Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️
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Hoy, me sentí como la peor mamá del mundo. Domingo por la noche, y me di cuenta demasiado tarde que hacía falta leche. Una mañana de lunes sin leche sería una catástrofe. Tanto para Charlie como para mí. Razón por la cual me encontraba en el Walmart cerca de nuestra casa a las 11 PM.
Afortunadamente, la chaqueta de invierno era lo suficientemente acolchado que Charlie podía seguir durmiendo cómodamente dentro de la parte inferior del carrito de compras. Él es demasiado grande y demasiado pesado para que lo cargue ya.
Estaba apresurándome por el pasillo, llegando a los estantes refrigerados, esperando pasar desapercibida. Mi peor pesadilla sería cruzarme con alguno de mis estudiantes mientras me encuentro en mi atuendo cómodo de domingo. Los estudiantes, especialmente, eran conocidos por sus compras nocturnas.
Tomé el galón de 2% de grasa y lo coloqué en el carrito junto a los pies de Charlie cuando escuché tu voz.
—¿Bella?
Y allí estabas. Tu pequeña dormía sobre tu hombro, apoyada en tu brazo, mientras medio galón de leche chocolatada colgaba de tu otra mano. Sonreíste detrás de tu mascarilla; podía notarlo por las arrugas que se formaron alrededor de tus ojos.
Sabía que lucía desastrosa. En pantalones deportivos con crocs sobre mis medias mullidas. Aparté el cabello de mi frente, mechones que caían del rodete desordenado en la parte superior de mi cabeza. Mis anteojos gruesos cubrían mis ojos. Ya me había quitado las lentillas por la noche.
Estaba sorprendida de que siquiera me hayas reconocido.
—Hola... —Intenté esconder mi vergüenza, pero entonces miré tus pies, sandalias sobre medias, aunque estoy muy segura de que seguía habiendo nieve en el suelo afuera. En pantalones deportivos grises y una sudadera con capucha de la Universidad de Ithaca que podía ser vista debajo de tu abrigo abierto. Tu niña estaba en pijamas de arcoíris debajo de su abrigo de invierno. Sin zapatos sobre sus medias. Por lo que sonreí debajo de mi mascarilla también.
Ambos éramos un desastre.
Te reíste suavemente, acomodando a tu hija sobre tu pecho.
—¿Salida de emergencia en busca de leche?
—Sí... —Sacudí la cabeza encogiéndome de hombros, un poco avergonzada.
—Oye, no juzgo nada. —Agitaste una mano hacia ti, tus ojos amables aún sobre mí—. ¿Te veo mañana en la escuela?
