Notas Oscuras


Disclaimer: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo. Espero que les guste.

Adaptación © Fandom Naruto

Naruto © Masashi Kishimoto

Notas Oscuras © Pam Godwin


2.


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SASUKE

Después de que la reunión de la mañana en la facultad es suspendida, mis brillantes y nuevos colegas salen de la biblioteca en un tono monocromático de trajes almidonados y repiqueteando con los tacones. Me quedo en la mesa, a la espera de que la manada se disperse mientras observo a Ino Yamanaka por el rabillo del ojo.

No ha cambiado su postura autoritaria desde la cabeza de la mesa, no me ha dado ni una mirada desde que se presentó conmigo al inicio de la reunión. Pero lo hará, tan pronto como la habitación se despeje. No cabe duda que tiene un tema más en la agenda por discutir. En privado.

Sin duda ella tiene un elemento más de la agenda a discutir. En privado.

—Señor Uchiha. —Sus ojos encuentran los míos mientras se desliza por los suelos de mármol, sorprendentemente en silencio en sus pretenciosos tacones y cierra las puertas detrás del último miembro del personal—. Una palabra más antes de que se vaya.

Será más que una palabra, pero no utilizaré la semántica para desequilibrar la posición que piensa que tiene sobre mí. Hay formas más originales para ponerla de rodillas.

Cruzo las manos en mi regazo y me reclino en la silla de cuero, un codo sobre la mesa y un tobillo sobre la rodilla. Le doy toda la fuerza de mi mirada, porque es el tipo de mujer que quiere algo de todo el mundo, algo poderoso que pueda manipular según su voluntad y punto de vista. Por ahora, todo lo que está recibiendo de mí es mi atención.

Ino se pasea alrededor de la larga mesa, su modesto traje con falda a la medida amoldándose a su delgada complexión. Veinte años mayor que yo, porta su edad con notable elegancia. Pómulos altos y pronunciados. Rasgos estrechos y aristocráticos. Apenas con una arruga en su tez pálida.

Es difícil saber si su cabello es gris o rubio donde se agrupa en su nuca.

Apuesto a que nunca lo lleva suelto. Atraer la atención de los hombres no es su principal presunción. No, su feroz orgullo radica en su sentido de superioridad al dar órdenes y ver a los subordinados pelearse para besar su culo.

Nuestra primera y única reunión cara a cara durante el verano expuso parte de su naturaleza. El resto lo deduje. No se convirtió en la decana de

Le Moyne por su bondadoso corazón o encogerse ante la competencia.

Sé de primera mano lo que se necesita para supervisar una preparatoria como esta.

También sé lo fácil que es perder esa posición.

Mientras camina hacia mí, sus ojos agudos recorren los rincones entre las estanterías de caoba, el escritorio vacío de la bibliotecaria y los sofás en el otro extremo. Sí, Ino. Estamos solos.

Se acomoda en la silla junto a la mía, cruzando las piernas a la altura de las rodillas y me mira con una sonrisa calculada.

— ¿Todo está instalado en su nueva casa?

—No pretendamos que le importa.

—Bien. —Pasa sus uñas recortadas por su falda—. El abogado de Kinshiki Ōtsutsuki me contactó. Resulta que, decidió no quedarse callada.

No es mi problema. Me encojo de hombros.

—Dijo que lo manejaría.

Tal vez Ino no es tan competente como supuse.

Tararea, aferrándose a su sonrisa, pero ahora es más tensa.

—Lo he arreglado.

— ¿Ha despilfarrado más dinero?

Su sonrisa cae.

—Más de lo justificable, el pedacito codicioso... —Sus labios se aprietan mientras se reclina en la silla y mira la habitación—. De cualquier forma. Está resuelto.

Relajo la boca en una media sonrisa, una señal deliberada de diversión.

— ¿Dudando ya de nuestro trato?

Dirige su mirada hacia mí.

—Es un riesgo, señor Uchiha. —Sus ojos se entrecierran en frívolas rendijas mientras gira la silla para enfrentarme—. ¿Cuántas ofertas de trabajo ha recibido desde su fiasco en Shreveport? ¿Eh?

