarlo a la enfermería si usted lo autoriza
-no te pregunte a ti- contestó el hombre exasperado- ¿Es verdad lo que dice tu compañera? Responde Van Helsing- Konrad sabiendo que podía dejar mal a ambos si decía la verdad le siguió el juego a Ymir
-Si señor, me desperté con náuseas y dolor de cabeza, me encontré a Ymir de camino; pero ya me siento mejor puedo unirme al entrenamiento
-Por supuesto que no, cadete llévelo a la enfermería
-Si, señor- Ymir hizo el saludo de consagración al corazón mientras el oficial se daba la vuelta
-Y quédese haciendo guardia con él, es su castigo por no reportarlo
-Si, señor- dijo Ymir sin chistar, con una sonrisa de medio lado. La chica pecosa obtuvo una recompensa, descansaría de ese entrenamiento fatal bajo el sol, ese día en particular no tenía tantas ganas de andar brincando y volando de aquí para allá con el equipo de maniobras tridimensionales- Vamos, Konrad…quita esa cara de bobo o no mejor déjala así ya todos terminaran de creer que el accidente te dejo estúpido- Konrad quien hasta ese momento se mantuvo incrédulo por lo que veía con la boca semiabierta, aclaró la garganta y apretó los labios aun con desconfianza de las acciones de la chica pecosa.
Al llegar a la enfermería se encontró con un solo médico cuando normalmente había dos o tres más. Les explicaron que debido a los heridos de la última expedición a las afueras de las murallas los médicos tuvieron que ir a la clínica militar para atender a los soldados, en parte ese era el motivo por el que Ymir recibió ese castigo ya que no tenían suficiente personal.
Tras examinarlo el médico dictaminó que lo que Konrad tenía era una fatiga extrema, le pidió que descansara ahí por lo que quedaba del día y por la noche podría regresar a los dormitorios, mientras tanto permanecería ahí en vigilancia de que no regresaran los vómitos o la fiebre
-Descansa, cadete- dijo el médico tras darse la vuelta dejando solo a los jóvenes. Konrad no pudo contenerse
- ¿Por qué mentiste por mí? ¿Qué quieres a cambio?
- ¡Eh! ¿Qué no podemos ser buenos compañeros? ¿Qué debo tener un motivo para evitar que mi compañero sea castigado?
-tratándose de ti, por supuesto- contesto el muchacho receloso mientras Ymir se echaba a reír
-Pues sí, es verdad…estas en deuda ahora y te la cobrare cuando lo considere pertinente
- ¡Lo sabía!- se llevó las manos a la cara mientras suspiraba, estar en deuda con Ymir era consabido que no era algo bueno, alguna vez hizo que uno de sus compañeros hiciera sus deberes en las barracas durante semanas hasta ser descubierta por uno de los oficiales. Si algo no quería en su vida era estar al servicio de la chica que nunca se sabía callar, que parecía fría y de actitud soberbia, no entendía cómo podía ser tan inseparable de la "diosa", Crista la defendía en todo momento de sus comentarios y pésimas actitudes con sus compañeros
-La verdad es que estas enfermo y necesitas descansar, hasta el medico se dio cuenta
-Ahora resulta que tú sabes más que los médicos- contestó el joven - ¿De qué hablas? Solo me desperté tarde
-Entrenamientos fuera de horario, casi no comes y se ve que no has dormido bien en muchos días, todo el mundo dice que fue el accidente el que te dejo así…pero yo se la verdad- la chica pecosa subió los pies a la cama mientras Konrad la miraba con desaprobación
- ¿Sabes qué?- preguntó a la defensiva
-Estas enamorado de Mikasa- Konrad escuchó sus palabras sin inmutarse aunque por dentro sintió su corazón latir tan rápido que se saldría de su pecho- se puede notar por la forma en que la miras, deseando algo y sin poder acercarte, como tener sed, tener el agua delante y no poder beberla, eso te tiene así
-Imaginas estupideces
-Entonces quita esa cara de borrego a medio morir cuando la ves o disimula tu mirada un poco, si sigues así Armin también se dará cuenta, ese chico es intuitivo, pero aún no te ha detectado. Se reconocer a un hombre enamorado ¿sabes?
- ¿Has visto a muchos? - preguntó sarcástico
-Digamos que he visto como luce la devoción ciega y tú luces así de patético, ve con ella y declárate o sigue matándote aunque si quieres morir más rápido puedes ir a lo que queda de tu ciudad natal y tirarte a los titanes
-De verdad no sé qué te ve Crista- contestó con molestía- sabes decir las palabras más hirientes en el momento preciso
-Es un don aprendido- se jactó mientras reía a carcajadas para la vergüenza de Konrad
- ¿De qué demonios te ríes?
