Ni Sailor Moon ni sus personajes me pertenecen, todo es Propiedad de Naoko Takeuchi.La historia está escrita para mero entretenimiento del lector y el autor.


LIV.

—No lo puedo creer, todavía falta media hora.

Me quejo al darme cuenta de que el sol comienza a ponerse y yo seguiré atrapada en la oficina, me llevo los dedos al puente de la nariz. Ya no resisto estar un segundo más dentro de esta pecera, necesito salir, quiero estar con mi familia y no recluida en este horrendo lugar.

—Con esa cara pareciera que odias tu trabajo.

—Cierra la boca Kou y sigue trabajando.

—De acuerdo — se ríe, entonces levanto mi mirada para ver directamente a sus ojos, levanta sus manos para hacerme saber que es inocente — no te molestes, sé que otoño siempre altera tus emociones, tranquila Tenoh.

—Realmente quiero irme.

—¿No se supone que cuando regresas en el tiempo llegas a la hora que se te da la gana?

—En realidad no es así.

—¿De verdad?

—Sí, la fecha es la que controlo, las horas no por eso debo de regresar antes de las 20:02 o no llegaré a tiempo.

—Pero apenas son las 16:36.

—Quiero salir a comprarles cosas… Llevarlas de recuerdo, hoy…

—Ah… — suspira y sus ojos azules me ven con cariño — hay cosas que jamás cambian. Vete, yo me puedo ocupar de las cosas.

—¿De verdad? — salto de mi silla feliz.

—Sí, pero…

—Debí imaginarlo ¿qué quieres?

—No vengo el viernes.

—Shh… Como sea, no tengo muchas opciones.

Niego levemente con mi cabeza y escucho a Kou reírse de mí, sabe que mi enojo es falso, nos conocemos desde hace mucho tiempo. ¿Qué haría yo si mis amigos no estuvieran a mi lado? Ellos son mi familia, ahora entiendo tanto las palabras de mis padres, nada es verdaderamente valioso si no estás al lado de las personas que te aman.

¿Qué es esto que siento? Este leve dolor en el pecho, esta punzada que no deja de penetrar más con cada día que pasa… No sé si odio o amo este mes, en el que las tardes son naranjas, sin importar la hora y los anocheceres se tornan rojizos. Mientras que el viento cala tus huesos, es cómico ¿cierto? Noviembre es un mes especial, la mezcla perfecta del calor y el frío.

—Sabes… — me dice y yo me giro a ver a Kou — sé que recordar es bello, pero deberías dejar de vivir en el pasado.

—Creo que eso es algo que aún no logro comprender.

—Tengo la corazonada de que pronto lo harás.

—No lo creo. No se te olvide cerrar bien la oficina.

—No presidente Tenoh — se burla y yo salgo corriendo para ir de compras.


4 de abril de 2026

—Mira papá, hay una mariposa entre estas hojas.

Grita mi pequeña sin querer soltar la mano de Haruka, que no deja de sonreír, me pregunto si hay algo mejor que esto. Desde que regresó trabaja desde casa y las pocas veces que logro hacer que vaya a la oficina se pone de mal humor, Seiya dice que no deja de ver el reloj. Honestamente, me alegra saber que no tiene la necesidad de viajar en el tiempo, solamente lo hace para ver cosas del trabajo, pero no habla de lo que ha cambiado en ese tiempo.

—Acerca tu mano despacio o de lo contrario espantarás a la mariposa — le dice de forma cariñosa.

La mañana es perfecta, no hay rastros de que alguna nube pueda ocultar el sol, seguramente hoy podremos ver los fuegos artificiales perfectamente. Quiero que estos días duren por siempre, amo tener a mi hija y esposa juntas, en realidad no hay nada más bello que verlas juntas, jugando, hablando, corriendo y ensuciando su ropa. Les miento al decir que me molesta que se revuelquen en el pasto, en realidad lo amo.

—¿Mamá no vas a tomar una foto de esto? — me grita Hotaru que ya tiene a la mariposa en su dedo índice.

—Es cierto Michi, deberías de tomar una foto de los tres.

—¿De la mariposa y ustedes?

—No mami, de nosotros tres y la mariposa — se ríe de forma inocente.

—Ya tomé la mejor foto de todas — les respondo.

—Eres una mentirosa mamá.

