No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a asombrosa SM y a la saga The Dark Knight. La historia es de la fabulosa Half Of My Soul. Yo solo me dedico a traducirla y divertirme.
I do not own the copyright. The characters belong to the amazing SM and the The Dark Knight Saga. The story is from the fabulous Half Of My Soul. I just translate and have fun.
Agradecimiento especial a mi hermosa y nueva Beta (: Todas mándenle un enorme beso a Nadeshiko Himuro! ¡Gracias por darle el visto bueno a mis locuras! (:
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Joker miró a Bella, una punzada de curiosidad le hizo preguntarse qué estaba leyendo.
Ella tenía la nariz metida en uno de los libros que sus hombres habían conseguido para ella, él no reconoció la portada. Bella se encontraba dentro de su pequeño mundo, comiendo distraídamente fresas cubiertas con chocolate, totalmente alejada de la realidad.
Estaba sentada en su regazo, completamente cómoda a pesar de lo extraño que parecían.
— Jefe, ¿dónde lo quiere?
Bella sintió curiosidad, así que bajó su libro y alzó la mirada. Jadeó con terror.
— Jesús. — ella gruñó, mirando a cualquier otro lugar que no fuera al cuerpo decapitado.
Joker alzó una ceja en dirección a su secuaz. Phil. Él era uno de los que más molestaba a Joker. Siempre hacía las cosas al revés.
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La semana pasada.
Joker estaba logrando reducir los límites de Bella con cada día que pasaba y, mientras su luto terminaba, parecía estar dándole paso a nada más que la ira. Incluso se ponía altanera con él, respondiendo de forma insolente, él terminaba por solo darle una mirada de advertencia. Ella se estaba volviendo adicta a él.
Después de que, en medio de su embriaguez, le besara esa noche, ella no se oponía a tenerle cerca, e incluso aunque no lo admitiera, el contacto físico era agradable.
Mientras ella no solía ser tan expresiva en público, definitivamente sabía cómo sacar partido de su trasero (por decirlo de alguna forma) cuando estaban solos.
El sexo no había sido puesto sobre la mesa de nuevo, y Bella nunca quiso ir más allá de las usuales sesiones de besos, se sorprendió al descubrir los encuentros excitantes.
Joker no era Edward, y tampoco era un hombre cualquiera. Era como una clase totalmente diferente de entidad, y no tenía ningún reparo en hacerle saber exactamente quiénera.
Le gustaba la brutalidad en él. Nunca intentaba esconder o mentir acerca de las cosas que le preocupaban a Bella. Decía que mentir le dejaba un mal sabor de boca. Era directo cuando decía las cosas que había hecho, excepto por aquella primera noche.
Él había necesitado asegurarse de que ella tuviera lo que hacía falta. Ella no se metía en "sus negocios" como ella le llamaba, no renegaba del daño a personas inocentes, al final Joker hacía lo que quisiese, sin importar lo que cualquier persona dijera o pensara.
Joker había salido de la ducha, solo para encontrar su cama vacía.
— Ella será mi muerte. — gruñó él.
Mientras se vestía para su día, pensó en algunos planes para la cena. Por más que Bella intentara ocultarlo, definitivamente se estaba ahogando por la pérdida de Charlie.
Joker había comenzado a notar cómo Bella miraba puntos al vacío en algunas ocasiones. Por supuesto que, él siempre lograba atraer su atención de forma rápida, pero necesitaba hacer algo lindo por su Cenicienta.
No le estaba gustando para nada, la mirada muerta en sus ojos, y últimamente era extraño que la encontrara comiendo, pero estaba seguro de que ella se bebería hasta su sangre si la dejaba. Eso lo volvía loco.
Algunas veces debía forzarla a que abriera la boca y comiera algo, y en otras, Joker la dejaba beber hasta quedarse dormida.
Joker había terminado de poner una flor en el bolsillo de su chaqueta, cuando escuchó su chillido.
— ¡Atrápalo!
Bufó cuando escuchó cómo algunas cosas se rompían.
— Cenicientaaaa — gruñó él, haciendo su camino hasta la cocina.
