Notas Oscuras
Disclaimer: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo. Espero que les guste.
Adaptación © Fandom Naruto
Naruto © Masashi Kishimoto
Notas Oscuras © Pam Godwin
4.
SASUKE
Cegado. Esa es la mejor explicación para el volumen severo de mi voz y la opresión en mi expresión normalmente compuesta.
No estaba preparado para esto. No para que una mujer alta, voluptuosa, sexy-más allá-de toda-razón entrara a mi salón de clases.
¿Mi primer pensamiento? Ino Yamanaka encontró a la profesora de música más sexy del país para poner en mi empleo.
Para probarme.
Pero ella no es una profesora.
Relaje mis dedos en el borde del escritorio.
Cristo, eso hubiera sido un terrible inconveniente.
Excepto que esto es peor.
La desconfianza acaricia la mirada de la chica mientras me estudia desde la primera fila. Sentada rígidamente en la silla, tira del borde de su falda sobre sus rodillas y mantiene sus piernas cerradas. No la reacción a la que estoy acostumbrado en las mujeres, o chicas de preparatoria, en realidad.
Estoy orgulloso de ser un educador estricto, respetable. Sé cómo me miran las estudiantes, y soy inmune a la vanidad de los corazones burbujeantes en sus inocentes ojos. Pero no hay una pista de inocente adoración en los profundos ojos verdes mirándome ahora. En mis seis años de enseñar, nunca he encontrado una estudiante que me considere como si me hubiera resumido con un vistazo y desapruebe mis intenciones.
Tal vez esta chica oyó de los errores que cometí con Shizune, el libertinaje que la llevo a quitarme mi trabajo. Bueno, a la mierda ese trabajo.
Solo mis padres saben la profundidad de lo que perdí en Shreveport y la naturaleza de mis intenciones.
Lo que sea que esta chica crea que sabe, no estoy más allá de usar la intimidación o una demostración de poder para exigir su enfoque en el aula.
Sostengo su incisiva mirada mientras hablo a la clase.
—Encuentren un asiento y pongan a un lado sus teléfonos.
Varios estudiantes más entran, y un rápido conteo de once chicas y nueve chicos confirma que todos están presentes.
Cuando suena la campana, los retrasados escogen sus asientos.
Reconocí al hijo de Ino de las fotos exhibidas en su oficina. Inojin Yamanaka es más arrogante en persona, usando una mueca en vez de una fotogénica sonrisa. Se sienta al lado de la belleza de ojos verdes y se inclina sobre su escritorio para enredar un dedo en su cabello.
Ella se aparta.
—Detente.
El chico hípster al otro lado se gira hacia ella, su cuerpo flacucho exprimido en pantalones ajustados, una camisa a cuadros, y una corbata a cuadros. El mira su boca a través de sus lentes de marco negro y susurra algo demasiado bajo para que pudiera oírlo.
Sus labios se vuelven una línea, y la oscura expresión en su rostro parece venir de un lugar mucho más profundo que simple irritación.
Necesito saber lo que le está diciendo. Es una extraña clase de curiosidad, pulsando en mi pecho, al tiempo que nivelo una mirada al chico susurrante.
— ¿Cuál es su nombre?
Se reclina, ligeramente encorvado con las piernas estiradas debajo del escritorio.
—Iwashi Tatami.
Camino hacia él y le doy una patada de advertencia a la punta de su zapato que lo impulsa a sentarse derecho.
— ¿Qué le dijo, señor Tatami?
Él mira a la chica, frotando su boca para esconder su sonrisa.
—Solo estaba comentando lo grande que su... uh... —Mira a su pecho y levanta la mirada a su rostro—. Su labio. Lo grande que es su labio.
Prescott se echa a reír, seguido por varios chicos sentados alrededor de él.
Ahí es cuando noto la segregación en los asientos. Chicas de un lado.
Chicos del otro. Con la excepción de la chica que luce como una mujer. Si escogió su asiento por urgencia o deliberadamente se sentó donde los chicos con penes duros podrían reunirse alrededor de ella, tenía la intensión de averiguarlo.
Con las puntas de mis dedos en mis bolsillos, pulgares afuera, me muevo para estar frente a ella.
— ¿Su nombre?
