Mis queridas chiquillas, ahora sí que la cosa se pone intensa, queda advertida, el contenido de este capítulo es para mayores de edad.
Capítulo 5: Reencuentro
Luego de hablar mucho rato con sus hijos, pidieron la cena a domicilio, fue una cena algo distinta, ahora se miraban sin disimular, se sonreían y si por alguna razón llegaban a rozarse no huían del contacto, parecían una pareja en la primera cita.
A medida que la noche avanzaba, seguían conversando sobre lo que ambos habían aprendido en sus respectivas terapias.
Candy por primera vez se sintió confiada en decirle a Terry cómo es que había descubierto gracias a su depresión post parto que también necesitaba mejorar su autoestima y que amarse a sí misma era tan importante que finalmente tuvo que dejarlo fuera de la fórmula. Sus ojos mostraban tristeza al relatar esto último. Terry le acarició el rostro y con una sonrisa triste, le dijo:
- Candy, yo sé que eso era lo que debías hacer, en ese momento quise morir de dolor porque creí que nuevamente la persona que yo amaba y decía amarme, me estaba dando la espalda queriéndome lejos. Pero tenía que pasar, las personas somos reflejo de nuestras experiencias, y ninguno de los dos estaba emocionalmente sano ni maduro para vivir el amor plenamente en ese momento. Te hice mucho daño, nos hicimos daño-las lágrimas corrieron por las mejillas de ambos y ambos acariciaron el rostro del otro-Lo importante es que así como el destino nos presentó una prueba, nos dio también las armas para superarla, ha sido un largo , un camino difícil y estoy seguro de que aún no lo hemos recorrido completo, todavía falta para alcanzar la felicidad, mi pecosa , créeme cuando de digo que estoy dispuesto a seguir adelante con todo mi ser, porque quiero ser feliz,
Candy asintió, saltó a los brazos de su amado, y por fin se besaron, recorrieron cada milímetro en la boca del otro, disfrutando del sabor que les era tan familiar y del que se habían privado por tanto tiempo, se rozaban y lamían queriendo saciar una sed que parecia no acabar. Pronto las bocas y lenguas viajaron a otros destinos, mandíbula, cuello, lóbulo de la oreja. En cada caricia recibimos las demostraciones de amor que transmitieron un mensaje directo a sus vientres llevando un calor que resultóba placentero. Los cuerpos de ambos reaccionaron rápida e intensamente por que se reconocieron y se necesitaron, las cosas se desarrollaron a poner intensas, ambos, besaban, lamían, suspiraban, gemían en cada contacto. El pulso y la respiración corrían a ritmos inusitados, sus sexos palpitaron exigiendo una pronta unión. Ella se sentó a horcajadas sobre él y ansiosa se restregaba presionando hacia abajo. Él ya creció en toda su longitud, sintió la urgencia de eliminar las pocas barreras que lo separaban de aquel lugar que anhelaba. La temperatura subía, los besos y las caricias eran cada vez más demandantes, ella disfrutaba del roce en su clítoris, él podía sentir la humedad y el aroma de su mujer, y eso lo hacía estar a punto de explotar.
- Terry...hazme el amor.
- Pecosa...entre jadeos y besos, Terry habló: ¿Estás segura de eso?
- Si no me llevas a la cama ahora mismo, te juro que no será necesario el divorcio porque me convertiré en viuda con mis propias manos.
- A sus órdenes mi Lady...se levantó con ella enredada en su cintura y se metió a la habitación de Candy...la habitación de ambos.
La ropa comenzó a quedar regada por el piso, ni siquiera abrieron la cama, se extrañaban y necesitaban tanto que no había tiempo para otra cosa que amarse. No se supo si fue ella la que se empujó hacia él o si él la penetró primero, solo habían jadeos y gemidos desesperados, tomaron el ritmo y la profundidad perfecta tal como los amantes expertos que eran, cada uno conoce tan bien al otro que eran capaz de darse placer fácilmente, ambos que expresarían todo su amor, pasión y deseos contenidos durante el año de separación. El vaivén se hizo más intenso y en ocasiones que ambos llegaron al clímax tan esperado. Se separaron sudorosos, jadeantes, satisfechos, pero sobre todo felices...
- No sabes cuánto te extrañaba pecosa...
- Y yo a ti amor, te necesito tanto.
- Amor...me encanta que me digas así.
- Eres mi amor, mi vida, mi mejor amigo...mi amante...dijo de forma sugerente.
- Uhm no lo digas así que me enciendo...