Lo única cosa que odiaba de Bella, era su torpeza. Al menos, cuando no le beneficiaba en lo más mínimo. La mayoría de las veces, le daba una excusa para sostenerla cerca, y otras veces... bueno, ella definitivamente estaba acumulando una factura inmensa.
— ¿Qué demonios estás...? — él se dio la vuelta para entrar a la cocina, y la encontró encima de la mesa. Miró cómo su secuaz, Phil, corría por todo el comedor intentando atrapar al ratón. Joker gruñó para sí mismo, sacó su arma, y le disparó al horrible animal. — Limpia eso. — ordenó él, y se dirigió a la mesa, mirándola.
— Era una rata. — se defendió ella.
Joker puso sus manos en la delgada cintura de Bella, la alzó ligeramente, ayudándola a bajar hasta el suelo.
— No te entiendo a veces. Has venido al área de trabajo casi cada día, pero una rata te asusta. — él verdaderamente estaba intrigado por eso.
— Es que... él entró acá con todas esas ratas muertas. — la cara de Bella se arrugó con gran disgusto. — Pero, una estaba aparentemente VIVA. — ella se volteó para darle una mirada acusadora a Phil antes de regresar su atención al Joker. — Y se escapó.
Eso no era el único error que había cometido Phil.
Una vez había llegado con una comida totalmente diferente a la que Bella había ordenado, y Joker juraba que había llegado a ver una pequeña sonrisa en su lindo rostro mientras le gritaba incansablemente al pobre hombre, algo acerca de que no podía hacer nada bien.
Él sabía que, una parte de esa reacción era causada por su duelo a Charlie, y la otra parte era, seguramente, por influencia del Joker.
Como sea, ella se había disculpado y Joker solo la observó con fastidio.
Ella lo entendería pronto.
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Presente
— A cualquier lugar que no sea aquí. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? — Joker lo despachó con una mano, rodando los ojos.
— Estás menos gruñón que otros días. — notó Bella, mirándolo sobre su libro.
Joker entorno los ojos hacia ella.
— Bueno, estoy lo suficientemente contento. ¿Qué dices acerca de salir hoy en la noche?
Las cejas de Bella se alzaron.
— ¿Como una cita? — preguntó ella.
Joker murmuró su acuerdo, recorriendo su hombro expuesto con un dedo.
— Si así quieres llamarle. — él repasó las venas que se alcanzaban a ver por su traslúcida piel, inclinando su cabeza, siguiendo los perezosos patrones.
Ella no pudo evitar la pequeña risita que salió de sus labios cuando él llegó a un punto sensible en su clavícula. Joker la cambió de posición sobre su regazo, recorriendo ahora su piel con los labios, regalándole pequeños y traviesos mordiscos.
Bella se sonrojó, miró a su alrededor en busca de cualquiera de los hombres que trabajaban a su alrededor.
— Estamos solos. — murmuró él, repasando la longitud de su pierna con una mano. — Daddy se ha estado preguntando cuándo le dejarás dar un pequeño vistazo, y llevarte a la mayor aventura de tu vida. Mmmm... — comentó quédamente, sintiendo el delicado pulso de Bella acelerarse. — ¿Eso te pone nerviosa? — preguntó suavemente, mirando su rostro muy de cerca.
Ella era como un libro abierto, y él amaba leer cada página.
— No... exactamente. — susurró Bella, cerrando los ojos. Él esperó a que ella se explicara, moviendo su mano más arriba, hasta su muslo. — Tu serías el primero... y Santiago me dijo que tú ya has estado con mujeres antes.
Joker metió delicadamente la nariz entre su cabello, respirando su aroma.
— ¿Eso es lo que te preocupa? No te gusta compartir... — concluyó él, una pequeña carcajada pasó sin que pudiera contenerla. — ¿Tienes una vena celosa? — preguntó, miró cómo su rostro pasó a un nuevo tono de rojo. — ¡La tienes! No eres de las que comparten. Mmmm... te lo pondré de esta manera. Nadie se ha mantenido a mi lado de forma voluntaria, y el hecho de que tú lo haces es... ¿Por qué necesitaría otro coño en mi cama?
