No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a asombrosa SM y a la saga The Dark Knight. La historia es de la fabulosa Half Of My Soul. Yo solo me dedico a traducirla y divertirme.
I don't own the copyright. The characters belong to the amazing SM and the The Dark Knight Saga. The story is from the fabulous Half Of My Soul. I just translate and have fun.
Agradecimiento especial a mi hermosa y nueva Beta(: Todas mándenle un enorme beso a Nadeshiko Himuro! Gracias por darle el visto bueno a mis locuras!(:
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Joker tenía tres reglas cuando llegó con Bella hasta su centro de operaciones. También, él mismo había llegado a otras dos reglas, exclusivas para Bella.
Bella, aún se aferraba fuertemente al Joker cuando el helicóptero aterrizó brevemente, permitiendo que el Joker y ella se sujetarán mejor. Él se sostenía de uno de los arneses superiores, soltó una carcajada sintiendo como Bella intentaba acomodarse para tener un mejor agarre.
Joker probablemente rondaba el 1.80 o 1.90 m, así que, para él, era fácil sostenerse de cualquier cosa.
— ¡Me alegra que encuentres esto emocionante! — gritó ella, intentando hacerse escuchar por sobre el sonido de las enormes aspas giratorias, su agarre se afianzó cuando el helicóptero se inclinó hacia un costado.
Él solo se rio de nuevo, está vez, su brazo libre envolvió a Bella por debajo de sus pechos para mantenerla firme.
Se encontraban volando sobre Ciudad Gótica, esperando poder perder a la policía entre las nubes, y luego dieron un giro cerrado para regresar por donde habían venido.
El helicóptero lentamente se estabilizó, y Bella pudo por fin tomar asiento dentro. Joker extendió sus brazos para rodearla, dándole algunas palmadas en la pierna descubierta.
— Escucha, Cenicienta. — el habló, y Bella le dio una mirada extrañada.
— ¿Por qué Cenicienta? Mi nombre es Isabella... aunque, todos me llaman Bella.
Él colocó uno de sus largos dedos sobre los labios de ella, sacudiendo la cabeza.
— Realmente no me importa. Solo escucha. Dos reglas, si estás dispuesta a pasarla bien conmigo, nena. No muestres miedo, y no mientas. Esas son dos cosas que realmente detesto. Déjame, también, iluminarte en otra cosita. Solo porque estás conmigo, no significa que no podría matarte. Si haces, incluso la cosa más pequeña, que me haga enfadar... pintare mi habitación con tu sangre. Dicho eso, eres libre de irte cuando lo desees, solo recuerda que tu viniste conmigo. También puedes ir a donde te plazca. De compras, a comer, ¡cualquier cosa que tu pequeño corazoncito desee! Solo, no sola. Daré órdenes estrictas a mis hombres, y para el bien de todos, eres mi chica, así que creo que ya sabes qué significa eso. Nadie puede faltarte al respeto, tocarte, ni mirarte sin que yo lo diga. Técnicamente, nunca tuve una chica para mí, así que trabajaré sobre la marcha. Si quieres algo, dilo. ¿Algo está mal? Lo arreglaré. Tengo que ser claro con algo, no leo mentes. Mi principal prioridad es mantenerte... satisfecha.
Bella se sonrojó ante el tono que usó para decir 'satisfecha'. Ella también debía ser clara en una cosa.
— De acuerdo, lo entiendo. Puedo hacer lo que quiera, pero tú das las órdenes. Cuando dices satisfecha... — su voz perdió fuerza, insegura de seguir hablando, tuvo que bajar la vista pues no podía con la intensidad de su mirada.
— Continúa. — presionó él, sus ojos brillaron con algo que Bella no pudo entender.
— Yo... — ella dudó, y Joker pellizco su muslo haciendo que Bella moviera la pierna lejos. — Sexo. — dijo abruptamente, rodando los ojos ante su propia conducta infantil. — Sexo. ¿Esperas eso de mí?
Joker inclinó la cabeza hacia ella, verdaderamente sorprendido de que ella lo mencionara.
— Eso... depende de ti. No te estoy forzando a hacer nada que no quieres hacer. Parece que aquí nos bajamos. Damas primero.
Él tomó su mano y la jaló para levantarla antes de ponerse en pie él mismo. Empujó la escalerilla de cuerda para que colgada, y Bella caminó con cuidado hasta el borde sosteniéndose de la puerta.