-De ti, de quien más…yo amo a Crista y ella a mí
-Pues felicidades por las dos
-Ella aún no sabe que me ama, así que me ayudaras a espantarle a todos los estúpidos pretendientes de mi hermosa Crista
-¿Ese es el favor?
-Es uno- sonrió pícaramente mientras ponía los pies sobre los de Konrad demostrando su dominio sobre él- como no hablas más que con tus torpes amigos nadie sabe mucho de ti solo que te accidentaste y te golpeaste muy fuerte la cabeza, así que si asomas la nariz mientras alguien está hablando con ella bastara con una mirada muy sería y desafiante- suspiró resignado mientras le decía que estaba bien de ahora en adelante, al menos en lo poco que les faltaba por graduarse se encargaría de espantarle a los pretendientes a Crista
-¿Por qué no te le declaras de una buena vez a Mikasa?
-Porque al menos así puedo dirigirle la palabra, estoy seguro de que si le digo mis sentimientos se alejara de mí. Si me mantengo callado podrá al menos seguir siendo mi amiga
-Que masoquista eres, Konrad…te estas matando por no poder tenerla, te has resignado sin tan siquiera pelear
-Es una batalla perdida- contestó- no hay más que hacer, ella ama a Eren, la diferencia con Crista es que eventualmente ella te va a corresponder. Mi realidad es que ella solo ama a Eren y yo soy solo un amigo más, he perdido tanto en mi vida, pero al entrar al ejercito me sentía estable hasta que paso el accidente, fue el día en que me enamore de ella. Maldigo el día que sucedió, la quiero y la amo; pero es un sueño absurdo ella nunca será mía, le pertenece a Eren y aun cuando me encuentre otra chica nunca sentiré lo mismo, no a esta intensidad…es como un fuego que no puedo controlar
- ¿Cómo sabes eso? Eres joven aun
-Lo dices como si fueras una anciana- Ymir chasqueo con la lengua mientras bajaba los pies de la cama
-Quiero decir que no puedes saber si no lo intentas y si te rechaza ¿Qué con eso? Puedes buscar a alguien más
-¿Eso harías con Crista?- preguntó retante
-Lo mío con ella es distinto
-Exacto es distinto, ella seguiría siendo tú amiga, Mikasa me dejaría de hablar y estoy seguro de que me evitaría por el resto de nuestras vidas, aun no estoy listo para eso
-Entonces- dijo Ymir con seriedad- que este sea el primer día del resto de tu vida, si amas a esa mujer inténtalo ¿Qué más da si pierdes? Conozco la devoción de primera mano y también el estar enamorado tú tienes ambas cosas, quizá no nacieron para estar juntos o quizá tu naciste solo para amarla, no lo puedes saber hasta que no intentes algo- A pesar de todo, de esas palabras hirientes y del tono sarcástico y despectivo en su voz, Ymir tenía razón-cuando salgas de aquí levántate y vive
-¿Dónde vas?- preguntó al verla levantarse
-A traerte algo de comer, tengo hambre, no te preocupes lo que sobre te lo daré
Faltaban un par de semanas para anunciar los diez primeros lugares y con ello el ciclo de la 104 quedaría finalizado. Konrad no le podía importar menos, aunque sus amigos veían como un gran desperdicio él que bajara tanto de calificaciones como para perder la gran oportunidad de unirse al cuerpo de su elección él estaba decido; pero a diferencia de Eren no lo anunciaba a todos. El anochecer llegó y le dieron el alta, al menos logró descansar como hacía días no lo lograba, para su sorpresa esperando sentada en las escaleras se encontraba Mikasa Ackerman en su vestido rosa, saco café y esa bufanda que tanto le caracterizaba, las palabras de Ymir regresaron a su mente "levántate y vive" pero era demasiado cobarde
- ¿Qué haces aquí? - preguntó mientras se sentaba a su lado
-Escuche rumores de que estabas aquí ingresado
-Amanecí enfermo; pero ya estoy bien
-Todos dicen que no eres el mismo desde el accidente- Konrad sonrió ante la preocupación de la chica
- ¿Te sientes culpable? - ella asintió
-Fue un accidente, no lo hiciste a propósito- contestó con seriedad mientras miraba el cielo estrellado con una luna nueva que apenas podía emitir algo de luz, para Konrad era la mejor noche de todas- el cielo es hermoso ¿no crees? -Mikasa se detuvo a mirarlo y tras una pausa preguntó
-Te gusta tanto ver el cielo ¿no te sientes solo mirando toda esa inmensidad?
