No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a asombrosa SM y a la saga The Dark Knight. La historia es de la fabulosa Half Of My Soul. Yo solo me dedico a traducirla y divertirme.

I do not own the copyright. The characters belong to the amazing SM and the The Dark Knight Saga. The story is from the fabulous Half Of My Soul. I just translate and have fun.

Agradecimiento especial a mi hermosa y nueva Beta (: Todas mándenle un enorme beso a Nadeshiko Himuro! ¡Gracias por darle el visto bueno a mis locuras! (:

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Bella despertó a la mañana siguiente sintiéndose más relajada que nunca. Tal vez tenía algo que ver con las sedosas sábanas que las que estaba recostada. Abrió los ojos, recordando que se encontraba en el cuarto de Joker, aunque esta vez descubrió que él había pasado algunas de sus pertenencias a la habitación.

Mirando las paredes, notó algunas fotografías de sí misma que no sabía que le habían tomado. Joker había dibujado besos y corazones alrededor de su retrato, lo que la hizo reír.

Mirando a un lado, descubrió que había una rosa que atravesaba una nota. Ella se estiró, siseando cuando se pinchó los dedos con las espinas. Abrió cuidadosamente la nota, pasando la mirada por la desastrosa letra de Joker.

Estaré fuera dos días. Te veo cuando regrese. Hay un auto a tu disposición. Te dejé un pequeño algo en el vestidor. Úsalo.

XOXO – Joker

Ella alzó la mirada hacia la puerta del vestidor, rodó por la cama sonriendo, hasta que alcanzó la manija. Dentro había una armadura antibalas, como la que solía usar Joker. Era negro con morado, claramente pintado a mano. También alcanzó a ver varios fajos de dinero y un celular, se mordió el labio.

Continuo con su mañana, preguntándose qué haría durante la ausencia de Joker.

Se dio un baño y se vistió, colocándose el chaleco/armadura debajo de la blusa. Tomó su arma, cargándola y colocando el seguro. La deslizó entre sus pantalones, antes de dejar la recámara.

Era la primera vez que se quedaba sola sin Joker o Santiago con ella. Caminó hasta el área de trabajo, varios de los hombres de Joker estaban trabajando y siguiendo las órdenes que les habían dejado, ninguno le prestó atención.

Dejó salir un suspiro de alivio, caminando hasta la cocina. Miró dentro del frigorífico, frunciendo el ceño cuando no vio gran cosa. No había vegetales ni... nada.

Ella sacó el celular, preguntándose si le importaría a Joker que ella tomara a uno de sus hombres. El aparato estaba completamente cargado y tenía registrados dos contactos. Uno era Santiago y el otro, por supuesto, Joker.

Le envió un mensaje de texto a Joker, dejándole saber que estaría con uno de sus hombres.

Joker respondió de inmediato, diciéndole brevemente a cuál de sus hombres podía tomar. Ella regresó al área de trabajo.

— ¿Quién de ustedes es Raúl? — llamó ella. Nadie respondió, y Bella frunció el ceño. — Hice una pregunta. Estoy buscando a Raúl para que me acompañe a la tienda.

Un hombre delgado pausó su trabajo, bajando los materiales que estaba utilizando, y miró hacia su dirección.

— Soy yo. Joker dejó órdenes estrictas de no interactuar contigo mientras él no estuviera.

Bella cruzó los brazos sobre su pecho.

— Joker dijo que podías venir conmigo.

Él asintió, y Bella se dio la vuelta para buscar algo de efectivo. Tomó su cartera, y Raúl la acompañó por los pasillos. Ella se detuvo cuando estuvieron por dar vuelta en una esquina, y miró a su acompañante.

— ¿Qué hay allá atrás?

Raúl se encogió de hombros.

— Un solárium, creo.

Bella le hizo una seña, y ambos entraron.

Él tenía razón. Las ventanas no habían sido aseadas en tanto tiempo que no dejaban entrar nada de luz a causa de la suciedad.

— ¿Hay alguna escalera por aquí?

Raúl volvió a encoger los hombros.

— Probablemente no. ¿A dónde vamos?

Bella le dio la espalda, y el hombre la siguió.

— Al supermercado, y a algún jardín botánico.

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Raúl estuvo con Bella todo el tiempo, sin importar dónde fuera, y ella estaba feliz de que nadie la reconociera, ni a su acompañante. En este punto, ella solo era una chica desaparecida. Aunque, habían comenzado algunos rumores que decían que Joker tenía un compañero, o al menos un rehén, pero no existía ninguna evidencia que lo confirmara.

Bella decidió darse un lujo y compró cosas costosas, como pollo, pescado, langosta, camarones, res, así como ciertos vegetales exóticos. Ella deseaba hacer una gran cena alguna de aquellas noches, esperando que, alimentando a los hombres de Joker, ellos la verían como algo más que alguien de quien podían sacar ventaja.

Joker tenía razón, ella dirigía el show. Pensaba mientras intentaba encontrar tomates y lechuga, había muchos supermercados que no contaban con ellos.

