No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a asombrosa SM y a la saga The Dark Knight. La historia es de la fabulosa Half Of My Soul. Yo solo me dedico a traducirla y divertirme.

I do not own the copyright. The characters belong to the amazing SM and the Dark Knight Saga. The story is from the fabulous Half Of My Soul. I just translate and have fun.

Agradecimiento especial a mi hermosa y nueva Beta (: Todas mándenle un enorme beso a Nadeshiko Himuro! ¡Gracias por darle el visto bueno a mis locuras! (:

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Andy estaba dudando en tocar a la puerta, escuchó el alto gemido de Bella desde el otro lado.

— Oh... estoy a punto de...

Toc, toc.

Joker gruñó ante la interrumpió, alejó su rostro de su chica.

— ¡Lárgate! — ajusto a Bella, levantando la vista para mirar su expresión de fastidio, había estado lista para correrse. Él se encontraba de rodillas, ella sobre sus hombros, la espalda contra la pared.

— Joker... — ella se quejó, y él continuó lamiendo.

Toc, toc.

— ¡For the love of fuck!* — Joker bajó a Bella, posando fuerte hacia la puerta. La abrió abruptamente, fulminando a Andy con la mirada. — Estoy ocupado. ¡¿Qué?!

— É-Él hombre del otro día está aquí para verle. — Andy tragó con miedo.

Joker azotó la puerta en su cara.

— ¡Puede esperar! ¡Vete a la mierda! No podemos tener un poco de paz. — gruñó él. Él se sentó en la cama, y Bella se acercó a su espalda, frotando sus hombros. Ella besó su cuello, murmurando una disculpa. Ella se bajó de la cama y comenzó a recoger la ropa que había sido esparcida antes del encuentro. — ¿Qué estás haciendo? — preguntó él, sus ojos siguieron todos sus movimientos.

— Tomaré un baño. Tienes negocios de los qué encargarte, ¿no?

Joker la arrastró de regreso hacia él, bajándola hasta su altura.

— Puede esperar. No he terminado contigo. — él la recostó sobre la alfombra, empujando sus suaves piernas tan arriba como fuera posible.

Él respiró profundamente, acercándose a su húmedo coño. Recorrió con su lengua desde su culo hasta el clítoris, causando que Bella se retorcida. Insertó un dedo, mirándola temblar.

Ella estaba tan húmeda y, tan al borde.

— ¿Quieres jugar un juego? — preguntó él y, Bella murmuró algo ininteligible entre dientes, demasiado alejada de la realidad como para entender la pregunta. Joker detuvo sus movimientos y Bella le miró con desdén. — Contaré hacia atrás desde diez hasta el uno. Quiero que te corras tan fuerte que veas estrellas. ¿Puedes hacer eso por mí? — él introdujo de nuevo su dedo, agregando otro más.

Él comenzó lento, sonriendo cuando notó que se relajaba.

— Diez. — él la movió para que comenzara a jugar con sus propios pezones. — Nueve. — se rio cuando comenzó a mecer sus caderas, igualando su ritmo, cerrando los ojos. — Ocho. — él continuó con su gentil vaivén, encaminando la lentamente hacia donde quería. — Siete. — le dio su atención a su clítoris, y ella siseó, lloriqueando ante la sensación. — Seis. Esa es mi chica, mi traviesa, traviesa chica. Cinco. — él introdujo otro dedo, embistiéndola un poco más rápido. — Cuatro. — sus paredes empezaron a pulsar alrededor de sus dedos y él se detuvo por un momento. — Tres. — la jaló para que sus caderas quedaran sobre su regazo, ligeramente inclinadas hacia arriba, desabotonó la pretina del pantalón. — Dos. — Bella se removió, lanzando un quejido cuando Joker detuvo sus movimientos de nuevo.

— Joker... — ella siseó, dejando caer su cabeza hacia atrás. Joker liberó su polla y se enterró en ella.

Bella jadeó, dejando salir un sonido entre llanto y necesidad de aire. Él embistió con fuerza, gruñendo.

— Uno. — y Bella se sacudió violentamente cuando se corrió, los constantes embustes construyeron un nuevo orgasmo en su interior.

— ¡Oh, mi Dios! — ella jadeo, llorando cuando se corrió de nuevo, una espesa cremosidad escurrió hacia sus piernas.

— Siempre haciendo un desastre. — gruñó Joker, inclinándose para morder sus rellenos labios. — Solo yo hago que te corras así. Que grites así. Joker es dueño de cada pulgada de tu cuerpo. ¿Entiendes? — Bella asintió, y Joker tomó su rostro entre sus manos, embistiendo de nuevo contra ella. — Dilo, ¿a quién perteneces?

— A-A ti. — Joker se estrelló de nuevo, contando su cuerpo con el de ella deslizándose un poco sobre la alfombra.

— No, no... di mi nombre. ¿A quién... jodidos... perteneces? ¿Quién puede hacerte sentir de esta manera? Mmmm...

Él elevó las caderas, gruñendo con cada golpe. Bella cerró los ojos, y tuvo que sujetarse de la alfombra, jadeando por aire.

— ¡JOKER! — gritó ella, y Joker tomó posesión de sus labios como un hombre hambriento.

