Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es obra de Naoko Takeuchi. La historia es mero entretenimiento para quien la lee y la escribe.
LIII.
—¡Hijo mío! — el estruendo del golpe de la puerta contra la pared hizo que Michiru pusiera los ojos en blanco para mermar su molestia. ¿Es que acaso su madre tenía que ser tan dramática para todo? Además, era obvio que habría un daño en la pared.
—¿Cómo te enteraste de que mi esposo está en casa?
Pero su madre la ignoró, pasó de largo para acercarse y acurrucar a la mujer de cabellos cenizos en su abdomen.
—No sabes lo mucho que le pedía a Buda por tu vida, hijo de mi alma, estuviste lejos de nosotras por tanto tiempo. Temíamos lo peor, pero no perdíamos la fe de verte regresar a nosotras.
—Señora Kaioh, no me deja respirar— decía la rubia intentando zafarse del agarre.
Haruka se encontraba tomando algo de té, no tenía mucho de haberle terminado de explicar lo que sucedió luego de que se fue detrás de Kunzite y la agresión recibida por el hombre de cabellos platas. No recordaba mucho, sonidos, algunas voces lejanas que le pedían que regresara, pero ella no podía despertar y la desesperación entre ambas partes crecía. Su agente inmobiliario le contó también que si despertó fue porque pudo escuchar a su hija a los lejos, decía que su voz la había salvado dos veces.
No quiso entrar en muchos detalles, pero al fin conocía la fecha que debía de cambiar y por eso estaba allí. Michiru intentó sacar más información, pero Haruka dijo que era algo contra las reglas y, posiblemente, eso cambiaría las cosas para mal. Ahora que ella ya estaba en casa, podría cambiarlas y esta vez no lo decía por decir; Michiru notaba que había seguridad en su forma de pronunciar ese "vamos a cambiarlo todo".
—Madre, deja respirar a Haruka— jalaba los brazos de Esmeralda.
—¡Este es un milagro de navidad! Y eso que no somos cristianos, pero nos acaban de dar la dicha de tenerte de vuelta. Mi corazón llora de la dicha, no sabes cómo sufría tu familia, pero ya todo está bien, estás de vuelta.
—Madre por favor, deja que Haruka respire.
Haruka comenzó a dar golpecitos en la cintura de Esmeralda quien estaba tan alterada que no la dejaba respirar y terminaría el trabajo de Kunzite. Si sentía que ella la confortaba, seguramente la liberaría de ese abrazo de la muerte, ¿cómo rayos las Kaioh tenían tanta fuerza?
—Cada año que estabas lejos, cada año que tu ausencia nos comía el alma, me sentí morir. Mi hijo… ¡Mi adorado hijo no regresaría a casa! — gritaba la madre de la fotógrafa.
—Esto es más divertido que las novelas que transmiten por la televisión— se reía Hotaru desde el sofá.
—¡Esmeralda, suelta a mi esposo!
—¿Cómo me llamaste niña? — la miró de forma amenazadora.
—No me dejaste opción.
—¿Además me gritaste? No puedo creer que mi hija se atreviera a gritarme de esa forma— soltó a Tenoh quien inhaló apresuradamente.
—Mamá, no era…
—Yo te ayudo más con ese angelito que está allí en el sofá, que el desgraciado que tienes por padre… Aunque… Esa no es tu culpa, es mía, tuve que escoger a alguien mejor… Diamante quizá— se llevó la mano al mentón— pero no, yo estaba deslumbrada por los encantos de ese patán.
—Mamá, quedamos en algo. No hables mal de él f…
—¿Por qué proteges a ese bastardo? ¡Yo soy quien secaba tus lagrimitas o te ponía paños fríos en la frente cuando tenías fiebre!
—Mamá, ya hablamos de eso— ahora Michiru se llevaba la mano izquierda a la frente— no es justo que…
—Yo te diré lo que no es justo, que ese desgraciado esté cerca de Hotaru. Ahora sí quiere venir a ser parte de tu vida, pero tuvo la responsabilidad de criarte y se fue el muy cobarde. Tan cínico es que viene a recoger el fruto que yo sembré y no es justo que mi niña lo quiera.
—Mamá, no puedo forzar a que Hotaru actúe de una manera que no siente. Ella lo quiere y respeto ese sentimiento.
—Ah— resopló — de acuerdo, lo haré por mi niña.
