Bienvenidas al cuarto capítulo de esta historia contemporánea; esta vez conocerán cómo es que los protagonistas empiezan a resolver los problemas que los aquejan hace tiempo. Cabe avisar que desde la mitad del capítulo encontrará contenido adulto.
Capítulo 4: Renacer
Maldito insomnio, maldita curiosidad, maldita cuarentena, maldito virus...
Candy otra vez no pudo dormir, pensado en mil y una posible explicación para la existencia de esa Ana B, que si era una conocida del trabajo...no, nunca la escuchó nombrar, quizás era su abogada...tampoco, porque Terry había insistido en que eran adultos civilizados y que si ninguno esperaba rehacer su vida, no había apuro en divorciarse...Candy palideció ante su siguiente opción... ¿y si era su abogada?, Terry quiere rehacer su vida...entonces tiene a alguien...ahogó un grito en la almohada.
Estuvo a punto de levantarse e ir a encarar a Terry para que le explicara quién es esa tal Ana, pero no, él ya no tiene por qué darle detalles ni ella tiene derecho a pedirlas.
Se durmió la entrada la madrugada y despertó a medio día. Había decidido estudiar el comportamiento de su ex esposo para tratar de averiguar qué tan importante era la famosa Ana.
Buenos días- dijo bostezando.
Buenas tardes, ¡pero que ojeras! ¿Dormiste bien? - Una alerta sonó en la cabeza de Terry y con prisa se acercó a tocar la frente de Candy- ¿te sientes bien? Podrías estar empezando a enfermar.
Tranquilo, sólo es insomnio, me dormí muy tarde... ¿y tú? ¿Qué tal tus síntomas?
Me siento un poco débil, pero nada grave.
Estaba pensando en que quizás sería bueno que te vea un médico, puedo llamar al hospital y coordinar con alguien, para asegurarnos que está todo bien.
Tal vez mañana, no hay apuro...
Pensaba en ir ahora, a la hora de almuerzo están más relajados y podrían revisarte rápidamente.
Gracias preciosa, pero hoy tengo una reunión muy importante a las 3 p.m.
Terry, tienes covid, cualquier cosa de trabajo puede esperar.
No es reunión de trabajo, es personal, espero no te moleste que me encierre en la habitación por un rato.
No, claro que no, yo también tengo cosas personales que hacer - mintió Candy; ahora sabe que Ana no tiene que ver con trabajo y que es importante. No sé atrevió a preguntar más detalles.
Después de comer juntos cada quien se fue a su cuarto, Terry a la reunión con Ana y Candy a seguir regresando al asunto, debatiendo tener lo mismo si escuchar o no detrás de la puerta... En eso estaba cuando su teléfono sonó y una voz le reclama:
Así que estás viva! Gracias por mantener informada de tu salud a tu mejor amiga.
Hola Paty, sé que soy una desconsiderada, pero he tenido mucho en qué pensar.
Claro, si no es por Eleanor no me entero de nada... ¿Cómo es eso de que estás encerrada con Terry? Quiero detalles.
Candy suspiró y comenzó a contarle a Paty todo lo ocurrido en los últimos días.
Ayyyy, ¡qué romántico y sensual resultó este coronavirus! Ja, ja, ja.
Ni tanto, en este momento Terry está en su habitación en una reunión PERSONAL con una tal Ana...
¿Quién es Ana? ¿Se lo preguntaste?
Nop...es un hombre libre, y yo no tengo derecho a explica.
Qué hombre libre ni que nada, él sigue enamorado de ti y tú de él aunque te esfuerces en negarlo.
Como sea, Ana existe y ya.
De verdad eres necia, tu marido siendo el Adonis que es, podría tener a cualquier mujer a su disposición, sin embargo, no ha salido con nadie a pesar de que lo dejaste libre hace un año.
Eso no lo sé, además que con la pandemia no se puede salir mucho.
Ve y averigua, nada peor que la incertidumbre...Por supuesto, apenas sepas, me llamas...ahora debo irme, te quiero amiga. Adiós.
Adiós.
