No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a asombrosa SM y a la saga The Dark Knight. La historia es de la fabulosa Half Of My Soul. Yo solo me dedico a traducirla y divertirme.

I do not own the copyright. The characters belong to the amazing SM and the The Dark Knight Saga. The story is from the fabulous Half Of My Soul. I just translate and have fun.

Agradecimiento especial a mi hermosa y nueva Beta (: Todas mándenle un enorme beso a Nadeshiko Himuro! ¡Gracias por darle el visto bueno a mis locuras! (:

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El viaje a algún lugar estaba tomando una eternidad. En realidad, era Bella la que estaba tardando siglos.

— Mira, ¡lo siento! ¡No soy el tipo de persona a quien le gustan las cosas extravagantes! Solo quiero ir a McDolands o algo así. — ella respiró pesadamente, apoyando su espalda contra el respaldo del asiento.

Santiago solo alzó una ceja y dio un par de golpecitos contra la ventana de vidrio que les separaba del chófer. La ventana bajó, y él inclinó la cabeza, sin despegar los ojos de ella.

— La dama quiere ir a McDonald's. — el vidrio de cerró, y Santiago miró por la ventana.

— Me dijiste que Joker no era de los que se preocupaban. — dijo ella, cambiando de posición cuando él puso sus ojos en ella. — Quiero decir, no lo es, pero él... — ella respiró, parpadeando rápidamente. — Alguien entró a mi habitación. Creí que era Joker, pero no tenía guantes puestos. Él intentó... iba a violarme, de no haber sido por un mensaje de texto avisando que Joker estaba de regreso. Joker, como tu dijiste, no de los que le importa, y cuando pienso en eso, tienes razón, pero no entiendo su reacción. En el helicóptero, antes de llegar allí, él dejó claro que yo era su chica, pero no lo dijo en ese sentido. Él parecía genuinamente... enfadado.

Santiago entorno los ojos, y sacó su celular.

— Joker es territorial. Lo que tiene: drogas, dinero, mujeres, son de su propiedad, y si te metes con eso, de cualquier forma, él estará muy disgustado. Él te hizo su primera regla, lo que significa que nadie, y me refiero a absolutamente nadie, debe romper esa regla. Él está más enfadado de que alguien rompió las reglas. Por supuesto que, yo podría estar equivocado. Muchas mujeres no duran una noche con él. Ellas normalmente huyen, él las echa, o duermen con alguien más luego de acostarse con él. Yo diría que eres diferente. Haz estado a su lado desde que llegaste, y aunque él no se dé cuenta, o no lo deje ver, una parte de él aprecia eso.

Ella inclinó la cabeza ante esto. Él alzó un par de dedos cuando Bella tuvo intención de preguntarle algo más. Santiago se llevó el celular al oído. Tocó un par de veces el vidrio, y ladró un "estaciónate".

Él auto aminoró la marcha y se detuvo a unos cuantos metros. Santiago saltó fuera, cerrando la puerta detrás de él.

Más vale que sea importante.

— Ella me contó lo que pasó, y sé quién lo hizo.

Continúa.

— Ryan. Le dejé un mensaje de texto antes de regresar. Preguntó por unos explosivos, así que le dije que íbamos en camino, y podría preguntarte en persona.

Te acabas de ganar unas vacaciones. ¿Cómo está mi chica?

Santiago frunció el ceño, pero respondió honestamente.

— Nerviosa, bastante alerta. Ella quería McDonald's, así que en poco tiempo estaremos de regreso. Preguntó por usted.

¿Ah, ¿sí?

— Si. Tenía curiosidad de por qué usted estaba enfadado por el incidente.

Cierto. ¿Por qué no lo estaría? Cuando vengan de regreso, detente en la florería, habrá una orden esperando. Son para ella...

— Sí, señor.

¿McDonald's dijiste?

— Mmmm. De todos los lugares que podría escoger.

Clic.

Bella estaba jugando con sus manos cuando Santiago regresó al auto. Este comenzó a ronronear al encenderse.