Ella decidió que quería cultivar su propio jardín.

Fueron a una tienda de herramientas, y compró la escalera más larga que pudo encontrar, así como artículos de limpieza y pintura.

Se dirigieron, entonces, al jardín botánico, donde ella compró semillas de tomates, lechugas y todo tipo de vegetales. Compro algunos arbustos de rosas para trasplantar. El lugar pedía a gritos algo de color.

Raúl la ayudó en todo sin quejarse, y Bella notó que el hombre tenía buen ojo para los colores y la comida. Era italiano, y ella pudo ver algunas recetas apetitosas en el futuro cercano.

— ¿Joker te paga? — cuestionó ella. Habían pasado todo el día fuera, y se encontraban de camino a casa.

— Nos da algo de cada trabajo. Depende de lo que hagamos.

Bella murmuró de acuerdo.

— ¿Qué tal si te pago a ti y a algunos de los otros para que me ayuden a restaurar el solárium? ¿Lo harían?

Raúl sacudió la cabeza.

— Lo haré gratis. — admitió él. Bella abrió la boca para mostrar su desacuerdo, pero Raúl insistió. — Es agradable hacer algo diferente.

Bella sonrió suavemente, tomando su celular.

Ella marcó el número de Joker, y este respondió al tercer tono.

— Más vale que sea bueno, dulzura. — replicó él, un borde afilado sonó en su voz.

— Bueno, no es importante. Puede esperar. — ella podía escuchar algún tipo de forcejeo de fondo, pero no preguntó.

— No, quieres algo, ¿qué es?

— Bueno, estoy trabajando en un proyecto, y necesito algunos hombres para mí. También, sobre Raúl... — ella casi podía ver su ceja alzada al otro lado de la línea. — Realmente podría necesitarlo. — Joker murmuró algo que sonó bastante a 'imbécil', y Bella frunció el ceño. — ¿Disculpa? — quiso saber.

Joker nunca había sido deliberadamente agresivo con ella, ni la llamaba de ninguna forma degradante.

— Eso no era para ti, Cenicienta. Bien, pero necesitaré un reemplazo para él. ¿Qué clase de hombre estás buscando, de todas formas?

Ella se mordió el interior de su mejilla ante el toque de celos que escuchó en su voz, pero se aclaró la garganta para disfrazar su risa.

— Necesito, al menos, dos hombres que sepan de reparaciones, algunos que sepan maniobrar en las alturas, y dos que sepan moverse en la cocina.

Joker hizo un sonido particular con la garganta.

— Eso es bastante, pero veré lo que puedo hacer. ¿Chefs personales? — clarificó.

— No. Solo para que me ayuden. Estamos yendo a casa ahora. Dos días, ¿cierto? — cuestionó ella. Si tenía que ser sincera consigo misma, extrañaba su risa maniática.

— Alguien se escucha solitaria. ¿Es todo lo que necesitas?

— Mmm... ¡oh! Lo olvidé, gracias.

Joker no necesitaba que le dijera la razón, se río por lo bajo.

— Solo lo mejor para mi chica. Buenas noches, Cenicienta. — él cortó la llamada y Bella se mordió el labio, sonrojándose al sentir la mirada de Raúl sobre ella.

— Lo siento, solo... no creí que él fuera agradable.

— No lo es. — Bella se encogió de hombros.

— ¿Por qué te quedas con él? Si no te molesta que pregunte. — Raúl inclinó la cabeza. — Sabes cómo es, ¿no tienes miedo de que se vuelva contra ti?

Bella lo miró directamente.

— No tengo miedo de que se vuelva contra mí, y si lo hiciera, no me sorprendería. Sabia en lo que me estaba metiendo cuando decidí quedarme. Joker me salvó la vida, y me hace sentir... no sé. Esto no es síndrome de Estocolmo o algo así, ni siquiera adoración de salvador. Me trata como si fuera la única chica en el mundo. Nunca había tenido eso. ¿Es retorcido? Demonios, lo es, pero es bueno conmigo.

Raúl solo asintió, de alguna forma entendiendo lo que ella quería decirle.

Cuando llegaron a casa, Raúl y otros dos hombres ayudaron a organizar las cosas que habían llevado. Ella usó lo que tenía para freír algunas fajitas de pollo, así como pasta con espinacas y champiñones.

Termino siendo mucha comida, suficiente para ella y los hombres de Joker. Dejó todo sobre la mesa y fue al área de trabajo. Se aclaró la garganta, llamando la atención.

— No soy Joker, y no sé cómo trabaja él con todos ustedes, pero hice la cena, y hay suficiente para todos. Puedes comer si así lo quieren. Pero nadie toca el plato que está en el microondas. Ese es mío. Tomo la responsabilidad si Joker se enfada.

Unos cuantos hombres no se movieron, y algunos se pusieron en pie con duda. Como la mitad de ellos comió, y los otros se negaron rotundamente.

Raúl le explicó que ellos normalmente no comían durante el trabajo, y tomaban guardias de 48 horas. Bella entendió y no se lo tomó personal.