-No, todo lo contrario, cuando miro al cielo…cuando veo toda ese vacío lleno de estrellas me siento feliz
- ¿por qué?- interrogó interesada en la respuesta
-porque entre esas estrellas no somos más que una mota de polvo y sin embargo aquí estamos, ante todo ese cielo estrellado que me hablan de un universo infinito y basto pude encontrar a alguien como tú…una gran amiga- le dio la mano en señal de amistad ella se la estrecho, sonrojada
-Eren siempre habla de ir hacia adelante, nunca había pensado en algo como lo que dices- aquello enorgulleció al muchacho quien de inmediato sonrió posando su mano sobre la de Mikasa- el hombre que ve hacia adelante quizá sea un visionario y los que son como yo que vemos hacia el cielo quizá solo somos soñadores
-Si, quizá…debo irme, que bueno que estés bien
-Gracias por preocuparte
La chica desapareció entre los pasillos del cuartel dejando al joven aun pensando en ella y su trágica y tonta historia de amor no correspondido. Se encaminó a los dormitorios de hombres, donde escuchó toda la alaraca propia de todos antes de dormir. Al llegar Lester y Brad le preguntaron cómo estaba mientras lo acompañaban a su cama. Konrad tan solo dio un fuerte bostezo "aún estoy cansado" contestó mientras se daba cuenta que algo importante faltaba en su cama, algo que no llevó y no se percató hasta ese momento
-¿Dónde está mi equipo de maniobras?- pregunto ofuscado mientras su corazón latía como loco y un nudo se formaba en su garganta anticipándose al castigo y no solo eso sino también que revocaran su estatus de cadete próximo a la graduación de saberse que perdió el equipo de maniobras tridimensionales, sentándose en la cama tratando de recordar si lo llevó consigo o no, Konrad escuchó a lo lejos, entre todo el bullicio "creo que ya se dio cuenta" la voz era familiar y perfectamente reconocible Reiner Braun tenía entre sus manos un equipo de maniobras y lo veía caminar hacia su dirección, a pesar de que hablaban muy poco Reiner le inspiraba confianza y camarería como si fuera un hermano mayor en él que podía confiar
-Konrad, disculpa el atrevimiento- y se lo entregó en sus manos- supe que te quedaste en la enfermería por agotamiento y pensé en revisar tu equipo, tenía una pieza muy degastada se nota que has entrenado mucho con él- le dejo la pieza a un lado de la cama
-Hago entrenamiento extra
-Amigo, si seguías así sin darle mantenimiento este equipo te iba a traicionar en cualquier momento si estuviéramos en batalla contra titanes te habría fallado
-Y serias comida de titan- agregó Lester
-Si, no quería decirlo así pero esencialmente es lo que te sucedería
-Vaya- dijo Konrad fuera de sí, en verdad había usado el equipo sin darle una mirada a su mantenimiento desde hacía más de seis meses, sin duda el ser comida de titan por falla del equipo sería un hecho si fallaba y morir por un titan era algo que sin duda aún no estaba en sus planes- Gracias amigo
-Por nada, hermano…no te sobre esfuerces y recuerda que un soldado debe también darle mantenimiento a su equipo, sobre todo al de maniobras
La batalla de Trost (1)
Aquella mañana se levantó en la madrugada al baño y lo siguiente que vio fue a Connie mirando divertido a Berthold
- ¿De qué te ríes? - preguntó aun somnoliento, Connie apuntó al joven dormido con los pies hacia arriba apoyados en la pared y las manos detrás de la espalda, al ver tal escena Konrad no pudo evitar reír también
-Yo digo que hará un día soleado ¿Tú que dices, Konrad?
- ¿Qué hará un día soleado? Está mirando a la izquierda, seguro lloverá- y no se equivocó aquella mañana soleada se convirtió en una lluvia de sangre, lágrimas y vísceras.
"Ya no son reclutas, son soldados hechos, entreguen su corazón y apoyen con la evacuación de los ciudadanos"
- ¿Por qué hoy? - Lester se llevó las manos a la cabeza y se hecho a la tierra mientras Brad tenía la boca entre abierta y la mirada perdida "no quiero morir" susurró el muchacho "no así"
-Ustedes tres- les señalo el oficial
-Señor- contestó Konrad guardando la compostura y haciendo el saludo del corazón- apoyaran en el centro, maten a cualquier titan que vean y tú el cobarde del sueldo ve con el equipo de recarga está claro que no sirves para batalla ¡muévanse! - gritó energúmeno el oficial de guarnición. Lester se puso de pie vacilante
-Lester, ve al edificio del centro, no te detengas…antes de que lleguen más titanes-aquel tan solo asintió y se marchó- Konrad, Konrad…hombre, vamos
- ¿Qué? - el joven se detuvo a recordar que cinco años atrás el colosal y el acorazado habían aparecido para destruir su vida, todo pasaba de nuevo ¿Qué más podrían arrebatarle esta vez? -¿Dónde está Mikasa?- preguntó súbitamente
- ¡Deja eso ya Van Helsing! - gritó Brad- es nuestra vida lo que nos vamos a jugar, no son titanes señuelo ¡Es la realidad! Deja de preocuparte por Mikasa porque ella no está preocupada por ti ¡Nosotros tenemos que sobrevivir! Vamos al centro- inmediatamente Brad hizo uso de su equipo tridimensional seguido de Van Helsing quien trataba de recuperar la cordura, tendría por primera vez la oportunidad de vengarse y no la desperdiciaría.