—Digo la verdad — respondo posando mi mejilla izquierda en la mano.

—Ni siquiera tomaste tu cámara.

—"La mejor cámara es el cerebro, estoy guardando este momento para siempre en mis recuerdos".

Termino de decir esas palabras, pero noté que una voz hizo eco de estas. Mis cejas se levantan impactadas, siento que mi pecho se hunde… ¿Cómo puedo explicar este sentimiento? No es miedo, creo que es ansiedad, pero siento calor en aquella voz, me es tan familiar y… Ella está cargada de melancolía.

—Michi, ¿pasa algo? — Haruka me mira preocupada.

—No, me sentí un poco mareada.

—¿Quieres que regresemos a casa?

—No, no… Estoy bien, de verdad — sonrío.

—Mi amor, podemos ir al doctor para descartar…

—No estoy enferma, te lo juro, seguramente es porque me moví rápido.

—¿Mamá me dará un hermanito? — Hotaru parece feliz al pensar que podría tener un hermano.

—Amor, no estoy esperando un hermanito. Puede que sean mis enormes ganas de querer comerme un cono de helado doble— acaricio sus hermosos cabellos oscuros.

—Yo quiero uno triple— grita — no te vayas mariposa.

—Entonces no la espantes, te dije que debes de estar tranquila— dice Haruka.

—Bien.

—Deja que te tome una foto con la mariposa.

—Pero quiero que salgan ustedes mami.

—Lo haré, pero papá y yo querremos una de ti sola con ella, te ves hermosa Hotaru.

—¿No mientes?

—Mamá nunca miente— responde Haruka — de hecho, tiene razón al decir que quiero una foto de ti con la mariposa y luego una de los tres.

—Bien.

—Después de las fotos iremos por sus helados, pero nos debemos de apresurar porque debemos de arreglarnos para ir a la galería, hoy es un día importante en la vida de mamá.

—Naaa, no lo es.

—Pero es tu espu… es… es… — no entiendo la razón que le dificulta decir exposición, pero me llevo la mano a la boca para reír de mi pequeña. No debería, lo sé, sin embargo, es muy tierna cuando se esfuerza en tratar de decirla.

—Exposición Hotaru, Haruka también es divertida.

—¿No quieres que la gente vea tus fotos mamá?

—Por supuesto.

—¿Entonces por qué dices que no es un día importante?

—En cuestión de trabajo lo es, pero para mí es más importante pasar tiempo con ustedes dos — acaricio con la punta de mi dedo su nariz.

—¿Y con mariposa?

—Sí, también con la mariposa.

—Ella es parte de la familia ahora.

—Hotaru, no podemos llevar a la mariposa a casa.

—Papá— se queja.

—Le estaríamos quitando algo muy valioso, hija.

—¿A su familia?

—No, su libertad.

—Pero yo amo a mi mariposa.

—Seguramente ella te ama también, por eso está tan tranquila en tu dedo, pero no puedes llevarla a casa.

—Quiero que esté conmigo papá.

—Entonces no amas a la mariposa.

—¿Por qué? — responde molesta.

—Quieres poseerla y amar no es poseer…

—¿No?

—No, amar significa dar la libertad a las personas o animales que te rodean, si posees algo entonces significa que no valoras a la persona o en este caso, a la mariposa por lo que es, por quien es.

—Pero no quiero que me deje…

—Cada que pensamos en que alguien se aleja, sentimos que nos abandonan y no necesariamente debe significar esto.

—Dejar a alguien es abandonarlo.

—El tiempo que no estuve presente, no me fui por gusto ¿cierto?

—No, tu yo del pasado siempre me decía que deseaba estar conmigo y que arreglaría todo para poder estar juntos.

—Eso quiere decir que no te había abandonado, buscaba la forma de estar contigo, no pude estarlo por mucho tiempo.

—Pero estás aquí.

—Las personas podemos estar presentes y al mismo tiempo no estar, abandonar no tiene que ver con el hecho de no estar presente.

—No entiendo papá.

—Mis padres, estaban presentes en mi vida… Físicamente, pero yo me sentí una persona abandonada por ellos, porque estaban cerca de otras personas, pero ajenos a mí. Tu abuelo Mamoru no estuvo presente para tu madre y ella se sintió abandonada al verlo partir. En ambos casos estábamos abandonados, sin importar si mis padres estaban o tu abuelo Mamoru no.