Como ella había pedido, nadie tocó su plato, y luego de guardar todo el sobrante en el frigorífico, se fue a la cama, dejando que Raúl y algunos de los hombres limpiaran.

Era casi de noche cuando uno de los hombres habló, encendiendo un cigarrillo.

— Entonces, ¿ella piensa que puede alimentarnos y nosotros haremos todo lo que diga?

Raúl respiró, pinchando el puente de su nariz.

— No es así. Creo que ella, honestamente quiere que nos sintamos cómodos a su alrededor. — el otro hombre rodó los ojos.

— No pasará. Ella no estará por aquí mucho tiempo. Joker se deshará de ella y eso será todo. No somos sus amigas. A la mierda lo que ella quiere.

Otro hombre habló.

— Frank, cállate. Solo estás enfadado porque Joker te dejó en evidencia la semana pasada. Estabas hablando mierda y fuiste afortunado de que no te matara.

Frank rodó los ojos.

— Ella bien pudo haber envenenado la comida, y ustedes, imbéciles, comieron cada bocado.

Raúl rodó los ojos, esperaba que Frank cambiara su actitud. Frank era un buen sujeto, pero tenía algunos problemas. Nunca logró confiar en las personas y siempre estaba con la compañía equivocada. Así es como había terminado en manos de Joker.

Era bueno en lo que hacía, y por eso Joker lo mantenía a su alrededor.

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La mañana siguiente, Bella y Raúl comenzaron el proceso de limpieza en el solárium. Ella aseaba lo mejor que podía los pisos, mientras él se ocupaba de las paredes. No resultaría con una sola sesión de limpieza, además había muchos muebles antiguos. La perturbó de sobremanera una mecedora que algunas veces comenzaba a moverse sola. Ella no era de las que creía en fantasmas, pero era raro.

El solárium era enorme, y las ventanas superiores serían muy difíciles de limpiar. Ella decidió que trabajaría de abajo hacia arriba. Abrió la puerta de salida, dejando que el aire fresco entrara y se llevara el olor de los químicos.

Ella y Raúl habían trabajado en silencio la mayor parte del tiempo, y ella aprovechó para preguntarle cosas de su vida.

Él era divorciado y tenía un hijo a quien nunca veía. Estaba en sus treintas y había estado con Joker los últimos tres años. Nunca se fue porque no podía encontrar un trabajo que pagara mejor. Bella descubrió que le habían disparado dos veces durante su vida, pero de alguna manera, logró sobrevivir a ambas experiencias cercanas a la muerte.

Él le confesó que siempre había querido trabajar con flores, y le dio las gracias por la oportunidad. Bella incluso encontró una vieja radio y, logrando captar una vieja estación, ellos continuaron trabajando en un cómodo silencio.

Ella se tomó algunos descansos, leyendo un poco, pero se sentía agradecida de tener algo que la mantuviera ocupada.

Todo estaba muy silencioso sin Joker, y sus hombres era bastante parlanchines cuando él no estaba presente. No la habían molestado, pero algunos claramente la estaban midiendo, preguntándose si ella sería como Joker.

Era obvio que no estaban acostumbrados al tipo "mamá gallina", así que intentaban seguir el ritmo de la nueva dinámica. Algunos incluso se habían pasado por el solárium para ayudarla muy brevemente, ella lo concluyó como un buen día.

Después de tomar un baño, se dirigió a la cocina, tomando su plato de la noche anterior, lo dejó unos minutos en el microondas.

Se sentó en la mesa, mirando distraídamente los diseños naturales de la madera. Ella estaba tan fuera de su mente que, no notó a los dos hombres que habían entrado charlando entre ellos, obviamente hablando cualquier mierda.

Ella prefirió no prestarles atención ya que obviamente no era asunto de ella, hasta uno mencionó a un policía muerto.

Él se detuvo al lado de la mesa, intentando provocarla.

— Si, escuché que había una oreja en una caja o algo así. Mierda, justo lo que se merecía.

Ambos se rieron, y Bella apretó el tenedor en un puño, moviéndose rápidamente, lo usó para apuñalar la mano del sujeto que había hablado.

El hombre gritó, mirándola en shock. El otro hombre abrió los ojos, y Bella sacó su arma justo cuando el segundo hombre hacía lo mismo.

— ¡Lo apuñalaste! — chilló, aún en shock por lo que ella había hecho.

— Lo hice, y créeme, te dispararé si no bajas tu arma.

Él hombre bajó lentamente su arma, y el otro, a quien ella había apuñalado, la buscó desesperadamente, jalándola hacia el suelo.

— Pequeña perra. — gruñó, envolviendo su cuello con sus grandes manos.

— ¡Frank!

Bella tomó con más fuerza el arma en su mano, apretando el gatillo.

Ella parpadeó la primera vez, desorbitando los ojos enormemente cuando el agarre de Frank no cedió ni un centímetro.

