Capítulo 9

-En la mente de Rin-

Blanco... Luz...

Blanco... Deslumbrante...

No alcanzo a ver más que esto, todo es tan cegador que no soy capaz de sostener la mirada, siento como las retinas me queman por tanta luz, cierro los ojos esto es insoportable, me quedo así por un buen rato, ese dolor realmente no te provoca ganas de intentar ver algo de nuevo, pero supongo que no me puedo quedar así, no es así?

Con mucho cuidado, e incluso con algo de terror mis ojos captan la luz y a pesar de que la luz me vuelve a quemar mantenga la mirada, es así tengo que hacerlo, solo hazlo eventualmente tus ojos se acostumbraran a la luz.

Poco a poco el efecto que causa en mi tanta luz es más molesto que dolorosa.

Ante tanta luz me siento expuesta, no es como la oscuridad donde te puedes esconder, intentar fusionarte con ella, aquí estas tu sola al desnudo, en total vulnerabilidad de lo que hagas o lo que sucede a tu alrededor, pero en esta ocasión (supongo que porque no hay nadie conmigo), la luz en realidad no me incomoda, se siente solitario pero tranquilo.

Frente a mi lentamente el camino adquiere tonos verdes y al desnudo de mis pies siento las texturas, tal vez algo rasposo, da cosquillas y es hasta cierto punto molesto. Me da algo de pena pisarlo, pero supongo que no tengo opción si quiero avanzar, mis pies se sientes totalmente tensos, cada paso es tan torpe como los primeros pasos de un bebe, pero con el tiempo voy agarrando el ritmo.

La tranquilidad llena todos los poros de mi cuerpo y la tensión que no sabía que existía en mi cuerpo se va disipando hasta que me encuentro preguntándome porque sigo avanzando, después de todo esto es algo que siempre quise: esta tranquilidad, vuelvo a cerrar los ojos, pero esta vez no es por querer evitar la luz es para activar mis demás sentidos.

A mis tímpanos llegan distintos sonidos, no como en la oscuridad que cualquier sonido te puede dar miedo, son sonidos que parecieran van en sinfonía con la vida misma, maravilloso, es lo único que viene a mi cabeza, esto es lo único que deberíamos necesitar en esta vida, y aquí yo lo tengo, no como en el mundo en el que vivía donde solo había cosas que, aunque me brindaban felicidad también me estaban destruyendo lentamente.

Se forma a mi alrededor un vago intento por formar mas imágenes, puedo observar como tenuemente aparecen las personas que más aprecio en el mundo, están ahí, pero desaparecen rápidamente, al fin lo has captado cerebro, no quiero ver ni hablar con nadie, no ahora que por fin después de un largo tiempo estoy realmente respirando.

Me voy sintiendo a cada segundo más cómoda, los sonidos me inundan completamente. De pronto algo corta la sinfonía, todo deja de escucharse repentinamente, mis ojos que había mantenido cerrados se abren, aunque espero la inyección de luz impactar mis pupilas, no puedo ver nada, todo se ha vuelto oscuro, aunque normalmente la oscuridad no es algo que me cause miedo en esta ocasión me siento vulnerable, no soy capaz de escuchar nada, ni siquiera me escucho yo misma, todo es tan malditamente sordo que siento que me volveré loca.

-Mis rodillas están pegadas a mi pecho, los brazos están elevados no sé lo que hago solo quiero salir de aquí...

-Vamos!, todo estará bien- finalmente a mi llega un sonido, esa voz... ¿es la voz de una niña?, una especie de tranquilidad infundida por alivio me atraviesa, después de todo tanto silencio me estaba volviendo loca.

-Pero quiero a mis papas aquí! - puedo escuchar otra voz igual de infantil pero esta vez puedo reconocer rápidamente que quien sea que hablo está llorando, de eso estoy totalmente segura.

- ¡Después los veras, ahora vamos a jugar! - la primera voz vuelve a hacerse sonar, trata de consolar a la niña.

Esto me suena... sé que lo he escuchado antes, por más que trato de pensarlo algo en mí se niega a continuar escuchando a esas niñas.

Sigo escuchando a ambas niñas, a lo lejos casi sin prestarles atención, no es sino hasta que un sonido muy diferente al inicial me llama la atención nuevamente que me doy cuenta que algo cambio; risas, en medio de la oscuridad, como rodeadas por un halo de luz aparecen dos niñas corriendo aparentemente muy divertidas, no soy capaz de ver quiénes son ya que tan pronto como llegaron sin inmutarse de mi presencia se han alejado, sus risas se alejan hasta que se pierden por completo como no hubieran llegado para empezar.

Todo mi cuerpo se eriza al sentir el frio calar mis huesos, me encojo y por un momento pienso que el aire me está golpeando, pero eso no es posible. Hasta ahora es que me doy cuenta que en realidad todo esto solo me ha dejado en blanco renuente a pensar o a sentir algo, cualquier cosa, como si estuviera vacía.

La oscuridad se ha disipado, pero no ha vuelto a estar como antes, esta vez todo se ve como gris, totalmente falto de cualquier cosa, eso me asusta, tal vez realmente todo lo que yo signifique sea gris, por más que no quiera aceptarlo.