Haruka hace una pequeña pausa y acaricia el rostro de nuestra hija…

—Muchas veces nos vemos forzados a alejarnos de las personas que amamos, buscamos millones de formas para quedarnos, pero no es posible. Y en esa lejanía, encontramos la forma de estrechar los lazos que tenemos con las personas que amamos, demostrar amor va más allá de decirlo millones de veces. Las palabras son fuertes, pueden marcarnos y darnos mucho calor o provocarnos el peor dolor, sin embargo, los hechos refuerzan todo lo que decimos y hacemos. Amar consiste en darnos espacio cuando lo necesitamos, eso también es demostrar lo que sentimos, una mirada, una sonrisa, la forma en la que decimos "buen día" o una caricia, son algunas maneras en las que demostramos ese gran sentimiento. Escuchar en la distancia, dar consejos, quedarnos en silencio… Es amar, la cosa más compleja en el planeta es una palabra de cinco letras y, si lo sabemos hacer, se convierte en la mejor experiencia del mundo. Amar también significa dejar ir a alguien que no puede estar con nosotros, no por egoísmo, sino porque el tiempo juntos ha terminado. Aferrarnos no es amar… Es no querer dejar que nuestra vida fluya y que ese amor que parece apagarse se transforme en algo más grande.

—¿Qué pasa si te olvidan o tú los olvidas?

—Vas olvidando las cosas que te lastimaron, pero no hermoso que la persona te hizo vivir, así que un aroma puede despertar ese recuerdo dormido. Lo que amas no se olvida.

—¿Me lo prometes?

—"Te doy mi palabra Hotaru, las personas que nos aman o nos quieren, jamás nos olvidan y tú tampoco los olvidarás. Hasta el susurro del viento revivirá el latido de su corazón en el tuyo, porque el amor está fuera de tiempo, es eterno".

De nuevo esa voz… ¿Dónde está? Giro mi cabeza a todos lados para encontrar a la persona que es dueña de esa voz… ¿Por qué me duele tanto escucharle hablar?

—¿Mami?

—¿Qué pasa cariño?

—¿A quién buscas?

—Me pareció escuchar una voz familiar — respondo intentando dar mi mejor cara, espero que funcione.

—¿Segura?

—Sí, pero seguramente me la imaginé.

—¿Ya sabes qué sabor de helado quieres? — pregunta Haruka a nuestra hija.

—Sí, quiero la bola más grande y cremosa de…

Esa presencia, me inquieta y no puedo saber en qué lugar de este parque está… ¿Por qué nos sigue? ¿Acaso quiere dañar a mi familia? Me llevo la mano al pecho, esta ansiedad me está perturbando… No quiero que nada malo pase este hermoso día, no quiero perder a mi familia.

—Sirena— siento las cálidas manos de Haruka en mi rostro.

—¿Disculpa?

—¿Pasa algo? Sabes que puedes decirme lo que sea, hice que Hotaru corriera a comprar su helado para que puedas hablar conmigo sobre lo que te incomoda.

—No es nada, creo que son nervios por la exposición.

—Michiru, dijimos que no nos mentiríamos.

—De acuerdo… — dudo — creo… creo que alguien nos sigue… escucho la voz de una persona repetir todo lo que nosotros hemos dicho, al menos a Hotaru.

—Entiendo, entonces estemos alerta y vayamos por la niña. No quiero que nada malo pase y si esto te tiene así de perturbada, debemos de prestar atención.

—Sí… Haruka.

—Dime.

—Gracias por darle valor a mis sentimientos.

—Te amo, es obvio que todo lo que te preocupe, tiene el mismo peso para mí. Vamos por Hotaru.

—Sí — tomo su mano y siento que todo estará bien ¿no es así?


La galería está llena, no sólo están presentes mis amigos y familiares, el publico está interesado en mi exposición. ¿Qué puedo decir de ella? Es mi vida, son fotos que tomé de niña, algunas son bastante malas en realidad, otras son de mi adolescencia y mi etapa como adulto. Honestamente la cantidad de esos periodos de mi vida es poca, lo que se lleva todo o casi toda mi exposición son las fotos que he tomado de Haruka y Hotaru.