Las manos de Bella estaban atrapadas entre sus cuerpos y ella intentó moverlas en otro ángulo, parpadeando de nuevo descargó tres detonaciones más. Pudo sentir la sangra salpicar en su rostro, y cómo el cuerpo de Frank seguía sobre ella.

Ella luchó por tomar aire mientras le empujaba lejos, parpadeando rápidamente.

Nadie dijo una palabra, y Bella se puso en pie, mirando sus ropas ensangrentadas. Ella miró, aun parpadeando vacíamente hacia el hombre que ahora la miraba con horror, ella se alejó.

Los ojos de los hombres se agrandaron cuando ella dejó la cocina, nadie se atrevió a decir una palabra. Bella estiró una mano cuando vio que Raúl se acercaba a ella.

— Me voy a la cama, solo... deja el cuerpo. — azotó la puerta detrás de ella.

Cuando llegó a la recámara se desnudó completamente. Sus manos buscaron el Jack Daniels que Joker guardaba en su gabinete, bebió un largo trago. Se limpió los labios, y se acostó en la cama.

Deslizó el arma debajo de su almohada antes de que sus ojos se cerraran.

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Temprano, a la mañana siguiente, Joker finalmente llegó a casa. Fue recibido con un inusual silencio, eso era extraño.

— Todos se ven... ¿mi chica se las puso difícil?

El hombre que estaba junto a Frank cuando le dispararon habló. Su nombre era Andy.

— Ella... umm... ella mató a Frank. — Joker alzó una ceja. — Ella... ella le disparó cuatro veces. — Andy camino hasta la cocina, y Joker le siguió.

— ¿Ustedes, imbéciles, dejaron un cuerpo en mi piso?

— Ella nos ordenó que no lo moviéramos. — Andy esquivaba su mirada.

Joker casi se sintió orgulloso.

— Bueno, limpien esto. — Joker se alejó, sacándose de encima la pechera.

Camino hasta su recámara, abriendo la puerta. Una sonrisa cruel se extendió por su rostro al mirar la escena.

Bella estaba desparramadas por la cama, desnuda como el día en que nació. Se encontraba sobre su estómago, uno de sus pies colgaba flojamente de la orilla de la cama.

Él colocó la pechera contra la pared, cerrando suavemente la puerta detrás de él. Se imaginó a la castaña bocabajo sobre sus rodillas por la imprudencia de exponerse a sí misma de aquella forma.

Él caminó hacia la cama, tarareando suavemente. Miro la botella de Jack y sacudió la cabeza.

Se sentó a la orilla de la cama, sacándose los guantes. Pasó un dedo por la espalda baja de Bella, y por la curvatura de su trasero. Ella, aún dormida, se dio la vuelta hasta quedar de lado y Joker siguió su movimiento con la mirada.

Él pasó una mano por su suave estómago, lamiendo sus cicatrices. Cambió de posición para poder estar encima de ella. Acaricio la curva de tu cadera. Sintió la punta del cañón de un arma contra su pecho, y rio.

— Ahora, esa es una curiosa manera de recibirme.

Los ojos de Bella se abrieron y ella se sentó rápidamente. La ligera luz de la mañana le permitió ver el pálido rostro de Joker, y envolvió sus brazos alrededor de su cuello.

— Te eché de menos. — susurró ella contra su cuello. Él apretó las manos contra sus caderas, murmurando.

— No deberías. — advirtió él, sus ojos se pasearon por su cuerpo.

— Bueno, lo hago de todas formas. — ella pasó la mano sobre su camisa, deshaciendo los botones.

Joker la dejó hacer e inclinó la cabeza hacia atrás.

— No podrás deshacerlo, Bella. Estás cruzando una línea. — le dijo con precaución, mirándole el rostro.

Bella asintió, deshaciéndose de su camisa, recorriendo su pecho con ambas manos.

— Quiero cruzarla. — ella dejó pequeños besos por su cuello, bajando hasta su pecho.

Él acarició sus costados antes de recostarse contra la cama, descansando su cabeza en la almohada. Le dejo tomar el control, mirándola con ojos entornados.

Ella se movió hasta sus piernas, queriendo retirar sus pantalones. Desató el cinturón, bajando los pantalones.

Ella acarició sus piernas, mirándolo. Recorrió la superficie de sus boxers con una mano, inclinando la cabeza cuando vio el patrón en blanco y negro. Inhaló profundamente ante el tacto de él, ante su tamaño, y Joker rio.

— ¿Demasiado? — dijo burlonamente. Bella tragó, sacudiendo la cabeza.

Sintiéndose impaciente, él se sentó, jalando a el cuerpo de Bella para que ambos quedaran a la misma altura. La besó, duro, mordiendo crudamente su labio. Él les dio la vuelta, tomando un respiro.

— Dejaste un desastre en la cocina. — murmuró él contra su piel.

— Me hizo enojar. — susurró Bella, pasando sus manos por las hebras color neón.

— Ah, ¿sí? — preguntó él, deshaciéndose de su ropa interior. Deslizó un dedo dentro de ella, y sonrió. — ¿Húmeda? — probó él.

