Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. ¡Gracias, Ronnie, te adoro infinito!❤️❤️


-18-

La cena salió tan bien como podía haber esperado. Los niños no quisieron ninguna de las guarniciones sofisticadas pero al menos comieron un poco de pavo. Tú y Emmett comieron como si no hubieran sido alimentados en todo el día. Pediste una segunda porción del relleno, lanzándome una mirada que hizo disparar mi corazón.

Después del postre y el café, todos estábamos apropiadamente llenos, y aparte de los comentarios inapropiados de Emmett, diría que nuestra primera cena de Acción de Gracias fue un éxito.

Te ofreciste a ayudarme con los platos mientras que Emmett entretenía a los niños en la sala. Trabajamos uno al lado del otro, mayormente en silencio. Yo enjuagaba mientras que tú cargabas cosas en el lavavajillas.

Llené el compartimiento de jabón mientras tú te secabas las manos con la toalla, y cuando me paré, estabas mirándome. Tu cuerpo estaba encorvado a mi altura, tus mangas enrolladas hasta los codos, tus manos aferradas a los lados del lavabo.

Me estaba sintiendo un poco nerviosa. Quizás era el vino. Quizás fue la manera en que te lamiste los labios. Quizás era el calor que tu proximidad provocaba en mí.

Pasé el dorso de mi mano sobre mi frente. Definitivamente estaba sudando.

—Muero por besarte. —Te acercaste más, inclinándote hacia mí—. ¿Está bien si lo hago?

Apenas asentí y tus labios se encontraban sobre los míos. Suaves. Dulces. Tan tiernos.

—Jamás tendré hijos. —Mi bullicioso hermano entró a la cocina en el peor momento posible, y rápidamente nos separamos. Emmett parecía completamente ignorante de lo que acababa de suceder entre nosotros. Él se sirvió una copa de vino antes de siquiera mirarnos—. ¡Esos demonios son agotadores!

Tomó un sorbo de su copa, su mirada moviéndose entre nosotros.

—¿Cómo pueden criar niños sobrios? —me preguntó con una carcajada—. ¿Cómo crían niños en absoluto?

Así de rápido como vino, se fue, dejándonos solos en la cocina de nuevo, el aire entre nosotros zumbando.