Creo que a la gente le fascina ver que me abro a ellos, conocen más de mí y supongo que han dejado de encerrarme en ese estúpido papel o de juzgarme por los errores que cometí cuando estaba perdida en el alcoholismo. Hoy en día miro de vez en cuando al pasado y me doy cuenta de que ese dolor me sirvió para ser más fuerte, no todo ha sido perfecto, sigo molesta con mi padre por haberme dejado cuando era niña… Pero acepto su presencia porque Hotaru lo ama.

—Michiru— me llaman.

—Sí — digo buscando a mi interlocutor.

—Deja decirte que esto es bellísimo, me siento viva al mirar tus fotos, sobre todo la parte que nombras "Melancolía", me encanta el uso de las luces, las fotos en blanco y negro o a color. Todo es impresionante, felicitarte se queda corto, esto es arte.

—Valoro tus palabras Yayoi… En un futuro deberé pagarle a mi hija porque usé su imagen.

—En verdad se siente el dolor de tu pequeña y el tuyo… esas fotos las tomaste en los años que tu esposo…

—Sí, Haruka estaba desaparecido en ese tiempo, sin importar que no tomara fotos de Hotaru… Mi mundo se sentía a la mitad, debía ser fuerte por mi hija y no podía serlo todo el tiempo, lo cual no está mal porque me permitía sentir la ausencia de Haruka, pero afectaba más a Hotaru.

—Eres una gran fotógrafa Kaioh Michiru, tu vulnerabilidad es lo que crea ese lazo especial entre tus fotografías y nosotros como espectadores. Creo que Hotaru debe de entender lo siguiente con esta exposición…

La pausa que hace la fotógrafa que más admiro, la que me rechazó de manera brutal y que años después se disculpo al reconocer (o eso dice) que soy mejor que ella… Boberías, no seré mejor que ella, ni que otro fotógrafo, simplemente hago lo que me gusta y eso es lo que me basta. Aunque escuchar sus halagos me hace reflexionar sobre mi vida, siempre hay algún consejo oculto en ellos.

—"Eres un ser humano, con aciertos y errores, lo mismo que su padre. Ustedes la guiarán lo mejor que puedan, incluso en los momentos que más les duelan. Ser padre no significa que dejas de sentir o que tengas que hacerte la fuerte frente a tus hijos siempre, somos humanos Michiru, el dolor es parte de nosotros, no sacarlo nos puede derrumbar para siempre. Ten eso en mente también, y no siempre puedes sacar lo mejor de lo peor. El secuestro de Haruka te hizo fuerte, claro, pero estoy segura de que hubieras preferido no vivirlo… Sigue siendo fuerte y permítete sentir dolor".

—Gracias… Si me disculpas un segundo, debo buscar a Haruka.

—¿Pasa algo? Estás pálida.

—No, todo está bien… Yo… Disculpa.

La persona que nos sigue desde la mañana está aquí, ¿cómo rayos pudo entrar? Este evento estuvo abierto a un grupo limitado de público en general, los escogimos gracias a una dinámica en redes sociales, no podría entrar por más que quisiera.

—Mamá, ¿has visto a Haruka?

—Él y la niña estaban viendo las fotos que tomaste desde que regresó.

—De acuerdo.

—Espera, a mí no me engañas, ese tono de voz por más sereno que quiera parecer no lo es. ¿Ocurre algo malo?

—No lo sé, creo que alguien nos sigue mamá… Necesito ver que mi familia está bien.

—Tranquila, yo buscaré a tu padre para hablar con la gente de seguridad.

Yo muevo mi cabeza asintiendo a lo que me dice y camino rápidamente a la sección que he dedicado a "Reencuentros", mi corazón quiere salirse de mi pecho, puede que esto sea lo que Haruka me oculta, alguien más viene a causarnos daño y es lo que sabe como evitar, pero puede que se equivoque. No quiero perderlas… no puedo verlas en ese lugar y mis vellos se erizan del miedo latente que crece con cada segundo que pasa.

—Michiru— me toman del brazo y salto.

—Demonios Setsuna, me matas del miedo. ¡Carajo! ¿Cómo demonios se te ocurre hacer ese tipo de cosas?

—Mami no debes de decir malas palabras— me regaña Hotaru.

—Cariño— la abrazo — mami lo siente mucho.

—Mamá pareces asustada.

—¿Y tu padre?

—Salió.

—Me dijo que cuidara a la pequeña.

