-Y por ello quieres salir conmigo ¿para qué te salve?
- No Harry, quiero salir contigo porque quise salir contigo porque quise conocer al verdadero Harry Potter, no al de los rumores, ni al del Profeta, al Harry que quiero conocer es al Gryffindor de sexto curso, que odia su fama y no habla salvo que sea de su círculo más selecto de que tiene uros leones y por visto un águila, pero que difícilmente nuevas adiciones y que por supuesto no incluye tejones o serpientes pese que muchos de ellos con gusto se convertirían en tus aliados o en casos más divertidos ya lo son, Slogurn, McDougal, Abbott, Moody, Crouch, Diggory, Black. Longbottom, Ross y Greengrass siempre defenderemos a los Potter-Peverell y siempre esperaremos ser protegidos, por ello Lord Harry James Potter, Peverell Black jefe de las Muy Nobles y Antiguas Casas de Potter y Peverell y por gracia de sangre y padrinazgo heredero a la jefatura de la Muy Noble y Antigua Casa de los Black yo Daphne Hemera Greengrass heredera de la Muy Noble y Antigua Casa de los Greengrass solicito tu ayuda para combatir al mago tenebroso conocido como Lord Voldemort y destruir a sus sirvientes Dolohov, Rosier, McNair, Yaxley, Greyback, Lestrange, Nott, Crabble, Goyle, Malfoy, Parkinson, Petigrew y Carrow para cuidar que todas aquellas jóvenes sufran un destino peor que la muerte.
-Yo… es mucho para un solo momento, debo pensar un poco antes de dar mi respuesta, dame hasta el final del día.
-Si Harry, ahora ¿Qué desayunamos?
-Lo que quieras pero ¿Cómo puedes estar un instante hablando de destruir a Voldemort y sus lacayos y luego pensar en el desayuno como si nada?
-Cosa de chicas, pero te lo puedo explicar rumbo a la Casa de los Gritos o paseando por el embarcadero de Hogsmade, eso ya depende solo de ti Harry.
-Bien entonces desayunamos.
El desayuno transcurrió normalmente y en calma, al término del cual salieron y tomaron los carruajes al pueblo, y tras visitar Honeydukes se encaminaron a la Casa de los Gritos donde el intercambio de recuerdos se dio con más fluidez entre ambos, acercándolos más profundamente y generando un muy poderoso vinculo en sus sentimientos que sin saberlo los entrego el uno al otro y al momento de llegar al embarcadero con las primeras luces del crepúsculo escuchando solo a sus corazones Harry y Daphne se acercaron físicamente al igual que sus sentimientos lo estaban y simplemente dejando que sus corazones imperasen sobre sus sentidos, realizando la única caricia que es capaza de tocar el alma directamente se besaron y su beso fue tan profundo que incluso La Princesa Prometida Buttercup con su amado Westerly y su legendario beso que supero a los cinco más puros, profundos, intensos, dulces, apasionados y grandes besos desde la invención del beso en 1642 a.C. le tuvo que ceder su puesto al beso que esa tarde de otoño se dieron en un pequeño embarcadero en un lago al norte de Escocia Daphne Greengrass y Harry Potter ya que al igual que Buttercup y Westely el beso de Daphne y Harry fue el primero y en ambos casos fue lo que los hizo tomar conciencia del profundo amor que sentían por ese alguien especial parado en frente suyo y a quien no le importaba ya desde ese momento arriesgar su vida para protegerle. Interesante y asombroso fue el descubrir su amor, un amor nacido por el capricho de sí mismo, lo que es forma pura y perfecta en sí misma, sus ojos tenían un brillo especial y de ellos surgía el reflejo de esa persona amada, en el intenso azul de Daphne estaba Harry y en el cálido esmeralda de este estaba Daphne.
Harry de quien no le pesaba admitir estaba enamorada y por él iba a lograr cualquier cosa, pero también le hizo preguntarse ¿Quién es Harry Potter y que poder posee que te hace querer entregarte sin reservas a él?, pero luego decidió que no le importaba y que su plan podía irse al carajo ella amaba a Harry y eso es lo único que le importaba y le importaría siempre.
Grande fue el silencio del Gran Comedor cuando vieron el radiante rostro de la inusual pareja tras besarse en las puertas del recinto y caminar tomados de la mano a la mesa de los leones y en esta las sospechosas miradas que se dedicaban como si atreves de ellas fueran capaces de hablarse sin palabras y con un lenguaje secreto solo compartido por ellos.