Candy se quedó pensando...él le había confesado que tenía miedo de perderla y la había besado, eso había sido una explosión de alegría en su corazón, amaba a ese hombre como el primer día, pero el miedo seguía ahí, no era sano para nadie volver a lo mismo que los hizo separar. Miró el reloj, ya eran casi las 5p.m., seguramente Terry había terminado la reunión, así que se fue a buscarlo e intentar arreglar las cosas. Estaba parada fuera de la puerta cuando escuchó que del otro lado Terry habló con alguien...
Sí, sí lo sé, sé que tengo que contarle a Candy sobre Ana, sólo que no ha sido el momento...
Candy sintió que el alma se le caía al piso, iba de volver a esconderse a su habitación cuando Terry abre la puerta aún con el teléfono en la oreja. La vio ahí parada y comprendió que era el momento de hablar.
Te llamo más tarde Tom.
Ella intentó disimular su turbación, sin mucho éxito, él la conocía muy bien y era capaz de notar que algo la inquietaba.
Pecosa, ¿necesitas algo?
Nnn no, sólo vine a ver si te sientes bien.
Sí, bien... pero a ti algo te pasa.
Estás loco, estoy perfectamente. -Un leve tono de sarcasmo salió de la boca de Candy sin querer.
No es bueno escuchar detrás de las puertas...pero supongo que estando en tu casa, está permitido... ¿Qué quieres saber?
Saber...no estoy seguro de querer saber, pero escuché que algo tienes que contarme.
Terry Granchester por primera estaba nerviosa frente a Candy, tenía miedo de que ella lo juzgara mal por haber recurrido a una psicóloga...Eres un idiota se dijo, Candy es la persona más bondadosa del mundo, jamás te juzgaría mal...Y tomando aire profundamente comenzo a hablar:
No sé por dónde empezar, pero aquí voy, sólo te pido paciencia...Después de que me fui de acá, cuando me echaste de la casa... Estuve algunos días pensando, alejado de todos. Pensé muchísimo, no podía creer como fui tan estúpido para lograr que ya no quisieras estar a mi lado...lloré y grité hasta quedarme sin voz, me emborraché y estuve vagando por la ciudad hasta que una tarde entré en un café y conocí a alguien.
Candy trató de parecer tranquila, pero el estómago se le apretó al escuchar lo último.
Terry continuó relatando cómo era que había conocido a Pony, su larga conversación y lo que le había aconsejado.
... Ana Britter ha sido mi psicóloga desde hace unos meses, me ha ayudado mucho con mi...gestión de las emociones, creo que se dice; he trabajado mi seguridad y autoestima, he avanzado mucho en perdonar a mis padres, ha sido un proceso largo y difícil a veces, pero me ha permitido mejorar mucho.
Candy no pudo disimular la enorme sonrisa que le provocó saber que Terry estaba haciendo algo por él, por ser mejor persona, mejor padre, mejor...esposo...luego pensó en lo difícil que debe haber sido para él dejar su orgullo de lado y hablar de sus sentimientos con una desconocida, y lo valoró aún más porque haber pasado por todo el solo...quizá ella podría haberlo apoyado si hubiera sabido. Miró a Terry con ternura y si pensarlo dos veces, lo abrazó.
Te felicito...Terry (casi le dice mi amor) lo que ha hecho es digno de aplaudir.
Él recibió el abrazo sin quejarse y luego se miraron nuevamente, los ojos de ambos demostraron amor y esperanza de un nuevo comienzo, pero aún había cosas por conversar.
Gracias pecosa, ya sabes que suelo merecer aplausos en todo lo que hago.
Creo que lo de trabajar la autoestima no era necesario, mocoso arrogante- Candy estaba tan feliz que lo besó en la mejilla.
Soy un mocoso arrogante, perdidamente enamorado de ti- Se acerco buscando los labios de su esposa, pero ella lo detuvo causándole un dolor en el pecho.
Espera por favor, hay cosas que hablar debemos antes de- Vió la tristeza en los ojos azules- No pienses mal, yo también me muero por besarte, pero necesito que me escuches primero: Estuve, estoy y estaré locamente enamorada de ti para siempre, te amé y te amo aún más ahora que sé que has trabajado en ti y quiero que estemos juntos nuevamente, por eso quiero…- No pudo terminar la frase, esta vez los interrumpió el teléfono, era hora de la videollamada con los niños.