— ¿Qué ibas a preguntar? — cuestionó él. Ella se sentó derecha.

— ¿Qué les pasó a las mujeres que tuvieron sexo con alguien más después de Joker? ¿Él las... dejó ir?

Santiago sacudió la cabeza.

— Creo que sabes lo que les pasó. Luego de conseguir tu comida, haremos una parada. ¿De acuerdo? — ella asintió, tomándose el tiempo para ver a través de la ventana. — ¿Por qué decidiste ir con él? — preguntó, intentando entenderle.

Bella encogió uno de sus hombros, y se mordió la parte interna de la mejilla nerviosamente.

— Sigo preguntándome eso. No lo sé.

Santiago hizo un pequeño ruido de entendimiento y Bella se reclinó en el asiento.

El viaje a McDonald's se convirtió en un paseo de una hora y, luego de ordenar lo que Bella quería, estuvieron de camino a la florería.

Bella comió en silencio, optando por enfocarse en sus propios pensamientos. Santiago no le prestó mayor atención luego de su intercambio, pero no podía sacudirse la sensación de que ella le recordaba a alguien.

Él era la mano derecha de Joker, lo que, en teoría, lo hacía de ella también. Tendría que acostumbrarse a aquello. Joker, sin importar cuánto tiempo una mujer pasara a su lado, nunca le compraba cosas ni la consentía. Sobre todo, porque ellas duraban 24 horas, un día, tal vez dos, pero siempre era solo sexo.

Sin embargo, aquí estaban, recogiendo un arreglo de flores para ella. Era interesante.

El auto se detuvo y Santiago salió.

En este punto, Bella ya estaba medio dormida, pero se las arregló para mantener los ojos medio abiertos. Cuando Santiago volvió a aparecer con el arreglo, Bella frunció el ceño.

Eran rosas azules, cada una de ellas.

Santiago se las entregó, y Bella acercó el arreglo para poder olerlo. Eran flores reales y frescas. Alzó una ceja, bajando los ojos hasta la pequeña tarjeta. Alzándola entre sus dedos, soltó una risilla.

— Puede que él tenga un... lado suave. — murmuró ella.

Él lo tenía. ¿Los villanos merecían la felicidad? Por supuesto que, Joker nunca sería realmente feliz, ¿alegre, podría ser? Pero, no feliz. Estaba segura de que él solo podía contener una sola cosa... posiblemente.

— Llévanos a casa, Sal. — ordenó Santiago dando golpecitos al vidrio.

Bella bajó la ventana para poder sentir en aire en su rostro. Cerró los ojos, respirando pesadamente.

Me gustan mis mujeres silenciosas.

Regresaré.

Santiago miró cómo Bella se sobresaltó, cambiando totalmente su postura. La dejó recomponerse, sentado a su lado en silencio.

El auto se detuvo unos quince minutos después, y Santiago apretó los labios.

— Hey... — habló él, moviendo la pierna de Bella con un empujón de su pie. Ella se removió despertando, sus ojos se abrieron.

— ¿Hmm? — murmuró ella.

Santiago le dio una suave sonrisa cuando ella se limpió un vergonzoso hilillo de baba de su barbilla. Ella rodó los hombros, intentando relajarnos por la incómoda posición, le dio a Santiago un asentimiento cansado.

— Estamos en casa. — Bella se estiró y se volvió a estirar.

Era bien entrada la tarde, y su breve siesta no logró hacerle ningún favor.

Santiago salió, tomando rápidamente su arma, miró alrededor. Asintió hacia Bella y ella le siguió, cerrando la puerta detrás de ella.

Ella olió las rosas una vez más antes de caminar decididamente hacia el edificio. Hasta ese punto se dio cuenta de que Joker vivía en un hospital antiguo, pareciera haber sido clausurado hace muchos años. Eso explicaba lo espaciosas de las habitaciones.

Santiago la guio dentro, y Bella hizo su mejor esfuerzo por ignorar a las ratas.