—¿Se fue solo?

—Pues… sí, dijo que vio a alguien cerca de ti y en cuanto esa persona noto que Haruka la observaba, salió corriendo de la galería. Yo estaba cerca y fue lo único que alcanzó a decirme, salió corriendo como alma que lleva el diablo.

—¡idiota, eres un idiota agente inmobiliario! Cuida de mi hija, te la encargo mucho Setsuna.

—Michiru, no salgas de este lugar por ningún motivo.

—¿Qué no salga? — digo entre dientes intentando no matar a Setsuna — Haruka puede estar en peligro.

—Igual que ustedes, mira Tenoh me pidió no decirte esto, pero no me voy a callar más. El día de hoy es el día que ustedes mueren, lo mismo que tu hija, así que por ningún motivo dejaré que salgas.

—¿Qué? — decimos Hotaru y yo.

—Eso es lo que intenté cambiar, hubo un tiempo en el que Haruka y yo fuimos pareja… Sé que no te hable del todo sobre mis razones… Pero amo tanto a Haruka que mi vida se derrumbaba luego de perder a la persona que amaba, en ese tiempo Hotaru era una niña que podíamos adoptar, de hecho, tú también aplicabas para su custodia, pero nosotros la obtuvimos y el día que nosotros íbamos por ella, tú regresabas con esa mala noticia y…

—¿Qué sucede?

—Un accidente automovilístico, tú mueres atropellada, Haruka y Hotaru… en la colisión de los autos.

—Ahora no estamos…

—Las cosas cambiaron, Haruka sabe cómo vana a morir y es lo que intenta evitar.

—Pues si las cosas cambiaron, significa que esa persona puede estar llevando a Haruka a una trampa.

—No saldrás — dice tajante y toma mi brazo con fuerza — no dejaré que Haruka sienta lo que yo, entiende Kaioh.

—Tú entiende lo siguiente, no volveré a perder a Haruka.

Seguramente la adrenalina me hizo más fuerte porque estoy segura de que moví a la alta Meioh Setsuna y la hice tambalearse, cosa que no lograría sin esta sensación que posee mi cuerpo. Me quito su agarre y corro detrás de Haruka, las calles parecen interminables y más frías de lo que recuerdo, estamos en primavera y no debería parecer invierno, no quiero perder a la persona que amo, no de nuevo.

Busco entre los cruces, miro a todas partes, si debo atravesar una avenida, lo hago con precaución porque si es cierto que hoy debemos de ir a los brazos de un shinigami, entonces significa que el día de la explosión del metro, nosotros debíamos de morir, sin embargo, las tonterías de mi padre prolongaron lo inevitable y lo harán más traumático de lo que debió ser.

—¡Haruka!

Grito sin importar que la gente me mira con cierta molestia, no me interesa… Lo que realmente me importa es saber que Haruka se encuentra bien.

—¡Ey, ten cuidado! — me regaña Seiya que aparece de la nada jalándome a su cuerpo — Ese auto casi te mata.

—¿Qué haces aquí?

—Vi el espectáculo que montaste con Setsuna y salí a seguirte, pero te has vuelto más rápida.

—¿No viste a Haruka?

—¿Acaso escuchaste lo que te acabo de decir? Casi te matan.

—Haruka— dijo y un nudo comienza a apoderarse de mi garganta.

—Michiru, tranquila— y cuando él pronuncia esas palabras mis piernas pierden fuerza…

—No puedo vivir a la mitad de nuevo— lloro como una pequeña, esa sensación que mi padre me dejó de pequeña es lo que siento ahora que pienso en la posibilidad de perder todo lo que amo, no sólo a Haruka, también a mi hija.

—Yo buscaré a Tenoh, descuida.

—Oigan— esa es la voz de Minako.

—Llegas a tiempo Aino, lleva a Michiru a la galería, yo debo buscar a nuestra escapista estrella.

—Michi ¿puedes ponerte en pie?

Niego levemente, es que mis piernas y este terror no me dan para más…

—Discúlpate— escucho la voz molesta de Haruka y las pisadas de una persona que tambalea porque seguramente Haruka la jaloneo se detiene a mi lado. Sus sombras me cubren — ¿Ves lo que has ocasionado?

—Dios mío— susurra Minako y la voz de Seiya no sale, simplemente parece un bebé intentando hablar.