Luego de hablar mucho rato con sus hijos, pidieron la cena a domicilio, fue una cena algo distinta, ahora se miraban sin disimular, se sonreían y si por alguna razón llegaban a rozarse no huían del contacto, parecían una pareja en la primera cita.
A medida que la noche avanzaba, seguían conversando sobre lo que ambos habían aprendido en sus respectivas terapias.
Candy por primera vez se sintió confiada en decirle a Terry cómo es que había descubierto gracias a su depresión post parto que también necesitaba mejorar su autoestima y que amarse a sí misma era tan importante que finalmente tuvo que dejarlo fuera de la fórmula. Sus ojos mostraban tristeza al relatar esto último. Terry le acarició el rostro y con una sonrisa triste, le dijo:
Candy, yo sé que eso era lo que debías hacer. En ese momento quise morir de dolor porque creí que nuevamente la persona que yo amaba y decía amarme, me estaba dando la espalda queriéndome lejos. Pero tenía que pasar, las personas somos reflejo de nuestras experiencias, y ninguno de los dos estaba emocionalmente sano ni maduro para vivir el amor plenamente en ese momento. Te hice mucho daño, nos hicimos daño.
Las lágrimas corrieron por las mejillas de ambos y ambos acariciaron el rostro del otro. Terry continúa:
Lo importante es que así como el destino nos presentó una prueba, nos dio también las armas para superarla, ha sido un largo, un camino difícil y estoy seguro de que aún no lo hemos recorrido completo, todavía falta para alcanzar la felicidad, mi pecosa , créeme cuando de digo que estoy dispuesto a seguir adelante con todo mi ser, tomemos terapia juntos porque quiero ser el mejor esposo del mundo, pero eso sólo lo lograré contigo...¿Aceptas esta nueva versión de tu arrogante enamorado?
Candy asintió, saltó a los brazos de su amado, y por fin se besaron, recorrieron cada milímetro en la boca del otro, disfrutando del sabor que les era tan familiar y del que se habían privado por tanto tiempo, se rozaban y lamían queriendo saciar una sed que parecia no acabar. Pronto las bocas y lenguas viajaron a otros destinos, mandíbula, cuello, lóbulo de la oreja. En cada caricia recibimos las demostraciones de amor que transmitieron un mensaje directo a sus vientres llevando un calor que resultóba placentero. Los cuerpos de ambos reaccionaron rápida e intensamente por que se reconocieron y se necesitaron, las cosas se desarrollaron a poner intensas, ambos, besaban, lamían, suspiraban, gemían en cada contacto. El pulso y la respiración corrían a ritmos inusitados, sus sexos palpitaron exigiendo una pronta unión. Ella se sentó a horcajadas sobre él y ansiosa se restregaba presionando hacia abajo. Él ya creció en toda su longitud, sintió la urgencia de eliminar las pocas barreras que lo separaban de aquel lugar que anhelaba. La temperatura subía, los besos y las caricias eran cada vez más demandantes, ella disfrutaba del roce en su clítoris, él podía sentir la humedad y el aroma de su mujer, y eso lo hacía estar a punto de explotar.
Terry...hazme el amor.
Pecosa...entre jadeos y besos, Terry habló: ¿Estás segura de eso?
Si no me llevas a la cama ahora mismo, te juro que no será necesario el divorcio porque yo mismo me haré viuda.
A sus órdenes mi Lady...se levantó con ella enredada en su cintura y se metió a la habitación de Candy...la habitación de ambos.
La ropa comenzó a quedar regada por el piso, ni siquiera abrieron la cama, se extrañaban y necesitaban tanto que no había tiempo para otra cosa que amarse. No se supo si fue ella la que se empujó hacia él o si él la penetró primero, solo habían jadeos y gemidos desesperados, tomaron el ritmo y la profundidad perfecta tal como los amantes expertos que eran, cada uno conoce tan bien al otro que eran capaz de darse placer fácilmente, ambos querían expresar todo su amor, pasión y deseos contenidos durante el año de separación. El vaivén se hizo más intenso y en ocasiones que ambos llegaran al clímax tan esperado. Se separaron sudorosos, jadeantes, satisfechos, pero sobre todo felices...
No sabes cuánto te extrañaba pecosa...
Y yo a ti amor, te necesito tanto.
Amor...me encanta que me digas asi.
Eres mi amor, mi vida, mi mejor amigo...mi amante...dijo de forma sugerente.
