Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️


-5-

Hoy, Charlie y yo fuimos a buscar dulces por primera vez en este vecindario. Era una de esas cosas que esperaba al mudarme a una pequeña ciudad como Ithaca. El año pasado, estábamos en cuarentena, y el año anterior a ese, seguíamos viviendo en Nueva York.

Él tenía puesto su traje de ninja, el cual conseguí en línea cerca de un mes atrás, porque eso es lo que hacen las madres solteras que trabajan.

No me disfracé y a Charlie no pareció importarle. Aunque él no quería que me sintiera mal por no tener un disfraz, por lo que él me prestó una de esas espadas.

—No es una espada, mami —me corrigió—. Es una katana.

Él es un niño tan divertido.

Con katana en mano, recorrimos las calles. Había tantas familias afuera; me dio una sensación de normalidad que no había sentido desde que comenzó la pandemia.

Cuando doblamos en la esquina de la casa con los grandes inflables, nos topamos contigo y con Cora.

Aparte de un ocasional «hola» o «buenos días», no habíamos hablado realmente después de cruzarnos al término del programa extraescolar. Aunque ahora nos vemos dos veces al día, al llevar y retirar a los niños, como si nuestras agendas se hubieran sincronizado. Pero siempre ocupados y en marcha, apenas había tiempo para socializar.

Había otras dos mamás contigo esta noche, con niñas alrededor de la edad de tu hija. Estabas ubicado entre ellas, alto y esbelto. Dios, ¿por qué eras tan apuesto?

Las mujeres parecían ser mayores que tú, pero felices de estar a tu lado. Al menos, ambas tenían sus mascarillas puestas.

Creo que eres popular con las mamás.

¿Eran celos lo que sentí? No he sentido eso en un tiempo. Todo lo que sentí con Peter fue decepción.

Las dos niñas estaban vestidas como princesas, mientras que Cora estaba vestida de negro con una capa negra que la cubría hasta los pies. La capa tenía un cuello rojo que casi llegaba a sus orejas.

Oh, tú también tenías puesto una capa, y tu mascarilla negra tenía colmillos y una gota de sangre dibujada en ella.

Sonreí detrás de mi mascarilla. Ustedes eran adorables.

Cora reconoció a Charlie e interactuaron brevemente. Charlie le mostró a las niñas algunos de sus movimientos ninja mientras tú te encontrabas allí, mirándome, un pie sobre la acera de tus manos en tus bolsillos.

Parecías un poco avergonzado.

¿Era tu disfraz el que te hacía sentir cohibido? ¿O eran las mamás excesivamente entusiastas?

No había tiempo para charlar hoy tampoco porque, poco después de unas bromas, Charlie estaba jalando de mi mano, ansioso por continuar su búsqueda de dulces. Te saludé con la mano mientras él me llevaba, y esta vez estaba segura que tu mirada me siguió mientras me iba.