Colocó su polla en su entrada, invadiéndola. Bella respiró profundamente, dejando salir un pequeño quejido. Parpadeó ante el dolor, dejando salir en aire rápidamente.

Joker empujó más profundamente, lento al principio, tomándola por las muñecas. Él extendió su cuerpo sobre el de ella, y Bella envolvió su cintura con una pierna, gruñendo suavemente cuando él succiona su cuello.

— Esperé mucho tiempo para esto. — ronroneo él, moviendo sus caderas con más fuerza.

Bella lo pudo contener su gemido de sorpresa y placer, nunca se había sentido tan llena.

Joker no era pequeño, y la llenaba con cada pulgada como si fueran piezas de un rompecabezas.

Joker mantuvo la velocidad mientras su rostro bajaba hasta los pechos de Bella, dejando pequeñas mordidas, cada una de ella parecía incrementar el incendio que había dentro de su cuerpo.

Bella cerró los ojos ante los fuegos artificiales que parecieron explotar entre ellos, pasó las manos por su amplia espalda.

Joker gruñía con cada embestida, sintiendo sus paredes contraerse alrededor de su polla.

— Eso es... — urgió él, levantándose para quedar sobre sus rodillas, jaló de Bella hasta que estuvo semisentada sobre él.

El nuevo ángulo le dio un mejor agarre en su cintura, y embistió dentro de ella más profundamente, riendo con cada sollozo que escapaba de sus rojos e hinchados labios.

Ella se sostuvo de su cuello, metiendo sus caderas para igualar sus embestidas.

— Mmm... eso es, dulzura. ¡Móntame como la zorra que eres! — mordisqueó el lóbulo de su oreja, sosteniendo la con más fuerza.

— Más duro. — respiró Bella, temblando cuando Joker ajustó sus posiciones.

Él se puso en pie cerca de la cama y Bella lloriqueó cuando las embestidas se detuvieron.

— Manos y rodillas. — demandó él, y Bella rápidamente obedeció.

Joker separó crudamente sus piernas, y la cabeza de Bella cayó cuando el volvió a introducirse en su interior.

Él la tomó de las caderas, estrellándola contra su cuerpo con cada embestida, y el sonido de sus pieles sudorosas chocando lo llevó casi a un trance. Los, una vez controlados gemidos y lloriqueos, fueron haciéndose más claros, altos, suplicantes.

Joker la tomó por el cabello, obligándola a levantar la cabeza.

— Quiero escucharte. — se estrelló dentro de ella de nuevo, y las piernas de Bella temblaron ante el orgasmo que deshizo cada gramo de cordura dentro de ella.

Sin embargo, Joker no se detuvo, aunque la sensación de ella lo llevó al límite. Si acaso, hizo que tomara mayor velocidad, deseando volver a sentir su orgasmo contra su polla.

— ¡Si! — Bella gritó, sus manos tomaron puñados de las sábanas cuando se sintió al borde de nuevo. — Se siente tan bien. — gimió, empujándose a sí misma contra él. Podía sentir la humedad derramándose entre sus muslos, amenazando con alcanzar sus rodillas.

— ¿Te correrás de nuevo? — preguntó él, saliendo de ella y regresando a la cama.

Bella solo necesitó observar cómo Joker se recostaba sobre su espalda para saber que la quería sobre él.

Ella tembló cuando su miembro entró de nuevo.

Joker marcó el ritmo, mostrándole qué hacer, y la miró cuando ella sintió la confianza suficiente para tomar el control.

La miró, miró sus pechos balanceándose, tomándolos, rodó dolorosamente sus pezones entre sus dedos. Bella se quejó ante la sensación, y Joker levantó las caderas, alcanzando su clítoris para masajearlo con su pulgar.

Él la jaló hacia abajo, tomando su rostro.

— Mírame. — demandó, y sus ojos oscuros parecieron iluminarse cuando la vio estallar de placer mientras la embestía con salvajismo, los ojos de Bella se llenaron de lágrimas provocadas por el placer, teniendo problemas para enfocarlo.

Su orgasmo se extendió sobre él, y Joker disfrutó cada embestida, disfrutó de sentir la humedad de Bella y su propia descarga.

Bella colapsó sobre su pecho, respirando pesadamente. Sus ojos comenzaron a cerrarse, y Joker les dio la vuelta, moviendo algunos mechones de cabello que se habían adherido a su rostro por el sudor.

— Toda mía ahora. — susurró él contra su oreja. Lamió el sudor de su delicado cuello, permaneciendo a su lado.

Él no se durmió de inmediato, disfrutando de verla dormir pacíficamente.

Ella...

El mejor coño que he tenido.

Ella es nuestra, de acuerdo.

Joker observó cómo su espalda subía y bajaba con cada respiración.

— Cenicienta, Cenicienta... te estás volviendo más adictiva que Batman... pero, no le digas, se volverá malo.

Él se preguntó si Bella se habría despertado, pues una ligera rodilla se escuchó por debajo de su aliento.