Doblaron a la esquina, y Bella detuvo sus pasos, cubriéndose los labios.

— Bienvenida de regreso, dulzura. Daddy hizo un poco de desorden.

Ella vio a uno de los matones en el suelo, su cuerpo estaba lleno de agujeros de balas.

Joker se paró sobre el cuerpo, mirándola con una sonrisa maliciosa. Estaba cubierto de sangre de pies a cabeza, como si no tuviera ninguna importancia.

— Te irás acostumbrando. — ronroneo en su oreja, inhalando el olor a canela que parecía exudar por cada poro.

— Claro, ¿qué ocurrió? — cuestionó ella, dejando que Joker rodeará su cintura con un brazo y la atrajera hacia su cuerpo.

Miró al hombre muerto, retirando la vista, queriendo borrar la imagen de su mente.

— ¡Limpien todo! — ordenó Joker a sus demás hombres. Dos o tres de ellos casi se tropezaron entre sí para hacer lo que se les había ordenado. A Bella se le escapó una risa más bien nasal al ver a esos hombres adultos tan nerviosos, sus ojos se agrandaron ante su propia respuesta.

Joker la miró con curiosidad, sus dedos se apretaron en su cintura. Él la guio hasta una habitación más amplia y en el centro estaba el hombre que, ahora sabía, había subido a su cama junto a ella.

Definitivamente no se le ocurriría besarlo, aunque su vida dependiera de ello. Joker era muchísimo más atractivo, ¡y era un payaso!

Él estaba atado a una silla, y Bella podía ver que sus muñecas comenzaban a pintarse de purpura por la falta de circulación. Estaba amordazado, y un hilillo de sangre caía por un lado de su cabeza.

— ¿Qué le hiciste? — preguntó Bella mirando a la mesa frente a ellos, había tres cajas envueltas en papel de regalo y cada una con un moño enorme decorándolas.

— Solo golpee un poco su cabeza… tal vez se le cayeron un par de dedos. — los ojos de Bella se apresuraron a mirar las manos del hombre, no estaba bromeando.

— Joker… no tiene dedos. — susurró mortificada. Joker se rio ante su tono.

— Puede que… se me haya ido la mano. — rio abiertamente. Caminó felizmente hasta Bella, pasando sus manos enguantadas por su cuello. Bella tembló. — Escoge una caja, cualquier caja, querida. — susurró en su oído, rozando su sien con los labios.

Bella miró a su alrededor, notando a los demás hombres que no la perdían de vista, algunos tenían expresiones en blanco, otros mostraban miedo. Miró a Joker para asegurarse de que le hablaba en serio.

— Adelante. — presionó él, dejando caer la cabeza sobre el delicado hombro de ella. — Sabes que quieres. Puedo verlo en tus ojos. Necesitas esto. — susurró él, acorralándola.

Bella se mordió el labio, y Joker siguió la acción con la mirada, un pequeño 'humm' dejó sus labios.

— La que está a la izquierda. — exclamó ella señalando. Todas las cajas eran rojas, con moños negros.

El hombre atado comenzó a temblar y sacudir la cabeza violentamente, su grito era amortiguado por el pedazo de tela que habían metido dentro de su boca. Bella supuso que el estado del hombre era un reflejo de lo que su propio inconsciente estaba sintiendo ante la situación.

— Oh, dulzura. — ronroneó Joker. — Una elección maravillosa. — tomó la caja que había señalado y se la acercó. — Ábrelo.

Bella tuvo que pasarle las rosas a Santiago para poder abrir la caja, sus cejas se alzaron en confusión.

— ¿Un control remoto? — preguntó mirándolo.

— ¡Oprime el botón! — rio Joker con emoción, y Bella miró al hombre que comenzó a sacudirse más violentamente en su asiento.

— Espera, ¿tienes cinta? ¿Cinta adhesiva? — preguntó ella.