Bella entornó los ojos ante el lenguaje y Joker no pudo contener su sonrisa.
— ¿Si yo llego a…? — Joker detuvo la pregunta de Bella y la tomó fuertemente por las mejillas, apretándolas dolorosamente.
Ella podía jurar que sus ojos habían oscurecido por los celos que se asomaban entre sus facciones.
— No habrá necesidad de que lo hagas, pero toca a otro hombre, y te arrancaré el corazón del pecho. — advirtió él.
Los ojos de Bella se agrandaron ligeramente, y él besó sus labios, dejando distraídamente el cuenco con fresas en el suelo.
— Estaba comiendo eso. — murmuró Bella, atragantándose con su aliento cuando Joker la volvió cambiar de posición sobre su regazo, frotándose a sí mismo contra su centro.
— Ahora, yo quiero comerte. — gruñó él, jalándole el cabello para que dejara caer la cabeza hacia atrás. Succionó fuertemente una porción de la piel de su cuello, y ella dejó escapar un pequeño gemido. — No seas tímida. — probó él, apretándola hacia abajo, contra él, besando sus labios. Sus manos recorrieron sus caderas hasta pasarlas de forma traviesa por debajo de su blusa. Fue subiendo hasta que pudo darles un apretón a sus pechos. — Entonces, ¿qué dices de una cena y película? — murmuró contra su piel, succionando su cuello de nuevo.
Bella lloriqueó ante la sensación, teniendo dificultad para encontrar las palabras.
Él pasó una mano por su trasero, apretando la carne debajo de sus palmas.
— Aún no me has respondido. — dijo aún contra su piel.
— ¡C-Claro! — siseó ella, mirando hacia abajo mientras él mordía su piel.
Él sonrió casi delirante. Lamió su cuello, y paseó sus ojos sobre ella.
— Usa algo... revelador. — respiró el aroma natural de Bella. Acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja, Joker inclinó la cabeza en su dirección.
— ¿Por qué usas esto? — preguntó ella, empujando suavemente contra la tipo armadura antibalas que subía su pecho.
— Nunca se es demasiado cuidadoso. — respondió él, mirando cómo la mano de Bella se movía contra su camisa.
— Mmmm... bien, ¿cuándo nos vamos? — preguntó Bella, poniéndose en pie. Se inclinó para recoger el cuenco con fruta, cuando Joker la detuvo con su pie.
— No. Ellos lo limpiarán. Tu no harás nada. Como dije antes, ellos son tus perras, y hacen lo que tú digas. Eres la chica del Joker y serás tratada como tal. ¿Entiendes? — cuestionó él, mirándola mientras de enderezaba.
— ¿Está mal que eso me haga sentir especial? — preguntó ella, inclinándose hacia Joker.
— No, porque lo eres. Ahora, menos charla y ve a vestirte.
Ella mordió su labio, intentando contener su sonrisa antes de alejarse.
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Joker golpeó su pie contra el suelo de forma impaciente mientras miraba su reloj. Gruñó para sí mismo, golpeando la puerta de la recámara de Bella.
— Cenicienta, detesto que me hagan esperar... vaya, vaya... ESO es... — él casi se tropieza con sus palabras. Se lamió las cicatrices.
Ella había escogido un vestido verde limón ajustado, muy ajustado, casi como una segunda piel, abrazaba cada una de sus curvas de forma magnífica. Usaba tacones verdes a juego. El escote en 'v' del cuello llegaba lo suficientemente abajo como para revelar el inicio de sus senos.
Su cabello colgaba liso a su alrededor. Ella tenía una paleta de sombras en su mano, pero Joker la detuvo de ponerse eso con un paso al frente.
— No necesitas eso. Natural, justo como me gusta. — Bella se sonrojó ante su aprobación, dejó que él le tomara la mano, Joker se la besó y la miró con intenciones ocultas. — El auto está esperando. — Bella tomó su abrigo y asintió.
Él dejó que ella guiara el camino, aprovechando la oportunidad para apreciar la vista de su lindo y ajustado trasero.