— Malo... — murmuró ella. — Toda... tuya... — respiró, roncando suavemente.

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Cuando Bella despertó a la mañana siguiente, lo primero que notó fue lo adolorida que estaba. Rodó en la cama, descubriendo que estaba cubierta de pétalos de rosa, algunos incluso sobre su cuerpo.

— Bien, ya despertaste. — la voz de Joker flotando por toda la habitación, y ella levantó la cabeza para ver cómo terminaba de vestirse.

— ¿Te irás de nuevo? — preguntó ella. Joker negó con la cabeza.

— Me ocupé de mis negocios. Prepare un baño para ti. Quiero ver el proyecto en el que has trabajado.

Ella se sentó rápidamente, mareándose un poco en el proceso. Y, como un caballero, Joker la tomó de la mano y la guio al baño.

El cuarto de baño de Joker era mucho más grande que el de su habitación, había una amplia ducha, y una enorme bañera. Había burbujas en el agua, y olía a lavanda. Bella se metió suspirando ante la temperatura. Estaba perfecta.

— Gracias. — murmuró ella.

Joker puso algo de música, dejándola sola. Él fue hasta la ropa que había comprado para Bella, decidiendo que necesitaba más vestidos sueltos. Después de anoche, él odiaría todas las estorbosas prendas y sabía que no sería capaz de mantener sus manos alejadas de ella.

Mandó a Santiago, y de pasó le ordenó recoger un arreglo de girasoles.

Treinta minutos después, Bella salió, claramente emocionada por mostrarle a Joker lo que tenía planeado.

Él también tenía a cinco hombres esperando, cuatro eran los que ella había pedido, y uno era el reemplazo de Raúl.

Ella llegó a su lado y Joker le dio vueltas como si estuvieran bailando, tomó su suave mano y la colocó contra su brazo.

Ella lo guio por el pasillo, y abrió la puerta de salida para que él pudiera ver.

— ¡Es un solárium! Pensé que podía convertirlo en un jardín. Vegetales frescos, y plantas. Me permite tener algo qué hacer. — mustio ella.

Joker miró alrededor de la estancia, gruñendo internamente, pues todo esto le quitaría tiempo que podría pasar con él. Estaba considerando decirlo en voz alta, pero mirarla caminar y balancearse alrededor, explicando felizmente los planes que tenía, guardó silencio.

Él llamó a los hombres y Bella les dijo lo que quería. Los hombres no pudieron negarse, y parecían felices de ayudar.

Bella ató su cabello, y Joker inclinó la cabeza ante la imagen.

— Deberías usar el cabello así más seguido. — Bella se sonrojó.

El chirrido de la maldita mecedora hizo que todos se callaran.

— ¡No soporto esa cosa! — dijo Bella molestamente, claramente agitada. Joker alzó una ceja ante su cambio de humor, pero no dijo nada. — Creo que debe ser un desperfecto del suelo. Podemos arreglarlo.

— ¿Por qué no te deshaces de ella? — preguntó Joker. Bella se encogió de hombros.

— No sé, es vieja, sería linda si no se meciera por sí sola. — ella besó los labios de Joker, caminando a la escalera de casi 6 metros de alto.

Joker frunció el ceño cuando ella comenzó a subir, con productos de limpieza entre sus manos.

— Hay una sobresaliente que ella puede usar para subir más alto. — habló uno de los hombres.

— Hmmm... si ella muere o se lastima... — todos asintieron entendiendo la amenaza implícita de Joker.

Joker supervisó por un rato, y Raúl le explicó lo que Bella quería hacer una vez terminaran de limpiar. Joker contrató dos hombres más para que se ocuparan de las ventanas más altas.

Dos hombres se encontraban en la cocina, preparando lo que Bella les había indicado. Ella había dejado una nota la noche anterior, estaba pensando en preparar una de las recetas de Raúl.

El cambio era simple de ver, y Joker quería dejar en claro que era él quien dirigía los negocios, y que Bella se ocupaba de sus propios proyectos. Nadie debía interferir con los planes de Bella, a menos que quisieran conocer el infierno.

Joker se paró frente a sus hombres, los miró contar el dinero que recién había traído.

— Hay cerca de un millón de dólares aquí, jefe. — justo como a Joker le gustaba.

— Bien. Sé que ha habido algunos cambios por aquí, pero no se confundan. Yo controlo este lugar, y lo que digo se hace. Lo que ella haga en la cocina o el solárium es asunto de ella. El solárium está fuera de los límites, a menos que haya una emergencia. — Phil alzó la mano, y Joker lo detuvo con una mirada

— ¿Qué clase de emergencia? — Joker rodó los ojos.

— Vida o muerte... tus preguntas serán tu muerte... — Phil tragó y asintió, cerrando la boca. Joker puso atención a los dos hombres que iban entrando, cada uno tiraba de dos carritos llenos de joyería. — ¿El botín de anoche?

Joker pasó sus manos a través de los diamantes, tomando un anillo de diamante. Lo guardo en su bolsillo para más tarde, y los hombres llevaron todo a otra habitación.

