Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️


-17-

Hoy, viniste a mi casa por Acción de Gracias. Tocaste el timbre exactamente a las 3:00 PM como habíamos acordado por mensajes.

Tu niña tenía puesto un vestido debajo de su abrigo. Charlie la saludó mientras ella se quitaba su abrigo y botas y entonces corrieron adentro para jugar. Tú permaneciste en la entrada, observándome.

Yo también tenía puesto un vestido.

—Vaya... —Tus ojos me estudiaron no tan sutilmente.

Tú tenías puesto jeans oscuros y una camisa celeste debajo de tu abrigo abierto. En tus manos tenías un pastel de calabaza y una botella de vino.

Tu mirada intensa hizo que mis mejillas se sonrojaran, podía sentirlo; esperaba por Dios que eso ocultara la estúpida quemadura sobre mi labio superior.

—Te dije que no tenías que traer algo. —Sacudí la cabeza mientras me tendías ambos artículos.

—Meh. Es de una tienda. Así que no te ilusiones. —La sonrisa en tu rostro era cálida mientras el sol brillaba a través de las ventanas. Te quitaste el abrigo y levantaste el de Cora del suelo, doblando ambos sobre tu brazo. Observé tu sonrisa desaparecer mientras mi hermano se acercaba detrás de mí.

—¿Qué onda, amigo? —Él extendió su mano hacia ti y se la estrechaste firmemente. No pude contener mi sonrisa—. Soy Emmett Swan.

—Edward Cullen —dijiste, sonando tan, pero tan serio. Fue sutil, pero estiraste tu cuello, parándote un poco más alto. Me preguntaba quién pensabas que era Emmett. No pensé en decirte que él vendría ya que él lo decidió a último momento... como siempre.

Me di cuenta entonces que jamás te dije el apellido de mi exmarido, o que jamás cambié el mío cuando nos casamos. Probablemente no sabías el apellido de Charlie, o el hecho que no es Swan, ya que no tienen permitido compartir esa información en la escuela.

A juzgar por la expresión decepcionada en tu rostro, era muy posible que pensaras que Emmett era mi exmarido.

Emmett tomó el pastel y el vino de mis manos y regresó a la cocina. Tus ojos lo siguieron, lo midieron. Tu ceño fruncido no era sutil. Eras jodidamente adorable.

—Lo siento. —Intentaste componer tu rostro, mirándome—. No sabía que él iba a estar aquí. Eso es genial... para Charlie, supongo, pero ¿acaso Cor y yo deberíamos irnos? —Tus mejillas estaban enrojeciéndose y me acerqué a ti con audacia. Tampoco quería ser sutil.

Me estiré hacia tu brazo, deslizando mis dedos por su largo mientras tomaba los abrigos, y me acerqué aún más para susurrarte al oído.

—Ese es mi hermano.