- ¿Al igual que? Volvió a usar el mismo tono sensual y agregó unos besos cerca de la oreja del castaño.
- Candy, si sigues haciendo eso no me va a quedar alternativa que hacerte el amor toda la noche. Sonrió de lado.
- ¿Es una promesa? porque te voy a cobrar cada palabra.
Nuevamente se enredaron en una cascada de besos, esta vez dio más atención a cada parte del cuerpo... Terry comenzó por el cuello de Candy, gozando de cómo ella se apretaba más hacia él en cada beso, luego descendió a los pechos, ese par de montes perfectos que le causaban una erección de sólo recordarlos, los besó lentamente, acariciando con sus manos y con su lengua cada milímetro de piel, mordiendo con un equilibrio exacto de presión y suavidad que hacían que se retorciera arqueando la espalda y gimiendo como posa Estuvo así un buen rato hasta que su instinto lo hizo llevar su mano hacia el sur, donde encontró fácilmente lo que buscaba, con tan solo un roce de sus dedos Candy se dobló abrazándolo y tirando de él para ubicarlo entre sus piernas, pero él se resistir
- Terry, por favor... rogó en un gemido.
- Tranquila preciosa, esto recién empieza.- seguido frotando su clítoris para luego acercar su cara y disfrutar primero del olor del sexo de su esposa, para luego besarla y saborear el elixir de su deseo -Eres exquisita Candy, podría estar así por siempre- decía entre lamidas y besos.
Ella se aferraba a Terry por su cabello y de vez en cuando los aprisionaba entre sus muslos.
Alternando entre el clítoris y la vagina de Candy con su lengua y sus dedos Terry le ocasionó un intenso orgasmo que casi la deja inconsciente. Rápidamente él se arrodilló entre las piernas de su amada tomó una de las almohadas y se la puso bajo el trasero para elevar así las caderas de Candy quien reconociendo lo que su esposo buscaba, puso sus piernas encima de los hombros de este y se preparó a disfrutar de una intensa y profunda penetración. En esa posición él la llenaba de tal forma que era difícil demorar el clímax. El placer que obtenían uno del otro era simplemente arrollador. Bastaron unos segundos para que ambos tocaran el cielo y cayeran rendidos en un sueño reparador.
El sol ya ilumina en lo alto y se cuela por la ventana de la habitación que cobija a una pareja de esposos que abrazados duermen luego de tener amado. Estaban desnudos, ella descansaba su cabeza sobre el pecho de él. Ambos habían despertado pero no hacían ningún movimiento, solo querían disfrutar del momento. Las pestañas de Candy hicieron que cosquillas a Terry y soltó una risa.
- Buenos dias hermosa.
- Buenos días mi amor. - Ella levantó el rostro y lo miró detenidamente por unos minutos, mientras él le acarició la espalda y el pelo.
- ¿Qué miras tanto pecosa? Soy extremadamente guapo, lo sé, puedes declararte si quieres - Dijo con arrogancia.
- Te equivocas engreído, no quiero declararte nada, lo que quiero es hacerte el amor. - Y sin perder el tiempo tomó el miembro de su amado arrogante y comenzó a subir y bajar con su mano.
Los movimientos que Candy hizo lo dejaban sin hablar, solo atinaba a gemir...cuando ella lo tuvo justo donde quería, lo tomó con la boca...Terry estaba perdido, dos segundos más y estallaría, quiso detenerla, pero ella al notar cómo él se tensaba junto a que su frecuencia respiratoria crecía, abrió más su boca para abarcarlo completamente y succionar con todo su ser, quería darle un gran orgasmo tal y como él lo hizo con ella varias veces durante la noche. Él sintió que moría y resucitaba, su clímax fue tal, que de haber estado en la vagina de Candy estaba seguro que la habría embarazado, porque fue muy abundante y muy fuerte la expulsión.
Luego de retozar otro rato en la cama, se levantaron a preparar el desayuno, habia que recuperar fuerzas.
Sentada frente a la isla de la cocina, ella lo veía embelesada, simplemente no podía dejar de mirar a ese hombre, le fascinaba el brillo y la suavidad de su pelo, esos hombros anchos, el torso fuerte, su piel, sus nalgas redondeadas eran agradeció en su mente que Terry cocinando le estaba dando la espalda, admirar sus deliciosos atributos de frente hubiera provocado que ella mojara la silla.
Seguían desnudos, no había razón para vestirse, la situación parecía más una luna de miel que una cuarentena por covid19.
Desayunaron entre miradas y palabras sugerentes, sus ojos brillantes transmitían la felicidad que sentían, estaban completamente enamorados, se hacían una que otra broma tal y como era su costumbre.
