Domingo 27 de Junio

He pasado todo el fin de semana contemplando la galleta que Mikasa me ha regalado. No he tenido el valor de morderla, solo puedo pensar el tiempo que se tomó en hornear algo parecido. Me pregunto como fue que se basó para darle la forma de mi rostro, ¿Se habrá basado en una fotografía? ¿O se confió de su memoria? De alguna u otra forma, solo estaba seguro de que ella pensó en mi. Y eso me hace muy feliz.

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Lunes 28 de Junio

Hoy tuvimos clase de tutoría con Erwin Smith, el insistió en que, si alguna vez tenemos algo que consultarle o cualquier cosa de que hablar, siempre podemos acercarnos a él. Me da un poco de repele trabar relaciones con mis profesores, pero entiendo lo que quiere decir.

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Miércoles 30 de Junio

No puedo con la furia que inunda mi ser. Estoy intentando escribir para desahogarme, pero no creo poder ser capaz de escribir algo coherente. De por si soy malo para expresarme, y ahora ¿Con la cabeza caliente? ¡Ni hablar! ¿Y el motivo de mi enojo? Es el cabrón de Zeke, quien hizo una visita exprés. Ni siquiera pude verlo, llegó tan rápido como se fue, pero se echó una siesta en mi habitación y se ha levantado con hambre, y adivina que fue lo primero que vio, ASÍ ES, ¡MI GALLETA! ¡EL HIJO DE LAS MIL PUTAS SE COMIÓ LA GALLETA QUE MIKASA ME HIZO! Cuando llegué a casa y solo vi la caja abierta y las migajas regadas sentí mi sangre hervir. Admito que me pasé con mamá por todos los gritos y furias que eché, y estuve a nada de escribirle una nota asesina a Zeke vía WhatsApp, pero al final lo único que hice fue lagrimear y azotar la puerta de mi habitación. Horas después Zeke me mandó un mensaje disculpándose por lo ocurrido, al parecer mi mamá lo puso al tanto de la situación. No tenía ganas de responderle, pero lo perdoné y al final me dijo que en un mes le gustaría recibirme en Marley, a lo que solo le agradecí su invitación. No tengo nada de ganas de ver al cara de chango.

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Jueves 01 de Julio

Retomamos los días de estudio en la biblioteca. Pero algo raro ha pasado. Cuando Mikasa y yo salíamos de la escuela, me percaté que había olvidado un libro en la biblioteca, por lo que regresé, esperando a ver a Armin ahí, pero al entrar él ya no se encontraba ahí. Se supone que él se queda a estudiar tiempo extra aun después de que Mikasa y yo nos marchamos, ¿habrá tenido una emergencia? Le terminé por enviar un mensaje para preguntarle si todo estaba bien, a lo que me respondió que no había nada de que preocuparse, que solo decidió salir un poco más temprano. Lo curioso aquí es, que Mikasa y yo salimos por la única puerta abierta que queda en la escuela. Pero bueno, si Armin dice que todo esta bien es porque todo esta bien… ¿no?

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Sábado 03 de Julio

El día de hoy mi madre me ha recordado que dentro de un mes estaré de vacaciones de verano, y no solo eso, ya me han comprado el boleto de autobús para visitar a Zeke. Yo resoplé, aun no tenía ganas de verlo, pero mi madre tiró de mi mejilla y me dijo que no podía pasar toda la vida molesto con Zeke por semejante tontería… eso tan solo hizo que me volviera a enojar, para mi no fue ninguna tontería.

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Lunes 05 de Julio

Erwin Smith mencionó que esta semana habrá una feria de universidades en la escuela, y que podíamos echar un vistazo a nuestras opciones. Aparte de eso, que, si tenemos curiosidad, siempre podemos contactarlo y preguntarle al respecto. A veces siento que cuando habla de estos temas me mira solo a mi, así como si supiera que estoy perdido, sin saber que hacer, ¿Acaso soy así de transparente? No me quise quedar con la duda, y le he preguntado a Armin, a lo que solo dijo que si. Joder, debería de cambiar mi forma de ser.

