Notas Oscuras


Disclaimer: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo. Espero que les guste.

Adaptación © Fandom Naruto

Naruto © Masashi Kishimoto

Notas Oscuras © Pam Godwin


7.

SAKURA

Giro un lápiz entre mis dedos y trato de no hacer un agujero en mi labio por masticarlo. Sentada sobre el piso de la esquina posterior del aula en forma de L, observo al señor Uchiha a través del laberinto de las patas de las sillas mientras dirige una reunión privada en su escritorio.

Estamos separados por un enorme espacio, la longitud de dos aulas de clases normales están llenas de escritorios e instrumentos. Pero cuando él mira en mi dirección, lo cual hace inquietantemente seguido, puedo verlo.

También puedo girar lentamente cada vez y obstaculizar el contacto visual.

A veces no me muevo, mi mirada se paraliza bajo la fuerza de la suya.

¿Por qué? Es la cosa más extraña, esta preocupación que tengo con él.

Quiero aprender más sobre él; que come, la música que escucha y los lugares que frecuenta cuando no está aquí. Quiero estudiar sus movimientos calculados, observar la punta de sus dedos a lo largo de su mandíbula, mirar los marcados ángulos de su rostro y memorizar la forma en que sus pantalones ciñen su cuerpo. Es encantador, perturbador y positivamente aterrador.

¿Por qué no puedo solo prestar atención a algo más? Esto no tiene nada que ver con mi ambición por la universidad y su rol en ello. Santo Dios, ni siquiera había pensado en ello. Solo quiero... ¿qué? ¿Qué me mire? Odio sus ojos, aun así los miro, espero que ellos se desplacen en mi dirección. Eso es tan jodido.

Nos dijo que podíamos usar el tiempo libre para estudiar, pero no puedo concentrarme. No puedo pensar en nada excepto en el enigma al frente de la habitación.

Dos de los estudiantes, Iwashi y Aoba, se fueron después de su reunión. Temari escogió pasar el rato después de la suya y Raido está ahí ahora, sentado rígidamente al borde de la silla, asintiendo a lo que sea que el señor Uchiha está diciendo.

Eso me deja a mí, y la espera de mi turno me está despellejando por dentro.

—Psst. Sakura.

Me volteo hacia Temari, quien imita mi posición de piernas cruzadas, nuestras faldas sueltas estrechas sobre las rodillas por modestia, al otro lado de la habitación.

»Ven aquí —susurra.

Niego con mi cabeza, sin querer renunciar a mi vista.

Con un suspiro, deja a un costado su libro y gatea hacia mí.

Esto debería ser interesante. Creo que me ha hablado dos veces en los últimos tres años, me di por vencida con intentar ser su amiga cuando dijo que la hamburguesa que estaba comiendo estaba hecha de codicias, mentiras y muertes. No tengo el lujo de escoger comida que protege a animales de granja y boicotear las agendas políticas.

Hilos de múltiples colores y cuentas colgando de su cuello, un vestido suelto que se ajusta sobre su cadera y un brillo travieso en sus ojos. Estoy bastante segura que no está usando un sujetador pero tiene el tipo de contextura esbelta que no necesita uno.

Se extiende a mi lado, toda brazos y piernas y sonrisas. ¿Qué está tramando? En un volumen demasiado bajo para ser escuchado detrás de nuestra reunión pegunta:

» ¿Qué piensas sobre él?

Mátenme ahora. No iré ahí con ella.

—Es severo.

Mira de reojo al señor Uchiha, su ceño se frunce.

—No sobre él. Quiero decir, sí, es severo y atractivo y... ¿hola? ¿No has odio sobre los otros usos de su cinturón?

¿Su cinturón? Niego con mi cabeza.

— ¿A qué te refieres?

—Son solo rumores. Quiero hablar de Raido Namiashi.

No tengo una opinión de Raido, además que trató de dormir conmigo en segundo año y lo he estado evitando desde entonces.

— ¿Qué hay con él?

— ¿Te los has follado?

Mis mejillas arden.

— ¡Qué!

El señor Uchiha me corta con su desagradable mirada.

Mierda. Bajo mi voz, abreviando las palabras.

—No he hecho nada con él.

—Lo siento, lo siento Es solo... —Separa un mechón de cabello y procede a trenzarlo—. Sé que has estado con Prescott y Sebastian y... otros.

Ellos no dejan de hablar sobre eso, y bueno, no importa. Fue grosero asumirlo. —Deja caer la trenza y me deslumbra con sus hoyuelos—. ¿Estamos bien?

—Sí, estamos bien. — ¿Supongo?

—Genial, porque necesito unos consejos. —Baja su barbilla susurrando—: De sexo. Y ya que tú eres... uhm...

¿Una puta? ¿Una golfa? ¿Una sucia prostituta? Lucho para que mis hombros estén en una posición relajada.

— ¿Soy qué?

—Experimentada.

Junto mis dientes con fuerza.

Ella no parece notarlo.

»Raido y yo estamos en algo. Hemos salido en citas y esas cosas, y he estado... no lo sé, guardando mi tarjeta V para alguien especial ¿sabes?

No, no lo sé. No puedo imaginar a alguien o algo lo suficientemente especial para pasar por ello.

Pone su rostro tan cerca del mío que todo lo que puedo ver son pecas.

» ¿Cómo se siente?

Me alejo un poco, sintiéndome más incómoda cada segundo.