Joker se separó de donde está inclinado y la ayudó a sostenerse de forma segura y correcta. Bella bajó de forma lenta y cuidadosa hasta el suelo y esperó allí hasta que el Joker estuviera a su lado.
El helicóptero voló lejos, y Bella, sin saber qué hacer con ella misma, entrelazó los dedos de sus manos con nerviosismo.
— Otra cosa, Cenicienta... me agrada eso... mantén tu cabeza en alto. — él le dio unos golpecitos debajo de la barbilla como énfasis antes de caminar hacia la puerta.
Ella le siguió dentro del cuarto en penumbras. Claramente no era el mismo lugar de antes. Ella podía ver una ligera luz llegar del corredor.
— ¿Qué es este lugar? — cuestiono ella.
— Tuve que cambiar algunas cosas cuando supe que vendrías. Es un lugar diferente. — replicó él, y ella pudo escuchar cierto dureza y filo en su voz. Claramente, su actitud relajada había desaparecido por completo.
Bella lanzó un gritito cuando sintió que algo corría entre sus pies, tropezando se levemente con Joker.
— Solo son ratas. — murmuró Bella con disgusto.
Ambos alcanzaron el pasillo iluminado y Joker giró a la derecha. Ella dio un rápido vistazo a la izquierda, sus ojos entrecerrándose ante el letrero de SALIDA.
Ella continuó detrás de él y terminaron entrando a una gran habitación. Probablemente era cuatro veces el tamaño de su apartamento.
Pudo ver a aproximadamente diez hombres contando dinero, algunos de ellos parecían estar empacando drogas, y otros revisaban enormes cargas de armas.
Ella se acercó más al Joker, pero mantuvo su cabeza alta, como él le había advertido.
En el centro de la habitación había una silla enorme, casi como un trono. Joker había llamado la atención de todos simplemente con pisar aquel cuarto, y todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo.
Él se sentó en el trono, atrayendo a Bella. Ella se quejó, y el la jalo crudamente hasta su regazo. Ella hizo lo mejor que pudo para ocultar su sonrojo de sorpresa, miró a los hombres.
— Habrá algunos cambios por aquí, y quiero que todos me escuchen muy atentamente, porque si no lo hacen, serán reemplazados en segundos. Tengo tres reglas. No toquen a mi chica. No toquen mis drogas, y no toquen mi dinero. Si tocan mi dinero o mis drogas, habrá una bala dentro de su cráneo. Tocan a mi chica, y me estarán rogando para que los maté. Lo que sea que ella desee, lo tendrá. ¿Fui lo suficientemente claro?
Hubo un coro de "Si, Joker" y todos regresaron a sus actividades.
Joker levantó una pierna, una señal de que quería que ella se levantara, sus ojos se entrecerraron en dirección a sus hombres. Le indicó a Bella que le siguiera y, ella no pudo evitar el escalofrío que la recorrió
Ella le siguió, unos cuantos pasos atrás cuando doblaron a la esquina. Era una sección muy amplia que se componía de dos habitaciones diferentes, ambos tan grandes como su casa en Forks. Uno ya estaba decorado con colores morado y verde y el otro estaba justo al lado.
No había nada dentro, excepto por un sofá.
— ¿Cuál es tu color favorito, dulzura? — preguntó él, recargandose en la puerta, mirándola con detenimiento.
Me gusta el brillo de sus ojos, Jack. No quiero que se apague nunca.
— No tengo un favorito, realmente. Desde niña me ha gustado el morado.
Joker asintió.
— Este será tuyo. ¿Algo especial que quieras tener aquí? Puedes tener cualquier cosa que desees.
Bella lo pensó muy detenidamente.
— Quiero libros. Clásicos.
Joker inclinó la cabeza hacia ella de nuevo. Ella era diferente a otras chicas. Ellas habrían pedido un espejo o algo así. Pero, esta quería libros.
— De acuerdo. Daddy se va a ocupar de algunos asuntos y uno de mis hombres te traerá lo que necesites, volveré en unas horas. Santiago será tu guardia personal. Lo que sea que necesites, él lo conseguirá. — él le dio algunos golpecitos en la nariz antes de salir por la puerta, y Bella arrugó la nariz.