— ¡JAJAJA! ¡SOLO YO! ¡Y NO LO OLVIDES! — con una última embestida se corrió, su semilla la llenó por completo, incluso deslizándose entre sus pliegues cuando él se retiró.

Bella se quedó tendida, mirando al techo, respirando pesadamente.

— Daddy no quiso ser tan rudo. — Joker bajó suavemente sus piernas, y dejó un beso sobre cada muslo. Bella alzó la vista hacia él, agotada.

— Está... — ella murmuró algo más que Joker no fue capaz de entender, no movió ni un músculo, dejando que él mirara su cuerpo.

— Te gustó eso, ¿Mmm? Tal vez debería contar desde un número más alto... — Bella tembló, dejando que él la tomara en brazos. — Vamos a limpiarte.

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Luego de una hora, ambos salieron.

— Es grosero dejar esperando a tus invitados, ¿sabes? — dijo Oswald. Bella encendió una vela cuando pasaron por la mesa del comedor.

— Tú no eres un invitado, y lo que hago en mi casa es asunto mío. Te dije que no regresaras. — Joker miró hacia Bella. — Ve, dulzura. — la animó, y Bella dejó un beso en su mejilla antes de abrirse paso hacia la cocina.

— Es un buen pedazo de coño el que tienes ahí. ¿Es exclusiva? — preguntó Oswald. Joker solo se encogió de hombros.

— ¿Qué quieres? Estas interfiriendo con mi tiempo. – dijo Joker.

— Quiero que pienses de nuevo en mi oferta, tú y yo podemos trabajar juntos. — Joker alzó una ceja.

— ¿Qué es lo que quieres lograr con eso? — preguntó él, mirando a Oswald de arriba abajo.

— Ser alcalde. — se río, sin embargo, el sonido, junto a su expresión, fue como si alguien hubiera revivido a un ave muerta.

Joker se carcajeó. Se dobló, sosteniendo su estómago.

— ¡Alcalde! Buena suerte con eso. — se acercó a Oswald, haciendo una señal para que se marchara. — Ahora, vete a la mierda.

— Supuse que dirías eso.

Joker entorno los ojos y se lamió las cicatrices.

— Quítame las putas manos de encima. — se escuchó la mordaz voz de Bella.

Joker se volvió, sacando su arma. Múltiples armas fueron apuntadas desde ambos bandos, y Joker miró hacia Oswald.

— Veo que no juegas limpio. — tarareó él, observando con atención todos los cañones que apuntaban hacia Bella.

— Trabajarás conmigo, o le disparo.

Bella se congeló, sus ojos volaron hacia Joker. Ese era el momento. La situación de la que tanto le habían advertido. Ella siempre había mantenido su mente abierta para aquel instante, Joker bien se podría aburrir de ella. Él podría matarla, dejar que la asesinaran, o simplemente dejarla atrás.

Los ojos de Joker se entrecerraron, y apuntó su propia arma hacia Bella. Ella tragó, cerrando los ojos.

— Bien. — Oswald asintió, ordenando a sus hombres que bajaran sus armas. — Antes de... continuar con el juego. — Joker tronó su cuello, y apretó el gatillo.

El hombre de Oswald cayó, y Bella abrió los ojos. Joker le hizo una señal para que se acercara, y ella no dudó, dejando que Joker la apretar contra su cuerpo. — Creo que entiendes el mensaje.

Oswald asintió, entendiendo fuerte y claro. Él y sus hombres salieron de la guarida.

Joker se reacomodó el cabello con el arma.

— Señor... — comenzó a decir uno de sus hombres, y Joker le respondió con una bala hacia sus pies.

— ¡Salgan! ¡Todos ustedes, fuera! Excepto ustedes dos, vigilen la entrada.

Todos se tropezaron entre ellos para hacer lo que había ordenado. Bella nunca lo había visto tan en conflicto.

— Joker. — susurró ella, manteniendo su distancia.

— Cállate, no digas ni una palabra. — exclamó moralmente mirando en su dirección. Bella presionó los labios, cerrando la boca, su corazón palpitaba dentro de su pecho como si hubiera corrido una maratón. — Un mes atrás, no hubiera dudado. Estarías muerta. — Joker se acercó a ella, y Bella resistió la urgencia de alejarse lo mejor que pudo.

Él envolvió su delicado cuello con su mano, apretándole. No era lo suficientemente fuerte como para cortar su suministro de aire, pero lo suficiente como para hacerle saber que iba en serio.

— ¿Qué me estás haciendo? — gruñó él, presionándola contra la mesa. Bella apretó un poco más los labios ante el dolor de la madera enterándose contra su espalda baja, no perdió de vista su mirada. — ¡Porque no me interesa una mierda! ¡No me intereso por nada, excepto por mí! ¡YO! ¡YO! ¡YO! Sin embargo... aquí estás. ¡Yo no tengo sentimientos, ni me interesa! — gritó él, colocando el cañón de su arma contra la sien de Bella, quitándole el cabello del rostro. — Me estás cambiando. — murmuró, casi suavemente. — No me gusta el cambio. — respiró pesadamente, golpeando el arma contra la mesa.

