Capítulo III: Quinn
Nota: Canción Pain Digital by Guaynaa
…
Y antes que Rachel se exponga a sí misma, Santana le tomó del brazo y le sacó del cuarto para cerrar la puerta detrás de ellas. Robin prendió la luz ya que sólo estaba Quinn y él, él teniendo la caballerosidad de cubrirle con ambas manos sus ojos hasta que se ambiente a la luz.
- Mira hobbit, te vas a exponer sola, cálmate carajo ¡ – le susurró fuertemente en el pasadizo, Rachel renegó y soltó un pisotón de lo más adorable manteniendo sus brazos cruzados sobre su pecho – Quinn puede o no reconocerte…
- Pero Sanny… - intervino ella.
- No, te callas – firme sentenció y Rachel asintió ante su mirada cabreadísima – si no te reconoce, genial, si está confundida, igual, ya sea por el tremendo golpe o que mierda, ese es el mejor escenario para ti, asís que no vuelves a entrar a ese cuarto, ¿Entiendes?
- Bueno – volteando los ojos Rachel asintió para luego pensar que sí, ese era el mejor de los escenarios, que no sepa quién es ella. Aun así, se quedó picada, osea que descaro que no sepa quién es, pensaba.
En el interior del cuarto…
- Quiero que pagues lo que necesite para curarme – pidió Quinn.
- Todo será cancelado – sentenció Robin.
- Las cosas que necesito…
- Las cosas que necesite – repitió.
- Te firmaré lo que quieras, no quiero problemas, no policía, sólo quiero estar bien.
- Y lo estará Señorita Quinn, me encargaré de todo eso.
- Y que no conduzca más ebria, cuídala, puede hacerse daño o matar a alguien.
- Ya no lo hará – dijo él preocupada al ver el estado de Quinn quién se veía tan vulnerable en medio de la enorme cama, bien pudo ser su jefa misma en ese estado – la doctora Lopez dice que, si todo va bien, podrá irse pronto, en un par de días, ya sabe, para asegurarse que el derrame no vuelva a ocurrir y luego podrá asistir a sus terapias.
- Qué bien – acotó Quinn sin ganas.
- ¿Tiene a dónde ir? – preguntó Robin, Rachel y Santana se miraron preocupadas fuera del cuarto.
- No recuerdo – explicó ella sacudiendo sus ojitos de sueño durmiéndose segundos después.
- No parece una mujer de la calle – observó Rachel pero no lo dijo, Quinn debía tener a algún ser querido, alguien que reclame su presencia, su familia, algo, más ellos no sabían nada.
- Descanse Señorita Quinn – se despidió de ella para dejarla dormir.
Está demás que Rachel no pudo pensar en nadie más, de regreso a su departamento, que no fuese Quinn en esa camilla.
- Aun saliendo del hospital va a necesitar ayuda ya que tiene la pierna hasta la rodilla y mano derecha enyesada, necesitará ayuda – se dijo Rachel en su enorme cama – y ni que decir de sus costillas.
…Una semana después, por la noche Quinn fue dada de alta.
Santana le acompañó en una silla de ruedas hacia la salida, Quinn se veía taciturna.
- ¿Tienes a dónde ir? – preguntó Santana.
- No lo recuerdo – soltó ella.
- No te preocupes, esa amnesia no durará mucho, espero – soltó ella, Quinn asintió – además nos volveremos a ver, para poder evaluarte y poco más.
Santana le acompañó a la parte trasera del estacionamiento.
- ¿A dónde vamos? – preguntó Quinn.
- Calma tus tetas – soltó Santana riendo, Quinn volteó los ojos, ambas se habían caído bien durante el corto tiempo que interactuaron, Santana tampoco le recordaba – Robin se va a encargar – dijo dejándola con él.
- Si vas a secuestrarme, ya te dije que te firmaría lo que quieras – replicó Quinn no tan en broma, asustándose por encontrarlo en un espacio cerrado y sin nadie más alrededor, él rió libremente.