Él es ciertamente peculiar, pensó ella.
El enorme hombre que la había acompañado a casa la otra noche entró a la habitación, ella asintió en su dirección
— Joker dijo que puedes permanecer en su habitación hasta que él regrese.
Ella asintió, rodeándole para pasar.
Ella entró en la habitación de Joker, encontrando que era una combinación de caos total y pulcritud.
Él no tiene espejo. Eso fue lo primero que ella notó. Su cama era tamaño King size, pero parecía que nadie había dormido sobre ella en días. Había papeles esparcidos por toda la habitación. Ella miró hacia ellos, intentando hacerse de una opinión sobre la habitación.
Las paredes habían sido pintadas de negro, y había fotografías de Batman colgando en ellas, en todos aquellos retratos había enormes equis rojas cruzando por el rostro del superhéroe. Él realmente debía odiarlo.
Se sentó en la orilla de la cama, sus párpados cayeron un poco ante la absoluta comodidad de aquel mueble. Se sentía como si tuviera alguna fibra de memoria. Inmediatamente se dejó caer sobre su espalda, repentinamente cansada.
Recordó que no había tenido una noche entera de sueño en dos días. Se deshizo de los zapatos y de recostó en medio de la cama, enrollándose un poco entre el cobertor morado.
Sus ojos se cerraron inmediatamente, y ella dejó salir una pesada exhalación.
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Una cosa acerca de los hombres de Joker, es que eran rápidos.
Mientras Bella dormía, Joker había dado instrucciones precisas acerca de qué y cómo colocar las cosas dentro de la habitación de Bella.
Seis hombres salieron a conseguir lo que ella quería. Tres de ellos habían ido a buscar muebles, mientras los otros tres se apresuraron a la librería más cercana para comprar cada ejemplar existente de la sección de clásicos.
Dos horas más tarde, su recámara estaba lista con las cosas necesarias para ella.
Tenía una cama King size, pero con cortinas colgando a su alrededor desde el techo. Estaba decorada con una montaña de almohadas.
El sofá había sido reemplazado por un pequeño banquillo.
Al lado de su cama estaba - literalmente - toda la estantería de clásicos de la librería de Gótica.
Joker había llamado para asegurarse que todo estuviera bien y, cuando se le informó que ella estaba durmiendo, ordenó que nadie debía molestarla.
También habló con Santiago, ordenó que cuando su habitación estuviera lista, llevara a Bella a su propia cama. Sin embargo, finalizó la llamada con una amenaza, despotricando que, si se atrevía a tocarla por más de diez segundos, le cortaría las manos.
Santiago había estado con Joker durante mucho tiempo y, sabía que cuando prometía algo, lo decía en serio. También sabía que Joker nunca traía mujeres tan cerca de su centro de operación, y si lo había hecho esta vez, debía significar algo.
Ella era, básicamente, el Joker. Debía ser tratada de la misma manera que lo trataban a él. Ella era la Reina de la fortaleza y Joker... bueno, él no se llamaría a sí mismo 'Rey', pero Santiago opinaba diferente. Él parecía muy serio con esta chica.
Si la había hecho una regla, más te valía no desobedecer. Joker aún tenía algunos novatos en el negocio, quienes necesitaban entender que él nunca decía palabras vacías, y lo que era de él, era suyo y de nadie más. Nadie debía meterse con eso.
Santiago se aseguró de echarle un ojo a uno de los novatos, Ryan. Él estaba en tus veintes bajos, y era engreído como la mierda.
La única razón por la que Joker no lo mataba aún, era que Ryan había demostrado ser de utilidad para las armas y encontrar lagunas legales cuando era necesario en alguna operación.
Ryan también era conocido por tener múltiples denuncias por abuso sexual en Ciudad Gótica y sus alrededores, si reputación era extremadamente mala en lo que a mujeres se refiere.
Santiago permaneció en la recámara de Bella hasta que Joker regresó.
Joker no se encontraba muy preocupado por ella, ya que sabía que probablemente estaría exhausta. Luego de asomar la cabeza, estuvo satisfecho de verla durmiendo cómodamente.
— Tu y yo iremos a un pequeño viaje. Quiero conseguir algo lindo para Cenicienta.
Santiago siguió a Joker, dándole una afilada mirada a Ryan antes de desaparecer por el corredor.