Nuevas risas me llegan, pero no son iguales a las anteriores, estas son mucho más crueles, burlonas, no, esto no puede estar pasando, Rin no pienses en eso con suerte al igual que antes dejare de escuchar, pero el sonido no para, me sigue taladrando, puedo sentir como la desesperación recorre cada célula de mi cuerpo, que se callen!

-Por favor... cállense, déjenme en paz...- me rompe el corazón, escucho mis propios sollozos con suplicas en medio. -Por favor... por favor. -

Las suplicas no dejan de salir de mis labios, tapo mis oídos con mis manos, pero no funciona es como si vinieran directamente de mi mente, que estúpida claro que provienen de mi mente.

No me había dado cuenta que había algo aun peor que esto, pero apareció, los recuerdos llegaron como bofetadas, haciéndome reaccionar.

-No sé de qué hablas, nosotras nunca fuimos amigas- soy capaz de reconocer esa voz, igual de infantil pero no es ni remotamente igual de frágil que antes, esta vez todo destila burla, es como si un veneno me atravesara.

Como si de un manto se tratara algo se me revela, dos niñas la primera ha hablado la segunda como casi siempre se queda callada, incapaz de creer que esto sea posible, después de todo se supone que los niños no tienen maldad, ¿no es así? pero claro no tienen maldad, solo no tienen conciencia de sus actos son las personas más peligrosas.

Por Narrador:

Todo se repite una y otra vez como dándole repeat a algún video, pero no es un video son días y días, cada día con la misma ingenuidad que antes, la otra niña lo volvía a intentar hasta que había sido suficiente, fue ahí cuando dejo de intentar crear lazos con las personas a su alrededor.

Desde entonces el resto se volvió tan gris como este fondo, desde entonces ella se sentía gris hasta que, bueno encontró a las únicas personas capaces de darle algo de color a su vida y, aunque ella misma no se lo admitiera anhelaba a la persona que la hiciera sentir toda la paleta de colores, la persona que pudiera ver a través de su silencio.

Momentos...

Un momento totalmente insignificante para una persona puede ser el recuerdo más valioso de la otra, ¿cuantas cosas te tienen que pasar?, ¿cuantas personas te tienen que abandonar?, ¿cuantas burlas puedes aguantar?, cuanto puedes vivir en una marcha mecánica?

En medio de este panorama totalmente vacío las personas vuelven a aparecer, pero a diferencia del pasado esta vez no se evaporan tan rápido como se formaron, se mantienen ahí.

Por Rin.

-No importa si te caes a pedazos seguirás ahí- este mantra se repite una y otra vez, es cierto, es lo que hago me mantengo fuerte, es lo único que puedo hacer.

Que ridículo.

Preocuparte por personas para las que no vales nada.

Patético.

-Yo... siempre soñé... que podría ser, como un sueño ideal mi fantasía al fin...- esta vez quien rompe el silencio soy yo, es como una maña, cantar esta canción sin ninguna razón en particular- Cada día una aventura, sin saber en dónde estás... Noche mágica...- Se siente muy bien cantar, aunque tampoco tenga mucho sentido.

Con lentos pasos voy avanzando, en algún punto el escenario tendrá que cambiar, solo espero poder encontrarme de nuevo en aquel lugar tan bonito, estuve tan poco tiempo, no lo disfrute como hubiera querido, pero... ahora que lo pienso, ¿que era ese lugar?, estoy segura de que nunca visite un lugar así, sitios parecidos tal vez, pero nada igual, y bueno, claro nunca estuve sola, siempre acompañada.

Un destello de felicidad me atraviesa, recuerdo bien esos momentos, como no recordarlos...

Fukai, fukai, mori no okuni..

Esta canción es hermosa, de no haber sido por Nanami nunca le hubiera puesto la atención que merece, con una canción tan hermosa como voy a poder dormirme, abro los ojos a mi lado se encuentra Nanami, el cielo es tan azul, y el sol es molesto, quema horriblemente, tal vez debería de hacer algo más.

- Hace mucho sol- digo en voz alta, a mi lado Nanami se mueve, ups, supongo que ella si se estaba quedando dormida. -Voy a dar vueltas- digo finalmente.

-Tachisukumu... koe mo naku... ikite yuku eien ni

Escucho la última estrofa, me quito el audífono y me incorporo, entonces comienzo a dar vueltas, es lo que dije que haría, ¿no es así?

Todo poco a poco empieza a perder su forma y se vuelven rayas de colores, una verde, ¿y grises talvez?, azul. Intento aumentar la velocidad, pero mis pies no son capaces de nada, soy una experta en esto, nunca me caigo, aunque sí que termino mareada.

Cuando me empiezo a sentir sofocada decido que es el momento de parar, siento como me tambaleo, uy..., tal vez me excedí esta vez.

Aunque al principio soy incapaz de ver nada, poco a poco todo a mi alrededor se va aclarando, volteo buscando a Nanami, pero ella no está, extraño, sin embargo, no estoy sola, parado a un lado de mis cosas se encuentra Sesshoumaru, una sonrisa se forma en mi cara.

-Un día de estos te lastimaras de verdad- su voz llega a mí.

-Eso no es posible, soy una experta- digo con cierto aire de petulancia, estoy muy divertida -Además, tu no dejarías que eso pasara. no es así? -