—Gracias— dijo la mujer de mirada azul.
—Y tú— Esmeralda miró a Haruka de nuevo — ¿cómo estás?
Haruka dejó que la madre de su esposa acariciara su mejilla, la manera en que lo miraba era cálida. Eso le gustaba a la chica de cabellos cenizos, pero la pregunta iba cargada con algo de preocupación y molestia.
—Ahora que estoy en casa… Me siento mejor.
—¿Cómo escapaste? — Michiru miró a su madre sorprendida y Esmeralda sin verla continuó con la charla — Mi hija piensa que soy una tonta, intentó hacerme creer que te habías ido al extranjero a trabajar. Todos intentaron mantener el incidente del metro en secreto, pero supe que un loco te había atacado, porque yo misma hablé con él. Necesitaba que me dijera dónde te había llevado, pero el pobre perdió la razón y parecía imposible encontrarte. Así que dime hijo ¿cómo escapaste?
—No lo sé— respondió Haruka, que no mentía, no entendía muchas cosas— solamente recuerdo… Yo deseaba estar con ustedes, pero no podía moverme, escuchaba, pero no podía abrir los ojos para ver a quienes me rodeaban… No lo sé, no sé como pude regresar a casa.
—Vayamos al hospital, luego de que te revisen pasaremos con los detectives. Necesitamos saber que estás bien Haruka.
—Me siento bien señora Kaioh.
—Estás muy pálido, debemos ir… — luego miró a su hija — Michiru, saca el auto, debemos llevar a mi yerno al hospital y llama a Usagi debemos pedirle el favor de que cuide a Hotaru.
—Sí mamá.
—Les juro que estoy bien, me siento mejor.
—No me importa, te revisarán de todas maneras, así somos las madres, necesitamos las pruebas de que todo está bien o no dejaremos de molestar. Levántate y ponte algo cómodo que nos vamos al hospital.
—Abuela, yo quiero ir con ustedes.
—No señorita, usted no debe de estar despierta tan tarde, debes de descansar porque necesitas crecer fuerte y sana.
—Pero…
—No me discutas y prepara una pequeña mochila para que tengas ropa de dormir y mañana que vayamos por ti.
—Abuela— volvió a replicar con molestia.
—Tu abuela tiene razón— dijo Haruka — obedece Hotaru.
—Shh…
—Mira los horrendos modales que le enseñas a la niña— regañaba a Michiru — te vio alzarme la voz y mira lo que pasa. La conviertes en una niña sin modales ¿dime qué hice mal Buda? ¡Ay de mí! Ahora mi nieta será igual de irreverente que mi hija, todo porque fui una madre demasiado flexible contigo— gritaba Esmeralda.
Michiru se llevaba una mano al rostro para esconderlo por la escena que montaba su madre, mientras que la mayor de las Kaioh jalaba un poco su blusa para darle más sentimiento a todo.
—¿Ya viste el drama que le hiciste montar a tu abuela? — reclamaba Haruka en voz baja.
—Papá, eso no es drama. Debería de verla cuando se encuentra con mi abuelo Mamoru, esos son dramas, no esto.
—Da igual, tu madre ya no sabe cómo clamarla— continuaba Haruka — ¿qué rayos hace tu abuela?
En ese momento Esmeralda tomaba un cuchillo y hacía un ademán de clavarlo en su pecho, mientras que Michiru le jalaba los brazos.
—Justo eso es el drama papá— reía Hotaru pues su abuela siempre la divertía cuando usaba esas técnicas manipuladoras para obtener la atención de los presentes, la mayor parte del tiempo el sujeto en cuestión era la pequeña.
—¡Ya mamá, deja de hacer tonterías! — regañaba la fotógrafa.
—Una abuela tan amorosa como lo soy debería de pasar por este tipo de dolor. Mi nieta, la única, sangre de mi sangre me odia con su pequeño corazón. ¡Ah, pero no fuera ese comodino porque le hace fiestas! Y yo… yo que solamente busco su estabilidad emocional y quiero darle lo mejor para que crezca en armonía, recibo estos tratos.
—¡Qué estabilidad ni que ocho cuartos! ¿Cómo puedes decir eso cuando te empeñas en poner un cuchillo en tu pecho? — forcejeaba Michiru.
—¿Qué quieres que haga? Quiero morir al darme cuenta de esto, mi pequeña Hotaru me trata mal porque me odia.