Disparó una vez hacia la madera, y Bella cerró los ojos, girando su cabeza.

— ¿Sabes? — susurro Joker en su oído. — Prefiero follarte hasta perder el sentido que perseguir a Batman por la ciudad. Te he tenido pavoneándote por mi castillo, haciendo cualquier mierda que quieras, ¡para poder poner una sonrisa en tu hermosa puta cara! ¡Ese no soy yo! ¿Por qué sucede eso? — Joker la miró hacia abajo, sus oscuros ojos totalmente atormentados. Le tomó el rostro para obligarla a verle. — ¡MÍRAME!

Bella le devolvió la mirada, lágrimas en sus ojos.

— No lo sé... es... ¿divertido? — jadeo ella, tomando su brazo.

Joker sacudió la cabeza, disparando a la madera de nuevo. Bella soltó un grito esta vez, pues el disparo había sido mucho más cerca que el anterior.

— ¡ESO TAMPOCO ES! No puedo obligarme a... — su mano tembló cuando él sostuvo su cabeza. — ¿Por qué no puedo matarte?

Bella se atoró con su siguiente respiración.

— ¡N-No lo sé! — admitió ella, alejándose para frotarse el pecho.

Él quitó su mano, tomando su rostro entre sus palmas. Pareciera como si hubiera llegado a una conclusión.

— No sé si tengo la capacidad de amarte, pero puedo decir que incluso tu lograste corromper una parte de mí. Tú eres todo en lo que puedo pensar, cada maldito día. Eres adictiva. — acarició sus mejillas, secando una solitaria lágrima que Bella no pudo detener. — Shhhh... — le tranquilizó, besando cada una de las lágrimas que le siguieron. — Puede que no te quiera muerta, pero no pienses ni por un segundo que eres mi debilidad. Yo no tengo ninguna debilidad.

Bella asintió frenéticamente.

Él besó su frente y se separó. Bella enderezó su postura con algo de duda, bajando de la mesa. Se frotó el cuello, mirando a Joker con precaución.

— Tengo que salir, ¿te encontraré aquí cuando regrese? — se preguntó él, inclinando la cabeza hacia ella. La confusión era evidente en el rostro de Bella, y Joker sonrió, se acercó a ella de nuevo.

Esta vez, ella retrocedió un paso, y Joker la alcanzó, acercándola a él.

— No... no... — él dio algunos golpecitos en la frente de Bella con su dedo índice, su sonrisa era amplia, una sonrisa que ella no había visto desde el momento en que lo conoció. — Aquí, somos iguales. ¿Qué te detiene?

— N-No sé a qué te refieres. — susurró ella. Él le alzó la cara, para poder verla mejor.

— Te pregunté si te irías. Te di un susto de mierda, y aun así no pareces querer sacar tu jodido trasero de aquí.

Ella se deshizo de su agarre, y él le dejó.

— ¿Cuál es el punto? Incluso si lo hiciera, tú me encontrarías, y no hay ningún lugar o personas a la que yo pueda ir. ¿No es verdad? — Joker asintió. — Entonces, ¿para qué irme? — ella le rodeó, y caminó hacia su habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

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Bella cerró los ojos cuando el agua caliente bajó por su espalda.

¿Joker tenía razón? Pensó ella. ¿Eso quería decir que había algo malo en ella?

Ella no sabía, pero estaba segura de una cosa. No iría a ningún lado. Aunque hubiera una parte que se negaba a aceptarlo a ella le gustaba Joker por el monstruo que era.

Eso era lo que la hacía quedarse. Él la encontraría, lo sabía, así que sería un intento inútil y solo serviría para enfadarlo. Aunque ella nunca le había visto tan enojado, él había mantenido el control de su furia.

Esa era otra de las razones por las que no se iría.

Él bien podría haberla ahorcado, pero ella sentía el control debajo de sus manos. Él podría haberla dejado morir de haberlo querido realmente.

Ella sacudió la cabeza, enjuagado el shampoo, queriendo pensar en otra cosa. Ella de preguntó por qué Oswald estaba tan empecinado en tener a Joker como compañero. Algo no parecía estar bien. Era sospechoso.

Encendió la radio, dejando que la música relajará sus nervios. Una ligera brisa de aire frío hizo que volteara. Ajustó la temperatura de nuevo.

— Se arruinará tu ropa.

Los dedos de Joker recorrieron su espalda hacia abajo, haciendo que Bella cerrar los ojos. Sintiéndola tensa debajo de su toque, Joker la recorrió de nuevo.

— Relájate. — respiró él contra su oído.

Ella dejó salir una temblorosa respiración, relajándose lentamente debajo de su toque. Él dejó un beso en su hombro, adelantando su mano para atraer su esbelto cuerpo contra el de él. Él sólo la sostuvo por un segundo, sus pulgares acariciando sus caderas. Ella se dio la vuelta dentro de su abrazo, entonando los ojos hacia él.

Él nunca era así.

— Eso no pasará de nuevo. — murmuró él contra su cuello.

— No necesitas disculparte. — murmuró ella. Los dedos de Joker se apretaron alrededor de su cintura, y la apretó contra la pared. Sus ojos se encontraron, él recorrió su rostro con la vista. — Solo, no me pongas un arma en la cara, de nuevo.