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Bella se movió sobre la cama, sintiéndose como en una nube. Abrió los ojos viendo nada más que oscuridad, pero sabía que estaba en cama.
Comenzó a impulsarse hacia arriba para sentarse, notando de inmediato un brazo muy pesado la mantenía contra la cama. Recorrió el brazo con una mano, y supo que no se trataba de Joker, pues él siempre usaba guantes.
— ¿Santiago? — susurró ella.
— Lo siento, bebé. — murmuró una grave voz, y Bella no pudo ver nada mientras ciegamente intentaba alcanzar aquel cuerpo.
Una presión excesiva comenzó a bajar por su cuerpo, haciendo que se quedara sin aliento ante el peso. Una enorme y tibia mano le recorrió la mejilla y, ella tragó aire, preparándose para gritar, pero la mano cubrió su boca.
— Shhh... ¿Para qué harías eso? Solo vas a apresurar todo.
Bella tembló cuando una mano se paseó por su pierna, moviéndola duramente para que, quien fuera que estuviera allí, pudiera acostarse entre sus piernas.
Ella intentó pararle, pero su agarre se apretó más alrededor de su pierna y ella soltó un lloriqueo ahogado.
— Haz lo que digo, y haré que duela menos. Es bastante simple. — susurró él contra su oído. Arrastro su mano hacia arriba, hacia su muslo y sobre su short, palpándola. Ella se retorció debajo de él, y este soltó una risilla. — Eso no te ayudará. Dios, cuando entraste aquí, yo supe... — entonces recorrió su estómago con sus dedos.
Cuando él movió su blusa hacia arriba, Bella comenzó a llorar, pequeños jadeos sacudían su cuerpo. Los dedos de él limpiaron sus lágrimas, y le murmuró suavemente:
— No llores. Lo primero, me encargaré de cuidar de ti. — las palabras solo la pusieron más histérica, y sacudió la cabeza frenéticamente cuando él le subió el sostén. — Demonios, ¿qué eres? ¿copa C?
Ella cerró los ojos, temblando cuando él apretó fuertemente uno de sus senos. Ella intentó alejarse de su toque cuando sintió que la presión de su cuerpo se liberaba, pero su mano no se movió. Él la inmovilizó con sus piernas, la presión de sus rodillas sobre sus caderas la hicieron sollozar.
Ella pudo respirar de nuevo, pero antes de que lograra gritar, cinta adhesiva fue pegada sobre sus labios.
— Eso está mejor. Me gusta que mis mujeres sean silenciosas. — él tomó sus manos y las movió hacia sus costados, de tal forma que sus muñecas también estuvieran aprisionadas debajo de sus rodillas.
Él movió la mano debajo de su blusa de nuevo, y ella sintió náuseas cuando la lengua le recorrió el cuello. Ella pudo oler el whisky y los cigarrillos en su aliento.
Él comenzó un camino de besos hasta sus pechos, y Bella solo apretó más fuertemente los ojos.
Él se retiró de su cuerpo de forma abrupta. Ella intentó levantarse de la cama con un gruñido, y él la dominó, manteniendo sus manos contra la espalda, con el pecho de ella contra la cama.
Él dejó de moverse y Bella pudo sentir la ligera vibración de su teléfono celular.
— Demonios, debo irme. Joker está en camino. — el sollozo de Bella fue notorio a través de la cinta, y él le acarició el rostro. — Aww, bebé. Regresaré. — él alcanzó un punto debajo de su rostro y jaló la cinta adhesiva. Ella pudo sentir el frío y afilado metal de la navaja que él había sacado, contra su cuello. — No le dirás ni una palabra al Joker sobre esto, ¿verdad? — ella sacudió la cabeza inmediatamente. — Buena chica. — empujó el rostro de Bella fuertemente, para que quedara contra la cama.
Él estuvo lejos de su cuerpo y habitación antes de que ella pudiera pensar en algo coherente.
Ella se enrolló en sí misma.
Sabía que, tan pronto llegara Joker, iría a ver cómo estaba. Salió de la cama, buscando ciegamente el apagador para encender las luces. Se limpió el rostro y fue hacia el baño.
Sorbió por la nariz cuando se miró al espejo y notó los moretones de la cadera y las piernas. Le dio la espalda al espejo y se deshizo de la ropa de forma furiosa, encendió el agua caliente.