- No es eso señorita Quinn, la señorita Lucy me ha pedido llevarle a una estancia, parecida a un hotel de cinco estrellas, ahí vivirá hasta que usted se recupere y sea más independiente ¿Le parece? O ¿Tiene algún lugar a dónde ir? – le preguntó, él le llevaría a la propiedad de una amiga de su jefa.
- No, la verdad es que no – replicó ella.
- Muy bien entonces, venga, vámonos – pidió ayudándole a subir al auto, un range rover.
- Woahhh – soltó asombrada Quinn por el lujo.
Y más se sorprendería al llegar al lugar, era enorme y muy hermosa, una casa de campo preciosa.
Rachel hizo que Finn la busque en antecedentes penales y así, y él no pudo encontrar nada, no ayudaba que no les hubiese dicho su apellido.
Robin ayudó a entrar a Quinn – holy Fuck – soltó ella al mirar todo el lujo – todo con Quinn en silla de ruedas.
- Si bueno, bienvenida ¡ - "Lucy" le dio la bienvenida con los brazos abiertos, Robin rió ante lo adorable de su jefa.
Rachel se había caracterizado con uno de sus personajes, sólo para ocultar un poco más sus rasgos faciales. Quinn le reconoció debajo de todo el maquillaje y vestimenta, ella nunca se olvidaría de Rachel en su vida.
Quinn asintió agradecida.
- Hay tres dormitorios Quinn – inició Rachel - la cocina, sala de estar, espacios comunes, está la azotea si quieres broncearte, estar en un jardín zen relajada. Vivirás aquí, te recuperarás y todo estará bien, la dueña no está, pero ya vendrá y te cuidará bien ¿De acuerdo? – pidió y Quinn asintió, era un muy buen trato – bueno, adiós – soltó yéndose por la puerta buscando no interactuar más con ella para evitar la descubriera.
Quinn miró todo alrededor, se veía bastante bien, todo era lujoso.
- Estoy un poco cansada – dijo ella adormilada a Robin
- Bien le ayudo – Robin la acompañó a su cuarto, recostándola sobre la enorme cama.
Sólo cuando Quinn estuvo recostada en esa enorme cama con la puerta cerrada, supo que estaría bien, que todo estaría bien, sus terapias vendrían y ella se recuperaría con éxito.
…
- ¿Espero que esto sea el fin de todo? – pronunció Rachel en el lado del copiloto, el dinero que iba a gastar no le importaba, pero sí, que aquello no afectara su carrera.
- Sí – sentenció Robín, aunque no lo creía para nada, más igual lo dijo para dar calma a su jefa.
Quinn tenía algo en su mirar, un brillo, distinguió él, propio que indicaba la volverían a ver o a cruzar su camino con el tiempo.
…
Cuatro meses después…
Rachel estaba de pie, en un teatro lleno a reventar con las personas de pie, en el último día de otro proyecto exitoso, aplaudiéndole en demasía con vítores, mucha algarabía hacia ella, después de todo, Rachel era muy talentosa y su trabajo muy bueno, al igual que presenciar magia en movimiento.
Jesse también fue muy aplaudido, mas no tanto como Rachel, eso le molesto mucho, mas intentó ocultarlo, él después de todo era su pareja, su novio, más por conveniencia que por amor, arreglo que le funcionaba perfecto a él.
Rachel talvez estaba ilusionada con él, al ser la pareja de poder, mas amor no era, hace mucho dejó de serlo. Un arreglo que también le venía bien.
Su obra había terminado, mas ya iniciaría otra, ésta vez, ella sería productora y actuaría en su obra también, no la había escrito, pero se sentía así, esa obra era tan suya, el papel de Jesse estaba pendiente, esta vez su papel lo haría otro actor recién llegado, un chico guapo quién sería su interés amoroso, promoviendo su obra así, con el misterio de la promesa de "¿Podrían llegar a enamorarse?"