Él inclinó su cabeza, riendo.

Joker hizo algo un poco diferente. Se desvistió hasta quedar desnudo pateando sus ropas lejos. Se deslizó en su interior con facilidad, levantando la y enredando sus piernas a su alrededor. Él no dijo nada, tampoco ella lo hizo. Lo que realmente sorprendió a Bella fueron sus movimientos. Él era lento, y por una vez, paciente. No sé apresuró ni comenzó su usual conteo.

Era casi tierno.

Era casi apasionado.

Él había impuesto una barrera entre ellos, el monstruo estaba solo ligeramente asomado a la superficie, dejándose ver solo por un instante mientras ella se ofrecía a sí misma ante él.

Todo se sintió diferente.

Él succiona su cuello, y Bella solo pudo jadear quedamente mientras él se movía gentilmente en su interior. Él placer era enorme en equivalencia.

Él la llevó al borde más de una vez, tomando total placer el saber que solo él podía hacerle aquello, sin importar la fuerza, sin importar cómo, o dónde, o cuándo, él podía llevarla al límite con un simple toque.

Él siempre se aseguraba que ella estuviera satisfecha antes de dejarse ir, y esta vez no pasó diferente. Joker si tenía un lado suave, y él definitivamente lo demostró mientras se ocupaba de ella.

Bella noble cuestionó ý le dejó hacer lo que quería. Él la lavó e incluso se ocupó de secarla.

Cuando él le dejó algunas prendas en la cama, ella las tomó, mirando el conjunto.

— ¿A dónde vamos?

Él estaba regresando de forma lenta a ser el mismo, gruñendo un poco debajo de su aliento.

— Al lugar de Oswald, donde sea que esté. Hace frío fuera.

Bella murmuró y se vistió.

— No me gusta esto. ¿Por qué te necesita tan intensamente? — ella se acercó a él, ayudándole con su corbata. Le dio algo que hacer con sus manos, aunque por dentro se moría de preocupación pensando que podía ser una trampa.

— No importa, yo iré a él antes de que él venga a mí.

— ¿Crees que llegarán a tanto? — los ojos de Bella lo miraron atentamente, frunciendo el ceño.

Joker asintió.

— Claro, así es como se resuelven las cosas siempre. Tengo algo para ti.

Bella nunca fue una persona a quien le gustaran los regalos, pero Joker siempre le daba cosas que le encantaban. Cosas simples. A veces le obsequian libros que Bella no tenía, guardando los en su librero para que ella lo encontrara después. Le daba rosas y pequeñas piezas de joyería.

A él le gustaba ver la expresión de sorpresa en su rostro, así que ella siempre procuraba cerrar los ojos antes. Él tomó su mano, deslizando algo en su dedo. Era el anillo que había visto en la pila de joyas que había visto antes. Bella abrió los ojos, y bajo la vista, manteniendo su mano extendida.

Era un anillo con pequeños diamantes, nada muy elegante, pero era lo suficiente llamativo para atraer miradas. Era encantador.

— Es hermoso. No me parecías de los que quieren casarse. — habló ella contra su pecho, y él la abrazó, dándole vueltas por la habitación. Cuando se detuvo, le dio la vuelta y su pequeña espalda quedó apretada contra su pecho.

— No me importan todos los empalagosos sentimientos, pero es un principio, dulzura. Eres la chica del Joker, así que debes lucir como tal. — besó su mejilla, sosteniendo su mano en alto. — Tengo un buen ojo para lo hermoso, ¿cierto?

— Para ser una bestia, sí. — Joker le pellizco una pierna, tomando la elegante arma de Bella, se la colocó en el resorte de su blazer.

Él le dio la vuelta, subiendo su pierna. Deslizó un arnés por su tobillo, deslizando otra arma en él.

— Junto a mi todo el tiempo. — Bella asintió, y la besó, mordiendo su labio inferior con fuerza. Se separó de su boca, apretándola contra su cuerpo. — Creo que ambos entendemos cuando se trata de ti. — Bella asintió. — Bien. Sé mis ojos y oídos.

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Oswald vivía en el lado más costoso de Gótica, y su centro de operaciones era más bien una mansión que una casa de seguridad.

Bella estuvo al lado de Joker en el momento en que entraron, Santiago cerca de ella.

Subieron los pocos escalones, y Joker miró hacia Oswald.

— ¿No te cansas? — Bella ocultó su risa con una tos disimulada.

— Sé que no estás feliz con nuestro arreglo, pero no tenemos que ser enemigos. — Oswald hizo una señal para que Bella entrara primero, y Joker sacudió la cabeza.

— Envía a tu hombre primero. — insistió Joker.

Oswald suspiró y entró primero. Santiago le siguió, y Joker empujó la espalda de Bella suavemente, siguiendo la detrás.

Tan pronto como entraron, Bella escuchó un llanto, y antes de poder hacer algún comentario, vio a una mujer llorando.

Oswald guio a Joker y sus hombres a una enorme mesa, con un montón de monitores y computadoras. La mesa era ovalada, y Joker sacó una silla para Bella, sentándose a su lado. Santiago tomó la silla contigua.