Joker alzó las cejas. Él tenía razón, entonces. Esto SI la emocionaba. Hmmm…

— Estoy seguro de que tenemos… oh, mira… — uno de los hombres revisó los bolsillos de Matt, sacando un rollo de cinta. Bella dejó el control remoto y se adelantó para cortar un gran trozo de cinta.

Le dio la vuelta a la mesa, sacando la tela de la boca del hombre que seguía removiéndose.

— ¡Por favor! — rogó él, y Bella presionó la cinta sobre su boca de forma agresiva, apenas dejando libres sus fosas nasales para permitirle respirar.

— Me gustan mis hombres silenciosos. — susurró ella en su oído, pasando la mano por su hombro.

Joker dejó pasar eso con algo de desagrado, pero hubo una parte en su cerebro a la que no le gustó aquel gesto. Lo dejó ir por el momento, prefiriendo ver el show. Ella regresó a su lado, tomando el control remoto.

Ella presionó, esta vez, el botón que era de color azul y saltó cuando un disparo resonó desde debajo de la mesa. Matt se congeló de repente, y Bella estuvo confundida en un principio hasta que pudo ver la sangre por el suelo. Se dobló para poder ver mejor el arma que estaba bajo la mesa, apuntando hacia arriba. Regresó su vista hasta a Matt y se encontró con que su polla había explotado a causa del disparo.

Bella no sabía si prefería vomitar o exaltarse primero.

— ¿Ha lastimado a otras mujeres? — preguntó, mirando con fascinación cómo Matt no parecía lograr moverse, solo la miraba con ojos desorbitados. Joker se encogió de hombros, su atención estaba totalmente puesta en la mujer junto a él.

— Probablemente. — replicó.

— Entonces, está bien. — susurró Bella. Joker la observó erguirse, tomó uno de sus rizos caoba entre sus dedos enguantados.

— Es como si hubieras nacido para esto. — comentó él.

Bella frunció el ceño, pensando en algo detenidamente. Él miró a dos de sus hombres, haciéndoles una señal con la mano.

— Llévenselo a otro lado y dispárenle. — uno de los hombres lo miró confundido, y levantó una mano como si estuvieran en la escuela secundaria. — ¿Qué? — tronó Joker.

— ¿Dónde deberíamos llevarlo para dispararle? — preguntó el hombre, Joker rodó los ojos.

— ¡A cualquier lugar, menos aquí, idiota!

Bella pudo ver, por fin, a lo que se había referido Batman. Este lado del Joker. Bella se encontró extrañada de que le gustara.

Joker la miró de nuevo, tomando las rosas de entre las manos de Santiago.

— ¿Cómo estuvo tu viaje a McDonald's? — preguntó él, Bella le dio una mirada confundida.

— Estuvo bien… — respondió ella, siguiéndolo hasta que alcanzaron sus recámaras. Joker no dijo nada en un primer momento, pero entonces giró completamente sus pasos, deteniéndola para que le mirara.

— Dije que podías tener cualquier cosa que quisieras. ¿Por qué irías allí? — preguntó él con curiosidad, ahora empezaba a dar vueltas a su alrededor, como si la asechara.

Bella se encogió de hombros.

— Fue todo en lo que pude pensar. — respondió, encontrándose con la mirada del payaso.

— Eres bastante… peculiar. — declaró Joker, dándole unos golpecitos en la nariz. Ella la arrugó ante la textura del guante.

— Puedo decir lo mismo sobre ti. — devolvió Bella.

— Si no supiera mejor, Cenicienta, diría que estás coqueteando conmigo. — Bella jadeó cuando Joker se alejó de su lado, no sin antes dejar una posesiva caricia por encima de su trasero.

— Dijiste… — comenzó a decir ella, se detuvo cuando Joker la tomó del cuello, silenciándola.

— Sé exactamente lo que dije, y lo decía en serio… por ahora. — murmuró en su oído. El olor de su perfume pareció asaltar su nariz, casi tranquilizándola en algún sentido, ella solo pudo atinar a parpadear lentamente, respirando su presencia.

