Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️


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Hoy, a la hora de la salida, Charlie estaba llorando, y después de unos momentos de sollozos incomprensibles, su maestra me explicó que alguien le había dicho algo hiriente.

Me encontraba agachada frente a él, tratando de hablarle, cuando tú llegaste a recoger a Cora.

Estaba un poco avergonzada de tenerte allí. Había algo sobre el llanto de Charlie que simplemente hace que se me formen lágrimas en los ojos. Me sentía vulnerable bajo tu mirada, mientras intentaba ser fuerte para mi hijo.

—Jake dijo que no tengo un papi. —Las palabras de Charlie rompieron mi corazón. Había temido que esto sucedería. Había intentado estar preparada para ello, le había hablado sobre cómo las familias eran diferentes, pero ninguna cantidad de libros de Todd Parr podría habernos preparado para esto.

Luchaba por encontrar las palabras en el momento, queriendo comunicarle que a pesar que él sí tenía un papi, estaba bien no tener uno. Especialmente cuando dicho papi era un gran pedazo de mierda.

Sin embargo, antes de que pudiera responder, tu pequeña se acercó a nosotros, colocando una mano sobre el hombro de Charlie.

—Está bien, Charlie —dijo con mucha empatía—. Yo tampoco tengo una mami. Y eso está bien.

—¿Por qué no tienes una mami? —Charlie le preguntó a tu niña, su respiración mejorando, finalmente tranquilizándose.

—Porque ella murió y está en el cielo. —Las palabras de tu pequeña eran tan honestas que me llevó un segundo realmente asimilarlas.

Cuando te miré, estabas pellizcándote el puente de la nariz con los ojos cerrados, pero antes que pudiera decir algo, las manos de Charlie se encontraban sobre las mías.

—Mami, ¿mi papi también murió? —Las lágrimas en sus ojos hicieron que los míos se aguaran.

—Cielo, tu papi no murió. —Lo abracé contra mi pecho—. Él se mudó lejos por trabajo. ¿Recuerdas?

La ira se mezcló con mi tristeza, ante la patética excusa de padre que Peter era con mi hijo.

Te volví a mirar, aún conteniendo las lágrimas, y necesitaba que esta conversación terminara. Me preguntaba si tú podías notar que estaba mintiéndole a mi hijo. Peter no se mudó por trabajo.

—¿Quieren ir por helado? —Estuve sorprendida cuando lo ofreciste, pero Charlie y Cora de inmediato se reanimaron y estuvieron de acuerdo contigo enfáticamente—. ¿Si eso está bien contigo? —Tus ojos estaban sobre mí, amables y comprensibles. Articulé un rápido «gracias», el tema ya estaba olvidado, y marchamos en busca de helado.