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Martes 06 de Julio

Hoy llovió tan fuerte como hace cuatro años. Pasé todo el día mirando a través de la ventana a las nubes grises y a las gotas chocar contra la tierra ya enlodada. Armin a veces se ponía de pie a mi lado y me acompañaba en silencio. Las conversaciones de nuestros compañeros se perdían entre las paredes del salón de clases, y yo enfocaba mi sentido del oído en escuchar al viento que resoplaba y el crujir de las ramas de los árboles al caerse. Si prestaba mas atención, podía seguir escuchando a Mikasa lamentarse como hace cuatro años, cuando sufrió un accidente automovilístico junto con sus padres, terminando la vida de ellos al instante y dejándola inconsciente en el hospital por dos días. En aquellos tiempos solo teníamos 13 años, su abuela tuvo que venir desde Hizuru a hacerse cargo de ella, pero el viaje fue tardío porque aquella lluvia se convirtió en un tifón. Intenté mantenerme al lado de Mikasa para estar presente cuando abriera los ojos, pero al tercer día despertó antes del horario de visitas, y tuvo que escuchar la noticia de parte de una trabajadora social. Cuando llegué, se encontraba acostada en la cama mirando hacía la ventana, observando el mal clima que no parecía querer marcharse. Debió haberme visto por el reflejo de la ventana porque se giró a verme, y los ojos se le humedecieron, pero no soltó ninguna lágrima. Por mi parte no lo pude soportar y corrí hacía ella para envolverla en un abrazo, algo descuidado porque de seguro su cuerpo estaba lastimado, pero ella no se quejó. Al contrario, lloró en silencio, se quebró en mi abrazo, quise soltarla por miedo a lastimarla, pero ella no me quiso dejar ir, "Quédate." Me pidió, y se hizo a un lado en la cama para que pudiera acomodarme a su lado. Conocía los protocolos de los hospitales y sabía que eso no estaba bien, aun así, me acosté a su lado y ella se acomodó en mi pecho, aun tenía la respiración agitada y temblaba, la envolví en mis brazos y apreté su cuerpo contra el mío, el cuarto era frío y ella necesitaba más calor, "Me he quedado sola." Dijo con la voz quebrada, y yo le respondí "Nunca estas sola." Nos mantuvimos en silencio, creo que pasaron horas, yo escuchaba mi corazón latir, pero no podía sentir el de ella, solo su respiración tibia que colisionaba contra mi ropa y el constante agarre de sus dedos que cada cierto tiempo parecía querer soltar, pero no lo hacía. ¿Estaría dubitativa? A estas fechas aun me lo pregunto, porque yo no, nunca me he vuelto a sentir así de cómodo con alguien, aun cuando haya sido en base a una tragedia. A las pocas horas de ese mismo día, llegó su abuela. Nos encontró abrazados en la cama, y creo que desde ese momento le cause una mala impresión. Me echó de la habitación y se quejó sobre mi con mi padre. Mi papá me pidió que no volviera entrar a la habitación de Mikasa sin nadie presente. Yo no lo podía comprender, ¡No hacíamos nada malo! Pero ella dijo que me aprovechaba de la vulnerabilidad de su nieta, y que en estos momentos no era bueno que estuviera cerca. Mamá tomó la decisión de que no era buena idea que estuviera yendo al hospital, pero a mi no me parecía la idea, era ridícula, ¿Todo eso solo por la paranoia de una viejita? Terminé por fugarme una noche, burlando toda la seguridad del hospital, hasta llegar a la habitación de Mikasa, donde ella ya se encontraba dormida. Me sentía un poco decepcionado, pero a la vez tranquilo de verla descansar. Me senté a su lado y me recosté sobre la cama, estaba a punto de sucumbir ante el sueño cuando escuché que me llamaba. "Eren." Susurró muy despacito, me levanté lentamente a encararla porque tenía miedo de lastimarla con cualquier movimiento "Me da gusto de que estés aquí." Siguió hablando quedito. "Lo siento, no había podido venir por-" "Mi abuela." Me interrumpió "Lo sé, también corrió a Armin." Aun en estas fechas sigo sin entender la actitud de su abuela "Quiere que me vaya a Hizuru con ella." Soltó de repente, yo me quedé helado, y un enorme temor se empezó a generar en mi ser. ¿Sería esa la última vez que la vería? Inconscientemente la tomé de la mano y antes de que yo pudiera articular alguna palabra dijo "Pero yo no me quiero ir." Aun así el terror no había abandonado mi ser y ella parecía sentirlo, por lo que apretó mi agarre y me miró directamente a los ojos "No pienso dejarlos." "Mikasa…" "Pero debes de irte, Eren." Su mirada era determinante "Yo manejaré a la abuela a mi manera." "No, no quiero dejarte aquí sola." Mikasa desvió la mirada, por mi parte yo tenía miedo de dejarla esa noche y nunca volverla a ver "Pero nunca estoy sola, ¿no?" ella volvía a mirarme, y aunque no eran palabras literales, sabía que esa era una promesa. Ella no se