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-¡Brad!-gritaba Konrad furioso- muévete imbécil, te van a comer. Brad tenía la mano temblorosa en la empuñadura de la espada mientras miraba la escena de un titan partiendo a la mitad a su camarada Franz Kefka sin poder hacer nada más que observar pálido y paralizado por el miedo el joven miraba aquella escena preguntándose para qué demonios se hizo soldado si lo que le esperaba era la misma muerte entre los dientes de un ser tan grande imposible de derrotar- ¡Jodete Brad!- Gritó Van Helsing mientras disparaba el equipo de maniobras tridimensionales y rebanaba el cuello del titan pero era demasiado tarde, Franz Kefka había muerto y lo único que quedaba de él era la mitad superior de su cuerpo con los ojos abiertos aun con la mirada fija del terror absoluto Hannah corrió hacia él retirando lo que quedaba del cuerpo de las mandíbulas del titan mientras este se desmoronaba en el aire
-Franz, despierta…Franz- Hannah desesperada gritaba el nombre de su amado mientras comenzaba a darle reanimación cardiopulmonar- vamos Franz
-Hannah, Franz está muerto …¿Qué no ves que lo partieron por la mitad?
- ¡No es verdad!- gritó la chica desesperada y volvía a sus intentos infructuosos por darle respiración boca a boca y reanimación
-Hannah- Brad la tomó del brazo y le jaloneo intentando que desistiera más la joven le pegó una cachetada dejando al chico furioso
- ¿Qué clase de soldados son ustedes? - reprochó la joven- dejan a un compañero herido-
-La clase de soldado que no deja que otro compañero se muera delante de sus ojos
Konrad miraba la discusión y se dio cuenta que cualquier intentó que ellos hicieran por hacerle ver la realidad sería inútil. Se arrodilló a su lado y tocó con suavidad las manos de la chica deteniendo la maniobra de resucitación
-Hannah nosotros no podemos resucitar a Franz pero si tú así lo quieres despejaremos el área para que lo sigas intentando- propuso Konrad mientras cerraba los ojos del soldado caído, la chica con una sonrisa nerviosa asintió- bien nos iremos para despejar las calles y no se acerquen a ti; pero si ves alguno huye ¿entiendes? Debes huir
- ¿Me ayudaran entonces? - Konrad asintió mientras se levantaba- Gracias les prometo que los dos estaremos de vuelta con ustedes- el joven caminó hacia Brad mientras lo empujaba
- ¿Qué crees que haces? - reprocho Brad colérico mientras Konrad se disponía a disparar su equipo tridimensional- si la dejamos la mataran
-Si nos la llevamos a la fuerza pasaran dos cosas, se escapará y la mataran o se escapara y hará que nos maten, ella no está viendo la realidad, lo único que podemos hacer por ella es deshacernos de cuanto titan tenga cerca
-¿Y cómo lo vamos a hacer? ¿Tienes una brújula que te señale dónde están?
-Cállate y sígueme- aterrizaron en uno de los tejados más altos de la calle Konrad hizo la señal de silencio mientras Brad le miraba a la expectativa- hay dos uno justo detrás nuestro es un titan pequeño y hay uno mediano detrás del edificio de enfrente
- ¿Cómo sabes eso? - preguntó el otro incrédulo
-Se escucha sus pisadas y esos sonidos raros que hacen-contestó sin quitar la mirada de enfrente ve por el pequeño yo iré por el mediano, reúnete conmigo en el edificio de enfrente ¿Cómo estás de gas?
-Casi al limite
-Debemos correr por los tejados y usar el equipo solo lo indispensable ¡Vamos!