— ¿Qué? ¿El sexo?

—Sí. —Lame sus labios—. Eso.

Solo el pensamiento del sexo hace que mi estómago se plague con cientos de abejas. Soportar eso es peor que lamer una úlcera cubierta de piel muerta y pus. Pero no sé si es así para todos, las personas actúan como si a las chicas les tendría que gustar, así que me encojo de hombros.

Ella inclina su cabeza.

» ¿Duele? ¿La primera vez?

—Sí. —Mi voz se quiebra y aclaro mi garganta—. Duele. —Nunca deja de doler—. ¿Cuántos años tienes?

No quiero hablar de esto pero al mismo tiempo mi pecho duele con una incontenible necesidad de compartir. Nunca nadie me ha preguntado sobre mis experiencias sexuales. Definitivamente no mi mamá, y nunca he tenido una amiga cercana. ¿No es esto lo que siempre he querido? ¿Charla de chicas sin juicios?

Busco en su rostro señales de crueldad y solo encuentro curiosidad en sus ojos. Produce una cálida sensación en mi centro. Está interesada, quizás envidiosa. Porque tengo algo que ella no. Experiencia.

Estirando mis piernas, descanso la cabeza contra la pared.

»Yo tenía trece.

—Guau. —Su rostro resplandece con admiración—. ¿Quién? ¿Cómo? Dime todo.

Las palabras vienen fácilmente, emanando de un recuerdo que está tatuado en cada célula de mi cuerpo.

—Mi hermano acababa de llegar a casa después de un tiempo de servicio en la Marina, trajo a uno de los chicos de su equipo. Su mejor amigo.

Estaba tan encantada con Hashirama entonces, tan embelesada por su apariencia, músculos perfeccionados y encanto irregular. Y me miraba como si fuera la chica más hermosa que alguna vez haya visto.

Todavía me mira y temo hasta la médula de mis huesos.

Temari cubre su boca, una sonrisa escapa entre sus dedos.

— ¿Le diste tu virginidad al mejor amigo de tu hermano?

Un hormigueo sube por mi columna.

—Se estaba quedando con nosotros hasta que pudiera conseguir su propio lugar. Desperté una noche, no pude volver a dormir, así que salí para sentarme en el patio trasero.

Papi solo se había ido un mes antes y su pérdida todavía era muy dolorosa, una presión constante en mi pecho. Él solía decir "Nada es inconcebible y todo es posible. La prueba está en la magia de la música".

Así que ahí estaba, tarareando su canción favorita de Herbie Hancock, deseando lo inconcebible, y deseando que él vuelva.

Temari se encoge, su expresión irradia mucho más entusiasmo de lo que merece la realidad de esa noche.

— ¿Qué sucedió?

—El amigo de mi hermano salió y me sujeto en las escaleras. Era tan grande. Enorme en todos lados. Y fuerte. Sabía lo que quería y no pude detenerlo para que lo tomara.

No pude detener los escalones de concreto raspando mi pecho y piernas mientras me tomaba por detrás. La mano sobre mi boca ahogando los gritos. El sonido de mi pijama desgarrándose. El olor de su respiración deteriorándose en el aire. Y el dolor entre mis piernas... las lágrimas, la sangre, el dolor durante días después cuando me tomó una y otra vez.

—Amiga. —Temari se encorva contra la pared—. Eso suena caliente.

¿Lo hace?

»Eres tan afortunada. —Juega con las puntas de su cabello—. Tienes pecho y experiencia y chicos como esos enamorándose de ti. Quiero eso. Supongo que había estado asustada pero definitivamente estoy lista para... tú sabes... con Raido.

Debía haber algo mal conmigo porque pechos y sexo y todo lo que ella acababa de decir quería hacerme sacar mis intestinos.

—Temari, no...

—Entre nosotras, las chicas aquí solo son malas porque están celosas. Me refiero, mírate. Los chicos quieren eso. —Mueve su mano para señalar mi cuerpo—. No es extraño que hayas dormido con la mitad de la escuela.

La bilis golpea mi garganta, y trago repetidamente para bajarla.

»Oh mira. Ha terminado. —Se levanta, agarra sus libros y se apresura atravesando la habitación en línea recta hacia Raido.

Parte de mi quiere tirarla al piso y rogarle que se aleje de él. Pero por otro lado, la parte egoísta, ansia su aceptación. Si tiene sexo con Raido, será igual que yo. Tal vez me hablará más, confiará en mí. Quizás pueda compartir otras cosas, cosas aterradoras, sobre los hombres y sus necesidades.

—Señorita Haruno. —El Sr. Uchiha se levanta, puños sobre sus caderas y una mirada fría—. No me haga esperar.


Doble capitulo uwu.

Bueno, mis lectrox como están (?) ya tomaron agüita.

Espero que sí.

Como, ya vimos a Sakura la creen de lo peor, aunque eso de acostarse con medio instituto no es de ella, pero bueno.

En el próximo capítulo veremos las interrogantes que le tiene Sasuke, a Sakura que preguntaras serán hagan sus teorías uwu.

Los leo.

Pueden compartir, o seguir la historia.

Pueden decime que parte le va gustando y que no.

Nos leemos en la próxima.

Todavía, no tengo un día en específico de cuando actualizar.

Actualizo cuando tengo tiempo y cuando no lo tengo no lo hago.

Les estaré subiendo cuando pueda uwu.

Nos vemos en la próxima uwu.