Joker rio de nuevo, plantándole un sonoro beso en la mejilla antes de retirarse, dejándola sola.

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La mañana llegó rápidamente para Bella, y se encontró con que Joker le había dejado una pequeña sorpresa.

Pétalos de rosa cubrían la cama y el suelo.

Ella miró alrededor de la habitación, y sintió que algo faltaba.

Sus fotografías con Charlie.

Se arregló para su día luego de una ducha, colocándose uno de los conjuntos de Joker. Era bastante simple, jeans, una blusa sencilla, tacones negros.

Ella notó que, todos los zapatos que le habían conseguido tenían tacón de alguna medida. Miró a su alrededor, sintiéndose mejor cuando localizó las sandalias. Solo si eran necesarias.

Una vez que estuvo vestida y lista, se arregló el cabello en un moño desordenado, con algunos mechones colgando donde fuera.

Practicó su equilibrio en los tacones por unos minutos, dándose cuenta de que no era un completo desastre después de todo.

Salió de la recámara, sus ojos vagaron hasta el cuarto de Joker, encontrándolo vacío. Bella pudo escuchar su voz llegar del salón del trono, pero él tampoco estaba allí.

Entonces, notó la habitación que había más al fondo, sus tacones resonaron por todo el lugar cuando se encaminó decididamente hacia esa dirección, encontrándose con una cocina enorme y algo parecido a una mesa de comedor.

Joker estaba sentado en la mesa, leyendo el periódico cuando la escuchó llegar.

— Vaya, vaya, Cenicienta. ¿No te ves acaso encantadora? — habló él poniéndose en pie. Le tomó las manos, besándole el dorso, y Bella no pudo evitar el sonrojo. Él sacó una silla, dejando en claro que podía ser un caballero, y se dejó caer en su propio asiento. — ¿Qué te gustaría desayunar? — preguntó, centrando toda su atención en ella.

— Fruta, estaría bien, si es posible. — respondió ella, y Joker alzó una ceja cuando el estómago de Bella se mostró de acuerdo con la elección.

Sonó una campana de plata y, un hombre con pinta de cocinero salió disparado hacia el comedor. Esperó órdenes.

— Tráenos todo. — el hombre asintió dándose la vuelta.

— ¿Podría pasar por mi apartamento más tarde? Quisiera buscar algunas cosas importantes. — dijo Bella, mirando el rostro de Joker.

Él levantó una ceja hacia ella, bajando el periódico, se inclinó hasta sus narices estuvieron casi tocándose.

— No eres mi prisionera. Puedes hacer todo lo que tu pequeño corazón desee. Por favor, intenta recordar eso, detesto tener que repetir las cosas. — dijo, la amenaza estaba clara. Compartieron una mirada y Bella asintió.

Pronto, el desayuno fue servido, y Bella comió hasta que estuvo completamente saciada.

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Joker decidió llevarla hasta su viejo apartamento, y después de asegurarse que no hubiera sorpresas dentro, esperó en el auto por ella.

Bella caminó hacia el interior, y lo primero que notó fue una caja simple y marrón sobre su cama. La tomó, pensando que era un regalo que Joker podría haber dejado para ella, caminó por el resto del piso para guardar las fotografías que tenía de Charlie.

Tomó las fotografías de las paredes, álbumes, y retratos que poseía. Ella estaba sorprendida de que fuera capaz de encontrar todo tan fácilmente, pues su apartamento parecía estar de cabeza.

Cuando salió, hizo una nota mental de poner todo a la venta, se apresuró a llegar al auto.

Joker ordenó acelerar antes de que algún transeúnte notara su presencia en aquella calle, miró a los objetos que traía Bella consigo, pero no preguntó. Cuando él regresó al edificio, por fin miró la pequeña caja.

— ¿Qué es eso? — Preguntó él, frunciendo el ceño ante el jadeo de Bella.

— ¿No es tuyo? — cuestionó ella. Joker abrió el pequeño paquete, murmurando sorpresa.