En medio de esa carnicería ni Brad ni Konrad podían precisar cuánto tiempo paso o si Hannah aún seguía viva, habían despejado las calles alrededor pero se habían quedado casi sin gas y estaban al límite de sus fuerzas. Konrad indico a Brad que se reabastecerían y regresarían por Hannah y esta vez se la llevarían quisiera o no
-Los del equipo de reabastecimiento se encerraron- les dijo uno de sus compañeros- no podemos entrar al edificio
-Lester está ahí- dijo Brad- maldito cobarde ¡Nos matara a todos!- encogido sobre sus piernas Konrad observó a Armin quien apenas se movía
- ¿Quiénes estaban con él?- le preguntó a Brad y aquel contestó con un seco "no lo se"
-Eren, Mylius, Nac y Mina Carolina- contestó una recluta- pero no los he visto; creo que no lo lograron y solo él sobrevivió- escuchó a Jean maldecir al equipo de reabastecimiento "debe haber una forma" pensó mientras todas las formas posibles pasaban por su mente en ese momento Mikasa hizo su aparición un aire etéreo emanaba de ella, la cadete más fuerte de la 104 e incluso que muchos soldados, todas las miradas estaban sobre la joven mientras caminaba con preocupación dirigiéndose a donde se encontraba Armin para preguntarle sobre Eren y aquel acongojado y bañado en lágrimas nombró a todos y cada uno de los miembros de su escuadrón que cayeron en batalla incluyendo a Eren Jeager, en contra del llanto o la desesperación que casi todos esperaban incluyendo al mimo Konrad, Mikasa tan solo se levantó y los incitó a luchar
"Yo soy más fuerte que ustedes" les gritó acto seguido utilizó su equipo de maniobras tridimensionales
-Está loca- susurro Brad- va directo a la muerte
- ¿Vamos a abandonar a una compañera? - grito Jean alzando la espada- ¡Vamos!
-Vamos a morir si vamos tras ella, no tenemos gas, las cuchillas ya se me están gastando- dijo el joven pelirrojo mientras detenía del brazo a Konrad
-Si nos quedamos aquí estamos muertos de todos modos
-Konrad, Brad, vamos sigamos a Jean- grito Marco mientras daba un salto al aire y se disponía a seguir a Jean junto a sus compañeros sobrevivientes
-Ya lo escuchaste
-¡Malditos sean todos!- gritó Brad inmerso en la desesperación en medio de ese cielo plomizo mientras comenzaba a moverse hacia ellos.
En algún punto y sin saber porque Konrad vio a Mikasa separarse y a Jean distraerse por ello, Armin fue tras Mikasa al igual que Connie, Jean vacilaba entre seguir liderando o seguir a Mikasa
-Mirada al frente Jean- grito Konrad- eres el líder, mirada al frente o nos matan a todos- Intuía lo que Jean debía estar pensando al ver a la chica separarse de ellos; pero de dos cosas estaba seguro, la primera era que Mikasa estaría bien sin importar nada (algo que lo tranquilizaba más de lo que quisiera admitir) y lo segundo era que tenían que sobrevivir, para honrar a sus compañeros muertos en batalla tendrían que sobrevivir a toda costa. Aunque en el fondo entre toda la desolación y los restos de sus compañeros por doquier Konrad podía ver su propia muerte en un campo de batalla; pero por ahora ya no importaba debía avanzar.
Año 853
Entre las juntas salía a respirar aire fresco y miraba al horizonte, le gustaba el color del atardecer quizá le gustaba el color naranja del ocaso desde siempre; pero recién se percataba de ello, una brisa fresca pasó a su lado revolviendo su desarreglada cabellera negra. A su memoria llegaron cientos de imágenes a las que aún no les daba un completo sentido: titanes colosales marchando y desolando todo a su paso, él les miraba desde arriba como si fuera quien ordenara su dirección y sus acciones ¿Era acaso ese el retumbar de la tierra? Ancianos, niños, hombres y mujeres de diferentes razas sucumbían aplastados y hechos trizas todo por orden suya, era una de esas imágenes que vio al besar la mano de la reina en la ceremonia de condecoración tras recuperar el territorio de la muralla María, ahora todo cobraba sentido "los enemigos están ahí" se miraba así mismo señalando hacia Marley cuando llegaron a la playa por primera vez, no, a todo el mundo, los enemigos que debía destruir era la humanidad completa. Eren ya tenía una completa convicción al respecto, en una fracción de segundo pudo ver a Historia sosteniendo a un bebé muy pequeño y mirando al horizonte un cielo color naranja, el ocaso justo como él observaba antes de desconectarse del mundo para sumirse en esas memorias que habían empeorado desde su encuentro con la reina, era como si pudiera ser testigo de todo lo que sucedía en el pasado y el futuro, en ocasiones llegaba a sumergirse tan profundo que no lograba estar en el presente.
"regresa en seis semanas" había pasado apenas un mes; pero Eren ya sabía la respuesta: Historia una hija
-Eren- Armin interrumpió sus pensamientos mientras le tocaba el hombro- ¿estás bien?
-Si- contestó aquel mientras se sentaba en uno de los bancos- ¿Por qué lo preguntas?
-Te he visto meditabundo en estas últimas semanas ¿es por el viaje?