Era bastante sorprendente, en realidad. Él la había robado de las calles solo para joder a Batman. Entonces, le dejó vivir. No estaba muy seguro del porqué, pero supo que había algo en ella. Y, definitivamente, Bella había resultado ser totalmente diferente a lo que había imaginado.
Santiago le pasó a Bella un arreglo floral, y Bella sonrió, volviendo la cabeza hacia Joker.
— ¿A dónde vamos? — preguntó ella con curiosidad, dejándole guiarla fuera del edificio.
— Tendrás que esperar y ver, dulzura. — abrió la puerta para ella. Ella se deslizó dentro, y Joker la imitó siguiéndola, cerró la puerta detrás de él. Luego de golpear al vidrio, el auto comenzó a moverse, y Joker la atrajo a su costado. — ¿Sabes cuánto deseo arrancarte ese vestido justo ahora? — preguntó, paseando los dedos por su nuca.
Bella dejó salir una nerviosa y jadeante risa, sin despegar su mirada del suelo.
Algo que Joker había notado, era su falta de autoestima. Cada cumplido parecía hacer brillar un poco más sus ojos.
La tomó de la barbilla, alzando una ceja. Bella se lamió los labios, mirándole.
— Es solo... nunca había usado algo tan revelado que me hiciera sentir tan... bonita. Me han llamado hermosa, ¿sabes? Solo... nadie había sido tan expresivo como tú. — ella se rio, y un matiz rosa le cubrió las mejillas.
Él inclinó la cabeza, besando su hombro expuesto.
— Estas despampanante. — habló él. Ella sonrió.
Mira eso, Jack. Míralo bien. La única luz que veremos mientras estemos vivos.
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Él auto se detuvo después de casi 45 minutos, y Joker parecía emocionado. Bella rio suavemente, y él salió, tomando su mano.
— ¿Un hotel? — preguntó Bella con curiosidad.
— Mmmm... solo sígueme la corriente. — Bella asintió de inmediato, incapaz de preguntar más antes de que él la jalara, mientras se cubría su característico cabello verde con un sombrero. — Dulzura, ¿por qué no vas sacando la llave del cuarto?
Bella miró con precaución a los guardias de seguridad, comenzó a buscar en su bolso.
— Claro, cariño. Algunas veces te cuesta un poco seguirme el paso. — respondió Bella, riendo cuando él le pellizco la cadera.
Lo único que los guardias notaron, fue a una joven y feliz pareja, ansiosos por llegar a su habitación de hotel.
Joker los llevó a ambos hasta el ascensor, y Bella leyó el letrero que había en lo alto.
Fuera de Servicio.
Joker llamó el ascensor y Bella miró a su alrededor.
— Relájate. Nos vas a delatar. — Bella asintió, respirando profundamente.
Las puertas se abrieron, y ellos caminaron dentro. Una vez que se cerraron, Joker oprimió el botón 'R'. Él murmuró a la par de la música de fondo, y Bella miró con curiosidad su reflejo distorsionado en una de las paredes.
Bella se preguntó qué lo hacía ser de la forma que era. Las cosas pequeñas y simples, como murmurar una canción, cambiaban su estado de ánimo. Su brazo permaneció alrededor de la cintura de Bella, y ella notó que, incluso en público, él no se mantenía cerca de ella como parte del espectáculo.
— ¿En qué estás pensando? — preguntó él de repente, y Bella se sonrojó sabiendo que la habían atrapado.
— Nada importante. — respondió. Las puertas del elevador se abrieron, y Bella se detuvo con sorpresa. — ¿Estás seguro de que eres un Señor del Crimen con una mente maestra? — preguntó, saliendo hacia la fría noche. La azotea del hotel estaba decorada con líneas de luces y flores por todas partes.
En medio de todo, había una mesa con velas, y dos lugares arreglados para ellos.
— Soy muchas cosas. — respondió él, tomando su mano y guiándola hasta la mesa. Ella pudo ver el vapor que se alzaba sobre la comida.