— Hay otra habitación para que tu... acompañante esté cómoda. — ofreció Oswald. Antes de que Joker pudiera responder, Bella respondió.

— Su acompañante está bien donde está. Por favor, llámame Alice, Alice Cullen. — Bella no estaba segura si había hecho lo correcto, pero si Joker quería descubrir lo que Oswald planeaba, tenía que ganar su confianza. No sé atrevió a mirar a Joker para ver su aprobación, pero el apretón en su cadera no era ajustado. Ella se lo tomó como una buena señal.

Oswald pareció sorprendido de que incluso hablara.

— Okay, señorita Cullen. — Bella le dio un pequeño asentimiento.

— Ella es un rompe fuegos, Oswald. Si quieres que trabaje contigo, ella es mi mano derecha. Creo que aún recordamos esta mañana, ¿cierto? — Oswald se encogió un poco, pero asintió. — Perfecto, continúa. — Joker agitó su mano, su brazo se curvo alrededor de la cintura de Bella.

Bella escuchó todo el discurso de Oswald, contando cómo se volvería alcalde. Quería desintegran varios círculos de crimen organizado en el área. Por supuesto que eso atraería la atención de la gente. Ella entendió a lo que se refería con "reputación". Solamente el decir que tenías al Joker en el bolsillo decía mucho.

Sin embargo, tenía puntos débiles. Mientras Oswald hablaba, Bella se movió, susurrando contra el oído de Joker.

Joker mantuvo los ojos en todos a su alrededor, soltando una risilla cuando ella le dijo lo obvio. ¿Por qué no la había llevado a sus demás trabajos? Ella era bastante útil.

— Creo que te estás olvidando de algo. — habló Joker, frotando el costado de Bella con la mano. — Cuando los otros idiotas se enteren que estoy trabajando contigo, tendrás que mantener tu trasero seguro. Jodí a mucha gente. Tengo a mucha gente.

Oswald hizo un extraño sonido de gruñido. Bella observo cuando un cocinero entró a la habitación. Traía una bandeja con sándwiches. La pasó por todos los presentes.

— Por favor, sírvase ustedes.

Ella esperó a Joker, pendiente de si él comiera. Él no tocó absolutamente nada, así que ella tampoco.

— No tengo hambre. — Joker empujó la bandeja.

— ¿Señorita Cullen? — Bella sacudió la cabeza. El cocinero salió, llevándose la bandeja, y Bella notó algo extraño. Lo guardaría en su mente para después. — Digamos que tienes razón. Tu sabrías más que yo. ¿Por dónde empezamos? — preguntó Oswald.

— Me estás pidiendo que traicione a las personas con quien hago negocios. — exclamó Joker.

— Exacto. — Oswald asintió.

Bella frunció el ceño, comenzando a hablar.

— Eso solo pondrá más blancos en tu espalda. He conocido a algunos enemigos de Joker, y no son solo sujetos musculosos y presumidos.

— Si son tan peligrosos como dices, ¿por qué sigues viva? — la retó Oswald.

Bella se inclinó al frente, mirándolo desde debajo de sus pestañas.

— Por la misma razón por la que uno de tus hombres está muerto. Por la mujer que lloraba en el pasillo, ¿puedo asumir que se trataba de su...? ¿Hermano? ¿Amigo? ¿Novio, tal vez? — Oswald quedó en silencio. — Necesitas elegir y seguir a tus objetivos. Quieres los peces gordos. Necesitas trabajar desde abajo hacia arriba. Esas son las personas que no significan nada para nosotros, pero que lo son todo para la ciudad. Baja los índices delictivos, mantén a los criminales en prisión. Estas intentando derrotar a los reyes, y no te harás cargo de las bandas criminales. Si realmente quieres que Ciudad Gótica vea... más allá de tu deformidad, y vean a un alcalde, necesitas asegurarles su seguridad.

Bella se puso en pie, y algunos hombres de la habitación se movieron. Mayormente los hombres de Joker, listos para disparar ante cualquier cosa que pareciera una amenaza.

Ella se inclinó hacia el escritorio, apuntando al mapa de la ciudad que Oswald tenía.

— ¿Qué es esta área? — cuestionó ella. — Este lado. — señaló otra parte del mapa. — ¿Y esta?

— El lado este.

Bella estaba perdida en eso, pero continuó.

— ¿Áreas de altos índices de crimen? — Oswald le mostró lo que estaba buscando. — Empieza ahí, trabaja tu reputación. Esto tomará tiempo, y por ahora, será mejor que el nombre de Joker permanezca lejos de tu boca, o estaremos metidos en bastante mierda.

Ella se sentó, aclarando se la garganta. La mayoría de los hombres de Oswald la miraban como si le hubiera crecido otra cabeza.

— ¿Entonces? Esto no es un proyecto de ciencias. ¿Lo harás o no?

Oswald miró a Joker, quien tenía una sonrisa orgullosa en el rostro.

— Me agrada.

Joker no dijo nada en respuesta. Se inclinó hacia Bella y le susurró al oído:

— Buena chica.

— Exactamente, ¿cómo sabes todo esto? — preguntó Oswald. Bella se cruzó de brazos.