iría. "Dame una fecha." le pedí "Una fecha para volverte a ver." Pero su semblante cambió "No sé cuanto tiempo me lleve manejar esta situación. Pero no miento Eren, no los dejaré, ni a ti ni a Armin… no sé cuando podré volverlos a ver." Y yo sabía que no quería irme, lo único que pensaba era como huir con Mikasa, el plan de ella sonaba arriesgado, no conocía a su abuela, pero no confiaba en ella. Y a lo que sabía esta era la segunda vez que Mikasa la veía en persona "Tienes que confiar." Y no había otro remedio, seguíamos siendo menores de edad, sin ningún lugar a donde ir "Regresaré en unos días más." Sentencie, a lo que ella asintió. Cuando me giré para marcharme, ella me llamó: "Eren…" volteé a verla, sus ojos le brillaban, parecía ansiosa, pero a lo mejor era la gravedad de la situación "No, nada." Terminó por decir. A lo que yo no me di por bien servido, pero ese no era el momento para reclamar algo parecido. Me fui, poco satisfecho con nuestra conversación, pero tenía que confiar, y a Mikasa y a Armin les confiaría mi vida. Pasaron los días, Armin le dejaba las tareas a Mikasa en el hospital, sin llegar a verla. Solo teníamos noticias a través de lo que las enfermeras lograban comunicarnos. Ni siquiera mi padre tenía noticias sobre ella. Su abuela era muy estricta. Un día cuando regresaba de la escuela vi un camión de mudanza sacando los muebles de su casa. Me quedé estupefacto, pero me eché a correr al hospital. No podía esperar más y no podía permitir que se fuera a Hizuru. Confiaba en Mikasa pero su abuela siempre iba a poder más que ella por el simple hecho de ser adulta. Correr hacia el hospital era inapropiado y arriesgado, ya lo sabía, pero me negaba a dejarla ir a un país desconocido, me negaba a mantener una relación basada en correos electrónicos a distancia, una relación que poco a poco se iba a enfriar, algo que no iba a durar. Hice muy poco esfuerzo en burlar al equipo del hospital, y me dirigí directamente a la habitación de Mikasa, quien se encontraba en su cama, leyendo un libro que nos habían dejado de tarea, Mikasa claramente se asustó cuando escuchó el estruendo de la puerta abrirse tan precipitadamente, y soltó el libro al mismo tiempo que pronunciaba mi nombre, no pensé en lo que hacía, solo me apresuré a abrazarla y repetirle: "No quiero que te vayas, no dejaré que te vayas." "Nadie se va, solo nos mudaremos de casa." Escuché a la abuela de Mikasa decir tras de mi, solté a Mikasa, quien tenía el mismo brillo en los ojos que la otra noche, y me giré lentamente a encarar a su abuela "Esa casa es muy grande para nosotras dos, nos mudaremos cerca del santuario." Explicó, yo me volví a girar a Mikasa quien me sonrió levemente "Ahora señor Jaeger, ¿Podría hacerme el favor de dejar estudiar a mi nieta? Como debe de saber, ahorita esta muy atrasada en la escuela.", la abuela de Mikasa me abrió la puerta, Mikasa me dijo a lo bajo un "Nos volveremos a ver pronto." Y retomó su lectura. Yo salí apenado de la habitación, Mikasa tenía razón, debí haber confiado en ella, ahora me encontraba ante la mirada reprobatoria de su abuela, quien pensaba que me daría el castigo de mi vida, pero no, solo se giró y emprendió su camino a la recepción donde se encontraban las enfermeras. En cuanto su abuela se había marchado sentí necesidad de volver a entrar a la habitación de Mikasa, pero no quise volver a meterla en problemas. Y esa fue la última vez que la visité en el hospital. De ahí no la volví a ver hasta el regreso de las vacaciones de verano. Para ese entonces ya se habían cambiado de casa y abrieron el santuario de Shiganshina. No volvimos a hablar de ese día. Ahora Mikasa siempre falta a la escuela en esta fecha, en la cual, curiosamente, vuelve a llover. Cada año me gustaría visitarla, y volver a abrazarla como aquel día que la vi en el hospital, pero intento darle su espacio, porque sé que lo necesita. Pero el día de hoy me sentía un poco distinto, tanto que le sugerí a Armin ir a la tumba de la familia de Mikasa y dejarle unas flores, lo cual el accedió sin problemas. Y así fue. Saliendo de clases fuimos al cementerio, ya no llovía, pero había un viento frio que no permitió que nos estuviéramos mas tiempo de lo debido junto a la tumba de la familia de Mikasa. Armin llevó un ramo de crisantemos, porque significan respeto, longevidad y eternidad, yo me decidí por un ramo de rosas blancas, porque significan aprecio y agradecimiento. Porque yo siempre, siempre estaría agradecido con los padres de Mikasa por haberla traído al mundo, y por haberla cruzado en mi camino. De regreso a casa no dijimos mucho, casi nada. Al llegar a casa me percaté de que tenía un mensaje de Mikasa, lo había enviado hace no menos de veinte minutos, y lo único que decía era un "Gracias."