— Vaya… Vaya… dulzura. ¿A quién hiciste enojar? — Bella miró por encima del hombro de Joker, sus ojos se agrandaron ante el paquete.

— Oh, Dios. — susurró ella.

Joker la miró con curiosidad mientras Bella daba una rápida señal al chofer para que se detuviera, se bajó del coche, tropezándose nerviosamente con sus propios pies. Ella parecía estar más pálida que un fantasma, vomitó en el suelo con una expresión en blanco.

Joker arrugó la nariz, y salió hasta ella, escuchando su llanto y sollozos al mismo tiempo. Frunció el ceño, pues odiaba el sonido del llanto, le desesperada. Se inclinó hacia Bella y, alzó su cabeza.

— Respira. — demandó, escuchando a la chica tragar bocanadas por aire. Él miró hacia abajo, observando con desagrado a la oreja que estaba cuidadosamente empacada dentro de la caja marrón. Tomó la nota.

Como no estabas disponible, tomamos el asunto en nuestras manos. Esto debería ser suficiente para que guardes silencio. Si debes saberlo, él no sufrió.

Aro Vulturi.

— Entonces, Cenicienta… parece que tienes un… pasado oscuro. ¿Alguien a quien conozcas? — cuestionó él alzando una ceja.

— Mi padre. — jadeó ella, mirando lejos de él. — Ellos… — vomitó de nuevo, encorvándose. — No me creerías si te lo dijera. — murmuró, poniéndose en pie, tomó la caja de las manos de Joker.

Ella entró al edificio sin una palabra más. Joker tomó todas las cosas que habían traído, observando las fotografías. La mayoría eran fotos de hace algunos años, ella se veía obviamente más joven, y en todas estaba con un hombre mayor.

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Joker murmuró para sí mismo entrando tranquilamente.

— ¡Dije que lo quería! — escuchó la réplica furiosa de Bella cuando resonó por el pasillo. Él se preguntó porque estaría enfadada.

Caminó hasta la "sala de trono" y, en cuanto entró, pudo ver a Bella intentando alcanzar su botella de Jack Daniels.

— ¿Qué estás haciendo? — demando saber, mirando al hombre que obviamente había puesto la botella en una repisa alta.

— Ella quería... — Joker le interrumpió en ese instante con un gesto de la mano.

— La palabra mágica, ¡quiere! ¡Si ella lo quiere, lo tiene! ¡La trataras de la misma forma en que me tratas a mí! — algunos de sus hombres detuvieron lo que estaban haciendo para mirar lo que hacía Joker.

El payaso se movió al frente con una mirada asesina bailándole por los ojos.

— ¡LO QUE ELLA QUIERE, LO TIENE! ¡TODOS USTEDES SON SUS PERRAS! ¡SI ELLA DICE: SALTEN, USTEDES PREGUNTAN: ¿QUÉ TAN ALTO?, ¡Y LO QUE ELLA DIGA SE HACE! ¡DALE EL PUTO JACK! — gritó él, y el hombre frente a él asintió temerosamente, tomando entre sus manos la botella.

Bella se la arrebató y regresó a su recámara, azotando la puerta al entrar.

Joker alejo de un manotazo las manos del hombre que estaba por acercarse a él.

— ¿Por qué hay sangre en mi piso? — cuestionó Joker, y el hombre le miró confundido. Joker largó un puñetazo a su asqueroso rostro, la sangre del hombre salpicó una parte del suelo debajo de ellos. — ¡Justo ahí! ¡JA! — saltó de arriba abajo como un niño, antes de cambiar a serio de nuevo, jaló al hombre por las solapas de su chaqueta. Lo tomó del cuello con tanta fuerza que su rostro comenzó a colorearse de un ligero púrpura. — Quítale algo de nuevo, y me encargaré personalmente de que te quedes sin nada. ¿Tu esposa aún trabaja en el supermercado? Eso creí. Eres reemplazable, y no me importa una mierda si estás o no a mi alrededor. — respiró pesadamente antes de empujar al hombre. — ¡Realmente odio repetir mis palabras, chicos! Así que, por favor escuchen, ¿para qué les estoy pagando? Oh, esperen. No les pago.