-Si- contestó tras aclarar la garganta y en parte no mentía, sabía que el viaje sería un fracaso y comenzaba a planear que debía hacer después cuando los demás se dieran cuenta de lo infructífero de su esfuerzo; pero al mismo tiempo a su mente llegaba algo que tenía por seguro que era un éxito y tan solo faltaban un par de semanas para corroborarlo - Quizá las cosas no salgan como esperan la comandante Hange y tú, he visto en los recuerdos de mi padre la forma en que ven a los eldianos de Paradise, como egoístas sin corazón que dejaron atrás a parte de su raza para vivir en tratos y condiciones miserables, para ellos somos los demonios- Armin le miró fijamente con decisión
-No podemos darnos por vencidos sin intentarlo siquiera- contestó el rubio con seriedad- me aferró a que tendremos resultados y ni Historia ni nadie más saldrán perjudicados en el futuro, Paradise y el resto del mundo pueden coexistir en paz- pero Eren sabía que, al menos en esos momentos, el sueño de Armin era imposible
- ¿Necesitas algo? -preguntó tratando de cambiar el rumbo de la plática para no hacer más notoria su apatía- normalmente no sales a buscarme entre los descansos de las juntas
-Si, en realidad venía a buscarte porque la comandante quiere encargarte que lleves el plan que tenemos hecho para que la reina de su aprobación- aunque aquello era realmente una mera formalidad, porque tras bambalinas todos en el ejercito sabían que, en realidad, quien tomaba las decisiones importantes no era otro más que Darius Zackly.
Armin extendió los documentos y les dio un vistazo rápido debía haber unas 100 páginas ahí
- ¿Aquí está todo sobre el viaje a Marley?
-En efecto- contestó Armin sonriendo satisfecho- todos los detalles están ahí- "Es inútil" pensó Eren quien apenas movió los labios emulando una sonrisa
- ¿Quieren que los lleve ahora?
-No necesariamente, puede ser mañana a primera hora para que no tengas que viajar por la noche
-Puedo llevarlos ahora para que la reina lo revise lo más pronto posible- contestó fingiendo cierto desinterés- así seguiré con mis deberes aquí mañana- tras pedir permiso a la comandante quien no tuvo objeción alguna en que las cosas se hicieran más rápido Eren tomó un caballo y viajo hasta la granja para saber si ese vistazo al futuro era la verdad si de esa forma tan bizarra había logrado proteger a Historia. El ocaso comenzaba a desaparecer para dejar paso a la noche con una luna nueva que apenas facilitaba la visión, aprovechándose de ello para escabullirse de la seguridad que era una apariencia más que otra cosa, aunque tenía un buen pretexto con los documentos de la comandante de la legión de reconocimiento. El joven llegó a la cabaña y tocó tres veces la puerta, algo que previamente acordó con la reina para identificarse, la puerta se abrió dejando ver a la rubia en un sencillo vestido blanco, en la mano derecha tenía un candelabro, le invitó a pasar
-Te esperaba en un par de semanas
-Me enviaron para que revisaras el plan del viaje a Marley
- ¿No podías esperar a la mañana? - preguntó Historia esbozando una sonrisa mientras cerraba la puerta tras el joven
-Los papeles sí; pero yo no …he estado ansioso desde que me fui, no podía esperar ni un día más y esta-dijo mostrando los documentos que posteriormente dejo en la mesa- es la excusa perfecta- declaró sin reparo mientras la miraba a los ojos sin ocultar su ansiedad- entonces…
-Tengo un retraso y he tenido los síntomas de vómitos y mareos sobre todo en las mañanas- el joven abrió los ojos, su respiración se hizo rauda sin pensarlo, como si fuera un reflejo la tomó entre sus brazos, ella correspondió al abrazó -Eren, seremos padres
-Estarás a salvo aunque no esté aquí- fue lo primero y lo único que llego a su mente hablando en voz alta sin darse cuenta. Se sintió aliviado como si un gran peso le fuera quitado de encima. Se sentó en la cama mientras se retiraba la chamarra, Historia estaba a salvo por al menos un tiempo, el suficiente para que pudiera llevar a cabo su plan de conseguir la libertad, aun con el sacrificio que tendría que pasar, por su mente llegaron las imágenes de seres humanos mutilados y triturados- debo hacerlo- dijo para sí mientras cerraba los puños con toda la frustración por no poder hacer otra cosa, si tan solo existiera otra salida, si tan solo…sintió a Historia sentarse a su lado y tomar ese puño cerrado entre sus pequeñas manos
-Eren, estas sufriendo…no tienes por qué hacer algo así, aun estas a tiempo de detenerte, puedes tener otra alternativa- intentó disuadirlo
-No existen otras alternativas- contestó con seriedad- seguiré hacia adelante, mi meta es clara debo acabar con nuestros enemigos, con todos ellos
-Lo que harás será aún peor que lo que hicieron Reiner, Annie y Berthold, ellos seguían órdenes y tú lo harás por voluntad propia- el joven se quedó pensativo mientras miraba hacia la pared recordando sus viejos tiempos de cadete cuando Reiner se comportaba como el hermano mayor de todos
-No, Reiner…no solo lo hizo por eso, tal vez Annie y Berthold; pero definitivamente él no. Nos engañó a todos haciéndose pasar como un hermano mayor, ganándose nuestra confianza aun cuando sabía que por su culpa perdimos todo lo hizo con un fin probablemente algo que más para el mismo que para su nación. Quizá seamos iguales al final- una lagrima se resbalo por su mejilla mientras intentaba mantener la compostura- somos unos asesinos los dos- la rubia limpió la lagrima con su pequeña mano recorría el rostro de Eren
-Te gustaría ver a nuestro bebé sonreír y estar a su lado
-Si quiero conocerlo, verlo sonreír y sobre todas las cosas ser libre…pero la he visto ya- dijo fuera de sí- es una niña hermosa que es prácticamente igual a ti, es como si te hubieras duplicado en ella- sonrió el muchacho tras recordar su visión- ella será la primera eldiana en nacer libre por completo en este mundo y es por eso que sé que nunca podremos conocernos
-Eren- interrumpió la reina preocupada - ¿Qué quieres decir?