Un plato contenía una filete y papas con ensalada. En el otro plato estaba la comida favorita de Bella, ravioles de champiñones.
— ¿Cómo supiste? — preguntó ella, honestamente sorprendida de que él le prestara tanta atención.
Joker solo la animó a empezar con un gesto de la mano, y Bella comenzó a comer, suspirando ante el sabor.
— ¿Quiero saber cómo hiciste todo esto? — preguntó ella entre mordidas y Joker se sujetó la barbilla, pensando.
— Dos chefs ofrecieron sus habilidades para preparar nuestra cena. Yo solo les dije la forma en la que te gustaba. — Bella podía decir fácilmente que había cosas que él se estaba guardando para sí, pero lo dejó pasar. Había aprendido que Joker hacía cualquier cosa que quisiera. Nada ni nadie, ni siquiera ella, podría cambiarlo.
La mirada en los ojos de Joker decía que se sentía de todo menos complacido. Ella continuó comiendo, mirándolo de vez en cuando.
Joker era de los que comían en silencio, Bella supuso que estaría metido en sus pensamientos. Ella solía preguntarse qué pasaba por su mente, y entonces, se decía a sí misma que no quería saberlo.
Él no era un criminal demente por nada.
Ella, en realidad, nunca se había atrevido a preguntarle directamente porqué era de esa forma, se había detenido a si misma muchas veces antes porque no quería ofenderlo o decir algo fuera de lugar.
Su mente cambió de repente hacia Charlie. Habían pasado tres semanas desde su muerte, y por más que ella intentara no pensar en él, simplemente era inevitable. Se preguntó qué habría pensado él de su actual vida.
¿Estaría orgulloso? ¿Estaría decepcionado? ¿Estaría feliz de que Bella era, de alguna manera, feliz? Ella sabía sin lugar a duda que, de estar Charlie vivo y con ella, hubiera sido uno de esos policías que estaban ahora buscando a Batman y a criminales como Joker.
Su mente vagó hasta Renee. Ellas no habían hablado mucho desde su mudanza, y se preguntó si Renee sabía lo de Charlie.
— Bella.
Bella se sacudió los pensamientos que parecían acumularse sobre ella, sus ojos levantándose del plato.
— Lo siento. — se disculpó.
Joker la estaba mirando, sus ojos tenían su usual vacío emocional, pero había un chispazo de preocupación en ellos. Ella apartó sus ojos de la penetrante mirada, y sintió que Gótica también le devolvía la mirada. Ella realmente estaba en la cima del mundo, bueno... en la cima ge Gótica.
— Necesitas salir de esa linda cabecita tuya. — ella le miró con curiosidad cuando Joker sacó un trozo de papel y una pluma, garabateando algo rápidamente. — Consigue estas cosas, y llévalos ahí. — arrugó el papel y se lo entregó a uno de sus hombres. Viendo la mirada inquisidora de Bella, él explicó. — Otra sorpresa para más tarde. Come, vas a necesitarlo.
El ánimo de Bella mejoró de pronto, y continuó comiendo, sus pensamientos por una vez no la turbaban.
Terminó de comer, música comenzó a sonar, y Bella miró a su alrededor. Joker se empujó lejos de la mesa, extendiendo la mano hacia ella.
— Dime, Cenicienta. ¿Alguna vez bailaste con un demonio a la luz de la luna? — Bella tomó su mano, sacudiendo la cabeza. — Lo harás esta noche. — él la jaló más cerca, descansando una mano en su cintura.
Él la paseó por la estancia, dándole algunas vueltas ocasionales, tarareó la canción que sonaba de fondo, haciendo que Bella riera.
— Nunca creí que fuera gracioso. — se quejó él.
Bella se encogió de hombros, mirando hacia sus propios pies.
— Me haces reír, es todo... no soy buena bailando. — admitió ella, regresando la mirada a él. En respuesta, Joker la levantó una pulgada, haciendo que se parara sobre sus pies.
— ¿Ves? Estás bailando.
Bella sonrió de forma breve y discreta, y en un arranque de impulsividad, hecho sus brazos hacia él, envolviendo su cuello. Joker se detuvo por una fracción de segundo, pero colocó ámbar manos en la parte trasera de su delicada cintura.