— Quieres poder, Oswald. Control. Un comportamiento narcisista clásico. No lo digo por nada en específico, solo digo los hechos.

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En el camino a casa, Joker no pudo contener sus risas burlonas.

— Tu, querida, ¡estuviste ardiente! Dios, verte inclinada sobre la mesa me hizo querer tomarte justo ahí.

— ¿Lo hice bien? — Bella lo miró. Joker la recostó sobre el asiento.

— Más que bien, dulzura. Sigue haciéndolo así. Ven aquí. — Bella separó las piernas, envolviendo el cuello de Joker con los brazos.

— Tengo que admitir que fue divertido. — ella murmuró. Sus facciones se movieron más serios. — Él está planeando algo. Solo, no sé cómo encajas en todo esto.

Joker se encogió de hombros.

— No me preocupa ahora. ¿Sabes qué podemos hacer en lugar de eso? Daddy podría tener un poco de desahogo justo ahora. — él la vio llegar al suelo, alzando el rostro. — Mi querida Isabella... creo que somos un trato directo del infierno. — cerró los ojos, recostándose contra el respaldo.

Él nunca tendría suficiente.

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Oswald tomó el consejo de Bella, empezando por objetivos fáciles. Ella incluso le ayudó con su campaña, quedándose fuera del foco de atención, por supuesto. Los planes habían tardado un par de semanas para capturar a algunos criminales, pero solo había sido porque Oswald se aferraba a hacer las cosas a su manera.

Él y Joker aún no se llevaban bien, y Oswald se esforzaba al máximo para ganar el respeto de Joker. El Pingüino intentaba comprender la dinámica entre Bella y Joker. Por un lado, él le dejaba dar las órdenes, decir lo que Bella quisiera, y él la apoyaba sin pensarlo dos veces; y había otras veces, Joker hacia algo totalmente opuesto a lo anterior. Oswald, también, aprendió otra lección del Joker y su chica.

Oswald había logrado desmantelar uno de veinte grupos criminales, y por supuesto, sintiendo aún la adrenalina en su cuerpo, él quería ir por los demás en ese mismo momento. Joker, Oswald y otros quince hombres estaban en la automóvil.

— ¿No fue eso maravilloso?

— Maravilloso. — murmuró Joker. La misión no había sido de las favoritas de Joker. No había sido capaz de asesinar a nadie, no hubo sangre, no nada. Molieron a golpes a algunos de ellos, pero no fue suficiente para satisfacer su hambre.

— Quiero llevar a Alice la próxima vez. Ella será una distracción genial. Ellos no podrán quitar sus ojos de ella. ¡Ella estará encantada de hacer cualquier cosa!

Joker lo alcanzó, tomando a Oswald por el cuello.

— ¿Qué te parece si le muestras un poco de respeto? Ella no irá a ninguna de estas... Mmmm… misiones que hacemos. Ella no hará nada que yo no diga, y harías bien en recordar eso. Yo tomo las decisiones cuando se trata de ella. Estás trabajando conmigo. Ella está para ofrecer… apoyo moral, ¿sí? Ella es mía, y me responde a mí, y te lo digo ahora, ella se queda dentro, ¿estoy siendo claro? — Joker apretó su agarre, contando el aire. — ¡NO PUEDO ESCUCHARTE! ¡HABLA MÁS ALTO PINGÜINO! — Joker le dejó ir, inclinándose para quedar al mismo nivel de sus ojos. — Puedo hacerte mi perra, y no serías más listo que uno. Ella es mi perra, está sobre mi regazo, mío. Si haces algo a mis espaldas que tenga que ver con ella, te haré desear nunca haber nacido. Te enseñaré lo que puede ser la tortura. No me agradas, no confío en ti. Mostraste tus cartas y lograste tener cierta… influencia en mí. No pienses por un segundo que me controlas.

Oswald asintió frenéticamente. Alzando una mano, detuvo a sus hombres de hacer cualquier movimiento. Cuando llegaron a lo de Oswald, Joker salió en busca de Bella.

Oswald les había dado un cuarto para quedarse cuando fuera muy tarde para irse a casa. Joker empujó la puerta y, tanto Bella como Santiago, alzaron sus armas, apuntándole.

— Tranquilos. — insistió Joker, cerrando la puerta detrás de él.

Bella bajó su arma, caminando a la puerta, ajustó el seguro. Le acercó una caja de madera que claramente estaba alterada para interferir con cualquier señal. Ella alcanzó el bolsillo del peliverde, metiendo su celular en la caja. Metió la caja dentro de una caja más grande, sobre la mesa.

Ella empujó a Joker sobre la cama y se subió sobre él. Se acercó para susurrar en su oído:

— Está vigilándonos. Lleva algún tiempo haciéndolo. Sé cuál es el objetivo de su juego, y necesitas ser cuidadoso. — Santiago se deslizó fuera de la habitación luego de revisar algunas cosas, y Bella dejó un beso sobre los labios de Joker.

— Cuéntamelo todo.

Bella asintió y jaló a Joker hasta el baño, y ella abrió la ducha, dejando que el agua saliera con mucha presión. Los baños de Oswald eran dos veces más grande que los de Joker y eran completamente negros.