Incluso encontró que el baño estaba equipado con su jabón favorito. Saltó dentro, siseando ante la temperatura, y se frotó el cuerpo con enfado, un gemido lastimero escapó de sus labios.
Su mente aún intentaba procesar lo que había pasado, y lo que pudo haber sido de no ser por el mensaje de texto.
En algún lugar al fondo de su mente, quizo a ese hombre muerto. Era sólo un cobarde, se había aprovechado de su ventaja cuando ella estaba indefensa y dormida. Totalmente vulnerable.
Ella sabía que, en el momento en que Joker regresará, sabría que algo estaba mal. Y, aunque el hombre no había dicho su nombre, ni ella había podido verle el rostro, escuchó su voz. Todo lo que tenía que hacer era prestar atención.
Sabía que desear la muerte del hombre estaba mal, pero se trataba de su seguridad y dignidad. Joker dijo que, si había algo mal, él lo arreglaría. Ella le creía. Confiaba en él.
Ella se había puesto a sí misma en aquel mundo, y con lo que pasaba en él, ella ya se había mostrado de acuerdo, pero no estaba dispuesta a soportar algo como aquello.
Estaba tallando su piel casi en carne viva, cuando escuchó la puerta de la habitación abrirse.
Ella se congeló, rezó para que no fuera aquel hombre. Pudo escuchar ciertas murmuraciones sobre el sonido del agua, y no pudo salir lo suficientemente rápido.
Ni siquiera cerró el agua antes de salir, tomando la toalla, salió medio tropezándose hacia la puerta del baño. Empujo la puerta, nunca había sido tan feliz de ver al Señor del Crimen.
Bella corrió la corta distancia hasta él, tomando a Joker de la chaqueta verde. Él estaba confuso ante su reacción, encontrándola casi histérica.
Él observó su rostro, apreciando el enrojecimiento de su piel por el baño. Ella estaba temblando, balbuceando históricamente.
¿Por qué actúa así?
Algo no está bien.
Joker la sentó en la cama, y caminó al baño. Él apagó la regadera y regresó para encontrarla llorando, con el rostro entre sus manos. Se paró frente a ella, tomando su barbilla. Hizo que le mirara y sus ojos recorrieron su pequeño cuerpo, cubierto precariamente por la toalla.
Él tomó la mano que sostenía la toalla. La mirada en sus ojos era locura pura.
Alguien tocó a nuestra chica. ¿Qué es lo que harás, Jack?
Matarlo.
No. Hazlo sangrar. Hazlo desear jamás haberte conocido. Enséñales a esos imbéciles una lección. Una que nunca olvidarán. Nadie toca a nuestra chica.
Bella podía ver que algo cambiaba en sus ojos, él se agachó frente a ella.
— ¿Quién? — demandó. Los labios de ella se tropezaron con las palabras, e inhala profundo cuando escuchó su nombre. — Isabella... ¿Quién?
Ella sacudió la cabeza, encontrando su mirada.
— No lo sé. Solo pude escuchar su voz. Él iba a... — su voz se quebró e intentó pasar saliva. — Recibió un mensaje que decía que estabas de regreso, y se fue. Yo estaba durmiendo... no vi su rostro, estaba oscuro. Olía a Whiskey y cigarrillos.
Él tomó una bolsa del suelo y la colocó sobre su regazo.
— Escoge lo que más te guste. Tengo un pequeño regalo para ti. Vístete. Jugaremos un juego esta noche. Cuando escuches su voz, quiero que me lo digas.
Ella se aventuró a ver dentro de la bolsa, estaba llena de vestidos, pantalones, blusas y unas sandalias con el Joker en ellas.
Bella pensó que era extrañamente tierno.
Saco una blusa manga larga y unos pantalones negros con corazones. Él también había incluido bragas y sostenes.
— ¿Cómo supiste mi talla? — preguntó ella.
— Pedí que Santiago revisara tu apartamento. ¿Te gustan? — preguntó él de regreso.
Bella asintió, mirándolo cuando se puso en pie.
— No te vayas. — se tensó. Joker se detuvo, volviéndose para mirarla. — Solo... sé que sonaré como una loca, pero me siento a salvo contigo.
Quédatela, Jack. Me gusta. Solo, no dejes que te ablande.