— ¿Te hago sentir incómodo? — preguntó ella.
Joker inclinó la cabeza mirándola. Solo estuvo observándola por un largo momento, y Bella recargo la mejilla en su amplio pecho, pudo escuchar con facilidad la cadencia tranquila de las palpitaciones de su corazón.
— ¿Por qué quieres estar cerca de mí? — le cuestionó él, aun moviéndose con la música.
Bella se encogió de hombros, mirando hacia la ciudad.
— Eres al único que conozco.
— Tiene que ser algo más que eso, Cenicienta. — Joker masculló por lo bajo.
— Bueno, eres diferente. Nunca había conocido a alguien como tú. Debería estar muerta.
— Deberías. — murmuró Joker en acuerdo. Bella se inclinó hacia atrás para mirarle el rostro.
— ¿Por qué no lo estoy? Quiero decir, podrías haberme matado luego de que le disparé a Batman. Antes de asesinar a uno de tus hombres. Hubo tantas oportunidades y, sin embargo, mi corazón sigue latiendo. — ella miró directamente sus ojos, preguntándose si estaría viendo algo más que preocupación en ellos.
— Para serte sincero, nunca hubo alguien tan puro como tú. — inclinó la cabeza, hablándole al oído. — Y, quiero corromper cada pulgada de ti. — él dejó un beso en su cuello, y Bella respiró con dificultad. — Tu pulso se aceleró como un colibrí. — la giró en un círculo, apretándola más contra sí. — Hermosa, Bella. La corrupción puede ser algo maravilloso si lo dejas.
La respiración de Bella se agitó a la par que Joker conducía la mano por su pierna, muy cerca del muslo. La miró atentamente, riendo cuando observó cómo se dilataban sus pupilas.
Ella se mordió el labio y, Joker retiró su mano, alzó la ceja cuando un gruñido de protesta salió de los carnosos labios de ella.
Él llevó su mano hasta los labios de Bella, entonando los ojos.
— Muerde. No mis dedos. — le advirtió él, sus ojos siguieron el movimiento de su boca. Ella mordió la punta del guante, y Joker sacó la mano, mirando su reacción.
Las quemaduras cicatrizadas causadas por los químicos cubrían toda su mano. Él no dijo nada cuando los ojos de ambos se encontraron. No había disgusto en los profundos pozos chocolate, solo duda.
Él la alzó un poco más, haciendo que su pierna rodeará su cintura, y una vez más acaparó su tierno muslo. Bella tuvo que sostenerse de su saco para mantener el equilibrio.
Con cada centímetro de piel que recorría, su mano se aventuraba más arriba, alcanzando el único lugar en el que deseaba estar desde que posó sus ojos en ella.
Él tanteo el borde de sus bragas, y pudo sentir el calor de su cuerpo emanando de ella.
— Me pregunto si tu sabor será igual de delicioso que tu olor. — ronroneo él, moviendo la tela a un lado, introduciendo dos dedos en su húmedo y apretado coño.
Bella inhalo con fuerza, dejando caer su cabeza sobre su pecho reprimió un gemido.
— Ahora, esto... puedo acostumbrarme a esto. — él usó sus dedos de manera experta, sosteniendo su pierna con fuerza. — Eso es, dulzura. — canturreó, sintiendo cómo sus paredes comenzaban a apretar sus dedos. — ¿Te gusta? — susurró en su oído y Bella asintió, sus delgados dedos se aferraban a los fuertes brazos de Joker.
Había sido un poco extraño al inicio, pero la instrucción la hizo desear más.
— Eres una chica sucia. — gimió Joker. Recorrió con su pulgar entre los húmedos pliegues, y comenzó a hacer círculos sobre su clítoris, besó su cuello. — Córrete para Joker. — gruñó en su oído, y Bella tembló contra él, contrayéndose alrededor de sus dedos, deseando alargar aquella sensación de plenitud. — Buena chica. — retiró los dedos, sonriendo le perezosamente.