Joker volvió a respirar con fastidio y se encaminó hasta la recámara de Bella, entró sin ningún miramiento, buscándola por el lugar.

La encontró bebiendo hasta el olvido, recostada sobre su cama. Él murmuró para sí mismo, dejando las fotos a la orilla de la cama. Le arrebató la botella dando algunos tragos.

Bella intentó enfocarlo con la vista, estirando se para alcanzar de nuevo la botella.

— Ah, ah, ah... — Joker cantó una melodía desconocida, dejándose caer en la cama a un lado de Bella. Recorrió la parte expuesta de su cadera con la mano, encontrándose con su mirada chocolate.

— Puedo decir que amabas a tu padre. — dijo él, Bella asintió, su labio inferior salió y tembló un poco. — Debes estar muy molesta por su muerte. — Bella apretó los dientes, alejándose de él. — Hmmm... no te alejes, dulzura. — ronroneo él, tomó su barbilla para que Bella le mirara.

Ella escondía algo, y él deseaba saber qué era. Quería saberlo todo.

Tomó el brazo derecho de Bella, alzándolo.

— ¿Dónde te hiciste esta hermosura? Parecen dientes. — preguntó él con curiosidad.

Bella parpadeó, sacudiendo la cabeza.

— Pensarás que... estoy loca. — murmuró torpemente Bella, riéndose levemente.

Joker se inclinó hacia ella, paseando su nariz por la extensión de su delicado cuello. Respiró sobre su oreja, causándoles cosquillas, y la respiración de Bella se entrecortado.

— Definitivamente, estás loca por querer estar conmigo. Ponme a prueba. — Bella le miró, mordiéndose el labio. — Si sigues haciendo eso, Cenicienta, no me haré responsable por mis acciones. — advirtió él, repasando sus rellenos labios con los dedos.

Ella, claramente, no estaba en sus cinco sentidos, y Joker tuvo que sonreír ante este hecho. Él no tomaría ventaja de su estado, a menos que ella lo quisiera, pero sabía que haría falta muy poco para que Bella le contara cada pequeño y sucio secreto.

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— Un vampiro. — las cejas de Joker se alzaron, y no pudo evitar la sonora carcajada que creció dentro de su pecho, hacia arriba.

Bella le dio una mala mirada. Joker le creyó, por supuesto, ¿de qué otra manera podría ella haberse hecho una marca de mordida como aquella? ¿Y cómo podría haber durado todos estos años?

Claro, él estaba loco, pero había visto su propia racha de cosas extrañas.

— Continúa, querida. No volveré a reí, lo prometo. — puso su mano sobre su pecho, como si estuviera tocando su corazón. Le dirigió una sonrisita.

Ella comenzó a hablar, entonces, siendo cuidadosa de no dejar ningún detalle fuera.

El día en que se mudó a Forks, su relación con su padre, y todo el misterio alrededor de la famosa familia de vampiros.

Joker miró con interés cómo los ojos de Bella parecían desenfocar y alejarse de la realidad mientras hablaban de ellos, mientras explicaba a detalle cómo este... Edward actuaba, y lo mucho que le preocupaba tener intimidad con Bella.

A Joker le dio la impresión de que su pequeña Cenicienta podía llegar a ser toda una zorra.

Ella habló del juego de béisbol, y él no pudo evitar burlarse.

Bella continuó, hablando de cómo había sido cazada, y cómo se había sacrificado a sí misma por su madre, quien pensaba que estaba en gran peligro. De ahí fue como se originó la cicatriz. En lugar de transformarse, Edward había succionado el veneno, y ella permaneció humana. Ellos continuaron juntos por un año hasta su cumpleaños 18.

Su 'hermano' había tratado de comérsela, y todos se habían ido. Entonces, ella llegó a Gótica algunos años después.