Haruka miraba a su hija que no dejaba de reír ante las locuras de su abuela y la desesperación de su madre. La niña estaba cruzada de brazos divertidísima al ver aquella escena tan demente.
—¿De qué te ríes? — regañó la de ojos verdes— Ofrécele una disculpa a tu abuela.
—Me rio porque siempre dice que se mata y no lo hace— respondió Hotaru.
—¡Lo sabía, me odia! Me quiere ver muerta— lloraba Esmeralda.
—No, ya conoce tus locuras— Michiru seguía intentando arrebatar el cuchillo — sabes que Hotaru te ama, así que deja de hacerte la mártir.
—Eso pasa porque la dejas cerca de ese patán, seguro él le genera ese odio hacia mi persona.
—Hotaru, te dije que le ofrecieras una disculpa a tu abuelita Esmeralda.
—De acuerdo — se reía la niña.
—Listo mamá, tu nieta se va a disculpar— dijo Michiru arrebatando el cuchillo de las manos de su madre, pues había cedido un poco.
—Si no lo sientes, no lo hagas.
—Abuela— se acercó Hotaru y miró a Esmeralda — sabes muy bien que me divierto mucho cuando te pones así, pero eso no significa que no te ame. Por el contrario, estaría muy triste si no te tuviera, de la misma forma en que lo estuve en todo el tiempo que mi papá estuvo ausente. Te juro que no amo más a mi abuelo— Hotaru observó la sonrisa de su abuela —pero tampoco significa que lo amo menos. Lo que trato de decir es que los amo a los dos, porque son los padres de mi mamá y son buenos conmigo, así que deja de pensar en que lo amo más. ¿De acuerdo?
—De acuerdo— le sonrió la mujer de ojos café.
—Sí te respondí de esa forma tan grosera es porque… — la niña hizo una pequeña pausa y bajó su mirada, estaba apenada de lo que diría.
—¿Qué pasa cariño? — Esmeralda se puso en cuclillas para estar de la estatura de su nieta.
—Tengo miedo de que esto sea un sueño y al despertar papá no esté, por eso… por eso quiero ir con ustedes a que lo revisen. Sé que es tonto, pero… pero es lo que siento.
—Tus sentimientos no son tontos Hotaru, de hecho, los sentimientos de las personas no son absurdos o valen menos en comparación con los de otras personas. Así que debes sentirte libre de expresarlos, no te contengas pequeña. ¿Te preocupa que tu padre no regrese?
—Sí abuela.
—Te hago esta promesa Hotaru— dijo llevando su mano derecha al pecho — no dejaré que ese bribón se escape, tampoco dejaré que alguien te arrebate a tu padre. Lo traeré de vuelta a tus brazos ¿de acuerdo?
—Pero…
—¿Acaso he dejado de cumplir alguna de mis promesas?
—No— respondió la niña.
—¿Confías en tu abuela Esmeralda?
—Sí.
—Ve a preparar la mochila con tu ropa— se levantó —. Mañana mismo te llevo a este revoltoso a casa de los Tsukino— dijo alborotando el cabello cenizo de Haruka.
—De acuerdo— la niña se dio media vuelta y se dirigió a su cuarto tranquila.
Mientras tanto Haruka se acomodaba el cabello refunfuñando, no por lo que su suegra había hecho con él, sino por todo el drama montado por las tres.
—¿A quién le rezas? — dijo la matriarca.
—No entiendo la necesidad de crear tanto drama, hablando solucionaron las cosas. Pero no, debían de ponerse a forcejear con un cuchillo… no las entiendo.
—Mi amor, ese es el problema— sonreía Michiru.
—¿Problema? — Haruka la miraba confundida.
—No debes entendernos, simplemente debes de amarnos.
—Qué comodina eres— decía con seriedad —. Voy a llevar a mi hija a terapia, no vaya a ser que se le zafe un tornillo por culpa de ustedes.
Bufó, luego de arrojar al bote de basura el vaso del café que había comprado en una máquina expendedora. ¿Cómo lograban que el café fuera peor en un hospital que en la estación de policías? Se levó la mano a la barbilla porque no estaba del todo convencido de lo que pasaba, el mundo se había vuelto loco y él… no deseaba saber mucho, estaba a nada de que todo le valiera un comino. Por su cabeza se gestaba una pregunta y no podía responderla.