El rostro de Bella estaba completamente rojo, y él podía notar que estaba teniendo dificultad para que sus rodillas soportaran su peso.
Bella miró hipnotizada cómo el Joker llevaba sus dedos a los labios. Él mantuvo el contacto visual hasta que quedó satisfecho de su sabor.
— Tu... querida... eres una maldita droga. Podría vivir sólo de ti por el resto de mi vida. — él sacó el dedo de entre sus dientes y bajó la cabeza para besarla. Bella gimió ante su propio sabor, tembló de nuevo contra él. — Espera hasta que pueda tenerte con mi boca. — susurró Joker contra sus labios, bajando lentamente su débil pierna.
Bella tragó saliva visiblemente, sintiéndose algo gelatinosa.
— ¿Lista para irnos? — preguntó él, volviendo a colocarse el guante.
Bella asintió distraídamente, sonriendo cuando él le ofreció su brazo.
Se fueron de la misma forma en que habían entrado, y una limosina esperaba por ellos.
Una vez entraron, Joker sentó a Bella sobre su regazo, buscando tocar cualquier parte de piel expuesta.
— Ahora, este lugar al que vamos debería hacer que la adrenalina suba.
Bella se había acurrucado contra él, mirando vagamente cómo pasaban desinteresadamente los edificios fuera. Su mente seguía en aquel orgasmo. Ella no era ninguna virgen en el tema de la masturbación, pero era totalmente diferente cuando otra persona la estimulaba para su placer.
Nunca se había corrido tan rápido antes, ni siquiera sabía que podía ponerse así de húmeda mucho antes de que alguien expusiera las manos encima.
En realidad, era bastante simple. Joker le atraía, y su cuerpo no mostraba reparos en demostrarlo. Él la hacía sentir cómoda en su propia piel, y a ella le encantaba.
Se preguntó cómo se vería Joker debajo de esos pantalones, y solo lograba imaginarse cómo se sentiría. ¿Sería gentil la primera vez? ¿Quería que fuera gentil? Joker no parecía de ese tipo, y aunque él podía ser suave con las caricias ocasionales, no era exactamente como el tacto de una pluma.
Su cuerpo cosquilleo mientras repasaba el largo de su brazo con la mano, se detuvo sobre la cicatriz envejecida de aquel día en el estudio de ballet. Levantó su muñeca y besó la marca, comenzando un camino ascendente por su brazo, los escalofríos comenzaron desde el centro de su ser hasta extenderse por todo su cuerpo. Bella tembló cuando sus labios llegaron a su cuello.
— Recuéstate en el asiento. — ordenó él, y le enseñó cómo la quería, deslizándola fuera de su regazo.
Él le retiró los zapatos, lanzándolos a un lado. Con los ojos medio cerrados, Bella miró a Joker como una mujer hambrienta, observándole repartir besos desde sus pies hasta el largo de sus piernas. Llegaba hasta la altura de sus muslos y continuaba con la otra pierna, repitió esta acción unas cuantas veces. En cada oportunidad, llegaba más lejos, más dentro de sus muslos, exactamente donde ella lo quería. Le levantó el vestido, y Bella sintió sus dedos alzando el bordillo de sus bragas.
Un ruido característico llenó el ambiente cuando Joker rompió su ropa interior, tirando los pedazos de tela donde fuera. Le separó las piernas, dejando salir un gruñido cuando percibió su aroma.
— Creo que estoy en el cielo, Cenicienta. — Joker dejó salir su pesada respiración antes de, por fin, probarla. Sabía cómo las estrellas, y realmente creyó que podría vivir solo de su esencia.
Bella saltó en un principio con sorpresa, pero inmediatamente se relajó con placer cuando Joker comenzó a usar su lengua, tomando sus jugos por completo.
Ella gimió audiblemente, su mano se movió para encontrar algo a lo qué aferrarse cuando Joker pasó sus piernas por sobre sus amplios hombros. Sus dedos encontraron las hebras verde neón y disfrutó enredado entre su suave textura.
— Oh... — jadeo ella, moviendo sus caderas contra su lengua.