Joker se sentó en su 'trono', contando algunos fajos de dinero, separándolas en dos pequeñas pilas.

Un fuerte sonido llamó su atención, como si algo se hubiera roto, y se preguntó que estaría haciendo Bella ahora.

Decidió no hacer más caso y continuó contando.

Su cabeza se levantó cuando llegaron hasta él los gritos de algunos de sus hombres.

Se abrió camino hasta el solárium y levantó una ceja cuando notó a la paloma que volaba sobre las repisas superiores. Bella, por supuesto, estaba encaramada en lo más alto de la enorme escalera.

— ¡Shuu! Vuela lejos, maldita ave. —gritó Bella, intentando asustar al animal para que se fuera.

— ¡Ten cuidado, antes de que te rompas el maldito cuello! — gruñó Joker. Bella bajo la vista hacia él.

— ¡Entró por la ventana! — Joker bufó, sacando su arma, le apuntó al ave. Disparó muy cerca de donde estaba el animal y este salió volando. — ¡Oye! ¡Pudiste haberme dado a mí!

— Pero no lo hice, ¿o sí? Te lo digo, será mejor que bajes de ahí.

Bella era terca y quería estar en cada etapa del proceso de su solárium. Luego de que Santiago regresara con las cosas que ella le había pedido, Joker le dio instrucciones de encargarse del techo, y que colocara algunas protecciones a las ventanas. Y, por supuesto, que mantuviera un ojo sobre Bella ya que estaban en eso.

Ella era más torpe que un niño, y Joker prefería no verla con la cabeza destrozada en el suelo.

Uno de los hombres pudo reemplazar los vidrios, y Santiago hizo un trabajo rápido colocando las protecciones para que las aves no pudieran entrar volando.

Unas horas después, las ventanas del solárium estuvieron relucientes, y tanto las paredes como el suelo brillaban de limpio.

Bella finalmente bajó de la escalera y miró todo su progreso.

— Genial. — sonrió ella.

Joker tomó su mano, llevando sus dedos hasta sus labios.

— ¿Terminaste? — ella asintió, envolviendo los brazos en su cuello. — No me tientes, o te tomaré aquí y ahora. — Bella se sonrojó cuando el recuerdo de la noche anterior apareció en su mente.

Joker la empujó contra la pared más próxima, atrapándola entre sus brazos. Volteó la cabeza sin dejar de mirarla y ladró un 'déjennos', antes de concentrarse por completo en ella.

Joker recorrió su pequeño y curvilíneo cuerpo con la mirada, y le dirigió una sonrisa.

— Creo que he creado un monstruo. — murmuró él, recorriendo su cuello con la lengua.

Se desabrochó los pantalones, y esta vez Bella no se acobardó. Joker la guio hacia abajo, de rodillas frente a él, y su polla pareció palpitar por sus atenciones cuando ella le apretó con una mano.

Bella notó que, como el resto de su cuerpo, también estaba cubierto por quemaduras químicas.

No le daba asco en lo más mínimo. Ella envolvió la punta con los labios, acariciándolo con la lengua. Joker gimió, tomando en un puño su cabello mientras, no muy gentilmente, follaba su boca.

Bella frotó sus muslos, uno contra otro, mirando la expresión de Joker, deseando verla más seguido. Lo que no lograba ser succionado por su ávida boca, era atendido por sus manos, dando un apretón gentil a sus bolas.

Bella nunca había hecho algo como eso, pero la expresión de satisfacción pura en el rostro de Joker le dijo que estaba haciendo algo bien, y sus embestidas se hicieron más frenéticas.

— Traga cada gota. — él gruñó, calientes descargas llenaron su boca, y Bella bebió hasta la última gota, liberando lo con un 'pop'.

Ella se lamió los labios, y Joker la jaló hacia arriba, besándola con deseo.

— Te gusta ser sucia, ¿no es cierto? — Bella estaba usando un par de pantalones, y eso agitó a Joker, pues no podía llegar con facilidad donde deseaba. — Usas mucha ropa. Te conseguí algunos vestidos. De esta forma, en momentos como este... — pasó una mano por el delgado cuello de Bella, sonriendo. — Puedo follarte de la forma que quiera.

Él metió una mano entre los ajustados pantalones de Bella, encontrando su lugar especial, introdujo tres dedos. Los ojos de Bella rodaron dentro de sus cuencas y ella gimió alto.

— Mmm... monta mis dedos. ¿Sabes? La próxima vez que esté devorando ese pequeño coño tuyo, estarás contra la pared, te quiero con las piernas en mis hombros, completamente a mi merced.

La imagen mental hizo que las paredes de Bella se contrajeran alrededor de sus dedos, y ella le besó, meciéndose temblorosamente antes las últimas oleadas de placer.

— Ve a vestirte. — él dejó que ella caminara lejos, observando atentamente su paso, ella casi se sentía estremecer pensando en la próxima vez que sus expertos dedos estuvieran sobre ella.