Su burla despierta un torrente de ira y traición que acelera mi pulso. Mi garganta quema por replicarle, pero solo le arqueo la ceja.

»Muy bien. —Resopla con insolencia. O incertidumbre. Probablemente con ambas—. Le Moyne tiene una reputación inigualable, una que soy responsable de mantener. La partida de Kinshiki Ōtsutsuki y mi deseo de contratarlo como su reemplazo han provocado sospechas indeseadas.

Aunque Shreveport destruyó mi reputación profesional, el motivo de mi renuncia nunca se hizo público. Sin embargo, la gente habla. Sospecho que la mayoría de los profesores de Le Moyne y las familias de los estudiantes pueden escuchar los rumores. Prefiero decir la verdad que someterme a juicios basados en rumores retorcidos. Pero los términos de Ino para la oferta de trabajo requieren mi silencio.

»Recuerde nuestro trato. —Sus codos se presionan contra sus lados, sus ojos demasiado brillantes, casi vidriosos—. Mantenga la boca cerrada y deje que yo reúna a las ovejas con su frívolo parloteo.

Dice esto como si debiera estar impresionado por sus prácticas de negocios poco éticos. Pero lo que ha hecho inadvertidamente es mostrar su verdadero rostro. Su miedo es palpable. Despidió injustamente a una profesora con plaza fija y le pagó para que se callara, todos para traerme aquí para su propio beneficio. Si realmente tuviera el control de la situación, no habría sentido la necesidad de iniciar esta conversación. Tiene la suficiente sangre fría como para destruir la vida de las personas, pero eso no significa que está preparada para jugar este juego. Mi juego.

Froto un pulgar sobre mi labio inferior, deleitándome por la forma en que sus ojos siguen a regañadientes el movimiento.

La piel por encima de su cuello abotonado se ruboriza.

»Es fundamental que mantengamos la atención en sus logros como profesor. —Levanta la barbilla—. Esperamos que dé un ejemplo profesional en el aula.

—No me diga cómo hacer mi trabajo. —Era un profesor muy respetado antes de ascender a las filas administrativas. Que se joda junto con audacia auto justificada.

—Como la mayoría de los profesores, parece tener un problema con el aprendizaje. Así que trate de prestar atención. —Se inclina hacia adelante, su tono bajo y entrecortado—. No dejaré que sus perversiones oscurezcan los rincones de mi escuela. Si se repite su conducta en Shreveport, el trato termina.

El recordatorio de lo que he perdido hace que el fuego arda en mi pecho.

—Es la segunda vez que menciona Shreveport. ¿Por qué? ¿Tiene curiosidad? —La miro de manera desafiante—. Adelante, Ino. Haga sus ardientes preguntas.

Rompe el contacto con mi mirada, su cuello se pone tenso.

—Uno no contrata a un prostituto para escuchar de sus hazañas.

—Oh, ¿ahora soy un prostituto? ¿Está cambiando los términos de nuestro trato?

—No, señor Uchiha. Sabe por qué lo contraté. —Su voz se eleva una octava—. Con la estipulación explícita de que no habría indiscreciones. —Baja su tono—. No quiero oír ni una palabra más al respecto.

Le he permitido tener la ventaja desde el momento en que me contactó. Es tiempo de ver cómo se desenvuelve con una pequeña humillación.

Inclinándome hacia adelante, agarro los apoyabrazos de su silla y la acorralo.

—Está mintiendo, Ino. Creo que quiere escuchar todos los detalles sucios de mis indiscreciones. ¿Debo describir las posiciones que se utilizaron, los sonidos que hizo, el tamaño de mi polla...?

— ¡Deténgase! —Toma una respiración, una mano temblando contra su pecho antes de hacerla un puño y poner esa expresión digna que le muestra al mundo—. Es repugnante.

Me rio y me alejo de la silla.

Se levanta y me mira fijamente.

—Aléjese de mi facultad, específicamente de las mujeres a mi servicio.

—Comprobé las ofertas en la reunión de esta mañana. De verdad debe actualizar el panorama.