Su labio inferior esta, de hecho, cortado e inflamado. Ella lo chupa entre sus dientes mientras sus hombros hacen un lento descenso a la auto- seguridad. Luego alza su barbilla y encuentra mis ojos.
—Sakura Hurano.
Sakura. Eso conjura una imagen de palidez con duros, desgastados marcos como teclas de piano o dientes. No le queda para nada. Ella es un oscuro portarretrato de curvas suaves y cabello rosa que parece absorber las sombras de la habitación que no había notado hasta ahora.
Joder.
Definitivamente esta noche voy a salir y a acostarme con alguien.
—Señorita Hurano, encuentre un asiento con menos distracciones. —Señalo hacia las chicas.
Los enormes ojos de Sakura me miran, como si estuviera atrapada en el resplandor de luces de escenario, ella parpadea, mira a las chicas, y mira su escritorio cuando lanzan sus desprevenidas burlas. Eso responde mi pregunta sobre su elección de asientos.
»No estoy aquí para proteger su sensibilidad. —Golpeo una mano en su escritorio, haciéndola saltar—. Muévase.
Con una inhalación desigual, ella agarra su cartera y camina hacia las chicas risueñas, su paso de plomo aún decidido.
Cada hombre en el aula observa su paso a lo largo de la primera fila de escritorios, y no tengo que seguir su ejemplo para saber lo que ven.
Piernas de stripper haciendo pole dance, tetas todopoderosas, y un trasero firme, y redondo que se flexiona con cada paso.
Mi parte primitiva y hambrienta quiere unirse a su aprecio mientras que la parte protectora quiere cubrirla con un abrigo de gran tamaño. En vez de eso, la parte disciplinaria toma el control y aterriza una palmada amonestadora en la parte posterior de la cabeza juvenil más cercana.
Iwashi se encoge y me lanza una mirada sobresaltada.
— ¿Por qué fue eso?
Arranco el teléfono de su mano y lo lanzo a mi escritorio. Se va más allá, se desliza por el otro lado, y golpea el suelo. El resto del aula estalla en una ráfaga, empujando sus teléfonos en bolsillos y maletas. Todo el mundo excepto Sakura. Manos dobladas juntas sobre el escritorio y no teléfono a la vista, me miran con una expresión cautelosa.
Iwashi juega con un mechón de su cabello con exceso de grasa.
»Si rompió mi teléfono...
Arqueo mi ceja, mi tono duro.
—Sigue.
Él se encoge.
—Mi papá me comprará uno nuevo.
Por su puesto, y seria hipócrita de mi parte condenar a este chico por ser un niño mimado. No fui diferente a su edad, con padres adinerados y un inflado sentido de auto importancia. Demonios, aun soy un niño mimado, solo que ahora soy responsable por mis acciones.
Me muevo al frente del aula, manos cruzadas detrás de la espalda.
—Bienvenidos a Teoría de la Música para doceavo grado. Soy el señor Uchiha y seré su director musical durante su último año aquí en la Academia Le Moyne. Después de esta clase, se dirigirán a sus clases especializadas en disciplinas específicas. Los estudiantes de piano se quedaran conmigo. Antes de empezar, ¿qué quieren saber sobre mí?
La chica asiática al lado de la que Sakura eligió sentarse levanta la mano.
Hago un gesto hacia ella.
—Preséntese, por favor.
Se levanta al lado de su escritorio.
—Ellie Lai. Chelo. —Se balancea en sus pies—. ¿Cuál es tu experiencia?
Le doy un asentimiento y espero hasta que se acomoda en su asiento.
—Tengo una Maestría en Música del Conservatorio Leopold de Nueva York. Soy miembro de la Orquesta Sinfónica de Luisiana. Y mi más reciente trabajo fue Director de la Escuela Preparatoria Shreveport, donde también dirigía el programa de música.
Inojin hace una demostración de estirar y de sonreír. Entonces despreocupadamente lanza un brazo en el aire y habla sin mi permiso.
— ¿Cuántos años tiene, veintisiete, veintiocho? —Su voz señala con antagonismo—. ¿Cómo consigue una maestría, hace la cosa de enseñar y se convierte en decano, todo en tan poco tiempo? ¿Qué pasa con eso, señor U?
Trabajé mi jodido trasero, perezoso chupa pollas.