—¿No sabes lo que pudo pasar? ¿Qué tan inconsciente puede ser una persona como para poner en riesgo a una niña? ¿Qué demonios te ocurre?

—Lo siento… Solamente… Yo…

—Es la voz— volteo.

—Mamá, no quería asustarte… Solamente quería verlos… Papá, no seas tan duro conmigo.

—¿Hotaru? — es lo único que puedo decir, pero es que esta bella mujer de largos cabellos oscuros y poderosa mirada violeta es… No, no es posible, Setsuna acaba de decir que hoy…

—Hola— dice tímidamente — lamento haberte espantado, ahora tengo algo de miedo… No yo… Mi yo de este tiempo, ahora sé que yo los espanté, también olvidé unos regalos que les traía, perdón.

—¿Y lo dices como si nada? Demonios, pudiste desaparecer, estabas muy cerca de ti, ¡dios! — Haruka sigue molesta.

—¡Imposible! — dice Mina — ¿Puedes llevarme contigo? Digo, eres la hija de mi mejor amiga, pero Hotaru.

—¡Mina! — respondemos Haruka y yo.

—Hola tía Mina, quisiera llevarte, realmente decías la verdad cuando me comentas que eras una belleza, pero salgo con alguien más— se ríe Hotaru o su versión adulta.

—¿Sí?

—No, Ouroboros apenas me deja con tiempo de salir con Chibi Chibi, que en este momento debe de estar muy molesta porque la dejé haciendo mi trabajo.

—Tenoh tenía que ser, ¿mi hija qué culpa tiene?

—Bueno tío, se apellida Kou, así que… Es parte de su encanto.

—Y se burla de mí— responde Seiya conteniendo las ganas de reír e intentando parecer algo molesto.

—Mamá, deja que te ayude a levantarte. Realmente siento mucho haberte espantado.

—¿Por qué estás aquí Hotaru? ¿Acaso algo malo pasa hoy y debes impedirlo? — digo estando de pie.

—No, nada malo pasará hoy, papá regresó y eso cambió todo, si no lo hubiera hecho, seguramente yo no hubiera crecido.

—¿No te debilitas al viajar al pasado? — pregunta Haruka.

—No, yo soy mejor que ustedes— se ríe de nuevo.

—¿Puedes viajar al futuro?

—Claro papá, ¿cómo demonios crees que hice para salvarte?

—Hotaru, esos modales— se molesta.

—Perdón— se arroja a los brazos de Haruka — perdona todas las canas que te saco papá.

—No hay nada que perdonar luciérnaga, sé en el dilema que me metí al momento de desear que nacieras.

—¿Yo no tengo abrazo?

—Mamá, los abrazos para ustedes son ilimitados… Jamás serán suficientes, quería estar con ustedes en el día más feliz de mi vida.

—¿Qué? ¿Estás embarazada?

—No tía Mina, te acabo de decir que no salgo con alguien.

—Bueno, eso no significa que no debas de gozar de tu…

—Ey, ni te atrevas Aino— le digo iracunda.

—Bueno ya… Me quedaré en este rincón callada.

—Me encanta que la tía Mina sea así en cualquier momento del tiempo.

—Por eso te amo Hotaru.

—Yo opino que nosotros estamos sobrando y mejor regresamos a la galería para tranquilizar a tu versión infantil.

—Sería lo mejor tío.

—Mina, vamos.

—Pero si yo quería ver todo el chisme.

—Camina— la jala Seiya.

—Sus amigos son todo un caso — se ríe de nuevo.

—¿Nos dirás la verdad?

—Qué tercos somos los Tenoh, no pasará nada malo papá. Iremos a ver los fuegos artificiales como prometiste y ese accidente no va a ocurrir, te lo prometo.

—Hija— digo seria — ¿a qué viniste?

—A verlos, me gusta venir y tomar algunas cervezas con ustedes porque ya viejitos no son tan divertidos.

—Hotaru— regaño — ¿recuerdas que tu abuela decía que podía saber que algo estaba mal a pesar de que intentaba sonar serena?

—El super poder Kaioh— parece un poco decepcionada.

—¿Vienes a salvar a alguna de las dos? — dice Haruka sin pensarlo dos veces.

—No.

—Hija… mírame y dime la verdad — tomo su rostro, entonces un par de lágrimas amenazan sus ojos.