—Simplemente no lo entiendo — se llevó la mano a la frente y comenzó a tallarla con la yema de sus dedos, luego infló sus mejillas.
—No hay mucho que entender detective, es el mismísimo señor Tenoh y la herida está en el sitio que usted indicó. Su mujer lo trajo, ni ella misma sabe cómo fue que escapó del lugar en el que estuvo cautivo.
—Hablando de la herida, quiero que me diga algo doctor.
—Por supuesto ¿qué desea preguntar?
—¿Pudo ser letal?
—Sí, quien sea la persona que atendió al señor Tenoh le ha salvado la vida, hay órganos que estuvieron comprometidos, eso se aprecia gracias a los estudios a los que sometimos al paciente. Sin embargo, el señor Tenoh no tiene idea de quién lo salvó, lo único que recuerda es que escuchaba las voces de dos personas, una mujer y un hombre.
—¿Una mujer y un hombre?
—Es lo que dice el señor, puede que el atacante tuviera cómplices y ellos fueran los que secuestraron a mi paciente.
—Estábamos a mitad del trayecto, no… Tenoh simplemente se esfumó.
—O eso le hicieron creer.
—¿Me está llamando loco doctor? — dijo Abe serio.
—Yo soy un hombre de ciencia, no me creo que alguien desaparezca de la nada. Pero no es mi trabajo buscar una explicación para el secuestro de mi paciente, por el contrario, es lo que usted debería hacer. Deje de preguntarme cosas que desconozco, yo ya le dije y le mostré las pruebas de que Tenoh sí fue apuñalado, de las consecuencias que pudo tener si no lo hubieran atendido a tiempo y que el hombre pasó por un proceso de recuperación largo. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarlo? — decía el médico llevando sus manos a los bolsos de su bata.
—No.
—Ahora, si me disculpa, es hora de revisar al resto de mis pacientes. Si necesita copias del expediente de Tenoh, se lo puede pedir a alguna de las enfermeras que se encuentran en la recepción.
—Gracias.
Abe miraba con enfado al médico desaparecer, luego giró su rostro a la izquierda donde se encontraban Haruka y Michiru. Que ganas tenía de fumar un cigarillo, pero no podía hacerlo dentro del hospital. Volvió a bufar, luego comenzó la caminata para entrevistar a Tenoh, quien se estaba colocando una chaqueta en ese mismo momento.
—La última vez que te vi— dijo al acercarse a Haruka — no te veías tan flaco como ahora, por el contrario, estabas bien y recuerdo que golpee el costado donde tienes la herida. Simplemente me mirabas confundido, parecía que no entendías nada y tu cara al decirte que estabas desaparecido fue un poema. ¿Cómo demonios es que hoy tienes la herida y te ves de la mierda?
—¿Disculpe? — respondió Michiru molesta.
—Llámeme loco señora Tenoh, pero realmente creo que Kunzite no está del todo desquiciado al decir que su esposo se mueve por el espacio-tiempo como se le dé la gana. Alguien casado no se hubiera quitado la alianza y si lo hace— tomó a Haruka por la mano izquierda para quitarle la sortija — se nota que algo hace falta, vea como se nota más clara esa parte de su piel. Porque su esposo no se quitó o no le quitaron su anillo de matrimonio. Pero el hombre al que mi pareja y yo llevamos a la estación ese día… él no tenía el dedo quemado, ya estaban casados. ¿Cómo explica eso? — miró a Haruka.
—Yo… yo no… no lo sé.
—¿Cómo carajo desapareciste del vagón del tren? Revisamos hasta la mota de polvo más pequeña del tren. Hicimos lo propio con ambas estaciones de metro, las cámaras también y no sólo las de las estaciones, sino las que hay en la ciudad o las casas aledañas… nada, no estabas— Abe sonrió— Kunzite decía que te evaporaste y sí lo hiciste porque solamente teníamos el arma del ataque y tu sangre en el vagón. Por más que Kou te hubiera escondido, no hubiera sido tan veloz como para sacarte del lugar, así que… ¿cómo rayos desapareciste del vagón?
—Pareciera que mi esposo hubiera cometido un crimen, no ser la víctima de uno. Esto es un interrogatorio detective Abe, le llamamos porque encontré a mi esposo en el vagón del tren y…
—Tren que venía de Roppongi a Azabu ¿no señora? — interrumpió bruscamente — Justo lo que Kunzite alegaba, que tú te mueves por esas estaciones para ir y venir. Desapareciste mientras íbamos a Roppongi, apareces mientras tu esposa viene de regreso a Azabu. ¿Quién te salvó?