Joker entorno los ojos, sintiendo que había algo más. Usó un dedo para levantar la barbilla de Bella, la miró fijamente.

— ¿Dónde encaja tu padre en todo esto? ¿Y esos... Vulturi? Hay algo que no me estás contando. — resongó él.

Ella, entonces, regresó un poco hasta el día de su cumpleaños. Edward le había contado acerca de los reyes vampiros, y que contarle el secreto a una humana sin asesinarla o convertirla, iba contra la ley.

— Entonces... ¿estos reyes se enteraron de tu existencia y mataron a tu padre? — adivinó él.

Ella asintió, tragando el sollozo de su garganta.

— Él no se merecía eso. ¡Él ni siquiera estaba en Forks! — sorbió ella. Bella se llevó la mano al pecho, frotando el área sobre su corazón. Se quedó tendida e inmóvil sobre la cama, mirando al techo. — ¿Cómo dejas de sentir? — preguntó ella.

Joker se acercó a ella, atrayendola a su abrazo, pegándola a su costado.

— Aprendes y deja de importarte. — rio él. Bella miró en su dirección, casi como si bebiera de su expresión ilógica. Sabía que él hablaba en serio.

Sintiéndose escudriñado, Joker bajó la vista hasta sus sonrojadas mejillas, su cabello se desparramaba sobre las almohadas. Sus delgados brazos estaban relajados y, sus piernas separadas.

Él se inclinó sobre ella, se sacó los guantes. Presiono un dedo contra su suave mejilla, sintiendo su piel de seda bajo su dedo.

— Cenicienta... Cenicienta... — canturreó él. — ¿Alguna vez besaste a un payaso? — preguntó, inclinando la cabeza. — Ya sabes, pasando de un monstruo a otro, no debe ser tan malo. — Joker realmente la estaba poniendo a prueba, intentando ver hasta dónde llegaban sus límites. Él podía ver el fuego en sus ojos, debajo de todo ese luto. — Vamos. No me dirás que todos esos años que él te rechazó no hicieron que tus entrañas ardieran, ¿o sí? ¡Querías follártelo! Admítelo. Él te metió en aquel mundo y te dejó sola, ¡y eso te tiene FURIOSA! Entonces, ellos se llevaron a tu querido papi... y eso te tiene jodidamente molesta. Puedo ver el interior, esta pequeña persona intentando liberarse, ¡déjala ir! Sé libre, Cenicienta, pero está vez mantén bien puesta tu zapatilla. Dentro de esa cabeza tuya, existe locura. — él bajó la cabeza, presionando sus labios contra los de ella, su lengua pidió su entrada de forma ruda y Bella estaba petrificada, pero pareció como si su cerebro hubiera salido volando por la ventana.

Ella envolvió su cuello con los brazos, atrayéndolo. Joker estaba sorprendido de que no lo hubiera empujado. Mordisqueó sus labios, sus dientes pellizcando su piel ligeramente, y el sabor de la sangre se combinó entre ellos. Él se separó para dejarla respirar, se lamió la sangre de sus propios labios.

— Nunca pensé que la sangre pudiera saber a miel.

El clic dentro del cerebro de Bella pareció sacudirse, pareció ser robado por el viento, como si algunas de las paredes que rodeaban su moral hubieran sido quemadas y se hubieran venido abajo.

Joker le dirigió una enorme y sádica sonrisa, pasando la mano por sus suaves piernas.

— Tu y yo, cariño, nos vamos a divertir mucho.

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¡Parece que Bella y Joker se llevan muy bien! ¿Qué opinan de esta nueva 'relación'? Yo estoy muy emocionada por cómo se va desarrollando todo.

Una disculpa por la tardanza con el capítulo, el trabajo del hospital se puso especialmente pesado esta semana jaja me cambiaron los horarios y a hacer cosas que nunca había hecho antes jajaja así que me estoy acostumbrando! Deséenme suerte!

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¡Nos leemos pronto!