Ella se desnudó, y Joker la imitó, esperando tener algo de suerte. Se metieron a la ducha, cerrando la puerta de cristal. Bella esperó a que el vapor empañara la superficie antes de voltear hacia Joker.

Él alcanzó a ver la preocupación en su hermoso rostro y pasó su mano por su mejilla.

— Detente. — murmuró Joker. Bella frunció el ceño.

— Te va a envenenar. Cianuro. Mortal dependiendo de la cantidad. El día que estuvimos aquí por primera vez, ¿recuerdas los sándwiches? — Joker asintió, atrayéndola hacia él. No perdió tiempo en tomarla y deslizarse dentro de ella. Habían pasado más de veinticuatro horas desde la última vez, y Joker estaba hambriento de ella. — Hablo en serio. — siseó Bella, sosteniéndose por sus hombros.

— Estoy escuchando. Continúa. ¿Qué hay de los sándwiches?

Bella gimió quedamente, Joker cambió su posición hasta que se sintió casi colgada de su cuerpo, las manos de Joker la sostenían por debajo de los muslos.

— El cocinero no le ofreció a Oswald ni a sus hombres. Solo a nosotros. Él hizo contacto visual. Estudié psicología antes de trabajar en la librería. — Joker asintió, ya sabía ese pedazo de información sobre ella, embistiendo en su interior con intención. Quería que aquello durara. — Su lenguaje corporal decía mucho, y estaba muy molesto cuando vio que no comiste. Ha intentado darnos comida desde el primer día. Si tú no comes, yo tampoco lo haré. Fue ahí cuando lo olí.

Joker buscó sus ojos, su mente enfocándose por unos segundos.

— El cianuro. Tiene un olor amargo, ¿estás segura?

Bella asintió.

— Todo esto ha sido sobre eliminarte. Tú eres su amenaza más grande.

Joker tarareó.

— Menos habla por un momento, dulzura. — murmuró contra su piel, dejando largos besos por todo su cuello y pechos. Bella jadeó cuando él tomó un pezón entre sus labios, succionando gentilmente.

Él se meció un poco más fuerte, y Bella cerró los ojos. Se embistió a sí mismo de nuevo, haciendo que el agua salpicara a su alrededor, y cambió al otro pezón.

— Mmm… — ella gimió, rotando sus mejillas. — ¿N-No estás preocupado? — ella dejó salir un pequeño gritito cuando sus dientes salieron a jugar.

— Shhhh. La única cosa por la que estoy preocupado es hacerte llegar. — ante eso, él comenzó a aumentar el ritmo, embistiendo dentro de ella con vigor, aplastándola contra el cristal. — Amo cuando haces esa cara. Estás tan cerca. — Bella tensó los brazos alrededor de su cuello mientras él continuaba follándola.

— Joker… — susurró ella, dejando caer su cabeza hacia atrás. — Esto… es… mmm… serio… — Joker besó sus labios, impidiéndole seguir hablando.

— Te preocupas demasiado. — Bella gimió, sus piernas se cerraron alrededor de su cintura.

— No puedo… oh, Dios. — Joker sonrió, respirando con satisfacción. Bella respiraba pesadamente, apoyando su cabeza contra el cristal. Lo besó lentamente, con un sensual sonido saliendo de su garganta. — Solo ten cuidado. — advirtió. Joker la dejó abajo. — ¿Joker? — él esperó que continuara hablando, sus ojos se entornaron cuando la vio conflictuada. — Sé que no quieres escuchar esto… — comenzó ella. Ante el silencio, continuó. — Me… preocupo por ti, y no quiero… — ella pausó, mirando lejos de él. Limpió una lágrima rebelde que había escapado, sorbiendo por la nariz. — Muy en el fondo, te preocupas por mí también, y puedo lidiar con eso. Me preocupo mucho por ti como para perderte. En tu locura, me he encontrado con un lado tuyo que no le has mostrado a nadie más. — ella le dio la espalda, no queriendo mirar sus ojos. Hizo un gesto con la mano, señalándolos a ambos. — Esto significa algo para mí, y sé que no significa los mismo para ti, ni de cerca. Pero, necesito que sepas que estoy aquí, a tu lado, esperando que regreses en una pieza.

Joker la tomó por la barbilla, levantando su rostro, forzándola a mirarle a los ojos.

— El que te importe solo logrará que te maten, pero por lo más sagrado, tú y yo… — él le limpió otra lágrima. — Hace que esta existencia valga más la pena. Nunca dejes que el enemigo sepa que te importa. — le besó la mejilla, tomando una barra de jabón. Bella asintió silenciosamente, parpadeando para alejar las lágrimas, tomó una respiración profunda.

Joker rio suavemente cuando el reconocimiento brilló en su lindo rostro.

— Nunca serás mi enemigo. — susurró ella.

— Una chica con belleza y cerebro. — susurró Joker en su oído.

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— ¿Cómo me veo? — preguntó Joker, poniendo su Fedora sobre su cabeza. Bella se acercó a él, arreglando su corbata.

— Como un hombre loco. ¿Estás usando un Nuevo perfume? — preguntó ella, inclinando la cabeza hacia él. — Huele como… no sé. Te queda.