—Ya le dije al doctor, no lo sé… solamente recuerdo voces de un hombre y una mujer, me costaba mucho trabajo, sé que deseaba abrir los ojos y no podía. Todo es oscuro, yo no sé, se me nubla la memoria.
—¿Y al despertar Tenoh? ¿También sigue nublada tu memoria?
—Ya basta detective, ¿cómo puede acosar a mi yerno de esa forma? Además, lo que dice es una locura, Haruka no puede hacer esas cosas.
—Cierre la boca — levantó su dedo para callar a Esmeralda — ¿vas a responder o quieres que detenga a tu esposa, suegros y amigos por planear una estafa? No solamente te vas a la cárcel amigo, ellos también y lo peor es que tu hija se va a una casa hogar, porque nadie podrá cuidarla.
—Usted no puede amenazarnos— Michiru estaba exaltada.
—Dije que cierren la boca… Tenoh, ¿me vas a decir la verdad?
—Lo que le digo es verdad detective, mientras estaba en el suelo y la oscuridad nos cubría unos espasmos se apoderaron de mi cuerpo, creo que estaba entrando en shock. Cerré los ojos y él seguía diciendo que eso me pasaba por no acceder a su propuesta, la cual era darle los mejores terrenos para que él pudiera empezar su empresa. Me sentí liviano, la voz de Tamori, los gritos de la gente se hacían lejanos… No recuerdo más.
—¿Qué recuerdas?
—La verdad es que… escuché la voz de mi hija o al menos, una que yo me formé en la cabeza. Hotaru me lloraba para que regresara a su lado y desperté en un lugar lúgubre, frío… Estaba conectado a varias máquinas de hospital, pero era un cuarto improvisado y…
—¿Qué? Más te vale que no me mientas Tenoh.
—Mi vista era borrosa, yo me sentía cansado y la mujer dijo que llamaría al doctor, que le alegraba saber que estaba despierto. Sentí su mano en mi frente y volví a dormirme… es… es todo… lo que recuerdo de mi despertar.
—¿Después?
—Me dejaban comida, indicaciones para tomar medicamentos, terapia para regresarle la fuerza a mi cuerpo… No los veía, seguro ingresaban a esa habitación cuando yo dormía, no lo sé… lo único que sé es que me daba miedo no hacer lo que decían, no fueron malos, jamás, eso lo aseguro. Pero luego de un ataque como el que viví, no estaba seguro de que fueran aliados o enemigos.
—¿No deseabas escapar?
—Les pedía que me dejaran ir… solamente una vez me respondieron.
—¿Qué dijeron?
—"Nadie te tiene aquí por la fuerza, la puerta está abierta. Pero aún estás débil, pasaste mucho tiempo dormido. Deseamos que te vayas cuando estés mejor."
—Qué secuestradores tan amables— dijo en sorna.
—No lo eran, pero…
—¿Qué? — retó a Haruka quien hasta el momento estaba un poco retraído, los gestos que hacía concordaban con su relato, parecía no mentir.
—Me dejaron esto— Haruka le extendió un periódico.
—La recompensa que pusimos para que nos ayudaran a dar contigo o tus secuestradores.
—¿Usted no tendría miedo? Ya eran culpables sin que lo fueran realmente, ya alguien más los había juzgado y ellos me ayudaban.
—Eso quiere decir que recuerdas sus rostros.
—Los vi cuando me dejaron salir.
—Me temo que no me dirás cómo son, deberíamos ir a felicitar a esos samaritanos ¿no?
—Ambas personas trabajan en el sector salud, tienen mucho que perder como sus carreras y a sus hijos, son pequeños. Les prometí que jamás diría algo, ni el más mínimo detalle.
—Son de Tokio.
—No diré más.
—Podemos rastrearte Tenoh.
—Hágalo, pero yo no voy a decir más. No los meteré en problemas porque cuidaron de mí, hicieron todo lo posible para que me recuperase, para que hoy esté con mi esposa e hija. Mi boca está sellada.
—¡Pudieron ser cómplices de Kunzite!
—Y al final obraron bien ¿no?
—¿Eres idiota?
—¡Me ayudaron!
—Entonces se creó un teatro para hacerme creer que viajas por el tiempo.
