Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️
-12-
La heladería estaba prácticamente vacía por lo que fuimos capaces de hacer nuestro pedido rápidamente. Los niños querían conos de helado de vainilla con granas, y tú pediste un batido de café llamado «la trasnochada». Sacudí la cabeza con una risita.
Con razón tienes problemas para dormir con la cantidad de cafeína que ingieres.
Elegí mi habitual crema y galletas, y cuando te ofreciste a pagar, me rehusé, por lo que lo dividimos en dos.
Era difícil intercambiar palabras contigo con los niños cotorreando sin cesar. Ellos prácticamente marcaban el camino, y la conversación giraba alrededor de los juegos que ellos jugaban en la escuela y un proyecto de Acción de Gracias en el que ambos están trabajando.
Las lágrimas de Charlie habían sido olvidadas. Él estaba tan feliz —eufórico incluso— con ojos brillantes y carcajadas y su boca cubierta de helado.
Pero no solo era el helado. Eras tú, y Cora. Era tenerlos con nosotros.
Se había vuelto solitario para nosotros. Nos mudamos a un nuevo lugar antes de que la pandemia comenzara. Realmente no habíamos hecho muchos amigos.
Verte interactuar con Charlie me puso feliz. Te lo ganaste de inmediato con tu conocimiento sobre espadas y evoluciones de Pokémon. A veces me preocupo demasiado que él no tenga una figura paterna cerca. Él adora a Emmett y lo admira pero él no lo ve tan a menudo como nos gustaría.
Observé a Charlie mirarte, reírse de tus chistes. Él pensaba que eras graciosísimo. La imitación de una morsa fue un éxito para los dos.
Creo que eres un ñoño. Un ñoño adorablemente apuesto, alto y musculoso.
Antes que pueda detenerme, mi mente comenzó a vagar, mientras ambos hablaban sobre lo que pondrían en sus listas para Santa. Imaginé cómo sería, nosotros cuatro juntos una mañana de Navidad. Charlie y Cora en sus pijamas a juego sentados alrededor de nuestro árbol. Tú y yo estaríamos consumiendo una cantidad irracional de café después de quedarnos hasta tarde envolviendo cosas a último momento y colocando los regalos que solo les tomó segundos abrir.
El pensamiento hizo feliz a mi corazón, pero rápidamente lo aparté. Sabía que estaba loca por ya estar pensando así, por siquiera considerar eso como una posibilidad. Pero esa sensación de anhelo se quedó conmigo.
Me atrapaste mirándote, y no pude evitar sonrojarme. Cuando noté el brillo nostálgico en tus ojos, me pregunté si también estabas anhelando algo.