Había unas cuantas profesoras con cuerpo ceñido, muchas miradas interesadas en mí, pero no estoy aquí para eso. Tengo decenas de mujeres dispuestas a doblegarse ante mi llamado y mi error en Shreveport... Mi mandíbula se endurece. Es algo que no haré otra vez.

»Usted, por otro lado... —Dejo a mi mirada recorrer su postura rígida—. Parece que podría necesitar un buen y maldito polvo.

—Está fuera de lugar. —Su tono de advertencia pierde el efecto con el bamboleo de sus tacones mientras se aleja.

Se da la vuelta y huye hacia la cabecera de la mesa. Cuanto más se aleja de mí, más fuerte es su andar. Unos cuantos pasos más y mira sobre su hombro como si esperara que mis ojos estuvieran sobre su flácido culo. Me estremezco. La perra arrogante realmente piensa que estoy interesado.

Me levanto, deslizo una mano en el bolsillo de mis pantalones y camino hacia ella.

— ¿El señor Sai no cumple sus demandas en el dormitorio?

Llega al final de la mesa y recoge sus papeles, negándose a mirarme a los ojos.

—Continúe con este comportamiento y me aseguraré de que nunca vuelva a ver el interior de un aula.

Su ilusión de control hace que sea muy difícil mantener mis dientes proverbiales enfundados.

Me adentro a su espacio personal, acorralándola.

—Si me amenaza de nuevo, se arrepentirse del resultado.

—Retroceda.

Inclinándome, dejo que mi aliento roce su oído.

—Todo el mundo tiene secretos.

—Yo no...

— ¿El señor Sai está calentando otra cama?

Es solo una suposición, pero el leve temblor en su mano me dice que estoy en lo cierto.

Sus fosas nasales se dilatan.

—Eso es indignante.

— ¿Y qué me dice de su perfecto hijo? ¿Qué ha hecho para ponerla en esta precaria situación?

— ¡No ha hecho nada malo!

No estaría aquí si eso fuera cierto.

—Está temblando, Ino.

—Esta conversación ha terminado. —Pasa junto a mí con la mirada en la puerta y en los papeles.

Su equilibrio flanquea, los papeles caen de sus manos y se arrodilla a mis pies. Perfecto.

Me lanza una mirada sobresaltada, y al darse cuenta que no hice ningún movimiento para atraparla, su rostro mirando hacia arriba se torna de un tímido rubor rojo.

Con los ojos clavados en el suelo, recoge sus cosas con movimientos enojados.

—Contratarlo fue un error.

Me paro en la página que está por alcanzar y bajo la mirada hacia la parte superior de su cabeza.

—Entonces despídame.

—Yo... —Mira fijamente la piel de serpiente de mis Doc Martens, su voz baja y abatida—. Solo uso sus conexiones.

Para conseguir que su indigno hijo entre a Leopold, la universidad de música más prestigiosa en el país. Ese fue el trato.

Ella me daría un trabajo para enseñar cuando nadie más lo haría, y yo mantendré mi parte del trato hasta el final. Pero no me doblegaré ni me encogeré de miedo como sus subordinados. No tiene idea de con quién está tratando. Pero aprenderá.

Deslizo el papel hacia sus dedos y lo mantengo presionado con el zapato.

—Creo que estamos claros en los términos —levanto mi pie, permitiéndole agarrar el papel—, así como en nuestras posiciones en este arreglo.

Se pone rígida, su cabeza baja.

Humillación total.

Doy la vuelta y salgo de la biblioteca.


Bueno, Segundo capitulo espero que les haiga gustado uwu.

Conocemos ahora a Sasuke, se puede decir que Sasuke es alguien muy intenso, sexy y otras cosas mas ya tenemos un poco de discreción de como el narra y trata a las personas el esta acostumbrado a dar ordenes y espero que con Sakura se choque a aunque no creo, que eso vaya a pasar.

Como dice en el prologo para ella el es su amo y también profesor.

Comente que parte les va gustando uwu.

No se olviden de compartir la historia.

Nos leemos, en el Tercer capitulo uwu.