Y pienso, en un precipitado deslizar de una cremallera, incluyendo algo que nunca intente tener, lo cual terminó siendo la única cosa que importaba.
El mero pensamiento de Shizune sentándose detrás de mi escritorio en Shreveport hace a mi caja torácica vibrar con ira. Pero imaginármela continuando con su vida sin mí evoca un humo toxico venenoso tan invasivo que puedo oler la traición con cada respiración.
Hago rodar mi cuello despacio, limpiando mis pensamientos y frenándome.
—Recibí mi licenciatura temprano y enseñé en una preparatoria en Manhattan mientras trabajaba en mi maestría. ¿Alguna otra pregunta?
Sakura levanta su mano.
» ¿Sí?
Permanece sentada, no se inquieta, y su oscura mirada direccionada directamente a la mía.
— ¿Toca el piano? Quiero decir, por supuesto que lo hace, ya que usted será mi tutor. ¿Pero toca el piano en la Orquesta Sinfónica?
Cristo, su voz... no es perezosa y aguda como la de las chicas de su edad. Es compleja y fascinante, como gotas de lluvia a media noche.
—Sí, toco el piano en la Orquesta.
Su sonrisa crece lentamente como una tranquila expansión de su boca a sus ojos.
— ¿Solo?
—Algunas veces.
—Guau.
No solo yo estoy impresionado por su línea de preguntas, pero la manera reverente con que me mira me hace zumbar la maldita piel. No me gusta. Estoy orgulloso de mis logros, pero no cuando el sentimiento elevado me distrae de mi amargura tan ganada.
Despido las manos alzadas que quedan con un tono afilado.
—Abran sus libros de Teoría de la Música en el capítulo tres. Vamos a saltar directamente a... —Mi atención se fija en Sakura cuando todo el salón sigue mi instrucción excepto ella—. ¿Necesita un aparato auditivo, señorita Hurano?
—No. —Suelta sus manos en su regazo y encuentra mi mirada con la cabeza levantada—. Mis otros profesores me dan la semana para comprar mis libros.
— ¿Luzco como sus otros profesores?
—No, señor Uchiha. —Una voz se alza desde atrás—. Usted definitivamente no lo hace.
La sigue un coro de risitas, y la irritación me riza los dedos.
Saco mi libro de texto de mi bolso y lo dejo caer sobre su escritorio.
—Capitulo tres. —Me inclino, poniendo mi rostro a la altura del suyo—. Trate de mantener el ritmo.
Parpadea rápidamente.
—Sí, señor.
Su respuesta susurrada resuena en una muy adulta hambre pulsante, destructiva dentro de mí. Mi piel se calienta, y mis palmas se manchan de sudor.
Jesús, voy a necesitar sexo duro y ruidoso esta noche. Cuero, soga, y golpes. Sin palabras de seguridad. Ningún cuidado posterior empalagoso.
Hanabi o Mei servirán. Tal vez ambas
Concéntrate, Sasuke.
—Tomen sus tabletas y abran su buscador en mi sitio web. —Con mi espalda hacia la clase, continúo hablando mientras escribo la dirección en el pizarrón—. Ahí encontrarán todas mis lecciones. Espero que lo sigan.
Cuando encaro el aula, Sakura no se había movido para seguir mis instrucciones.
Siento una vena pulsando en mi frente y anclo los puños en mis caderas.
»Déjeme adivinar, ¿no tiene tableta?
—Ella puede sentarse aquí —dice Inojin, acariciando su regazo—, y compartir la mía.
Ella aprieta la mandíbula y le da la vuelta.
Dudo entre querer golpear el rostro de Inojin y azotar el perfecto culo de Sakura. Ninguna es una opción legal, y el cuero hace hervir mi sangre con solo pensar en él.
Mi concentración se sumerge en sus labios por un respiro muy largo antes de dirigirme a la clase.
—Lean el capítulo y respondan las preguntas al final de la explicación.
Curvo un dedo hacia Sakura en un gesto de sígueme.
»La veré en el pasillo.
Bueno, parece que Sasuke y Sakura se conocieron.
Vemos a aun Sasuke, impresionado a ver a Sakura y quien no por semejante belleza uwu.
Pueden comentar su parte favorita uwu.
Los leo.