Bella fue hacia el baño, cerrando la puerta.
La talla era perfecta, todas las prendas se le ajustaron como un guante. Se acomodó el cabello detrás de las orejas, mirándose a sí misma.
Este era el momento en el que ella podía decir a la mierda e irse.
Se mordió el labio, mirando hacia bajo, hacia su cuerpo. Ella nunca se había sentido tan... diferente antes. Comenzaba a pensar que, le gustaba.
Esto no está bien. Pensó, pero después de mirar su reflejo de nuevo, se dio cuenta que, nunca se había sentido tan importante.
Joker elevó una ceja cuando ella salió del baño.
— Muy bonita. — ella se sonrojó bajo su mirada.
Ella es más inocente de lo que pensamos. Sé delicado, Jack.
— ¿Estás bien? — cuestionó ella, dándose cuenta del cambio en su mirada.
— Nunca mejor, cariño. Daddy te trajo otra cosita, y luego del.… fiasco de esta noche, quiero que tengas esto. — Él tenía dos cajas en la mano. Una era liviana, y la otra más pesada.
Ella tomó la más liviana y la abrió. Sus ojos se abrieron ante el collar obviamente robado. Y eso en el collar era un diamante.
— ¿Cuánto... cuesta esto? — susurró ella.
Él le pasó la otra caja, tomando el collar.
— Como cinco millones. — él replicó sin mucha reacción.
— ¿CINCO MILLONES? ¿Y lo quieres en MI cuello? — susurró impactada.
La joyería se sentía fría contra su piel y Joker movió su cabello fuera del camino.
— Por supuesto.
Ella pudo sentir sus labios contra la base de su nuca, y se quedó quieta ante el toque.
¡DELICADO!
Ella abrió la otra caja, y jadeó al ver dentro.
— Mantén esto debajo de tu almohada durante la noche. En cualquier lugar donde puedas tomarla. Siempre llévala contigo.
Ella le dio una mirada ante la caja de balas, volteando el rostro hacia él. Él sacó la pistola plateada de la caja, le dio la vuelta para que ella pudiera ver la inscripción del otro lado.
Cenicienta
XOXO
Él aventó las balas a la cama, y jalo la cinturilla de sus pantalones, metiendo el arma dentro. Ella se encorvó ligeramente ante el frío metal y asintió.
— No estoy aquí todo el tiempo, y debes estar preparada para todo. Esta es tu oportunidad para irte...
Sabes que no la dejarías. Ella es del Joker ahora.
— ¿Me dejarías? — preguntó ella, su respiración se atoró cuando él se acercó más.
Él le ofreció su brazo, y Bella lo tomó, su silencio era claro.
Ellos salieron de la habitación, y doblaron en la esquina. Los hombres trabajaban a toda prisa. Algunos estaban a un lado, contando dinero. Empacando cajas y sellandolas.
— ¿Qué están haciendo? — preguntó ella.
— Envíos. — respondió él, sabiendo perfectamente que era mentira.
Ella escuchó atentamente las voces a su alrededor, mirándolo todo.
— ¿Señor Joker? Faltan diez mil.
Los dedos de Bella se apretaron alrededor del brazo. Joker volteó la cabeza en dirección a Matt.
Su nombre era Matt Stanley. Él y Ryan solían compartir celda hace algún tiempo.
— Cuenta de nuevo. Santiago, llévala donde sea que quiera comer, y quiero decir, donde sea. — ella le frunció el ceño. — Ve. — dijo él, haciendo una seña hacia Santiago.
Ella siguió a Santiago, regresando su mirada una vez más hacia Joker.
Joker contó hasta cincuenta antes de sacar su arma.
— ¡Adivinanza, chicos! ¿Cuál es mi regla número uno?
Matt miró hacia el Joker desde la esquina de su ojo, maldiciendo mentalmente.
Joker disparó hacia el suelo, lamiendo se los labios.
Todos sabían que, cuando Joker lamia sus cicatrices (lo que llevaban más tiempo en el negocio, al menos), Matt estaba lívido.
Quiero sangre, Jack.
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¡Joker quiere sangre! ¿Qué les está pareciendo la historia hasta ahora? Ya va, poco a poco empezando el drama, saben que esta pareja me encanta jajaja
No se les olviden dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon'.
¡Nos leemos pronto!