-Yo no voy a sobrevivir al retumbar, no importa cuál sea el resultado…yo no voy a sobrevivir- le contestó mirándola resignado a su destino- serás la madre de mi bebé- y una sonrisa se esbozó en su rostro lúgubre y cansado – crecerá feliz a tu lado y quisiera estar junto a ustedes; pero-de nuevo sin darse cuenta comenzó a llorar-promete que será feliz
-Claro que lo será, la amare tanto como a ti. Te prometo que nunca le faltara cariño de su madre- Eren llevó una de sus manos al vientre de Historia- le diré que la amo y que su padre también la ama- el joven se quedó taciturno tan solo acariciando ese pequeño vientre abultado mientras ahogaba un sollozo
-Eren…
- ¿Le dirás que su padre es un asesino?
-Aun estas a tiempo de cambiar todo eso y lo sabes muy bien
-No puedo quedarme aquí y esperar a que no pase nada, pelear o huir…yo elijo pelear y derrumbar estos muros que no son más que una jaula- La rubia acomodó su cabeza en el hombro del joven mientras él sentía su calor que de alguna forma lo tranquilizaba-Historia, si el plan de Zeke saliera mal, suponiendo que no hiciera nada, tú terminarías siendo un titan cambiante y no pienso permitir eso por ningún motivo
-Dejemos de hablar de eso- dijo la joven mientras Eren la miraba detenidamente- piensa que sería si tuviéramos una vida normal
- ¿Una vida normal? - preguntó desconcertado
-En Shingashina… ¿Qué haría nuestra hija ahí? - el joven lo pensó detenidamente
-Si fuera como yo miraría hacia los muros y pensaría que todo es aburrido y querría salir de ahí, se preguntaría porque existen y que hay más allá. Vería entrar a la legión de reconocimiento y pensaría que son los héroes más grandes que existen, tendría amigos a los que defendería si ve que algún otro niño se mete con ellos
- ¿así eras de niño? - preguntó la rubia
-…Si, incluso tenía problemas con adultos cuando insultaban a la legión, nuestra hija probablemente haría lo mismo. A menos que …
-A menos que…
-Fuera como tú, me gustaría que fuera más como tú
- ¿De verdad? - preguntó la rubia enternecida, él solo asintió - ¿Por qué?
-No lo sé, pero me gustaría tener una hija y que se parezca mucho a ti, que no busque problemas como solía hacerlo yo
-Si es tu hija, Eren, quizá tenga tú mismo carácter aun cuando se parezca físicamente a mí
-Yo espero que no- contestó el mientras acariciaba sus cabellos rubios y sedosos entre sus dedos- yo espero que tenga una vida libre y feliz a tu lado…aun si no puedo estar junto a ustedes
-podrías estar con Mikasa, ella no tiene que saber que tú eres el padre de la niña puedes tener una vida con ella. Si tú le dijeras que huya contigo estoy segura de que no se negaría
-Tú eres la madre de mi bebé, Historia…eso no puedo ignorarlo ni tampoco negarlo
-Ya te lo dije- volvió a sostener su mano y la entrelazo entre la suya – no estas atado a mi
- ¿Te casarías conmigo? - Preguntó Eren casi sin emoción
-No- contestó la reina mientras le miraba a los ojos-Porqué no es a mí a quien amas, Eren…lo que estas buscando es herir a Mikasa ¿no es así? Para que- y un nudo se formó en su garganta al recordar las palabras de su amigo- para que ella no sufra si en verdad llegas a fallecer
Eren suspiró, experimentaba un cumuló de emociones que no podía describir. Estaba feliz porque en verdad ayudo a procrear una vida y al mismo tiempo la carga de llevar a cabo el retumbar, no quería pensar en los niños, las mujeres, los ancianos y hombres que morirían - ¿puedo quedarme aquí esta noche? solo quiero descansar
-Si, claro que si- Historia sonrió, paso seguro a la puerta de su acogedora cabaña- ponte cómodo
La joven preparó una cena rápida para Eren quien comió despacio aun fuera de sí, taciturno pensando en ese futuro, tratando de pensar en otra forma de salvar a su amiga, a su hija, a sus amigos y a Mikasa. No, ya no se trataba solo de su libertad, se trataba de la libertad de ellos de que vivieran su vida plena y feliz aun a costa de la suya.