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Él tuvo que esperarla en el salón del trono, y cuando ella regresó, tenía que admitir que se veía bien en blanco. Eran un vestido veraniego totalmente blanco, suelto por todas partes.

Ella se sentó sobre su regazo, mirando las nuevas cajas de joyería.

— ¿Qué haces con todo eso? — preguntó.

— Me lo quedo, lo vendo, lo fundo... cualquier cosa que desee hacer.

Ella se recostó en su pecho, mirando hacia abajo, donde notó las dos pilas de dinero. Notando su interés, Joker tomó una de las pilas y se la dio.

— ¿Cuánto hay aquí? — preguntó Bella.

— Mmmm... algunos miles. — los ojos de la castaña se agrandaron.

— Joker, ¿qué se supone que haga con esto? No lo necesito, quédatelo.

Los ojos de Joker parecieron oscurecerse ante la negativa, y Bella tragó pesado, pero no desistió.

— Es tuyo, y yo lo digo así. Es. Tuyo. Aprenderás que no puedes ganar contra mí, dulzura. — él presionó sus labios contra su sien, apretándola contra él.

Uno de los hombres entró a la sala.

— Señor, llegó alguien que quiere verlo.

— ¿Quién? — Joker se sentó recto sobre su trono.

— Dice que su nombre es Oswald Cobblepot.

Joker solo asintió. Bella notó la punta del cañón presionar su espalda, se tensó.

— Relájate, bebé. Sabes que no dejaría que nada te lastimara. — susurró él en su oído. Lo cierto era que, Joker no tenía idea de quién era el hombre. — Solo quédate quieta para Joker, ¿de acuerdo? — Bella asintió. — Buena chica.

Segundos después, el hombre de Joker regresó, dejando pasar al individuo detrás de él.

Las cejas de Bella se fruncieron ante el sonido de una respiración pesada, y pasos arrítmicos y forzosos.

Una vez que llegó a la luz, apareció este... pequeño y gordo hombrecillo, con nariz protuberante, y al sonreír, dejó ver sus afilados dientes negros. Iba vestido con un sombrero de copa alta negro, un monóculo, y ropa a rayas.

Tenía un paraguas en su mano.

— ¿Qué putas eres? — preguntó Joker, inclinando su cabeza con disgusto. El hombre se carcajeó, y se tambaleó torpemente hacia enfrente.

— Soy un hombre y lo que tengo es sindactilia.

— Una deformación en tu cuerpo, donde los dedos se fusionan como si fueran uno solo, ¿cierto? — comentó Bella, su cara se arrugó cuando notó el lujurioso escrutinio del hombre.

— Aleja tu mirada. ¿Qué quieres? — demandó saber Joker.

Oswald se quitó el sombrero, y Bella tuvo que mirar hacia otro lado, el olor a pescado podrido penetró su nariz.

— Esperaba que pudiéramos trabajar juntos. Como compañeros.

Joker entorno los ojos.

— ¿Qué ganas tú? — preguntó. Oswald se tambaleó más cerca.

— Reputación.

— No puedo imaginarme por qué alguien no te tomaría en serio. — Joker alzó una ceja.

— Compláceme. Contigo a mi lado, podríamos tomar Gótica de las manos del idiota de Batman.

— ¿Ah, sí? — Joker no estaba interesando. A él no le iba eso de los compañeros.

— ¿Qué dices? — Oswald se acercó aún más, tocando con una de sus palmeadas manos la pierna de Bella. Los ojos de Joker se torcieron y movió el arma de la espalda de Bella hasta su asquerosa cabeza.

— Ni de putas toques a mi chica. Quítala. — gruño Joker, moviendo el arma. Oswald se alejó y Bella cambió de posición sobre su regazo. — ¿Cómo te llaman? — cuestionó, el arma aún a la vista.

— El Pingüino.

Joker lo miró completamente de nuevo, entorno los ojos.

— Gracias, pero no gracias. Tengo lo mío, construye tu nombre en otro lugar.

— ¿Por qué no? — Oswald parecía ofendido.

— El último compañero que tuve, lo desollé vivo. Estoy aquí para aterrorizar Gótica, no para hacer amigos. Puedes irte, y no vuelvas. — Joker inclinó su cabeza.

Él secuaz que lo había dejado entrar también lo guio a la salida, y Bella se removió sobre su regazo

— Parecía que de verdad quería trabajar contigo.

Joker dejó el arma a un lado, pasando las manos por sus piernas cremosas.

— No estoy interesado. Huele a problemas, y no necesito que el murciélago me esté rondando aún.

Bella arrugó la nariz.

— Él huele a algo más que problemas. ¿Alguien podría encender una vela? — ella preguntó, haciendo un sonido de placer cuando las manos de Joker se colaron bajo su vestido.

— Así está mejor. — rio Joker.

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Lamento que esta actu sea un poco más tarde jajaja he estado ocupada con algunas cosas xd mañana hay una celebración en mi casa y tengo que hacer los adornos jajaja

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¡Nos leemos pronto!