— Folla mi cara, princesa, eso está bien. — murmuró Joker, lamiendo enérgicamente su coño. Succionó su clítoris, y Bella se removió, dejando salir un lloriqueo. Sus caderas se levantaron del asiento, y Joker las rodeó con un brazo, manteniéndola en su lugar. — No irás a ningún lado.
Bella cerró los ojos, jaló de su cabello, sintiendo más y más cerca del borde.
— Por favor. — inhaló, un grave y gutural gemido escapó de ella cuando insertó dos dedos en su interior. Él igualó el ritmo que llevaba con su lengua, y las piernas de Bella comenzaron a temblar.
— J-J... — ella tartamudeo, jadeando ante las oleadas de placer que invadía su cuerpo entero. — Voy a.… ¡Oh, Dios! — expulsó todo el aire, tensando se completamente cuando se corrió con fuerza ante las últimas caricias de Joker.
Bella gimió de nuevo cuando retiró los dedos de su interior. Ella miró cómo levantaba la cabeza, con una sonrisa en su rostro.
— ¿Quieres probar? — preguntó él, acercando sus propios dedos. Él no esperó por una respuesta antes de meter los dedos entre los labios de Bella.
Ella cerró los ojos, succionando sus dedos hasta que no quedó rastro de su esencia.
— Mi chica sucia. — murmuró él, lamiéndose los labios.
Bella aún temblaba levemente cuando él la ayudó a levantarse, riendo ante su estado débil, ronroneo con gozo. Bella se recostó contra él, flotando en una nube de dicha y satisfacción mientras terminaban el resto del recorrido.
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El auto se detuvo unos diez minutos después, y Bella se encontró mirando un edificio con apariencia de abandonado. Se inclinó hacia enfrente para alcanzar sus zapatos, pero Joker la detuvo.
— No los vas a necesitar. — él abrió la puerta, ayudándola a salir.
— ¿Qué es este lugar? — preguntó ella.
— Ya verás. — Joker la guio dentro, y Bella se encontró con muchas estatuas de cristal y todo un arsenal de armas.
También había muebles al azar esparcidos por la estancia, algunos tirados, otros de cabeza. Joker le pasó una bolsa con ropa y señaló una habitación contigua.
— Ponte estas.
Bella tomó la bolsa y fue a vestirse, la emoción le recorrió de arriba bajo.
Una vez que estuvo vestida, salió y llegó junto al Joker, quien se había puesto unos lentes de protección. Él le extendió un par, y luego un bate de madera.
— Como dije en la cena. Necesitas salir de esa cabeza tuya. Pensé que te gustaría liberar un poco de esa ira aplastando algunas cosas. Puedes destruir cualquier cosa que veas.
Joker la dejó hacer, notando que no se lo estaba tomando en serio. Él se acercó a su espalda, sosteniendo sus manos que estaban sosteniendo el bate.
— Tienes que enojarte... ¡tienes que enfurecer! Siéntelo, Bella. Toda esa ira que te ha estado devorando desde el interior. Deja que salga. — Bella golpeó la siguiente escultura con un poco más de fuerza, pero no es suficiente. — ¡No, no! ¡Enójate! ¡Ellos te dejaron sola! — gritó él, sonriendo cuando ella destruyó otra pieza.
— Mira hasta dónde te han llevado sus decisiones. — provocó él, su emoción creció cuando ella comenzó a golpear con más fuerza. — Mataron a tu viejo, Bella, y ellos dejaron que eso pasara. — Bella gruñó, osciló el bate en el aire de nuevo, lágrimas comenzaron a recorrer su rostro.
— ¡Eso es! — la voz de Joker rebotó contra las pareces. — ¡Deja que todo salga! — le urgió, y Bella estrelló su herramienta de madera contra la escultura de un hombre joven, dejando escapar un sollozo.
Joker observó cómo ella finalmente se rompió, haciendo pedazos todo lo que encontraba a su paso.
Era hermosa en su locura.
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¡Gracias por su paciencia! Por fin les puedo mostrar el capítulo cinco de esta linda historia, ¿qué les parece?
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¡Nos leemos pronto!