—Es noviembre en mi tiempo…

—¿Y en esa fecha morimos? Cambió de abril a noviembre — pregunta Haruka.

—No papá… No.

—¿Qué pasa Hotaru?

—Por más que quiera no puedo salvarlos, juro que no pasa nada, no en mi infancia y tampoco pasa cuando estoy terminando la preparatoria.

—¿Ambos te vemos crecer? — decimos.

—Sí… Pero los pierdo con un año de diferencia y en su aniversario vengo a verlos en los momentos más felices de mi vida, pero es que no lo sabía hasta ese momento, solo quiero decirle que deberían de…

—Shh…— le cubro los labios — si te veo crecer, no me importa lo que pase después. Mi amor, compartí mi vida con los seres más importantes de ella.

—Pero es que no es justo que ustedes se vayan y menos por esa maldita enfermedad que…

—Hotaru— ahora es Haruka quien interrumpe — ¿de verdad es la oficina lo que no te deja vivir?

—No quiero pensar o sentir este vacío que me dejaron… Yo, sé que ya estoy grande, pero eso no significa que sea más fácil entender que no volverán a decirme que me aman.

—Hija estás dejando que los mejores años de tu vida se escapen y no los podrás recuperar, amo saber que te vi crecer, verte me hace feliz Hotaru. Mira lo hermosa que eres, eso lo heredaste de tu madre, pero no cometas mi error. Vivir en el pasado y no disfrutar el presente, a la gente que te rodea ¿no recuerdas lo que te dije en la mañana?

—¿El amor está fuera de tiempo?

—Sí.

—No necesitas viajar al pasado para volver a revivir los mejores momentos de tu vida, ven a nosotros si necesitas un consejo, pero no para recordar. Esos instantes, las experiencias ya están grabadas en estas dos partes — le digo tocando con mis manos su pecho y cabeza—. Pequeña no estamos contigo físicamente, pero nos quedamos grabadas en tu corazón, vivimos en los valores que te inculcamos, eres parte de nosotras para siempre.

—Cosa que me hace extrañarlos más— me abraza.

—Hija, la vida es dolorosa, muchas veces es una desgraciada. Pero debemos de experimentar todo eso para poder decir que pisamos este lugar, la vida tiene cosas hermosas, desastrosas, normales o aburridas, pero eso es lo divertido de ella. Hotaru te estás perdiendo de esa aventura.

—Dices que no debo de extrañarlos, eso es injusto papá.

—No, digo que nos extrañes, pero hazlo con las personas que están ahora para ti, Chibi Chibi, tus otros amigos, y si Minako sigue existiendo, con ella.

—Te puede sacar una sonrisa o decir algo útil, lo hace, aunque no lo creas— le digo.

—Setsuna es otra madre para mí.

—Pues disfruta de ella— respondemos.

—Me contó de las veces que fueron a tomar juntas y tú eras un completo desastre mamá— ríe mi pequeña Hotaru.

—Entonces no hagas lo mismo que yo.

—Y si tienes una cita con cualquier persona, no hagas el rito de la fertilidad de la luna— dice Haruka.

—Agente inmobiliario, no me hagas enojar.

—Vi el video de mamá, lo encontré en tu celular.

—Haruka.

—Te veías adorablemente borracha.

—Aja, me odiabas en ese entonces, no creas que no lo notaba idiota.

—Ya te amo.

—Esto, esto es lo que extraño… Es lo que no quiero perder.

—Lamentablemente es la ley de la vida, no podemos hacer otra cosa que ser felices o al menos apuntar a esa meta. Amar, llorar, desesperarnos, estar en paz, los sentimientos y la razón nos hacen humanos— dice Haruka.

—Pero no te pierdas en alguno de esos extremos, o no disfrutarás de la vida. Busca el equilibrio, tu padre era un niño que se movía por la razón. Yo era un caos por ser pasional y cada uno encontró la forma de equilibrar todo, eso es lo que debes de hacer.

—Todo saldrá bien Hotaru.

—Entonces… ¿Puedo verlos si necesito un consejo o me siento perdida?

—Siempre — le respondemos.

—Los amo.