— Me alegra que te guste, algo diferente. Necesito arreglar algunas cosas y, Oswald no será más un problema. Por ahora nadie sabe que estamos trabajando juntos.

Bella asintió, suspirando.

— No me gusta esto. — murmuró ella.

— Relájate, dulzura. Sabes que no salgo sin alguna ventaja. — Bella murmuro y Joker besó su mano.

— Eso es lo que me preocupa. ¿Volverás esta noche? — Joker asintió, atrayéndola contra su cuerpo.

— ¿Qué tal si horneas algunas de esas galletas que me gustan, y me esperas en la cama? ¿Con mi conjunto favorito?

— Siempre dices que te gusta cuando estoy desnuda. —Bella se carcajeó.

— Exactamente. — Joker le dio un toque en la nariz. Se movió lejos de ella, y Bella buscó sus labios.

— Espera… — ella rodeó su cuello con los brazos, apretándose contra él. — Regresa a mí.

Joker solo le regresó la mirada, había una emoción en sus ojos que ella no pudo descifrar.

— No hago promesas.

— Eso ya lo sé. — Joker presionó sus labios con fuerza, sintiendo su cálido cuerpo contra él antes de separarse, su mano aun sosteniendo su cadera.

— Mmm… Cenicienta… Cenicienta… — Joker se alejó y Bella suspiró, sentándose en la cama. Escuchó la puerta cerrarse y se mordió nerviosamente las uñas.

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Algunas horas pasaron, y no le estaba hacienda ningún favor a Bella. Hizo lo mejor que pudo para pasar el tiempo, intentó leer y estar en la cocina. Cuando se sentó de nuevo, llevó la mano hasta su frente, frotándola cuando sintió el inicio de un dolor de cabeza.

Fue al baño, deteniéndose frente al gabinete de las medicinas. Su nariz se arrugó y miró el perfume de Joker. Lo tomó y lo aceró a su nariz, jadeó, la dejó de nuevo en la gaveta.

— Oh, Dios mío. — se apresuró a salir del baño, alcanzando el área de trabajo. Joker había dejado cuatro hombres con ella. — Necesitamos irnos, ahora.

Ellos no la cuestionaron, uno le extendió un arma.

— ¿Auto o helicóptero? — preguntó otro de ellos.

— El helicóptero es más rápido, pero tardará un segundo en estar listo. Será auto. — ordenó ella, deslizando el arma entre la cinturilla de los pantalones. Un auto estaba esperando, y todos se las arreglaron para entrar. El automóvil aceleró en cuando la puerta se cerró. — ¿Alguno de ustedes sería capaz de contactar a Santiago por el teléfono?

Todos sacudieron la cabeza.

— ¿Cuál es el plan, jefe?

Bella se encontró con todos los ojos que le devolvían la mirada.

— Salvamos a Joker. Simple. Intenten no dispararle a ninguna de las mujeres que pueden estar ahí… pero, además de eso, no me importa un carajo lo demás. — el cuerpo de Bella temblaba mientras aceleraban entre las calles de Gótica, y su pulso tronaba en sus oídos. — Entraremos, disparamos primero, preguntamos después, ¿entienden?

Permanecieron el resto del viaje en silencio, hasta que el auto se detuvo frente al edificio. Bella y sus hombres se apresuraron a la entrada.

— Lo tengo. Retrocedan.

Bella sacó su arma. Le dio un asentimiento antes de que el hombre que había habado pateara la puerta, abriéndola por la fuerza.

Bella entró marchando, elevando su arma cuando los demás la siguieron. Los disparos resonaron de ambos bandos, aunque la situación se controló bastante rápido. Los hombres de Joker se posicionaron de su lado, disparando a los secuaces de Oswald.

Bella se apresuró a la recámara donde sabía que estaban, antes de que se acercara lo suficiente, la puerta se abrió. Los ojos de Bella bajaron hasta la altura del rostro de Oswald.

— Hijo de puta. — sintió a los hombres de Bella a sus espaldas. — Sáquenlo de aquí. — regresó su atención a Oswald. — Te mataré.

Oswald solo sonrió.

— No, vas a trabajar para mí. Joker está muerto, y tu Alice Cullen, o debería decir, Isabella Swan, eres mía ahora. Me ayudarás a ser alcalde y tomar la ciudad de la forma que quiero, o tu mami se muere.

Bella entornó los ojos y la puerta que se abrió a su derecha la hizo congelarse. Ahí estaba Renee, atada, claramente golpeada, con cinta adhesiva sobre su boca.

Bella tragó pesado.

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*Les prometo que Nade, mi señora madre y yo nos rompimos la cabeza intentando encontrar una traducción lo suficientemente fiel jajaja pero no llegamos a nada. Sería como decir "por el amor de dios" pero la última palabra la cambiaríamos por 'mierda' o 'follar' 'joder', y cosas por el estilo. Hicimos nuestro mejor esfuerzo jajaja

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¡En fin! Creo que los días oficiales para esta historia serán los miércoles, para mí es mi último día de la semana, así que estoy relajada y con mucho tiempo para dedicarles n.n

Entonces, no se les olvide dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro grupo 'Twilight Over The Moon'.

¡Nos leemos pronto!