Jesse estaba de lo más cabreado, y le tomó mucho aceptar aquello, no porque Rachel interactuaría con éste chico mucho más, si no porque no sería él, no es que le amara, sino que le encantaba tener el papel protagónico, mucha atención. En la prensa se diría, que ellos tuvieron un descontento o algo así y así promocionar la nueva obra de Rachel, con la relación amorosa con la pareja en ciernes, éste nuevo chico y talento.
Jesse estaba emputado y a Rachel no podría importarle menos.
…
Al día siguiente…
En fin, Rachel estaba en el teatro, otro teatro, al lado del director y productor, en plena audición, cuando se presentó "ella".
Rachel abrió grande los ojos de pura sorpresa, de puro shock.
Era ella ¡
Quinn.
Era ella ¡
Rachel estaba en shock.
Quinn estaba en su ambiente, en su burbuja de comodidad.
Quinn tenía un jean nuevo, una remera, la pierna derecha enyesada hasta la rodilla, misma que ocultaba con una bota negra alta, de echo que la gente sabría que su pierna estaba enyesada, mas con la bota, se veía bien y se sentía mejor, eso era lo importante, la mano derecha vendada, ya no enyesada.
El indicio que había tenido un accidente era sólo la bota y su cojera leve obvio por tener la pierna así.
- Lucy Quinn Fabray adicionando para el papel coprotagónico de Alice Smith
- Muy bien – acotó Bruce, el productor, Rachel seguía en shock, mirándole como congelada en el tiempo.
Quinn se veía muy bien, era hermosa, Rachel no le había visto así nunca, ya que cuando le atropelló, ella estaba casi bañada en sangre, el rostro hinchado, moreteado, cortes y demás y aun así en ese momento le había parecido hermosa, pero ahora, mirándole así, Quinn estaba impresionante.
Quinn empezó con su audición "…mi corazón se rehúsa a dejar el tuyo, ¿Acaso no lo entiendes? Desde que mi alma reconoció la tuya, tu vida se convirtió en mi vida, tu mundo en mi mundo, mi corazón en el tuyo…" – de forma apasionada iba exclamando unas líneas de su audición.
Bruce, el productor, le escuchó atento.
Carl, el director, pidió que cante luego de escuchar un par de sus líneas.
"Conocí una señora en la ciudad de Monterrey
Toma
Conocí una señora en la ciudad de Monterrey (ey)
Tenía treinta y siete y parecía de veintiséis
India, Azteca mi tamal, va a saber bueno en tu batey
Mi carnal, no se me altere, ,tranquilo, wey
Es peor diablo por conocer que por conocido
Señora, le doy medicamento' y la cuido
Yo quiero llegar a ser su amante preferido
Y es debido a que su equipaje se ve chido…"
Quinn levantó su mano al centro y le guiñó el ojo al productor, éste sonrió enorme, ella siguió…
"…Activa los cuate' que llamen to' los muchacho' (ey)
Yo quiero saber si tú me cacha'…"
Quinn miró a Rachel guiñándole un ojo, Rachel se puso muy rojita y abrió los ojos muy grandes, Quinn ¿Estaba cantando la canción o le estaba coqueteando?
- (te cacho) – completó Bruce la canción, ya que Rachel se había quedado en shock y no podía, Quinn siguió…
"…Si tienes marido entonce' hay que ponerle cacho'
Hacemo' lo que vayamo' a hacer y después te despacho
Y de Monterrey pa'l Distrito Federal
Qué rica' las mexicana' de la capital
Señora, sí, los pañale' usted a mí me va a cambiar
Póngame la cremita que no me quiero pelar
Y de Monterrey pa'l Distrito Federal
Qué rica' las mexicana' de la capital…"
Quinn movió las caderas con una mano al frente inclinada, como si su chica estuviera de rodillas ante ella y le diera un poco de amor.
Rachel roja miraba cada movimiento al igual de escuchar cada estrofa cantada melodiosamente, todas en sus notas, ni una sola imperfección.