Hotaru nos abraza y Haruka sugiere que lo mejor será llevarla a la estación del metro, en todo ese camino bromeamos, pero cada que nuestra hija quiere advertirnos sobre la dichosa enfermedad, Haruka o yo cambiamos el tema. No me interesa, viví mucho tiempo al lado de mis personas favoritas en el mundo, no sé si Haruka se va antes o lo hago yo… El ser humano debe morir físicamente, somos eternos en el recuerdo de quienes nos amaron y esa es la verdadera vida eterna.

—Aquí estamos— dice Hotaru.

—Cuídate mucho, si ya es noviembre abrígate bien— le comento.

—Lo haré mamá.

—Sigue con la costumbre de dejar a los Kou trabajando por los Tenoh.

—¡Haruka, no digas eso!

—Es broma.

—Dios.

—Hotaru…

—Dime papá.

—¿Hay algo que quisieras que hiciéramos este día y que no pudimos hacer?

—La noche fue perfecta, lo único que necesité para ser los días perfectos fue el amor que me han dado siempre, es todo.

—De acuerdo — esta es la primera vez que noto a Haruka con ganas de llorar frente a mí en mucho tiempo.

—Ya viene el metro.

—Saluda a todos de nuestra parte — le digo.

—Claro.

—Sé que la empresa está en las mejores manos, serás más exitosa que yo Hotaru.

—Eso ya lo sé.

—Esto no es un adiós, hija— dice Haruka.

—Es un hasta luego— completo mientras Haruka me abraza por los hombros.

—Sí… — se nota que quiere llorar — Es hora— las puertas se abren y ella sube — gracias por hacerme tan feliz, fui y soy la hija más afortunada del mundo… Los amo con todo mi ser, yo… Espero ser la mitad de lo que fueron ustedes, unas grandes personas.

—Serás mejor— le respondo.

—Mamá… papá… Prometo no vivir en el pasado, agradezco sus consejos y palabras.

La puerta se cierra y podemos ver como el tren se empieza a alejar, Haruka y yo nos vemos unos segundos… Corremos para despedir a Hotaru y decirle lo mucho que la amamos, lo orgullosos que estamos a pesar de no llegar a ese momento de nuestra vida, pero es que incluso así de pequeña es nuestro gran orgullo.

La vemos llorar y luego sonríe, de una forma sincera…

—Los amo — ahora su voz no se escucha llena de melancolía y el andén se nos termina.

—Hotaru— comento — es tan hermosa.

—Sí, lo es…

—Sigamos tu consejo, no vivamos en el pasado y no hay que desear tanto el futuro. Disfrutemos de nuestro presente, de lo que tenemos y el amor de nuestra familia y amigos.

—Ya casi es hora de ir a desfrutar de los fuegos artificiales.

—No hagamos esperar a nuestra pequeña, dijo que fue una noche especial para ella.

—Nos toca mejorarle el recuerdo ¿no?

—Es una idea estupenda— le digo tomando su cuello y besando a la persona que amo. Hace unos años no pensaba que el amor verdadero pudiera existir y llego en forma de un chico que apareció de lanada para incomodarme e invitarme a salir gracias a una apuesta.

—Te amo Michiru.

—Y yo a ti agente inmobiliario.

Fin.


Chicos hace mucho tiempo que no nos saludamos, vine por un tiempo a México y miren las coincidencias de la vida, me toca despedir esta historia, cerrar ciclos… Seguir con mi vida, me alegra leerles y no saben cuanto nos apena no poder responder a cada uno… Saben… les queremos agradecer cada año que han estado a nuestro lado. El apoyo a las historias y ser parte de nuestra vida.

¿Darthuranus y yo nos despedimos? No, seguiremos las cosas como antes, con las dinámicas de siempre, que ustedes comenten y nosotros responderemos, esta semana estamos en el aniversario luctuoso de Kai, por lo que los ánimos nos han abandonado un poquito…

¿Habrá más historias? Por supuesto, pero el trabajo tiene vuelto loco al autor y sus nuevas experiencias, sé que no quiere tardar tanto en subir una nueva historia, pero… Trabajo jejeje.

Gracias a RoshellBrief, Setsuna M, Ely Lopez, nuestra querida Kyoky, Nowaki24, Dark in the nigth, VaMkHt, UnbreakableWarrior, Renato, Janeth Haru, Osaka, los lectores ninja y tanta gente más… De corazón gracias y…

¿Nosotros donde nos leemos Tori?

—En fanfic, またね!