—Misaki se lo dijo imbécil— respondió Michiru — ese desgraciado tenía todo arreglado para secuestrar a mi esposo, mantenerlo drogado y que le ayudara con su negocio. Pero dejó que ese maldito se fuera a un psiquiátrico. Ni siquiera lo han juzgado por las golpizas que le daba a mi amiga.
—Señora Tenoh, mida sus palabras— dijo molesto.
—¿Usted las midió con nosotros?
—Michi— habló Haruka — es el trabajo del señor.
—¿Intimidar es su trabajo?
—Amor, ya estoy en casa— dijo tomando su rostro — ¿hay algo más importante que eso?
—Sí, que atrapen a sus cómplices.
—La señora Tenoh tiene razón, debo detener a ese par. Independientemente de que lo ayudaran, lo que planearon con Kunzite es un crimen y…
—No levantaría cargos en contra de ellos, así que no insista porque me dijeron que tenía otros cómplices con poder, temen por sus vidas y las de sus hijos.
—¡Ay, hijo pudieron mentirte con eso! — respondió Esmeralda.
—¿Y si no? ¿Es bueno que yo les dé la espalda? Todos merecemos una segunda oportunidad ¿no lo cree? Además de que les recuerdo que ellos me salvaron, así que… No puedo pagarles con una traición.
—Sería su palabra contra la de Kunzite, pudieran ser testigos protegidos, pero no le puedo prometer nada— decía Abe.
—Hasta que yo no tenga la seguridad de que pueden ser testigos protegidos, no les daré su identidad ¿entiende?
—No haga las cosas más difíciles Tenoh.
—Kunzite está en una institución psiquiátrica de la policía ¿no?
—Sí.
—Que se quede allí si no me garantiza que esas personas serán testigos protegidos.
—Veré lo que puedo hacer, pero no le garantizo nada.
—En ese caso, conoce mi respuesta.
—Pero deberá declarar todo esto, ¿comprende?
—Lo haré cuando ellos puedan ser testigos protegidos. Si no hay nada más, le ruego que nos deje regresar a casa.
—Váyase a casa y yo… buscaré llegar a ese acuerdo.
—Gracias.
Abe salió del lugar, se encontró con su compañero en la entrada del hospital. Ambos se miraron por unos segundos.
—¿Encontraste algo? — preguntó Abe.
—Algo más raro que todo lo que puedas imaginar.
—¿Qué?
—La hija de los Tenoh llega a Roppongi, habla sola y entra al tren… Luego llegan el padre de la señora Tenoh y el mismísimo Haruka, pero… este es más formido que el que tuviste de frente, hacen que la señora entre al vagón. Lo curioso es que el Haruka de la estación se ve mareado justo cuando el tren en el que va su esposa está por la mitad de camino. Llega el siguiente tren, sube y no hay rastro de él. Pero aparece este nuevo Tenoh, la vestimenta es diferente, es rarísimo Abe.
—Alguien miente y alguien dice la verdad.
—Lo único que puedo decirte Abe es lo siguiente… Tenoh Haruka es un fenómeno, es obvio que viaja en el tiempo, todos a los que tuvimos de frente y se quedan como tarados cuando los confrontamos son otros Haruka.
—¿Este es el verdadero?
—Debe ser… sin embargo, ¿no crees que Kunzite fue un tonto?
—¿Por qué?
—Secuestrar a tu mina de oro… sabes que viaja en el metro, ¿por qué tenerlo secuestrado?
—Te sigo.
—Todos los que conocen a Tenoh saben que viaja en el tiempo, pero no quieren que los demás lo sepamos porque eso significa que…
—Podrían querer hacer lo mismo que Tamori ¿no?
—O extorsionarlos, teniendo las pruebas que nosotros tenemos, no sería difícil hacerlo. Sin embargo, perderte en quién sabe dónde, estar lejos de tu familia y nosotros no sabemos cómo fueran las cosas para esa mujer y su hija en ese tiempo. ¿Deberíamos chantajear a esa familia?
—Todos los otros con los que hemos hablado siempre dicen que no quieren perder a su esposa e hija.
—Lo cual dice que algo malo les podría pasar, o que deseaba evitar perderse. Por eso mi pregunta es la siguiente ¿deberíamos?
—O solamente debemos de pasar por alto este caso tan raro— respondió Abe.