Eren preguntó si sería una molestia que se quitara el pantalón, a pesar de que concibieron un bebé juntos ambos aun sentían cierta vergüenza de estar semidesnudos el uno junto al otro, aunque el pelinegro sabía muy bien que no sucedería nada más entre ellos. Historia le tranquilizo mientras le brindaba una sonrisa serena. Se recostaron en la cama Eren la tomó de nuevo de la mano, era pequeña y cálida pensó en la bebé que crecía en su interior, la primaria eldiana que nacería sin muros a su alrededor completamente libre para ir donde le placiera, conociera el mar y, tal vez, algún día conocería los ríos de fuego que Armin le mostró en su libro que hablaba del mundo exterior cuando eran pequeños, ese mundo que les hicieron creer que no existía.
-Eren si es niña … ¿te molestaría que la llame Ymir? - el joven negó con la cabeza
-En lo absoluto… ¿aun sientes algo por ella?
-Aun no entiendo que sentía por ella- confesó la reina mientras apretaba aún más la mano del muchacho- es diferente a lo que siento por ti, pero similar de alguna forma…
-Ella te amaba, eso no era un secreto, mientras éramos reclutas sabíamos que era el tipo de chica que le gustan las chicas, esa impresión nos daba y al parecer no nos equivocamos; pero no importa realmente, puedes llamarla Ymir en su memoria
-también se me ocurre llamarla Frieda como mi hermana o- hizo una pequeña pausa mientras acariciaba su rostro con ternura- quizá el nombre de tu madre
- ¿Karla? ¿Lo tomarías en cuenta? - preguntó con cierta emoción mientras ella asintió con decisión- pero llevaría el nombre de la madre de un genocida
-No, aun puedes detenerlo…no puedo creer que el retumbar sea la única opción y que tú…Eren- la interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios
-Es el destino que me aguarda, debo seguir adelante, debo mantenerme en pie para ganar la libertad. Los marlerianos y el resto del mundo nos detestan, nos temen porque somos monstruos a sus ojos, somos seres humanos con la capacidad de convertirnos en titanes y destruirlos…ellos quieren exterminarnos y el rey que fundo Paradise estaba de acuerdo; pero yo no…no concebimos a esta creatura para que cumpla un destino que no eligió. Peleare, voy a pelear hasta el final- Historia quería olvidar y hacerlo olvidar, por un momento, la situación. Acarició con ternura el rostro del hombre que estaba completamente al pendiente de su bienestar. Le fascinaba sus ojos verdes en los que por momentos sentía perderse- ¿Quieres que te diga algo? -
- ¿Sobre qué? - preguntó la rubia
-Sobre la vez que te conocí
-Me lo dijiste cuando éramos más jóvenes… ¿recuerdas? Que no te agradaba
-…Si, eso es verdad; pero hay algo más que no te dije ese día
- ¿Qué fue?
-La primera vez que te vi pensé que eras la chica más hermosa que jamás conocí
- ¿Lo dices en serio? -Eren solo asintió
-…nunca había visto una chica como tú; pero estaba tan comprometido en ser parte de las tropas de reconocimiento que esa impresión paso a segundo plano- ambos se miraban detenidamente
-Nunca nadie me dijo algo así…ni siquiera Ymir- confesó sonrojada
-No puedo creerte
-Es que cuando lo dices tú…siento que es verdad, siento que soy una persona y no simplemente una marioneta. Siempre quise darle un significado a mi vida y cuando el comandante Smith me pidió ser la reina de Paradise pensé que lo encontré, con el pasar del tiempo y todos estos cambios me doy cuenta de que en realidad no lo soy, solo soy un instrumento de la milicia. Tú eres el único que se indignó públicamente cuando propusieron que debía ser la heredera del titan bestia y que debía dejar descendencia durante esos 13 años
-No puedo permitir que te suceda, debes tener una vida plena…tú criaras a nuestra hija…yo he visto mi muerte- sin más por fin el sueño logró vencerlo y el muchacho cansado entre las visiones que tenía casi a diario se entregó. Historia aun no podía creer que, junto a ella, el padre de su bebé, quien yacía dormido a su lado cometería el crimen más grave de la humanidad ya que pretendía acabar con el mundo sin contemplar a quienes haría daño. Era evidente que sufría pero aun no comprendía porque debía tomar ese camino "quizá aun haya tiempo de hacerle cambiar de opinión" pensó mientras intentaba dormir.