Recogieron la mesa y regresaron a la cama. Candy al aparecer apareció un quejido y Terry se preocupó de inmediato, no debería olvidar que a fin de cuentas estaban contagiados.
¿Te sientes bien pecosa?
Sí, es solo que...hace tiempo que mi cuerpo no se ejercitaba tanto como anoche, estoy un poco adolorida.
Una sensual sonrisa se dibujó en el rostro de Terry, orgullosa de ser el culpable de aquello.
Creo que es mejor que te deje descansar, iré a la otra habitación.
¡No! Ni se te precedió salir de esta cama- Dijo Candy en un tono entre desesperación y rió un poco y dijo:
Ten cuidado con lo que deseas, que soy capaz de hacerte el amor todo el día, cuando vuelvas a levantarte de esta cama caminarás como una jirafa recién nacida.
A Candy le tomó un segundo comprender la analogía y luego estalló en una sonora carcajada a la que él también se sumó.
Entonces es una suerte el no tener que salir de este departamento para nada y contar con un hombre que no solo es un excelente amante sino que también es fuerte y puede llevarme en brazos a donde sea que necesite...
Cierto belleza mía, te llevaría en mis brazos hasta Saturno si lo deseas, más cuando me reconoces como un GRAN AMANTE- Rió, de pronto él cambió el semblante pues recordó que había pendientes temas por hablar- Pecosa, hemos hecho el amor como conejos adolescentes y he sido un inconsciente...no te he preguntado si estás con algún anticonceptivo...me encantaría tener otro arrongantito pecoso, pero recién nos reconciliamos...quizás sea muy pronto.
Tranquilo mi amor, todo bajo control, también creo que es muy pronto para pensar en eso.
¿Qué haremos con los otros arrogantes pecosos? ¿Les diremos que estamos juntos otra vez?
Por supuesto que deben y merecen saberlo, pero ambos tenemos que estar bien seguros de esto, no sería bueno para nadie que al primer problema…- Él le tomó las manos.
Mi amor, te prometo que no volveré a portarme como un troglodita celoso y posesivo. Haré lo que estimes necesario para que esto funcione, porque créeme que viví un año en medio de la peor pesadilla, estar sin ti fue un infierno por el que no quiero volver a pasar.
Si estás de acuerdo, contactaré hoy mismo a Ana para la terapia de pareja.
Está bien, pero recuerda que una vez acabada nuestra cuarentena debo retomar mi trabajo, la necesidad de personal es inmensa; no puedo dejar el hospital.
No espero que lo hagas, buscaremos una solución juntos. Te amo.
Yo a ti.
El período de aislamiento se cumplió y por fin pudieron reunirse con sus pequeños, celebraron la reconciliación familiar por varios días jugando twister, monopolio, maratones de películas, etc, etc.
El sistema de salud se adaptó y encontró la forma de contener la crisis sanitaria, organizar los recursos de mejor forma, Candy volvió a trabajar con turnos de 24 horas con 3 días libres lo que le permitió tener tiempo disponible para pasar en familia y en pareja , además de comenzar con las sesiones de terapia online.
Cada día Terry la sorprendía con nuevas demostraciones que evidenciaban lo aprendido en su terapia personal, si antes era un buen padre, ahora era excelente aplicando también sus conocimientos en gestión de las emociones para enseñarle a hacer lo mismo a los niños. Así la vida familiar se convirtió en un sueño hecho realidad.
La pandemia resultó más larga de lo que cualquiera hubiera podido antes, pese a que varios laboratorios tuvieron vacunas contra el virus, este siguió mutando y propagándose por un buen tiempo; afortunadamente para esta familia, el covid-19 presentó una nueva oportunidad donde aprendieron a cuidarse para así ser felices por mucho mucho tiempo.
FIN
Colorín colorado, esta historia se ha acabado.
Volví a leer el capítulo (todavía no domino bien la cosa esta de subir los archivos y fanfiction me cambia palabras, letras, signos de puntuación) y me di cuenta de las curiosidades de la vida: Descubrí los fanfic el 2020 durante mi cuarentena covid, como mi nic lo dice, soy enfermera. Esta historia la comencé a escribir el 2021durante un descanso forzado por un burn out, y ahora que publico el último cap, estoy saliendo de cuarentena otra vez. Al menos puedo decir que esta pandemia algo bueno me a traído, disfruto mucho leyendo y creando historias.
Gracias por leerme y dejar comentarios.
Cariños.