—Podría ayudarnos a resolver un caso y lo dejamos en paz— riendo.
—Cosa que podría ser mejor que un chantaje ¿no? Hacer el bien para que otras personas puedan sepultar a sus familiares, que el culpable pague por lo que hizo o prevenir que esas desgracias pasen.
—¿Jugar a ser dioses de la muerte? No creo que sea prudente meternos con ella Abe.
—¿Qué dices?
—Piénsalo, evitar una muerte puede cambiar millones de cosas, pero no evita lo inevitable.
—¿Qué es?
—Morir, desde que vivimos gestamos la muerte ¿no? La vida y la muerte parecen oponerse, pero no es así, es una dualidad y decidir sobre esa dualidad puede ser peligroso.
—Puede ser la razón por la que ese tipo se metió en este lío.
—Sí, pudo prolongar su vida, pero trajo más problemas que remedios.
—Entonces dejemos a la parca tranquila y que ellos resuelvan sus problemas solos.
—Sí, es mejor desconocer las cosas que retar a un dios de la muerte Abe.
Continuará…
Antes que nada, quiero ofrecerles una disculpa por todo el tiempo que me he tomado en escribir. Créanme que me costó mucho tomar la computadora y escribir, no por falta de ideas al principio, sino por estrés, por ansiedad por lo que les contamos. Si a eso le sumamos el episodio de depresión que sufrí por todos los hechos dolorosos que he vivido, pues… Me costaba, justo ahora me cuesta escribir estas líneas, es algo que hacía con mi familia y hoy es un recuerdo… wow, tantas cosas han pasado y sería una lata contarlo todo ja ja ja.
Los hice esperar mucho, igual muchos se dieron por vencidos de ver una alarma de actualización, otros dejaron de pasarse por el perfil. Simplemente me imagino miles de escenarios y de verdad lamento haber tardado tanto en regresar.
¿Cómo van con el tema del COVID? Espero de todo corazón que se encuentren bien, vacunados y que no pasaran por la desagradable enfermedad. No se la deseo a nadie, yo hace poco acabo de ser dado de alta de la neumonía que me dio por culpa de ese horrible virus, así que, por favor sigan cuidándose y vayan a vacunarse.
¿Qué les puedo decir de la historia? Creí que ya me había decidido en el final y al escribir lo que faltaba del capítulo 53 me he quedado pensando "¿y si mejor?" A decir verdad, ni yo sé cómo va a terminar porque los personajes controlan todo… Saben, escribí otra historia, de hecho, hice otro perfil, pero paré con esa historia porque es horrible pensar que debo de esconderme por alguien más. Pues no, así que al terminar esta historia voy a pasar esa historia a este perfil. Tantos meses me han hecho pensar en que no es justo forzarme a hacer algo que me incomoda, esto… ser abierto con ustedes los hace, no por ustedes, sino porque esa mala experiencia me hizo más cerrado que antes. Pero escribir historias no me genera ansiedad, es la interacción… al mismo tiempo, perder mi esencia por una sola persona ¿es justo para nosotros? No.
Voy a pasar Dr. Dream para este perfil, la continuaré, no me importa porque disfruto de escribir y disfruto de que ustedes lean y dejen comentarios. ¿Cuánto tarde en actualizar? Bueno, prometo que iré acostumbrándome, prometo ajustar las cosas con el trabajo, con mis cursos nuevos y demás actividades ¿de acuerdo? No puedo asegurar que sea semanal como antes, pero no quiero que sea tan largo como en estos meses.
Necesitaba desconectarme un poco de este mundo, vivir mis dolores, crecer un poco y sobre todo ser valiente y hacerme cargo de mí.
De nuevo, lamento mucho la tardanza, lamento mucho no responder a sus comentarios. De hecho, no es porque no quiera hacerlo, sino porque quiero disculparme con todos los lectores sin importar que dejen o no comentarios. Todos ustedes han estado conmigo desde el principio y es una grosería dejar esta historia sin un final, sobre todo es una grosería para ustedes el haber pensado en dejarla así, como muchas otras historias que están abiertas y listo… desaparecer porque se nos antoja es desagradable.
Realmente estoy muy apenado con ustedes y espero puedan disculparme, así que… para la próxima responderé a sus comentarios, lo importante aquí era decirles que no, no dejaré que la ansiedad o miedo que me genera una persona destruya lo que hemos construido. Así que nos leemos pronto.