Uhm no lo digas asi que me enciendo...
¿Like so? -Volvió a usar el mismo tono sensual y agregó unos besos cerca de la oreja del castaño.
Candy, si sigues haciendo eso no me va a quedar alternativa que hacerte el amor toda la noche. Sonrió de lado.
¿Lo promete?- siguió besando su oreja al tiempo que le decían ardientes palabras.
Nuevamente se enredaron en una cascada de besos, esta vez dio más atención a cada parte del cuerpo... Terry comenzó por el cuello de Candy, gozando de cómo ella se apretaba más hacia él en cada beso, luego descendió a los pechos, ese par de montes perfectos que le causaban una erección cada vez que los recordaba, los besó lentamente, acariciando con sus manos y con su lengua cada milímetro de piel, mordiendo con un equilibrio exacto de presión y suavidad que hacían que se retorciera arqueando la espalda y gimiendo como posesa. Estuvo así un buen rato hasta que su instinto lo hizo llevar su mano hacia el sur, donde encontró fácilmente lo que buscaba, con tan solo un roce de sus dedos Candy se dobló abrazándolo y tirando de él para ubicarlo entre sus piernas, pero él se resistir
Terry, por favor... rogó en un gemido.
Tranquila preciosa, esto recién empieza. Y siguió frotando su clítoris para luego acercar su cara y disfrutar primero del olor del sexo de su esposa, para luego besarla y saborear el elixir de su deseo - Eres exquisita Candy, podría estar así por siempre. Decia entre lamidas y besos.
Ella se aferraba a Terry por su cabello y de vez en cuando los aprisionaba entre sus muslos.
Alternando entre el clítoris y la vagina de Candy con su lengua y sus dedos Terry le ocasionalmente un intenso orgasmo que casi la deja inconsciente. Rápidamente él se arrodilló entre las piernas de su amada tomó una de las almohadas y se la puso bajo el trasero para elevar así las caderas de Candy quien reconociendo lo que su esposo buscaba, puso sus piernas encima de los hombros de este y se preparó a disfrutar de una intensa y profunda penetración. En esa posición él la llenó de tal forma que ambos recibieron la estimulación precisa para explotar deliciosamente. El placer que obtenían uno del otro era simplemente arrollador. Bastaron unos segundos para que ambos tocaran el cielo y cayeran rendidos en un sueño reparador.
El sol ya ilumina en lo alto y se cuela por la ventana de la habitación que cobija a una pareja de esposos que abrazados duermen luego de tener amado. Estaban desnudos, ella descansaba su cabeza sobre el pecho de él. Ambos habían despertado pero no hacían ningún movimiento, solo querían disfrutar del momento. Las pestañas de Candy hicieron que cosquillas a Terry y soltó una risa.
Buenos dias hermosa.
Buenos dias mi amor. - Ella levantó el rostro y lo miró detenidamente por unos minutos, mientras él le acarició la espalda y el pelo.
¿Qué miras tanto pecosa? ¿Acaso quieres declararme tu amor? - Dijo con arrogancia.
Te equivocas engreído, no quiero declararte nada, lo que quiero es hacerte el amor. - Y sin perder el tiempo tomó el miembro de su amado arrogante y comenzó a subir y bajar con su mano.
Los movimientos que Candy hacía lo dejaban sin hablar, solo atinaba a gemir...cuando ella lo tuvo justo dónde quería, lo tomó con la boca...Terry estaba perdido, dos segundos más y estallaría, quiso detenerla, pero ella al notar cómo él se tensaba junto a que su frecuencia respiratoria crecía, abrió más su boca para abarcarlo completamente y succionar con todo su ser, quería darle un gran orgasmo tal y como él lo hizo con ella varias veces durante la noche. Él sintió que moría y resucitaba, su clímax fue tal, que de haber estado en la vagina de Candy estaba seguro que la habría embarazado, porque fue muy abundante y muy fuerte la expulsión.
Luego de retozar otro rato en la cama, se levantaron a preparar el desayuno, había que recuperar fuerzas, estaban seguros de que volverían a hacer el amor muchas veces más.
Continuará.
Espero que hayan disfrutado de esta reconciliación, y también aprovecho de desearles a todos un feliz San Valentín.
Gracias por leerme.