"…Señora, sí, los pañale' usted a mí me va a cambiar
Póngame la cremita que no me quiero quemar
Conocí una señora en la ciudad de Monterrey
El Guaynaa
Treinta y siete año' y yo no lo podía creer
Pain Digital, Pain Digital, Pain Digital
Conocí una señora en la ciudad de Monterrey
Tenía treinta y siete año' y yo no lo podía creer (ey, ey) (hear me now)
¿Pa' dónde nos vamo' ahora?
¿Pa' Chihuahua o para Sonora? Colabora
Yo de bailador, tú bailadora…"
Otra vez miró a Rachel como provocándole, incitándole, a subir y acompañarle.
¿Y Rachel?
Rachel le miraba, realmente le miraba, descifrando que en los ojos de Quinn había nada más que alegría pura, felicidad, nada de acusaciones, ni provocaciones malvadas, sólo la alegría del baile.
Quinn tenía una excelente cara de póquer, indescifrable, muyconcentrada en lo suyo.
"…¿Por qué la tardanza? ¿Por qué la demora?
Saca pa' beber lo que te queda dentro de la cantimplora
Seguimo' de Michoacán para Guerrero y Guanajuato
Nos vemo' al rato, tráete a tu' amiga' y yo a mis vato'
Tira la foto y firmo el retrato
Sin contrato, esto es solo pa' pasar un buen rato…"
Después de cantar eso, interactuó con los tres, hasta el final.
Rachel tomó nota mental de que esa sería la primera vez después del accidente que Quinn se refería a ella de algún modo, que se comunicaba con ella.
- ¿Acaso sabe que fui yo? – se preguntó internamente Rachel primero muy preocupada, luego pensando que Quinn podía querer algo de ella, o extorsionarle, eso le enojó.
Quinn recibió una ovación de pie a por ello, de al menos dos de tres, ya que Rachel se cruzó de brazos y se le quedó mirando fijo y seria.
- No me convence – comentó Rachel diciendo totalmente lo opuesto a lo que pensaba.
- Me ha encantado – sentenció Bruce sonriente.
- Lo tienes nena, las siguientes audiciones serán sólo burocracia pura – acotó Carl mirando extrañado a Rachel quién opinó así, siendo ella la que más sabía de canto y performance de los tres.
"Competencia" se le vino a la mente al director, estos actores eran tan jodidamente competitivos, de ahí talvez la actitud de Rachel.
Quinn dio una venia como saludo o agradecimiento, antes de girar y retirarse, en ningún momento reconoció a Rachel, eso le cabreó.
Después de ella, entró otra mujer y después de ella un hombre, y siguieron de aquel modo las audiciones para un papel o para otro.
- Un segundo por favor – pidió Rachel – sigan – añadió antes de salir detrás de Quinn, de forma presurosa, quería alcanzarle, hablar con ella, Rachel creyendo que no era coincidencia el encontrarle.
- Espera ¡ - gritó viendo como estaba a punto de atravesar el pasadizo que les separaba de otro y otro, Quinn dio la vuelta y Rachel corrió a por ella, sin saber por qué, corrió tras ella, viendo que estaba a punto de doblar por aquel pasadizo hacia el tercero y lo mismo se repitió.
Rachel no supo cómo, pero Quinn caminaba rápido, aún al tener la pierna enyesada.
- Hija de puta – susurró sin saber cómo llamarle.
Quinn se detuvo brevemente como si le hubiese escuchado decir aquello, mas no se giró, ella seguía de espalda – espérame ¡ - volvió a gritar Rachel y ella retomó su camino – joder ¡ - gritó corriendo más rápido.
Casi al final del tercer pasadizo, mismo que llevaba a un gran salón…
- Eh, ¿De qué vas? – preguntó Rachel alcanzándole sin aliento, cogió con una mano su hombro y le volteó.
- Perra, ¿Qué carajo haces? – preguntó una mujer rubia, no su rubia, aunque no era "suya" persé, una actriz que estaba caminando hacia el "Estudio 2"
Quinn se le había perdido.
…
Nota:
- Canción Pain Digital by Guaynaa
